RADIO "PONCHOSVERDES.FM"

lunes, 1 de febrero de 2010

El cuidado de la vida humana y de la tierra: una mirada desde las mujeres

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Hortensia Fernández Medrano

En todos los tiempos y en todas las culturas las mujeres se han ocupado del cuidado de la vida humana, actividad sin la cual esta no es posible. A estas tareas de cuidado, les hemos dado el nombre de tareas de sostenibilidad de la vida humana porque son imprescindibles para la supervivencia de la especie humana, pero en realidad se trata de tareas muy diferentes en cuanto a su naturaleza y carácter.

El carácter humano (tanto biológico como social) de estas tareas, corresponde a los cuidados realizados a lo largo del ciclo biológico de las personas y que se derivan del hecho de poseer un cuerpo que nace, crece, envejece y muere. Muchas veces nos referimos a tareas que son actos monótonos y repetitivos pero necesarios como preparar alimentos, lavar, limpiar, etc. más bien propias del trabajo doméstico pero también a las relaciones afectivas que estos cuidados acompañan.

Estas tareas incluyen los cuidados prolongados realizados a lo largo de la infancia y gracias a los cuales las crías humanas nacidas en total estado de indefensión y dependencia pueden llegar a sobrevivir y superar su animalidad humanizándose.
En el proceso evolutivo de los humanos el hecho más significativo que distingue a la especie humana del resto de los animales e incluso de otros primates antropomorfos como gorilas, chimpancés y orangutanes es justamente el hecho de ser la única especie en la que se realizan cuidados prolongados en las crías. Se trata de una consecuencia derivada del hecho de la reducción del canal pélvico en las mujeres como adaptación a la bipedestación, que ha dificultado el parto en las mujeres y ha provocado alumbramientos precoces, cuando la maduración neuronal del feto no ha sido completada.
El precio a pagar por la adquisición de la posición bípeda es el nacimiento de crías inmaduras nacidas antes de terminar su encefalización, con la necesidad de ser cuidados después del nacimiento, pero a su vez este hecho ha sido la causa del gran desarrollo del cerebro humano adulto que llega a multiplicar por cuatro su volumen respecto al cerebro del neonato, mientras que en otros primates como los chimpancés éste no pasa de ser ni el doble en estado adulto.

El conflicto entre locomoción y capacidad cerebral se resolvió gracias a la prolongación de la tasa de crecimiento fetal del cerebro de forma extrauterina en el neonato hasta los 12 meses. Esta solución supone que los niños nacen con una gran indefensión e inmadurez neuromotriz que confiere a la especie humana un largo periodo de cuidados y aprendizaje único entre todas las especies animales y que ha tenido una importancia vital en el desarrollo intelectual y cultural de la humanidad. 

La prolongación del desarrollo del feto de forma extrauterina y la innovación de la niñez (periodo comprendido entre los 2 y 7 años) como rasgo adaptativo de la especie humana ha permitido un largo periodo de aprendizaje en el que poder transmitir pautas culturales y conocimientos como el lenguaje, por lo que el cuidado tiene una importancia vital en el desarrollo intelectual y cultural de la humanidad ya que sin él no hay maduración neuronal ni transmisión de cultura ni por lo tanto civilización. Por lo tanto, esta característica única entre los animales va a ser la que permita a un niño recién nacido llegar a transformarse en persona.

Como dice la ecofeminista Ynestra King: “La humanidad emerge desde la naturaleza no humana, es decir, que el proceso de educación de un infante humano sin socializar e indiferenciado que se transforma en persona adulta es el puente entre la naturaleza y la cultura”.

Los cuidados de carácter humano también implican proporcionar atenciones especiales a las personas más desvalidas del grupo como enfermos y ancianos que les permitan sobrevivir como lo demuestra el hallazgo de fósiles humanos muy antiguos en Dmanisi (Georgia), de unos 1,6 -1,8 millones de años, en los que ya se puede observar que han conseguido sobrevivir a la enfermedad y a la decadencia física gracias al cuidado realizado por otros miembros de la comunidad. De forma general, estos cuidados significan atender las necesidades de los cuerpos, de forma natural para que la vida continúe, lo cual implica cosas normales y corrientes pero necesarias como cocinar, alimentar, lavar, limpiar, acompañar… o preocuparse de que todo funcione.
En cambio, los cuidados de carácter eminentemente social son los que permiten que las personas no sólo puedan sobrevivir sino alcanzar unos niveles de existencia en condiciones de suficiencia y equidad con el resto de la humanidad como son el acceso al agua, al alimento, a la energía, a la vivienda, a la educación y a la sanidad. Por ello, estos cuidados incluyen la atención a las comunidades en riesgo de exclusión por la pobreza o afectados por los rigores climáticos, las sequías, las hambrunas, los conflictos bélicos, las catástrofes o los desplazamientos provocados por las políticas neoliberales aplicadas a los países empobrecidos. Pero también satisfacen necesidades no forzosamente biológicas pero que implican un nivel de existencia digno (nos referimos a necesidades de tipo afectivo, cultural o psicológico, entre otras las que suponen un bienestar para la humanidad).

