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miércoles, 1 de diciembre de 2021

Triple riesgo: ser mujer, indígena y defensora ambiental en América Latina




Fuentes: Mongobay [Ilustración de Kipu Visual]

Quince defensoras latinoamericanas de ambiente y territorio fueron asesinadas en el 2020, siete de ellas eran indígenas, de acuerdo con el informe anual de Global Witness.

Detrás de esos asesinatos hay una escalada de violencia física, psicológica y sexual que viven las lideresas indígenas, quienes son estigmatizadas, criminalizadas y acosadas por su labor en la defensa de ríos, el territorio y la vida misma.

En América Latina, las defensoras indígenas han formado redes de apoyo donde promueven el autocuidado como una “práctica política”.

Las mujeres Wayuú en Colombia son una fuerza colectiva. Han conocido el miedo y las amenazas de quienes las vigilan día y noche por estar en contra de la minería que contamina sus ríos y sus tierras en la región de La Guajira. Ellas decidieron unirse y organizarse. Juntas se cuidan, defienden su territorio y los recursos naturales que dan vida e identidad a sus pueblos. También han asumido el rol de mantener la memoria de sus familiares asesinados.

Fuerza de Mujeres Wayuú ha sido nuestro mejor ejercicio de resiliencia”, cuenta Jackeline, una de las lideresas que integra esta lucha. En América Latina, ser mujer, ser indígena y ser defensora ambiental significa una triple amenaza que deben enfrentar para sobrevivir.

“El grueso de los asesinatos a defensores (ambientales y de territorio) se dan en Latinoamérica, muy por encima de otras regiones del mundo”, comenta Laura Furones, especialista de Global Witness, organización ambiental que desde el 2012 realiza un informe anual sobre el tema y que para 2020 documentó el asesinato de 145 defensores ambientales en la región —60 % de todos los registrados a nivel mundial—, de los cuales quince eran mujeres y, de ellas, siete eran indígenas. Esta última cifra es preocupante si se toma en cuenta que los pueblos indígenas representan un 5 % de la población mundial.

Triple riesgo: ser mujer, indígena y defensora ambiental en América Latina  | Rutas del Conflicto
Mural de Berta Cáceres en el centro de Tegucigalpa. La defensora Lenca fue asesinada en 2016. Foto: Sandra Cuffe.

“Pero el asesinato es el caso más extremo. Hay una violencia con rasgos muy claros hacia la mujer”, agrega Furones. Ellas, a diferencia de sus compañeros, deben enfrentar daños físicos, psicológicos y sexuales, acoso y persecución por defender sus medios de vida de traficantes de tierra, de taladores, mineros ilegales, narcotraficantes y de los grupos criminales que buscan imponerse en sus territorios.

Información recopiladas por el proyecto periodístico Tierra de Resistentes, que registra los actos de violencia en contra de los defensores ambientales y de territorio en América Latina, aporta más información a la reunida por Global Witness. Entre 2010 y 2020 —de acuerdo con la base de datos construida y que cubre 12 países de la región— se registraron más de 340 ataques en contra de mujeres indígenas defensoras. La gama de las violencias es amplia e incluye el acoso judicial, las amenazas, la estigmatización, la criminalización, el desplazamiento y la violencia sexual.

Mongabay Latam en alianza con Rutas del Conflicto en Colombia, La Barra Espaciadora en Ecuador y RunRun en Venezuela decidimos investigar cómo afecta esta violencia a las mujeres indígenas que defienden el ambiente y su territorio, qué luchas están liderando y qué estrategias de defensa colectiva han puesto en práctica para hacerle frente a las amenaza en Ecuador, Colombia, México, Perú y Venezuela.

Josefina Tunki, lider Pueblo Shuar Aratum
Los liderazgos femeninos, como el de Josefina Tunji (Ecuador), han sido parte del mundo indígena, pero también han sido históricamente invisibilizados. Foto: Lluvia Comunicaciones.

Mujeres, cuidadoras de la vida 

Una defensora ambiental es una mujer que ha emprendido una lucha individual o colectiva a favor de los derechos humanos, específicamente los que están vinculados a la tierra, el territorio y el ambiente, según refiere la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Para la Alianza por los Derechos Humanos de Ecuador, estas defensoras también difunden información, denuncian y promueven la organización comunitaria. “Pero para las mujeres indígenas es mucho más difícil ser líder, pues aún sufren una falta de reconocimiento de sus capacidades”, dice Alejandra Yépez, de la organización Amazon Watch Ecuador. Esto sucede pese a que las mujeres, históricamente, han estado a cargo de labores esenciales dentro de las comunidades indígenas.

“Ellas son las que tienen el rol de transmitir la cultura, la lengua, son las que se encargan de la salud y del cuidado. No poder acceder a sus territorios sanos interrumpe esas labores”, agrega Francisca Stuardo, de Global Witness.

Bettina Cruz, lideresa indígena binnizá que denuncia el despojo de tierras por parte de empresas de generación de energía eólica en la región del Istmo de Tehuantepec, al sur de México, tiene claro este papel diferenciado de la mujer con respecto al territorio. “Somos cuidadoras de la vida”, señala. “No digo que los hombres no sean importantes para esta lucha, son importantísimos. Pero las mujeres somos cuidadoras de la vida. La madre tierra también nos da vida y tenemos que cuidar a nuestra madre”.

Triple riesgo: ser mujer, indígena y defensora ambiental en América Latina  | Rutas del Conflicto
Bettina Cruz, lideresa indígena binnizá, denuncia desde hace más de una década cómo las empresas de generación de energía eólica han impuesto sus proyectos en Oaxaca, México. Foto: Francisco Ramos

Alejandra Yépez, de Amazon Watch Ecuador, señala que son estos espacios de vida —el agua, los ríos, el bosque, la tierra— en los que se concentran las luchas de las mujeres indígenas. “La noción de tierra y territorio que tienen las mujeres indígenas no está disociado de su cuerpo. Para ellas es una extensión de este”, agrega Stuardo, de Global Witness.

Bajo esta premisa, ejercer la violencia sobre el ambiente y el territorio es ejercerla también sobre las mujeres. “Por eso —remarca Stuardo— los ejercicios de defensa están protagonizados por mujeres, aunque no sean siempre visibles”.

Integrantes de Fuerza de Mujeres Wayuú, en Colombia.
Integrantes de Fuerza de Mujeres Wayuú, en Colombia. Foto: Cortesía Fuerza de Mujeres Wayuú.

Las violencias contra las defensoras

Sofía Vargas, oficial del proyecto de Oxfam en Perú, comenta que justamente la lucha de las mujeres suele ser menos visible porque históricamente se les ha impedido el acceso a espacios donde se toman las decisiones políticas y de manejo de territorio.

Para lograr tener protagonismo dentro de su comunidad o en su región han tenido que trabajar durante, al menos, diez años en temas comunitarios, muchas veces relacionados con salud materno infantil o soberanía alimentaria, comenta Belén Páez, directora ejecutiva de Fundación Pachamama, de Ecuador. Para que una mujer se ponga al frente de la comunidad, dice, primero ha tenido que romper varias barreras personales.

“El punto de partida es diferente para una mujer indígena, en comparación con un hombre indígena”, dice Mariel Cabero, especialista en justicia ambiental de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza de los Países Bajos (IUCN NL). Ellas, señala Cabero, primero deben enfrentarse a los estereotipos impuestos por ser mujer.

Las violencias dirigidas a las mujeres defensoras indígenas también tienen sus matices particulares, si se les compara con los ataques que sufren los defensores indígenas hombres: “Hemos visto que los hombres son criminalizados y hasta los asesinan, pero las mujeres, muchas veces, son violadas y de esto no se habla. Se vive con esto, se carga con ese dolor”, comenta Melania Canales, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap).

“La violencia sexual es una forma de agresión hacia las mujeres, de mostrar poder, de humillar. Se convierte en una forma de castigo por la labor de defensoras que desempeñan. Se les hace campañas de desprestigio que se refuerzan en estereotipos para poder descalificarlas”, señala Vargas de Oxfam.

Laura Furones, de Global Witness, añade que aunque las mujeres defensoras son asesinadas en una tasa de 10 % a nivel mundial, detrás de esta cifra se esconden otro tipo de agresiones. Francisca Stuardo, también de Global Witness, comenta que esta violencia no solo pasa por el ataque físico y sexual, sino también por los espacios que tienen para realizar estas denuncias.

