RADIO "PONCHOSVERDES.FM"

martes, 1 de septiembre de 2009

Falsas ideas sobre los papeles/roles sexuales en la Prehistoria

Las narraciones que la mayoría de las personas han imaginado sobre la Prehistoria (período que desde luego no han estudiado en libros científicos), están mediatizadas por una educación influenciada por los valores vigentes en la cultura patriarcal en que nos desenvolvemos -“del varón dominando a la mujer”- y presente en el inconsciente colectivo. Y condicionados por los valores y las creencias de su presente, las han proyectado sobre el pasado, sacando la conclusión de que el estereotipo sexual de su realidad circundante y la distribución de roles de “las mujeres dependientes y los varones sustentadores jefes de familia” siempre ha sido así.
De ahí que sus narraciones, condicionadas por esos valores del patriarcado, sean totalmente erróneas para la época arcaica, según diferentes estudios antropológicos de la Prehistoria y de otras sociedades primitivas.
EN LA PREHISTORIA NO EXISTÍA VINCULACIÓN MASCULINA: FAMILIA MATRICÉNTRICA

Por ejemplo, el hecho de que imaginen que el varón prehistórico tenía una familia que dependía de él y que su esposa esperaba un bebé suyo, no se atiene a los hechos prehistóricos. La mujer en la Prehistoria no se vinculaba al varón, ella sola se cuidaba de alimentar a su prole (y lo mismo ocurre entre nuestros parientes primates; sólo cuida de su prole la hembra), así que no era posible que un varón quisiese cazar para una esposa.

Y no existía vinculación masculina porque el varón desconocía ser el causante de la fecundación femenina, por lo que no tenía sentido formar una familia o responsabilizarse de los hijos de una mujer. Por ello el varón no podía saber que, cuando una mujer estaba embarazada, él era el causante. De forma que nuestro varón de la Prehistoria no podía saber que iba a ser padre.
Existen numerosas evidencias de la creencia arcaica de que el varón no era responsable de la procreación, creencia que siguió muchos siglos vigente en pueblos primitivos. Manifiesta al respecto Cristina Frade(1996): “Algunos investigadores siguen creyendo que el hombre de la Edad de Piedra no asociaba el sexo con lo que podía llegar nueve meses más tarde”.
Leemos en la Enciclopedia Espasa (1988): “el sociólogo escocés (Mac Lennan) parte del supuesto de que la incertidumbre de la paternidad fue lo único que determinó la fase matriarcal”.
Todd cita algunos ejemplos de pueblos que desconocen la intervención del varón en el acto de la generación”.
Los Bellonais de las isla Salomón, según narra Burguiére (1988): ” ignoraban, hasta la llegada de los misioneros en 1838, la relación entre copulación y procreación. Si una mujer casada quedaba embarazada, ello no se debía a que hubiera mantenido relaciones sexuales con su marido, sino a que los dioses y los antepasados del patrilineaje de su esposo estaban satisfechos con dicha alianza y le daban descendencia”.
Precisamente el poder que tenía la mujer cuando en el matriarcado formaba una fuerte unidad económica y muy poderosa con sus hijos (la familia era matricéntrica), fue lo que motivó que los varones le quitasen la independencia e inventasen el matrimonio y la familia patriarcal; pero esto ocurrió en época en que nuestros ancestros se alimentaban ya de los productos vegetales de la agricultura y de la carne procedente de animales domesticados.
En relación a ello, Campbell (1991) afirma: “Sin duda, en las primeras edades de la historia humana el milagro y la fuerza mágica de la mujer fue una maravilla no menor que el universo mismo, y esto dio a la mujer un poder prodigioso, y una de las preocupaciones principales de la parte masculina de la población ha sido destruirlo, controlarlo y emplearlo para sus propios fines”.

Reitera Pirenne (1982): “la formación de la familia patriarcal ha cambiado profundamente las ideas sociales”.
Y Mayr (1989): ” la familia natural y la «comunidad» matriarcal queda reemplazada por la «sociedad», del mismo modo que el politeísmo anterior y el panteísmo matriarcal quedan subsumidos en el monarquismo y el monoteísmo propios del Estado”.

LOS PRODUCTOS DE LA RECOLECCIÓN ERAN CRUCIALES PARA ALIMENTARSE EN LA PREHISTORIA

Tampoco han estado acertados al imaginar que la alimentación de los primitivos grupos humanos fuese tan dependiente de los productos de la caza. Y existen numerosas evidencias de que para las poblaciones arcaicas de cazadores-recolectores, la carne no era tan importante y que en la Prehistoria se alimentaban de manera muy variada.
Lo confirma LichardusJan Marion (1987) cuando manifiestan que: “… la alimentación cárnica no pudo desempeñar un papel tan importante como a veces se pretende.” Y refiere Olivia Harris (1979) (pues): “…se ha demostrado que la dentición de los homínidos ancestrales -como la nuestra- es más apropiada para moler y no para punzar, desgarrar o mascar carne”.
Diferentes estudios han puesto de manifiesto que en realidad la mayoría de los alimentos provenían de la recolección, tarea femenina. Como dice Llul Sanahuja (1994): “En la sociedad paleolítica, las mujeres tuvieron un importante papel en la alimentación del grupo, puesto que, al parecer, fueron ellas las que lo abastecieron de productos procedentes de la recolección…”.

Sally Linton, en 1971, es la primera antropóloga, que…, propone un modelo contrapuesto al anterior, el modelo recolector. Son las homínidas las que recolectaron, las que inventaron los primeros instrumentos (palos cavadores y contenedores para transportar los productos vegetales y las crías) y las que, en principio, compartieron la comida con sus crías”.

