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miércoles, 1 de diciembre de 2021

Triple riesgo: ser mujer, indígena y defensora ambiental en América Latina




Fuentes: Mongobay [Ilustración de Kipu Visual]

Quince defensoras latinoamericanas de ambiente y territorio fueron asesinadas en el 2020, siete de ellas eran indígenas, de acuerdo con el informe anual de Global Witness.

Detrás de esos asesinatos hay una escalada de violencia física, psicológica y sexual que viven las lideresas indígenas, quienes son estigmatizadas, criminalizadas y acosadas por su labor en la defensa de ríos, el territorio y la vida misma.

En América Latina, las defensoras indígenas han formado redes de apoyo donde promueven el autocuidado como una “práctica política”.

Las mujeres Wayuú en Colombia son una fuerza colectiva. Han conocido el miedo y las amenazas de quienes las vigilan día y noche por estar en contra de la minería que contamina sus ríos y sus tierras en la región de La Guajira. Ellas decidieron unirse y organizarse. Juntas se cuidan, defienden su territorio y los recursos naturales que dan vida e identidad a sus pueblos. También han asumido el rol de mantener la memoria de sus familiares asesinados.

Fuerza de Mujeres Wayuú ha sido nuestro mejor ejercicio de resiliencia”, cuenta Jackeline, una de las lideresas que integra esta lucha. En América Latina, ser mujer, ser indígena y ser defensora ambiental significa una triple amenaza que deben enfrentar para sobrevivir.

“El grueso de los asesinatos a defensores (ambientales y de territorio) se dan en Latinoamérica, muy por encima de otras regiones del mundo”, comenta Laura Furones, especialista de Global Witness, organización ambiental que desde el 2012 realiza un informe anual sobre el tema y que para 2020 documentó el asesinato de 145 defensores ambientales en la región —60 % de todos los registrados a nivel mundial—, de los cuales quince eran mujeres y, de ellas, siete eran indígenas. Esta última cifra es preocupante si se toma en cuenta que los pueblos indígenas representan un 5 % de la población mundial.

Triple riesgo: ser mujer, indígena y defensora ambiental en América Latina  | Rutas del Conflicto
Mural de Berta Cáceres en el centro de Tegucigalpa. La defensora Lenca fue asesinada en 2016. Foto: Sandra Cuffe.

“Pero el asesinato es el caso más extremo. Hay una violencia con rasgos muy claros hacia la mujer”, agrega Furones. Ellas, a diferencia de sus compañeros, deben enfrentar daños físicos, psicológicos y sexuales, acoso y persecución por defender sus medios de vida de traficantes de tierra, de taladores, mineros ilegales, narcotraficantes y de los grupos criminales que buscan imponerse en sus territorios.

Información recopiladas por el proyecto periodístico Tierra de Resistentes, que registra los actos de violencia en contra de los defensores ambientales y de territorio en América Latina, aporta más información a la reunida por Global Witness. Entre 2010 y 2020 —de acuerdo con la base de datos construida y que cubre 12 países de la región— se registraron más de 340 ataques en contra de mujeres indígenas defensoras. La gama de las violencias es amplia e incluye el acoso judicial, las amenazas, la estigmatización, la criminalización, el desplazamiento y la violencia sexual.

Mongabay Latam en alianza con Rutas del Conflicto en Colombia, La Barra Espaciadora en Ecuador y RunRun en Venezuela decidimos investigar cómo afecta esta violencia a las mujeres indígenas que defienden el ambiente y su territorio, qué luchas están liderando y qué estrategias de defensa colectiva han puesto en práctica para hacerle frente a las amenaza en Ecuador, Colombia, México, Perú y Venezuela.

Josefina Tunki, lider Pueblo Shuar Aratum
Los liderazgos femeninos, como el de Josefina Tunji (Ecuador), han sido parte del mundo indígena, pero también han sido históricamente invisibilizados. Foto: Lluvia Comunicaciones.

Mujeres, cuidadoras de la vida 

Una defensora ambiental es una mujer que ha emprendido una lucha individual o colectiva a favor de los derechos humanos, específicamente los que están vinculados a la tierra, el territorio y el ambiente, según refiere la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Para la Alianza por los Derechos Humanos de Ecuador, estas defensoras también difunden información, denuncian y promueven la organización comunitaria. “Pero para las mujeres indígenas es mucho más difícil ser líder, pues aún sufren una falta de reconocimiento de sus capacidades”, dice Alejandra Yépez, de la organización Amazon Watch Ecuador. Esto sucede pese a que las mujeres, históricamente, han estado a cargo de labores esenciales dentro de las comunidades indígenas.

“Ellas son las que tienen el rol de transmitir la cultura, la lengua, son las que se encargan de la salud y del cuidado. No poder acceder a sus territorios sanos interrumpe esas labores”, agrega Francisca Stuardo, de Global Witness.

Bettina Cruz, lideresa indígena binnizá que denuncia el despojo de tierras por parte de empresas de generación de energía eólica en la región del Istmo de Tehuantepec, al sur de México, tiene claro este papel diferenciado de la mujer con respecto al territorio. “Somos cuidadoras de la vida”, señala. “No digo que los hombres no sean importantes para esta lucha, son importantísimos. Pero las mujeres somos cuidadoras de la vida. La madre tierra también nos da vida y tenemos que cuidar a nuestra madre”.

Triple riesgo: ser mujer, indígena y defensora ambiental en América Latina  | Rutas del Conflicto
Bettina Cruz, lideresa indígena binnizá, denuncia desde hace más de una década cómo las empresas de generación de energía eólica han impuesto sus proyectos en Oaxaca, México. Foto: Francisco Ramos

Alejandra Yépez, de Amazon Watch Ecuador, señala que son estos espacios de vida —el agua, los ríos, el bosque, la tierra— en los que se concentran las luchas de las mujeres indígenas. “La noción de tierra y territorio que tienen las mujeres indígenas no está disociado de su cuerpo. Para ellas es una extensión de este”, agrega Stuardo, de Global Witness.

Bajo esta premisa, ejercer la violencia sobre el ambiente y el territorio es ejercerla también sobre las mujeres. “Por eso —remarca Stuardo— los ejercicios de defensa están protagonizados por mujeres, aunque no sean siempre visibles”.

Integrantes de Fuerza de Mujeres Wayuú, en Colombia.
Integrantes de Fuerza de Mujeres Wayuú, en Colombia. Foto: Cortesía Fuerza de Mujeres Wayuú.

Las violencias contra las defensoras

Sofía Vargas, oficial del proyecto de Oxfam en Perú, comenta que justamente la lucha de las mujeres suele ser menos visible porque históricamente se les ha impedido el acceso a espacios donde se toman las decisiones políticas y de manejo de territorio.

Para lograr tener protagonismo dentro de su comunidad o en su región han tenido que trabajar durante, al menos, diez años en temas comunitarios, muchas veces relacionados con salud materno infantil o soberanía alimentaria, comenta Belén Páez, directora ejecutiva de Fundación Pachamama, de Ecuador. Para que una mujer se ponga al frente de la comunidad, dice, primero ha tenido que romper varias barreras personales.

“El punto de partida es diferente para una mujer indígena, en comparación con un hombre indígena”, dice Mariel Cabero, especialista en justicia ambiental de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza de los Países Bajos (IUCN NL). Ellas, señala Cabero, primero deben enfrentarse a los estereotipos impuestos por ser mujer.

Las violencias dirigidas a las mujeres defensoras indígenas también tienen sus matices particulares, si se les compara con los ataques que sufren los defensores indígenas hombres: “Hemos visto que los hombres son criminalizados y hasta los asesinan, pero las mujeres, muchas veces, son violadas y de esto no se habla. Se vive con esto, se carga con ese dolor”, comenta Melania Canales, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap).

“La violencia sexual es una forma de agresión hacia las mujeres, de mostrar poder, de humillar. Se convierte en una forma de castigo por la labor de defensoras que desempeñan. Se les hace campañas de desprestigio que se refuerzan en estereotipos para poder descalificarlas”, señala Vargas de Oxfam.

Laura Furones, de Global Witness, añade que aunque las mujeres defensoras son asesinadas en una tasa de 10 % a nivel mundial, detrás de esta cifra se esconden otro tipo de agresiones. Francisca Stuardo, también de Global Witness, comenta que esta violencia no solo pasa por el ataque físico y sexual, sino también por los espacios que tienen para realizar estas denuncias.

Ana María Fernández, del pueblo yukpa en Venezuela
Ana María Fernández, del pueblo yukpa en Venezuela, ha perdido cinco de sus diez hermanos. Ellos luchaban por la recuperación de su territorio. Foto: Observatorio de Ecología Política de Venezuela

En el caso de Ana María Fernández, de la comunidad yukpa de Venezuela, sicarios le mataron a cinco de sus diez hermanos. Ella asegura que los asesinaron por encargo de terratenientes, militares y guerrilla colombiana que operan en el estado de Zulia y cuyo objetivo es apoderarse de las tierras indígenas. Aun así, ella se hizo luchadora social y ha seguido denunciando los abusos, por lo que ha sufrido discriminación, despojo y múltiples amenazas que han caído sobre las mujeres que más ama. Los que la acosan, han amenazado de violación a su hermana y han quemado la casa de su madre.

Sobre la estigmatización, Bellanira López Sánchez, especialista de Protección Integral a Defensoras del Consorcio Oaxaca, organización no gubernamental en México, comenta que esta es una práctica común dentro y fuera de las comunidades indígenas: “Las mujeres que se ponen al frente en una lucha de resistencia tienden a ser señaladas, porque deberían estar haciendo otras labores como cuidar la casa o los hijos y por este trabajo de defensa estarían dejando esas labores”.

Además, al tener un rol de cuidado dentro de las comunidades, son ellas a las que más les afecta en su cotidianidad el dedicar buena parte de su tiempo a la defensa del ambiente y el territorio.

