RADIO "PONCHOSVERDES.FM"

sábado, 8 de junio de 2019

¿Cómo te sientes ante el feminismo?


Cuando surgen temas feministas en conversaciones cotidianas o en redes sociales, generalmente las reacciones no suelen ser naturales. O bien nos parece un tema demasiado delicado, o resulta incómodo, o lo percibimos caricaturizado y escandaloso. Otras veces no lo relacionamos con nuestra vida diaria y sencillamente lo ignoramos.
La ideología del feminismo, enraizada en los derechos fundamentales, es un concepto esencial basado en la igualdad y la justicia de las personas. Aun así, parece que no se termina de sentir algo propio ni se logra incorporar a los valores personales y sociales de forma estable y duradera.
¿Qué nos ocurre?  ¿Por qué este tema se sigue viviendo conflictivo y excesivo? ¿Por qué estas ambivalencias?
Este artículo ofrece una reflexión para abrir diálogo sobre nuestra dificultad para pensar(nos) ante el feminismo. Os invito a analizar cómo nos sentimos ante sus puertas.
Adelante.
Situaciones cotidianas. Los síntomas.
Los síntomas son señales y manifestaciones de algo que no se manifiesta de forma visible. Un claro ejemplo es la fiebre, que es síntoma de diversas afecciones y enfermedades.
En psicología, también entendemos los síntomas como manifestaciones (ansiedad, pensamientos obsesivos, dolencias psicosomáticas, hábitos y conductas) y los interpretamos como reflejo de algo más interno.
Un problema bastante frecuente es que nos quedemos enredados en los síntomas. Debido al malestar que provocan, intentamos calmarlos sin adentrarnos en el origen que los causa. Pero para que haya cambios verdaderos y permanentes en la persona hemos de mirar más allá de lo concreto y profundizar.
Entendemos entonces que la sintomatología representa las consecuencias palpables de lo que ocurre a un nivel más complejo que hay que explorar.
Haciendo un paralelismo, podría decirse que los síntomas de la desigualdad de género se reflejan en situaciones cotidianas coloquialmente llamadas micromachismos*.
En nuestra sociedad occidental del mal llamado primer mundo, los micromachismos son las manifestaciones visibles en el día a día de un conflicto más profundo. En el resto del planeta, este conflicto se evidencia en la privación de los derechos más elementales.
Estos síntomas constituyen la punta del iceberg de algo más hondo y enraizado. No hay coherencia si no se comprende el sistema y el funcionamiento estructural.
Capturar ideas sueltas sin un sentido nos lleva a no entender lo que está ocurriendo, a limitarnos a repetir lo que se supone que está mal, de manera desorientada y sin apoyarnos en un argumento sólido que nos avale.
A veces con muchas dudas: ¿debo declararme mujer feminista si no creo sentirme oprimida en mi día a día? ¿debo declararme hombre feminista si no menosprecio a las mujeres de mi alrededor? de nuevo nos quedamos en la sintomatología y lo literal.
Así, la igualdad de género a través de la liberación de las opresiones a la mujer por su condición sexual se percibe amenazante porque, aun detectando los síntomas, no comprendemos el mecanismo del sistema.
Ante esto, nos encogemos de hombros y abandonamos estas ideas sueltas en el cajón de sastre de la injusticia general. Perdemos entonces la fuerza para realizar los cambios necesarios.
Bajo el iceberg
Si permanecemos en la superficie, a nivel particular te resulta extraño ser discriminada. Tienes amigos, hermanos que te tratan como a una igual. Si eres hombre tampoco concibes que se te acuse de estar posicionado en una situación superior. No lo ves claro.
Para ver la panorámica no nos quedemos en los detalles. No se trata solo de recordar que nuestras abuelas ofrecían primero la mejor comida a los hombres sentados a la mesa, se trata de comprender más allá el funcionamiento de un inconsciente colectivo transmitido de generación a generación y absorbido desde la niñez como esponjas. Repetido una y otra vez.
El sexismo que nos inunda no es una cuestión individual, ni de falta de amor hacia nuestra gente. Es una normalización social, construida y cultural que llevamos dentro, es estructural.
Esta transmisión generacional muchas veces es inconsciente, ni siquiera la percibimos, al igual que no reparamos en la alimentación que recibimos o en la instrucción básica que nos inculcan, en lo adquirido desde la cuna.
Para ser conscientes de nuestras propias cadenas educacionales, hemos de plantearnos un criterio y un cuestionamiento que rompa con lo estructural. De otro modo, difícilmente accederemos a sentirnos libres de ellas. “Quien no se mueve no siente sus cadenas” acertaba Rosa Luxemburgo.
Revisando la travesía ya recorrida llegamos a entender que en nuestra civilización impera el androcentrismo, donde el hombre (además blanco y heterosexual) constituye la medida de todas las cosas. Este hombre estándar es la medida del mundo y de su punto de vista sociopolítico y cultural.
En este constructo, la mujer es acompañante, secundaria, accesorio o posesión. Objeto, no sujeto. Constituida a través de esa mirada/medida del hombre. Por eso decimos que las mujeres no aspiran a tener poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas. Es decir, a ser sujetos y hacerse presentes, en la vida pública y privada.
Las mujeres han sido tratadas como niñas eternas sin acceso a la emancipación. Niñas sin voto. Niñas sin voz. A golpe de movimientos reivindicativos ideológicos y sociopolíticos, el oleaje de las mujeres va conquistando presencia y autonomía a lo largo de la historia. Sin esperar a que el empoderamiento les sea concedido, las mujeres lo toman por sí mismas. Mujeres activas, dueñas de su propia lucha.
Hay capas antropológicas y filosóficas para deliberar sobre el tema, pero no entremos ahora.
Continuamos en el momento actual
Nuestro planeta es un crisol de opresiones e injusticias, normalizadas o excepcionales. Ante una sociedad que mercantiliza a seres humanos (y animales) no contamos con recursos y herramientas de protección. Hacemos lo que podemos, a veces con funcionamientos poco adaptativos, negando o recortando lo que nos desestabiliza para seguir sobreviviendo.
Pero hemos de tener siempre en el punto de mira a los colectivos más desfavorecidos. La desigualdad de género, como lo es la racial y la de la orientación sexual, sigue siendo una realidad vigente y muy dura. Se trata nada más y nada menos que de la carencia de unas libertades mínimas.
Trabajar por una sociedad feminista no supone que haya que dejar de pensar y luchar contra otras injusticias y opresiones. En realidad, generar criterio y experiencia en unas luchas sociales nos beneficia universalmente porque nos provee de herramientas para enfrentar las demás.
Ante los abusos se sufre, y el sufrimiento no tiene género, raza o especie. Que pongamos el foco en una batalla no hará más que favorecer al resto.
De lo personal a lo social.
A nivel personal hemos de tener en cuenta que interactuamos con la realidad desde lo que somos. Proyectamos nuestro mundo interno en el contexto que nos rodea.