Estos estudios han sido complementados con los datos brindados por los estudios de las economías mixtas, de las poblaciones actuales primitivas de cazadores-recolectores. Como los encontrados por Lee en los bosquimanos Kung de Botswana del áspero desierto de Kalahari en Suráfrica, que se comparan con las de los cazadores-recolectores paleolíticas, para poder deducir lo que debió ser con anterioridad. Nathan(1987): dice: “El trabajo de Richard Lee … ha ayudado a destruir algunos estereotipos sobre los grupos de cazadores y recolectores…”.
Y, más adelante, considera que: “… apoyan la teoría de que la carne y la caza no son tan importantes en el proceso de hominización”. Ya que la carne sólo constituye una tercera parte de la dieta de los actuales cazadores. Y, además, aduce: “… el sector femenino de la mano de obra era el único verdaderamente productor de calorías. Los hombres cazan y a veces vuelven con carne de animales grandes; éste es un alimento muy apreciado, pero de hecho no constituye más que una tercera parte del total del consumo de calorías”.
EN LA PREHISTORIA LA CAZA NO ERA TAREA EXCLUSIVA DE VARONES: CAZABAN AMBOS SEXOS


También resulta ser falso el hecho que indica que en la Prehistoria los varones cazaban y las mujeres cocinaban lo traído por su esposo. Este estereotipo es típico del androcentrismo (en palabras de Victoria Sau: enfoque unilateral que toma al varón/hombre como medida de todas las cosas) de algunos historiadores que han extendido la creencia de que era ejecutada exclusivamente por los varones, distorsionando la participación real femenina y cooperativa, ya que toda la banda cazaba y viajaba junta, como lo creía Gordon Childe y otros posteriores eminentes historiadores.
Y confirmada por diferentes manifestaciones plásticas de muchos lugares distintos que presentan a mujeres cazadoras. Algunos ejemplos son las pinturas de escenas de caza prehistóricas: cazadoras capsienses de África del sur, de Damaraland y de Bramberg/Brandbers, pintada hace más de 6.000 años y las de la costa levantina española de alrededor del año 5.000 adne (antes denuestra era).
PINTURAS CON “ESCENAS DE CAZA” NO TENÍAN FINALIDAD PROPICIAR LA CAZA
También respecto a la creencia, ampliamente divulgada, de que las obras de arte arcaicas con escenas de caza, tuviesen la finalidad de propiciar la caza de animales que servirían de alimento, ha resultado ser falsa. Leroi-Gourhan (1983) ya discrepaba de tal interpretación cuando hace 50 años se preguntaba por qué, si se creía que la pintura de animales propiciaba la caza, no coincidían los restos de animales comidos con los pintados. Y, así, se preguntaba: “¿por qué no hay más que una única representación del reno en Lascaux, mientras que está presente con exclusividad entre los restos óseos, restos de comidas que cubrían el suelo de la cueva?” Tras estudiar gran número de yacimientos comprobó que los restos de huesos de animales comidos hallados, no eran los representados en ninguna de las obras de arte en las que aparecían escenas de caza.
O sea, que el estudio de las manifestaciones artísticas con escenas de caza, realizadas por nuestros ancestros de la Prehistoria, junto con el estudio de los restos de comida, no verifica la interpretación de que la finalidad de las obras de arte con escenas de caza fuera propiciar la caza.
De manera que los hallazgos científicos evidencian que las obras de arte con escenas de caza no reflejan “escenas de la vida cotidiana”: no se comía los animales representados en las escenas de caza. Y además fueron realizadas por pueblos recolectores o agricultores (no fueron realizados por pueblos cazadores), en los que no tenía importancia la caza para alimentarse.
METÁFORAS ASTRONÓMICAS
Tampoco en la forma en que estaban reunidas un grupo de estrellas, nuestros ancestros asociaron, sin más, a la figura de un bisonte. Ni la representación artística de una “escena de caza” pretendía cazar bisontes. En realidad todo fue mucho más complicado.
Las escenas tenían una finalidad simbólica, no literal. Y tenía una finalidad astronómica-climática.
Nuestros ancestros veían cómo se movían las estrellas, reunidas en constelaciones a lo largo de cada noche y del año. Y la forma en que de manera cíclica unas se iban ocultando por el horizonte oeste y no volvían a aparecer hasta pasados unos meses por el horizonte este. También observaron cómo se sucedían los fenómenos climáticos: lluvia, heladas, florecimiento de la vegetación, frutos, sequía, … Y asociaron las constelaciones con los fenómenos, y realizaron obras de arte con metáforas al respecto.
De forma que los motivos de gran parte de las obras de arte arcaicas (que pueden formarla figuras humanas, animales, antropozoomorfos, motivos abstractos, objetos, dibujos geométricos, etc.) tienen un significado astronómico, es decir, reflejan constelaciones con nombres humanos, de animales, de antropozoomorfas, o de objetos.
Así como los fenómenos coincidentes, benéficos o maléficos, para el crecimiento de la vegetación. Pero lo reflejan con metáforas formales o metáforas funcionales o metáforas semántica, etc.
Por lo que, según mi hipótesis, cualquiera de las imágenes de cazadoras que acompañan este artículo, no fueron realizadas para propiciar la caza de animales que iban a servir de alimentos, sino para asegurar que, coincidente con las constelaciones cíclicas que reflejan metafóricamente, apareciesen los fenómenos esperados, y que se creían eran enviados por la Divinidad que estaba al frente del mundo.
Y, por tanto, las obras de arte de “escenas de caza” intentaban propiciar la abundancia vegetal, en época en la que nuestros ancestros se alimentaban de la agricultura.
DIOSAS Y MUJERES SACERDOTISAS / MAGAS: SUS REPRESENTANTES / VICARIAS EN LA TIERRA

