miércoles, 31 de mayo de 2017

Adelita y la justicia de género


Florence Thomas

Este libro devela el infamante peso de la herencia patriarcal en múltiples decisiones judiciales.

Florence Thomas


Es extraño que aún hoy la expresión ‘justicia de género’ no tenga mucho sentido para la gente cuando los hechos son inapelables e ineludibles. 

Se vuelve, entonces, necesario leer el último libro de la abogada y poeta feminista Isabel Agatón –una de las mejores abogadas feministas de su generación– lanzado recientemente en la librería Lerner y publicado bajo el sello editorial de Temis.
Con solo el título, 'Si Adelita se fuera con otro: del feminicidio y otros asuntos', pude intuir que la lectura me atraparía desde el comienzo. 

De hecho, estas más de 200 páginas resultan inmensamente placenteras gracias a su estilo ameno y a una riqueza de fuentes históricas y referencias literarias que refuerzan el rigor de un ensayo que busca aportar elementos para la reflexión teórica crítica del derecho desde una mirada de género.

Recorrer esta ruta de la mano de Adelita es, para sus lectoras y lectores, una sugestiva invitación. Porque no es solo un ensayo crítico de ciencias jurídicas. Es también un ensayo que permite develar múltiples historias de este largo y casi eterno legado patriarcal que nos dejó la herencia del derecho romano, del derecho español, del código napoleónico y de una tradición judeocristiana que “hoy día transita impunemente en escenarios administrativos, civiles, penales y del derecho de familia”, como nos previene la autora en el primer capítulo.
Será difícil encontrar una historia más completa relacionada con esta práctica de terror antifemenino y de odio paroxístico a la mujer que nombramos desde hace unas tres décadas como feminicidio
Y de esto se trata este libro: develar el infamante peso de esta herencia en múltiples decisiones judiciales que se refieren a la vida de las mujeres, todavía hoy en las primeras décadas del siglo XXI. 

Y sí, los diez capítulos del libro de Isabel nos llevan a examinar el largo tiempo de una condición de incapacidad y de este estatus de menor de edad de las mujeres que aún, y demasiado a menudo, se encuentra plasmado en un derecho inmovilizado en el tiempo y prácticamente incapaz de responder a las demandas de una modernidad que fue un engaño para la mitad de la población mundial: las mujeres.

Recomiendo muy particularmente los capítulos referidos sobre una práctica ancestral que hoy nombramos como feminicidio. Será difícil encontrar una historia más completa relacionada con esta práctica de terror antifemenino y de odio paroxístico a la mujer que nombramos desde hace unas tres décadas como feminicidio –a pesar de que esta palabra había sido utilizada desde el final de la década de los 70 por Diana Russell en el Primer Tribunal Internacional de Crímenes contra las Mujeres, celebrado en Bruselas y presidido por Simone de Beauvoir–.

No obstante, el libro es también algo esperanzador pues, en cada capítulo de estas historias, la autora se refiere a los lentos avances de algunas decisiones jurídicas, jurisprudencias y sanciones de nuevas leyes a favor de las mujeres.

Gracias a un examen crítico que se está operando desde los evidentes aportes del feminismo y desde el valor de mujeres abogadas feministas como ella y probablemente también de algunos hombres sensibles a ese enfoque de género, se logra vislumbrar hoy lo que aprendemos a nombrar como justicia de género. 

FLORENCE THOMAS
* Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad

En Bolivia, 69 de cada 100 mujeres sufrieron violencia

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En Bolivia, 69 de cada 100 mujeres sufren algún tipo de violencia según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), entidad que realizó un estudio en 2016 y que tomó en cuenta no sólo la violencia física –que es la más frecuente y notoria– sino también el maltrato psicológico al que son sometidas las féminas a partir de los 15 años.

Según resultados de la “Encuesta de Prevalencia y Características de la Violencia Contra las Mujeres 2016”, elaborado por el Ministerio de Justicia y Transparencia Institucional y por el Instituto Nacional de Estadística, la violencia psicológica a lo largo de su relación alcanzó un nivel de 69,3% y en los últimos 12 meses a 39%.

El estudio se realizó en mujeres a partir de los 15 años, casadas o en unión libre por período de preferencia, según el tipo de violencia.

Según Boris Branisa, investigador del Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (Inesad), esta encuesta permitirá tener datos representativos a nivel nacional, para las áreas urbanas y rurales y a nivel de departamentos.

De acuerdo con la encuesta a lo largo de su relación sentimental 69 de cada 100 mujeres casadas o en unión libre sufrieron algún incidente de violencia psicológica; 50 violencia física; 34 violencia sexual y 31 violencia económica.