Es habitual que las personas, aun siendo adultas, nos encontremos en posiciones infantiles que no nos permitan gestionar nuestra vida como nos gustaría. Nuestros actos muchas veces responden a motivos que no somos capaces de comprender. El inconsciente está constituido por un mundo pulsional que determina nuestros deseos más íntimos, a menudo sin criterio lógico. Una forma de hacernos cargo de nuestra vida es a través del autoconocimiento.
A nivel social también nos colocamos en posiciones infantiles inconscientes. Nos atascamos en roles automáticos. Nos acomodamos en un funcionamiento inmovilizador y expectante sin hacernos sujetos ni responsables de lo que ocurre alrededor. Esperando a que la sociedad, como si fuera una figura parental protectora, nos abastezca sin necesidad de nuestra implicación directa. No es voluntario, sencillamente no nos damos cuenta.
Necesitamos crecer y hacer un pasaje simbólico donde renunciamos a la posición infantil para construirnos hacia el exterior. Nos desarrollamos e independizamos.
Esto implica una reestructuración dinámica y una nueva ética. Reorganizamos el psiquismo en una nueva manera de ser, posibilitando nuevos movimientos a partir de comprender y obrar en la realidad. Esto nos responsabiliza y también nos libera.
Crecer, por tanto, es ir atravesando etapas. Madurar nos empodera ante el mundo, haciéndonos partícipes de nuestro entorno para poder manipularlo.
Ser consciente, tomar decisiones, hacerse cargo de las consecuencias y adquirir responsabilidades nos empuja hacia lo proactivo. 
Resulta liberador porque es a partir de ahí cuando podemos hacer algo al respecto.
¿Y qué podemos hacer?
Tenemos una sociedad infantilizada. Partiendo de que no somos sujetos maduros y de que tenemos puntos ciegos, hemos de constituir una sociedad que funcione como un tercero que nos proteja incluso de nuestras propias reacciones defensivas y nuestros mecanismos inconscientes.
Una sociedad que nos eduque ante la falta de compromiso social y que nos implique en la propia sociedad. Una rueda recíproca.
Responsabilizarnos como seres sociales que vivimos en comunidad. Apropiarnos de la sociedad. No darla por hecho.
Madurar, metabolizar, hacerla nuestra y reconvertirla.
Esto no es un mero grito por un activismo en masa en pro de una causa, es un llamamiento a tener conciencia de tu entorno, de tu día a día y de comprender la influencia y repercusión mutua que tienes con lo que te rodea. Nada más.
Detenerte y ser consciente.
Construcción de tu identidad: el proceso.
El lenguaje estructura el pensamiento y nos permite el acceso a la cultura y a la colectividad. Podría decirse que es una forma de poder, porque es una forma de pensar.
Nombrar, poner palabras nos ayuda a visibilizar y a tomar conciencia de lo que nos ocurre. El lenguaje evoluciona por adaptación a la realidad social a la que representa. Para que haya futuro, hemos de traducirlo a palabras en el presente.
Cuando comienzas a prestar atención al sistema, lo que llaman ponerse las gafas violetas, significa quitarse una venda y poner palabras a lo que ves. Esto siempre concluye en alivio porque hilas, asocias y entiendes cosas. También escuece un poquito. Son como despertares todo el tiempo, te descubres dándote cuenta de tus propios episodios de machismo, en un proceso que avanza poco a poco.
Progresivamente, al igual que constituimos nuestra personalidad en cualquier otro ámbito, también en el feminismo confeccionamos un collage propio. Tomamos un poco de allí y otro poco de acá, elegimos, desechamos, reelegimos, inventamos. Nos diferenciamos.
Vamos elaborando minuciosamente una amalgama de lo que podríamos llamar nuestra identidad, una identidad además susceptible de cambio. Hay tantos feminismos como subjetividades. Cada cual tiene su perspectiva, pero con una misma base: la libertad y el respeto por los derechos.
En definitiva
Hablamos entonces de una autorresponsabilidad y de una responsabilidad común. De un pasaje de lo individual hacia lo colectivo y hacia una conciencia como ser social.
Una sociedad madura ha de ser consciente de lo que está ocurriendo, no se trata de dar soluciones rápidas, sino de crear un espacio para escuchar, entender y generar opciones y alternativas, sin miedo a la incertidumbre.
Cuando se apañan medidas rápidas caemos en una política fingida, en unos ideales no interiorizados que ejecutamos casi a regañadientes, más por cumplir la norma que por comprender la función.
En el trabajo psicoterapéutico no podemos desmontar la sintomatología sin más, hemos de comprender la estructura subyacente y su funcionamiento. También en la sociedad precisamos cambios desde lo interno.
Necesitamos una educación, pero no solo una educación institucional (eso sería, de nuevo, no hacernos cargo y delegar en un estado parental), tampoco es una educación exclusivamente dirigida hacia nuestras hijas e hijos.
Es una educación que comienza en ti, a través de ser consciente y de cuestionarte sin juicio. Abriéndote hacia un terreno más allá de las certezas. Y convertir estas certezas en preguntas.
El feminismo no es sólo una reivindicación, sino también un método de funcionamiento desde el respeto y la solidaridad, cimentando una sociedad más justa. Es una búsqueda de la igualdad y de la equivalencia a través del reconocimiento de la diferencia y el derecho a la divergencia.
Podemos convivir pensando distinto. Alteridad y reciprocidad.
Hemos de ser valientes, lo que vamos a desarrollar ni siquiera lo hemos imaginado, abrimos camino sin saber hacia dónde nos lleva.
Ahora que el concepto de género está siendo deconstruido, necesitamos tejer nuevos tipos de relaciones entre personas. Podemos transitar el recorrido logrado y a partir de ahí, devenir el futuro en un proceso sin fin.
Estamos creando y construyendo nuestro futuro y el de nuestra descendencia.
Con esta reflexión no pretendo dar respuesta al porqué de la dificultad para asimilarnos feministas, tan solo abro interrogantes. Ojalá pudiéramos normalizar una sociedad feminista, pero si esto no está ocurriendo necesitamos preguntarnos y dilucidar.
Abrir un espacio de escucha para pensar, consensuar y apuntalar nuevos referentes.
Nos decía Nina Simone, por experiencia propia, que la libertad es no tener miedo. No existen confrontación ni creación sin riesgo, atravesemos entonces el miedo a cuestionarnos para poder elegir con libertad.
Silvia Igualador
Psicóloga
Psicóloga psicoterapeuta. Trabajo en la psicología clínica desde el año 2000. Licenciada en la Universidad de Deusto, post grado de Clínica Psicoanalítica y master especialista en Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica por la Universidad de Comillas.
Además de formarme en multitud de cursos y seminarios, he colaborado con diferentes ONGs y asociaciones, dado mi especial interés en lo social. Fundadora y consulta privada en el Centro de Psicología Argensola, Madrid.
Me apasionan las personas, los encuentros reales, y la búsqueda del bienestar común. Disfruto con el cine, el diseño, las aperturas de pensamiento, el jazz, la literatura y el humor. Viajera y animalista.
Me encanta aprender.
Para tener más información sobre la página y nosotrxs, nos puedes escribir al mail: ecofeminismo.bolivia@gmail.com

