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jueves, 29 de diciembre de 2022

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Triple riesgo: ser mujer, indígena y defensora ambiental en América Latina




Fuentes: Mongobay [Ilustración de Kipu Visual]

Quince defensoras latinoamericanas de ambiente y territorio fueron asesinadas en el 2020, siete de ellas eran indígenas, de acuerdo con el informe anual de Global Witness.

Detrás de esos asesinatos hay una escalada de violencia física, psicológica y sexual que viven las lideresas indígenas, quienes son estigmatizadas, criminalizadas y acosadas por su labor en la defensa de ríos, el territorio y la vida misma.

En América Latina, las defensoras indígenas han formado redes de apoyo donde promueven el autocuidado como una “práctica política”.

Las mujeres Wayuú en Colombia son una fuerza colectiva. Han conocido el miedo y las amenazas de quienes las vigilan día y noche por estar en contra de la minería que contamina sus ríos y sus tierras en la región de La Guajira. Ellas decidieron unirse y organizarse. Juntas se cuidan, defienden su territorio y los recursos naturales que dan vida e identidad a sus pueblos. También han asumido el rol de mantener la memoria de sus familiares asesinados.

“Fuerza de Mujeres Wayuú ha sido nuestro mejor ejercicio de resiliencia”, cuenta Jackeline, una de las lideresas que integra esta lucha. En América Latina, ser mujer, ser indígena y ser defensora ambiental significa una triple amenaza que deben enfrentar para sobrevivir.

“El grueso de los asesinatos a defensores (ambientales y de territorio) se dan en Latinoamérica, muy por encima de otras regiones del mundo”, comenta Laura Furones, especialista de Global Witness, organización ambiental que desde el 2012 realiza un informe anual sobre el tema y que para 2020 documentó el asesinato de 145 defensores ambientales en la región —60 % de todos los registrados a nivel mundial—, de los cuales quince eran mujeres y, de ellas, siete eran indígenas. Esta última cifra es preocupante si se toma en cuenta que los pueblos indígenas representan un 5 % de la población mundial.

Triple riesgo: ser mujer, indígena y defensora ambiental en América Latina  | Rutas del Conflicto
Mural de Berta Cáceres en el centro de Tegucigalpa. La defensora Lenca fue asesinada en 2016. Foto: Sandra Cuffe.

“Pero el asesinato es el caso más extremo. Hay una violencia con rasgos muy claros hacia la mujer”, agrega Furones. Ellas, a diferencia de sus compañeros, deben enfrentar daños físicos, psicológicos y sexuales, acoso y persecución por defender sus medios de vida de traficantes de tierra, de taladores, mineros ilegales, narcotraficantes y de los grupos criminales que buscan imponerse en sus territorios.

Información recopiladas por el proyecto periodístico Tierra de Resistentes, que registra los actos de violencia en contra de los defensores ambientales y de territorio en América Latina, aporta más información a la reunida por Global Witness. Entre 2010 y 2020 —de acuerdo con la base de datos construida y que cubre 12 países de la región— se registraron más de 340 ataques en contra de mujeres indígenas defensoras. La gama de las violencias es amplia e incluye el acoso judicial, las amenazas, la estigmatización, la criminalización, el desplazamiento y la violencia sexual.

Mongabay Latam en alianza con Rutas del Conflicto en Colombia, La Barra Espaciadora en Ecuador y RunRun en Venezuela decidimos investigar cómo afecta esta violencia a las mujeres indígenas que defienden el ambiente y su territorio, qué luchas están liderando y qué estrategias de defensa colectiva han puesto en práctica para hacerle frente a las amenaza en Ecuador, Colombia, México, Perú y Venezuela.

Josefina Tunki, lider Pueblo Shuar Aratum
Los liderazgos femeninos, como el de Josefina Tunji (Ecuador), han sido parte del mundo indígena, pero también han sido históricamente invisibilizados. Foto: Lluvia Comunicaciones.

Mujeres, cuidadoras de la vida 

Una defensora ambiental es una mujer que ha emprendido una lucha individual o colectiva a favor de los derechos humanos, específicamente los que están vinculados a la tierra, el territorio y el ambiente, según refiere la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Para la Alianza por los Derechos Humanos de Ecuador, estas defensoras también difunden información, denuncian y promueven la organización comunitaria. “Pero para las mujeres indígenas es mucho más difícil ser líder, pues aún sufren una falta de reconocimiento de sus capacidades”, dice Alejandra Yépez, de la organización Amazon Watch Ecuador. Esto sucede pese a que las mujeres, históricamente, han estado a cargo de labores esenciales dentro de las comunidades indígenas.

“Ellas son las que tienen el rol de transmitir la cultura, la lengua, son las que se encargan de la salud y del cuidado. No poder acceder a sus territorios sanos interrumpe esas labores”, agrega Francisca Stuardo, de Global Witness.

Bettina Cruz, lideresa indígena binnizá que denuncia el despojo de tierras por parte de empresas de generación de energía eólica en la región del Istmo de Tehuantepec, al sur de México, tiene claro este papel diferenciado de la mujer con respecto al territorio. “Somos cuidadoras de la vida”, señala. “No digo que los hombres no sean importantes para esta lucha, son importantísimos. Pero las mujeres somos cuidadoras de la vida. La madre tierra también nos da vida y tenemos que cuidar a nuestra madre”.

Triple riesgo: ser mujer, indígena y defensora ambiental en América Latina  | Rutas del Conflicto
Bettina Cruz, lideresa indígena binnizá, denuncia desde hace más de una década cómo las empresas de generación de energía eólica han impuesto sus proyectos en Oaxaca, México. Foto: Francisco Ramos

Alejandra Yépez, de Amazon Watch Ecuador, señala que son estos espacios de vida —el agua, los ríos, el bosque, la tierra— en los que se concentran las luchas de las mujeres indígenas. “La noción de tierra y territorio que tienen las mujeres indígenas no está disociado de su cuerpo. Para ellas es una extensión de este”, agrega Stuardo, de Global Witness.

Bajo esta premisa, ejercer la violencia sobre el ambiente y el territorio es ejercerla también sobre las mujeres. “Por eso —remarca Stuardo— los ejercicios de defensa están protagonizados por mujeres, aunque no sean siempre visibles”.

Integrantes de Fuerza de Mujeres Wayuú, en Colombia.
Integrantes de Fuerza de Mujeres Wayuú, en Colombia. Foto: Cortesía Fuerza de Mujeres Wayuú.