Betty Rubio (al frente de la primera balsa) es presidenta de la Federación de Comunidades Nativas del Medio Napo, Curaray y Arabela (Feconamncua).
Betty Rubio (al frente de la primera balsa) es presidenta de la Federación de Comunidades Nativas del Medio Napo, Curaray y Arabela (Feconamncua).

“Lo más difícil es dejar a mis hijos (durante los viajes a las comunidades). Y lo más triste es que la mayoría de las veces no hay cobertura (telefónica y de internet)”, confiesa Betty Rubio Padilla, presidenta de la Federación de Comunidades Nativas del Medio Napo, Curaray y Arabela (Feconamncua), perteneciente a la provincia de Maynas, en la región Loreto. Las defensoras sienten que están dejando de lado responsabilidades en el hogar y con sus familias.

Josefina Tunki, la primera dirigente en presidir el Pueblo Shuar Arutam, y referente de varias mujeres indígenas en Ecuador, la han insultado y difamado por ser mujer e indígena. Tunki reflexiona que, si bien ha recibido el apoyo de muchos hombres de las comunidades Shuar, el machismo ha hecho que muchas veces la traten distinto. “Se refieren a mí en términos no muy decentes”, cuenta.

Pese a la gravedad de los ataques, no existen muchos datos en América Latina sobre las amenazas específicas en contra de las mujeres defensoras indígenas, señala Cabero de IUCN NL. “Estamos trabajando en monitorear y visibilizar estos peligros”, agrega.

ESPECIAL ⎸Triple riesgo: ser mujer, indígena y defensora ambiental en  América Latina - Runrun
Josefina Tunki, presidenta del Pueblo Shuar Arutam en una de las orillas del Río Santiago. Foto: Ana Cristina Alvarado.

Algunas organizaciones, como la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos, han resaltado que la criminalización —abrir procesos judiciales en su contra— es una de las violencias a las que recurren cada vez más los actores que buscan frenar las luchas de las defensoras indígenas.

En uno de sus informes, la Iniciativa Mesoamericana resalta que “estos procesos usualmente no prosperan, lo que da cuenta de un patrón en donde las mujeres son criminalizadas por delitos que no se pueden confirmar, lo que podría develar un indebido uso judicial contra las mujeres”.

Cuando la protección nace desde adentro

“Luchamos contra terratenientes, grandes hacendados, ganaderos, cuerpos policiales y guardia nacional, gobierno local y el mismo Estado que no permiten la demarcación de nuestras tierras”, advierte Ana María Fernández, lideresa yukpa.

“Son lideresas que luchan por sus tierras porque en esos espacios es donde está el alimento para su familia, el agua, sus lugares sagrados, su cultura”, dice Linda Bustillos, profesora de la Universidad de Los Andes (ULA).

¿Cómo se defienden las mujeres indígenas ante la desprotección de las autoridades estatales? Tejer redes y el autocuidado son herramientas que han sumado a la defensa del ambiente y territorio las mujeres cuyas historias son narradas en este especial.

Mujeres Wayuú realizan talleres en toda la Guajira colombiana, como parte de su escuela intinerante.
Mujeres Wayuú realizan talleres en toda la Guajira colombiana, como parte de su escuela itinerante. Foto: Cortesía Fuerza de Mujeres.

Es el caso de Ana María Fernández, Carmen Fernández y Lucía Romero, tres defensoras indígenas que lideran la Organización de Mujeres Indígenas Yukpa de la Sierra de Perijá, Oripanto Oayapo Tüonde, creada para defender a su pueblo de la escalada de violencia en esa región de Venezuela.

Para instituciones como Onamiap, la autoprotección se convierte en una solución frente a las débiles acciones que los Estados realizan para proteger a las defensoras ambientales amenazadas, mecanismos que la mayoría de las veces no tienen un enfoque ni intercultural ni de género.

“En algunos países se nos obliga a migrar a las ciudades como salida de la contaminación o de las múltiples violencias que vivimos en nuestras comunidades. Pero las mujeres lo pasamos mal en las ciudades. No es como en tu comunidad donde produces tu comida o hablas en tu lengua materna”, dice Melania Canales, de Onamiap.

Mujeres indígenas de la Amazonía ecuatoriana.
Mujeres indígenas de la Amazonía ecuatoriana.. Foto: Amazon Frontlines. Foto: Amazon Frontlines.

Bellanira López, de Consorcio Oaxaca, comenta que si existiera una perspectiva diferenciada para la protección de mujeres indígenas defensoras, se evaluarían casos donde no es necesario que salgan de su comunidad. “Es necesario revisar cuál es la causa del riesgo y tomar acciones a partir de este análisis”, añade.

La necesidad de un enfoque distinto de protección se evidenció con más fuerza durante la pandemia del COVID-19, señala Laura Furones, de Global Witness. “Los mecanismos de defensa que ya eran frágiles han dejado de funcionar y esto aumenta el círculo de impunidad”, precisa.

La ausencia de justicia y visibilidad de los ataques a las lideresas indígenas fue identificado por organizaciones como Fuerza de Mujeres Wayuú en Colombia. Es por ello que han recorrido La Guajira, de norte a sur, con una escuela itinerante que ha formado a más de mil mujeres en derechos humanos e incidencia política.

En Ecuador, el colectivo Mujeres Amazónicas —conformado por representantes de siete nacionalidades indígenas—, además de defender el territorio amazónico y los derechos humanos, se ha convertido en un soporte de sanación espiritual y físico entre mujeres durante la pandemia.

Tejer redes, esa ha sido una estrategia de las mujeres indígenas para su defensa:
Tejer redes, esa ha sido una estrategia de las mujeres indígenas para su defensa: Cortesía Fuerza Mujeres Wayuú.

A nivel regional existe el Tribunal de Mujeres Amazónicas, iniciativa entre organizaciones indígenas y organizaciones privadas que busca mostrar las agresiones que viven las mujeres indígenas en América Latina. Y también está la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos.

“Ninguna es mártir y nuestros cuerpos no se ofrendan”, dice Bellanira López e insiste: “Si queremos defender nuestros derechos también tenemos que gozar de ellos. Hay que ver el autocuidado como una práctica política, porque nuestro primer territorio es nuestro cuerpo”.

Pero mientras las mujeres defensoras ponen sus cuerpos en juego, ¿cómo están respondiendo los países donde ellas viven?

En Perú, como en otros países de América Latina, las mujeres indígenas tienen un papel activo en la defensa de su territorio
En Perú, como en otros países de América Latina, las mujeres indígenas tienen un papel activo en la defensa de su territorio. Foto: Cortesía Rainforest.

Un llamado de emergencia a América Latina

Las especialistas consultadas por Mongabay Latam coinciden en que en América Latina aún falta mucho para lograr garantizar los derechos de las mujeres indígenas que defienden el territorio. “Escuchamos palabras grandilocuentes de los Estados cuando se refieren a programas de protección de las y los defensores, pero a la vez se recortan presupuestos para estas iniciativas, como sucede en México”, dice Laura Furones, de Global Witness.

Tampoco, agrega Furones, existe una coherencia entre los proyectos económicos que se aprueban en los países y que representan una amenaza contra los territorios donde habitan los pueblos indígenas. “Esto se hace sin un mínimo de consulta a las comunidades”, resalta. Lo mismo destaca Mariel Cabero, de IUCN NL: “La consulta previa informada a los pueblos indígenas es un requisito, pero se suele hacer rápidamente y no se ofrecen procesos adecuados para que las comunidades conozcan bien lo que se realizará en sus territorios”.

Marcha del pueblo Shuar Arutam en contra de la minería. Foto: Cortesía pueblo Shuar Arutam.
La minería y la tala ilegal son solo algunas de las actividades que están perturbando los territorios de las comunidades indígenas. Foto: Cortesía pueblo Shuar Arutam.

Para la especialista de IUCN NL, acuerdos como el de Escazú son fundamentales como guía para la defensa de los pueblos indígenas. En América Latina, entre los países que aún no han ratificado están Perú, Colombia y Venezuela. En el caso de Perú, Melania Canales, de Onamiap, señala que el nuevo gobierno, que asumió en julio de este año, debería plantear nuevamente al Congreso esta ratificación.

El caso más extremo de desprotección lo vive Venezuela. Lexys Rendón, especialista en derechos humanos y coordinadora del Laboratorio de Paz, señala que existe “un retroceso importante en la garantía de derechos económicos, sociales y culturales” en el país. “Hay un criterio generalizado para las personas que levantan la voz contra las políticas estatales de tildarlos como enemigos. Cuando hay mujeres que hablan en contra de proyectos extractivos son acusadas de traidoras a la patria”, dice Rendón. Para la activista venezolana, esta indiferencia a las demandas de los pueblos indígenas ha causado que solo un 17 % de las comunidades tengan territorios delimitados, lo que los deja en una mayor vulneración.

Global Witness ha emitido una serie de recomendaciones dirigidas a los gobiernos, la ONU y la Unión Europea de modo que se garantice la protección de defensores ambientales: “Las empresas y los gobiernos deben rendir cuentas por la violencia contra los defensores de la tierra y el medio ambiente, quienes se encuentran en la primera línea de la crisis climática”. Señala que se necesitan acciones urgentes a nivel internacional, regional y nacional para garantizar el acceso a la justicia y el debido proceso, sin criminalizar a los activistas, sino proteger su integridad.

Berta Cáceres en Honduras. Foto cortesía de Goldman Environmental Prize.

“Muchas de nuestras compañeras en América Latina han sido asesinadas, incluso cuando tenían medidas cautelares que las protegían, como Berta Cáceres (defensora indígena de Honduras)”, agrega Melania Canales de Onamiap.

Canales, quien recorre el Perú recogiendo las denuncias de otras mujeres indígenas, comenta que el primer obstáculo lo enfrentan cuando buscan presentar una denuncia: en muchas regiones, las instancias judiciales se encuentran a un día de distancia.