Ana María Fernández, del pueblo yukpa en Venezuela
Ana María Fernández, del pueblo yukpa en Venezuela, ha perdido cinco de sus diez hermanos. Ellos luchaban por la recuperación de su territorio. Foto: Observatorio de Ecología Política de Venezuela

En el caso de Ana María Fernández, de la comunidad yukpa de Venezuela, sicarios le mataron a cinco de sus diez hermanos. Ella asegura que los asesinaron por encargo de terratenientes, militares y guerrilla colombiana que operan en el estado de Zulia y cuyo objetivo es apoderarse de las tierras indígenas. Aun así, ella se hizo luchadora social y ha seguido denunciando los abusos, por lo que ha sufrido discriminación, despojo y múltiples amenazas que han caído sobre las mujeres que más ama. Los que la acosan, han amenazado de violación a su hermana y han quemado la casa de su madre.

Sobre la estigmatización, Bellanira López Sánchez, especialista de Protección Integral a Defensoras del Consorcio Oaxaca, organización no gubernamental en México, comenta que esta es una práctica común dentro y fuera de las comunidades indígenas: “Las mujeres que se ponen al frente en una lucha de resistencia tienden a ser señaladas, porque deberían estar haciendo otras labores como cuidar la casa o los hijos y por este trabajo de defensa estarían dejando esas labores”.

Además, al tener un rol de cuidado dentro de las comunidades, son ellas a las que más les afecta en su cotidianidad el dedicar buena parte de su tiempo a la defensa del ambiente y el territorio.

Betty Rubio (al frente de la primera balsa) es presidenta de la Federación de Comunidades Nativas del Medio Napo, Curaray y Arabela (Feconamncua).
Betty Rubio (al frente de la primera balsa) es presidenta de la Federación de Comunidades Nativas del Medio Napo, Curaray y Arabela (Feconamncua).

“Lo más difícil es dejar a mis hijos (durante los viajes a las comunidades). Y lo más triste es que la mayoría de las veces no hay cobertura (telefónica y de internet)”, confiesa Betty Rubio Padilla, presidenta de la Federación de Comunidades Nativas del Medio Napo, Curaray y Arabela (Feconamncua), perteneciente a la provincia de Maynas, en la región Loreto. Las defensoras sienten que están dejando de lado responsabilidades en el hogar y con sus familias.

Josefina Tunki, la primera dirigente en presidir el Pueblo Shuar Arutam, y referente de varias mujeres indígenas en Ecuador, la han insultado y difamado por ser mujer e indígena. Tunki reflexiona que, si bien ha recibido el apoyo de muchos hombres de las comunidades Shuar, el machismo ha hecho que muchas veces la traten distinto. “Se refieren a mí en términos no muy decentes”, cuenta.

Pese a la gravedad de los ataques, no existen muchos datos en América Latina sobre las amenazas específicas en contra de las mujeres defensoras indígenas, señala Cabero de IUCN NL. “Estamos trabajando en monitorear y visibilizar estos peligros”, agrega.

ESPECIAL ⎸Triple riesgo: ser mujer, indígena y defensora ambiental en  América Latina - Runrun
Josefina Tunki, presidenta del Pueblo Shuar Arutam en una de las orillas del Río Santiago. Foto: Ana Cristina Alvarado.

Algunas organizaciones, como la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos, han resaltado que la criminalización —abrir procesos judiciales en su contra— es una de las violencias a las que recurren cada vez más los actores que buscan frenar las luchas de las defensoras indígenas.

En uno de sus informes, la Iniciativa Mesoamericana resalta que “estos procesos usualmente no prosperan, lo que da cuenta de un patrón en donde las mujeres son criminalizadas por delitos que no se pueden confirmar, lo que podría develar un indebido uso judicial contra las mujeres”.

Cuando la protección nace desde adentro

“Luchamos contra terratenientes, grandes hacendados, ganaderos, cuerpos policiales y guardia nacional, gobierno local y el mismo Estado que no permiten la demarcación de nuestras tierras”, advierte Ana María Fernández, lideresa yukpa.

“Son lideresas que luchan por sus tierras porque en esos espacios es donde está el alimento para su familia, el agua, sus lugares sagrados, su cultura”, dice Linda Bustillos, profesora de la Universidad de Los Andes (ULA).

¿Cómo se defienden las mujeres indígenas ante la desprotección de las autoridades estatales? Tejer redes y el autocuidado son herramientas que han sumado a la defensa del ambiente y territorio las mujeres cuyas historias son narradas en este especial.

Mujeres Wayuú realizan talleres en toda la Guajira colombiana, como parte de su escuela intinerante.
Mujeres Wayuú realizan talleres en toda la Guajira colombiana, como parte de su escuela itinerante. Foto: Cortesía Fuerza de Mujeres.

Es el caso de Ana María Fernández, Carmen Fernández y Lucía Romero, tres defensoras indígenas que lideran la Organización de Mujeres Indígenas Yukpa de la Sierra de Perijá, Oripanto Oayapo Tüonde, creada para defender a su pueblo de la escalada de violencia en esa región de Venezuela.

Para instituciones como Onamiap, la autoprotección se convierte en una solución frente a las débiles acciones que los Estados realizan para proteger a las defensoras ambientales amenazadas, mecanismos que la mayoría de las veces no tienen un enfoque ni intercultural ni de género.

“En algunos países se nos obliga a migrar a las ciudades como salida de la contaminación o de las múltiples violencias que vivimos en nuestras comunidades. Pero las mujeres lo pasamos mal en las ciudades. No es como en tu comunidad donde produces tu comida o hablas en tu lengua materna”, dice Melania Canales, de Onamiap.

Mujeres indígenas de la Amazonía ecuatoriana.
Mujeres indígenas de la Amazonía ecuatoriana.. Foto: Amazon Frontlines. Foto: Amazon Frontlines.

Bellanira López, de Consorcio Oaxaca, comenta que si existiera una perspectiva diferenciada para la protección de mujeres indígenas defensoras, se evaluarían casos donde no es necesario que salgan de su comunidad. “Es necesario revisar cuál es la causa del riesgo y tomar acciones a partir de este análisis”, añade.

La necesidad de un enfoque distinto de protección se evidenció con más fuerza durante la pandemia del COVID-19, señala Laura Furones, de Global Witness. “Los mecanismos de defensa que ya eran frágiles han dejado de funcionar y esto aumenta el círculo de impunidad”, precisa.

La ausencia de justicia y visibilidad de los ataques a las lideresas indígenas fue identificado por organizaciones como Fuerza de Mujeres Wayuú en Colombia. Es por ello que han recorrido La Guajira, de norte a sur, con una escuela itinerante que ha formado a más de mil mujeres en derechos humanos e incidencia política.

En Ecuador, el colectivo Mujeres Amazónicas —conformado por representantes de siete nacionalidades indígenas—, además de defender el territorio amazónico y los derechos humanos, se ha convertido en un soporte de sanación espiritual y físico entre mujeres durante la pandemia.

Tejer redes, esa ha sido una estrategia de las mujeres indígenas para su defensa:
Tejer redes, esa ha sido una estrategia de las mujeres indígenas para su defensa: Cortesía Fuerza Mujeres Wayuú.

A nivel regional existe el Tribunal de Mujeres Amazónicas, iniciativa entre organizaciones indígenas y organizaciones privadas que busca mostrar las agresiones que viven las mujeres indígenas en América Latina. Y también está la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos.

“Ninguna es mártir y nuestros cuerpos no se ofrendan”, dice Bellanira López e insiste: “Si queremos defender nuestros derechos también tenemos que gozar de ellos. Hay que ver el autocuidado como una práctica política, porque nuestro primer territorio es nuestro cuerpo”.

Pero mientras las mujeres defensoras ponen sus cuerpos en juego, ¿cómo están respondiendo los países donde ellas viven?

En Perú, como en otros países de América Latina, las mujeres indígenas tienen un papel activo en la defensa de su territorio
En Perú, como en otros países de América Latina, las mujeres indígenas tienen un papel activo en la defensa de su territorio. Foto: Cortesía Rainforest.

Un llamado de emergencia a América Latina

Las especialistas consultadas por Mongabay Latam coinciden en que en América Latina aún falta mucho para lograr garantizar los derechos de las mujeres indígenas que defienden el territorio. “Escuchamos palabras grandilocuentes de los Estados cuando se refieren a programas de protección de las y los defensores, pero a la vez se recortan presupuestos para estas iniciativas, como sucede en México”, dice Laura Furones, de Global Witness.