Las violencias contra las defensoras

Sofía Vargas, oficial del proyecto de Oxfam en Perú, comenta que justamente la lucha de las mujeres suele ser menos visible porque históricamente se les ha impedido el acceso a espacios donde se toman las decisiones políticas y de manejo de territorio.

Para lograr tener protagonismo dentro de su comunidad o en su región han tenido que trabajar durante, al menos, diez años en temas comunitarios, muchas veces relacionados con salud materno infantil o soberanía alimentaria, comenta Belén Páez, directora ejecutiva de Fundación Pachamama, de Ecuador. Para que una mujer se ponga al frente de la comunidad, dice, primero ha tenido que romper varias barreras personales.

“El punto de partida es diferente para una mujer indígena, en comparación con un hombre indígena”, dice Mariel Cabero, especialista en justicia ambiental de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza de los Países Bajos (IUCN NL). Ellas, señala Cabero, primero deben enfrentarse a los estereotipos impuestos por ser mujer.

Las violencias dirigidas a las mujeres defensoras indígenas también tienen sus matices particulares, si se les compara con los ataques que sufren los defensores indígenas hombres: “Hemos visto que los hombres son criminalizados y hasta los asesinan, pero las mujeres, muchas veces, son violadas y de esto no se habla. Se vive con esto, se carga con ese dolor”, comenta Melania Canales, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap).

“La violencia sexual es una forma de agresión hacia las mujeres, de mostrar poder, de humillar. Se convierte en una forma de castigo por la labor de defensoras que desempeñan. Se les hace campañas de desprestigio que se refuerzan en estereotipos para poder descalificarlas”, señala Vargas de Oxfam.

Laura Furones, de Global Witness, añade que aunque las mujeres defensoras son asesinadas en una tasa de 10 % a nivel mundial, detrás de esta cifra se esconden otro tipo de agresiones. Francisca Stuardo, también de Global Witness, comenta que esta violencia no solo pasa por el ataque físico y sexual, sino también por los espacios que tienen para realizar estas denuncias.

Ana María Fernández, del pueblo yukpa en Venezuela
Ana María Fernández, del pueblo yukpa en Venezuela, ha perdido cinco de sus diez hermanos. Ellos luchaban por la recuperación de su territorio. Foto: Observatorio de Ecología Política de Venezuela

En el caso de Ana María Fernández, de la comunidad yukpa de Venezuela, sicarios le mataron a cinco de sus diez hermanos. Ella asegura que los asesinaron por encargo de terratenientes, militares y guerrilla colombiana que operan en el estado de Zulia y cuyo objetivo es apoderarse de las tierras indígenas. Aun así, ella se hizo luchadora social y ha seguido denunciando los abusos, por lo que ha sufrido discriminación, despojo y múltiples amenazas que han caído sobre las mujeres que más ama. Los que la acosan, han amenazado de violación a su hermana y han quemado la casa de su madre.

Sobre la estigmatización, Bellanira López Sánchez, especialista de Protección Integral a Defensoras del Consorcio Oaxaca, organización no gubernamental en México, comenta que esta es una práctica común dentro y fuera de las comunidades indígenas: “Las mujeres que se ponen al frente en una lucha de resistencia tienden a ser señaladas, porque deberían estar haciendo otras labores como cuidar la casa o los hijos y por este trabajo de defensa estarían dejando esas labores”.

Además, al tener un rol de cuidado dentro de las comunidades, son ellas a las que más les afecta en su cotidianidad el dedicar buena parte de su tiempo a la defensa del ambiente y el territorio.

Betty Rubio (al frente de la primera balsa) es presidenta de la Federación de Comunidades Nativas del Medio Napo, Curaray y Arabela (Feconamncua).
Betty Rubio (al frente de la primera balsa) es presidenta de la Federación de Comunidades Nativas del Medio Napo, Curaray y Arabela (Feconamncua).

“Lo más difícil es dejar a mis hijos (durante los viajes a las comunidades). Y lo más triste es que la mayoría de las veces no hay cobertura (telefónica y de internet)”, confiesa Betty Rubio Padilla, presidenta de la Federación de Comunidades Nativas del Medio Napo, Curaray y Arabela (Feconamncua), perteneciente a la provincia de Maynas, en la región Loreto. Las defensoras sienten que están dejando de lado responsabilidades en el hogar y con sus familias.

A Josefina Tunki, la primera dirigente en presidir el Pueblo Shuar Arutam, y referente de varias mujeres indígenas en Ecuador, la han insultado y difamado por ser mujer e indígena. Tunki reflexiona que, si bien ha recibido el apoyo de muchos hombres de las comunidades Shuar, el machismo ha hecho que muchas veces la traten distinto. “Se refieren a mí en términos no muy decentes”, cuenta.

Pese a la gravedad de los ataques, no existen muchos datos en América Latina sobre las amenazas específicas en contra de las mujeres defensoras indígenas, señala Cabero de IUCN NL. “Estamos trabajando en monitorear y visibilizar estos peligros”, agrega.

ESPECIAL ⎸Triple riesgo: ser mujer, indígena y defensora ambiental en  América Latina - Runrun
Josefina Tunki, presidenta del Pueblo Shuar Arutam en una de las orillas del Río Santiago. Foto: Ana Cristina Alvarado.

Algunas organizaciones, como la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos, han resaltado que la criminalización —abrir procesos judiciales en su contra— es una de las violencias a las que recurren cada vez más los actores que buscan frenar las luchas de las defensoras indígenas.

En uno de sus informes, la Iniciativa Mesoamericana resalta que “estos procesos usualmente no prosperan, lo que da cuenta de un patrón en donde las mujeres son criminalizadas por delitos que no se pueden confirmar, lo que podría develar un indebido uso judicial contra las mujeres”.

Cuando la protección nace desde adentro

“Luchamos contra terratenientes, grandes hacendados, ganaderos, cuerpos policiales y guardia nacional, gobierno local y el mismo Estado que no permiten la demarcación de nuestras tierras”, advierte Ana María Fernández, lideresa yukpa.

“Son lideresas que luchan por sus tierras porque en esos espacios es donde está el alimento para su familia, el agua, sus lugares sagrados, su cultura”, dice Linda Bustillos, profesora de la Universidad de Los Andes (ULA).

¿Cómo se defienden las mujeres indígenas ante la desprotección de las autoridades estatales? Tejer redes y el autocuidado son herramientas que han sumado a la defensa del ambiente y territorio las mujeres cuyas historias son narradas en este especial.