“La violencia está institucionalizada y naturalizada”, dice la dirigente. Esto es algo que desde las comunidades, tejiendo redes, cuidando y defendiendo aquello que da vida, identidad y futuro a sus pueblos, las mujeres indígenas buscan cambiar. Y por eso alzan la voz en colectivo y cada vez lo hacen más fuerte.

Fuente: https://es.mongabay.com/2021/11/triple-riesgo-ser-mujer-indigena-y-defensora-ambiental-en-america-latina/





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martes, 18 de agosto de 2020

Argentina. Guernica: reclaman mercadería, políticas sociales y vivienda digna a la intendenta Blanca Cantero


Organizaciones sociales que sostienen comedores, ollas populares, huertas comunitarias, el Plan Fines y cuadrillas de trabajo, entre otros trabajos sociales en los barrios populares del partido de Presidente Perón (cuya ciudad de cabecera es Guernica), reclaman a la intendenta Blanca Cantero que cumpla con sus promesas de hace dos meses atrás garantizando mercadería para las ollas populares, la aplicación del Operativo Invierno, políticas de salud, de prevención de la violencia de género, y que respeten el derecho a la vivienda digna a las más de 2 mil familias que desde hace un mes ocupan terrenos fiscales ante la necesidad de un espacio de tierra para vivir. “Exigimos que los mínimos compromisos asumidos por la intendenta Blanca Cantero se cumplan. Necesitamos refuerzos alimentarios para nuestras ollas populares y comedores barriales. No queremos que se agraven las condiciones de vida a quienes se les niegan sus derechos: niños y niñas adolescentes, trabajadores y trabajadoras, estudiantes, adultos y adultas mayores en situaciones de vulnerabilidad. Por una cuarentena sin hambre, sin frío, con viviendas dignas y libre de violencias machistas”, reclaman en un comunicado.

Las organizaciones sociales territoriales difundieron el comunicado con sus demandas al cumplirse dos meses sin respuestas de Blanca Cantero, intendenta del partido de Presidente Perón, incumpliendo las promesas realizadas: “meses después de la primera gran movilización al municipio en la nueva gestión de Blanca Cantero, convocada por organizaciones sociales con trabajo barrial (comedores, ollas populares, huertas, FINes, cuadrillas de trabajo, entre otros), las demandas que generaron la unidad no tuvieron respuesta concreta para la mitad de los comedores/ollas y otras recibieron un pack de fideos, un pack de puré de tomates, un pack de polenta y aceites, sin información sobre la continuidad de las entregas”, denuncian, y agregan: “con el comentario de un trabajador municipal a una de las responsables ‘espero que haga la olla señora’, que parte de la desconfianza hacia nuestro trabajo. Con esto es imposible sostener los comedores y ollas populares con las cuales acercamos un plato de comida a 3 mil personas por semana“, sostienen las organizaciones.

Asimismo, apuntan a la falta de políticas de parte del gobernador de Buenos Aires Axel Kicillof y el ministro de Desarrollo Social Daniel Arroyo: “los anuncios oficiales de parte de Nación, del gobernador Kicillof y del ministro de Desarrollo, remarcando diversos desembolsos de dinero hacia los municipios bonaerenses y en especial a los de la zona conocida como AMBA (área metropolitana de Buenos Aires), y planes o programas, como el denominado Operativo Invierno, que es de gran necesidad en nuestros barrios ante las bajas temperaturas y las condiciones de vida precaria que afrontamos gran parte de los y las guerniquenses, no se vieron reflejados en la población“, remarcan.

Imagen de la masiva movilización de más de 2 mil familias en reclamo del derecho a la vivienda digna | Foto: Germán Romeo Pena

Los reclamos por salud, alimentación y violencia de género no han tenido ninguna respuesta concreta – sentencian – La crisis económica general y en particular de los sectores precarizados o sin ingresos se ha agravado en estos meses, la falta de asistencia a los comedores, merenderos y ollas populares no sólo con alimentos, sino también con productos de higiene y prevención del COVID-19, ponen en riesgo la alimentación y la salud de miles de vecinos y vecinas que a diario reciben un plato de comida o una merienda”. En esa línea, sostienen que no tienen “la posibilidad de tener un canal directo con el secretario de salud distrital para destacar situaciones graves detectadas en los barrios por las organizaciones. Los números telefónicos públicos parecen no funcionar, porque nunca son atendidos. Nos han pedido listados con datos personales de compañeros y compañeras que sostienen comedores y ollas, para hacerles las recetas de la vacuna antigripal, y al dirigirnos a las unidades sanitarias, trabajadores de la salud nos han informado que estas se encontraban liberadas hace meses. Tampoco se ha tomado ninguna medida efectiva referida a la violencia de género, tanto en la prevención como en un abordaje integral”.

“Salud es tener donde vivir”

En el marco de la pandemia, las organizaciones destacan también que “salud es tener donde vivir”, en referencia a la inmensa e histórica toma de tierras llevada adelante por cientos de familias en el distrito, y que ven como la “única salida para sortear el hacinamiento, la imposibilidad del pago de un alquiler o la convivencia con abusadores/violentos. Los y las vecinas necesitan tierra para vivir y producir, y frente a la ausencia de un plan de vivienda municipal, la toma de los terrenos ociosos e improductivos de los barrios San Martin y Villa Numancia es la alternativa“, sostienen.

Imagen de la masiva movilización por el derecho a la vivienda digna, del 14 de agosto | Foto: Germán Romeo Pena

Es por eso que el día viernes 14 de agosto, miles de vecinos y vecinas de la toma se movilizaron al municipio de Presidente Perón exigiendo tierras para vivir, una mesa de diálogo, apoyo a la grave situación social, de salud y en rechazo a la orden de desalojo que existe sobre la toma. “Esperamos que a la brevedad existan respuestas a estos pedidos”, sostienen las organizaciones.

Finalmente, remarcan la necesidad de que “los mínimos compromisos asumidos por la intendenta Blanca Cantero se cumplan. Necesitamos refuerzos alimentarios para nuestras ollas populares y comedores barriales. No queremos que se agraven las condiciones de vida a quienes se les niegan sus derechos: niños y niñas adolescentes, trabajadores y trabajadoras, estudiantes, adultos y adultas mayores en situaciones de vulnerabilidad”.

El 14 de agosto organizaciones y más de 2 mil familias movilizaron contra el desalojo de una toma de tierras en Gernica, ante la necesidad de vivienda digna | Foto: Germán Romeo Pena

Y recalcan que luchan por “cuarentena sin hambre, sin frío, con viviendas dignas y libre de violencias machistas”, además de sostener rechazo al pago de la deuda externa, ya que consideran que “la deuda es con el pueblo no con el FMI”, según finaliza el comunicado firmado por el MTL Rebelde, el MTR Votamos Luchar, el Movimiento Barrial Juana Azurduy, el Frente Popular Dario Santillan Corriente Nacional en Movimiento de los Pueblos, el Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social (MULCS) en Movimiento de los Pueblos, OLP- Resistir y Luchar, la Cooperativa de Producción Agroecológica COPA y La Casita de Guernica en Marabunta, el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS)-Frente de Izquierda, la Campaña Nacional Contra las Violencias Hacia las Mujeres, la Consejería Panambí- Acompañamiento Territorial Feminista, y el Polo Obrero Tendencia.

anred.org/2020/08/17/guernica-reclaman-mercaderia-politicas-sociales-y-vivienda-digna-a-la-intendenta-blanca-cantero/




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sábado, 21 de marzo de 2020

El movimiento feminista pide crear una mesa para abordar la crisis de cuidados del coronavirus