En los últimos doce meses 39 de cada 100 mujeres casadas o en unión libre declararon haber sufrido algún incidente de violencia psicológica, 21 violencia física, 15 violencia sexual y 15 de cada 100 mujeres violencia económica.

Según el tipo de violencia combinada donde sobresale el maltrato psicológico, físico, sexual y económico, el 17,4 por ciento fue víctima a lo largo de su relación.

ALGÚN TIPO DE VIOLENCIA

De cada 100 mujeres encuestadas casadas o en unión libre, de 15 años o más, 75 declararon haber sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja en el transcurso de su relación.

Según tipo de violencia, 14 sufrieron algún incidente de violencia psicológica, 2 sufrieron violencia física, 1 violencia sexual y 1 violencia económica.

Entre los tipos de violencia combinada las que mayor frecuencia registraron es la violencia física – psicológica con 13 de cada 100 mujeres y psicología – sexual con 4 de cada 100 mujeres.

En tanto, que 9 de cada 100 mujeres señalan haber sufrido tres tipos de violencia psicológica, física y sexual, 7 de cada 100 mujeres declararon haber sido agredidas psicológicamente, física y económicamente.

17 de cada 100 mujeres manifestaron haber sufrido todos los tipos de violencia psicológica, física, sexual y económica a lo largo de su relación.

25 de cada 100 mujeres casadas o en unión libre manifestaron no haber sufrido ningún tipo de violencia a lo largo de su relación.

LEYES A FAVOR DE LA MUJER

Sobre estos resultados Branisa hace algunos comentarios e indica que el país ha experimentado importantes reformas legislativas, especialmente desde la implementación de la nueva Constitución Política del Estado en 2009, que establece la igualdad de género y penaliza la violencia por razón de género.

A partir de la nueva Constitución se han promulgado varias leyes relevantes para las mujeres, entre ellas la Ley Nº 348 (Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia) y la Ley Nº 243 (Ley Contra el Acoso y la Violencia Política hacia las Mujeres).

Branissa destaca los resultados. El primero de ellos se refiere a si aquellas casadas o en unión libre han vivido situaciones de violencia en su relación de pareja en los últimos 12 meses y se muestra que muchas mujeres (casi el 45%) han vivido situaciones de violencia en dicho período, siendo la situación más grave en el área rural que en el área urbana. Son notables las diferencias entre departamentos, destacando La Paz con 66% y Oruro con 26% de mujeres que reportan haber vivido situaciones de violencia.

TIPOS DE VIOLENCIA

De acuerdo con el documento del Ministerio de Justicia y Transparencia Institucional y del Instituto Nacional de Estadística (2017), se utilizan en la encuesta, considerando el ámbito privado, las siguientes definiciones de los tipos de violencia establecidos en la Ley 348:

Violencia física: es toda acción que ocasiona lesiones y/o daño corporal, interno, externo o ambos, temporal o permanente, que se manifiesta de forma inmediata o en el largo plazo, empleando o no fuerza física, armas o cualquier otro medio.

Violencia psicológica: es el conjunto de acciones sistemáticas de desvalorización, intimidación y control del comportamiento, y decisiones de las mujeres, que tienen como consecuencia la disminución de su autoestima, depresión, inestabilidad psicológica, desorientación e incluso el suicidio.

Violencia sexual: es toda conducta que ponga en riesgo la autodeterminación sexual, tanto en el acto sexual como en toda forma de contacto o acceso carnal, genital o no genital, que amenace, vulnere o restrinja el derecho al ejercicio a una vida sexual libre segura, efectiva y plena, con autonomía y libertad sexual de la mujer.

Violencia patrimonial y económica: Es toda acción u omisión que al afectar los bienes propios y/o gananciales de la mujer, ocasiona daño o menoscabo de su patrimonio, valores o recursos; controla o limita sus ingresos económicos y la disposición de los mismos, o la priva de los medios indispensables para vivir.

http://eldiario.net/noticias/2017/2017_06/nt170604/sociedad.php?n=38&-en-bolivia-69-de-cada-100-mujeres-sufrieron-violencia

martes, 30 de mayo de 2017

Lo que quieren las mujeres iraníes: Derechos, empleo y un asiento a la mesa



Azadeh Davachi
Asia Times

Traducido del inglés  por J. M.

