martes, 20 de junio de 2017

Tinder y feminismo: la primera revista para mujeres en Afganistán

Tres amigas convertidas en feministas editan en Afganistán la primera revista para mujeres del país. 


Tres amigas convertidas en feministas editan en Afganistán la primera revista para mujeres del país. Poco les importa que muchos de los temas puedan ser peligrosos para ellas mismas y sus lectoras en esta nación musulmana profundamente conservadora.

En la imagen incluso se ve un poco piel. Es una mano que palpa un pecho e ilustra el artículo que explica cómo prevenir el cáncer de mama y que una se puede tocar sin ser por ello una mujer sin moral.

"Gellarah", que significa "mujer muy guapa", tiene el objetivo de "cambiar la imagen de la mujer afgana en Afganistán y en el extranjero del blanco y negro al color", dice Fatana Hassansada, de 23 años y redactora jefa. Ella y sus dos mejores amigas sacan adelante esta revista con la ayuda de un equipo de mujeres en la capital afgana, Kabul.

"Lo que hemos leído en los últimos 15 años sobre las mujeres afganas eran historias de mujeres que no podían salir de casa, que se casaban demasiado jóvenes o que eran las víctimas de 'bad dadan", explica Hassansada. "Bad dadan" es una tradición según la cual se entrega a una mujer para solucionar los conflictos entre dos familias.

"Gellarah", por el contrario, contiene artículos sobre una exitosa profesora de yoga en Kabul, sobre moda afgana, la píldora anticonceptiva y sobre cosméticos.

En Occidente todos pensarían que es una revista normal, pero en Afganistán no es nada común en muchos aspectos. Por ejemplo, porque la mujer de la portada no lleva velo. El derecho a decidir si se quiere o no llevar la cabeza cubierta es uno de los temas favoritos de Hassansada. Ella misma no lleva velo y luce unos jeans estrechos y una camisa que no cubre el trasero.

"También queremos tratar temas tabú", dice durante la entrevista en la mini oficina con un par de escritorios de plástico naranja. Tienen planeado publicar artículos sobre la menstruación, a la que en Afganistán se refieren como "marisi" (enfermedad), o sobre el aborto, una cuestión muy delicada en un país musulmán conservador.

En el llamativo índice que ocupa la segunda página aparece el logo de "Tinder", la aplicación de citas que pone en contacto a gente para practicar sexo sin ataduras. La autora describe la aplicación como un medio para encontrar amigos y para fomentar la confianza en una misma, pero no oculta el objetivo original.

Hay padres en Kabul que matarían a sus hijas si las pillaran pensando en hacer algo así. Fatanah Hassansada se encoge de hombros. "A veces la revolución devora a sus propios hijos", dice.

Uno reconoce a sus heroínas por la forma en la que habla la joven. La revista surgió de un club de lectura que crearon Hassansada y sus amigas. Leyeron a Simone de Beauvoir, Virginia Woolf y a Oriana Fallaci, la reportera de guerra y crítica con el islam. El club convirtió a un grupo de jóvenes afganas ambiciosas en feministas.

Hassansada y sus amigas son, de forma indirecta, el resultado de 15 años de apoyo internacional a la mujer en Afganistán. Una gran parte de esos esfuerzos acabó mal, otra parte ha conducido a una mera fachada cargada de tópicos y los buenos resultados se han ido desmoronando en los últimos años, sobre todo en las zonas rurales.

Allí donde sigue activa la guerra con los talibanes, las periodistas dejan sus trabajos, cierran los mercados para mujeres y vuelven a producirse más lapidaciones de mujeres por "comportamiento inmoral".

Sin embargo, en los centros urbanos decenas de miles de chicas pueden ir a la escuela, incluso a la universidad, y tienen vida más allá de las paredes de su hogar. Esto parece animar a mujeres como Hassansada, que se atreven a probar algo poco convencional.

No está claro cuánto tiempo irá bien su proyecto. Se enfrentan a cuestiones fundamentales como la financiación. Una revista cuesta alrededor de 1,30 euros (1,45 dólares) y ya han conseguido vender 500 ejemplares. Además, "Gellarah" tiene un par de clientes que pagan por anunciarse en ella, pero esto no cubre los costes, ni mucho menos los sueldos de las trabajadoras.

Asimismo, ya han sufrido amenazas, por ejemplo, por mostrar mujeres sin velo, cuenta Hassansada. Sin embargo, por el momento no tienen miedo. Ellas mismas se encargan de vender la revista por las calles porque en Afganistán no existen los quioscos de prensa.

Llaman de puerta en puerta y tratan de hablar con las mujeres. Sobre todo quieren acceder a aquellas que tienen prohibido el contacto con el mundo exterior, ya sea porque casi no pueden salir o porque no pueden tener celular o computadora, explica Hassansada.

Su objetivo es que "Gellarah" les muestre lo grande que puede ser el mundo. Una hermandad de mujeres que cuide de las oprimidas.

FUENTE http://www.ellitoral.com/index.php/id_um/150567-tinder-y-feminismo-la-primera-revista-para-mujeres-en-afganistan-ya-sufrieron-amenazas-por-mostrar-mujeres-sin-velo.html

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