Mujeres Wayuú realizan talleres en toda la Guajira colombiana, como parte de su escuela intinerante.
Mujeres Wayuú realizan talleres en toda la Guajira colombiana, como parte de su escuela itinerante. Foto: Cortesía Fuerza de Mujeres.

Es el caso de Ana María Fernández, Carmen Fernández y Lucía Romero, tres defensoras indígenas que lideran la Organización de Mujeres Indígenas Yukpa de la Sierra de Perijá, Oripanto Oayapo Tüonde, creada para defender a su pueblo de la escalada de violencia en esa región de Venezuela.

Para instituciones como Onamiap, la autoprotección se convierte en una solución frente a las débiles acciones que los Estados realizan para proteger a las defensoras ambientales amenazadas, mecanismos que la mayoría de las veces no tienen un enfoque ni intercultural ni de género.

“En algunos países se nos obliga a migrar a las ciudades como salida de la contaminación o de las múltiples violencias que vivimos en nuestras comunidades. Pero las mujeres lo pasamos mal en las ciudades. No es como en tu comunidad donde produces tu comida o hablas en tu lengua materna”, dice Melania Canales, de Onamiap.

Mujeres indígenas de la Amazonía ecuatoriana.
Mujeres indígenas de la Amazonía ecuatoriana.. Foto: Amazon Frontlines. Foto: Amazon Frontlines.

Bellanira López, de Consorcio Oaxaca, comenta que si existiera una perspectiva diferenciada para la protección de mujeres indígenas defensoras, se evaluarían casos donde no es necesario que salgan de su comunidad. “Es necesario revisar cuál es la causa del riesgo y tomar acciones a partir de este análisis”, añade.

La necesidad de un enfoque distinto de protección se evidenció con más fuerza durante la pandemia del COVID-19, señala Laura Furones, de Global Witness. “Los mecanismos de defensa que ya eran frágiles han dejado de funcionar y esto aumenta el círculo de impunidad”, precisa.

La ausencia de justicia y visibilidad de los ataques a las lideresas indígenas fue identificado por organizaciones como Fuerza de Mujeres Wayuú en Colombia. Es por ello que han recorrido La Guajira, de norte a sur, con una escuela itinerante que ha formado a más de mil mujeres en derechos humanos e incidencia política.

En Ecuador, el colectivo Mujeres Amazónicas —conformado por representantes de siete nacionalidades indígenas—, además de defender el territorio amazónico y los derechos humanos, se ha convertido en un soporte de sanación espiritual y físico entre mujeres durante la pandemia.

Tejer redes, esa ha sido una estrategia de las mujeres indígenas para su defensa:
Tejer redes, esa ha sido una estrategia de las mujeres indígenas para su defensa: Cortesía Fuerza Mujeres Wayuú.

A nivel regional existe el Tribunal de Mujeres Amazónicas, iniciativa entre organizaciones indígenas y organizaciones privadas que busca mostrar las agresiones que viven las mujeres indígenas en América Latina. Y también está la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos.

“Ninguna es mártir y nuestros cuerpos no se ofrendan”, dice Bellanira López e insiste: “Si queremos defender nuestros derechos también tenemos que gozar de ellos. Hay que ver el autocuidado como una práctica política, porque nuestro primer territorio es nuestro cuerpo”.

Pero mientras las mujeres defensoras ponen sus cuerpos en juego, ¿cómo están respondiendo los países donde ellas viven?

En Perú, como en otros países de América Latina, las mujeres indígenas tienen un papel activo en la defensa de su territorio
En Perú, como en otros países de América Latina, las mujeres indígenas tienen un papel activo en la defensa de su territorio. Foto: Cortesía Rainforest.

Un llamado de emergencia a América Latina

Las especialistas consultadas por Mongabay Latam coinciden en que en América Latina aún falta mucho para lograr garantizar los derechos de las mujeres indígenas que defienden el territorio. “Escuchamos palabras grandilocuentes de los Estados cuando se refieren a programas de protección de las y los defensores, pero a la vez se recortan presupuestos para estas iniciativas, como sucede en México”, dice Laura Furones, de Global Witness.

Tampoco, agrega Furones, existe una coherencia entre los proyectos económicos que se aprueban en los países y que representan una amenaza contra los territorios donde habitan los pueblos indígenas. “Esto se hace sin un mínimo de consulta a las comunidades”, resalta. Lo mismo destaca Mariel Cabero, de IUCN NL: “La consulta previa informada a los pueblos indígenas es un requisito, pero se suele hacer rápidamente y no se ofrecen procesos adecuados para que las comunidades conozcan bien lo que se realizará en sus territorios”.

Marcha del pueblo Shuar Arutam en contra de la minería. Foto: Cortesía pueblo Shuar Arutam.
La minería y la tala ilegal son solo algunas de las actividades que están perturbando los territorios de las comunidades indígenas. Foto: Cortesía pueblo Shuar Arutam.

Para la especialista de IUCN NL, acuerdos como el de Escazú son fundamentales como guía para la defensa de los pueblos indígenas. En América Latina, entre los países que aún no han ratificado están Perú, Colombia y Venezuela. En el caso de Perú, Melania Canales, de Onamiap, señala que el nuevo gobierno, que asumió en julio de este año, debería plantear nuevamente al Congreso esta ratificación.

El caso más extremo de desprotección lo vive Venezuela. Lexys Rendón, especialista en derechos humanos y coordinadora del Laboratorio de Paz, señala que existe “un retroceso importante en la garantía de derechos económicos, sociales y culturales” en el país. “Hay un criterio generalizado para las personas que levantan la voz contra las políticas estatales de tildarlos como enemigos. Cuando hay mujeres que hablan en contra de proyectos extractivos son acusadas de traidoras a la patria”, dice Rendón. Para la activista venezolana, esta indiferencia a las demandas de los pueblos indígenas ha causado que solo un 17 % de las comunidades tengan territorios delimitados, lo que los deja en una mayor vulneración.

Global Witness ha emitido una serie de recomendaciones dirigidas a los gobiernos, la ONU y la Unión Europea de modo que se garantice la protección de defensores ambientales: “Las empresas y los gobiernos deben rendir cuentas por la violencia contra los defensores de la tierra y el medio ambiente, quienes se encuentran en la primera línea de la crisis climática”. Señala que se necesitan acciones urgentes a nivel internacional, regional y nacional para garantizar el acceso a la justicia y el debido proceso, sin criminalizar a los activistas, sino proteger su integridad.

Berta Cáceres en Honduras. Foto cortesía de Goldman Environmental Prize.