A pesar de la reelección del presidente moderado Hassan Rouhani la situación de las mujeres en Irán sigue estancada
 Supporters of Iranian president Hassan Rouhani celebrate his victory in the presidential election in Tehran, Iran, May 20, 2017. Photo: Reuters/TIMA
 Los partidarios del presidente iraní Hassan Rouhani celebran su victoria en las elecciones presidenciales en Teherán, Irán, 20 de mayo de 2017. Foto: Reuters / TIMA

Los problemas que afectan a las mujeres estaban ausentes de las elecciones presidenciales de Irán de 2017. Eso es a menos que uno encuentre útil el comentario conservador de Hojjat al-Islam Ebrahim Raisi acerca de que su Gobierno elevaría la dignidad de las mujeres dentro de la familia, porque deben ser "buenas madres y esposas". 
La ausencia era un despegue de la campaña presidencial de junio de 2009, cuando dos candidatos reformistas respaldaron los derechos de la mujer. 
Ahora que el Presidente Hassan Rouhani ha sido reelegido por un amplio margen para un nuevo mandato de cuatro años, es crucial reflexionar sobre lo que significa su victoria para las mujeres iraníes. Rouhani tiene un amplio apoyo entre la población urbana iraní, la clase media, los jóvenes y las mujeres
Los activistas iraníes trataron de plantear la cuestión durante la campaña electoral. El 6 de mayo, varias semanas antes de las elecciones, unas 180 mujeres, incluyendo periodistas, intelectuales y activistas veteranas como Noushin Ahmadi Khorasani , Minoo MortaziFatemeh Sadeghi y Fatemeh Govarayee, emitieron una declaración detallando sus demandas al próximo presidente de Irán. 
Entre ellas había mayor inclusión de las mujeres en la actividad económica del país, derogación de leyes discriminatorias, aumento de los deportes femeninos y una cuota de reserva al menos del 30 % de los cargos ministeriales para las mujeres. 
La declaración apenas se conoció, en parte porque en los meses anteriores a la elección hubo una represión contra el activismo, con el aumento de las detenciones, arrestos, juicios y penas de cárcel. 
No hay espacio para las mujeres 
Los seis candidatos hicieron promesas de creación de empleos y reducción de la pobreza durante sus campañas, pero la situación social, económica y política de las mujeres apenas se planteó. 
Según un análisis realizado por la Red Internacional de Acción de la Sociedad Civil del 11 de Mayo del primer debate electoral televisado, sólo había una pregunta acerca de las mujeres, con un tiempo de respuesta asignado de dos minutos. Y esa pregunta se centró en el papel de la mujer en la familia. 
En otro debate Sardar Ghalibaf, alcalde de Teherán y excandidato, aliado de Raisi, discutió acerca de las madres solteras y los retos de criar niños con discapacidades. Pero se centró en el apoyo a los niños sin destacar que sus madres necesitan ayuda económica para hacerlo. 
Reaccionando en una entrevista con el diario Shahrvand Parvaneh Salahshouri, una mujer parlamentaria de Teherán, preguntó: “¿Cómo es que los problemas sociales se aborden, pero las exigencias de la mitad de la sociedad no se tengan en cuenta?” 
Salahshouri criticó a la agencia estatal de radiodifusión, pero sus palabras también señalaron a los candidatos, lo que sugiere que, al limitar su discusión de las cuestiones de género a la familia, los hombres muestran un desprecio por los problemas reales que enfrentan las mujeres. 
Discriminación de las mujeres 

Women attend a meeting between Iran's Supreme Leader Ayatollah Ali Khamenei and Iranian officials and ambassadors of Islamic countries, in Tehran, Iran, April 25, 2017. Photo: Reuters/Handouts
La discriminación de las mujeres prevalece en Irán. Las mujeres iraníes no tienen la custodia de sus hijos, se está forzando el uso obligatorio del velo y la violencia doméstica no está suficientemente condenada por la ley. En las herencias un hombre tiene derecho al doble que una mujer. 
Las mujeres iraníes ostentan una educación muy calificada. En 2013 representaban más del 60 % de los solicitantes universitarios del país, pero no tienen acceso a los puestos de trabajo. 
Aunque las cifras oficiales de desempleo se mantienen en torno al 12 %, el número podría ser tan alto como el 20 % para las mujeres
Las trabajadoras también reciben menos paga que sus compañeros varones, especialmente en las fábricas, y muchas mujeres tienen que trabajar en dos empleos para llegar a fin de mes. 
Un número creciente de mujeres de niveles socioeconómicos bajos ha vuelto al trabajo sexual para ganar salarios más altos, tanto por internet como en las calles. 
Actividades normales en muchas partes del mundo, como participar en deportes, siguen siendo un desafío en Irán. Las mujeres no pueden entrar en los estadios con los hombres, a pesar de que las mujeres atletas iraníes han logrado importantes éxitos en las competiciones deportivas internacionales
Éxitos pequeños pero constantes 
Iranian women show their ink-stained fingers after casting their votes during the presidential election in Tehran, Iran, May 19, 2017. Photo: Reuters/TIMA 
 Las mujeres iraníes muestran sus dedos manchados de tinta después de emitir su voto durante la elección presidencial en Teherán, Irán, 19 de mayo de 2017. Foto: Reuters / TIMA