Vox cesa fulminantemente a una concejal electa en Torremolinos por asistir al Orgullo LGTBI


Por Post Digital
Vox ha perdido uno de los dos concejales que logró en las elecciones municipales del pasado mayo en la localidad malagueña de Torremolinos al solicitar la baja la número 2 de la candidatura, Lucía Cuín, por discrepancias sobre su asistencia y apoyo al Orgullo LGTBI del municipio.
Fuentes de la formación han explicado a Efe que la asistencia de Cuín la pasada semana al festival promovido por el colectivo LGTBI ha sido el «detonante» para la baja de militancia de esta edil electa, que tampoco había firmado el protocolo de anticorrupción urbanística que Vox exige a sus cargos electos.
Tras aceptar la baja solicitada por Cuín, Vox le reclamó la devolución del acta de concejal, que hubiera sido ocupada por el siguiente en la lista, un policía nacional jubilado, pero esta rechazó la petición, por lo que se prevé que continúe como edil no adscrita, han indicado.
«En ningún caso Vox autorizó a Lucía Cuín a participar y mostrar su apoyo explícito a un evento promovido por el ‘lobby’ LGTBI», ha señalado este miércoles la formación en un comunicado.
Según las fuentes consultadas por Efe, antes de ir al acto la edil lo comunicó al coordinador local de Vox, quien le dijo que lo hiciera a título personal, pero Cuín divulgó además su asistencia en redes sociales.
En los pasados comicios, el PP logró nueve concejales en Torremolinos; el PSOE, 8; Adelante Andalucía, 3; Ciudadanos, 2; Vox, 2 y Por mi pueblo, 1. Antes de la baja de militancia de Lucía Cuín, la suma de ediles de PP, Cs y Vox -trece de los 25 ediles de la Corporación- con un pacto «a la andaluza» hubiera permitido a los populares asegurarse la alcaldía, que ahora se abre a otras posibilidades.