Tampoco el imaginar que en época prehistórica un varón “rezase” al Dios de la caza o realizase el ritual propiciatorio, se atiene a la realidad. Resulta que durante los últimos 40.000 años de la Prehistoria humana, según evidencias arqueológicas, sólo se rendía culto al Principio femenino: por lo tanto sólo se le “rezaría” a la Diosa.
Las obras de representaciones humanas, legadas durante este período por nuestros ancestros, son exclusivamente femeninas: imagen de la más antigua Diosa que adoró la humanidad. Así que en la Prehistoria los varones no podían rezar al “Dios de la caza” sino a la Diosa: Diosa Madre Naturaleza, a la que creían responsable de todos los fenómenos.
Posteriormente, tras la revolución patriarcal, se le quitó el trono. Respecto a ello, manifiesta Mayr en la obra citada (1989): “La religión, el culto de Demeter, se transmuta en el culto de Atenas, así como los misterios dionisíacos en apolíneos. A pesar de todo quedan restos matriarcales, desvalorizados ahora como negativos: y, así, desde el nuevo punto de vista patriarcal, lo ctónico o terráceo, lo femenino y lo demoníaco quedan estigmatizados. Así como los titanes son destronados por el Olimpo, así también el Racionalismo continuará esta destronización de los dioses paganos (Magna Mater Deum), en la Gran Madre de los demonios…”.
Y dice de las Diosas Ninfas y Nereidas: “Se trata de figuraciones femeninas de la Gran Madre que en la religión olímpica del periodo hemético se representan como hijas de Zeus, si bien su genealogía es obviamente matriarcal: son hijas de Gaia, la Madre Tierra, y así lo reafirma su relación con …”.
Asimismo, tampoco sería el varón el que “rezase” o implorase a la Divinidad, que enviase suficientes alimentos. En principio, dado que era la mujer quien proporcionaba el alimento a sus hijos, sería ella la que buscaría el medio de asegurarlo. Por lo que ella sería la que imploraría a la Diosa Madre Naturaleza que no la abandonara.
Igualmente, dado que en esta etapa, quienes estaban encargadas del culto a la Diosa eran sus representantes mujeres, sólo había sacerdotisas, sólo ellas serían las que realizarían los rituales propiciatorios a la Diosa para hacerle llegar las peticiones de los fieles. Sólo ellas eran sus intermediarias.
Afirma Pomeroy (1987) de las sacerdotisas a principios de los tiempos históricos: “Los cultos femeninos eran supervivencias de un período matriarcal cuando toda la religión estaba en manos de mujeres”.
Y dado que en esta etapa se alimentaban de la recolección y de la caza de animales herbívoros, con las representaciones artísticas, se pediría a la Diosa que enviase los fenómenos favorecedores del crecimiento de la vegetación, alimento básico tanto de los seres humanos que se alimentaban de la recolección, como de los animales susceptibles de ser cazados (herbívoros), para que así engordasen y se multiplicasen.
BIBLIOGRAFÍA
Burguiere, A. (Bajo la dirección de) (1988): Historia de la Familia. Tomo I. Alianza Editorial, S. A., Madrid.
Campbell, J. (1991): Las Máscaras de Dios: Mitología primitiva. Alianza Editorial, S. A., Madrid.
Frade, C. (1996): Miles de años de sexo. Periódico El Mundo, Madrid, 15-12-96.
Harris, O. y Young, K. (Compilado por). (1979): Antropología y feminismo. Introducción. Editorial Anagrama, Barcelona.
Leroi-Gourhan (1983): Los primeros artistas de Europa. Colección Las Huellas del Hombre, dirigida por Enmanuel Anati. Ediciones Encuentro, Madrid.
Lichardus, J. y M. (1987): La protohistoria de Europa. Editorial Labor, S. A., Barcelona.
Llull, V. y Sanahuja, E. (1994): Historia de España. Prehistoria y Edad Antigua. Tomo 1. Instituto Gallach de Librería y Ediciones Océano – Instituto Gallach, Barcelona.
Mayr, F. K. y Ortíz-Osés, A. (1989): La mitología occidental. Editorial Anthropos, Barcelona.
Nathan, M. (1987): La crisis alimentaria de la prehistoria. Alianza Editorial, S. A., Madrid.
Pirenne (1982): Historia del Antiguo Egipto. Volumen I. Ediciones Océano-Éxito, S. A., Barcelona.
Pomeroy (1987): Diosas, Rameras, Esposas y Esclavas. Ediciones Akal, S. A., Torrejón de Ardoz, Madrid.
por Francisca Martín-Cano Abreu

miércoles, 29 de julio de 2009

¿POR QUÉ COMENCÉ A USAR LA COPA MENSTRUAL?


Y como lo prometido es deuda comienzo con mi introducción al mundo de la copa menstrual.
Hace un año aproximadamente que dejé de usar tampones para pasarme a la copa menstrual, en un principio no sabía muy bien cual escoger y finalmente opté por la copa Meluna porque me atraían sus colores y su diseño en múltiples tallas, además de su precio.



¿Por qué usar la copa menstrual ? infórmate aquí




¿Cómo conocí la copa menstrual?
Hace ya unos ocho años en un blog sobre trekking y acampada, cuando todavía las únicas opciones disponibles eran la Keeper y la Divacup, a pesar de que el artilugio me atraía porque decían que podías utilizarla durante 12 horas (algo impensable con los tampones y mi flujo torrencial) nunca me atreví a dar el paso. En parte porque por aquel entonces no se hablaba tanto de ella, como porque las opciones disponibles eran escasas y tenías que pedirla por internet a EEUU sí o sí.
Sin embargo con el paso del tiempo su popularidad fue creciendo, fueron apareciendo nuevas marcas, haciéndose el mercado más competitivo y las copas menstruales fueron ganándose un lugar en las estanterías de ciertas tiendas de productos ecológicos y sexshops. En un paseo por una tienda de productos ecológicos que frecuento me encontré una Divacup, ese producto hasta entonces etéreo se había materializado. En la caja se veía bonita, pero grande, muy grande. Pensé que debía resultar incómoda por su tamaño, y aunque pudiese llevarla durante 12 horas ¿de verdad merecía la pena gastarse 36€ si después me iba a molestar? Sin embargo ese primer encuentro cara a cara despertó mi curiosidad y comencé a investigar sobre las diferentes copas que había en el mercado.

¿Qué me resultaba atrayente de la copa menstrual?
Soy una mujer con reglas muy abundantes acompañadas de muchos y grandes coágulos en las cuales un tampón o.b. super plus no me duraba ni dos horas y tenía que tener siempre una compresa como protección extra para los coágulos que no eran absorbidos por el tampón y se escurrían y para las fugas que siempre ocurrían. A mí las compresas me resultaban odiosas pero imprescindibles pues mi trabajo no me permite tener un baño a mano cada hora y media y los coágulos siempre se escapaban al tampón. Además las primeras noches siempre tenía que programar el despertador para levantarme y cambiar mi tampón, si no quería que mi cama se asemejase a la matanza de Texas cuando me levantase por la mañana. La copa ofrecía 12 horas de protección interna, lo cual llamó mi atención desde un primer momento. Luego aparte de su duración me sedujo que no está relacionada con el síndrome del shock tóxico y que es reutilizable. Esto último tiene ventajas para el medioambiente y también para mi bolsillo: adiós a gastarse todos los meses 10€ en tampones y compresas.