En todas estas situaciones, sabemos que las mujeres han tenido un papel clave en la gestión de la escasez y en la resolución de los conflictos por su especial relación con la corporeidad, debida a la división del trabajo en función del sexo y no a su particular biología.

Y también hay un aspecto ecológico o de relación con la naturaleza en estos cuidados derivado del hecho de que nuestro destino está interconectado con el de la biosfera. El reconocimiento de esta dependencia nos obliga a cuidarla y admitir la existencia de Gaia como un mecanismo de regulación de la biosfera que da primacía a la vida sobre todas las demás características.

En la visión de Gaia de Lovelock-Margulis se considera al planeta Tierra como resultado de la acción de los seres vivos, tanto sobre la atmósfera actual como sobre la hidrosfera, o los materiales de la corteza terrestre, y no al revés, es decir, que no es que las condiciones especiales de la tierra hayan permitido el desarrollo y evolución de la vida sobre la tierra, sino que es la vida quien ha determinado el desarrollo y evolución de las condiciones adecuadas para la vida sobre la tierra.
El abuso y explotación que hemos hecho de los recursos naturales como si fuesen ilimitados nos ha llevado a una situación en la que hemos puesto en peligro nuestra permanencia en la Tierra, ya que como ha dicho el ecólogo Ramón Margalef: “Gaia puede prescindir de la especie humana si no la respetamos pero nosotros no podemos prescindir de ella”por lo que cuidar de la Tierra es también ocuparse de la supervivencia o sostenibilidad de la especie humana.

ANALOGÍAS ENTRE LA EXPLOTACIÓN DE LA NATURALEZA Y EL TRABAJO DE LAS MUJERES

Como dice Marilyn Waring en su libro Si las mujeres contaran“El trato que se da a la madre tierra y el que se da a las mujeres y los niños dentro del sistema de contabilidad nacional presentan múltiples paralelismos fundamentales, no presta ninguna atención a la preservación de los recursos naturales ni al trabajo de la mayor parte de sus habitantes ni al trabajo no remunerado de la reproducción de la misma vida humana así como a su manutención y cuidado. El sistema no puede responder a valores a los que se niega reconocimiento”.
En efecto, la extracción de madera, carbón o petróleo tiene mucho que ver con la explotación del trabajo de las mujeres, y es algo de lo que se ha apropiado la sociedad capitalista-patriarcal, al no valorar ni la energía solar de la que depende toda la producción de vida en nuestro planeta y por lo tanto todos nuestros recursos fósiles ni la energía de las mujeres ligada al cuidado de la vida humana: ni una ni otra aparecen internalizadas en el PIB, luego no existen desde el punto de vista de nuestra economía.

En ese sentido, los países del Norte tienen contraída una deuda con los países del Sur como consecuencia de la expoliación a que han sido sometidos por los países colonizadores que se han apropiado sistemáticamente de todas sus riquezas, así como las que han seguido después, y que han supuesto deforestación y pérdida de biodiversidad en sus cultivos para poder pagar la deuda externa, impuesta por nuestro modelo de desarrollo. A esta deuda desde el ecologismo y la economía ecológica se le ha atribuido el nombre de deuda ecológica.
Con esta denominación se intenta subvertir el concepto de deuda externa según el cual se admite que son los países en vías de desarrollo los que deben algo a los países desarrollados a través de los créditos realizados por el FMI y BM sin tener en cuenta los fabulosos intereses obtenidos por estos últimos ni el empobrecimiento de las comunidades de los países en vías de desarrollo producido por la aplicación de las políticas de ajuste estructural que han supuesto el deterioro de las escasas políticas sociales existentes, mediante el recorte de los presupuestos del gasto público.

Del mismo modo, podemos decir que la humanidad tiene contraída una deuda con las mujeres por el trabajo de cuidado y sostenimiento de la vida realizado a lo largo de todo el ciclo de la vida humana en todas las sociedades, como en sacar adelante a las comunidades en situación de conflicto o hambre, tarea que enaltece a la especie humana y sin la cual nuestro mundo se convierte en una jungla sin solidaridad, en la que se implantan los mecanismos de salvación individual.