Tampoco, agrega Furones, existe una coherencia entre los proyectos económicos que se aprueban en los países y que representan una amenaza contra los territorios donde habitan los pueblos indígenas. “Esto se hace sin un mínimo de consulta a las comunidades”, resalta. Lo mismo destaca Mariel Cabero, de IUCN NL: “La consulta previa informada a los pueblos indígenas es un requisito, pero se suele hacer rápidamente y no se ofrecen procesos adecuados para que las comunidades conozcan bien lo que se realizará en sus territorios”.

Marcha del pueblo Shuar Arutam en contra de la minería. Foto: Cortesía pueblo Shuar Arutam.
La minería y la tala ilegal son solo algunas de las actividades que están perturbando los territorios de las comunidades indígenas. Foto: Cortesía pueblo Shuar Arutam.

Para la especialista de IUCN NL, acuerdos como el de Escazú son fundamentales como guía para la defensa de los pueblos indígenas. En América Latina, entre los países que aún no han ratificado están Perú, Colombia y Venezuela. En el caso de Perú, Melania Canales, de Onamiap, señala que el nuevo gobierno, que asumió en julio de este año, debería plantear nuevamente al Congreso esta ratificación.

El caso más extremo de desprotección lo vive Venezuela. Lexys Rendón, especialista en derechos humanos y coordinadora del Laboratorio de Paz, señala que existe “un retroceso importante en la garantía de derechos económicos, sociales y culturales” en el país. “Hay un criterio generalizado para las personas que levantan la voz contra las políticas estatales de tildarlos como enemigos. Cuando hay mujeres que hablan en contra de proyectos extractivos son acusadas de traidoras a la patria”, dice Rendón. Para la activista venezolana, esta indiferencia a las demandas de los pueblos indígenas ha causado que solo un 17 % de las comunidades tengan territorios delimitados, lo que los deja en una mayor vulneración.

Global Witness ha emitido una serie de recomendaciones dirigidas a los gobiernos, la ONU y la Unión Europea de modo que se garantice la protección de defensores ambientales: “Las empresas y los gobiernos deben rendir cuentas por la violencia contra los defensores de la tierra y el medio ambiente, quienes se encuentran en la primera línea de la crisis climática”. Señala que se necesitan acciones urgentes a nivel internacional, regional y nacional para garantizar el acceso a la justicia y el debido proceso, sin criminalizar a los activistas, sino proteger su integridad.

Berta Cáceres en Honduras. Foto cortesía de Goldman Environmental Prize.

“Muchas de nuestras compañeras en América Latina han sido asesinadas, incluso cuando tenían medidas cautelares que las protegían, como Berta Cáceres (defensora indígena de Honduras)”, agrega Melania Canales de Onamiap.

Canales, quien recorre el Perú recogiendo las denuncias de otras mujeres indígenas, comenta que el primer obstáculo lo enfrentan cuando buscan presentar una denuncia: en muchas regiones, las instancias judiciales se encuentran a un día de distancia.

“La violencia está institucionalizada y naturalizada”, dice la dirigente. Esto es algo que desde las comunidades, tejiendo redes, cuidando y defendiendo aquello que da vida, identidad y futuro a sus pueblos, las mujeres indígenas buscan cambiar. Y por eso alzan la voz en colectivo y cada vez lo hacen más fuerte.

Fuente: https://es.mongabay.com/2021/11/triple-riesgo-ser-mujer-indigena-y-defensora-ambiental-en-america-latina/





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martes, 9 de marzo de 2021

Sólo el 1,1% de feminicidios en el país llega a una sentencia condenatoria



La viceminitra de Igualdad de Oportunidades, Mirám Huacan, informó que el proceso de modificación de la ley 348 se encuentra en la etapa de sistematización y diagnóstico, análisis que visibilizó que sólo el 1,1% de casos de feminicidios en el país llega a una sentencia condenatoria.

El diagnóstico lo realiza el Ministerio de Justicia, tras recibir más de 1.000 propuestas de la ciudadanía respecto a la modificación de la ley 348, la viceministra de Igualdad de Oportunidades, asegura que la población no quiere una modificación total de la ley 348 sino la reforma de algunos artículos de esta normativa que sea acorde a las necesidades de las mujeres para evitar la violencia de género y hechos de feminicidio.

Sin embargo manifiesta que si bien la ley es un mecanismo de sanción no es la solución a la reducción de la violencia de género.




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viernes, 28 de agosto de 2020

Lucha por la equidad de género, de la mano de la lucha de clases

El movimiento feminista promete mucho ruido para el 8M en Sevilla

Fueron mujeres comunistas las primeras que plantearon la opresión y la lucha contra el patriarcado”. (Luchadora social guatemalteca)

En Guatemala, luego de la Firma de Paz en 1996, alguna vez un funcionario de un organismo internacional decía con vehemencia a los consultores que estaban dando forma a un proyecto de apoyo para víctimas de la guerra, que había que posicionar “muy claramente” el tema de género. “Género, género, equidad de género por todos lados”, pedía acucioso. “Eso es lo que los financistas quieren oír”, agregaba con un nada disimulado ímpetu. Esa insistente petición (¿orden?) abría un interrogante: el tema de género como se comenzó a posicionar para la década de los 90 del pasado siglo, ¿surge enteramente de las luchas político-sociales de las mujeres, o tiene algo de artificioso?

Plantear este tema puede verse como un velado machismo que sobrevive subrepticiamente en estas líneas. La intención, sin embargo, es abrir una crítica -serena, profunda y certera- sobre mucho de lo que la llamada “cooperación internacional” impone. La opresión del género femeninoa manos del masculino (patriarcado) es una más de tantas opresiones que recorren la actual dinámica humana, al igual que la económica (diferencia de clases sociales: explotación), la étnica (léase: racismo, “razas superiores” sobre “incivilizados”), el repudio de la diversidad sexual (heteronormatividad reinante descalificadora de otras opciones), adultocentrismo, blancocentrismo, y seguramente más de algún otro etcétera. Luchar contra cualquiera de esas asimetrías no puede hacerse en forma independiente, desgajada: todas las contradicciones se anudan. Imaginemos un mundo manejado, por ejemplo, por mujeres, o por negros, donde también se da la explotación económica (a los varones, o a los blancos): solo sería cambiar de amo. Una verdadera revolución debe modificar todas las asimetrías simultáneamente.

El tema de género, indispensable en las luchas por un mundo de mayor justicia, es de capital importancia. Pero lo que ha venido impulsando ese peculiar mecanismo llamado cooperación internacional en estos últimos años puede llamar a confusión. Vale aquí aquello de “divide y reinarás”. La atomización de las luchas sociales, en vez de potenciarlas, tiende a debilitarlas: cada quien por su lado con su pequeña parcela, logra poco. La cuestión de base no es, obviamente, “mujeres versus hombres”. La actual inequidad de género es un tema social, por tanto, involucra a todos los géneros, al colectivo en su conjunto. Reivindicar a Lorena Bobbit no es el camino.

Nos inspira en esa crítica lo dicho por la feminista comunista Silvia Federici: “No es casual que aunque el capitalismo se base presuntamente en el trabajo asalariado, más de la mitad de la población mundial [amas de casa, trabajadores precarizados] no esté remunerada. La falta de salarios y el subdesarrollo son factores esenciales en la planificación capitalista, nacional e internacional. Esos son medios poderosos con los que provocar la competencia de los trabajadores en el mercado nacional e internacional y hacernos creer que nuestros intereses son diferentes y contradictorios. (…) [Las mujeres] no estamos peleando por una redistribución más equitativa del mismo trabajo. Estamos en lucha para ponerle fin a este trabajo [doméstico no remunerado], y el primer paso es ponerle precio”.

La lucha por la equidad de género, sin articularse con las otras luchas, puede resultar incluso cuestionable. En tal sentido, nos permitimos citar palabras de una incansable luchadora guatemalteca, pionera en la lucha contra el patriarcado en el país, que por razones de seguridad pide ocultar su nombre (la llamaremos simplemente “Entrevistada”). He aquí extractos de una entrevista inédita donde ella plantea estos postulados.

(…) Pregunta: En los 80, en plena guerra, la lucha contra el patriarcado ¿ya empezaba a ser un eje importante?

