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miércoles, 16 de junio de 2021

Terrorismo machista y desaparición legal de las mujeres: una tormenta perfecta



Hoy, 16 de Junio 2021 otra mujer en Madrid (España) en el barrio de Moratalaz es asesinada a martillazos por su marido


La anterior semana han ido más allá. El brazo más violento de los que no nos aceptan libres e iguales, diferentes y poderosas porque somos nosotras las que damos la vida, han asesinado a tres menores: Ana y Olivia, las dos hijas de Beatriz, y Rocío, la joven madre de una criatura de cuatro meses, destrozando para siempre las vidas de quienes las quieren a todas. Sí, esta semana las noticias hablarán de ello un poco más y todo el mundo hará declaraciones con la voz rota. Con aires trascendentales, hablarán de impotencia y tendremos que aguantar los perfiles psicológicos de esta colección de criminales que siguen el mismo patrón: son machistas, son una banda, crece en las escuelas y en las familias, en los lugares de trabajo y en los de ocio, en los medios de comunicación y en las redes sociales. Todo el mundo lo ha visto y todo el mundo ha hecho ver que no lo veía. Nadie les ha educado para otra cosa y nadie les ha parado los pies a tiempo.

Cada vez más, se define colectivamente la masculinidad desde el poder y la dominación en lugar de las relaciones libres, basadas en el deseo recíproco y en el bien común al que aspiramos desde las utopías de la emancipación. Si no se hace nada, nos vamos acercando a una sociedad pornificada y narcisista donde perdemos, más que nadie, las mujeres y las criaturas, a manos de los que relativizan y desdibujan el sexo y la edad para normalizar el abuso en todas sus dimensiones. El hecho es que aumenta la violencia contra las mujeres y las jóvenes en lugar de disminuir.

Desde principios de año, Feministes de Catalunya, organización nacida en Sabadell que ya ha crecido por toda Cataluña, selecciona cada domingo noticias semanales de violencia machista para publicar las que caben en un minuto online en el #MachistonPost. Una selección hecha con un dolor insoportable. Nadie puede alegar ignorancia. El pasado 25 de noviembre, con motivo del día internacional para la erradicación de la violencia machista, dedicamos una semana intensiva a la información y la sensibilización, mientras el Parlament de Catalunya sacaba adelante, sin explicarlo a la sociedad más allá de la propaganda, la reforma de la Ley catalana 5/2008 de los derechos de las mujeres a erradicar la violencia machista (Drets de les dones a erradicar la violència masclista). Una reforma que ha redefinido el sujeto de esta violencia (mujer ya es cualquier que se declare tal) y ha dejado fuera las formas más execrables y frecuentes (publicidad sexista, turismo sexual, explotación sexual, pornografía, etc.), a pesar de las protestas y campañas de las feministas. La nueva ley no dedica ni una linea seria a la prevención, a los chicos y a los hombres, al cambio cultural radical que necesitamos urgentemente. Al contrario, el cambio más significativo que aporta está inspirado por la agenda queer, que borra el sexo y transforma la opresión de las mujeres, el género (todo aquello que se atribuye falsamente a “ser hombre” o “ser mujer” para mantener la jerarquía), en una identidad “sentida”. Si ha de ser considerada mujer cualquiera que se declare tal, se convierten en inútiles las políticas de igualdad que protegen a las mujeres de la desigualdad estructural que sufrimos. El aumento de la violencia contra las mujeres y, en paralelo, la desaparición legal de las mujeres basada en el sexo es una tormenta perfecta para el retroceso en nuestros derechos.

La violencia machista no es una fatalidad ni la ejercen unos lobos solitarios trastocados. Es la forma que tiene el poder patriarcal para mantenernos subordinadas a pesar de lo que digan las leyes. Pero la realidad es que las mujeres y las niñas reales no le importamos a nadie. Desde Feministes de Catalunya estuvimos interpelando diariamente a todos los partidos durante la campaña electoral del pasado 14 de febrero con datos y preguntas sobre qué harían para proteger los derechos de las mujeres, con el resultado decepcionante de un silencio y un desinterés casi absolutos.

Silencio y desinterés que se suma al ejercicio de hacer ver que eliminan la desigualdad por la via de eliminar a las mujeres, una moda que ha seguido el nuevo President de la Generalitat, Pere Aragonès, en su discurso de investidura, hablando de “pobreza menstrual”. Esta y otras expresiones borran la realidad material del sexo y las condiciones materiales de vida de las mujeres en favor de un imaginario ideológico antifeminista. “Cuerpos gestantes”, “padres de intención”, y nuevas consejerías y concejalías que se llaman de “feminismos” en plural, para una elección a la carta en el más puro estilo neoliberal del cliente y su satisfacción como principio político. Incluso decir mujer o decir madre empieza a estar penalizado con multas a medida que avanza la legislación transgenerista en otros países y que tanto les gusta al govern de la Generalitat, a otros partidos postmodernos, al Big Pharma y al resto de las grandes corporaciones que financian su agenda. Pero la violencia, la explotación sexual, la explotación reproductiva, la brecha salarial, la presión sexual y social contra nuestros cuerpos, la ridiculización y el menosprecio, el asesinato machista y la tortura vicaria, todo esto, lo sufrimos las mujeres. Solo lo sufrimos las mujeres, tanto da cómo nos quieran llamar o qué neolengua se inventen.

Esta doble distopía, que añade al terrorismo machista los nuevos cambios legislativos que borran legalmente el sexo en favor de la autodeterminación “de género”, no es ciencia-ficción aunque lo parezca, y siempre tiene consecuencias negativas para las mujeres. Por ejemplo, en Canarias han pasado más cosas estos días, a pesar de que la mayoría de los medios no se hayan hecho eco de ello. En Fuerteventura, el criminal confeso del horrendo asesinato de Vanesa Santana, Jonathan Robaina, se autodeclaró mujer el primer día del juicio (tres días después de que se aprobara la Ley Trans autonómica en el parlamento canario), haciéndose tratar por su nuevo nombre, Lorena, y como mujer a todos los efectos, que incluyen un módulo propio para un violador y feminicida: un crimen de terrorismo machista que podría no ser contado como tal, porque habría tenido lugar “entre mujeres”. Esto está pasando. Desdibujar qué es ser mujer también sirve para borrar los delitos que solo sufrimos las mujeres.