¿Cómo decidí que marca comprar? 
Básicamente la información recogida de internet, pues entre mi círculo de amistades nadie había usado la copa ni se sentían especialmente atraídos por ella. Os comento ahora que páginas me ayudaron más y me guiaron en el proceso.  
 Dos foros dedicados a ellos me resultaron de especial interés, pues en ellos auténticas usuarias cuentan sus aventuras e infortunios con el uso de la copa. Os dejo aquí los links y os recomiendo los visitéis si estáis pensando en dar el salto a la copa.
El primero es menstrual_cups.livejournal.com  Es un foro en inglés, pero es sin lugar a dudas el más completo que os podáis encontrar. Si repasáis las entradas ya publicadas podréis encontrar información sobre casi cualquier copa que haya en el mercado, tenéis tablas que os ayudan a elegir la copa que más se adaptará a ti según tu flujo, altura a la que se encuentre tu cérvix, sensibilidad de la pared vaginal, etc. Y muchísimas opiniones de usuarias, con lo que más les gusta de cada copa o los problemas que le encuentran.
Y el segundo es easycup.fr Una página web francesa en la cual unas mujeres dedicadísimas se dedican a realizar reviews de todas las copas que llegan a sus manos, cuenta además con información histórica sobre la copa menstrual, consejos sobre como cuidarla, sobre su uso, etc. Y como no cuenta también con un foro muy semejante al de livejournal, aunque yo prefiero el primero.
Aunque estas fueron mis principales fuentes de información a la hora de ver que copa me iba a comprar también encontré otras páginas que me resultaron de interés. Os las nombro a continuación porque también se merecen una visita.
Este link http://www.elenapachamama.com/2010/09/comparativa-de-cinco-copas-menstruales.html os llevará a uno de los pocos blogs en español en los cuales se comparan copas menstruales. Hay muchas opiniones de blogueras sobre copas menstruales (la que ellas utilizan) pero muy pocas que comparen diferentes marcas.
Esta es la página de una chica estadounidense llamada Melissa que habla sobre sus experiencias con diferentes copas que hay en el mercado, incluye además descripciones de otras copas que todavía no ha probado. http://menstrualcupinfo.wordpress.com/tag/zanashop/
Y por último un blog del estilo del último escrito por una mujer australiana conocida como Obsidian Star, que además diseña compresas de tela: http://menstrualcups.wordpress.com/category/comparisons/
Con la información recogida de estos sitios y mi presupuesto un tanto escaso opté por una copa Meluna pues era la más económica que podía encontrar; aunque he de decir que en muchas ocasiones Fleurcup tiene ofertas de 2x1 y puedes conseguir dos copas por 19.99€ y que una nueva copa italiana, NaturalMamma, ha salido al mercado con un precio todavía más competitivo.



¿Cómo compré mi copa? 
Para comprar mi copa Meluna opté por pedirla directamente al fabricante a Alemania, a través de su página web, pues era uno de los vendedores que ofrecía los precios más bajos en esta marca (algo obvio si pensamos que no hay intermediarios) y me daba más confianza pedirla directamente al fabricante por si surgía algún problema. Por si hay alguna interesada podéis visitar su página en www.meluna.eu
Hay también una página de  Meluna España aunque sus precios son más elevados que los de la página madre y las opciones de estilo de copa, rabito y colores son más limitados. Pero en caso de que prefiráis comprar en España y poder comunicaros con los vendedores en español os dejo el link: www.copameluna.com
También os recomiendo que echéis un vistazo a esta página inglesa: femininewear.co.uk. Pertenece a una mujer llamada Teresa que redistribuye copas y compresas de tela; sus precios son fantásticos, incluso más bajos que los del propio fabricante. Al principio esta opción no me resultaba muy atrayente pues había intermediarios, pero más tarde tuve la oportunidad de realizar una transacción con ella y el trato y el servicio son impecables. Os animo a visitar su página y comprar sus productos, ¡no os defraudará!
Y para los más escépticos que necesiten ver el producto antes de comprarlo hay en la actualidad muchas tiendas de productos ecológicos, sexshops e incluso alguna farmacia que ya ofrecen el producto. 
En próximas entradas cuento mi experiencia comprando en MeLuna, y como me fue con la copa MeLuna S Classic y con la MeLuna Classic M.


ACTUALIZADO EN ENERO DEL 2017

viernes, 12 de junio de 2009

viernes, 15 de mayo de 2009

¿Regreso al neomachismo?

He-man esta de vuelta




Marcelo Tinelli volvió con una banda de muchachos que recrean una despedida de soltero permanente, la revista Hombre propone devorarse a las amantes. Alejandro Fantino, Roberto Pettinato y Mario Pergolini son parte de una mirada masculina tan sexista como homogénea. Mientras que la publicidad de un desodorante juega con cavernícolas que pegan garrotes a las mujeres y una marca de jeans pregona “Volvamos al hombre, de a uno por vez”. ¿Un regreso al neomachismo, el machismo que nunca se fue o manotazos de ahogado de una masculinidad en extinción? 

Por Luciana Peker 

El papá pingüino va a buscar el alimento cuando nacen los pingüinitos y la mamá se queda cuidando a la cría. Después, la mamá pingüina va a buscar el alimento y el papá se queda con los pingüinitos. “La pareja de pingüinos se hace cargo en forma alternativa de buscar el alimento y cuidar a sus pichones”, relata el libro de fauna autóctona El pingüino y su familia, de Editorial Colihue. Más allá de las fronteras nacionales –y de las metáforas político-pingüinísticas– también el auge del protagonismo pingüino (como en la película Happy Feet en donde se hace una alegoría a la posibilidad de tener deseos diferentes a los del resto de la tropa) despunta en la naturalidad de la democracia sexual para algunas especies. En el nuevo ciclo de Showmatch una parodia de Happy Feet fue el puntapié para presentar la casa del “Gran Cuñado” en alusión a un país gobernado por un pingüino y una pingüina. Sin embargo, lejos –lejísimo– del espíritu equitativo entre los sexos, el pingüinismo televisivo se ancla en la burla a las mujeres. 