Para tener más información sobre la página y nosotrxs, nos puedes escribir al mail: ecofeminismo.bolivia@gmail.com

Argentina. “El fútbol forma parte de la revolución feminista”

Por Ayelén Pujol

Viviana Vila será la comentarista de la cadena Telemundo del Mundial que empieza hoy en Francia. En su día, la periodista y locutora habla de lo difícil que le resultó insertarse en un ámbito tan machista, cuestiona a colegas enojados porque las mujeres empiezan a ocupar lugares protagónicos en el periodismo deportivo y compara esta situación con la apertura y el auge que generó la profesionalización del fútbol femenino.

Viviana Vila es una periodista que derriba prejuicios: como mujer, fue la primera argentina en comentar un Mundial. El año pasado, en Rusia, trabajó para Telemundo, la cadena estadounidense de habla hispana, y este año será la primera en cumplir la misma función, pero analizando la Copa del Mundo de fútbol femenino que empezará hoy en Francia.
Si las futbolistas están pateando el tablero y encabezando la revolución de los botines, Viviana protagoniza otra lucha, en el mismo sentido: la de abrir la cancha para las periodistas deportivas. Como si se tratara de la historia de las futbolistas Estefanía Banini o Soledad Jaimes, Viviana también sufrió agresiones que intentaron sacarla de la cancha. Si la historia de las jugadoras tiene en su recorrido calificaciones como “machona” o “marimacho”, o frases como “andá a lavar los platos”; Vila puede repetir sin pausa todo lo que la fauna de los periodistas deportivos, hiperpoblada de varones que defienden el monopolio del saber y ocupan el mayor porcentaje de puestos de trabajo en los medios, le recitaron: que ella era lo peor que le podía pasar al fútbol argentino, que era indigna, que era chorra, que algunos equipos perdían por su culpa, que se fuera del país porque era una rata apestosa. Que era mufa.
En 2012 ingresó en la televisión para comentar partidos en el Fútbol para Todos, después de una carrera que había iniciado en la Facultad de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de La Plata, donde estudió periodismo y donde hoy es docente de radio. Vila se recibió de locutora en el ISER y en 1999 comenzó a trabajar en el equipo de Víctor Hugo Morales. Su relación con el relator y periodista también fue motivo de agravio: le dijeron que se fuera a vivir a otro país con el «uruguayo ése».

—¿Cómo empezó tu historia en el periodismo deportivo?

—Un día Víctor Hugo Morales me dijo: «Nena, ¿no querés hacer las conexiones desde La Plata con Gimnasia y Estudiantes?” Fue por 2001. Yo le dije que no, rotundamente. Llevaba dos años trabajando en la radio de deportes de La Plata y cubría polideportivo. Y pensaba: ¿hacer ese trabajo para Competencia, donde estaban todos los que yo admiraba? Nooo. Pero bueno, después me animé. Y cuando le agradecí a Víctor Hugo por la oportunidad, me contestó: «No me agradezcas, tengo demasiado olfato». Acá estamos.
Para ese entonces Viviana ya amaba el fútbol, en gran medida por la influencia de su papá, con quien iba a la cancha. Sin embargo, dice, dar el paso para saltar del lugar de hincha al de periodista le costó.
—No lo pensé. Y soy medio inconsciente a veces. Yo tengo muy mala memoria y eso en nuestra profesión es horroroso. Todo me costó el doble, además, por ser desmemoriada: venía un gol y no podía relacionarlo o jugar con algún gol así del pasado porque no me lo acordaba. Me daba cuenta que los compañeros que tienen memoria hacen un speech divino a partir de la relación por la memoria que desarrollaron. Así que bueno, entendí que también puedo aportar otras cosas.
—¿Cómo te preparás para un Mundial de fútbol femenino?
—Me puse a estudiar, porque me toca comentar 20 partidos de ese torneo más cuatro de la Copa América de varones. Voy a comentar todos los de Argentina, pero para el público latino de Estados Unidos. Y la verdad, es un desafío. Pensá que yo soy consumidora de fútbol masculino. Así que tuve que aprender formaciones, indagar en las historias de las selecciones y de las jugadoras, chequear cómo llegan, cómo les fue antes. Soy de la que se anotan todo en papel, como antes.
—No tenés muchos lugares dónde poder verlas en acción, ¿no?
—Y no, todavía no hay mucho. Nada que ver con el fútbol de varones, que podés estudiar cómo forman, cómo se paran, cómo vienen jugando. Yo hace un año nada más empecé a mirar el fútbol de las pibas. Los caminos laborales me fueron llevando para otro lado. Acá en La Plata había algo en Estudiantes, algún tiempo hubo en Gimnasia, después no y ahora el Lobo ascendió. La conozco desde hace mucho a Bettina Stagñares –coordinadora del fútbol femenino en Estudiantes– que la batalla desde hace 30 años. Y pará de contar.
—¿Qué te llama la atención ahora que lo mirás?
—Siempre pensé en el esfuerzo que hacen, el contrapunto con lo masculino, un mundo donde hay tanta plata y tanto bienestar. Me metí en lo que pasó en la Copa América de 2018 y los reclamos de las jugadoras, las anécdotas de las chicas durmiendo donde podían, la huelga de 2017. Y a principios de año con lo de Maca Sánchez, que movió todas las estructuras.

—¿Por qué creés que de un tiempo a esta parte cambió tanto la visibilidad del fútbol femenino?

—Me parece que el fútbol forma parte de la revolución feminista; no está aislado de los espacios que ocuparon las mujeres en este último tiempo. Creo que no hubiera resultado si no venía acompañado de otros pedidos. Personalmente pienso que no hay vuelta atrás con el colectivo andando tan fuerte. Todo lo que se sume son puertas que se van abriendo. Y el fútbol no queda exento a eso. Se da gritando, marchando, aprovechando los momentos políticos donde a muchos les va a convenir estar de este lado para no ser piantavotos. Porque hay que decirlo: hay lugares que se abren porque hay muchos que no tienen a la cuestión de género como una convicción. Se paran en ese paradigma por oportunismo. Pero nosotras tenemos que aprovechar eso también.
—Se dieron muchos cambios muy rápido, ¿no? La Selección al Mundial, la profesionalización, las chicas de Boca jugando en la Bombonera, por ejemplo.
—Mirá, en febrero –¡febrero!– nos sacamos una foto con Maca en la Facultad con el cartel por un fútbol feminista, disidente y profesional. Ella me dijo que no faltaba tanto para que se diera lo de los contratos. Yo le dije que pensaba que sí, que quedaban unos años de lucha. Esto hizo mucho ruido porque pasó en el momento exacto en que tenía que pasar. Las chicas de la selección avanzando, las redes sociales que nos permitieron mostrarlo, muchas jugando en el exterior, Maca con el juicio a la UAI Urquiza, su club. Se trata también de no quedarse atrás de un mundo que avanzó también en esto. Y el grito de Maca estuvo buenísimo, pero hubo otras que venían desde antes. Claro, el fútbol femenino no era masivo ni público. Hay algo que se transformó, por suerte.