Hay algunos destellos. Algunas empresarias iraníes han prosperado en los últimos años, destacándose en diversos sectores como los servicios corporativos de reciclaje basados en el conocimiento de la cría de animales. 
También en el frente político las mujeres están emergiendo victoriosas. En las elecciones parlamentarias de mayo de 2016, 17 mujeres fueron elegidas para formar parte del cuerpo de 290 diputados, un récord histórico en la República Islámica. 
Las elecciones del consejo de la ciudad de este año, que tuvo lugar el mismo día de la elección presidencial, vieron la fuerte participación de las mujeres como votantes y en la papeleta, con un aumento de las candidatas de casi el 6 % respecto al año anterior
Las mujeres compitieron incluso en pequeñas ciudades y las imágenes de las candidatas circularon ampliamente en las redes sociales iraníes. Los ayuntamientos son importantes en la planificación de las ciudades de Irán y en la vida urbana y muchos activistas animan a las mujeres a participar. 
La alta participación femenina y el volumen de mujeres cualificadas en los ayuntamientos podrían otorgarles más libertad para cambiar realmente su vida cotidiana. Sin embargo necesitan el apoyo de las autoridades superiores para hacerlo. 
Los esfuerzos fallidos de Rouhani 
¿Rouhani es su representante? El presidente está considerado un religioso moderado y en 2013 afirmó que abriría las esferas sociales y políticas a las mujeres. En 2014 llegó tan lejos como criticar la discriminación de género y fomentar la igualdad. 
Tales declaraciones chocan con las del líder supremo, Ali Jamenei, que cree que las mujeres deben estar principalmente dedicadas a las actividades del hogar y que Irán no debe adoptar puntos de vista occidentales sobre el género. 
En su primer mandato Rouhani nombró a mujeres para puestos en el gabinete y en los ministerios. El vicepresidente para asuntos de las mujeres y familiares, Shahindokht Molaverdi, ha utilizado este espacio para contribuir al debate nacional de género y condenó a los partidarios de la línea dura que amenazaron a las espectadoras del partido de voleibol masculino. 
El 7 de febrero, en una conferencia nacional sobre mujer y desarrollo, el presidente Rouhani dijo: “Debemos creer en la presencia y las capacidades de las mujeres y saber que las mujeres de nuestro país pueden tener un papel en la ciencia, el conocimiento, la economía, la política y las artes igual que los hombres“. 

An Iranian woman uses her mobile phone as she rests at a park in Tehran, Iran, May 16, 2017. Photo: Reuters
Sin embargo muchas mujeres iraníes sienten que Rouhani les ha fallado. La segregación en los espacios públicos, la discriminación de género y toda la policía de la moral persistenY el presidente se mantuvo en silencio cuando las activistas fueron detenidas durante la campaña electoral. 
Es cierto que Rouhani tiene un margen de maniobra limitado. Una fuerte línea dura controla las estructuras políticas claves de Irán, entre ellas el Consejo de Guardianes, que tiene la última palabra en la interpretación de los valores y las leyes islámicas, incluyendo el poder de veto. Una mayoría conservadora en el Parlamento también evita que se aprueben las reformas importantes. 
La pregunta ahora es si Rouhani usará su segundo mandato para encontrar nuevas oportunidades que estén a la altura de las esperanzas de las mujeres iraníes. 

Supporters of Iranian president Hassan Rouhani gather as they celebrate his victory in the presidential election in Tehran, Iran, May 20, 2017. Photo: Reuters/TIMA



Azadeh Davachi es investigadora en la Universidad de Deakin. 
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Leer el artículo original
Fuente: http://www.atimes.com/article/iranian-women-want-rights-jobs-seat-table/

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lunes, 29 de mayo de 2017

Roles de género & Patriarcado: La familia tradicional como imposición


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Ilka Oliva Corado
Rebelión

Sobre la imposición de los roles de género a través de la socialización del sistema social dominante: el patriarcado a través de una de sus instituciones sociales básicas: la familia.

Desde el inicio de los días, el sistema patriarcal nos ha impuesto hasta la forma en la que debemos caminar o sentarnos, todo respecto al rol de género y no hablemos de comportamientos porque vienen por categorías dependiendo los estereotipos y los prejuicios; que vienen por patrones de crianza o bien, nosotros ya mulones optamos por patentarlos como propios a conveniencia. No hay nada más impuesto en esta vida y que nos haga más daño como sociedad que el patrón patriarcal que es machista y misógino.