Pero ésa es una que sabemos todos (sí, y todas) y no es sólo eso. El tinellismo –con los muchachos que se hacían los gomas hace 20 años y que ahora se juntan como en una remake de un viaje a Bariloche– revaloriza la idea de barra que se junta para abrazarse, cargarse por el fútbol, presentarse minas y ver quién tiene el ala más larga. Ahora, todas las bailarinas están mucho más desvestidas que las ex T-nellys y no están ni una de las humoristas que pasaron por el equipo –como Mariana Brisky y Sandra Monteagudo– en el rejunte del viejo staff. Tinelli juega a ser un separado nerd al que Guillermo Francella le quiere presentar chicas. Y carga a Larry de Clay por una rivalidad futbolera –San Lorenzo vs Boca– con la pregunta “¿Dónde vas a estar el jueves?” y su respuesta (sin compartir el micrófono, en el ABC del glosario de la viveza criolla) “Yo con tu mujer”. 

Y sí, hay que decirlo: como si la mujer –de Larry o de cualquiera– fuera un trofeo de caza para cargarse o burlarse entre amigos. ¿Amigos? “Vos no me querés”, le saca el brazo un Larry ofendido. El sketch vivencial es un prendedor del neomachismo televisivo que no sólo desnuda una imagen femenina siempre ninguneada, sino que también reflota una competencia masculina que no le hace bien a nadie. Nadie, son, también, ellos. 

Tinelli es una síntesis de lo más rancio y tóxico del machismo. Es el que la tiene más larga (más poder, más rating, más dinero) y los machos obedientes lo siguen, obedecen y celebran (en el estudio y en los livings de sus casas). Como en las manadas, se arrodillan y le ofrecen la cola al jefe en señal de obediencia. Y lo festejan y se ríen con él. Y comen de sus sobras. Y le temen. Y así será hasta que pierda el poder y hagan lo mismo con otro. Es la patota. Burlarse juntos de los más débiles, de las mujeres y, ahora, también de los chicos”, critica Sergio Sinay, autor del libro Conectados al vacío: soledad colectiva en la sociedad virtual. 

El neomachismo ataca de nuevo 
La vuelta de la muchachada tinellista no es el único signo para atrás en los pasos que dieron los varones por aflojarse el nudo de la corbata, arremangarse a cambiar algunos pañales y dejar caer viejos mandatos del deber ser masculino. La revista Hombre pone a Victoria Vanucci en tapa y titula “Lo que te devoraste Ogro” (en alusión a un supuesto romance de la símil vedette con el futbolista Cristian “Ogro” Fabbiani), ah, es “lo que te devoraste” porque en la foto se muestra la cola (el culo) de Vanina, “lo que se devoró” ni siquiera es ella, es su parte trasera. 

No es que la expresión “comerse”, “devorarse” o “darle” a una mujer sonroje a alguien, sino que muestra una idea de la sexualidad que –cuando la liberación sexual permite que las mujeres disfruten– necesita seguir poniendo énfasis en un hombre depredador que es capaz de fagocitar a una señorita (y no, por ejemplo, encontrar cómo hacerla gozar). 

En la cobertura –aburridísima por cierto– del partido de San Lorenzo el guiño del ex futbolista Alberto Acosta al notero el “Turco” Naim Sibara es “se te ve bien comido”, también en referencia al noviazgo de él con la actriz Emilia Attías. Basta de metáforas. “Triki por atriki”, informa el mensuario masculino que ya no sólo muestra desnudos sino que les explica a los hombres “cómo obtener entrega inmediata”. No placer: entrega. Que no es lo mismo. 

Tampoco es igual que una revista para hombres sea una guía de erotismo resentido a que la idea de “darles” a las mujeres se haga un juego. Y violento. La marca de desodorantes Axe tenía un juego en donde un cavernícola les daba garrotazos a las mujeres para sumar puntos. Hay dinosaurios que no se extinguieron. La marca de autos Renault tiene en el aire una publicidad en la que una mujer se define por su posibilidad de parir y un varón busca su rito iniciático como hombre: ir a un prostíbulo y comprarse un auto serían, según la marca, las marcaciones por las que un muchacho se convierte en hombre. Esa palabra. 

En el balance de las tandas del 2008 el periodista de Páginal12 Julián Gorodischer anunció “El final del reinado del varón metrosexual”. Y, este año, los modelos publicitarios se sacaron la crema humectante para volver a raspar, bien pinchudos. La marca de jeans Wrangler buscó en el oro perdido de la vieja masculinidad su filón marketinero. “Volvamos al hombre, de a uno por vez” dice el eslogan de la marcha atrás. El médico psicoterapeuta Carlos Alhadeff, autor del libro Confesiones de un machista arrepentido, tilda: “No creo que exista un neomachismo”, pero no porque piensa que el revaival es sólo una fantochada, sino porque nunca terminó de retroceder el macho de pelo en pecho. “El machismo es tan poderoso y ha tenido tanta permanencia que ni siquiera ha tenido que renovarse. ‘Volver al hombre’ significa retomar un poder que jamás se perdió. En una sola frase se dice que se ha sido magnánimo con las mujeres y que ya fue suficiente.” 

Y por si todo esto se quedara corto (guay con ese temita), el actor Coco Silly (ver recuadro) encarna el grotesco de la ostentación del macho argentino explícito. “La persistencia de expresiones machistas no pueden dejar de plantearse la mayoría de las veces como irónicas. Y, a veces, esos planteos que quieren parecer irónicos terminan siendo idiotas”, subraya el investigador del Instituto Gino Germani Mario Pecheny. El define: “La masculinidad misógina no es tradicional, sino antediluviana” y cree que del embate tinellístico ’09 lo más grave es la falta de protección a los menores. “Me dio pena el trato con los chicos que bailan por un sueño. Nominarlos, calificarlos y –a esa edad– interpelarlos con sus novias, novios y sensualidad es una forma de violencia no sólo simbólica. En su ambigüedad, los chicos persiguen su sueño y, al tiempo que les da felicidad, eso los hace sufrir y los denigra”, califica. 