—¿Cuánto falta para la igualdad en el periodismo deportivo?

— (Sonríe y suspira) Al periodismo deportivo le falta… El otro día escuché a uno que prefiero no nombrar que dijo: «Ellas creen que juegan bien». Lo dijo en voz alta, no sé cómo se animó, pero refleja lo que piensan un montón y no lo dicen. Está lleno de machos enojados con nosotras y que para no quedar muy fuera de tono, dicen aceptar cosas que en el fondo no aceptan. Pero bueno, hay cuestiones que no se toleran más. A mí me pasó y me pasa. Hay quienes no quieren que comente, que relate, que haga campo de juego, que haga notas. Y son ellos los que deciden.
—¿Ves alguna posibilidad de cambio en la profesión?
—Veo muchos colegas varones que acompañan. Entienden el momento y acompañan. Y creo que siempre la masa hace fuerza. La masa organizada. Banderas en alto, con consignas claras. Acá tiene que haber una determinación de los medios para poner mujeres en los lugares de decisión. O varones dispuestos a igualar la cancha. Así como a alguien se le ocurrió que una mujer comente, se le puede ocurrir poner una secretaria de redacción.

—Das clases en la facultad, ¿qué te dicen las mujeres que quieren ser periodistas deportivas?

—Lo primero que sienten es que es inalcanzable. Aparece como demasiado lejana la posibilidad de trabajar de esto pese a todo lo que se ha avanzado. Hay cierta desesperanza. Quizás es el contexto también. Con este gobierno se perdieron cuatro mil puestos de trabajo. Se retrocedió mucho, hay precariedad laboral. Y esa crisis económica hace que muchos y muchas terminen trabajando de lo que pueden en cualquier lugar.
—¿Te imaginás un Fútbol para todes, con e?
—(Se ríe) A mí me gusta la frase «todas y todos». Qué sé yo, sigue siendo un reducto muy masculino.
—¿Y uno con relatoras?
—Eso estoy esperando, que alguna relate. Hasta ahora no apareció la que rompa los esquemas. También te confieso que lo pienso y sufro imaginando cómo la van a maltratar cuando se confunda algún jugador. Pero sí, ojalá algún día surja alguna compañera. Cuando jugó la Selección con Uruguay, la despedida antes de viajar al Mundial de Francia, en la TV Pública comentó Alejandra Martínez. No sabía que ella comentaba y me gustó, estuvo muy bien, muy prolija, muy correcta. Hasta ahora no escuché nunca una relatora mujer, pero sería buenísimo.
—¿Qué les dirías a las que piensan en dedicarse a eso?
—Me pasó en la Facultad de cruzarme con chicas que me dijeron que les gustaba relatar. Hay que jugar en la casa. Hay que tener conocimiento de fútbol, personalidad, una forma de decir, de transmitir. Alguna va a aparecer, tengo la esperanza de que hay alguna dando vueltas y todavía no la conocemos. Queda mucho por batallar, combatir a los que dicen: «No, dejame, yo tengo el oído acostumbrado a escuchar varones».  A mí me gustaría, voy a estar bancando la parada cuando suceda.
revistacitrica.com.ar/el-futbol-forma-parte-de-la-revolucion-feminista-viviana-vila.html


Para tener más información sobre la página y nosotrxs, nos puedes escribir al mail: ecofeminismo.bolivia@gmail.com

Brasil. Manuela d’Ávila: “El Gobierno de Bolsonaro es un Gobierno de muerte” (Video)