Entrevistada: Creo que todavía no pasaba a ser tan importante en aquel momento. Creo que hasta ahorita se está reconociendo este tema. Pero no hay que dejar de reconocer que con los comunistas, con los clásicos, es que primeramente se da a conocer la opresión de las mujeres. En su momento no se le daba toda la importancia, pero fueron mujeres comunistas las primeras que plantearon la opresión y la lucha contra el patriarcado. Hay antecedentes de mujeres que venían luchando desde la Revolución Francesa, o desde las luchas de Lenin, y las mujeres comunistas ya habían recorrido un camino, pero nunca se visibilizó ese trabajo. Quizá la única que se visibilizó, seguramente por sus aportes teóricos, fue Rosa Luxemburgo. Después Clara Zetkin, pero no fue tan evidente, más bien fue ocultada. O también Alejandra Kollontai, que hablaba de la sexualidad de un modo pionero, y fue una de las primeras mujeres que ocupó cargos del Estado. Nadia Krupskaya, la compañera de Lenin, que fue una educadora, y así hay muchas mujeres que hasta ahora empiezan a visibilizarse y que en su momento no se las consideraba, pues se decía que no era tan importante la lucha de las mujeres. A pesar de que se tenía todo ese camino recorrido de las mujeres francesas, de las inglesas, por ejemplo con su lucha por el derecho al voto, por prejuicios no se quiere saber mucho de eso. El tema del patriarcado es como con el racismo: son cosas que tenemos tan arraigadas que ni las reconocemos como problema.

(…) El machismo está muy arraigado, es muy difícil combatirlo. Cuando se analiza el patriarcado una se da cuenta que nadie va a querer perder sus privilegios. Porque los hombres, hay que decirlo, tienen más privilegios que las mujeres. Por más que digan que están de acuerdo con la lucha de las mujeres, a la hora de hacer cambios reales de actitudes, de repartir poderes, es muy difícil hacer el cambio.

Pregunta: Cambiar profundamente los patrones culturales es difícil, sin dudas. La transformación social cuesta, con el patriarcado, con el racismo, con autoritarismo. “Vos sos mujer, entonces andá y prepará la comida”. Eso lo tenemos tan incorporado que cambiarlo es cuesta arriba. ¿Qué hacemos entonces?

Entrevistada: Está complicado. Todos los mandatos que trae la sociedad implican esa dificultad, es difícil cambiarlos. Esas son las actividades de las mujeres y estas son las de los hombres; eso parece ya escrito, y por más que quieras hacer cambios de actitudes, tiene que haber una fuerza grandísima para lograrla, y no es fácil. Creo que tienen que pasar generaciones para que se extingan, con un trabajo educativo y político continuo. Por la experiencia que se ve, no es tan fácil de cambiar.

(…) El patriarcado hay que verlo con todas sus facetas: no es algo que solamente sea en la casa. También la sexualidad, el trabajo, la violencia, el trabajo doméstico fundamentalmente. Es todo eso al mismo tiempo. Hasta el año 85 para mí era tan difícil poder ir hilvanando cada una de estas nuevas experiencias que iba reflexionando, porque las iba conociendo, y a partir de los años 85 cuando comparto las reflexiones con otras mujeres que ya lo estaban pensando, se me amplió el panorama. Creo que Cuba todavía no ha logrado definir políticas públicas de mayor impacto en la transformación de las mujeres. Las mujeres han tenido acceso a la educación, y eso está muy bien, pero creo que a la cultura del patriarcado tiene todavía muy arraigada sus raíces en la población, por lo que debe seguir trabajándose. Todo el movimiento de mujeres avanzó mucho en América Latina, y son ellas quienes avanzaron en la lucha contra el patriarcado. Sin embargo, con esto de los lenguajes políticamente correctos ahora hay un retroceso en la lucha. Creo que se ha venido despolitizando el tema de género, se lo ha aguado un poco.

Pregunta: ¿Por qué decís “despolitizado”?

EntrevistadaPorque ya todo el tema de género entró en una cierta moda, un planteamiento vinculado a la cooperación internacional, que fue tornándolo desideologizado, despolitizado. Se lo desvinculó de la lucha de clases, y así perdió toda su fuerza como lucha. Si en Cuba, con una revolución triunfante, cuesta ir haciendo los cambios necesarios, en un contexto como aquí, en Guatemala, de derecha, cuesta mucho más. ¡Cuánto nos costó a nosotras, las mujeres, el reconocimiento de la existencia de violencia en Guatemala! Eso era algo que se tenía por normal. Con toda nuestra lucha empezaron a cambiar un poco las cosas. Empezó a cambiar un poco el marco legal, y así lo empezaron a aprobar una serie de partidos, y en el tiempo, con las Conferencias de las Mujeres organizadas por la ONU, fue que se empezó a reconocer la violencia. Ahora están las leyes, pero su aplicación así como se hace es muy deficiente todavía. Todavía a las mujeres se las manipula, se las excluye; se las hace estar más interesadas en ver la tecnología o la moda, y eso impide que las mujeres estén pensando en tomar conciencia de que son objetos, de que las ven como objetos. La violencia real sigue existiendo, el golpe, la violencia económica, psicológica, y también política.

Pregunta: Desde el 96, cuando se firma la paz, todo se empieza a inundar de cooperación internacional. Fue una avalancha de dólares y euros. Hasta se “puso de moda” el tema de género. ¿Qué opinás de todo eso?

EntrevistadaCreo que desde allí viene la despolitización. Con esa avalancha de dinero cualquiera hacía su grupo sin ningún objetivo estratégico, para conseguir algunos fondos, solamente hablando de equidad de género como una cierta moda que se había instalado. Era un chantaje. Para nosotras fue fundamental tener a la URNG, [Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, unión de los cuatro grupos guerrilleros existentes en ese entonces] porque íbamos luchando dentro de ese marco, al tener la unidad con las otras organizaciones. Teníamos muy claro cuáles eran los lineamientos dentro de ese marco. Como no dependíamos de la cooperación internacional, no teníamos la presión de responder a su agenda. El tema de la organización que propiciábamos estaba más enfocado en las necesidades y la educación formal y no formal de las compañeras, ya que coordinamos con IGER [Instituto Guatemalteco de Educación Radiofónica] la educación primaria y secundaria para mujeres, y lo informal iba acompañado de lo formal. En un inicio nos criticaron, porque las mujeres estábamos haciendo lo tradicional, porque dábamos costura, dábamos cocina, pero eso era lo que las mujeres querían. Pero por otra parte, y esto es lo importante, estas mujeres también estaban recibiendo la escuela primaria, y además había trabajo ideológico a través de los cursos que se daban. Con el partido diseñábamos los contenidos, sin dejar de tener en cuenta el contexto nacional e internacional, las condiciones de la fábrica, las condiciones laborales, las relaciones familiares, cuestiones de sexualidad, cuestiones de violencia. Fue una de las experiencias más significativas para nosotras, tener esa participación de las mujeres de sectores populares. (…) Después empezó la represión, principalmente en las fábricas. También el neoliberalismo iba avanzando, entonces iban desplazando las fábricas nacionales. En ese período de auge de las luchas y de la organización sindical fue que aprovechamos para darles herramientas para se pudieran defender.

Pregunta: Ya pasaron años trabajándose los temas de género, por lo que puede ser pertinente esta pregunta: la cooperación ¿sirve para impulsar cambios o puede funcionar como un freno en las luchas sociales?

EntrevistadaSiempre he pensado que sí, funciona como freno. Nunca se ha logrado hacer una agenda de negociación real entre la cooperación y los movimientos sociales, más del movimiento de mujeres Es una forma de control. Dan el dinero para los proyectos, pero te la pasás haciendo foros, reuniones, mientras te están controlando, y después hay que entregar un informe de qué es lo que se hace, quiénes son los participantes. En realidad es como un control dentro de la población –como una CIA metida adentro–. Allí está ese control, por todas partes. Los grupos de solidaridad con que trabajábamos no te pedían eso. En cambio hoy te dan un almuerzo y tenés que llevar los listados de todos los asistentes; es un control permanente, y además te ponen la agenda. Siempre tiene que estar alguien de la cooperación en cada inauguración, porque tienen que mostrar que financian las actividades. Todo eso le quita autonomía a las organizaciones, y a veces se termina priorizando solo lo de género pero solo en este marco que te fijan, y la cooperación no te permite el trabajo de clase, porque lo de etnia lo hace como parte de la cultura, pero controlado. La cooperación te dice qué se puede tocar y qué no. El tema de lucha de clases salió de escena.