Los enemigos invisibles del machismo: los (otros) hombres 
“A las mujeres las perjudica el machismo porque las afecta con violencia de todo tipo. Pero al varón también porque tiene que competir con las reglas de juego de esa violencia con sus semejantes y eso no sólo reproduce cual círculo vicioso nuestras formas de ser, pensar, sentir y actuar, sino que los condiciona contra todo cambio posible. Y si lo cuestionas no sos un ‘hombre’ con todas las letras”, señala el politólogo Daniel Blinder, que el 30 de mayo convoca a un encuentro de la organización Varones por la Equidad en la Facultad de Ciencias Sociales para mostrar (y pensar) que los hombres no son todos iguales. 

“Mamá ¿por qué siempre se les ve la cola a las mujeres? si los hombres están vestidos”, pregunta Matías, un chico de 7 años, mientras la tele prendida muestra el lugar de cola que tienen las mujeres en la idea de darle pum para arriba al viejo viejazo masculino. “El lugar que ocupa la mujer en su programa, en el fondo y como objeto, frente al varón rápido inteligente y vivo que quiere mostrar nos señala qué tipo de hombre propone: el de la cultura machista dominante”, delinea Blinder. 

“El machismo perjudica en primer lugar a los varones porque hace de sus vidas existencias sin sentido y los convierte en depredadores que, además de dañar, se dañan. Los varones mueren entre cinco y diez años antes que las mujeres. Mueren intoxicados de machismo en accidentes, guerras, homicidios, peleas violentas, mueren de enfermedades orgánicas conectadas con la experiencia emocional del machismo (cáncer de colon, de próstata, de pulmón, úlceras). Se suicidan más que las mujeres y terminan sus existencias más solos que ellas porque no supieron construir vínculos reales”, plantea Sinay. 

Alejandro Fantino hace gala de su experiencia en el arte del sexo grupal en la televisión nocturna y les recomienda a sus entrevistadas que escuchen las andanzas sexuales de sus novios porque “no hay nada peor que un hombre sin pasado”. Roberto Petinatto es más culto o cool –pero tuvo que ser citado por el Inadi por el humor sexista del Gato de Verdaguer– y Mario Pergolini se retiró de la televisión con un humor tan seudo inteligente como despectivo con las mujeres. Todos forman parte de una marea televisiva distinta entre sí pero uniforme a la hora de mostrarse como varones. 

“El machismo perjudica a los varones al poner una vara imposible de alcanzar respecto de siempre poder y estar a la altura: sexualmente, laboralmente, económicamente y en lo que sea. La frustración produce sufrimiento e impotencia y puede llevar a comportamientos agresivos o autoagresivos”, observa Pecheny. El investigador, sin embargo, plantea un polémico machismo positivo: “Pero el machismo como una ‘sensación de felicidad de ser varón’ no es condenable ni indeseable. A muchos chicos, adolescentes, jóvenes, adultos y viejos el ‘ser varón’ y ‘hacer cosas de varones’ y entre varones –lo cual implica posicionarse respecto de las mujeres, cual benditas enemigas– los hace felices y enhorabuena”. 

“No creo que se trate de neomachismo, sino del machismo de siempre, que sigue siendo el modelo hegemónico en la conformación de la identidad masculina”, subraya Sinay, también autor del libro La masculinidad tóxica. “Si hay un auge de mensajes publicitarios y mediáticos que apuntan hacia ese lugar es porque ahí está el núcleo más fuerte del mercado. Esta publicidad sexista y tóxicamente machista es la de siempre. Como el escorpión, a veces se disfraza y habla de hombres suaves, tiernos o sensibles, pero lo hace sólo cuando se trata de abrir algún nicho nuevo en el mercado (cosméticos, ropa, alimentos light, etc.) y luego vuelve a su naturaleza. Si esta publicidad perversa tiene éxito es porque el machismo prevalece como modelo que le asegura al varón ser reconocido socialmente. Es el modelo que prevalece en la política, en los negocios, en los deportes, en la forma criminal y suicida de conducir autos, en la manera de practicar deportes, en la conducta sexual, en la distancia emocional con los hijos y en las relaciones con las mujeres.” 

“Creo que lo que se está haciendo no es volver al hombre, sino volver al macho o más que volver aferrarse a ese modelo. Ser hombre es otra cosa –diferencia Sinay–. Requiere testosterona espiritual, coraje emocional para decir que no a los mandatos tóxicos, autenticidad para manifestarse emocional y afectivamente a través de un modelo propio (no femenino y no antagónico al femenino), inspiración para explorar el mundo interno y ser lo que se es y no ser lo que hace (hasta hoy la gran mayoría de los varones se sigue definiendo por su productividad, por su hacer, por eso cuando hay crisis pierden trabajos o quiebran sus emprendimientos económicos, quedan reducidos a nada, dejan de ser, no existen ni siquiera sexualmente). Para ser macho sólo hay que ser obediente, seguir la manada. Para ser hombre se requiere un coraje profundo, que no nace de los genitales, como el ‘coraje’ machista. La naturaleza real del varón está escondida, a la espera de ser explorada y reivindicada.” 



El neosexual 

Uno de los pilares del feminismo fue interpelar la existencia del instinto maternal en las mujeres. Sin embargo, la marca Axe asegura –en base a una encuesta realizada a mujeres de 14 países– que “el instinto masculino está de vuelta” y anuncian la llegada del neosexual, que, porsu, no quiere usar un jaboncito de mujer (rechaza casarse, tener una bombacha colgada en la canilla y todas esas supuestas pestes rosas) para comprarse sus propios productos en el supermercado como el –oh, estudios de mercado– Axe Instinct. Según esta encuesta, los varones tienen que recuperar aspectos más rústicos, ser fuertes, decididos y responder a su instinto a la hora de tener sexo y ser más viriles. ¿Liberación masculina o bajos instintos? 



Ni los dinosaurios eran tan machistas 

“El cuidado paternal de las aves tiene origen en los dinosaurios” es el artículo publicado en la revista Science, de diciembre del 2008, en donde se cuenta cómo sólo los machos de Tiranosaurios Rex o Carnotaurus cuidaban los huevos de sus crías. A través de diferentes reconstrucciones los investigadores llegan a la conclusión de que “los progenitores responsables del cuidado de los huevos, que ponían las hembras, eran machos”. No hay una asociación directa entre la naturaleza –menos prehistórica– y la realidad. Pero ni en la era jurásica la idea del macho era tan machista como en la televisión y la publicidad actual. Al menos, para los dinosaurios lo importante no era poner huevos, sino cuidarlos. 