“Muchas de nuestras compañeras en América Latina han sido asesinadas, incluso cuando tenían medidas cautelares que las protegían, como Berta Cáceres (defensora indígena de Honduras)”, agrega Melania Canales de Onamiap.

Canales, quien recorre el Perú recogiendo las denuncias de otras mujeres indígenas, comenta que el primer obstáculo lo enfrentan cuando buscan presentar una denuncia: en muchas regiones, las instancias judiciales se encuentran a un día de distancia.

“La violencia está institucionalizada y naturalizada”, dice la dirigente. Esto es algo que desde las comunidades, tejiendo redes, cuidando y defendiendo aquello que da vida, identidad y futuro a sus pueblos, las mujeres indígenas buscan cambiar. Y por eso alzan la voz en colectivo y cada vez lo hacen más fuerte.

Fuente: https://es.mongabay.com/2021/11/triple-riesgo-ser-mujer-indigena-y-defensora-ambiental-en-america-latina/





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martes, 14 de septiembre de 2021

Los “salvadores de mujeres” crearon su cautiverio hace décadas en Afganistán

Reproducimos a continuación un artículo de nuestra compañera de la Liga Internacional de Trabajadores-cuarta internacional (LIT-ci) Soraya Misleh, periodista palestino-brasileña, sobre la lucha de las mujeres afganas y su situación bajo el régimen del Talibán.



Desde la salida del imperialismo estadounidense de Afganistán frente a su derrota después de dos décadas de ocupación, quien acompaña las noticias, en general tiene la impresión que sería mejor que los Estados Unidos no se hubieran retirado, ya que “salvaron” a las mujeres de las manos de los bárbaros opresores. Lo que no solo nunca ocurrió sino que el imperialismo es directamente responsable por la dramática situación de las mujeres en el país asiático, que constituyen la mitad de la población de casi 39 millones. Los Estados Unidos armaron su cautiverio mucho antes de que invadieran sus tierras en 2001.


El fundamentalista Talibán es su cría, como se verá más adelante. En la disputa geopolítica por un país que es puente para la circulación de productos entre Asia Central y Medio Oriente y fundamental para la estabilidad del imperialismo en el control de localización estratégica, el vale todo es la regla.

En general, con todo, los medios de masas, en las manos de los grandes capitalistas, no trae ninguna contextualización histórica que permita entendimiento sobre la situación en Afganistán y la consecuente opresión de las mujeres. Se limita a la misma retórica de “civilización contra la barbarie” usada por todos los ocupantes que pasaron por allá desde finales del siglo XIX –de Gran Bretaña y la ex Unión Soviética a los Estados Unidos y sus aliados–.

 

Broma de mal gusto

En esa línea, el imperialismo estadounidense declara al mundo que en su “guerra contra el terror” su misión era llevar democracia, proteger los derechos humanos, y salvar a las mujeres y jóvenes. Así, hace parecer que la vida de ésta mejoró después que ocupó el país.

Como resume la Asociación Revolucionaria de Mujeres Afganas (Rawa, en la sigla en inglés), una broma. “En los últimos 20 años, una de nuestras reivindicaciones fue el fin de la ocupación de los Estados Unidos/OTAN y aún mejor si ellos llevasen a sus fundamentalistas islámicos y tecnócratas con ellos y dejasen a nuestro pueblo decidir su propio destino. Esa ocupación resultó solo en derramamiento de sangre, destrucción y caos. Ellos transformaron nuestro país en el lugar más corrupto, inseguro, de mafia de drogas y peligroso, especialmente para las mujeres”, vaticina Rawa en entrevista disponible en su site, conducida el 20 de agosto último por Sinali Kolhatkar, codirectora de la Misión de Mujeres Afganas (AWN).

Los intereses por detrás de la retórica de “salvador de mujeres” eran otros: incluían la construcción de un oleoducto que atravesaría Afganistán para transporte de petróleo y gas natural del Asia Central y Medio Oriente a los mercados mundiales.

Los avances para las mujeres no pasaron de fachada para que Estados Unidos y compañía encubriesen sus intereses imperialistas –al que crímenes contra la humanidad abundan, como el bombardeo de aldeas enteras, dejando millares de muertos–.

Para la construcción de imagen de “salvador”, como describe la Rawa, los Estados Unidos trataron de incluir a algunas mujeres de las oligarquías afganas formadas por los que denomina “señores de la guerra” –que controlan, con apoyo del imperialismo, las nacionalidades oprimidas– y otras pocas que no vieron alternativa a no ser someterse a eso frente a la miseria y el hambre, en los órganos gubernamentales y en el Parlamento. También destinaron dinero a ONGs que estuvieron de acuerdo con hacer su juego sucio. Estaba, así, montada la tarjeta postal perfecta para el imperialismo de que su misión civilizadora venía dando resultado.

La feminista afgana Malalai Joya también denunció en vídeo que la realidad es muy distinta. En los últimos años, ella sobrevivió a cuatro intentos de asesinato y fue expulsada del Parlamento por levantarse contra los “señores de la guerra” y los fundamentalistas.

Hacia finales de 2003, la Rawa emitió una declaración en la que revelaba la continua violencia contra las mujeres, el aumento sin precedentes en el número de suicidios y de inmolación entre ellas. Muchas preferían prenderse fuego a seguir en medio de la desesperante condición enfrentada. El mismo informe expone amenazas a familias que enviaban a jóvenes a escuelas, prohibición de que se presentaran en radios y TVs, y el creciente número de mujeres, entre ellas viudas, obligadas a mendigar o prostituirse frente a la miseria que asolaba a Afganistán.

En documento titulado “Mujeres afganas: una historia de lucha”, del año 2007, los datos son aterradores: 90% de las mujeres estaban impedidas de leer o escribir, la mortalidad materna era de alarmantes 1.600 por cada 100.000 –dándole al país la posición de subcampeón en ese índice–, 70% de los afganos vivían con solo U$S 2 por día, la expectativa de vida era de solo 45 años de edad y uno de cada cinco niños moría antes de cumplir los cinco años. Mientras tanto, Afganistán, eminentemente agrario, era convertido en principal exportador de opio para el mundo, responsable por nada menos que 87% del volumen total, desde la invasión de Estados Unidos. Y en el año 2010, la Rawa apuntaba que 700 niños y de 50 a 70 mujeres morían todos los días debido a la falta de servicios de salud.