Madre en potencia, dicen los saludos del Día de la Madre a mujeres que no tienen hijos, como si todas las mujeres por el simple hecho de su género deben convertirse en madres sí o sí. Esa mujer ya está jugada, no vale, dicen cuando se sabe que una mujer soltera tuvo relaciones sexuales antes del matrimonio. ¿Y el hombre? Es gallo entre más mujeres tenga en su lista. Pero aquí va un detalle, ¿qué pasa con el hombre que es distinto a la media? De seguro es maricón, puto, puñal, y un sin fin de apelativos que se ven como normales en una sociedad que a hecho del irrespeto, del insulto y la violencia una forma de vida. Se dice que la mujer divorciada pico quiere, igual la mamá soltera, que por andar de puta lo que se sacó: una su panza.

Y a estas mujeres las vamos catalogando con nuestros estereotipos torpes, las desvalorizamos como seres humanos y por género ya no valen como otras que sí cumplen con los lineamientos de los patrones patriarcales; ya sea por conveniencia personal o por temor: por temor contamos los extremos, cuando están siendo violentadas para que aparenten en una sociedad que vive en una burbuja.

Muchas de ellas terminan desaparecidas o asesinadas. ¿Qué sucede con los niños diferentes? Mirá ese tu hijo es hueco, enderezálo. Mirá esa tu hija es machorra, una su buena cogida quiere, probar pico le hace falta. Y así a consecuencia vienen las violaciones sexuales “correctivas” o los golpes y los asesinatos, los feminicidios y transcidios.

Porque nos enseñaron a rechazar y a tenerle miedo a todo lo que es diferente y libre, a todo lo que rompe con la norma; nos enjaularon desde nuestro nacimiento en un sistema patriarcal que nos mulita día con día. Es un asco, esas personas deben morir, hay que quemarlas vivas, son engendros del demonio, ¿qué más dicen los buenos hijos de Dios? ¿Qué más dicen quienes defienden a capa y a espada la familia tradicional? Dicen ellos que por ejemplar y porque tiene valores.

¿Las personas distintas no los tienen acaso? ¿Qué valores? Empezando por ahí. ¿Doble moral, mojigatería, machismo, homofobia, transfobia, lesbofobia, bifobia? ¿De qué valores hablan estos santos hijos del patriarcado? ¿Quién dice que una persona diferente no es íntegra, culta, humana? ¿Y qué dicen estos santos hijos del patriarcado acerca de los hombres que preñan mujeres y las malmatan a golpes para que aborten pero que en público, se dan tres golpes de pecho y juran estar en contra del aborto? O peor aún, las mujeres que solapan este abuso cuando se le hace a otra.

¿Cuándo las terminan matando? ¿Qué opinan estos ejemplares de los buenas costumbres acerca del hombre que viola? ¿De los machos que asesinan homosexuales, transexuales? ¿Qué opina la sociedad del derecho a amar, a existir, a la diferencia y a la diversidad? ¿Qué es una familia tradicional? ¿Cuáles son los valores de estas falsedades que viven de apariencias? ¿Por qué la mujer se tiene que casar de blanco y con velo? ¿Por qué a él se le puede hacer una despedida de soltero con trabajadoras sexuales y a ella no?

Tantas preguntas, tantas alas rotas, tantas vidas truncadas por necedades de un sistema y un modo de vida que nos fue impuesto. Retóricas que nunca han dejado de aparecer en época de elecciones, lo vemos a lo largo y ancho del mundo, un candidato afín al neoliberalismo y al capitalismo siempre manejará este tipo de declaraciones de la clase conservadora. Y con estos discursos logran echarse a la bolsa a buena parte de la sociedad que por cachureca, en nombre de la buena fe la dejen rezando el padre nuestro mientras los oradores se llevan las marmajas a bancos en el extranjero. Porque qué más beneficioso que un pueblo sumiso, machista, homofóbico y patriarcal para el sistema del capital. Tanto odio en esta tierra, tanta violencia, tanta doble moral, tantos prejuicios y tanta hipocresía.


La familia tradicional no existe, la familia en sí no existe, también es una construcción de la sociedad. Una imposición como muchas otras. Uno puede ser familia de un bosque, de un río, de una manada de cabras o de felinos. ¿Cuándo vamos a dejar de cortar alas y dañar de por vida a seres que se atrevieron a lo que nosotros por falta de arrestos nunca haríamos? Y respecto a la decencia de género, todas las mujeres somos putas, unas más activas que otras, eso es todo. ¿Cuándo vamos a aprender y cuándo vamos a tener las agallas para desobedecer y luchar por nuestra libertad como especie? ¿Cuándo vamos a aceptar que no hay nada más maravilloso en este universo que nuestra diversidad? ¿Y usted querido lector, cuénteme su familia es tradicional o como dicen los clasistas, hijos del santísimo patriarcado y de la bienaventurada iglesia: es disfuncional?