La pingüino 

La semana estuvo marcada por las imitaciones de políticos/as en la casa de “Gran Cuñado” de Showmatch. El facilismo machista hizo que (de todas las humoradas y críticas posibles al Gobierno) la saña de los humoristas deTinelli estuvo puesta –casi exclusivamente– en la supuesta debilidad del poder de Cristina o, explícitamente, en la idea que el poder no lo tiene ella, sino su marido, Néstor Kirchner. En el primer programa, por ejemplo, no se aludió al cuestionamiento por las listas testimoniales, pero sí se hizo decir al imitador de Néstor que Cristina era él mismo y se acusó a la Presidenta de ejercer una función testimonial “porque no gobierna ella, sino su marido”, en boca de la doble de Lilita Carrió. 



Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-4913-2009-05-17.html 

miércoles, 13 de mayo de 2009

LA APARICIÓN DEL MOVIMIENTO FEMINISTA

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Movimiento feminista, movimiento para conseguir la igualdad política, social y económica entre mujeres y hombres. Algunos de los derechos de igualdad que se reivindican son el control de la propiedad privada, la igualdad de oportunidades en la educación y el trabajo, el derecho al sufragio o voto libre y la libertad sexual.
El movimiento feminista, también conocido como movimiento por la liberación de la mujer, surgió en Europa a finales del siglo XVIII. A pesar de que ya en 1970 la mayoría de las mujeres en el mundo habían conseguido mejorar sus derechos, todavía está pendiente la total igualdad con el hombre a nivel político, económico y social.
El movimiento feminista está compuesto por diferentes elementos sin una estructura jerárquica. Aunque no se basa en un conjunto de principios formales, su idea central es que las mujeres sufren una opresión no compartida por el hombre y de la que, por lo general, los hombres son los beneficiarios políticos, sociales, emocionales y económicos.
Cuando el feminismo occidental resurgió en la década de 1960, el movimiento defendía preferentemente que las experiencias individuales de subordinación de la mujer no eran incidentes aislados debidos a diferencias particulares de personalidad, sino la expresión de una opresión política común. También se esgrimió la idea de hermandad, pero este concepto ha sido muy criticado por incoherente, ya que dentro del movimiento se mantienen prejuicios de raza y clase social. En los últimos años, tanto las diferencias como las similitudes entre mujeres han pasado a ser objeto de investigación académica.
El movimiento feminista sigue tres líneas de actuación: exploración de una nueva solidaridad y conciencia (que facilita la valoración de las posiciones política y social), realización de campañas a favor de temas públicos y el estudio del feminismo.
Estatus tradicional
Ya desde los albores de la historia escrita es patente el dominio del hombre en las distintas sociedades. Puede suponerse que el dominio masculino se remonta al paleolítico como resultado de la valoración de la caza como actividad fundamental. Las religiones monoteístas también apoyan la idea de que la mujer es por naturaleza `más débil' e `inferior' al hombre. En la Biblia, por ejemplo, Dios situó a Eva bajo la autoridad de Adán y san Pablo pedía a las cristianas que obedecieran a sus maridos. De forma análoga, el hinduismo sostiene que una mujer virtuosa debe adorar a su marido (pathivratha) y que el poder de su virtud servirá de protección a ambos.
Todo ello induce a que las mujeres se encuentren en una situación de desventaja en la mayoría de las sociedades tradicionales. Su educación se limita a aprender habilidades domésticas y no tienen acceso a posiciones de poder. El matrimonio es una forma de protección aunque con una presión casi constante para dar a luz hijos, especialmente varones. En estas sociedades una mujer casada adquiere el estatus de su marido, vive con la familia de él y no dispone de ningún recurso en caso de malos tratos o de abandono.
En la legislación romana (base de la europea y de la estadounidense) el marido y la mujer eran considerados como uno, ya que la mujer era la `posesión' del marido. Como tal, la mujer no tenía control legal sobre su persona, sus tierras, su dinero o sus hijos. De acuerdo con una doble moralidad, las mujeres respetables tenían que ser castas y fieles, pero los hombres respetables no. En la edad media, bajo la legislación feudal, las tierras se heredaban por línea masculina e implicaban poder político, lo que favorecía aún más la subordinación de la mujer.
Hubo, sin embargo, algunas excepciones. En la antigua Babilonia y en Egipto las mujeres tenían derecho a la propiedad y en la Europa medieval podían formar parte de los gremios artesanos. Algunas mujeres ostentaban autoridad religiosa como, por ejemplo, las chamanes o curanderas siberianas y las sacerdotisas romanas. En ocasiones las mujeres ostentaban autoridad política, como las reinas egipcias y bizantinas, las madres superioras de los conventos medievales y las mujeres de las tribus iroquesas encargadas de designar a los hombres que formarían parte del consejo del clan. Algunas mujeres instruidas lograron destacar en la antigua Roma, en China y durante el renacimiento europeo.
El gran cambio
El Siglo de las Luces (con su énfasis político en la igualdad) y la Revolución Industrial (que originó enormes cambios económicos y sociales) crearon un ambiente favorable a finales del siglo XVIII y principios del XIX para la aparición del feminismo y de otros movimientos reformadores. En la Francia revolucionaria los clubes republicanos de mujeres pedían que los objetivos de libertad, igualdad y fraternidad se aplicaran por igual a hombres y mujeres. Pero la aprobación del Código Napoleónico, basado en la legislación romana, cortó en Europa cualquier posibilidad reivindicativa en ese sentido. En Inglaterra, Mary Wollstonecraft publicó Vindicación de los derechos de la mujer (1792), el primer libro feminista que pedía la igualdad en un tono decididamente revolucionario.