Coronavirus & Cuidados


Fuentes: Pikara magazine
El Movimiento Feminista pide que en la mesa estén, además de los partidos y los sindicatos, los agentes sociales excluidos hasta ahora en la toma de decisiones, como son el movimiento feminista y las asociaciones de trabajadoras.
COMUNICADO DEL MOVIMIENTO FEMINISTA DE EUSKAL HERRIA
Ante los últimos acontecimientos, el Movimiento Feminista de Euskal Herria ve la imperiosa necesidad de hacer esta comparecencia; lo hacemos por responsabilidad y porque la vida de nuestras vecinas, de todas nuestras vecinas, nos importan. En estos momentos se ha decretado el estado de alarma y se ha procedido al cierre y al confinamiento, pero no se ha dado ninguna medida gubernamental para una respuesta colectiva. Solo individual. Queremos recordarles que no, que aunque estemos confinadas en nuestras casas, la organización debe ser colectiva; de hecho ya está habiendo muchas iniciativas comunitarias.
Sin embargo, la crisis de cuidados de la que os llevamos años hablando la estamos viendo estos días con la pandemia del COVID 19, y no es un espejismo, sino que es más visible porque esta crisis ha hecho que colapsen. No es algo coyuntural, la crisis de los cuidados es estructural. Por eso es necesario cambiar el paradigma, cambiar el modelo neoliberal impuesto basado en la creencia de autosuficiencia individual y poner de una vez la vida en el centro. No sabemos ya cómo decirlo.
No comparecemos aquí sólo para explicaros qué sucede con los cuidados; nuestra intención no es obstaculizar en esta situación, pero no podemos dejar de manifestar nuestra preocupación por algunas de las medidas que se están tomando, ya que creemos que pueden agravar esta crisis. Nos quedamos en casa sin saber las medidas de compensación económica (si las fuera a haber), prohibimos los nuevos ingresos en residencias pero no se nos explica cómo cuidar de las dependientes, no sabemos qué va a suceder con aquellas migrantes sin derecho a la salud, las internas siguen en los hogares a riesgo de ser contagiadas, las víctimas de violencia quedan aisladas y sin posibilidad de huir de sus agresores. Podríamos seguir, pero nuestra responsabilidad va más allá de alertar de los riesgos. Creemos que es necesario contar con la sociedad civil, con esa que siempre es olvidada, como las asociaciones de trabajadoras o los movimientos sociales, así como con otros agentes, para coordinarnos y dar una respuesta efectiva y eficaz a la situación que estamos viviendo. Y nosotras, como movimiento feminista, estamos dispuestas a sentarnos, a coliderar, y a coordinar esa respuesta.
Hasta ahora nuestra sociedad ha vivido centrada en los mercados y las lógicas neoliberales, y ahora comprobamos que no estamos preparadxs para proteger la vida, las vidas de las personas. Las últimas crisis se han cebado con la población, sobre todo con las personas más vulnerables, debido a los recortes en sanidad y servicios públicos; la situación de las trabajadoras de cuidados es demencial, en residencias y en las casas, debido a la ausencia de servicios públicos a domicilio. La sociedad empobrecida debe enfrentar ahora un colapso social porque no estamos preparadxs para hacer frente a estas crisis bio-eco-políticas. De nada nos servirá salir de esta crisis para seguir igual, es necesario cambiar el paradigma social. Solo así podremos vivir dignamente. El mundo nos lo está pidiendo a gritos: pero seremos capaces de salir de esto solo si somos capaces de cambiar esas lógicas capitalistas y patriarcales, y poner la vida y los cuidados en el centro.
El Movimiento Feminista no quiere ceder la agencia política, no lo vamos a hacer. Somos nosotras las que sabemos sobre cuidados y esta crisis, por mucho que la llamen pandemia, es una crisis de cuidados. La incapacidad de los estados y gobiernos para ver la dimensión estructural de cuidados es alarmante.
Lo hemos dicho antes. Estamos dispuestas a asumir la responsabilidad que nos toca como actor político trascendental que somos. No vamos a negar que tenemos miedos, dudas y que nos sentimos vulnerables, pero el Movimiento Feminista de Euskal Herria no va a rehuir la responsabilidad política que tiene con los cuidados, con las vidas, con las mujeres y las disidentes de género y con el conjunto de la sociedad. Por ello, emplazamos a los Gobiernos vasco y navarro y a la Mancomunidad de Iparralde a generar una Mesa de Coordinación de Cuidados, donde deberán estar, además de los partidos y los sindicatos, los agentes sociales excluidos hasta ahora en la toma de decisiones, como son el movimiento feminista y las asociaciones de trabajadoras: es imprescindible la participación de colectivos y agentes relacionados directamente con los cuidados, como son las trabajadoras del hogar, las AMPAS, o las trabajadoras de las residencias. Y para asegurar la transversalidad y calidad técnica de la misma, el Movimiento Feminista asegurará la presencia de expertas en materia de cuidado, economía y medicina. El Movimiento Feminista estará presente como garante y como parte. Creemos que es necesario organizarnos socialmente para organizar entre todxs los cuidados, y al mismo tiempo visibilizar las necesidades de las personas sin voz. Estamos dispuestas a trabajar.
Saldremos de esto solo si salimos juntas: para ello es necesario la organización social y que los poderes públicos acepten la interlocución con los agentes que realmente estamos detrás de los cuidados y del mantenimiento de la sociedad y de la vida, y que además tenemos capacidad de movilizar y organizar desde abajo a la sociedad. Es necesario que se escuche nuestra voz y que de una vez se reconozca al Movimiento Feminista como interlocutor válido, porque de nada nos vale que políticos y representantes institucionales acudan a manifestaciones del 8 de marzo (si nos hubieran dicho la verdad, no las habríamos convocado) o se saquen fotos aprovechando la coyuntura política, si luego no son capaces de darnos voz, interlocución y capacidad de decisión. Lo que estamos haciendo y pidiendo es una cuestión de responsabilidad política y moral. Nos estamos ofreciendo para coordinarnos, para trabajar. Es el momento de aceptar la realidad y actuar en consecuencia.
La realidad en esta crisis va a una velocidad de vértigo y no tenemos tiempo que perder; por eso pedimos al gabinete Urkullu que en 48 horas responda si acepta nuestra propuesta. Del mismo modo, se lo pedimos al resto de agentes interpelados (partidos y sindicatos). No podemos quedarnos quietas y a la espera. Lo haremos desde nuestras casas, por vías telemáticas y asegurando la salud de quienes estarán en esa mesa virtual, pero la mesa se constituirá y empezará a andar sí o sí, porque los cuidados nunca pueden cesar y nuestras vidas están en juego. ¿Os vais a quedar fuera?.
No podemos cerrar sin recordar a las dos mujeres de Euskal Herria asesinadas la semana pasada. Estamos preocupadas porque sabemos que la violencia machista desgraciadamente no descansará, ni se pondrá en cuarentena en esta crisis; puede incluso que se agrave. Esto también lo abordaremos en esta mesa. El Movimiento Feminista de Euskal Herria pone todas sus fuerzas en esto. Estaremos a la altura. Esperamos vuestra respuesta, os hemos interpelado. ¿Construimos juntas?.


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viernes, 13 de marzo de 2020

Movimiento feminista Tal’at redefine la liberación y reimagina Palestina


Fuentes: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/
“Tal’at”
“No hay patria libre sin mujeres libres”, resonaba el pasado septiembre en las comunidades palestinas, cuando miles de mujeres palestinas salieron a la calle en 12 poblados y ciudades en lo que fue el acto de lanzamiento de Tal’at, un movimiento feminista palestino. Tal’at significa salir a la calle en árabe. Optando por las calles como espacio de lucha, las manifestantes alzaron sus voces contra la violencia machista en todas sus concreciones: feminicidio, violencia doméstica, machismo inveterado, afirmando que el camino a la verdadera liberación debe pasar por la emancipación de todas las personas palestinas, incluidas las mujeres. Era la primera vez en la historia reciente que las mujeres palestinas se manifestaban bajo una bandera explícitamente política y feminista.
El movimiento ha logrado movilizar a muchas de ellas a lo largo y anchos de la fragmentada geografía del país. El catalizador fue el asesinato de Israa Ghrayeb, una joven palestina de 21 años de edad, residente en Belén. Israa recibió una brutal paliza de miembros de su familia en agosto de 2019. La siguieron al hospital, donde le infligieron más heridas, varias de ellas mortales, causadas por los abusos físicos continuados. Los gritos de socorro de Israa fueron documentados por personal sanitario y difundidos a través de las redes sociales. Nadie acudió a rescatarla y parece que ni siquiera la persona que documentó sus peticiones de auxilio intervino.
La brutalidad del asesinato de Israa se vio agravada por lo que sucedió después. La complicidad institucional directa del hospital se acompañó del silenciamiento social por parte de la familia, que divulgó rumores acusatorios. Dijeron que Israa estaba poseída y alegaron que tenía problemas de salud mental, como si esto justificara sus actos. Israa fue una de las 34 mujeres palestinas asesinadas en 2019, según nuestros datos. Desde el comienzo de 2020 nos han arrebatado a Shadia Abu Sreihan, de 35 años y residente en el Naqab (Negev), y a Safa Shikshek, de 25 años y de Gaza, víctimas de feminicidio. Sensibles a las exigencias, dos semanas después del asesinato de Israa, un pequeño grupo de mujeres palestinas emitieron un llamamiento a protestar, urgiendo a las mujeres a levantarse, alzar sus voces y actuar: “Esta es una manifestación por Israa y las 28 mujeres que hemos perdido desde comienzos de año, y por aquellas cuyos cuerpos y almas sufren la violencia cotidiana”.
Nuestro mensaje es este: la seguridad y la dignidad de las mujeres en Palestina no son cuestiones que atañen únicamente a ellas, sino que deben estar en el centro de nuestras políticas de emancipación en la palabra y en la acción, porque no hay patria libre sin mujeres libres. ¿Por qué las mujeres palestinas sienten la urgencia de organizarse bajo una bandera emancipatoria feminista explícita? ¿Qué discurso feminista representa Tal’at? Escribimos con el propósito de abordar algunas de estas cuestiones. Frente a los tópicos racistas y orientalistas, las mujeres en Oriente Medio y en la región norteafricana se sitúan en la vanguardia de la lucha por construir una sociedad más justa y equitativa.
Mientras escribimos, mujeres ocupan plazas y se manifiestan en las calles de un Iraq desgarrado por la guerra, decididas a desempeñar un papel activo en la configuración de su futuro. En Líbano, las mujeres no han abandonado las calles, destrozando sucursales bancarias, defendiendo los derechos de la gente refugiada siria y palestina, e impartiéndonos formación en tiempo real sobre la práctica del feminismo revolucionario. Las feministas de todo el mundo encarnan y articulan un feminismo que considera que la opresión es sistémica y está estructuralmente enraizada en el capitalismo, cruzándose con cuestiones de raza, sexualidad, colonialismo y ecologismo. En suma, un feminismo que va más allá de las demandas individuales basadas en el género y nos urge a luchar por un mundo más justo y equitativo para todas y todos. Tal’at forma parte de esta tradición feminista revolucionaria.
Nuestro movimiento viene configurado por nuestra experiencia vivida y más de siete décadas de violencia colonial israelí. Nuestro pueblo está privado de los derechos más básicos y sus necesidades elementales no están cubiertas, lo que mutila nuestro desarrollo colectivo y nuestra capacidad de resistencia. Esta realidad nos fuerza a analizar experiencias de violencia –en sus formas diversas– como asunto social y político que es preciso abordar en su raíz y colectivamente, como sociedad.
Además de plantear una amenaza directa a la vida y la reproducción social, y para reforzar todavía más el control, Israel ha obrado estratégicamente para aplastar y fragmentar a la población palestina desde el punto de vista social, político y económico. La supresión de la acción colectiva de las comunidades palestinas viene acompañada del refuerzo de las estructuras de parentesco patriarcales. Esto es especialmente visible en el caso de las gentes palestinas que viven en Israel, donde se desarrolla una relación interesada entre el gobierno de Israel y los cabezas de familias extensas o jeques. Entre las retribuciones, el Estado otorga a esos hombres la autoridad para manejar lo que se consideran asuntos “intracomunitarios”.
Así, por ejemplo, la policía israelí ha devuelto a mujeres huidas que se sospecha que fueron víctimas de abusos a sus parientes y esposos, los mismos de los que pretendían huir. Esto no es un llamamiento a la reforma institucional, sino a la profundización de nuestra comprensión de la estrecha relación existente entre la colonización y las manifestaciones de la opresión social.
Además, como saben las mujeres de todo el mundo, la policía no es nuestra protectora o aliada, y mucho menos cuando forma parte de una estructura colonial que trata a la gente palestina como sujetos que es preciso vigilar y controlar, tanto si se trata de la policía israelí como de la policía de la Autoridad Palestina, formada e instruida en EE UU y que desempeña un papel crucial en el control de la población palestina en interés de nuestros colonizadores.
Una actualidad que no puede separarse de esta matriz de opresión es el cercenamiento sistemático del desarrollo económico de Palestina y la conversión de la población palestina, incluidas las mujeres, en mano de obra barata y explotable. Todo esto culmina en un sistema estratificado de violencia en el que las relaciones de poder se intensifican y reproducen en sus formas económicas, sociales y políticas sexualizadas y repercuten directamente en las formaciones sociales del interior de la comunidad.
En su manifiesto inicial, Tal’at hizo un llamamiento a aprovechar la oportunidad para construir una solidaridad feminista palestina desfragmentada. Con esto, Tal’at empuja activamente en contra de la marea de fragmentación geográfica, política y social que engulle la tierra de Palestina, un proceso que se ve acelerado por la creación de un Estado neoliberal cimentado por los Acuerdos de Oslo de 1993. Oslo estrechó la lucha de liberación palestina entre la estatalidad burocrática y la fragmentación de derechos, abriendo una brecha entre las luchas sociales y políticas y limitando todavía más nuestra capacidad para articular una visión más amplia de nuestra liberación colectiva.
El movimiento político palestino, en sus múltiples representaciones, sigue desempeñando un papel activo en la marginación y el ninguneo de la emancipación de la mujer como una cuestión estrictamente femenina que debería articularse sobre la base de derechos individuales neoliberales y dentro de los confines de las organizaciones de mujeres. La seguridad y la dignidad de las mujeres se presentan como una lucha secundaria que debería posponerse hasta después de la liberación geográfica. Tal’at se ha creado para cambiar esta realidad forzando la inclusión en el programa de las políticas de emancipación, afirmando que nuestra lucha de liberación debe consistir en atender a las experiencias de las personas marginadas social, política y económicamente y en practicar la solidaridad activa con quienes sufren el salvajismo del sistema actual. Aspiramos a construir un mundo diferente, pues nuestra emancipación está condicionada a la destrucción del capitalismo, del colonialismo y del patriarcado al mismo tiempo.
Por esto, Tal’at no prioriza las demandas institucionales, ni ante la Autoridad Palestina ni mucho menos ante el Estado de Israel; nuestra lucha se desarrolla en el interior de Palestina y pasa por construir nuestro tejido social y político, emprendiendo un proceso de curación colectiva radical que oriente nuestra lucha de liberación, en el discurso y en la práctica. Tal’at marca un nuevo comienzo para el movimiento feminista palestino, en el que un movimiento de base independiente trata de forzar la inclusión de un discurso feminista revolucionario en el programa para redefinir nuestra lucha de liberación nacional como una lucha que encarna el tipo de sociedad que queremos construir.
No se sabe qué nos deparará el futuro, pero sabemos que uniendo a las mujeres palestinas bajo un mismo paraguas, en un espacio descentralizado y también desfragmentado de activismo político feminista, crearemos las condiciones para el crecimiento y la solidaridad.
Hala Marshood y Riya Al’sanah son activistas en Tal’at e investigadoras en materia de política económica.
Traducción: viento sur