Por Patricia Reguero
El primero es legitimar lo que hace la Policía con la población al dar impunidad para matar a la gente —en Brasil tenemos la Policía que más mata del mundo—. En esa legislación también hay un cambio de lo que caracteriza a las organizaciones criminales, por lo que ahora todas las organizaciones de los movimientos sociales pueden ser criminalizadas.
Manuela Pinto Vieira d’Ávila (Porto Alegre, Brasil, 1981) llega a La Casa Encendida desde Barajas con 21 años de militancia política en la maleta, incluida la experiencia como diputada en dos mandatos en el Parlamento de Brasil. Esta vez no la acompaña su hija, Laura, que viajó con ella durante la campaña de las elecciones brasileñas de 2018 a las que esta militante del Partido Comunista concurrió a la vicepresidencia de la República junto al Partido de los Trabajadores.
D’Ávila también es fundadora del Instituto E se fosse voce, un proyecto que pretende explicar y combatir las fake news, cuyas consecuencias conoce muy de cerca después de que en la campaña electoral fuera blanco de desinformaciones, motivo por el que el Tribunal Superior Electoral de Brasil ordenó a Facebook retirar hasta 38 páginas de usuarios con información falsa sobre ella y el candidato a la Presidencia del país por el Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad.
Dice que ser madre ha hecho de ella una persona más revolucionaria de lo que ha sido nunca y advierte sobre el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro: “Es un Gobierno de muerte”. De cuerpos, maternidades, medios de comunicación y lucha en tiempos de auge de nuevos fascismos hablará en la mesa que comparte con las escritoras Gabriela Wiener y Najat El Hachmi en el festival Princesas y Darth Vaders que se celebra del 7 al 9 de junio en Madrid.
Hace poco en este mismo lugar la exdirectora regional de ONU Mujeres Luiza Carvalho decía que de Jair Bolsonaro, presidente de Brasil desde el 1 de enero, no se había conocido su programa en campaña. ¿Se conoce ahora que lleva seis meses como presidente? ¿Cuál es el balance de esos seis meses?En verdad en los últimos 30 años él ha dicho exactamente lo que iba a hacer. Yo he estado con él ocho años en el Congreso Nacional y él jamás ha mentido acerca de quién era. Siempre ha dicho que defendía la tortura. Siempre ha dicho que defendía la la dictadura militar. Siempre ha hablado mal de las mujeres, y también de los hombres y las mujeres negras. Siempre ha dicho que la universidad pública es un espacio donde no hay personas buenas y que no era necesaria para el país. El Gobierno de Bolsonaro es un Gobierno de muerte. Lo que vemos ahora es cómo esos absurdos se pueden transformar en el proyecto de la extrema derecha de Gobierno. Estamos viviendo el necrocapitalismo en su máxima potencia en Brasil.
¿Qué ejemplo puedes poner? ¿Cómo se traducen esas políticas en la vida de las personas?En cualquiera de las áreas te puedo dar ejemplos. En los últimos meses la legislación acerca de las armas ha cambiado: ahora básicamente cualquiera puede comprar armas y se permite incluso que los niños puedan empezar a dar clases de tiro si sus padres tienen ganas. Él ha cambiado la legislación ambiental y las normas de las cacerías, de modo que todo lo que hemos logrado en los últimos años sobre animales en peligro de extinción, él lo ha cambiado. También ha mandado para fuera del país todos los médicos de profesionales de salud cubanos que estaban trabajando con la gente pobre en un programa que hemos creado en el gobierno de Dilma que se llama “Más médicos”, con el argumento de que como son cubanos es un programa ideológico. Ha dicho antes de ayer que el embajador de Venezuela en Brasil es el embajador que ha nombrado Juan Guaidó, es decir, da un paso adelante en la intervención militar en Venezuela, que no es una intervención brasileña sino una intervención norteamericana.
Tenemos ahora en el Congreso una legislación que ellos llaman de “medidas anticriminalidad”, que tiene dos ejes. El primero es legitimar lo que hace la Policía con la población al dar impunidad para matar a la gente —en Brasil tenemos la Policía que más mata del mundo—. En esa legislación también hay un cambio de lo que caracteriza a las organizaciones criminales, por lo que ahora todas las organizaciones de los movimientos sociales pueden ser criminalizadas.
Y por último, algunas cosas que posiblemente ustedes ya conozcan como la reforma de pensiones que acaba con la preeminencia pública de la jubilación y con la perspectiva de la gente más pobre de tener una jubilación. Además, hace unos días se vació a las universidades técnicas de dinero, que es la razón por la que ha habida tanta movilización en la calle. Entonces tenemos menos escuelas y eso es muerte. Tenemos más cárceles y eso es muerte. Tenemos menos protección al medio ambiente y eso es muerte. Tenemos autorización para que los policías maten a los pobres y eso es muerte. La extrema derecha en Brasil conduce al gobierno de la muerte.
¿Por qué molestan los movimientos sociales?A veces la gente me pregunta “¿qué va a pasar en Brasil?” y yo contesto: “¿Qué es lo que falta por pasar en Brasil?”. Hemos tenido a Lula detenido, a Marielle muerta, tenemos parlamentarios y políticos que no sabemos si la gente nos va a agredir en la calle, porque el presidente estimula la violencia contra nosotros. Y ahora hay un esfuerzo por cambiar la legislación para que intenten hacer que las organizaciones sociales puedan ser catalogadas como organizaciones terroristas.
Se ha responsabilizado a las fake news de que Bolsonaro llegara al Gobierno. El debate existe en otros países también, siempre con el argumento de que la desinformación beneficia el discurso de la extrema derecha. ¿Qué tienen que ver las fake news con la extrema derecha?Tiene todo que ver. Yo creo que la gente no ha entendido nada. En primer lugar, cuando hablamos de fake news no hablamos solo acerca de mentiras. El instituto que he creado para trabajar con esto no es un instituto acerca de fake news sino un instituto de fake news y organizaciones de odio. ¿Por qué? Porque ellos no juegan solo con mentiras, sino que trabajan con mentiras y con la construcción de odio social contra lo que somos.
Creemos que estamos hablando de marketing político, que ellos utilizan fake news para hacer marketing como antes utilizaban la televisión y los periódicos. No, no es eso. Brasil no tenía legislación de protección de datos personales como España tampoco tenía hasta hace poco. ¿Qué significa esto? Que tienen todas las informaciones acerca de nosotros. Y no son informaciones objetivas solamente, como imagina la gente. Es posible trabajar mucho con informaciones objetivas, pero no estamos hablando solo de eso.
Lo que ellos hacen es trabajar con información subjetiva. Conocen los patrones psicológicos y cognitivos. Saben si te has detenido dos minutos delante de La Casa Encendida, y si después entras a una tienda, y saben que has comprado una chaqueta como esta y que compras ropa para niña. Ellos hacen política como nadie la ha hecho. En el nazismo se hacía la comunicación de una manera muy perversa, pero no desde la cabeza de la gente.
En Brasil ha habido otro factor importante, que es que la gente tenía planes de telefonía móvil con liberación de solo algunos servicios. O sea, la gente no tenía internet sino que tenía Facebook. Entonces, la gente dependía de una red social y no tenía cómo buscar una información. De este modo, si se compra el espacio para poner una fake news acerca de mí en Facebook, da igual que yo ponga en un sitio web que eso es mentira, la gente no tiene cómo salir de Facebook. Y yo no puedo adentrarme en la red de la persona. Entonces están las redes sociales, el big data y el uso de tecnología muy sofisticada… y ellos juegan con datos reales de nuestro pueblo.
Es más sencillo mentir de una mujer que hacerlo de un hombre. Es más sencillo mentir acerca de un negro. Por ejemplo, en la campaña electoral yo fui el principal árbol de fake news: ¡una mujer de 37 años que entra a la segunda vuelta! Tengo que ser una loca.
Esos datos y esas tecnologías están en en el mercado para todos. ¿Por qué no los utilizan también las izquierdas?Porque es el capitalismo. Ellos tienen la plata, nada está a la disposición de todos. Los bots no están a la disposición de todos. Yo creo que la izquierda tiene que tener los bots del bien. No solo la izquierda, sino todo aquel que tenga un compromiso con la democracia y con la soberanía de los pueblos tiene que empezar a involucrarse en proyectos de creación de bots del bien, en aprender cómo identificar fake news y cómo sacarlas de la red social muy velozmente. Porque eso es posible. Tenemos que empezar a involucrarnos en proyectos de tecnología del bien. Hemos estado en un espacio de idealismo, de creer que internet era simplemente democrática. Y es democrática, pero no es libre, porque no hay libertad en el capitalismo.
En Brasil, las mujeres dijeron “el no” y las urnas “el sí”. ¿Ha sido en vano la movilización de miles de mujeres?No es un fracaso. Las mujeres hemos tenido las manifestaciones más grandes de los movimientos sociales de los últimos años en Brasil. ¿Qué fracaso hemos podido tener si estamos en la calle? Estamos en la lucha, imaginar que porque no logremos vencer hemos ido fracasadas es no comprender que la extrema derecha se organiza en el mundo. Bolsonaro es un problema muy grande para Brasil, pero la crisis no es brasileña como dice la derecha. Bolsonaro está en Brasil como salida a una crisis que es mundial y cada país tiene sus bolsonaros, que tienen una apariencia en España, otra en Francia, otra en EE UU. Y las mujeres están involucradas en todo el mundo por razones muy concretas, en primerísimo lugar porque las salidas económicas que la extrema derecha y la derecha liberal proponen son salidas que transforman el Estado en un Estado más pequeño, y cuando hay una privatización de las responsabilidades públicas, las más afectadas son las mujeres. Las mujeres están en la calle porque quieren convertir en un debate moral unos debates que son económicos y sociales. La crisis es mundial y es una crisis del capitalismo que afecta a todos los trabajadores pero es más cruel con las mujeres. Es por eso que las mujeres están en la calle.
¿Es el movimiento feminista un muro de contención contra las políticas de derechas en Brasil y en el mundo?Sí, creo que las mujeres están sirviendo de muro de contención. Pero más allá de eso creo que en las mujeres está la manera en la que vamos a tomar el poder para nosotros, porque no puedo creer que vayamos a estar para siempre conteniendo. El movimiento de mujeres en Brasil y con muchísima fuerza el movimiento de mujeres negras puede provocar el cambio que también tenemos que hacer en el poder. No creo que tengamos un feminismo que esté preparado para cambiar al poder, pero creo que tenemos que involucrarnos y crear un feminismo popular que va a cambiar el poder. Esa puede ser la manera más dulce de contestar a la extrema derecha.
Entonces las mujeres están respondiendo a nivel global. ¿Se organizan también las derechas globalmente?Existe una organización internacional de la extrema derecha porque la crisis del capitalismo es global. El necrocapitalismo está ahí para saber quién va a vivir y qué va a morir. Para ellos, la gente que trabaja no está para vivir. El mundo con la tecnología, las cosas buenas, el mundo con lo mejor es un mundo para pocos. Es eso lo que ellos están planteando y en lo que están trabajando. Y antes no lo decían, pero ahora lo dicen.
Me han preguntado hace poco que si ser madre te hace más conservadora. Te lo pregunto a ti, como autora de Revolução Laura: reflexões sobre maternidade & resistência, un libro en el que reflexionas sobre maternidad y política. ¿Ser madre te hace dar pasos a la derecha en tus posicionamientos políticos?La maternidad me ha hecho más revolucionaria que en cualquier otro momento de mi existencia. Creo que si la sociedad intenta hacer que seas más conservadora es porque la maternidad es exhaustiva para una mujer. Yo amo a mi hija, pero si trabajas 15 horas al día no es que te vuelvas más conservadora, es que te quedas muerta. Yo tengo condiciones muy privilegiadas, un compañero con quien comparto mis responsabilidades, escuela para mi hija, opción de llevármela conmigo cuando tengo que trabajar por todo el país… Me he enfrentado a mi partido y he dicho que no creo en el poder como lo ejercen los hombres. Ahora pienso que yo era conservadora antes de la maternidad.
.
www.elsaltodiario.com/brasil/manuela-davila-extrema-derecha-brasil-bolsonaro-gobierno-muerte