Los documentos más recientes de la organización feminista revelan que la trágica situación no cambió sustancialmente en los últimos 20 años: el país, en 2020, aún estaba en la décima posición mundial entre las naciones con mayor índice de mortalidad materna. Sobran la pobreza y la violación de derechos humanos fundamentales. La inmensa mayoría de la población sigue sometida a severa explotación y opresión. Para las mujeres, el cuadro es trágico. Al mismo tiempo, el imperialismo estadounidense venía relocalizando al Talibán en las corruptas estructuras de poder desde por lo menos 2010.

El grupo es fruto del financiamiento por los Estados Unidos, Arabia Saudita y Pakistán tanto de escuelas religiosas fundamentalistas en este último país –en que se “educaron” los talibanes [cuyo significado es estudiantes] en la doctrina– como de los denominados “señores de la guerra” para que lucharan contra la Unión Soviética (URSS).

 

Propaganda estalinista

Este había invadido el país en 1979, año en que el vecino Irán viviera su revolución. Impedir el posible efecto dominó en la región del Asia Central estaba por detrás de la ocupación –Afganistán tiene frontera con tres ex repúblicas soviéticas (Uzbekistán, Turkmenistán y Tayikistán, todas ricas en petróleo), además de Pakistán y China. Así, serviría como un bolsón de contención del eventual arrastre de la revolución. La URSS impuso un gobierno despótico que resultó en 1,5 millones de muertos y cinco millones de refugiados.

Durante el período que antecedió a los diez años de ocupación, bajo fuerte influencia soviética, se intentó adoptar compulsivamente un proyecto de “modernización”, ignorando el modo de vida y cultura locales. Eso fue rechazado por parte de la población, que no fue consultada sobre lo que deseaba.

Algunas imágenes de los años 1970 muestran mujeres usando minifaldas, en la propaganda estalinista, que produce una falsificación histórica más. Carga el tono de una vestimenta semejante al que usan “occidentales” para afirmar que hubo avances en las mujeres. Recupera, así, la llamada obsesión por el velo, como si representase por sí opresión –lo que feministas anticoloniales, para las cuales la lucha contra la colonización es inseparable de la emancipación de la mujer, rechazan categóricamente, diciendo que el problema es la imposición–.

Creada en 1977, la Rawa denunciaba en informes la falta de libertad y que la vida de las mujeres no había mejorado; la estructura de opresión se mantenía. Expresaba su resistencia contra la ocupación soviética, el gobierno fantoche instituido por la URSS y el fundamentalismo. Ilustra bien el despotismo predominante el hecho de que la feminista afgana Meena Keshwar Kamal, fundadora de la Rawa, haya sido asesinada en ese período, en 1987, en Pakistán, con la complicidad del brazo local del servicio secreto soviético, la KGB.

 

El fundamentalismo del Talibán

Luego de la caída de la URSS en 1989, que deja el país devastado, Afganistán vive un período brutal de guerras civiles, en que, como siempre ocurre, históricamente, las mujeres están entre las principales víctimas.

Al fin, el Talibán asume el poder en el año 1996 y gobierna el país hasta la ocupación en 2001. En ese período, revela su cara cruel. Comete una serie de atrocidades, como masacres a minorías étnicas como los hazaras (xiitas, que representan 8% de la población afgana) y asesinatos de opositores. Además, somete a las mujeres y niñas a violenta opresión, excluyéndolas del espacio público y obligándolas a usar la burka, que el Talibán no creó –entre su etnia pashtun, mayoritaria en el país, ya era utilizada, pero por una minoría de solo 2% de las mujeres–. La mayoría prefería otro traje típico, más parecido con el que usan las indianas.

Ahora, el Talibán ha afirmado públicamente que aprendió con sus errores. Con vistas a su reconocimiento en el mundo, sus líderes habían retirado la garantía a los derechos de las mujeres, como el trabajo y la educación, desde que respetaba la ley islámica. El problema es que su interpretación de la ley islámica es equivocada, fundamentalista. Se instrumenta la religión para el control de la población, de modo de seguir con la explotación y la opresión, lo que no es novedad en el mundo. Vale recordar que el grupo también declaró que no interferirá con la propiedad privada.

La Rawa no tiene dudas de que no están frente a un nuevo Talibán y está entre las organizaciones que luchan por su caída y por un Afganistán laico.

 

La lucha de las mujeres afganas

“¡Abajo el Talibán!”. Fue, por lo tanto, lo que graficaron las mujeres en los muros de las ciudades en Afganistán luego de que el grupo fundamentalista tomara el poder. Y salieron en protesta a las calles también días después. Su resistencia es heroica e histórica. Cuando el Talibán asumió el gobierno en 1996 e impuso la burka, ellas pasaron a usar la vestimenta. No tenían otra opción. Pero adoptaron, como pasaron a afirmar, la “burka contra la burka”. Las utilizaban para contrabandear informaciones y documentos que revelasen quién era el Talibán y ampliasen la conciencia de otras mujeres afganas.

El movimiento feminista en Afganistán tiene una tradición de lucha y garantiza que está preservando su seguridad –actúa, obviamente, bajo la clandestinidad–, pero no va a silenciarse. La Rawa, la más antigua organización en el país, dice que esta vez el conjunto de las mujeres puede ampliar su resistencia. Avanzó en su conciencia en medio de la barbarie imperialista y fundamentalista. Y se prepara para movilizar al pueblo afgano, que mayoritariamente no se ve representado por el Talibán, en esta nueva etapa de lucha, ahora sin los ocupantes.

A diferencia, por lo tanto, de lo que creían incluso feministas liberales –cuya centralidad es la opresión machista, ignorando que ésta es instrumento del capitalismo e imperialismo–, las mujeres afganas no precisan ser salvadas o civilizadas para su propio bien. Cualquier organización que esté dispuesta a movilizarse en solidaridad tiene que oír primero lo que están diciendo, levantar la denuncia contra la estructura social de clases y el imperialismo. El discurso contrario sirve a las ocupaciones, a la colonización, que dejan un rastro de devastación, miseria, mucho dolor y sufrimiento.

Las bravas mujeres afganas precisan de apoyo incondicional en sus luchas. Frente a la propaganda imperialista, el mundo hizo oídos sordos para lo que las feministas locales gritaban, y banalizó la ocupación. Que sea diferente ahora. Ellas precisan que se recupere la igualdad como se proclama en la Constitución afgana de 1964 a 1973, lo que implica la liberación de todos sus opresores y explotadores. Y, así, tener sus derechos respetados, escoger cómo quieren portarse o vestirse. Si con velo o sin él, y lo mismo con la burka.