Blog de la autora: https://cronicasdeunainquilina.com/2017/05/19/la-familia-tradicional-como-imposicion/ 

Su heroísmo va más allá de la denuncia de crímenes de Estado

Chelsea Manning es una mujer libre


Glenn Greenwald
The Intercept

Traducción de Silvia Arana

El heroísmo de Chelsea Manning ha quedado demostrado desde que se supo que ella había sido quien filtró uno de los archivos periodísticos más importantes de la historia. Tenía las características de la típica denunciante de conciencia. Es decir, alguien que a los 20 años va a la Guerra de Irak creyendo que era una acción noble y descubre la oscura verdad, no solo de esa guerra sino del accionar del gobierno de EE.UU. en el mundo: crímenes de guerra, matanza indiscriminada, complicidad en la corrupción de funcionarios de alto mando y engaño sistemático al público.

En esa situación y sabiendo a lo que se exponía, ella puso en riesgo su propia libertad al difundir documentos que revelaron la verdad, sin buscar ningún beneficio personal. Yo llevo años reivindicando la nobleza de sus actos y mi defensa de ella siempre estuvo centrada en la importancia esencial del material que reveló y en el derecho del público a tener acceso a dicho material.

Es genuinamente difícil exagerar el significado de aquellas revelaciones. Además de difundir uno de los videos más viscerales sobre la carnicería indiscriminada de las fuerzas armadas estadounidenses en varias décadas, las filtraciones fueron consideradas —hasta por los escépticos más negativos en contra de WikiLeaks, como el Editor Ejecutivo del New York Times, Bill Keller— como la chispa que encendió la Primavera Árabe. Incluso algo más de peso aún, las revelaciones sobre cómo las fuerzas armadas de EE.UU. ejecutaron a civiles iraquíes y luego lanzaron un bombardeo aéreo para tapar sus crímenes fueron la razón para que el gobierno iraquí le negara a Obama la inmunidad que este quería conseguir para expandir la guerra en Irak.

Aunque el caso de Manning haya estado de alguna manera supeditado a la percepción cambiante a lo largo del tiempo que el público tenía sobre WikiLeaks, Chelsea en realidad primero intentó contactar a los medios tradicionales como The New York TimesWashington Post y Político. Los intentos de contacto no fueron concretados porque dichos medios no le prestaron atención. En los intercambios que tuvo por internet con un individuo engañoso, quien luego se convirtió en un informante del gobierno y la denunció, ella dijo que su motivación para filtrar información era el interés para generar una “amplia discusión, debates y reformas”. Agregaba: “Quiero que la gente vea la verdad… sin importar quienes sean… porque sin información, uno no puede tomar decisiones coherentes”.

Al principio de las revelaciones, el gobierno de Estados Unidos —como es su costumbre— esgrimió el argumento que la revelación de los documentos pondría vidas en peligro, y que aquellos responsables de su publicación tenían “sangre en las manos”. Pero investigaciones posteriores de AP y McClatchy demostraron que las acusaciones eran infundadas, y finalmente hasta el secretario de Defensa, Robert Gates, puso en ridículo la histérica reacción del gobierno sobre las filtraciones diciendo que había sido “considerablemente exagerada”.

En resumen, aunque Manning fue despreciada y rechazada por la mayoría de los círculos tradicionales de Washington, ella hizo todo lo que uno espera que haga un denunciante de conciencia: Tratar de asegurarse de que el público conozca sobre los actos ocultos de corrupción y delincuencia criminal con el fin de generar un debate y proporcionar poder a la ciudadanía al darle acceso a hechos que le han sido ocultados. Ella hizo todo esto sabiendo que corría el riesgo de ser encarcelada, pero siguió los dictados de su conciencia por encima de su interés personal.

A pesar de la enorme magnitud de su valentía que hizo posible las filtraciones originales, el heroísmo de Manning se ha multiplicado desde entonces, y se ha hecho más multifacético y consecuente. Por ello, es una fuente de inspiración para la gente de todo el mundo. Ahora uno podría decir que las filtraciones a WikiLeaks de 2010 han pasado a segundo plano al evaluar el impacto de Chelsea Manning como ser humano integral. Su coraje y la fuerza de sus convicciones van más allá de una acción impulsiva: Han sido la base de sustentación de los siete años que pasó encarcelada y que ella logró llenar de propósitos, dignidad e inspiración para los demás.