(…) Hoy se habla de género pero no de clase, y antes hay clase pero no género. A nosotros nos tocó hacer esa articulación. Con el movimiento sindical nosotras articulamos las demandas de género con las de clase, así como también lo de etnia. Pero no nos dio tiempo para hacer todo lo que pretendíamos. Estábamos ante temas difíciles de tratar, de visibilizar. Queríamos hacer entender que el acoso sexual no solo se da por el empresario, sino que se da por los compañeros trabajadores también. Chocábamos ahí contra prejuicios, por eso tuvimos que ponernos a pensar y trabajar para que los compañeros se dieran cuenta del asunto.

Pregunta: El tema del patriarcado, ¿te parece que está suficientemente abordado en el campo del movimiento comunista, o ves un déficit allí?

EntrevistadaCambiar el patriarcado es difícil, complicado. Para los hombres es un asunto difícil, porque no quieren perder privilegios. ¿Quién quiere perderlos? Y cambiar el patriarcado es cambiar relaciones de poder. Por supuesto, para los hombres es cómodo seguir manteniendo sus cuotas de poder. No es tan sencillo cambiar eso por decreto.


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jueves, 28 de noviembre de 2019

República Dominicana; Noviembre teñido de negro

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Mercedes Alonso
SEMlac


Justo el mes en que el mundo conmemora, este 25, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer o Día Internacional de la No Violencia de Género, como hiriente paradoja en estas últimas semanas la violencia machista ha cobrado la vida de nueve mujeres en República Dominicana, tierra donde nació la conmemoración, en memoria de las Hermanas Mirabal.

Hasta los días que corren de este 2019 se habla de la ocurrencia de 69 feminicidios, hechos que no solo conmocionan a la sociedad dominicana, sino que exponen con claridad la debilidad existente en la aplicación de políticas públicas y el mal funcionamiento del sistema judicial y demás estamentos del Estado para enfrentar esta situación.

Entre marcha y exigencias 

Este domingo 24 de noviembre amaneció gris en la capital dominicana, donde la "Marcha de las Mariposas" cubrió calles e intersecciones de las principales avenidas. Miles de manifestantes gritaron con fuerzas su dolor y la falta de confianza en un Estado que no acaba de controlar lo que ha sido considerado verdadera pandemia.

El presidente de la Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS), Servio Tulio Castaños, hizo saber públicamente este 24 de noviembre que se debía poner fin a los acuerdos en los casos de violencia contra la mujer, avalados por la Justicia, y los consideró inaplicables en el marco de la realidad social actual, ya que muchos se concretan violentando las leyes, en la mayoría de los casos.

"Es un tema que debe ser analizado, ya que estos criterios de oportunidad son otorgados pese a que no se cumplen los requisitos que establece la ley en la mayoría de los casos", afirmó Castaños y aseguró, además, que el Ministerio Público debía suspender esa medida y dar un mensaje contundente a la sociedad, tras considerar que es un problema muy grave.

Las palabras del presidente la FINJUS trascienden tras conocerse que, en menos de cuatro meses, dos mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas, luego de los perpetradores llegar a acuerdos con las autoridades, aun cuando existía el precedente de haber sido ellas agredidas previamente.

Hablan dirigentes feministas 

Voces de activistas y defensoras de los derechos de la mujer, como Lourdes Contreras, coordinadora del Centro de Estudios de Género del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), y Fátima Lorenzo, del Foro Feminista Magalis Pineda, coincidieron en afirmar que "el Estado debe priorizar el diseño de una política verdaderamente integral para combatir este flagelo que le ha costado la vida a casi 69 mujeres en lo que va de año. No hay una política del Estado dominicano estructurada de manera integral, que permita detectar tempranamente las situaciones de riesgo. Estamos hablando de una política de carácter preventivo que involucre a las escuelas y universidades, con una adecuada capacitación para los maestros".

Tanto Contreras como Lorenzo señalaron que otro de los serios problemas en el país es el "afán de la Procuraduría General de la República (PGR) por reducir las estadísticas de feminicidios", hecho que contabilizan cuando se da entre parejas o exparejas, e ignora los que ocurren en otras circunstancias.

"Mientras haya una mujer muerta por un feminicidio, los resultados tienen que ser cuestionados, porque cada vida vale lo que vale. Se trata de vidas perdidas, familias afectadas, niños que quedan en la orfandad", manifestó Lorenzo.

Instituciones apoyan 

Ante una realidad que, lejos de disminuir, consterna cada día más, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) anunció que adoptará medidas para apoyar la lucha contra la violencia de género y presentó un documento elaborado por el Instituto de Investigación de Género y Familia de la academia, mediante el cual se diseña una Unidad interdisciplinaria para la prevención y atención de la violencia de género, que brinde servicios a lo interno de la Primada de América y a cualquier mujer de la sociedad que lo solicite.

El vicerrector de Extensión, Antonio Medina Calcaño, alegó que la UASD se propone activar un convenio suscrito con la Procuraduría General de la República, para la formación mutua sobre violencia de género y la lucha por la construcción de la igualdad entre hombres y mujeres.

A su vez, Virtudes de la Rosa, directora del Instituto de Investigación Género y Familia de esta casa de altos estudios, dijo que en los medios de comunicación y redes se desarrollará una campaña permanente de educación y prevención de la violencia de género, incluida como línea de investigación en las tesis, monográficos y en los programas docentes de las distintas carreras.

Este domingo, representantes de la familia universitaria de la UASD estuvieron presentes en la Marcha de las Mariposas, en conmemoración y homenaje a las Hermanas Mirabal y del Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer.

Las que no denunciaron 

El pasado 22 del actual mes, la Procuraduría General de la República (PGR) dio a conocer que 88 por ciento de las dominicanas asesinadas por sus parejas o exparejas no habían denunciado a su agresor, pese a haber sido muchas veces maltratadas.

Jean Alain Rodríguez, procurador general de la República, se refirió al tema durante una rueda de prensa, en la cual resaltó, según su criterio, los avances en la ejecución del Plan Nacional Contra la Violencia de Género, en momentos en los cuales existe gran alarma social por los últimos nueve feminicidios ocurridos desde principios de noviembre: dos de ellos con la acusación de que se produjeron tras supuestas irregularidades en la excarcelación de los agresores, que guardaban prisión por hechos de violencia hacia las hoy occisas.

Ambos feminicidas obtuvieron la libertad de la prisión mediante acuerdos logrados con la falsificación de firmas de las fallecidas y la complicidad de funcionarios.

En relación con los hechos, Rodríguez subrayó: "Habíamos establecido formalmente y por escrito una prohibición de acuerdos ante tentativa de homicidio y esa prohibición fue violada por familiares, por abogados, notarios, fiscales, jueces que fallaron al sistema y hoy se encuentran bajo arresto algunas de estas personas".

Agregó que la PGR prohíbe el "régimen de consecuencias" previsto para sancionar a los funcionarios que cometan irregularidades en el desarrollo de su trabajo en este campo.

No obstante, la realidad indica que el Plan Nacional Contra la Violencia de Género, puesto en marcha hace dos años, con 22 acciones enfocadas en la prevención, fortalecimiento de la persecución y atención efectiva a las víctimas, no ha tenido los resultados requeridos.

Aunque el procurador menciona una supuesta reducción del 25 por ciento en el número de muertes de mujeres a manos de sus parejas en lo que va de año y lo resalta como el mejor dato de los últimos 14 años, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) posiciona a República Dominicana en el tope de países latinoamericanos con más incidencia de casos de feminicidios, con 1.795 mujeres asesinadas entre enero de 2010 y septiembre de 2019.

No en balde medios de prensa como la Agencia EFE y el digital InformativoMAS, publicaron de inmediato un titular que reseñaba: "Datos de feminicidios en la República Dominicana están en tela de juicio", al enfocar los cuestionamientos de grupos de derechos humanos sobre la veracidad de las estadísticas oficiales, que registran una aparente disminución de tales crímenes, cuando en realidad, por solo poner un ejemplo, noviembre ha sido mes negro para las mujeres dominicanas.

Discrepan también 

Los grupos Coordinadora de Mujeres del Cibao y Movimiento Feminista Hermanas Mirabal discrepan de las estadísticas que esgrimen las autoridades y plantean que, en los últimos cuatro años, la cifra anual de asesinatos de mujeres oscila entre 180 a 200, datos que, a su juicio, ellos minimizan.