Y así como el pago de la deuda externa no reconoce la deuda históricamente contraída por el Norte hacia el Sur, el pago de esta deuda no tiene nada que ver con las políticas de igualdad, ya que no tienen en cuenta la deuda de orden simbólico hacia las mujeres.

CRISIS ECOLOGICA Y CRISIS DE LOS CUIDADOS

Hemos intensificado los ritmos de explotación y hemos creado una crisis ecológica y una crisis de los cuidados irresolubles dentro de este modelo económico depredador y patriarcal.
Nuestro sistema de explotación de la naturaleza basado pura y simplemente en la extracción, aunque eufemísticamente lo llamemos producción ha tocado fondo: después de años de extracción continua, el petróleo está a punto de agotarse o por lo menos el petróleo barato. Ahora cada vez habrá que invertir más esfuerzo y tecnología en la extracción de lo que nos queda una vez alcanzado el peak-oil, por lo que cada vez será más caro.
Reducir el consumo en el norte y desarrollar energías renovables como las derivadas del aprovechamiento de la energía solar o eólica que ya en este momento permiten atender nuestras necesidades mas básicas, debería ser una de nuestras prioridades más acuciantes, que sólo la ceguera política o los intereses de los monopolios eléctricos o los derivados del sector petrolero impiden poner en marcha.

Por otra parte, nuestra economía basada exclusivamente en los combustibles fósiles o paleoeconomía está llegando a su fin con los problemas creados con las emisiones de CO2 que están acelerando el cambio climático a un ritmo sin precedentes, con lo que la supervivencia de la especie humana en condiciones de dignidad y de equidad está amenazada.
Y, como siempre, serán los pueblos en vías de desarrollo los primeros en sufrir las consecuencias de las sequías y de la escasez, al convertirlos en áreas de monocultivos de agrocombustibles, con grandes riesgos de vulnerabilidad ecológica de sus ecosistemas al disminuir la diversidad de sus cultivos con el único objetivo de no renunciar a nada y seguir con nuestro modelo de consumo en el mundo desarrollado.

Nuestras políticas alimentarias del Norte están causando graves problemas en el Sur al obligar a muchas poblaciones a abandonar los cultivos tradicionales de productos básicos para su alimentación y a renunciar a su soberanía alimentaria. Al tener que competir con productos importados de los países del norte producidos con precios subvencionados. Esta es una consecuencia de la aplicación de las políticas neoliberales de la OMC, políticas que han provocado el desplazamiento de campesin@s que vivían de una economía de subsistencia a las urbes superpobladas y empobrecidas del país, entrando en el ciclo infernal de la miseria. 

Entre est@s, las mujeres son las más afectadas ya que son las que se han ocupado siempre del sustento de la vida o como lo ha llamado Maria Mies de la producción de vida“porque ellas no sólo consumen y recolectan lo que creció en la naturaleza sino que hacen que las cosas crezcan”para mantener y alimentar al grupo familiar. De ahí, la mayor implicación de las mujeres en este movimiento por la soberanía alimentaria, como es la Marcha Mundial de Mujeres.
En cuanto a lo que hemos llamado crisis de los cuidados, en el momento en que las mujeres, con su incorporación masiva al mercado de trabajo han dejado de realizar en mayor o menor proporción este trabajo de cuidado no remunerado, se ha creado un vacío en la cobertura de este servicio que el sistema no ha cubierto de ninguna forma, con lo que se empiezan a crear problemas de personas mal atendidas en nuestra sociedad (sobre todo mayores y niños), situación a la que nosotras llamamos crisis de los cuidados, irresolubles dentro de este sistema de reparto desigual del trabajo de cuidado.
Además hemos transferido el problema a los países del Sur, donde cada vez se acentuarán más los problemas de desatención de niños y mayores, al provocarse una emigración de cuidadoras, constituidas fundamentalmente por mujeres jóvenes que dejan a sus hijos y familias para atender a las nuestras, o sea que la desatención en el mejor de los casos, la hemos trasladado a los países del Sur, dando lugar a lo que hemos llamado globalización del trabajo de cuidado.
Cabría encontrar otro modelo más armónico con la naturaleza y entre los humanos y humanas, independientemente del género o lugar de procedencia donde se respeten los bienes naturales y se comparta el trabajo de cuidado entre hombres y mujeres para hacer nuestro modelo más sostenible ya que, como decía nuestra compañera Anna Bosch:“las sociedades modernas han olvidado que la condición básica para seguir existiendo en tanto que humanidad es vivir arraigadas a la tierra y manifestándonos con un cuerpo”.