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sábado, 15 de junio de 2019

Melike Yasar del Movimiento de Mujeres de Kurdistán: “El fascismo no es un estado que no reconoce a la sociedad, es la ideología de la guerra”

Por Ana María Morales T.

El pueblo kurdo está atravesado por las fronteras y estados de Siria, Turquía, Irán e Irak. En el mundo viven alrededor de cuarenta millones de kurdxs. Aproximadamente tres millones viven exiliadxs en Europa. También hay kurdxs en Israel, en Armenia y en otros países de América.
Desde hace algunos años, el Movimiento de Mujeres de Kurdistán viene dialogando y tejiendo internacionalismo con diferentes pueblos de América Latina. La organización y construcción política que ha desarrollado el PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán fundado en Turquía en 1978) propone autonomía y liberación de las mujeres y los pueblos. El Confederalismo Democrático, su ideología puesta en práctica, se basa en una organización política democrática y colectiva.
El Movimiento de Mujeres de Kurdistán viene sembrando ideas, resistencias e internacionalismo. Jin, Jiyan, Azadî! Mujer, vida y libertad! La consigna que entonamos con amor feminista nos permite reconocernos a través de Jineolojî, que en kurdo significa la ciencia de las mujeres y de la vida libre. Jineolojî propone correr al hombre del protagonismo histórico y hegemónico y, recuperar la memoria y el conocimiento de las mujeres para nuestra liberación.
En esta entrevista, Melike Yasar, representante del Movimiento de Mujeres de Kurdistán en América Latina, habla sobre el origen del movimiento, la lucha por la liberación de las mujeres, el sentido del internacionalismo, el despojo y la resistencia kurda.
Ana María: ¿Cómo llegaste a participar en el Movimiento de Mujeres de Kurdistán?
Melike: No quiero hablar individualmente. Nosotras representamos a un movimiento, y no se puede decir que representamos a todo el pueblo kurdo; sí al que apoya a este movimiento. Puedo decir que a pesar de la guerra, y fuera de la guerra hay un trabajo social de este movimiento. No es solo un trabajo que tiene que ver con el dar a conocer la causa kurda de lucha contra el enemigo, el trabajo que todas tenemos que hacer conjuntamente es luchar contra el enemigo que está adentro, que es el patriarcado.
También hay una realidad en Kurdistán que es el sistema patriarcal, en el sentido del estado-nación. Éste provocó, por cientos de años, que los kurdos no puedan decir que son kurdos. Ahora existe un trabajo del movimiento en países donde hay una gran diáspora. Por ejemplo, yo soy una de las mujeres que conoció el movimiento en el exilio a partir de sus visitas a nuestras casas. Entonces empezamos así, casi todas las mujeres kurdas son parte del movimiento, colaboran y lo sienten desde el corazón, no son sólo militantes que representan al movimiento.
Hay un dicho en turco que dice: “los kurdos nacen militantes”, como el pueblo palestino. Entonces nosotras tuvimos que definir si queríamos vivir en este sistema patriarcal; yo decidí salir de este sistema. No es fácil en el contexto europeo y en Turquía; no hablo solo de mí, sino de las personas que entregaron su vida y participaron del movimiento, tenían un ideal.
Las tres preguntas del Movimiento de Mujeres de Kurdistán son: qué hacer, como vivir y dónde hay que empezar. Estas preguntas son fundamentales no sólo para nosotras sino también para todas las sociedades. ¿Cómo quiero vivir? Si sabes cómo quieres vivir, sabes qué hacer y por dónde empezar: volviendo a tu historia y cuestionando tu propia sociedad, tu propia personalidad, y después empiezas a dar pasos.
AM: ¿Qué significa el internacionalismo para el movimiento?
M: El movimiento tuvo desde el principio una estrategia internacionalista. Solidaridad, socialismo, internacionalismo, democracia y la liberación de la sociedad: estas palabras son claves para nosotras.
Lo que hizo el movimiento dentro de sus militantes es pensar que, si queremos transformar nuestra sociedad, tenemos que transformar nuestra mentalidad como mujeres y hombres. Los estados naciones que ilegalizan al movimiento y nos ponen en la lista de terroristas nos muestran siempre como nacionalistas, no toman en cuenta nuestra crítica al nacionalismo y nuestra realidad internacionalista. Hay un interés y una participación enorme en el movimiento kurdo de personas que no son kurdas. Por esto, estratégicamente, ciertos estados quieren crear una imagen de separatismo y nacionalismo para utilizarlo contra el movimiento. En muchos países, en donde estamos luchando, insisten con los métodos clásicos de liberación nacional, pero nosotras, en Irán, Irak, Siria y Turquía no somos nacionalistas. Si tuviéramos un movimiento por la liberación nacional solamente, entonces pediríamos un estado kurdo.
Por ejemplo, estamos constantemente en discusiones con los kurdos en Irak, donde hay un gobierno autónomo, y la idea de que haya una necesidad de un Estado-Nación porque son nacionalistas. Estamos disputando con ellos porque no queremos un estado nación. El movimiento despertó a un pueblo que estaba durmiendo: hablan de sus propios ideales y lo expresan en su propio idioma, en kurdo; pero no es una lucha nacionalista. Las potencias internacionales criminalizan nuestro movimiento pero también hay una insistencia desde algunas realidades políticas kurdas, de partidos conservadores, que no quieren legitimar el movimiento de liberación de Kurdistán. Somos internacionalistas desde el principio. Los que formaron el PKK no fueron Abdullah Öcalan o Sakine Cansiz, sino el primer mártir, fue Haki Karer, un compañero turco.
Al hablar del golpe militar del estado turco contra este movimiento también hago referencia a los compañeros que salieron por la represión del país. Muchos de ellos lucharon con los compañeros palestinos; esto significa el internacionalismo. Nuestros primeros mártires en nombre del PKK dieron su vida por esta lucha. Si nosotras definimos el internacionalismo, no es solidarizarse con la causa sino ser parte de ella.
En el movimiento de mujeres también tenemos el objetivo de crear una lucha universal, que significa de no reconocer la causa de las mujeres en América Latina o las mujeres en Europa, sino de ser parte de esa lucha porque el patriarcado es común para todas.
AM: ¿Se podría diferenciar el patriarcado en Occidente y el patriarcado en Medio Oriente?
M: Yo no hago una diferencia entre el patriarcado acá y allá; sí diferencio sus formas y sus métodos. En el Occidente hay una mirada y una identificación sobre la existencia del patriarcado pero se considera que este tiene diferentes niveles de opresión y eso es lo peor que puede pasar. ¿Cuál es la diferencia según esta mirada? Esa diferenciación la hacen al observar a las mujeres en el Medio Oriente. [Se considera más oprimida] a la mujer en el mundo árabe o a la mujer en América Latina a la cual el hombre golpea cada día y tiene un ojo visiblemente hinchado y no se tiene esta misma mirada hacia la mujer de Occidente, aunque a ella también le pase. En Occidente hay algo muy fino que se tiende a invisibilizar o a no querer ver porque la mujer tiene el derecho de votar, de trabajar, tiene derechos; una joven en nombre de ser libre puede hacer cualquier cosa.
En Occidente, el patriarcado trabaja muy finamente, nosotras decimos que es casi como si en Occidente robaron el alma, venden el alma de la mujer. En el Medio Oriente, por ejemplo no puedes ver una mujer en bikini en las galerías vendedoras de autos. Con vender el alma entiendo también vender el cuerpo como mercancía. La mujer está siendo utilizada como un objeto por el patriarcado con la idea que esto te hace creer: “puedes hacer lo que quieras como mujer”. Y esto puede provocar que una mujer podría sentirse o afirmarse libre en relación a la mujer en Medio Oriente, a la cual le cortan la cabeza, la matan por el honor, respecto a la chica que no puede estudiar. Hay una mirada feminista occidental que empieza a victimizar y decir que hay que luchar por esas mujeres para salvarlas.
Por ejemplo, en la primavera árabe todo el mundo empezó a llenar las calles. Las mujeres tuvieron la oportunidad en ese momento de salir a la calle, y fue porque esas mujeres tienen siempre en su vidas formas de resistencia. Ellas ya tenían algo en su interior de resistencia que salió en ese momento.
En ese sentido, para mi hay una manera profunda de entender el patriarcado en América Latina. La campaña del aborto por ejemplo, no es vista solo para alcanzar el derecho al aborto. Creo que es un desafío que tiene esta campaña. Una crítica es que hay la necesidad de ver el patriarcado e identificarlo con distintas instituciones y lugares más allá de la sola causa del aborto. El patriarcado es un sistema común. El estado nación es el último y más fuerte instrumento del patriarcado o de la civilización central. En el sentido de que se formó hace 5000 años, nosotras lo llamamos la civilización central donde empezó la caída de la sociedad a través de la dominación de las mujeres. Pero, ¿cuáles son los aspectos y la ideología del patriarcado? ¿Cuáles son sus productos, sus instituciones y sus instrumentos? Por ejemplo hoy el estado nación es uno de los más fuertes instrumentos del patriarcado. El estado se funda sobre el sexismo social. Entonces esas instituciones, esos instrumentos no son formas distintas, son distintas herramientas para mí. Nosotras no los definimos como ideologías diferentes sino como objetos distintos de un mismo sistema. Hay que ver el sistema como un todo; este sistema completo tiene sus objetos y el estado nación juega un papel central en el sentido de que representa la ideología hegemónica y homologante de una nación, una bandera, una religión y esta ideología es un rasgo de todo los estados del mundo.