La portavoz de estos dos grupos, Raquel Rivera, entiende que las autoridades no tratan los asesinatos como feminicidios a menos que las parejas o exparejas sean detenidas o acusadas por sus parientes como sospechosos del crimen. "Todo esto tiene que ver con la desprotección que tienen las mujeres dominicanas cuando acuden a la Justicia a denunciar a sus parejas y exparejas por amenazas y malos tratos", observó.

Por su parte, la destacada activista Sergia Galván, organizadora de la manifestación contra la violencia hacia la mujer que tuvo lugar este domingo, recordó que uno de los problemas mayores que impiden la protección de la mujer en el país es la demora del Parlamento en aprobar el proyecto de ley para crear un "sistema de apoyo integral" capaz de erradicar la violencia contra las mujeres, estancado en el Congreso desde 2012.

Concluyó Galván que "cuando el Estado no da una respuesta efectiva, se convierte en cómplice".

Finalmente… 

La lucha continúa…Este domingo, la Marcha de las Mariposas inundó avenidas de la capital en República Dominicana. Más de un centenar de organizaciones civiles y sociales de todo el país, además de la clase política y representantes de academias, se integraron a este evento, que más que conmemoración constituyó protesta y desafío a lo que no parece tener fin.

La población se unió al intenso desfile y voces de renombrados artistas y comunicadores rememoraron este día, cuando 20 años atrás, la Asamblea General de las Naciones Unidas acogió, mediante resolución, el 25 de noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, en memoria a Patria, Minerva y Teresa, las heroicas Hermanas Mirabal, cuyo legado histórico mantiene en pie el propósito de lograr un país y un mundo justo, libre de feminicidios y de violencia contra las mujeres.

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lunes, 25 de noviembre de 2019

Basta de violencia política y patriarcal contra las mujeres

25 de noviembre, 
Día de la NO violencia 
contra las mujeres


Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta internacional
uit-ci.org

El 25 de noviembre de 1960, las hermanas Mirabal, Patria, Minerva y María Teresa, fueron asesinadas por la dictadura de Leónidas Trujillo en República Dominicana. Además de ser perseguidas por enfrentarse al gobierno de facto, fueron brutalmente muertas por el hecho de ser mujeres que se rebelaron también contra los mandatos patriarcales de su época. Hoy, a casi sesenta años después de esa masacre, volvemos a reclamar con fuerza ¡Basta de violencia política y patriarcal contra las luchadoras que se enfrentan a los gobiernos ajustadores!  

En Chile, la movilización revolucionaria que lleva adelante el pueblo chileno contra el gobierno de asesino y genocida de Piñera viene resistiendo heroicamente la represión policial de carabineros y del ejército, con un alto costo: más de 60 personas muertas y más de 2200 personas heridas, de las cuales más de 200 han perdido parte de su vista. Pero las violaciones de derechos humanos de este gobierno se exacerban en el caso de las mujeres y las personas con identidades disidentes quienes son además violadas y sufren todo tipo de vejámenes sexuales al ser detenidas. Como el caso de Daniela Carrasco alias "la mimo" secuestrada, violada, torturada y colgada (asesinada) en una plaza pública desnuda, hecho que demuestra la violencia brutal que existe por parte de fuerzas especiales de carabineros.  

En Bolivia, el gobierno ultrareaccionario de Áñez y Camacho, que asumió levantando las banderas de la oligarquía proimperialista del oriente con el más rancio racismo y el mandato de la reaccionaria iglesia católica en contra de las mujeres, ya está avanzando con todo tipo de actos violentos contra las “mujeres de pollera”, las trabajadoras, las indígenas y las campesinas, especialmente golpeadas y denigradas en los enfrentamientos en las calles. Al igual que el gobierno de Lenin Moreno en Ecuador, servil al FMI, estos gobiernos capitalistas y patriarcales se ensañan especialmente contra las mujeres que salen a luchar, que enfrentan el alza del costo de vida, planes de explotación y entrega de los recursos naturales.  

Además, en países como Estados Unidos, Brasil, Polonia, Panamá, República Dominicana, entre otros, los reaccionarios gobiernos continúan intentando avanzar sobre los derechos conquistados de las mujeres como el derecho al aborto, el acceso a métodos anticonceptivos, el reconocimiento de la violencia de género o la no discriminación. Mientras que en otros países del mundo como en Argentina, México, Turquía, Perú, el Estado Español, entre otros, siguen creciendo o se hacen más visibles las tasas de feminicidios y transtravesticidios.  

Pero así como grande es el ataque, tanto y más grande aún es la organización y la resistencia de las mujeres que, desde 2015 vienen siendo pioneras en las movilizaciones en todo el mundo. Con la cuarta oleada de luchas feministas, no solo se puso al descubierto la violencia patriarcal que golpea, viola y asesina a las mujeres por el solo hecho de serlo; sino también la importancia de este sistema de dominación para permitir la sobrevivencia de un sistema capitalista-imperialista en crisis que resiste a costas de la superexplotación del pueblo trabajador, y en especial de las trabajadoras. En el mundo capitalista y patriarcal es a las mujeres a quienes no se les reconoce el trabajo de cuidado, las que son las más pobres entre los pobres, las más discriminadas en los puestos de trabajo y espacios sociales, las que tienen los trabajos más precarizados, las que cobran menos salario por igual trabajo que los varones, las que son mayoría a cargo de las familias con menos recursos, las primeras en ser despedidas frente a las crisis económicas y a las que se les niega el derecho a decidir sobre su vida y sus cuerpos. Por eso, desde el grito de #NiUnaMenos, el reclamo de la #MareaVerde por el aborto legal en todo el mundo, el #MeToo contra la violencia sexual hasta el #ParoMundialdeMujeres contra la discriminación laboral y el ajuste, se fue demostrando que la única manera de terminar con la violencia patriarcal en todas sus formas es saliendo a las calles y enfrentando a los gobiernos capitalistas que se sirven de ellas para garantizar las super ganancias de los empresarios, organizándonos de manera independiente de los partidos patronales.  

Este 25 de noviembre más que nunca reclamamos ¡Fuera Piñera de Chile!¡No al golpe y al gobierno reaccionario de Añez en Bolivia!¡Basta de violencia sexual contra las luchadoras! ¡#NiUnaMenos, #VivasNosQueremos! ¡Basta de feminicidios y transtravesticidios! ¡Abajo los planes de ajuste y entrega de los gobiernos capitalistas de todo el mundo! ¡Plata para combatir la violencia de género, no para el FMI! ¡La deuda es con las mujeres! Por la organización independiente de las mujeres trabajadoras del mundo para arrancar todos nuestros derechos. 

 Fuente: http://www.uit-ci.org/index.php/noticias-y-documentos/mujeres/2410-2019-11-19-13-54-05
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Argentina. Lohana: la crisálida antes de la mariposa

¿Qué trajo en la valija Lohana desde su Salta natal? Marce Butierrez reconstruye a partir del recuerdo de compañeras los conocimientos transgresores que le dieron la Pocha, la calle y sus amigas. La memoria emerge en las voces de quienes estuvieron a su lado y que guardan a modo de reliquias las fotos, recortes y recuerdos de la compañera que se fue con la promesa de defenderlas. Lohana vive en el recuerdo de sus hermanas salteñas.