 

Fuente: Corriente Roja

 









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sábado, 26 de junio de 2021

La inclusión laboral travesti trans es ley en Argentina

El Senado de Argentina convirtió en ley una deuda y un reclamo histórico: la Ley de Cupo e Inclusión Laboral Travesti Trans “Diana Sacayán – Lohana Berkins” es pionera en el mundo.

Lo que durante años fue un reclamo histórico hoy al fin se convirtió en ley. Por mayoría, con 55 votos afirmativos, 1 negativo y 6 abstenciones el Senado de la Nación aprobó en Argentina la Ley de Cupo e Inclusión Laboral Travesti Trans “Diana Sacayán – Lohana Berkins”. El proyecto de Ley fue trabajado de manera intensiva por las organizaciones de la diversidad sexual, que lograron que finalmente en el 2021 el Congreso de la Nación lo tratara en sesiones ordinarias en Diputadxs el 8 de junio, donde obtuvo media sanción (207 votos a favor, 11 en contra y 7 abstenciones ), y en Senadorxs hoy.

La sesión que abrió poco después de las 14 la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner duró varias horas y tuvo a 12 senadorxs que tomaron la palabra, todxs a favor del proyecto. Varixs de ellxs citaron a Lohana y a Diana, pero también historias de vidas de otras travestis y trans. Algunxs pidieron perdón por “llegar tarde” desde el Estado. Hicieron hincapié además en que con que la inclusión se convierta en ley no alcanza: se necesita un cambio cultural, un compromiso del sector privado.

“El cupo e inclusión travesti trans es ley gracias a la militancia, al activismo y a una alianza política sin precedentes. La ley de Identidad de Género fue un trampolín desde el 2012 para reclamar más derechos. El trabajo es un eje fundamental del desarrollo humano. Las travestis y trans fuimos excluidas de todos los derechos humanos fundamentales, hoy el Congreso entendió que debía modificar nuestro destino de violencias y muerte. Estoy segura que este acceso al empleo formal, empleo decente, repercutirá en nuestros promedios de expectativa de vida. Agradecemos especialmente a las diputadas Gabriela Estévez, Vanesa Siley, Mónica Macha y Cristina Álvarez Rodríguez”, comentó la fundadora de la Asociación Civil La Rosa Naranja, integrante del Frente Orgullo y Lucha Marcela Tobaldi.

El Frente Orgullo y Lucha, junto con Liga LGBTIQ+ de las Provincias y la Convocatoria Federal Trans y Travesti Argentina, venían trabajando el proyecto de manera intensiva a nivel legislativo con las diputadas nacionales Mónica Macha, Gabriela Estévez, Vanesa Siley y Cristina Álvarez Rodríguez (Frente de Todxs). Porque el proyecto que hoy se votó ley llegó al recinto de manera insistente en los últimos años, a través de diversxs legisladorxs.

Mónica Macha fue una de las legisladoras que trabajó fuerte para que llegara este día. “Estamos transformando la vida cotidiana, real y concreta de las travestis y trans de nuestra patria. Esta ley es histórica por lo que significa, por su recorrido y su lucha, pero sobre todo por su efecto, por lo que significa en los proyectos de vida y la transformación que supone de la vida laboral y en el Estado“, dijo Macha a Presentes. “Estamos construyendo un Estado transfeminista. El trabajo organiza, dignifica y permite proyectos de vida. Las compañeras travesti trans nos enseñaron a luchar por una sociedad más honesta y con lugar para todos y todas. Un mundo donde quepan todos los mundos, eso es esta ley. Encendimos un fuego imposible de apagar”.

 

“A partir de hoy vivimos en un país más justo”

“A partir de este momento vivimos en un país más justo“, expresó Thiago Galván, activista trans y Vicepresidente de la Liga LGBTIQ+ de las Provincias. Después de una larga historia de abandono, hoy el Estado vuelve a legislar por nuestros derechos. Hoy se materializan nuestras demandas y estamos más cerca de alcanzar esa sociedad donde ser travesti o trans no significa violencia, miedo, desidia, ni castigo. Esta ley es un abrazo de esperanza para las infancias y adolescencias. Hoy se salda una deuda muy grande en Argentina: el acceso al trabajo implica poder proyectarse, elegir y embarcarse en un proyecto de vida. Celebramos la voluntad política de un Estado que nos escucha activamente, pero por sobre todas las cosas, nos celebramos a nosotres, a nuestra fortaleza, a nuestra militancia y a nuestro derecho a vivir plenamente”.

 

“Empezamos a escribir otro capítulo de nuestra historia, la de una Argentina más igualitaria. Nuestro colectivo va a poder acceder al trabajo formal. Esto va a repercutir en lo individual y lo colectivo. Pero también vamos a transformar culturalmente a una sociedad que históricamente asoció y confinó a travestis y trans a la prostitución y la criminalidad“, expresó Claudia Vásquez Haro, presidenta de Otrans Argentina y de la Convocatoria Federal Trans y Travesti Argentina. “No nos quedamos en el lugar de víctimas, lo trascendimos a través de la organización, acción y lucha. Nos convertimos en sujetes políticos. Logramos la unidad entre tres coaliciones federales con más de 250 organizaciones. Esta ley es legítima desde su origen, porque se construyó desde las bases y representa nuestras voces y demandas en primera persona”.

Qué dice la Ley de Inclusión Laboral Travesti Trans

Mónica Macha, presidenta de la Comisión de Géneros y Diversidad de Diputadxs, lo presentó varias veces, antes y después lo trabajó junto con los colectivos LGBT+.  Recoge también iniciativas de otrxs legisladrxs que presentaron proyectos como Gabriela Estevez y Cristina Alvarez Rodríguez. En 2020, como presidenta de la Comisión, Macha convocó a varias reuniones donde a través de encuentros virtuales activistas de diferentes puntos del país trabajaron cada artículo.

 

A diferencia del decreto presidencial de Alberto Fernández que destina un 1 por ciento de la planta del empleo del sector público a personas trans, la ley -que aun deberá ser promulgada y reglamentada- es mucho más amplio. Porque el proyecto de “Ley de Promoción del acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y transgénero Diana Sacayán-Lohana Berkins” buscó ir más allá de la idea de cupo para proponer  “medidas de acción positiva orientadas a lograr la efectiva inclusión laboral de las personas travestis, transexuales y transgénero, con el fin de promover la igualdad real de oportunidades en todo el territorio de la República Argentina”.