Hay otros cuatro aspectos que hay que cuestionar desde ahí: el rol del nacionalismo, del sexismo, del fundamentalismo y del cientificismo. Así se construye la ideología del patriarcado, y el patriarcado divide estas tareas en estos objetos. El nacionalismo está en el estado, el cientificismo en sus escuelas, en sus universidades, el sexismo en las casas, el fundamentalismo con sus iglesias y mezquitas; no se pueden dividir. Para nosotrxs es clave pensar que no son ideologías distintas el capitalismo, el Estado-nación, la iglesia, la religión sino que son ramas del patriarcado y tienen sus roles. Sí hay diferencia en los métodos de ataques y de resistencia de las mujeres en la lucha, pero no hay diferencia entre el patriarcado en Medio Oriente y en Occidente porque estamos hablando del mismo sistema.
En el Movimiento de Kurdistán, siempre tuvimos un aspecto internacional, tenemos mártires internacionalistas en los noventas, no solamente en la revolución actual de Rojava en Siria. Paso a paso, estamos conociendo otras luchas de las mujeres en el mundo y queremos crear lazos para crear una lucha en común contra el patriarcado porque éste nos está atacando en común con sus distintas formas. Entonces lo que planteamos es no sólo reconocer una causa sino de ser parte de esa lucha.
Sabemos que en América Latina hay un interés por el Movimiento de Mujeres de Kurdistán pero también hay una mirada que yo critico siempre, la mirada hacia las mujeres de la lucha armada, pero no sólo es esa nuestra lucha, también está la lucha dentro de la sociedad, de organizarse internacionalizándonos como mujeres. Para nosotrxs internacionalismo es crear una lucha en común, una lucha en común contra el patriarcado. Pues hay un desconocimiento en Kurdistán de lo que pasa acá pero también hay un desconocimiento acá de qué pasa allá, y a nivel mundial. Por eso estamos aquí, trabajamos para crear lazos. Nosotras en Kurdistán, en Turquía, no queremos atacar solo la estructura del estado nación o solo la de la iglesia si no que queremos luchar contra la mentalidad común que la fundaron. Toda esa mentalidad empieza dentro de nuestras casas. Definimos la familia como un micro estado, es el lugar más importante porque ahí existen las mismas jerarquías, del padre sobre la madre, de la madre sobre los niños, del estado sobre el padre. Hablar del sistema completo implica empezar con nosotras mismas. Ese es un efecto de liberación del Movimiento de Kurdistán, la lucha dentro su sociedad contra todo feudalismo.
El sistema feudal no existe sólo en Kurdistán, es una paradoja, eso también tenemos que criticarlo. Desde los siglos pasados, el cristianismo y el feudalismo existen. No estoy hablando de una historia muy lejana, todavía existe la monarquía, por ejemplo. La monarquía representa para mí un feudalismo. En Kurdistán cuando hablamos de feudalismo es la práctica de ser dueño de la sociedad, de ser dueño de la tierra, de ser dueño de las mujeres; que el hermano sea dueño de la hermana, eso es el feudalismo. También en Europa hay familias que todavía vienen de las estructuras feudales, de los reyes, de los dueños. Dentro de las comunidades indígenas también existe. El dueño de la tierra, el dueño de la mujer. Esto lo podemos relacionar con los feminicidios que ocurren aquí y allá.
El feudalismo representa prácticamente el patriarcado, eso no se puede dividir, es una ideología que reúne los cuatro aspectos que mencioné antes. Matar mujeres en nombre del honor, porque el hombre dice: mi honor es mi mujer. Esa es una mentalidad feudal. En Europa piensan que no existe una mentalidad feudal, pero hay hombres celosos que matan a las mujeres en la calle. Eso también es un feudalismo. Terminar con el feudalismo está en nuestra agenda en Kurdistán porque el PKK, el inicio de la lucha guerrillera en 1984 fue también para enfrentarse contra los dueños de las tierras, y para nosotras esto significa mucho. Tenemos dentro de nosotrxs el feudalismo, el estado colonial, la familia. Los estados coloniales colonizan nuestra tierra como al mismo tiempo, el hombre coloniza su barrio y la mujer. Es la misma estructura y todo viene del patriarcado. Hay una lucha interna. La lucha contra nuestros propios compañeros es lucha contra el feudalismo. Cuando participaron las primeras compañeras en la lucha, los hombres decían: “no, la mujer no puede luchar, puede estar en la lucha pero no luchar contra el estado turco porque si a mi lado matan a la mujer cómo voy a reaccionar? “ Honor, feudalismo. No respetarla por su voluntad libre, por su voluntad de defender y cuidar su tierra, de cuidar a sus hermanas; nos encontrábamos frente de una apropiación.
AM: ¿Cómo se interpreta el feudalismo en el Movimiento de Mujeres y en Jineolojî?
M: Eso está en Jineolojî en la huida de las parejas libres, no estamos contra los casamientos, contra relaciones. Estamos en contra de la apropiación desde la mujer y desde el hombre: “sos mía”, o “soy tu dueño” no es dicho directamente pero esa es la mentalidad masculina dominante. Aquí también existe, no hablo sólo en Kurdistán, pienso a América Latina y en muchos otros lados también. Aquí me parece que la mujer puede salir, hacer cualquier cosa con su novio, en el Medio Oriente no es así, y puede ser difícil salir, por ejemplo, sin permiso. Pero lo que pasa de todos modos es que existe una misma mentalidad de apropiarse de la mujer. Pero no se puede apropiar un corazón. Yo no puedo estar con un hombre, porque mi corazón no es tan chico como para una sola persona. El corazón es grande como la vida porque también una persona es el universo. Una persona es más allá de entregar su corazón a otra persona. Si soy revolucionaria, tengo un pueblo, tengo un mundo que quiero cambiar y no puedo dejar mi corazón. No puedo poner en el centro de mi corazón a una persona. El hombre feudal lo ve así porque él hace lo mismo, él pone a la mujer en el centro de su corazón y ve todo alrededor de ella, por eso siente que tiene el derecho de apropiarse. En esto hay una continuidad por una mentalidad de apropiación, pues hay diferencias, en métodos y formas por las condiciones, por la situación social, por la mentalidad de la religión, todo cambia.
La lucha de  Sakine Cansiz en este sentido, en su libro Toda mi Vida fue una Lucha es ejemplar. Ella no habla de la lucha contra el enemigo, habla de la lucha contra su propio padre, contra su propia sociedad. Ella era una mujer universitaria, vivía en una ciudad de Kurdistán donde las ideas ultranacionalistas de Atatürk influenciaron mucho sobre la base del panturquismo. Allí hubo levantamientos muy grandes, uno de ellos en 1938 en la ciudad de Dersim. Sakine Cansiz nació en esa ciudad. Entonces tiene raíces de rebeldía. Cuando ella entra en el movimiento, es la primera que empieza a cuestionar que no podemos definir la lucha solamente desde la lucha contra el estado.
La lucha de Sakine Cansiz en la cárcel de Diyarbakır es muy reconocida por su resistencia contra la tortura del estado turco: quieren verla morir por el dolor pero ella no se entrega al enemigo y nunca da a él la mas pequeña satisfacción. Esta resistencia afecta afuera y muchas mujeres empiezan a organizarse a través de esta compañera. Muchas mujeres que estaban bajo una opresión triple: del estado, de la familia y del patriarcado en general, salen y empiezan a movilizarse. Con esta mirada, manejan las mujeres el Movimiento de Mujeres de Kurdistán con esta mirada.
Sakine Cansiz no sólo tiene una gran importancia como fuente de la resistencia, sino también por su lucha contra la mentalidad feudal y patriarcal. Ella cuenta en su libro que cuando sale de la cárcel empieza a luchar con sus propios compañeros dentro del movimiento. Esto dijo Sankine Cansiz, que toda la lucha no es solo contra el estado si no dentro del movimiento también; es una lucha contra la mentalidad feudal y patriarcal. La lucha y los diálogos que ella tiene con el líder del Movimiento Abdullah Öcalan son increíbles. Por eso, el asesinato de Sankine Cansiz en París junto a dos compañeras, su muerte, tuvo el objetivo de matar y eliminar nuestra historia, una historia vivida a través de ella. Para mí, la revolución es hacer miles de revoluciones. Para mí, ella fue el ejemplo de ello.