Escribir sobre la biografía política de Lohana Berkins me obliga a recorrer sus pasos y reconocer los posibles eventos que la fueron transformando de una niña pueblerina, a la máxima referente de una revolución sexual que puso de cabeza a toda Latinoamérica.
Sobre la niñez de Lohana conocemos muchos detalles, narrados en primera persona: a veces nacida en Bolivia, otras en Salvador Mazza, fue la hija de un padre austero y riguroso quien fuera intendente peronista en la localidad donde transcurrió su infancia. Tempranamente trava y disruptiva para aquel pequeño pueblo fronterizo, salió de su hogar a los 14 años cuando en la mesa familiar su padre le dijo “esto no puede seguir así, o te haces hombre o te vas” sin mediar una explicación de que significaba aquello de la hombría. Llego muy pendejita a la Ciudad de Salta a vivir a lo de una tía, yirando empezó a conocer a otras maricas de la ciudad,  a transitar las vereditas oscuras del parque San Martín, histórico territorio de putas y travestis. Con el tiempo termino caminando los mismos senderos de sus contemporáneas, refugiada en la casa de la Mamá Pocha, cuyas puertas estaban abiertas para toda marica que necesitara donde dormir y servirse un plato de comida.
Lohana
Sobre la Lohana militante, la traviarca, sabemos mucho más. Tanto por su propia voz, como a través de la de sus compañerxs de lucha podemos recolectar aquellas anécdotas que dan cuenta de una trava imponente, decidida y locuaz. Lohana, intrépida, delante de una asamblea feminista pidiendo explicaciones sobre porque no puede ella sumarse al movimiento; furiosa, marchando con el pañuelo verde por el aborto legal; inmensa, liderando la gesta por el nombre propio. Sobre aquella comandanta de las mariposas, tenemos más de un centenar de páginas escritas.
Pero sobre la adolescente que fue construyéndose en las calles de Salta, de la mano de la Pocha y sus otras “hijas” es muy poco lo que nos quedó escrito y archivado. Hay en esos años, una Lohana en transformación que da cuenta de su estadio germinal. Si en este mundo de gusanos capitalistas, esa pequeña marica tuvo que llenarse de coraje para volverse mariposa, son los años de crisálida los que pretendo reconstruir en esta nota.
Aquella memoria emerge en las voces de quienes estuvieron a su lado y que aún atesoran con cariño -a modo de reliquias- fotos, recortes y recuerdos de aquella querida compañera que aún no pueden creer que se les haya ido. Porque así de vivo está el recuerdo de Lohana, todavía sus hermanas salteñas la esperan sentadas en la cocina con una docena de empanadas y una jarrita de vino.
Esta nota reúne los relatos de dos compañeras que habitaron con ella la casa de la Pocha, que desfilaron en los corsos salteños en la histórica agrupación “Los Caballeros de la Noche” y que la recibieron alegremente cada vez que regresaba a la ciudad para unirse a la procesión de la Virgen y el Señor del Milagro. La primera de ellas es Carlita, una peluquera de Santa María del Valle de Catamarca quien llegó a la casa de la Pocha en 1985 y se enamoró para siempre de los carnavales. La segunda es Mari Luz, hermana y custodia de las historias de la Pocha, que sigue extrañando la sonrisa desencajada de la Berkins.
Carli con la foto de Lohana
Ambas rememoran a Lohana como una compañera extrovertida y tremendamente cómica, siempre fue ella quien en las alocadas noches de la casa de la Pocha tomara a su cargo la animación de la fiesta, monologando, haciendo imitaciones, burlándose de las artistas de la época. Si algo no le faltaba era vehemencia, la tenía para hablar con sus compañeras, pero también al momento de enfrentarse a los clientes y los canas. La Pocha siempre le decía: “vos tenés que ser nuestra abogada” porque en esa casa nadie quería ser prostituta para toda la vida. La Mamá Pocha las miraba a las pibas y les decía que estudien, que sean algo en este mundo, que salgan adelante porque la calle no dura mucho. Ella era un poco el ejemplo a seguir para las chicas, porque no laburaba en la calle, sino que había aprendido a tirar las cartas y a “politiquear”[1] para poder salir adelante y compartir con sus amigas lo poquito que tenia.
En esa casa (que fueron muchas, porque la Pocha se vivía mudando) armaban sus tejes entre 20 y 30 chicas, dependiendo de la altura del año y la proximidad con el carnaval. Todas tenían una cualidad que se plasmaba en sus apodos y Lohana no era menos, le decían “La caballona” un poco por su altura y su porte esbelto, pero también por su tesitura cuando una idea se le metía en la cabeza. Lohana ya era en aquel entonces una travesti que iba al frente. Mientras en los desfiles de carnaval todas usaban miriñaques y vestidos de época, ella se le animaba a una mallita y un armazón de plumas, brillando en el medio de la escena.
Lohana siempre fue una de las preferidas de la Pocha, quien hasta su muerte atesoró en la pared de su casa un cuadro con la enorme y prístina sonrisa de aquellos carnavales. Años después en la portada de “Cumbia, copeteo y lágrimas” se inmortalizaría el rostro de la Pocha, la siempre añorada mamá trava.
Cuenta la leyenda que corría el año 85’ cuando un grupo de compañeros gays convocaron a una reunión a las travas en un local gremial céntrico. Lohana fue la que más agitó para ir y organizó una excursión a plena luz del día hasta aquel encuentro. Las chicas salieron a la avenida a hacer dedo y subidas en la caja de una camioneta llegaron a la convocatoria. No hay más noticias sobre aquel primer mitin, pero sin dudas da cuenta de los intereses que ella tenía en torno a la organización y lucha de las travas. En 1997 se realizaría en Salta el 2º Encuentro Nacional Lésbico Gay Travesti Transexual Bisexual. Ante el estupor de una de las provincias más conservadoras del país, aquellas calles apenas transitadas durante los corsos, serían ahora escenario de una marcha a puro grito, purpurina y pancarta.
Con el tiempo, como suele pasar, fue mejor pensar en otros horizontes. Lohana se fue de la ciudad de Salta con rumbo a Capital Federal, llevándose consigo esos conocimientos transgresores que le dieron la Pocha, la calle y sus amigas. Dejó entre quienes la conocieron un sinfín de anécdotas chistosas, momentos alegres, sorpresas gratas y la promesa tácita de convertirse en quien las defienda: cumplió. Cada retorno de la Berkins convocaba a las que seguían en Salta a reuniones interminables de locro y vino. Mari Luz la recibió en su casa hasta muy poco antes de su muerte, se llamaban por teléfono a menudo hasta que un día no contesto. Lohana se había ido, había desplegado sus alas de mariposa para no volver. Entre las lágrimas de quienes la recuerdan, se cuelan las sonrisas, pero sobre todo el orgullo de saberse por intermedio de Lohana protagonistas de una historia de lucha y transgresiones.

[1] Politiquear hace referencia a la intervención en la política partidaria entendida como una forma de militancia barrial o de base que permite conseguir algún favor o beneficio para sí mismx o personas allegadas.
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¡365 días de lucha! ¡¡¡Contra la violencia sobre la mujer!!!