  • Apunta a la inclusión de las personas travestis, transexuales y transgénero habilitadas a trabajar, hayan o no accedido al cambio registral previsto en el artículo 3o de la Ley 26.743 de Identidad de Género.
  • En sus artículos propone medidas de acción positiva: la inclusión laboral en el Estado Nacional a través de un cupo mínimo del 1 % en los tres poderes que lo integran, los Ministerios Públicos, los organismos descentralizados o autárquicos, los entes públicos no estatales, las empresas y sociedades del Estado, en todas las modalidades de contratación.
  • En uno de sus artículos platea el principio de no discriminación de manera terminante al decir que toda persona travesti, transexual o transgénero tiene derecho al trabajo formal digno y productivo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo. Y plantea que para que esto se cumpla, a la hora de garantizar el ingreso y permanencia en el empleo no podrán ser valorados los antecedentes contravencionales. Por eso, los antecedentes penales de les postulantes “que resulten irrelevantes para el acceso al puesto laboral, no podrán representar un obstáculo para el ingreso y permanencia en el empleo considerando la particular situación de vulnerabilidad de este colectivo” planteó el texto del proyecto.
  • La propuesta de ley no se limita al cupo. Propone medidas para garantizar la terminalidad educativa y la capacitación, a fin de que las dificultades para acceder al estudio que han sufrido tanta personas travestis y trans no sea un impedimento para acceder aun empleo.
  • Entre sus artículos, contempla la inclusión transversal y federal, acciones de concientización y prioridad en las contrataciones del Estado (a igual costo y en la forma que establezca la reglamentación, las compras de insumos y provisiones a personas jurídicas o humanas del ámbito privado que incluyan en su planta laboral a personas travestis, transexuales y transgénero).
  • También habla de incentivos al sector privado para quienes contraten a travestis y trans.
  • Se proponer garantizar el acceso al crédito para emprendimientos productivos (a través del Banco Nación).

Agencia Presentes



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martes, 26 de enero de 2021

¿Quiénes son y qué hicieron las mujeres que el Ayuntamiento de Madrid pretende borrar?


Imagen de YOLANDA DOMÍNGUEZ
Fuentes: https://www.huffingtonpost.es // Fotos de las Mujeres del mural del barrio de la Concepción, en Madrid, que quieren quitar.

Proponen borrarlo para colocar retratos de deportistas que no representen a ninguna idea política.


De todas es sabido que a los machistas les molesta que las mujeres ocupemos el espacio, si es público muchísimo más. A lo largo de la historia han dedicado innumerables esfuerzos para evitar que nuestra voz y nuestras ideas puedan tener ningún eco. Al principio, negándonos acceder a los estudios, impidiéndonos trabajar y hasta votar. Luego, retirándonos de los libros de texto: ni rastro de mujeres científicas, literatas, deportistas o artistas que puedan inspirar a algún mortal. Aún hoy lo siguen haciendo ignorándonos en comités científicos, premios, festivales, congresos o puestos directivos. Los cuerpos de las mujeres son bienvenidos mientras sirvan para decorar y amenizarlas campanadas en Navidad, pero nuestros pensamientos, nuestras opiniones e incluso nuestros logros son tan sumamente peligrosos que es mejor taparlos con cal.Publicidad

Esta semana las formaciones políticas de derecha y extrema derecha se han aliado para eliminar los retratos de un mural situado en el barrio de la Concepción de Madrid, dedicado a mujeres cuyos aportes en diversos campos han sido relevantes e importantes para la humanidad. Dicho mural está situado en un polideportivo y proponen borrarlo para colocar retratos de deportistas que no representen a ninguna idea política. Esas mujeres fueron elegidas por ser un ejemplo de superación, de lucha y de talento en cada una de sus profesiones, valores perfectamente aplicables al espíritu deportivo, junto a un importante mensaje: “Las capacidades no dependen de tu género”. Si su problema es el número de mujeres en relación con el de hombres no les hemos visto quejarse de la infinidad de esculturas sobre hombres relevantes que pueblan el espacio urbano de la capital y que superan con creces al número de esculturas dedicadas a figuras femeninas. Si el problema es la ideología, deberán asegurarse de que los y las deportistas escogidas para un nuevo mural no hayan votado ni manifestado sus ideas jamás. Si el problema es el lugar, que escojan otro muro adyacente para plasmar sus figuras o que construyan otro polideportivo nuevo, que la presidenta de la comunidad tiene bastante experiencia en esto.Publicidad

Contra el arte de ocultar está el de visibilizar, así que seguiremos rescatando a las mujeres borradas, silenciadas, acalladas e ignoradas en todos los formatos y canales sin descanso. Tener referentes que no sean solo masculinos es fundamental para que las niñas puedan elegir quienes quieren ser en el futuro con total libertad y para que todas las mujeres sean debidamente respetadas y valoradas por su talento. Estos son los nombres de las mujeres conforman el mural junto a una pequeña descripción de su vida y de sus logros. Compartir a discreción. 

GATA CATTANA (1991–2017) nombre artístico de Ana Isabel García Llorente, artista, rapera, poeta y politóloga española. Fusionaba el rap con el flamenco, la poesía y las letras reivindicativas. Comprometida con la cultura andaluza, en sus obras hace referencia la historia clásica y a la mitología, así como a numerosos escritores clásicos españoles. Autora del poemario “La escala de Mohs” y de canciones como “Lisístrata”, “Cuatro monedas”, “Gotham” o “La prueba”, era considerada la promesa del rap contemporáneo español. Falleció a los 26 años por un shock anafiláctico dejando inédito su disco “Banzai”.  

NINA SIMONE (1933 – 2003). Cantante, compositora y pianista estadounidense conocida también como la “Suma Sacerdotisa del soul”. Fue autora de grandes éxitos como “My baby just cares for me”, “I put a spell on you” o “Just like a woman”. Recibió 15 nominaciones a los Premio Grammy y fue reconocida con el Grame Hall Of Fame en 2000. 

EMMA STONE (1988 – actualidad). Actriz estadounidense ganadora de un Oscar, un BAFTA y un Globo de Oro a Mejor Actriz por “La La Land”. Ha interpretado numerosos papeles en películas como Spider-Man 2, Irrational Man, Birdman o la serie de Netflix Maniac.

KANNO SUGAKO (1881 –1911). Pensadora y periodista japonesa. Fue violada cuando era menor. Defensora de los derechos de las mujeres en la era Meiji. Dirigió un periódico fue arrestada y encarcelada varias veces por defender sus ideas políticas. Fue sentenciada a muerte y ahorcada. Es autora de “Reflexiones de camino a la horca” un diario de los últimos días de su vida. 