Con la Revolución Industrial la transformación de los trabajos manuales (realizados desde la antigüedad por las mujeres de forma gratuita) hacia un modelo de producción masiva mecanizada permitió a las mujeres de las clases bajas trabajar en las nuevas fábricas. Esto supuso el comienzo de su independencia y proletarización: las condiciones de trabajo no eran buenas y sus salarios, inferiores a los de los hombres, estaban controlados legalmente por sus maridos. Al mismo tiempo se consideraba que las mujeres de la clase media y alta debían permanecer en casa como símbolo decorativo del éxito económico de sus maridos. La única alternativa para las mujeres respetables de cualquier clase era el trabajo como profesoras, vendedoras o doncellas.
En Europa surgieron algunos grupos feministas que no tuvieron gran repercusión. La Iglesia católica se opuso al feminismo argumentando que destruía la familia patriarcal. En los países agrícolas se mantenían las ideas tradicionales y en las sociedades industriales las reivindicaciones feministas tendían a ser sofocadas por el movimiento socialista.
El feminismo tuvo mayor aceptación en Gran Bretaña, protestante en su mayor parte y muy industrializada, y en Estados Unidos. Sus dirigentes eran mujeres cultas y reformistas de la clase media. En 1848 más de 100 personas celebraron en Seneca Falls, Nueva York, la primera convención sobre los derechos de la mujer. Dirigida por la abolicionista Lucretia Mott y la feminista Elizabeth Cady Standton, entre sus principales exigencias solicitaron la igualdad de derechos, incluido el derecho de voto, y el fin de la doble moralidad. Las feministas británicas se reunieron por primera vez en 1855. La publicación (1869) de Sobre la esclavitud de las mujeres de John Stuart Mill (basado en gran medida en las conversaciones mantenidas con su mujer Harriet Taylor Mill) atrajo la atención del público hacia la causa feminista británica, sobre todo en lo relativo al derecho de voto. Hasta finales del siglo XIX y bien entrado el XX no se incluyó este derecho en las Constituciones de los países. En España se concedió en 1932, en la II República. Hoy todavía existen países como Kuwait, Jordania y Arabia Saudí donde la mujer no tiene derecho a votar.
ACTIVIDADES Y CUESTIONES
  • Las mujeres tenían un mundo muy reducido, lo tenían reducido a su hogar. Estaba discriminada porque no tenía unos derechos civiles y políticos: la mujer casada vivía en una subordinación legal respecto al marido y, en el terreno político, ninguna mujer tenía derecho al voto.
  • Su objetivo principal era conseguir el voto o sufragio para las mujeres, lo que se quería era no sólo la actividad política sino acabar con los agravios que padecían en el terreno laboral.
  • Él pensaba que la situación de la mujer era una cosa artificial, resultado de una represión forzada en determindadas direcciones y de un estímulo antinatural en otras. Su postura era rarísima en un hombre de esa época (parece que él era el de los pocos que tenían cerebro).
INVESTIGACIÓN
Anthony, Susan Brownell (1820-1906), destacada reformadora social estadounidense que dirigió la lucha por el sufragio femenino. Falleció antes de que se adoptara la decimonovena Enmienda (26 de agosto de 1920).
Primeros años de su vida
Nació el 15 de febrero de 1820 en Adams (Massachusetts). Educada por su padre (maestro de escuela), Anthony se convirtió en pedagoga y ejerció la docencia hasta la edad de 30 años.
Cuáquera liberal y reformista radical, participó desde 1848 hasta 1853 en el movimiento antialcohólico. Entre los años 1856 y 1861 asumió la causa abolicionista y trabajó en la Sociedad Antiesclavista Americana. En 1863, durante la Guerra Civil estadounidense, fundó la Liga de Mujeres Leales para luchar en favor de la emancipación de los esclavos. Finalizado el periodo de la Reconstrucción posterior a la Guerra Civil, protestó contra la violencia infligida a los negros y exigió la total participación de éstos en el movimiento sufragista femenino.
La lucha por los derechos de la mujer
La lucha de Anthony por los derechos de la mujer comenzó en 1851, cuando conoció a Elizabeth Cady Stanton. Desde 1854 hasta 1860 ambas propugnaron la reforma de las leyes discriminatorias del estado de Nueva York, pronunciando conferencias y organizando una campaña para modificar la legislación existente.
Después de la guerra, Anthony y Stanton consideraron que el objetivo primordial de su lucha debía ser conseguir el sufragio universal, por lo que en 1869 fundaron la National Woman Suffrage Association para conseguir una enmienda constitucional que otorgara a las mujeres tal derecho. Aunque la 15ª Enmienda permitió el derecho al voto de los esclavos recién liberados, las mujeres de todas las razas continuaban siendo excluidas. Entre los años 1868 y 1870 Anthony y Stanton publicaron un periódico, Revolution, en el que denunciaron las injusticias que sufrían las mujeres. Viajó a Europa en 1883, y en 1888 participó en la creación de la Asamblea Internacional de Mujeres, donde estaban representados 48 países. Dimitió a los 80 años del cargo de presidenta de la National American Woman Suffrage Association, si bien continuó participando regularmente en sus convenciones hasta su fallecimiento, ocurrido el 13 de marzo de 1906 en Rochester (Nueva York).
Pankhurst, Emmeline Goulden (1858-1928), sufragista británica que dirigió en su país el movimiento en favor del derecho de voto de la mujer. Nació en Manchester y estudió en la École Normale de París (1873-1877). Contrajo matrimonio con Richard Marsden Pankhurst, un abogado que defendía la igualdad de derechos de la mujer, en 1879. Fue una de las fundadoras de la Liga para el Sufragio Femenino (WFL) creada en 1889, que cinco años después consiguió que se aprobara una ley que permitía votar a las mujeres en las elecciones locales. En 1903 organizó junto con sus hijas Christabel y Silvia la Unión Social y Política de Mujeres (WSPU) en Manchester, grupo que adquirió cierto renombre cuando trasladó su sede a Londres y comenzó a organizar reuniones públicas y marchas de protesta frente a la Cámara de los Comunes. Sus actividades fueron adquiriendo un tono cada vez más agresivo, por lo que fue arrestada y encarcelada en varias ocasiones desde 1908 hasta 1913. Realizó varias huelgas de hambre en señal de protesta durante los periodos que pasó en prisión.
En 1914, a comienzos de la I Guerra Mundial, alentó a las sufragistas a que abandonaran su campaña y se entregaran al trabajo de guerra. Falleció en Londres el 14 de junio de 1928, pocas semanas después de que se otorgara el derecho al voto femenino.