En la ficción cinematográfica y literaria proliferan cuerpos imposibles inventados con bisturí o cuerpos de chicas y niñas muertas. Pero siempre a manos de perturbados pillados in extremis por detectives obsesionados, en relatos que ni interpelan ni explican el contexto patriarcal, sino que lo recrean – prueba de ello es que las mujeres a partir de cierta edad ya no tenemos morbo ni como cadáveres para iniciar una investigación. La última banalización es una serie de aventuras adolescentes protagonizada por un grupo de chicos acabada de estrenar en Movistar+, que arranca con los hechos, el lugar y el tiempo del secuestro, tortura y asesinato de las tres chicas de Alcàsser que habían ido a bailar. Además del escandaloso trato periodístico que tuvo por parte de algunas cadenas de televisión en aquel momento, ahora se reinventa el relato excluyente del terrorismo machista introduciendo… a unos seres de otros mundos. Entonces también se escandalizó y se indignó todo el mundo.

No dejemos que se repita. Detengámonos a pensar para entender qué está pasando, hacia dónde vamos y qué hay en juego. Se lo debemos a todas. Las feministas lo haremos.


Fuente: https://tribunafeminista.elplural.com/2021/06/terrorismo-machista-y-desaparicion-legal-de-las-mujeres-una-tormenta-perfecta1/

Sobre la autoraProfesora Titular de Antropología Social. Departamento de Antropología Social y Cultural. Universidad Autónoma de Barcelona

[1] Este articulo se publicó originalmente en catalán el 11 de junio de 2021 en iSabadell.






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lunes, 14 de junio de 2021

Violencias machistas: A las que se quedan



Lees en las noticias que alguien, un hombre cualquiera, una tarde cualquiera, le dice a una mujer, a una madre: “No las vas a volver a ver en tu vida”. Y el aullido hace eco en ti. Hay un temblor universal que te sacude, una porción de vértigo que te hermana con la mujer que oyó esas palabras.


Todo pasa en un día cualquiera. Una tarde cualquiera caminábamos por el barrio y, como si de cualquier cosa hablara, mi hija mayor interrumpió uno de sus momentos de silenciosa abstracción con una pregunta a bocajarro. “Y si ya no estuviésemos, ¿qué pasaría?”. No era la primera vez que se interrogaba sobre el no estar, ya hace unos años me comunicó su envidia hacia los árboles longevos que la sobrevivirían a ella y a sus abuelos, a su mejor amiga, y a todo el barrio. En otra ocasión, aún a más tierna edad, me transmitió su sufrimiento ante la perspectiva de que nos tocara extinguirnos como a los dinosaurios.

“Mi hermana y yo, qué pasaría si ya no estuviésemos”, esta vez su pregunta era más concreta y terrible que todas las extinciones. “Pues la verdad”, le dije con la sinceridad de una tarde cualquiera, “lo he pensado, yo creo que si os fuerais yo me iría”. Sin hacer ruido, sin enfado con la vida, agradeciendo el camino previo a su existencia, agradeciendo la vida compartida con ellas, pero eligiendo no vivir en el desgarro. 

Yo no glorifico la maternidad, no creo que la vida sea mejor o peor teniendo hijos, por eso cuando me preguntaban amigas que ponderaban la pertinencia o no de traer gente al mundo, lo que me salía pensar, aunque menos veces decir, era: la maternidad es conocer una nueva dimensión del miedo. Un miedo indescriptible, cuchillas afiladas que penden sobre los órganos vitales, a las que a veces bastan unos minutos de buscar a un pequeño extraviado en un parque, unas horas sin localizar al teléfono a esos familiares o amigos que se los llevaron de viaje, una noche en cuidados intensivos, un mal diagnóstico, para empezar a seccionarte por dentro. El miedo a la pérdida, un aullido primitivo, un vértigo ancestral difícil de traducir.

Y entonces lees en las noticias que alguien, un hombre cualquiera, una tarde cualquiera, le dice a una mujer, a una madre: “No las vas a volver a ver en tu vida”. Y el aullido hace eco en ti, y aunque solo sea un eco lejano, una resonancia vana lejos del epicentro del dolor, hay un temblor universal que te sacude, una porción de vértigo que te hermana con la mujer que se oyó decir esas palabras, y la imaginas deconstruyendo la historia, el desamparo ante sus denuncias, las cosas que él dijo y cómo, si pudo hace algo o no, cómo fue aquella tarde cualquiera. Y ves las fotos de las niñas en los medios, y esa pulsión te agarra, el aullido te abraza y rebañas esperanzas contra toda lógica, hasta que toda esperanza se acaba.   

Solo alcanzo a dedicar estas líneas escritas a toda prisa a las que se quedan, a las que sobreviven, sin una palabra en la que encontrarse, abandonadas por las instituciones, atosigadas por el ruido, condenadas a un silencio irreparable

Yo sé que hoy toca hacer muchas cosas. Toca recordar que esto no es el acto cruel de un enfermo, si no la forma en la que la violencia machista se manifiesta: el poder asociado con la capacidad de infligir daño, un daño bestial como calculado objetivo de quien tiene que quedar por encima, vencer, arrasar, intocado por la responsabilidad, el amor, el vínculo, la empatía o la ternura. Toca insistir en que esa es la educación “dogmática”, —la de la responsabilidad y la empatía— que necesitamos imponer en las escuelas, que es un crimen de Estado, no haberla impuesto ya, permitir que generaciones y generaciones de hombres puedan aprender matemáticas, y filosofía, sin sentarte con ellos a desimbricar el fatal hilo que une el poder con la capacidad de causar dolor, que legitima el egoísmo y aleja del cuidado, que posibilita que veas a tus hijas no como sujetos a quienes acompañar el resto de sus vidas desde tus vulnerabilidades, tristezas y fracasos, sino como un arma, como un mero instrumento para quedar por encima. Gritar “gané” con las manos manchadas de sangre.

Toca también hablar de lo irreparable, lo irrestituible. Todo lo que se alza después de eso, es puto ruido, o peor, batir de alas de buitres: especiales desde el lugar, corresponsales de voz afectada, políticos pidiendo mano dura, #hashtag vomitivos. Incluso el odio sobra, incluso la rabia inútil es prescindible, comprensible, claro, humana, pero estéril a la hora de tocar hueso, de conjurar el aullido, de evitar que otro hombre, hoy o mañana, cualquier tarde, encuentre sentido o redención, una patriarcal idea de justicia o alivio, en hacer daño, en matar a quienes dijo amar. Sea desde la frialdad y el cálculo, sea desde lo que los medios, algún abogado defensor, o algún juez llamará aún, un momento de enajenación o furia. 

Sé que toca politizar el dolor, como las madres de la Plaza de Mayo, como quienes ya están preparando convocatorias para aullar juntas, desde la vulnerabilidad y el miedo, desde la fuerza que da entender la profundidad del desgarro, pero también asumir que no es inevitable ni casual, que no es suceso, mala suerte, maldad, o enfermedad, que es un guión escrito con pautas estructurales, que es el dictado patriarcal de imponerse, dominar y cuando no se puede, y cuando no se logra, hacer el mayor daño. 