LYUDMILA PAVLICHENKO (1916 – 1974). Francotiradora del Ejército Rojo que luchó contra los nazis. Accedió al ejército cuando las mujeres todavía no estaban aceptadas. Su destreza como tiradora la hizo muy famosa en el conflicto armado, cuentan que no era raro escuchar en medio del campo de batalla a los alemanes pidiéndole que cambiara de bando. Fue ascendida a teniente, obtuvo la Orden de Lenin y la de Heroína de la U.R.S.S. se graduó en la universidad de Kiev y se formó como historiadora.

ROSA PARKS (1913 – 2005). Activista afroamericana. Figura clave en el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos por haberse negado a ceder el asiento a un blanco y moverse a la parte trasera del autobús, por lo que fue encarcelada. Recibió la medalla Spingarn, el Premio Martin Luther King Jr., la Medalla de Oro del Congreso de los Estados Unidos y fue incluida en el Michigan Women’s Hall of Fame. En su biografía “Mi historia” narra su papel en la lucha por la igualdad.  

VALENTINA TERESHKOVA (1937 – actualidad). Cosmonauta, política e ingeniera rusa. Desde pequeña practicó el deporte de salto en paracaídas y obtuvo el título de instructora. Se presentó voluntaria como futura astronauta y, aunque carecía de la formación adecuada, la agencia del espacio soviética decidió prepararla junto con otras tres mujeres. A sus 26 años se convirtió en la primera mujer en volar al espacio.

EMMA GOLDMAN (1869 –1940). Activista, escritora y oradora lituana. Hija de una familia judía y pobre de Lituania, su padre golpeó, humilló y negó el acceso a la formación superior, a pesar de que era brillante en los estudios. Con 13 años empezó a trabajar en una fábrica de corsés, sufrió acoso por parte de sus jefes e incluso un intento de violación. Se fue a Nueva York donde se unió al movimiento anarquista, escribió artículos y difundió su mensaje como oradora. Luchó por los derechos de las mujeres y la igualdad.Defendió la homosexualidad. Adoraba la ópera, el teatro, la literatura, la pintura y el sexo y no entendía por qué eso tenía que ser incompatible con hacer la revolución. Su frase más famosa es: “Si no puedo bailar no es mi revolución”.

COMANDANTA RAMONA (1959 –2006). Fue una mujer indígena tzotzil y comandante del Ejército Zapatista de Liberación Nacional de Chiapas, México. Su trabajo ha sido crucial en la de defensa de los derechos de las mujeres indígenas ​a la salud, la educación y el pago justo por el trabajo artesanal. Bordadora excepcional, en 1996 participó en la construcción del Congreso Nacional Indígena (CNI) en Ciudad de México. Su Ley Revolucionaria de Mujeres abrió el camino para las jóvenes indígenas contemporáneas.

FRIDA KAHLO (1907 – 1954). Pintora mexicana.Creó un estilo de pintura personal, colorista y biográfica. A los dieciocho años sufrió un grave accidente que la obligó a guardar una larga convalecencia, durante la cual plasmó su pasión por la vida, así como su sufrimiento en sus cuadros. Sus autorretratos son un importante aporte al arte mexicano y al imaginario universal.

ANGELA DAVIS (1944 – actualidad). Filósofa, política y activista afroamericana, profesora del Departamento de Historia de la Conciencia en la Universidad de California en Santa Cruz de Estados Unidos. Es uno de los símbolos de la lucha por los derechos civiles de los hombres y las mujeres negras. Recibió el Premio por los Derechos Humanos de 2004 otorgado por la Sociedad para la Protección de los Derechos Civiles y la Dignidad Humana. El Premio Thomas Merton y el título de doctora honoris causa de la Universidad de Nanterre, Francia. Es autora de numerosos ensayos, entre los que destacan: “La libertad es una batalla constante”, “Mujeres, Raza y Clase”, “Abolition Democracy: Beyond Prisons, Torture and Empire” y su propia autobiografía.

ANTÒNIA FONTANILLAS BORRÀS (1917 – 2014). Militante anarcosindicalista y luchadora antifranquista española, muerta en el exilio. Trabajó como administrativa para el periódico Solidaridad Obrera. Tras la victoria franquista publicó varios números clandestinos de “Solidaridad Obrera” desde su casa. Después colaboró ​​en el clandestino “Ruta” y fue responsable de las relaciones entre los presos y el abogado. Participó activamente en las Juventudes Libertarias francesas y españolas y la CNT.

CHIMAMANDA NGOZI ADICHIE (1977 – actualidad). Escritora, novelista y dramaturga nigeriana. Señala la necesidad de usar referentes africanos para evitar que las historias solo tengan perspectiva occidental. Su primera novela, La flor púrpura (Purple Hibiscus), recibió el Commonwealth Writers’ Prize for Best First Book en 2005. Medio sol amarillo (Half of a Yellow Sun, 2006) fue galardonada con el Orange Prize for Fiction. Su trabajo más conocido es “Todos deberíamos ser feministas” (We Should All Be Feminist). 

RIGOBERTA MENCHÚ (1959 – actualidad). Líder indígena y activista guatemalteca. Su infancia y su juventud estuvieron marcadas la pobreza, la discriminación racial y la represión que ejercían las clases dominantes guatemaltecas sobre el campesinado. Varios miembros de su familia, incluida su madre, fueron torturados y asesinados por los militares o por la policía. Defensora de los derechos humanos e indígenas publicó su autobiografía en 1983, recorrió el mundo con su mensaje y consiguió ser escuchada en las Naciones Unidas. En 1988 regresó a Guatemala, protegida por su prestigio internacional, para continuar denunciando las injusticias. Es embajadora de buena voluntad de la UNESCO y ganadora del Premio Nobel de la Paz (1992) y el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional (1998).

ROSA ARAUZO (1945 – actualidad). Política feminista defensora de los derechos de los colectivos LGTBQI.Voluntaria y miembro de la Fundación 26 de Diciembre, colectivo que vela por las personas mayores lesbianas, gays, transexuales y bisexuales. Ha sido galardonada con el Premio Trece Rosas del Centro de Estudios de la Mujer de Fuenlabrada (CEMF).

Vecina del Barrio de la Concepción manifestándose frente al mural que quieren borrar el pasado 24/Enero

Fuente: https://www.huffingtonpost.es/amp/entry/mural-feminista-madrid_es_600d47f2c5b6f401aea5332b/?bxx&__twitter_impression=true




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