El factor dominante del encarcelamiento de Manning fue la constante agresión. En 2010, durante el primer mes de detención en la prisión naval de Quantico (Virginia), escuché reportes de las escasas personas autorizadas para visitarla sobre las condiciones abusivas del confinamiento de Manning: prolongada detención en solitario, pasaba la mayor parte del día encerrada en la celda, vigilancia permanente y otras cosas peores. Llamé a la prisión naval para investigar estas denuncias, y me quedé sorprendido cuando el funcionario me confirmó la veracidad de los hechos con una actitud displicente.

En base a ello, reporté por primera vez que las condiciones de detención de Manning incluían “tratamiento cruel e inhumano y, según los estándares de numerosas naciones, tortura”. Dicho reporte generó una controversia importante cuyo desenlace fue la renuncia del vocero del Departamento de Estado de Obama, P. J. Crowley, a raíz de que este denunció el tratamiento de Manning como una acción “ridícula, contraproducente y estúpida del Departamento de Defensa”.
Pero eso fue solo el principio de una larga cadena de abusos que ella tuvo que soportar. Varios meses después de mi informe, el New York Times reportó que Manning era sometida a una serie de rituales humillantes, en los cuales se la dejaba “desnuda en la celda durante siete horas”. Y agregaba que durante las inspecciones debía “pararse desnuda” afuera de su celda. Fue entonces, en 2011, que se supo del primer intento de suicidio de Chelsea Manning. Amnistía Internacional denunció las condiciones de su detención como una “infracción de las obligaciones de EE.UU. con las convenciones y los tratados internacionales”. Y más tarde convocó a protestas para exigir el cese de los abusos.

Sin embargo, fue difícil generar amplio apoyo del público y del periodismo a favor de Manning. De los sectores de derecha, muchos consideraban a los denunciantes como "traidores" y se regocijaban con su sufrimiento; por otra parte, muchos liberales leales a Obama se burlaban del abuso sufrido por Manning. Pero finalmente, el relator especial sobre tortura de la ONU investigó las condiciones de la detención de Manning y publicó sus conclusiones en 2012 afirmando que “los militares de EE.UU. son responsables de tratamiento cruel e inhumano”, y que “imponer condiciones de detención seriamente punitivas a alguien que no ha sido encontrado culpable de ningún delito es una violación a su derecho a la integridad física y sicológica, así como a su presunción de inocencia”.

La controversia generada por estos reportes forzó al gobierno de Obama a transferir a Manning de Quantico a la base militar de Fort Leavenworth —una prisión que si bien era más "profesional", no era menos horrorosa— ubicada en el medio de Kansas, a la espera de su juicio. Mientras que su encarcelamiento se vuelve más regularizado, su heroísmo se multiplica a nuevos niveles.

En julio de 2013 Manning fue sentenciada por múltiples cargos de “espionaje” (aunque fue absuelta del cargo más grave: el equivalente a traición por “ayudar al enemigo”). El 21 de agosto fue condenada a 35 años de cárcel. El 22 de agosto —tan solo un día después— presentó su declaración identificándose como Chelsea Manning, una mujer transgénero, y demandó que las autoridades militares autorizaran la terapia médica necesaria para completar su transición:
“Dada la manera en la que yo siento, y he sentido desde la infancia, quiero comenzar una terapia hormonal tan pronto como sea posible. Espero recibir su apoyo en esta transición. También solicito que, a partir de hoy, se refieran a mí usando mi nuevo nombre y el pronombre femenino (excepto en el correo oficial al lugar de confinamiento).”

Es difícil describir la valentía y determinación que tal declaración implica. Menos de 24 horas después de saber que ha sido condenada a pasar los siguientes 35 años de su vida en una prisión militar, se define públicamente como una mujer transgénero y exige terapia médica, a la cual ella tenía derecho legal y ético.

Para lograr captar adecuadamente la valentía de su decisión, es necesario entender cuál era su situación en ese momento. Yo la visité en Fort Leaveworth en 2015. Para llegar allí, uno debe tomar un vuelo a Kansas City, luego manejar más de una hora por los bosques de Kansas, en el proverbial medio de la nada. Uno llega a la extensa y totalmente militarizada base de Fort Leavenworth, adonde fue bastante complicado ingresar. Después de entrar, uno maneja otros 15 o 20 minutos dentro de la base hasta llegar a la prisión naval, que consiste en un laberinto de jaulas y medidas de seguridad que uno debe recorrer para finalmente verla en algún lugar dentro de las entrañas de esa prisión.