Sé que toca hacer todo esto, pero yo solo alcanzo a dedicar estas líneas escritas a toda prisa a las que se quedan, a las que sobreviven, sin una palabra en la que encontrarse —existe huérfana, existe viuda, ¿será que perder un hijo es innombrable?— abandonadas por las instituciones, atosigadas por el ruido, condenadas a un silencio irreparable. A ti, que luchaste hasta el final, a quien te fallamos todos. No estás sola. Lloramos contigo. Aullamos contigo. Ojalá nos sientas. 


Fuente: https://www.elsaltodiario.com/violencia-machista/a-las-que-se-quedan





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martes, 9 de marzo de 2021

Sólo el 1,1% de feminicidios en el país llega a una sentencia condenatoria



La viceminitra de Igualdad de Oportunidades, Mirám Huacan, informó que el proceso de modificación de la ley 348 se encuentra en la etapa de sistematización y diagnóstico, análisis que visibilizó que sólo el 1,1% de casos de feminicidios en el país llega a una sentencia condenatoria.

El diagnóstico lo realiza el Ministerio de Justicia, tras recibir más de 1.000 propuestas de la ciudadanía respecto a la modificación de la ley 348, la viceministra de Igualdad de Oportunidades, asegura que la población no quiere una modificación total de la ley 348 sino la reforma de algunos artículos de esta normativa que sea acorde a las necesidades de las mujeres para evitar la violencia de género y hechos de feminicidio.

Sin embargo manifiesta que si bien la ley es un mecanismo de sanción no es la solución a la reducción de la violencia de género.




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viernes, 14 de agosto de 2020

Uruguay. Dueños de personas, personas con dueño. Una investigación sobre la trata con fines de explotación sexual y laboral


Una investigación sobre la trata con fines de explotación sexual y laboral. El estudio concluye, entre otras cosas, que es un fenómeno “instalado” en el país y poco reconocido como “problema público”

Después de dos años de trabajo de campo, escucha activa, sistematización de información y análisis, la asociación civil El Paso presentó la investigación Dueños de personas, personas con dueño, que indaga en las formas en que se produce y reproduce la trata de personas con fines de explotación sexual y laboral en Uruguay. La publicación se enmarca en el proyecto “Uruguay mira la trata”, que desde 2017 busca promover la implementación de políticas públicas sobre esta problemática en el país, con el financiamiento de la Unión Europea.

La investigación estuvo liderada por El Paso, pero es fruto de un trabajo colectivo en el que también participaron la agencia Voz y Vos; la Red de Paysandú de Prevención de la Explotación Sexual Comercial de Niñas, Niños y Adolescentes; el Departamento de Trabajo Social de la Universidad de la República (Udelar); y la Organización Internacional para las Migraciones. Desde el principio, la intención fue que el tema fuera abordado de manera integral: como un problema social –más allá de su dimensión delictiva– y desde una perspectiva de género y derechos humanos.

El resultado quedó plasmado en cerca de 300 páginas en las que aparecen los relatos de más de 100 personas consultadas en 12 departamentos del país, entre operadores sociales, educativos, judiciales, de la seguridad, de la sociedad civil y gubernamentales. Se hicieron además dos entrevistas en profundidad y un grupo de discusión con trabajadoras sexuales, según explicó la socióloga Natalia Guidobono, coordinadora de la investigación, durante la presentación del informe.

Las voces de las víctimas de trata, en tanto, fueron recogidas a través de la información disponible sobre las mujeres que han sido asistidas en el Servicio de Atención a Mujeres en Situación de Trata con Fines de Explotación Sexual, cogestionado por el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) en convenio con El Paso. Esta metodología fue elegida para evitar la “revictimización” de las mujeres, aseguró Guidobono. “Este trabajo, que fue súper minucioso, nos permitió no tener que ir a consultarlas. Su palabra estaba a través de los registros, que a veces eran relatos, dibujos, registros de entrevistas que tenían los equipos técnicos, además de una gran base de datos que fuimos ajustando y actualizando”, contó la coordinadora. Toda esa información permitió explicitar cuáles son las características de las personas que son víctimas de trata en Uruguay.

El estudio también analiza tres sentencias que fueron tipificadas como trata de personas, que son anteriores a la de la Ley 19.643, de prevención y combate a la trata, promulgada en julio de 2018. “Este análisis propinó mucha información sobre cómo resuelve los casos la Justicia, pero también nos acercó mucho a cómo operan los explotadores y cómo funcionan las redes”, comentó Guidobono. “Ustedes dirán que es poco tres; es lo que hay”, agregó la socióloga, y resaltó que existen otras sentencias de este estilo, pero no están tipificadas como trata en su carátula.

Por último, la investigación incluye como otra novedad un análisis específico sobre la cobertura de la trata de personas en la prensa uruguaya. Para eso, se analizaron notas y reportajes realizados entre abril y noviembre de 2018. Esta tarea estuvo a cargo de la agencia de comunicación Voz y Vos, que se especializa en derechos humanos e infancias.

“Comprender cómo se construyen discursiva y narrativamente las problemáticas sociales, en este caso la trata, es parte de la comprensión de la problemática”, por lo que puede ayudar a “transformar la realidad”, explicó Paula Baleato, directora de Voz y Vos, durante la presentación. La socióloga y maestranda en Comunicación dijo que el análisis de la representación mediática mostró coberturas “muy episódicas, poco contextualizadas y basadas en un enfoque individual y no social de los asuntos”, lo cual “deja a la sociedad con menos posibilidades de una comprensión más integral del problema”.

Sin embargo, aseguró que otros hallazgos son más “alentadores”. En ese sentido, dijo que el tema se empezó a cubrir más y que hubo una mejora en la calidad de la cobertura. Acerca de esto último, celebró que cada vez tengan más espacio en los medios las “voces calificadas”, que a su entender en general provienen de las organizaciones de la sociedad civil.

Principales resultados

Una de las conclusiones más importantes de la investigación es que la trata de personas es un “problema instalado en Uruguay”, con evidencia desde la época colonial. De acuerdo con el estudio, existen rutas identificadas de trata sexual que operan en el país de forma continua desde hace más de 30 años. Sin embargo, “el reconocimiento de la trata de personas como problema público es débil aún”.

La trata interna –que se da cuando todas las etapas del proceso se desarrollan dentro del país– y la trata laboral son las formas más invisibilizadas, aseguró Andrea Tuana, trabajadora social, magíster en Políticas Públicas de Igualdad y directora de El Paso. “En la investigación pudimos visualizar, por ejemplo, situaciones de trata entre los barrios y entre departamentos del país. A veces esas situaciones quedan invisibilizadas, y en muchos casos no se llega a tipificar que estamos frente a una situación de trata”, dijo Tuana sobre la trata interna.