Por el ejemplo de Sakine Cansiz hoy hay miles de chicas jóvenes que tomaron el nombre de Sakine como promesa de lucha, son miles de personas las que crecimos con la ideología de ella. Nosotras vivimos, tuvimos la oportunidad de aprender de ella y así damos vida a la misma vida de Sakine Cansiz. Duele que la perdimos; pero somos un pueblo que devuelve sus dolores a una fuerza. Devuelve sus dolores a una resistencia.
AM: En cuanto a la creación de una lucha en común por la liberación universal de las mujeres, ¿podrías hablar un poco más sobre Jineolojî?
M: Es muy fácil, las dos nos conocimos por una amiga en común, pero por nuestras luchas nos reconocimos. Entonces yo te puedo entender, yo te puedo sentir. Nosotras hablamos de crear un alma en común. El alma común es la Jineolojî. Cuando hablamos de Jineolojî no estamos hablando de algo académico, nosotras queremos dar visibilidad a lo que ya no está más visible. No es inventar algo nuevo sino visibilizar el conocimiento ya existente en muchas formas, lugares y tiempos históricos de la mujer.Jineolojî se construye a partir de la reescritura de la historia por las mujeres que no saben escribir, que no saben qué es la antropología, qué es la epistemología. Las mujeres en la comunidad, en el barrio, la que está construyendo su propia forma de vida en el Confederalismo Democrático, su conocimiento, su experiencia de lucha, va a crear la Jineolojî; pero no es suficiente. La academia tiene su modo de dar legitimación al saber uniéndolo con el poder, porque donde está el patriarcado más entregado es en el área académica. Me refiero a lo que planteé antes: el cientificismo. Por eso tenemos que estar ahí también en la crítica del positivismo. No es cuestión de hacer una cátedra o una área de género. Se trata de luchar en la academia y para luchar en este lugar hay que visibilizar y dar lugar a la lucha de las mujeres y este conocimiento común. El conocimiento en común es tratar de crear una lucha universal. Puede ser un paso. Nuestra idea sobre el mundo y el universo viviente y pluriforme no está fija, la Jineolojî está abierta a contribuciones y se construye con estas . Todavía estamos discutiendo en muchos lugares del mundo, se está construyendo y la vamos a construir entre todas. Una de las frases de Jineolojî dice que todos los sistemas construyen teoría, siempre lo hacen para crear un sistema antes. Construyen la idea, la teoría y después van a construir formas de adecuación de la experiencias. Pero Jineolojî funciona al revés, le damos nombre a las prácticas concretas, no a las ideas, y luego sistematizamos en una teoría pero a partir de la experiencia. Eso es la ciencia: la búsqueda desde la vida para conocer el universo. Cuando hablamos del conocimiento común, de dar visibilidad al conocimiento de la mujer no queremos hablar de hacer un análisis en términos académicos. La tarea de la academia no es darnos conocimiento, nosotras siempre decimos que lxs científicxs positivistas son agentes del sistema patriarcal, la clase de la inteligencia alejada de la sociedad. En el tercer volumen de la defensa de Abdullah Ocalan, llamado Sociologia de la Libertad se examina profundamente cuáles son los deberes morales de lxs intelectuales para involucrarse en una sociedad libre. Pero no serán ingenierxs sociales desde arriba quienes controlen y liberen la sociedad; la sociedad tiene su mecanismo de autorregulación, va a crear su propia construcción y la Jineolojî hace una crítica a quien se posiciona por fuera de este asunto. Nosotrxs decimos que la ciencias sociales es la madre de todas las ciencias porque está vinculada a la sociedad pero en términos positivistas la ciencia es también el lugar donde el patriarcado está más entregado: porque crea dicotomías: separa la historia y la sociedad, separa la sociedad y la naturaleza, el objetivismo y el subjetivismo. La historia se ve como algo categorizado desde el pasado; pero la historia está viva. En el 93, en una conferencia del PKK, la consigna de Abdullah Öcalan era: “Lo que estamos analizando acá no es el individuo, sino la sociedad. No es el momento sino la historia.” Entonces decimos que la historia está escondida en el día a día y nosotrxs estamos escondidos en el principio de la historia. Por eso, si dices que la humanidad es el sujeto y la naturaleza es el objeto, el hombre está justificado a matar árboles, pensando en lo que pasa con el medio ambiente. La crítica a las ciencias sociales también va hacia cuestionar la mirada dominante de los científicos y las científicas. La tarea de la academia es de analizarla, discutirla, deconstruirla pero no quiero que desde su posicionamiento nos enseñen. La tarea del científico o científica es de reconocer el conocimiento y dar una forma que la sociedad sienta que la representa. Por ejemplo la ciencia hoy comparte 5% del conocimiento con la sociedad y, de dónde vino el conocimiento de la medicina: de la mujer. Así pensamos en cómo se apropió de este conocimiento las miradas cientificistas que se basan en la medicalización. Buscamos ver el patriarcado como un sistema en todas las áreas.
AM: ¿Qué impactos tiene la guerra en el pueblo kurdo?
M: Históricamente vemos que el enemigo y los estados empiezan a cambiar sus métodos de atacarnos. Saben, vieron que matar a los kurdos, matar a las mujeres de la sociedad no nos elimina, porque hay una ideología de liberación planteada dentro de la sociedad. No sólo en Kurdistán, la guerra, los estados y el sistema patriarcal saben muy bien que con las armas no pueden eliminar la ideología y una forma de vida. La guerra y la lucha armada afecta a las mujeres y a los niños y niñas porque hay leyes desde hace miles de años que permiten en las guerras apropiarse antes que nada de las mujeres y todo lo que hay ahí. El Estado Islámico era exactamente eso, lo mostró, es una mentalidad feudal y patriarcal porque no trata de crear un estado nación sino que representa el fascismo, un producto del patriarcado y esa es la ideología de la guerra. Puedo dar un ejemplo: si la guerra es el fascismo, la ideología de la guerra es apropiar y matar, masacrar, y lo que afecta en la sociedad después de la guerra, empieza a pasar en la misma casa y afecta de forma diferente a las mujeres que a los hombres. El fascismo empieza entre dos personas, el hombre sobre su propia mujer. Eso para nosotrxs es el fascismo. El fascismo no es solo un estado que no reconoce a un pueblo, es la ideología de la guerra, hay que verlo así. Hoy en los países religiosos como Irán u otros países del mundo árabe que tienen leyes de Dios, Sharia, (Sharia es que no existen leyes judiciales sino leyes de Dios), los hombres en la sociedad sienten que tienen el derecho de matar a su propia mujer o la mujer en la calle porque el estado mismo lo hace y el estado es, después de todo, de Dios. Aunque no se mate directamente pero, por ejemplo, prohibir el aborto es igual a matar, porque qué pasa con las mujeres y el aborto clandestino? Mueren. Eso también es el fascismo. Se vincula al fascismo solo al nacionalismo, pero pensemos también el fascismo en relación a las religiones, las primeras guerras en el mundo empezaron por disputa de poder y control en el nombre de las religiones. Hay que cuestionarlo también desde ahí. Hoy en Kurdistán, se tiene que pensar en los efectos de la guerra y a las mujeres en resistencia: hay un desarrollo, una transformación continua en el Confederalismo Democrático que se desarrolla desde las comunas, las asambleas populares donde hay una ideología antisistema que plantea que todos los pueblos pueden vivir como quieren y resolver sus problemas sin esperar a un estado o a una institución. Esto pasa porque hay un movimiento que cuestiona, que trabaja dentro de la sociedad y empieza a organizarse. Pero todavía no podemos decir que en Irak, Irán, Siria y Turquía está todo transformado pero hay un intento y hay profundos cambios.
Ahora, sabemos cómo la guerra afecta negativamente estos procesos de transformación radical. La otra parte es que si hoy en algunos lugares en Kurdistán podemos construir el Confederalismo Democrático, tenemos ante todo que cuestionar a nosotrxs mismos, dar una autocrítica, entender el porqué no hicimos bien este trabajo, y hacerlo. Todavía tenemos que adelantar más procesos de democratización radical, dar fuerza a la autorregulación de la sociedad, reconocer el valor y la voluntad de la sociedad. Y si todavía no hubo una transformación profunda desde nosotrxs para llegar exitosamente a esto, entonces no podemos decir que es el Estado que no dejó que construyamos el Confederalismo Democrático.
AM: La sociedad no vive en guerra solamente en los lugares donde caen bombas…
M: Hay un sistema opresivo profundo. Hasta hoy, 9 personas han muerto de las 10.000 que se encuentran en huelga de hambre. Leyla Güven alcanzó 200 días de huelga de hambre junto con 7.000 presas y presos políticos. Hace poco mataron a un chico porque le pidieron que sea agente de la policía; como no lo aceptó, lo mataron. Las Madres de la Paz en Turquía quieren salir e ir a visitar a sus hijos e hijas en las cárceles, que están en huelga de hambre y hay videos donde la policía está golpeando a estas mujeres. Vivimos en un sistema que no te deja dar un paso fuera de tu casa, te golpea, te mata o te mete en la cárcel. Esa es la realidad. Frente a esta realidad hemos alcanzado una victoria histórica que da coraje, motivación y esperanza.