Para tener más información sobre la página y nosotrxs, nos puedes escribir al mail: ecofeminismo.bolivia@gmail.com

Gran Bretaña. Un grupo de hombres da una paliza a una pareja de lesbianas en un bus de Londres


Por Público
«Lo siguiente que recuerdo es que ver a Chris -su pareja- peleando con tres de ellos», especifica en el post de la red social. Es entonces cuando ve la gravedad de la situación y corre a auxiliarla. «Me parten la nariz (…) y lo siguiente que recuerdo es ver a la Policía tomándonos declaración». No solo las agredieron de forma brutal, sino que también las robaron.
«Me parten la nariz (…) y lo siguiente que recuerdo es ver a la Policía tomándonos declaración», relata la víctima a través de las redes sociales. No solo las agredieron de forma brutal, sino que también las robaron.
Una pareja de lesbianas fue agredida por un grupo de hombres el 30 de mayo cuando viajaban en un autobús en Londres. Las jóvenes regresaban a casa y, según relata Melania Geymonat en Facebook, alrededor de cuatro hombres las siguieron y les pedían que se besaran “para su deleite, aludiendo a poses sexuales”.
“Como si fuéramos un espectáculo”, precisa Geymonat, quien añade que intentó calmar la situación haciendo “chistes”. Sin embargo, lejos de terminar con el acoso, les “tiraban monedas cada vez más entusiasmados”, explica.
«Lo siguiente que recuerdo es que ver a Chris -su pareja- peleando con tres de ellos», especifica en el post de la red social. Es entonces cuando ve la gravedad de la situación y corre a auxiliarla. «Me parten la nariz (…) y lo siguiente que recuerdo es ver a la Policía tomándonos declaración». No solo las agredieron de forma brutal, sino que también las robaron.
Según denuncia la joven, lo que más le indigna es que este tipo de violencia «sea usual» y que sea necesario ver sangre en una imagen para que este tipo de denuncias tengan impacto en la sociedad.
Incide en que las agresiones homófobas son habituales: «Enterarme a diario de situaciones similares. Por ser mujer, ser tomada como un objeto sexual. Saber de amigos gays que fueron molidos a palos porque sí. Que haya que soportar los ‘piropos’ y la violencia machista, misógina y homófoba». Porque cuando te defiendes «pasan cosas así», concluye.
www.publico.es/internacional/homofobia-grupo-hombres-da-paliza-pareja-lesbianas-bus-londres.html


Para tener más información sobre la página y nosotrxs, nos puedes escribir al mail: ecofeminismo.bolivia@gmail.com

jueves, 6 de junio de 2019

Brasil. A Neymar los medios comerciales lo defienden más que sus propios abogados


Por Mariana Pitasse
Los diarios compraron la versión de que la presunta víctima estaría sacando provecho de los éxitos del “chico” Neymar
Una mujer hace una denuncia policial donde acusa a un hombre por violación. En su declaración, relata que su acompañante se puso agresivo y la forzó a tener relaciones sexuales sin su consentimiento. El informe médico, anexado al caso, recoge señales físicos de agresión y estrés postraumático. En respuesta a las denuncias, el hombre acusado la desmiente públicamente y argumenta que el episodio se trata solo de “una relación común entre un hombre y una mujer”.
El caso podría ser nada más que uno entre los 135 casos de violación registrados por día – que representan aproximadamente un 10 a 15% de las violaciones que ocurren diariamente en Brasil, según un informe del Atlas de la Violencia de 2018. Pero no se trata de un episodio cualquiera. El hombre acusado es Neymar, uno de los futbolistas mejor pagados en el mundo. Por ello el caso está en el centro de la atención mediática en Brasil y en otros países, con amplia repercusión en las redes sociales.
Después de la denuncia registrada contra el futbolista del Paris Saint-Germain (PSG) el pasado viernes (31), la acusadora se quedó expuesta de diversas formas – en los medios comerciales y por parte del propio Neymar. Para “sensibilizar” a la opinión pública, el futbolista divulgó un video en sus cuentas de Instagram y Facebook en que se declara inocente. Al intentar “comprobar” su versión de los hechos, divulgó conversaciones entre ambos por Whastsapp, así como fotos y videos íntimos de la acusadora. Tras la acción, empezó a ser investigado también por filtrar fotos íntimas.
La difusión del contenido no fue un equívoco, sino una elección. Neymar optó por cometer un delito virtual para intentar dialogar con personas que están de acuerdo con la idea de que una mujer que envía fotos íntimas por internet es necesariamente una “aprovechadora” y “oportunista”. Lo que se ignora en esa perspectiva vil propuesta por la defensa de Neymar es que la intimidad expuesta a miles de personas no dice nada sobre la acusación de violación.
Como recuerda la antropóloga Débora Diniz, se trata de la versión de un hombre poderoso que se basa en elementos de la fascinación por el sexo y en la descalificación de las mujeres víctimas de violencia sexual. Esta es también la narrativa que basa la cobertura de los medios comerciales sobre el caso. Sin asumir una posición, los periodistas se ponen la camiseta de que la acusadora intenta sacar provecho del éxito del “chico” Neymar.
Entre los reportajes del noticiero brasileño de los últimos días, una transmisión del Jornal Nacional [principal emisión de Red Globo de Televisión] – al día después de la difusión de las conversaciones – fue la que más repercutió. El reportaje presenta un resumen sobre el caso y confirma la declaración de un ex abogado de la mujer afirmando que la violación no ocurrió. El reportaje también divulga el nombre de la nueva abogada de defensa de la mujer, aunque sin su autorización, lo que irrespeta un principio básico del periodismo: garantizar la confidencialidad de las fuentes periodísticas. En este reportaje también se expone fragmentos de la conversación en que el futbolista parece estar enredado en un juego de seducción.
En un otro reportaje, esta vez del diario Jornal de Brasilia, se expone la vida financiera y judicial de la víctima. El texto señala que ella recibió un orden de desalojo por deudas de alquiler y que acumula otras deudas. También se difunde el nombre completo de la mujer y sus cuentas a pagar.
La invasión de privacidad que promueven los medios bajo la excusa de mostrar “la real versión de los hechos” no es todo. En un artículo del diario O Globo, consultan a la madre de la mujer que se enteró del caso a través del contacto de la reportera. Días después, un artículo de portal de noticias UOL evidencia que el hijo de la mujer, que tiene cinco años, es objeto de burlas en su colegio y en internet.
Más allá de la exposición de su intimidad y filtración de informaciones detalladas sobre su situación financiera, contestan la versión de la mujer públicamente todo el tiempo como hizo también su ex abogado. Pero todo parece ser legítimo cuando la motivación es la noticia en primicia. Según la lógica del periodismo, hay que presentar respuestas antes de las investigaciones, pero con base en la “imparcialidad”, aunque sea para hacer un favor al futbolista millonario…
Por su parte, Neymar continúa su rutina de entrenamientos, partidos y compromisos publicitarios, protegido por su personal técnico. Neymar jugará el partido amistoso ante Qatar este miércoles (05).
El PSG y la selección brasileña no comentan el caso mientras que familiares y amigos del futbolista se pronuncian públicamente para defender que él es inocente y víctima de una trampa.
La mayor preocupación parece venir de sus patrocinadores, cuatro de sus diez patrocinadores ya expresaron incomodidad ante el caso, según un análisis del diario Folha de São Paulo.
Si se comprueba o no la acusación, se dictó la sentencia: la mujer se queda siempre vulnerable. No es por nada que, según el Atlas de la Violencia, se calcula que 1300 mujeres son violadas por día pero solo 135 son registradas.
*Periodista, editora de Brasil de Fato en Rio de Janeiro y estudiante de doctorado en Antropología en la Universidad Federal Fluminense (UFF).
Edición: Daniel Giovanaz | Traducción: Luiza Mançano
www.brasildefato.com.br/2019/06/05/articulo-or-a-neymar-los-medios-comerciales-lo-defienden-mas-que-sus-propios-abogados/