Acerca de la trata laboral, explicó que es una modalidad “que permanece invisibilizada en nuestro país” y que, cuando se detecta, “en general no es vista como un delito y se aborda como un conflicto a nivel laboral”, lo cual hace “que se diluya el delito de lesa humanidad que se está generando”. Puso como ejemplo los casos de trata laboral identificados en el sector doméstico, en familias de alto poder adquisitivo, “donde muchas veces se recrean prácticas que nos hacen recordar el sistema esclavista uruguayo en el siglo XIX”.

Dueños de personas, personas con dueños intenta ser un estudio exploratorio sobre la trata laboral, ya que no existen investigaciones previas sobre este fenómeno en el país. En este primer acercamiento a la problemática se identificaron situaciones de trata laboral o trabajo forzoso en cinco sectores específicos de la economía: doméstico, agropecuario, forestación, construcción y pesca. Pero “es necesario seguir profundizando”, puntualizó Tuana.

En cuanto a la trata con fines de explotación sexual, el trabajo reveló que se produce y reproduce mayoritariamente en “whiskerías, prostíbulos, boliches, cantinas, en la vía pública, en casas y apartamentos particulares, en zonas turísticas, en calles, rutas, en ciudades grandes, localidades pequeñas, capitales departamentales, espacios fronterizos, zonas de freeshops”.

Uruguay es identificado desde hace años como país de origen, tránsito y destino de la trata de personas, pero en los últimos años se ha constituido en un país predominantemente de destino de trata sexual y laboral.

Otro de los hallazgos de este trabajo es que, si bien Uruguay es identificado desde hace años como país de origen, tránsito y destino de la trata de personas, en los últimos años se ha constituido en un país “predominantemente de destino de trata sexual y laboral”. Este fenómeno empezó a aparecer en 2014, especificó la directora de El Paso, “a partir de las nuevas corrientes migratorias y de la llegada de un fuerte contingente de dominicanas y dominicanos al país”.

El estudio también encontró que la trata de personas se desarrolla en espacios fronterizos, ya sean territoriales o entre lo legal y lo ilegal. Lo primero porque, muchas veces, las redes de trata trasladan a las personas de un lugar a otro de la frontera indistintamente, entonces “operan en espacios donde no siempre es posible establecer límites claros, lo que impide ver la trata con claridad y hace difícil identificarla”. Lo segundo se da porque “gran parte de la trata ocurre dentro de lo que son las empresas legales y el mercado sexual legal”, dijo Tuana, “y eso hace que sea mucho más difícil poder visualizar el delito”.

“La investigación concluye que convivimos con la trata de personas”, resumió. “Está en distintos lugares por donde nosotros transitamos y desarrollamos nuestra vida, y esa creo que es una conclusión fuerte e importante a los efectos de generar recomendaciones y hacer política pública”.

70% de las mujeres víctimas de trata sexual en Uruguay son menores de 35 años. 83% fueron explotadas en suelo uruguayo. 79% son extranjeras.

El perfil de las víctimas

Además de conceptualizar cuáles son los tipos de trata de personas, definir las distintas etapas del proceso, ubicar el problema en el mapa de Uruguay y caracterizar a los actores, el estudio permite conocer las características de las víctimas. ¿Quiénes son? ¿Qué edades tienen? ¿Cuáles son sus niveles socioeconómicos y educativos? ¿De dónde provienen? ¿En qué contexto vivían antes de ser sometidas a la situación de trata? ¿Cómo fueron captadas?

Lo primero que salta a la vista es que, en el caso de la trata con fines de explotación sexual, la enorme mayoría de las víctimas identificadas fueron mujeres. En ese grupo están incluidas las mujeres trans, que también son captadas, “pese a que se encuentran fuertemente invisibilizadas”, señaló Tuana. La investigación reveló que 70% de las mujeres víctimas de trata sexual son menores de 35 años, 83% fueron explotadas en suelo uruguayo y 79% son extranjeras (mayoritariamente latinoamericanas). Otro dato que aparece es que la gran mayoría (83%) tiene al menos una hija o un hijo, y que en menos de la mitad de los casos (43%) están a su cargo.

Los tipos de trata que predominan en el país son la interna y la internacional. La mayoría de víctimas de trata internacional son extranjeras. En el caso de trata interna, hay una fuerte presencia de adolescentes de entre 14 y 16 años –sobre todo uruguayas, pero también hay extranjeras–, que son captadas y trasladadas dentro de las fronteras del país. La investigación también encontró dos casos de trata “mixta”, en los que se combinaron la interna y la internacional.

La gran mayoría de las víctimas de trata sexual en Uruguay son mujeres, mientras que los principales afectados por la trata laboral son varones.

Entre 2011 y 2019, el Servicio de Atención a Mujeres en Situación de Trata atendió a 650 mujeres en posibles situaciones de trata sexual, según datos proporcionados por el Inmujeres a La Diaria.

En el caso de la trata laboral, en tanto, las principales víctimas son varones, una tendencia que sólo se revierte en las situaciones de trata con fines domésticos.

El equipo de investigación concluyó que las víctimas de trata, en general, son provenientes de “contextos sociales marcados por la exclusión social y la pobreza económica”, explicó Sandra Perroni, coordinadora del Servicio de Atención a Mujeres en Situación de Trata, algo que para las redes criminales es un “factor con fuerte incidencia”. Otro aspecto que aparece en los testimonios es el de la violencia estructural “en todas sus manifestaciones”, que atraviesa las distintas trayectorias de vida de las víctimas antes de ser captadas.

Por otro lado, el estudio mostró que entre las víctimas hay “un rango muy amplio entre personas analfabetas y personas con niveles educativos terciarios”. En el caso de las víctimas de trata sexual que concurren al servicio de atención del Inmujeres, explicó Tuana, se pudo ver que los niveles educativos son más bajos en las mujeres uruguayas que en las extranjeras.

Las redes de trata que operan en el país son diversas, tienen distintos tamaños y estructuras jerárquicas y están compuestas por múltiples actores.

El accionar de las redes de trata y los tratantes

Las redes de trata que operan en Uruguay son diversas, tienen distintos tamaños y estructuras jerárquicas, y están compuestas por múltiples actores. “Algunas tienen un funcionamiento jerárquico y operan como organizaciones criminales muy bien articuladas. Otras son más locales, con mayor o menor grado de estructura. Se identifican también redes familiares o compuestas por personas del entorno cercano de las mujeres. En general son los dueños de cantinas de barrio, vecinos, conocidos de la cuadra”, describió Perroni. De la misma manera, se identificaron redes nacionales –que cuentan con distintos actores y están vinculadas a la trata interna– y redes relacionadas al crimen organizado transnacional.