En resumen, es casi imposible haber estado más aislado de la sociedad de lo que estaba Chelsea Manning. Identificarse como una persona transgénero y embarcarse en ese proceso de transición es extraordinariamente difícil, incluso en condiciones óptimas. La gente transgénero todavía enfrenta enormes barreras sociales —incluyendo violencia epidémica— incluso cuando tienen una red de apoyo en el seno de las ciudades progresistas. Pero hacer una transición de género encarcelada en una prisión naval, en el interior de Kansas, donde tu vida cotidiana depende exclusivamente de tus carceleros militares, es inconcebiblemente difícil e inconcebiblemente valeroso.

Las dificultades de Manning en la cárcel, incluyendo sus intentos de suicidio y el grotesco castigo que recibió por ellos, fueron difundidas al público. Aunque las autoridades carcelarias le dieron a regañadientes una parte de la terapia que ella pedía, también le impusieron restricciones mezquinas, como la negativa a que se dejara crecer el pelo y a proveerle el apoyo que ella necesitaba.

Yo, como una de las pocas personas con autorización para visitarla, pasé muchas hablando por teléfono con ella durante ese periodo. Su experiencia —tanto la general en la cárcel como la específica de la transición de género— estuvo marcada por barreras y dificultades totalmente injustificadas causadas por la malicia e ignorancia de las autoridades carcelarias.

Pero el rasgo más impactante de la personalidad de Chelsea Manning es su persistencia inquebrantable. En el tono más humilde pero decidido, ella insiste en seguir el camino correcto, sin importar los riesgos ni los costos personales. Y al hacer esto, fue mucho más allá de su acto inicial de denunciante de conciencia, se convirtió en una héroe del movimiento LGBT a nivel mundial y de muchas más personas, al exigir el derecho de ser reconocida por lo que es, y vivir libremente, incluso en las condiciones de mayor opresión.

Este no es un caso en el que yo pueda fingir objetividad o neutralidad periodística. Considero a Chelsea Manning como una de las mayores heroínas de su generación, al igual que una amiga valiosa. Mientras que su liberación el día de hoy [artículo escrito el 17 de mayo] tiene un sabor agridulce: ¿Cómo olvidar la grave injusticia de que ella haya pasado casi toda la década de sus veinte años encarcelada por algo que amerita la gratitud colectiva, y que haya sufrido un abuso continuo? Estoy emocionado de que ahora que será liberada ella podrá finalmente vivir como una mujer libre e increíblemente entusiasmada con sus metas, que son una fuente de inspiración para la gente.

En definitiva, Chelsea Manning es una persona única no solo por su heroísmo político, sino principalmente por cómo ha recorrido su camino después de dicho acto político. Como relaté en la carta que escribí apoyando la petición de clemencia, ella es la persona con mayor capacidad de empatía y de compasión que he conocido en mi vida. Cuando conversaba con ella, me resultaba difícil contener la rabia y el resentimiento contra el abuso que ella sufría. Sin embargo, ella jamás expresaba o compartía ni una fracción de mi ira, todo lo contrario; a menudo defendía a aquellos que le hacían daño poniéndose en el lugar de ellos y justificándolos.
Podemos estar seguros de que su transición hacia la libertad no será fácil. Ha estado encarcelada desde que tenía 22 años. Ella sabe que es una figura que genera polémica y polarización, y tiene incertidumbres sobre cómo será su vida afuera de Fort Leavenworth. Será naturalmente una enorme adaptación a todo nivel.

Pero Manning es una de las personas más inteligentes, interesantes e inspiradoras que uno pueda tener la suerte de conocer. Hay un grado masivo de apoyo y admiración por ella en todo el mundo, como quedó demostrado por la increíblemente exitosa campaña de recolección de fondos para facilitar su transición hacia la libertad. Ante la mención de su nombre, sin importar en qué parte del mundo yo haya hablado, la gente se ha puesto de pie para ovacionarla. Todo esto —que ella sepa cuánto amor y gratitud existe hacia ella— indudablemente la fortalecerá en lo que sea que decida hacer.

Es raro, especialmente en estos últimos tiempos, hallar inspiración en una historia política. Pero la última década de la vida de Chelsea Manning y su potencial para el futuro es uno de esos casos únicos. Uno no debe idealizar lo que le ha sucedido a ella. Hay mucha injusticia, maldad e indignación en su historia. Pero la manera en la que ella ha inspirado a mucha gente y el hecho de que hoy sea libre son una causa de auténtica celebración, y un recordatorio de que los seres humanos mediante actos puros de conciencia y determinación pueden por sí solos mejorar el mundo.



Tuit de Chelsea "Primeros pasos hacia la libertad", 17 de mayo pasado: http://www.instagram.com/p/BUMgk0_BPbs

Fuente: http://theintercept.com/2017/05/17/chelsea-manning-is-a-free-woman-her-heroism-has-expanded-beyond-her-initial-whistle-blowing/