El 25 de noviembre de la ONU es como poner velas a la virgen de turno para erradicar el hambre en el mundo.
¿El lunes 25 d` noviembre es para poner fin a la violencia contra la mujer si?
Y, yo me pregunto, ¿para qué sirven los días internacionales?, respondo a forma de sintetizar esta nota: esto de las campañas institucionales interclasistas con sus días internacionales a mi forma de ver, da que dudar, abundan como hongos. Cuanto más expoliados y rejodidos andamos, cuanto más sometidos los pueblos y culturas propias nos quieren engañar con sus celebraciones, da que pensar ¿Para que no tomemos conciencia de lo diezmados en derechos y cultura real a que nos someten?, me dije, cierto, la toma de conciencia sangrada desde abajo haría peligrar su poltrona “democrática” en política de corrupción. “Lógicamente” se pasan por el forro los derechos humanos en todo el mundo, las agresiones a la mujer, y hasta el maltrato a los niños. Aunque claro, la imagen hay que cuidar aunque sea de manera “guarrilla”, calmando los “ánimos” en días internacionales se blanquea fachada, ¿acaso eso no es la democracia?, Europa y la ONU con sus leyes y sus jueces pasa de crímenes y violaciones, que se está cometiendo no solo contra la mujer, también contra los pueblos de Bolivia, Haití, Chile, donde la represión está siendo de una crueldad palpitante. Mujeres torturadas, violadas, asesinadas entre decenas de jóvenes mutilados de sus preciados ojos por policías y milicos.
La ONU pasa largamente del asesinato continuado de cientos de niños por parte del Estado sionista de Israel. Sus celebraciones internacionales son un cebo. Una tabla de salvación a un sistema implantado por arriba alimentado por guardianes del imperio, la CIA, sus multinacionales, militares y paramilitares entre delincuentes de todo tipo. ¿Días internacionales con que costo y trasfondo? Días de la ONU en lenguaje impropio de su sistema, para generar confusión entre nuestras y, sus convocatorias, diezmándonos de todas ellas. Reivindicaciones y días de lucha propias emanando de abajo. Nunca hemos necesitado el capitalismo como guía de nuestros propios intereses sino para abolirlo, no necesitamos del capitalismo para defender nuestra cultura histórica de reivindicación y logros sociales conquistados a base de tortura y muerte. Qué ocurrencia, acaso pretenden hacernos creer que nuestras penalidades y derechos son asumidos por quienes generan la opresión social? En lo que va de siglo vivimos un continuo bombardeo a contrarreloj, de un auge imparable, silencioso y abrumador, Una contracultura que nos fulmina, arma ideológica de las clases dominantes. Sus instituciones voraces nos tienen sumidos en una falta de reacción asombrante, nos están despojando, utilizan los métodos de siempre, descalificación de los movimientos y grupos populares, reafirmación de sus “mayorías democráticas”, decretazos, represión policial… La “izquierda” vendida a la ONU (perdón, al capitalismo) manipula reivindicaciones y fechas históricas, en lenguaje de la propia izquierda históricamente perseguida, para mejor consolidar a los amos del poder que les robustece ¿Sus instituciones preocupadas por la humanidad, de qué humanidad hablan?.
El 25 de noviembre de la ONU es como poner velas a la virgen de turno para erradicar el hambre en el mundo. De qué derechos nos hablan de la mujer sin abolir el capitalismo que genera la cultura criminal degradando la sociedad, dividiéndola no solo en clases, también marginándola por sexo ¿Cuando hablan del 8 de marzo de que mujeres hablan de las que no tienen acceso ni siquiera a trabajo, comida o agua en el mundo, escuela o a la mínima sanidad, o a las de la sección femenina o mujer del rey como haría Carmen Polo de Franco? ¿Hablan sus jornadas y días de activismo de jueces con nombre propio, de los violadores y criminales sueltos, de las leyes corruptas y trampas del capitalismo, de qué derechos y para quien, para el pueblo palestino o para el sionismo judío apropiado de Palestina, del pueblo saharaui o de la monarquía marroquí, de los pueblos de toda Latinoamérica o de los derechos humanos en Europa para el que no tiene vivienda, del que desahucian, del que no tiene ni para comer ni donde caerse muerto, del que niegan derecho al trabajo o de las miles de mujeres que no reciben siquiera la más mínima prestación social?. Ellos imponen, ordenan, utilizan la palabra solidaridad para mejor agarrarnos sus cadenas, la palabra democracia y libertad para mejor esclavizarnos, métodos y símbolos de la izquierda, artistas, poetas, filósofos, escritores, científicos para despojarnos de toda identidad y dignidad de la que ellos carecen.
Dónde los derechos humanos en Chile, Ecuador, Bolivia, Colombia, Haití, Honduras, Guatemala, Palestina, Yemen… La violencia y violación por las fuerzas policiales, ¿será aplicada a los ilustres de la ONU perseguidos por “activistas sociales”, les inflarán a pelotazos como al pueblo de Chile, les marcarán sus cuerpos también a palos, tirarán por los pelos, detendrán y encarcelarán a sus cargos por ejercer la libertad de expresión como en Catalunya? Sus convocatorias activistas contra la violencia como su feminismo suena a entretenimiento para seguir alargando un sistema capitalista caduco en sociedades alienadas a una violencia basada en la violación y el crimen. Parece que los organismos de la ONU solo se dedican a bautizar con nombres “publicitarios comerciales” los días amargos de la vida impuesta por sus mandatarios para que todo siga igual engordando buitres. La ONU declara el día internacional contra la violencia a la mujer con actos que no sirven para crear conciencia real, mientras los soldados que la propia ONU envía a países para “pacificar”, lo primero que hacen es violar a la caza de niñas y adolescentes. Si tanto preocupa al portugués Antonio Guterres (Secretario General de la ONU) el maltrato a la mujer… ¿Por qué no ha intervenido en los recientes casos de violaciones, torturas y asesinatos de mujeres en las revueltas de Chile, Ecuador, Bolivia y Colombia?.
Es menester seguir luchando con nombre propio y no del enemigo, esencial seguir creando espacios de comunicación y amistad internacional que emanen de abajo rompiendo el cerco a los de arriba hundiendo al poderoso criminal. El caso reciente de una joven que hacía ‘mimo’ divirtiendo a los niños en las calles de Santiago de Chile, secuestrada por los carabineros, fue violada, torturada, asesinada y finalmente ahorcada en un parque… ASESINOSSSS!!! ¿Qué dice a esto el escuálido señor Guterres, acaso le preocupa al sistema capitalista del crimen organizado el poner fin a la opresión de los parias de la tierra, el abuso del monstruo humano sobre la mujer? Nuestra hermosa ‘mimo’, una flor para sus calles, llenaba de alegría y sonrisas las caras de niños y mayores, se llamaba Daniela Carrasco, era una artista. Pero un día de estos en el que el pueblo se ha levantado contra el gobierno de Piñeda la secuestran agentes policiales. Hacía reír a los niños y eso es harto peligroso para un sistema basado en la muerte. La cultura es lo primero que elimina el fascismo haciendo vibrar su viva la muerte. Fue torturada nuestra flor de la alegría, violada, asesinada y colgada del cuello en una reja de un parque donde van los niños a jugar… mataron a quién les hacía sonreír aliviando el hambre y vacío de sus estómagos “la mimo”. Ya no sonríen los niños del parque, lloran por Daniela, han asesinado a una artista. Han asesinado a una luchadora. Han asesinado a una mujer que supo enfrentar la represión junto a su pueblo.
Albertina Martínez, fotógrafa chilena, fue encontrada asesinada en su casa de Santiago. Sus familiares llamaron a un cerrajero para abrir la puerta, Albertina no respondía a su llamado, no sabían nada de ella; la encontraron tirada sobre el piso, violada, asesinada a golpes. Su delito fue enfrentar la salvaje represión en las calles con su cámara, fotografiando la represión, masacres que contra el pueblo están ejerciendo a orden del presidente criminal Piñeda. No quieren prensa ni a nadie que denuncie la escabechina. Albertina era peligrosa para la salvaje selva represiva y carnívora que ha tomado las calles de la ciudad desde el poder de los corruptos, milicos del asesino Piñeda. Los familiares constataron que desapareció todo el material fotográfico y de vídeo, cámaras de fotos y ordenadores de su vivienda. La policía política es muy previsora además de asesinar “higieniza la trama” haciendo desaparecer las pruebas delatoras que les implica, secuestrando incluso, las cintas de video-vigilancia del edificio tomado por las fieras. Los mercenarios carabineros son los encargados de la investigación ellos, los asesinos, ejerciendo la investigación ellos, cuerpo sádico represivo, que junto a los milicos han dejado decenas de riadas de muertos y más de 300 personas mutiladas ellos, los asesinos más asesinos del mundo, han perpetrado decenas de violaciones y torturas durante estas semanas de lucha ellos, los criminales, claro que estos acontecimientos al parecer al Secretario General de las Naciones Unidas PARA PONER FIN A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES, le resbalan.
Albertina, como Daniela, participó en documentar la violencia contra las mujeres por parte de los carabineros por eso tenían que torturarlas, violarlas y asesinarlas. Esto está pasando en un Chile donde no hay golpe de estado, imagínense si los milicos volvieran a las andadas con otro nuevo General Pinochet ¿Qué dice de ésto el Secretario General de las Naciones Unidas: NADA!!! ¿Qué dice de la cadena fascista entramada por su capitalismo internacional: NADA!!! “Esta jornada de LUCHA” (y renacimiento en el mundo del lado más nazi del capitalismo) “del 25 de noviembre marcará el lanzamiento de la campaña ÚNETE” (¿a quién?, la ONU es una sombra demasiado espesa que nos ciega). “Contará con 16 días de ACTIVISMO” (redentor). “Concluirá el 10 de diciembre de 2019 coincidiendo con el día internacional de los DERECHOS HUMANOS” (¿derechos humanos de los pueblos o del sistema que les apuntala, asfixia económica y socialmente?). La señora Bachelet ex-presidenta de Chile por el Partido “Socialista”, ahora, DELEGADA DE LA ONU EN DERECHOS HUMANOS; calla como rata escondida en las cloacas del organismo internacional (tapadera de mercenarios del mundo) ante los crímenes cometidos en su país y en Bolivia. El señor Guterres otro “socialista”, fue primer ministro en Portugal y presidente de la Internacional Socialista: DOS COLABORADORES DE LA CIA QUE TRABAJAN AL SERVICIO DEL IMPERIO.
PD: ¿Qué prefieres?, que te mate o que te viole, le dice el demente criminal policía a una joven chilena.
Maité Campillo (actriz y directora d` Teatro Indoamericano Hatuey)



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