Los elementos que caracterizan el proceso de trata son el reclutamiento, el traslado, la recepción y la explotación. La investigación permitió indagar en las características específicas de algunas de estas etapas, a partir del análisis de los casos estudiados.

El engaño es el principal mecanismo de reclutamiento en Uruguay.

Una de las conclusiones más importantes en este sentido es que el engaño sigue siendo el principal mecanismo de reclutamiento en Uruguay, ya sea a través de propuestas de mejoras económicas o mediante la manipulación afectiva en “noviazgos abusivos”, detalló Perroni. En general, dijo, estos vínculos se establecen a partir de “fuertes asimetrías de poder” y los captadores suelen doblar o triplicar la edad de las mujeres captadas. Otros mecanismos de control que se detectaron fueron la violencia psicológica y física, el endeudamiento, el empeño de documentos, la promesa de pago a la familia, las represalias o –en los casos de víctimas extranjeras– la amenaza de denuncia y deportación.

Tuana agregó que también las drogas aparecen a veces como un mecanismo que se utiliza, primero para la captación y después para mantener a las personas controladas y en los sistemas de explotación.

La directora de El Paso dijo que el secuestro y la desaparición de mujeres “no son una forma de captación que se dé frecuentemente” en Uruguay, aunque durante la investigación se han identificado casos de mujeres y adolescentes desaparecidas que pueden estar vinculadas a redes de trata. Acerca de las desapariciones, el estudio reveló una forma muy específica de trata que se da cuando hay adolescentes que desaparecen “en forma intermitente, por tiempos limitados” para ser explotadas por redes de trata, y después las “devuelven”.

La fase del transporte y el traslado cuenta con distintas dinámicas. “Cruzar los límites del barrio hacia otros barrios, zonas o territorios se convierte en una travesía donde las víctimas pierden sus redes comunitarias, sus referencias, y quedan aisladas y a expensas de las redes de trata”, explicó Perroni. “La trata interdepartamental, en la que se movilizan adolescentes y mujeres fuera de sus lugares de referencia, tiene una presencia significativa en todo nuestro país, y es un mecanismo que genera aislamiento y desarraigo”, puntualizó.

Cerca del cierre de la presentación, Tuana reconoció que en los últimos años ha habido avances para prevenir y sancionar el delito de trata en Uruguay, como la aprobación de la Ley 19.643, la creación del Consejo Nacional de Prevención y Combate a la Trata y la Explotación de Personas y el trabajo que se ha hecho respecto del tema en instituciones públicas y ministerios. Sin embargo, dijo, todavía hay “debilidades muy importantes” en las que hay que seguir trabajando, especialmente en la atención a las personas que buscan salir de la situación y no tienen a mano todas las herramientas.

La Diaria

correspondenciadeprensa.com/2020/08/13/uruguay-duenos-de-personas-personas-con-dueno-una-investigacion-sobre-la-trata-con-fines-de-explotacion-sexual-y-laboral-stephanie-demirdjian/


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martes, 11 de agosto de 2020

La esclavitud en el S.XXI tiene nombre: Trata de personas



Cuando nos preguntamos si en el S.XXI existe la esclavitud, tristemente la respuesta es: SI, vivimos en una época donde el sistema económico obliga a las personas niñas, niños, mujeres y hombres a enfrentarse a una encrucijada constante entre el tener y el ser, llevar una vida digna o dársela a otros cuesta en algunos casos desde la dignidad hasta la vida. Pero cómo este fenómeno puede parecernos ajeno, exploraremos un concepto que dibuja en esencia esta realidad, la trata de personas. En este artículo solo nos referiremos al concepto de trata, sus modalidades y añadiremos algunas cifras estadísticas de interés para el estudio de este flagelo.

La Fundación Género con Clase, editó en el año 2019 un manual[2] al cual haremos referencia como fuente de información para este artículo; qué pensamos cuando alguien se refiere a una víctima de trata, qué es lo que entendemos por trata de personas; su definición técnica es “la captación, el transporte, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la  amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño,  al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación[3].

Comenzaremos por desdibujar en partes el concepto de trata de personas, lo primero que encontramos es la población objetivo o quienes son más vulnerables ante esta situación. La Organización Internacional de las Migraciones (OIM) describe está población como hombres, mujeres, personas con discapacidad o de tercera edad, así como niños, niñas y adolescentes (NNA) en situación de vulnerabilidad o dependencia,  también resalta que un factor relevante sobre estas poblaciones que agudiza el fenómeno son situaciones donde el país, en el cual habita la víctima, se encuentre ante situaciones de crisis, emergencia humanitaria, catástrofes o enfrente altos niveles de pobreza.

Otro de los aspectos de este concepto que nos llama a reflexión, es el propósito de la trata de personas, porqué apropiarse de forma hostil de seres humanos para convertirlos en fuerza de trabajo, las respuestas son las ganancias económicas incalculables que generan como esclavos, convirtiéndose esta en la principal motivación; es por ello que los tratantes no escatiman en utilizar distintos medios para iniciar el proceso de captación, actualmente nos enfrentamos a innumerables formas  de interacción tales como redes sociales, medios digitales, así como los tradicionales (prensa, televisión) que ofertan de forma atractiva soluciones mágicas para ganar dinero, atraen a sus víctimas mediante ofertas engañosas, inicialmente este proceso se puede producir de forma amigable, algunas estadísticas señalan que 1/3 de las víctimas desconocen hasta llegar al lugar de recepción, que están dentro del ciclo de la trata, donde la amabilidad se transforma en acciones hostiles, uso de la fuerza u otras formas de coacción, tales como abuso de poder o uso de drogas para el control de la víctima, una vez en el sitio de acogida.

¿Qué ocurre una vez que la víctima se encuentra en medio de las redes del crimen organizado? es utilizada con distintos fines entre ellos la explotación sexual, servidumbre, matrimonio servil, mendicidad, trabajo forzado, adopción irregular hasta la extracción de órganos. Estas modalidades o mecanismo de trata de personas sólo existen ya que hay personas que deciden intercambiar dinero por servicios y se agudiza con situaciones de vulnerabilidad como las antes expuestas, ante migraciones irregulares son aprovechadas las víctimas para la explotación laboral, en algunos casos ligadas a empresas del sector agrícola, fábricas, restaurantes, sector minero, entre otros; la explotación sexual, donde se prostituye o se utiliza a la persona o al NNA para redes de pornografía infantil, pedofilia, turismo sexual, entre otros; no se escapan las prácticas esclavistas, de personal doméstico o servidumbre, los vientres en alquiler o la venta y compra de seres humanos con fines de adopción ilegal o extracción de órganos.