En Rojava (Siria), donde se está viviendo una guerra, se está estableciendo la ideología del Confederalismo Democrático y la transformación a pesar de que paralelamente están atacando con bombas y con distintos grupos políticos e ideológicos. Una de las respuestas y la materialización del Confederalismo Democrático es la economía no capitalista, la educación alternativa planteada desde la experiencia de lucha de las mujeres a través de la ciencias sociales de la Jineolojî. En Rojava hay una autodefensa que no se identifica sólo con las armas sino con su propia organización autónoma. Este movimiento tiene un reconocimiento internacional, se muestra al mundo como movimiento internacional. Esas son cosas muy positivas, pero podemos insistir y dar la prioridad a la lucha ideológica. No es una utopía, hay que seguir en la lucha.
AM: ¿Qué significa el territorio y los diferentes procesos de despojo o destierro que ha vivido el pueblo kurdo?
M: Lo que pasa en Kurdistán es que hubo un proceso de levantamiento muy largo. Antes del PKK hubo 28 insurrecciones populares contra la división de Kurdistán en cuatro partes. El resultado o el objetivo de la política asimilacionista era siempre el desplazamiento porque los pueblos, las sociedades si salen de sus territorios; si salen de su propia tierra empiezan a vivir una asimilación y cambian. No van a luchar más. Nosotrxs sabemos de kurdxs que no reconocen su origen o identidad, dicen que no son kurdxs, porque cuando eran niñxs, por la guerra, fueron desplazadxs. En la ciudad de Sankine Cansiz, se dio uno de los 28 levantamientos, uno de los últimos de 1938 fue del pueblo alevita, sobrevivientes armenios. Entonces en esa ciudad murieron 90.000 personas; lo que hicieron fue matar a las madres y a los padres, pero a los niñxs no. Lxs llevaron a las metrópolis de Turquía y lxs formaron en escuelas.
En 1938 y después, con el surgimiento del PKK; en los 90 hubo grandes insurrecciones populares en las ciudades del Norte de Kurdistán. En las ciudades kurdas y en Turquía hubo 17.000 desaparecidos y desaparecidas y, 4.000 aldeas y pueblos de Kurdistán desplazados; quemaron los pueblos. Muchos de ellos tuvieron que ir al exilio y es una forma de actuar en su asimilación. Es la forma de matar la historia de las personas.
Ahora hay ciudades destruidas como Afrin. Lo que pasa allé desde el 2018 es que exponen a lxs jóvenes y niñxs a la presencia del Estado Islámico, del estado turco, poniendo familias árabes y promoviendo cambios demográficos del área. Entonces ¿qué hicieron? Afrin era una de las ciudades más seguras de Siria, que hospedó refugiadxs de diferentes pueblos y partes de Rojava, triplicando así su población que se organizaba en democracia directa. En el 2018 fue ocupada ilegalmente por Erdogan, la atacaron y hoy en cada escuela hay una bandera turca. Esta es una forma de asimilación, la forma de matar la memoria y de hacer olvidar nuestra ancestralidad. Eso no sucede solo en Kurdistán, en América Latina también lo viven.
Jineolojî entonces trabaja sobre eso, sobre la memoria. Por otro lado el movimiento insiste en que construyamos todo sobre nuestro territorio pero sin hablar de la nación, ni de las raíces kurdas sino de las raíces comunes de los pueblos. Nosotrxs nos cuestionamos dentro de la sociedad kurda, hablamos de las sociedades de todo el mundo. Hablamos de las mujeres, del pueblo palestino, del pueblo judío. Pero no hablamos de la historia de dominación, lo que queremos hacer visible en la sociedad es de hablar de la historia de los pueblos en sus orígenes. Para nosotrxs la madre tierra, la mujer y la sociedad y sus relaciones forman el territorio, el territorio es vida, son tus raíces.
Cuando fui a Kurdistán después de muchos años, como vivimos con mis padres en el exilio en Europa, cuando llegamos a los lugares que fueron liberados, donde no había policía turca, a principios del 2000, al estar en mi propio territorio, empecé a besar la tierra y empecé a extrañar a mi mamá. Sentí a mi mamá en la tierra. No se puede definir el colonialismo solo en la ocupación de un territorio por las potencias. El colonialismo está en el cuerpo de la mujer porque cuando ocupan nuestro territorio, violan a las mujeres, buscan que olvides tu memoria y no tengas raíces. Entonces sobre el trabajo que hacemos, cuando hablamos de historia, hablamos de algo vivo. Y en un territorio hay vida entre diferentes pueblos. Antes, cuando no existían los estados naciones, cuando no existían los imperios, como en la Mesopotamia, vivían muchos pueblos en un territorio común y con diferentes religiones. Entonces, lo que queremos hacer con el Confederalismo Democrático hoy es visibilizar el lugar de la Mesopotamia como ejemplo de cómo todos los pueblos pueden convivir juntos. El desplazamiento en ese sentido, es una política precisa. Hay comunidades indígenas en la Amazonía de Ecuador que no son reconocidas por el gobierno, pero el gobierno no existe en esas comunidades, no está con su policía controlando los lugares, pero en Kurdistán sí. El estado viene, pone la bandera y empieza la asimilación en este sentido. Son otras formas. Para nosotrxs, luchar contra esa forma de asimilación la solución es compartir con el pueblo kurdo y con los otros pueblos qué es el Confederalismo Democrático, desde las primarias hasta las universidades desde una perspectiva de Jineolojî organizando con estos contenidos los currículos de las clases.
Nosotrxs vivimos mucho desde el exilio, de la pérdida. Cuando hablaba de Sankine Cansiz y del hecho de que el trabajo no es solo contra el estado, sino que tuvimos que empezar en nuestro pueblo, lo digo porque había personas que decían, “no soy kurdo soy turco”, porque tenían miedo, u otrxs no sabían que eran kurdxs. La bandera impuesta buscó sacar la memoria de esa tierra. 
AM: Para finalizar, ¿podrías hablar sobre Leyla Güven  y la huelga de hambre que realizaron por 200 días?
M: Leyla Güven es una diputada kurda que desde el día que fue elegida no fue al parlamento, sino a la cárcel con muchas otras diputadas del Partido Democrático de los pueblos. Ella empezó el 8 de Noviembre del 2018 una huelga de hambre para romper el aislamiento del líder del pueblo kurdo Abdullah Öcalan. Después de su acción, la siguieron en huelga de hambre miles de personas en las cuatro partes de Kurdistán para romper el aislamiento y para llamar la atención de la comunidad internacional. El aislamiento de Abdullah Öcalanafecta directamente al pueblo más allá de su encarcelamiento, como un dirigente militante de un movimiento, su liberación es la clave de la paz.
Muchos presxs en Turquía están encarceladxs porque reconocieron a Abdullah Öcalan como un líder o dijeron en un discurso las palabras: “Señor Öcalan”. La clave de la paz, el proyecto del Confederalismo Democrático, toda esta ideología de la transformación de mentalidad desde las mujeres en la sociedad kurda viene de Abdullah Öcalan. Sus pensamientos se consideran como peligrosos para Turquía y para todas las potencias internacionales que ayudaron a capturarlo. Entonces al hablar del encarcelamiento y aislamiento de Abdullah Öcalan hay que ver más allá de una persona, estamos hablando de pensamientos que pueden ser la clave de la paz para todo el Medio Oriente.
Ahora en el norte de Siria, en Rojava, las potencias a nivel internacional tienen sus intereses y están ahí para no traer paz a Siria. Esta presencia es la que combate la ideología de Abdullah Öcalan con el Confederalismo, que provocó que estas potencias tuvieran que cambiar sus propias políticas y métodos, buscando la desestabilización también a través de la creación del ISIS. Así fue que empezamos a luchar contra del Estado Islámico.
Desde hace muchos años lxs abogadxs no han podido ver a Öcalan, tampoco ha tenido visitas de familias. El éxito de Leyla Güven y de todxs huelguistas está en romper el aislamiento y volver otra vez a la mesa de diálogo por la paz. La liberación de Abdullah Öcalan es también la liberación de muchos presos políticos. En los últimos meses existió una sensibilidad que fue determinante a nivel internacional, la sentimos en América Latina desde México, Brasil, Colombia, Ecuador hasta Argentina.
La liberación de Abdullah Öcalan es la liberación de todos los pueblos oprimidos, de los presxs políticxs, y una puerta para volver a la mesa de diálogos por la paz. La liberación y la resolución de la causa kurda en Turquía replica directamente en otras partes. Si se soluciona en Siria esto tendrá efectos también en Irán donde hay políticas de opresiones comunes, también generará posibilidades de auto organización confederal para lxs kurdxs y para los otros pueblos de la región.
Imagen  5 : Leyla Güven y Norita Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo Argentina). Ilustración: Zehra Doğan . Para conocer más sobre la histórica huelga de hambre visitar https://speakupforleyla.org/2019/05/28/a-victory-owed-to-womens-willpower-and-solidarity/



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