Para tener más información sobre la página y nosotrxs, nos puedes escribir al mail: ecofeminismo.bolivia@gmail.com

Brasil. Dia Internacional da Prostituta, 2 de junho


Por Armando Januário dos Santos
Refleti acerca do papel das mulheres – cis e trans – que atuam nesse segmento profissional..Sim, o sexo pago no Brasil é registrado na Classificação Brasileira de Ocupações sob número 5198-05. História da prostituição.
Prostituta: uma revolucionária   
Logo, é uma profissão, ainda que cercada de estereótipos, preconceitos e estigmas. Ponderei e decidi não escrever sobre essa temática, haja vista a minha posição de fala talvez não ser a mais adequada: homem, cis, heterossexual e que já recorreu, por vezes, às profissionais desse segmento. 
Estamos em tempos de obscurantismo tão intensos, que tornou-se proibido para quem não pertence a determinadas minorias sociais, expressar seus pontos de vista acerca das opressões e violência s sofridas por certos grupos. Com efeito, mesmo se você encara como abomináveis as violações dos direitos sociais praticadas contra determinadas minorias, algumas pessoas dentre esses coletivos poderão tecer críticas contra seu posicionamento em favor delas.  
Nesse contexto, o raciocínio utilizado é: para contribuir com a luta da população trans e travesti, é necessário ser uma pessoa trans e/ou travesti, para contribuir com as lutas das populações negras, indígenas, ciganas, é necessário pertencer a esses agrupamentos.
Parece inimaginável que, por cooperar – sem qualquer presunção ou anseio de protagonismo – para a tessitura de uma sociedade justa e igualitária, alguém possa ser alvo da intolerância e do ódio de quem diariamente não acessa direitos básicos.  
Entretanto, se você está lendo esse texto agora e sonha com um mundo rumo ao pleno gozo da cidadania por todxs, prepare-se: você, provavelmente, não será alvo de perseguição apenas por conservadores.  
Em dado momento, alguns dentre as próprias minorias sociais que você defende, vão criticar seus posicionamentos. Sua legitimidade será questionada, suas intenções serão distorcidas e diversos adjetivos serão utilizados para lhe silenciar.  
Ainda outro dia, fui qualificado como “usurpador” por uma pessoa transgênera. O motivo? Escrever acerca da população trans e travesti.  
Não me surpreendi, porque não crio expectativa sobre nada, além de ter a plena consciência acerca das razões que me levaram a estudar gênero e sexualidade. Colocar o intelecto a serviço de conteúdos até agora tão delicados para muitxs, se dedicar às causas da liberdade, adentrar às grandes revoluções desse tempo, resulta na plenitude de viver a experiência humana para muito além do trivial existir.
Essas reflexões haviam me deixado em estado de zero absoluto. É como se a voz da minha consciência, flor delicada e vulnerável, estivesse, ante a época evanescente que se apresenta, murchado. Entretanto, uma frase, lida em rede social, mudou a trilha do silêncio outrora escolhida por mim: “prostituição só existe porque os machos procuram este serviço”.  
Refleti nessa sentença por horas e na madrugada fria de uma cidade de ruas escuras, decidi externar minhas visões sobre as prostitutas. Afinal, por que homens procuram mulheres em busca de favores sexuais? Será que a existência da prostituição está condicionada à procura dos homens por mulheres dispostas em lucrar, através dos seus próprios corpos? As resposta talvez estejam na história da prostituição. 
História da prostituição
De acordo com a psicanalista Regina Navarro Lins, em sua obra A cama na varanda: arejando nossas ideias a respeito de amor e sexo, em torno de 6500 a.C., a mulher possuía uma estima social muito elevada, haja vista a agricultura ser associada ao ato sexual: os campos eram inundados pela chuva, as mulheres eram inundadas pelo coito.  
Havia, assim, íntima relação entre espiritualidade, agricultura e sexualidade. Ademais, não havia distinção entre espiritualidade e sexualidade, o que contribuía para conferir à prostituição, um caráter sagrado. A autora também afirma que no período neolítico, as sociedades eram matriarcais e as mulheres eram cultuadas como caminho para a Deusa da Fertilidade, ou o Sagrado Feminino.  
Havia encontros sexuais durante as festividades, nos quais mulheres e homens se reuniam para reverenciar o equilíbrio entre masculino e feminino e perpetuar a espécie. A prostituição possuía notável prestígio: as mulheres eram iniciadas nessa atividade no interior dos templos, a partir de um ritual, que consistia em um homem estranho atirar moedas sobre uma mulher, fazendo, com esse gesto, uma oferenda à Deusa.  
Após o intercurso sexual, a mulher retornava à sua casa, santificada, tornando-se, a partir daí, uma prostituta de templo, o que expressava alto grau de santidade. Nesse momento histórico, as mulheres assumiam o papel de sacerdotisas, coordenando rituais de sexo em grupo, vivenciados por toda a comunidade, celebrando a união com a energia vital da sexualidade, mais tarde denominada pelo fundador da psicanálise, Sigmund Freud (1856-1939), Eros, ou pulsão de vida, a qual tem por meta a autopreservação do sujeito.
Todavia, esse quadro se transformou a partir de 3000 a.C. Os sumérios, até esse período, culturalmente matriarcais, se aproximaram de culturas patriarcais, o que resultou na ruptura da visão matriarcal de mundo e na imposição do patriarcado.  
Povos guerreiros da Mesopotâmia e do Antigo Oriente invadiram territórios matriarcais, sujeitando divindades femininas à deuses-machos. É nesse instante que, segundo a autora, os homens passaram a perceber que seu sêmen fertilizava as mulheres, e isso lhes serviu para desenvolver a ideia da superioridade masculina e da consequente subalternidade feminina. É também nesse momento que determinados modelos de família vão desaparecendo pouco a pouco, para dar lugar exclusivamente a família monogâmica, em que os direitos sexuais da mulher ficaram cada vez mais restritos, para que o homem tenha segurança de que é o pai da prole. Aqui, o Sagrado Feminino é demonizado e associado ao Mal.  
As deusas femininas são depostas da sua liderança e submetidas aos deuses-machos, através do casamento: Inanna, deusa suméria do erotismo e da fertilidade, para quem templos com orgias sexuais eram dedicados, casa-se com Tamuz; Ísis, deusa egípcia do amor e da magia, se casa com Osíris.
A partir das imposições patriarcais, ser prostituta deixou o status de serviço sagrado, para ser atividade meramente comercial e de satisfação das fantasias masculinas: as mulheres já não eram o caminho para acessar a Deusa. Em seu lugar, os deuses-machos haviam sido colocados e a adoração a eles estava sob o controle da classe sacerdotal, algo herdado pelo cristianismo, que encerra no Deus Filho o único caminho para acessar À Grande Consciência Cósmica, ou, para os cristãos, o Deus Pai.
Ao longo dos séculos, porém, as prostitutas ficaram famosas por sua perícia no intercurso sexual e por seus talentos artísticos.  
Existiam basicamente três categorias de prostitutas no mundo grego:  
1-as pornai, “mulheres à venda”, que representavam a camada mais baixa, formada por escravas sexuais;  
2-as que serviam em banquetes, e tinham por função promover a alegria dos convidados, fosse tocando flauta ou dançando;  
3-e aquelas que eram autônomas, as hetairas. Essas eram prostitutas de luxo e exerciam o ofício sem necessitar de nenhum agenciador.  
Comercializavam seus corpos a clientes ricos, por dia, mês, ou até mesmo por ano. Estavam presentes em cerimônias importantes ao lado de personalidades. O maior nome desse segmento refinado de prostitutas foi Aspásia de Mileto, hetaira que viveu durante 16 anos ao lado de Péricles, considerado o pai do regime democrático em Atenas.
Mesmo com toda a rigidez moral da Igreja Católica na Idade Média, as prostitutas exerceram sua profissão. Se em 1254, o rei Luís IX, baixou um decreto ordenando a expulsão de todas as prostitutas das cidades e aldeias e o confisco dos seus bens, dois anos depois, ele próprio suavizou a pena, afirmando que era necessário apenas expulsá-las das ruas onde os religiosos andavam, reduzindo assim a prostituição à alguns locais das cidades, demonstrando a incapacidade do poder público em eliminar o comércio do corpo ou mesmo inserir as cortesãs na vida social em outras profissões. 
 Já na Idade Moderna, os reis franceses modificaram a maneira do Estado encarar as prostitutas. Em 1560, Henrique II ordenou o fechamento dos casas de prostituição em todos os locais do reino. A repressão aumentou ainda mais em 1684, quando Luís XIV tornou a prostituição um crime, ordenando a prisão e mesmo punições duras, como chibatadas em público. Porém, tais perseguições não surtiram os efeitos desejados. Após a morte do “Rei Sol”, como Luís XIV era conhecido, as prostitutas chegaram a 25 mil.
Foi no período histórico conhecido como Era Vitoriana (1837-1901), momento que ficou marcado pela subida da Rainha Vitoria ao trono inglês, que a sexualidade ganhou uma nova trajetória.  
De acordo com o filósofo francês Michel Foucault (1926-1984), em sua obra História da Sexualidade I: a vontade do saber, a sexualidade foi transferida para o ambiente do lar, tendo como finalidade a reprodução. Se anteriormente, falar de sexo em público era algo permitido e mesmo incentivado, se havia tolerância neste respeito, no século XIX, o silêncio é instaurado. Este assunto é retirado da pauta do cotidiano. A sexualidade foi normatizada de modo maniqueísta, delimitando-se o certo e o errado.  
Se antes da Era Vitoriana, esse tópico era aberto e até mesmo permissivo, agora a rigidez e a necessidade de haver ordem, acirram os discursos e impõem a todos – crianças, jovens e adultos – um padrão de comportamento baseado em reprimir atitudes ou falares desvinculados do que oficialmente é correto. Este ordenamento, antes inexistente, ao ser posto na ordem do cotidiano foi denominado “Idade da Repressão”, sendo uma imposição surgida por diversos fatores, entre os quais, destacam-se dois. O primeiro aponta para a difusão do capitalismo e para a utilização das energias do ser humano no labor diário, enquanto máquina produtora de lucros para a classe burguesa.
O único local legítimo para a sexualidade era o seio familiar. Neste, o leito matrimonial significava a retidão e a pureza indispensáveis ao reconhecimento e a legitimação por parte do poder público. Todas as outras formas de sexualidade caminhavam na contramão do discurso normatizador. Eram marginais e se existissem, teriam de ocorrer de forma velada e clandestina.  
A partir deste momento que as prostitutas passam a ser abertamente marginalizadas, visto que não estão incluídas na instituição legítima do casamento, não fazendo parte dos mecanismos produtivos do sistema capitalista, tendo, no máximo, seus corpos como instrumentos de lucro. O resultado em uma sociedade com esta dinâmica foi óbvio: as prostitutas, por não representarem parte da cadeia produtiva do capitalismo, tiveram o acesso aos direitos sociais negados. Elas eram pecadoras, na lógica cristã, e cargueiras de doenças, na visão científica positivista.
Entretanto, conforme nos ensina Freud em toda a sua obra, o reprimido retorna à cena psíquica, sob a forma de pulsão de morte/destruição. A repressão sexual, instrumento de opressão contra as mulheres, instaurada sob a égide do patriarcado, vem sendo implodida desde a primeira onda do feminismo. Medo e culpa impostos à mulher reprimiram sua sexualidade, porém, retornaram na forma de movimentos sociais, desconstruindo os pilares culturais que demonizam o saber-poder sobre seus corpos.
Estamos na terceira onda do feminismo, e as mulheres, putas ou não, vêm assumindo papeis sexuais potentes. Elas passaram a falar de sexo abertamente. Elas fazem sexo como querem e dizem aos homens se querem ou não apenas isso, se tornando cada vez menos reprimidas e mais livres. Essa quebra de controle sobre os corpos femininos traz ao cenário novas formas de subjetividade.  
Consequentemente, fica claro que a prostituição não existe apenas em função da procura dos homens por mulheres trabalhadoras do sexo. Pelo contrário, a prostituição tem se configurado como forma de empoderamento, assim como era nos primórdios da humanidade, em sociedades matriarcais. Na atual correlação de forças, ser puta é um posicionamento político que instrumentaliza as lutas das mulheres por direitos historicamente negados.
Nas camas e nas ruas, a revolução feminista prossegue. Em tempos de inverno do mundo, as putas nos ensinam a repensar nosso lugar e refletir sobre privilégios: quem os têm, deve colocá-los à serviço da coletividade e jamais do ódio.

 * Armando Januário dos Santos. 
Sexólogo. Psicanalista em formação. Graduando em Psicologia. Professor de Língua Inglesa.

PS do colaborador:
Fotoarte: “ Nem santas,nem putas, MULHERES”
.


Para tener más información sobre la página y nosotrxs, nos puedes escribir al mail: ecofeminismo.bolivia@gmail.com