Y en este punto debemos preguntarnos ¿Cuáles son las consecuencias de la trata de personas? en los derechos humanos podemos afirmar que es una violación sistemática al derecho a una vida digna; en nuestras sociedades afecta el desarrollo, la democracia y la suprema felicidad social, en las seguridad ciudadana no se escapa de incrementar la violencia, las prácticas asociadas al crimen organizado, lavado de dinero, pero las más afectadas y con consecuencias permanentes son las víctimas que no sólo perjudican su salud física sino la psicológica, la cual queda impactada con cicatrices invisibles a lo largo del tiempo.

El reto al que nos enfrentamos tanto l@s ciudadan@s como las comunidades organizadas, los órganos de seguridad y el sistema de justicia de cada país, es a dilucidar cuál es la frontera entre lo lícito y lo ilícito y poder así identificar a las víctimas de este delito.

La OIM innovando a través de la tecnología con fines de investigación, realiza un esfuerzo por recopilar datos desde la perspectiva de la víctima a través de una página web global colaborativa[4], donde contabilizan a la fecha datos de 108 mil 613 casos individuales, que nos señalan que existe este flagelo en 164 países de forma probada y han sido víctimas personas de más de 175 nacionalidades.

En la región americana[5], tomaremos algunas cifras como ejemplo para caracterizar lo que ocurre, de una muestra de 7 mil 500 víctimas, el 80,3% son mujeres, 18,10% hombres; un 66% son adultos, un 33% NNA. El delito de tráfico sexual tuvo una incidencia del 67% y un 28% de esclavitud laboral, junto a un 5% de otro tipo de crimen asociado. Otro dato importante es que el 98% de las víctimas sufrieron este flagelo internamente en el continente.

En Venezuela, no escapamos de estas realidades, la situación de crisis generada por múltiples factores tales como el bloqueo económico, y las nuevas realidades  asociadas a la migración hacen que este delito se configure en un problema que debe alertarnos. En una muestra del informe publicado por la OIM, sobre “Vulnerabilidad de las personas venezolanas a las prácticas de explotación, trata de personas y discriminación en Centroamérica y el Caribe” en julio del año 2019[6], donde el criterio predominante es el enfoque laboral, se encuestaron a 4 mil personas, los resultados señalan que al menos 21% de las personas encuestadas fueron víctimas de trata, un 14% indicó ser víctima de trabajo sin pago, un 2% trabajo forzado y retenidos en contra de su voluntad, un 13% trabajo por deuda, un 29% fueron víctimas de discriminación y un 55% trabajan en el sector informal. En este estudio no se realizaron preguntas relacionadas a otras modalidades de trata distintas a la laboral.

Como señalamos al principio, el sistema económico que impera en el mundo, donde prevalece la economía sobre el ser humano, convierten a este delito en uno de los más graves porque las víctimas son mucho más vulnerables, pero de los más rentables junto al tráfico de drogas y el tráfico de armas, siendo un agravante que su práctica resulta muchas veces invisible y difícil de detectar

Es trabajo de todos y todas no olvidar a las víctimas, entender que la trata de personas, es un delito que despoja a las víctimas de su humanidad, por lo que debemos estar siempre atent@s a las señales de nuestro entorno. El enemigo de este flagelo es su invisibilización, no olvides que al transformarnos en comunicadores sobre lo que esto significa colaboramos con la probabilidad de disminución de ocurrencia de este crimen.

 


[1] Psicóloga, militante feminista, investigadora en el área social y de DDHH, Co-autora del “Manual ABC de trata de personas” e Integrante del equipo de la Fundación Género con Clase.

[2] https://www.generoconclase.org.ve/portfolio-item/manual-abc-de-la-trata-de-personas/

[3] Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Trasnacional (2000), y el Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas Especialmente Mujeres y Niños que complementa esta Convención (2003) conocido como Protocolo de Palermo.

[4] https://www.ctdatacollaborative.org/welcome

[5] https://www.ctdatacollaborative.org/story/victims-americas

[6] https://reliefweb.int/sites/reliefweb.int/files/resources/07092019_dtm_venezuelans_espanol_0.pdf

 

Fuente


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miércoles, 25 de marzo de 2020

Prostitución y trata: Mujeres aún más vulnerables ante la emergencia sanitaria



Fuentes: www.publico.es
«Si no tengo para comer, ¿qué hago?» se pregunta Stefanía, una colombiana que ejerce la prostitución. Ninguna de las medidas adoptadas por el Gobierno hasta la fecha sirven para aliviar la situación de vulnerabilidad en la que viven y que se ha acrecentado exponencialmente desde que se decretaran las medidas de confinamiento.
«La semana anterior al confinamiento fue buena. Hice unos 830 euros que me sirvieron para mandar dinero a mis padres, pagar mi habitación y comprarme algunas cosas de comida e higiene. Ahora sólo me quedan 50 euros y me tocará llamar a algún cliente de confianza que con migo ha sido bueno».
Quién habla es Stefanía, el nombre ficticio de una mujer de 23 años que hace seis meses llegó de Colombia para ganarse la vida. Cuando le preguntamos por teléfono si no tiene miedo de contagiarse o contagiar a alguien, responde: «Si estuvieras en mi lugar, ¿tú que harías? ¿Cómo como? ¿Como pago? ¿Cómo comen mi mamá y mi papá? Tengo que comer vivir y mantener a mi familia en Colombia que dependen de mí». 
«Yo no vine a esto», explica, «pero sin papeles nadie me daba trabajo. Venimos engañadas porque nos aseguran que aquí hay trabajo y te puedes ganar la vida, pero las oportunidades no existen. Sólo hay una salida y terminas en la prostitución». 
«Lo que estamos viendo en nuestro día a día con las mujeres en prostitución y trata es que la desesperación las lleva a esto. No tienes nada que echar al estómago y piensas en tu salud. Pero tu salud también es comer. Ellas no han sido tenidas en cuenta en las ayudas económicas que han anunciado ni nos han dotado a las ONG que trabajamos con ellas de los mínimos fondos para poder asegurar su comida, que sería un primer paso para no pensar en buscar clientes», afirma Hodan, técnica de intervención de género en Médicos del Mundo.
«Si optara por esta opción», reconoce Stafanía, «tendría que buscarme un lugar donde ejercer, porque el club en el que trabajo ahora está cerrado por la cuarentena». Afirma que no se hace rica. Sólo consigue lo justo para comer, enviar lo justo a su familia y sobrevivir. Viven al día para pagar la deuda, muchas de ellas y para enviar dinero a los que dependen de su trabajo.

Ninguna ayuda a la vista

Ninguna de las medidas adoptadas hasta ahora por el Gobierno sirven para aliviar las condiciones en la que viven las mujeres en situación de prostitución y trata. Este colectivo tan vulnerable y en su gran mayoría en situación administrativa irregular, ha quedado excluido, incluso, de las medias adoptadas para aliviar la situación de los hogares, que prohiben a las compañías suministradoras cortar el suministro de luz, agua o gas a los hogares mientras dure la crisis. Por su situación, la mayoría tampoco tiene acceso al Sistema Público de Salud.
«Las mujeres prostituidas afrontan un estado crítico ante la alarma que vive el país por Covid-19», alertan desde Médicos del Mundo, que denuncia la precaria situación de estas mujeres, la falta de medidas de protección frente al virus y una terrible situación económica. A tal punto llega ésta, que en algunos casos se ven empujadas a seguir prostituyéndose.
«Todas las medidas sociales adoptadas por el Gobierno para paliar esta emergencia están destinadas a personas en situación regular. Pero incluso las mujeres en prostitución que estén en esta situación, no pueden demostrar ingresos ni en la mayoría de los casos pedir ayudas al alquiler», afirma Elisa García, portavoz de Médicos del Mundo en Madrid. Muchas, tal como explican desde esta organización, alquila una habitación sin ningún tipo de contrato formal ni puede demostrar ingresos. Por lo que están en riesgo de acabar en la calle y no tener acceso a ninguna de las medidas de ayuda que se han establecido.
Por eso, explican, algunas reconocen que están aceptando clientes habituales. «Porque necesitan comer o enviar dinero a su familia que suele estar en otro país, porque la mayoría son cabezas de familia de la que depende una red familiar. Se ven obligadas a elegir entre contagiarse o subsistir. Con necesidades económicas tan acuciantes la capacidad de elección está totalmente mermada», comenta García.
Esta situación se agrava aún más en el caso de las víctimas de trata, que tienen deudas con sus explotadores y que temen que éstas se incrementen debido al confinamiento. La mayoría viven en pisos gestionados por los proxenetas o en los clubes, lo que conlleva gastos. Si esta situación de confinamiento se alarga, muchas van a ver incrementada su deuda exponencialmente y las que no la tengan por trata la van a adquirir, aumentando la dependencia con sus explotadores.

Dudas sobre el cierre de los burdeles

Tal como afirman fuentes de Médicos del Mundo, más de 60 mujeres en situación de prostitución y trata a las que han contactado afirman que tanto pisos como clubes se mantienen cerrados, dato que confirman los propietarios. «Pero tenemos nuestras serias dudas de que esto sea así y que en realidad no se estén abriendo a prostituidores conocidos o clientes habituales de la zona, porque algunas mujeres nos cuentan que por las tardes les pedían que bajaran al bar a tomarse algo y así no estaban tan encerradas. También estamos atentas a artículos que afirman que se están haciendo fiestas privadas en diversos pisos. 
Ante esta situación de precariedad y falta de recursos, exigen que se tomen medidas más amplias y que se consideren a las mujeres en situación de prostitución y de trata población vulnerable para que puedan beneficiarse de las políticas públicas de apoyo económico y poder acceder a los diversos sistemas de servicios sociales o Institutos de la mujer. Esta petición se extiende a la necesidad de apoyo psico-social urgente, puesto que en la mayoría de los casos se trata de personas que carecen de redes sociales o familiares, confinadas en prostíbulos o pisos, lo que añade estrés y ansiedad a una situación de por sí ya difícil. 
Fuentes del Ministerio de Igualdad contactadas por este diario, han afirmado que no hacen declaraciones sobre las medidas a adoptar y que todas las decisiones y anuncios se llevan a cabo desde el gabinete de crisis del Gobierno en torno a la emergencia del coronavirus. 

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sábado, 11 de mayo de 2019

Gais contra los vientres de alquiler, no en nuestro nombre

GTB & Vientres de alquiler
Resultado de imagen para Gais contra los vientres de alquiler, no en nuestro nombre


Pablo Castaño / Félix Hernández
CTXT

Crítica de miembros de la comunidad Gay sobre la posición que se toma respecto a los vientres de alquiler.

Dos hombres, guapos y sonrientes, con su recién llegado bebé en brazos. Es la imagen más típica de las empresas de gestación subrogada, que usan sistemáticamente a las parejas gais como reclamo comercial, presentándose como entidades gay friendly que permiten a estas nuevas familias cumplir su sueño de tener un hijo con sus mismos genes y, a ser posible, lo más parecido a ellos. Ya es hora de que los gais rechacemos esta utilización interesada y nos opongamos a esta nueva forma de mercantilización de los cuerpos de las mujeres, que además pone en peligro cualquier intento de emancipación real de gais, lesbianas, bisexuales y trans y supondría un paso adelante de un modelo neoliberal de sociedad que atenta directamente contra el colectivo LGTB.
Fue el movimiento feminista el primero que cuestionó las jerarquías de género que oprimen tanto a las mujeres –sobre todo a las lesbianas y bisexuales– como al resto de grupos que no nos ajustamos al modelo heteropatriarcal (hombres gais, bisexuales y trans). Cuando las feministas consiguieron el derecho al voto y la igualdad legal, cuando se abrieron hueco en el mercado laboral, cuando obligaron al Estado a legislar para proteger sus derechos sexuales y reproductivos… no solo estaban obteniendo importantes victorias concretas para ellas, también estaban desestabilizando el orden heteropatriarcal que nos aplasta a lesbianas, gais, bisexuales y trans.

Por eso, es descorazonador ver a algunos gais apoyar una nueva forma de mercantilización de los cuerpos de las mujeres, justamente ahora que la cuarta ola del feminismo está abriendo un nuevo horizonte de libertad para todas. Como argumenta Beatriz Gimeno, la legalización de los vientres de alquiler supondría convertir los cuerpos de las mujeres en objetos de compraventa, por lo que es rechazable cualquier regulación de la gestación subrogada que contemple el ánimo de lucro. Además, como gais tenemos razones particulares para oponernos a la legalización de esta práctica.
En primer lugar, las empresas de vientres de alquiler presentan una imagen totalmente deformada del colectivo LGTB. ¿De verdad tener hijos con sus mismos genes es una prioridad para la mayoría de los gais? Es más, ¿son muchos quienes pueden permitirse los miles de euros que cuesta alquilar un vientre? El problema es claro: por un lado, estas empresas hacen pasar los deseos de algunos gais de posición acomodada por derechos del colectivo LGTB, una generalización que oculta que una gran parte del colectivo son mujeres, cuyos úteros y cuerpos quedarían legalmente transformados en mercancías si se permitiese la gestación subrogada, reforzando la injusta posición dominante que los gais hemos tenido tradicionalmente dentro del colectivo LGTB. Además, estas empresas reproducen el estereotipo de los gais como un grupo económicamente favorecido, una caricatura que oculta la diversidad de clase del colectivo.

Otro problema de la gestación subrogada es la reproducción, dentro del colectivo LGTB, de valores heteropatriarcales que consideran más deseable la filiación genética entre padres e hijos que la filiación por adopción. Es un intento de reforzar la idea de la familia natural heterosexual como objetivo máximo para la integración de las parejas homosexuales en una sociedad en la que las identidades son definidas por las aspiraciones de los hombres heterosexuales. No es casualidad que dentro del colectivo LGTB se reproduzcan de forma espeluznante discursos cargados de homofobia en los que determinados atributos asociados tradicionalmente a la masculinidad son más valorados que comportamientos supuestamente afeminados.

Solo hace falta echar un vistazo a aplicaciones como Grindr para encontrar unos imaginarios hipervirilistas que poco tienen que envidiar a la agresiva homofobia de los ambientes sociales dominados por hombres heteros. La aceptación por parte de muchos gais del pensamiento heterosexual sobre la paternidad y el desprecio de lo femenino introduce dentro del colectivo modelos de conducta y pensamiento homófobos, siguiendo una lógica asimilacionista.


El neoliberalismo contra el colectivo LGTB

Más allá de la amenaza que la legalización de los vientres de alquiler supondría para la unidad y la lucha del colectivo LGTB, esta propuesta es representativa del proyecto neoliberal, que supone la extensión de la lógica de mercado a cada vez más esferas de la vida y que afecta de forma específica a gais, lesbianas y trans y bisexuales.

Una década después del crack de 2008, los rescates bancarios y la austeridad no parece necesario insistir en cómo el neoliberalismo es una amenaza tanto para las vidas de las personas como para el mantenimiento de un planeta habitable, donde la crisis medioambiental se vuelve más evidente cada día. En el contexto de precariedad laboral promovida por las políticas neoliberales de flexibilización del empleo y recorte de los derechos de los y las trabajadoras, quienes sean víctimas de discriminación por su orientación sexual o identidad de género se encuentran en una posición de mayor vulnerabilidad, optando en muchas ocasiones por resignarse a soportar la situación o abandonar su puesto de trabajo. 


Además, esta misma precariedad económica y laboral refuerza los vínculos de dependencia de los individuos respecto a sus familias, que en muchos casos son el único soporte económico y emocional disponible, pero en ocasiones también son el principal lugar de opresión para las personas LGTB. Esta dependencia puede obligar a muchas lesbianas, gais, bisexuales y trans a vivir en entornos familiares opresivos, impidiéndoles desarrollarse plenamente como individuos.
Por otro lado, en un contexto de recortes presupuestarios muchos centros educativos carecen de la financiación necesaria para aplicar los programas de educación en diversidad sexual y de género que ya están recogidos en las legislaciones autonómicas, y que representan el resultado de décadas de lucha del movimiento LGTB por promover la igualdad desde la infancia. Sin un modelo económico, político y social que refuerce los servicios públicos, atienda a las necesidades de cuidados de las personas y favorezca la emancipación material de los individuos, toda conquista de derechos amenaza con quedarse en un reconocimiento formal del que solo podrán disfrutar algunos.


Los hombres gais tenemos la responsabilidad de oponernos a la legalización de los vientres de alquiler, una forma de explotación de los cuerpos de las mujeres intolerable desde el punto de vista feminista, que amenaza con romper los vínculos que unen al colectivo LGTB y además refuerza un modelo neoliberal que golpea con especial dureza a gais, lesbianas, bisexuales y trans. Como escribieron Amy Gluckman y Betsy Reed, no se trata de ver al colectivo LGTB como un grupo de interés más, cada uno intentando mejorar su situación dentro del sistema existente. Más bien, se trata de utilizar la experiencia LGTB para “iluminar la injusticia y mostrar qué cambios económicos, sociales y políticos mejorarán las vidas de gais y lesbianas – y de todos los demás también”.
Precisamente por esto es necesario que en el colectivo LGTB tengan voz y se articulen políticamente tanto nuestras experiencias comunes de opresión heteropatriarcal como las experiencias particulares determinadas por nuestra etnia, género y clase. Solo así podremos abrir puertas a modos alternativos de coexistir donde todas tengamos cabida y avanzar hacia una sociedad más libre y más igualitaria. 




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miércoles, 13 de marzo de 2019

Chile. Roban computadores y discos duros de oficinas del Movimiento de Liberación Homosexual


Por Radio Cooperativa


El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) sufrió esta mañana un robo en sus dependencias ubicadas en calle Coquimbo 1410, en Santiago, Región Metropolitana.
Los funcionarios llegaron a las oficinas durante la mañana y se encontraron con que el candado estaba roto y la puerta se encontraba abierta.
Según explicó el vocero del movimiento, Óscar Rementería, “nos encontramos con la puerta abierta, con el candado destruido y al empezar a revisar las distintas oficinas, nos dimos cuenta que se habían llevado todos los equipos computacionales, generadores de electricidad y todo el equipamiento que usamos para atender a las distintas víctimas de la discriminación en Chile”.
ROBO 🔴 Esta mañana la puerta de sede del @Movilh amaneció con su candado reventado. Sujetos sacaron computadores, discos duros, generadores eléctricos y otros. Vocero @Rementeria sobre el daño "todos los archivos de los casos de discriminación son digitales" // @Cooperativa
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A través de un comunicado, el organismo confirmó que el robo está avaluado -preliminarmente- en unos 10 millones de pesos en especies, entre las que hay cuatro computadores, dos generadores eléctricos, dos proyectores y pantallas de alta calidad.
El organismo se encuentra realizando un inventario para determinar si se llevaron otros equipos, además de materiales y archivos “sensibles de la organización”, como relatos de casos de discriminación, boletas, facturas, documentos históricos y rendiciones económicas.
Asaltaron sede del Movilh: nos robaron unos 10 millones de pesos en especies. Han pisoteado años de esfuerzos y luchas para conseguir los equipos que nos permiten atender a personas que necesitan ayuda. Estamos muy, muy tristes. https://www.movilh.cl/asaltan-sede-del-movilh-roban-unos-10-millones-de-pesos-en-especies/ 
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www.cooperativa.cl/noticias/mundo/accidentes-aereos/dgac-no-autorizara-vuelos-de-boeing-737-max-8-en-chile/2019-03-13/181333.html
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