BIBLIOGRAFÍA

BERMÚDEZ DE CASTRO, José Mª: El chico de la Gran Dolina. Crítica. Barcelona, 2002.
BOSCH Anna, Maria Inés AMOROSO y Hortensia FERNÁNDEZ: Arraigadas en la tierra ( Malabaristas de la vida). Icaria. Barcelona, 2003.
KING,Ynestra: Curando las heridas: feminismo, ecología y el dualismo naturaleza-cultura. Ecorama, 1997.
LOVELOCK J. Las edades de Gaia.. Tusquets Col. Metatemas. Barcelona, 1993.
MIES Maria y Vandana SHIVA: Ecofeminismo. Icaria.Barcelona, 1993.
WARING Marilyn: Si las mujeres contaran. Vindicación Feminista, Madrid, 1994.
Intervención presentada con ocasión del Forum Social Catalá, dedicado a La Crisis y celebrado los días 30 y 31 de enero de 2010 en Barcelona

viernes, 15 de enero de 2010

El neomachismo

Nunca pensamos que cuando nuestra democracia se fundamentó, entre otros principios, en la libertad y la igualdad, nos iba a ser más difícil hacer a esta última efectiva y, sin embargo, el miedo a la libertad del que escribió Erich Frömm no era nada comparado con el miedo a la igualdad, más generalizado y resistente.
Los que defendían "los valores" de la sociedad patriarcal, aunque lo razonaran de muy diversas maneras, eran calificados de machistas. Empezaron a estar mal considerados y fueron disminuyendo "de boquilla" los que así se denominaban; pero cuando la igualdad se va haciendo más plena comienzan a formular nuevos argumentos que, supuestamente, no la cuestionan, pero sí su forma de ejercicio, con ideas que, en ocasiones, llegan a parecer incluso "razonables". Parecen distintas de las de siempre aunque, en el fondo, desean lo mismo: la subordinación de las mujeres.
Se vuelve a demonizar el feminismo al hablar de revancha de género, resentimiento y dogmatismo
Miguel Lorente, en su libro denominado Los nuevos hombres nuevos. Los miedos de siempre en tiempo de igualdad, sostiene que el género masculino ha urdido nuevas tramas para defender su posición de poder, y éstas se basan en los supuestos problemas que la incorporación de la mujer a la vida activa ha tenido, sobre todo, en el ámbito de las relaciones familiares. A esta nueva estrategia la denomina posmachismo, por haber nacido, dice, en el contexto de la posmodernidad, y por haber mantenido desde su aparición una cierta distancia respecto a las posiciones clásicas del machismo o del patriarcado.
Sin embargo, y aunque me parece absolutamente correcto todo lo que argumenta, creo que es mejor denominar a esta nueva forma de pensamiento como neomachista, porque, cada día más, se está transformando en una nueva ideología que se va extendiendo y que se caracteriza, precisamente, por tener miedo a la igualdad. Es una nueva manera de sostener las posiciones machistas de siempre, pero con nuevos discursos y nuevos contenidos. Nadie se llama hoy abiertamente, por ejemplo, fascista, pero es evidente que hay una nueva manera de serlo, y a éstos se les denomina neofascistas.
Los neomachistas equiparan el feminismo con el machismo, tratando de crear confusión en algo que no puede tenerlo, porque pretenden cosas opuestas: éste la primacía del varón y aquél la igualdad entre mujeres y hombres. La diferencia es tan grande que no merecería la pena ni explicitarla, a no ser porque el neomachismo intenta confundir, para poder mantener mejor sus nuevas posiciones, encaminadas, como siempre, a cuestionar los derechos de las mujeres, su autonomía y la independencia ganada. No cuestionan, dicen, la igualdad, pero sí las consecuencias de su ejercicio; están en contra de la violencia de género pero manifiestan con reiteración, por ejemplo, que hay demasiados casos de denuncias falsas, sin añadir que, si así fuera, se estaría cometiendo un delito que hay que denunciar, como en cualquier otro caso.
Hay algún juez que da miedo por las cosas que dice -no quiero ni nombrarlo porque es lo que le gustaría-, pero existen, desgraciadamente, demasiados -también alguna mujer- teóricos del neomachismo que surgen diariamente y que tenemos que desenmascarar como hicimos con los machistas.
Consideran la igualdad como una amenaza, pero no para ellos sino para las relaciones sociales, y lo exacerban en lo más extremo: la violencia de género. El feminismo siempre ha sido ridiculizado y hoy, con nuevas formas, lo vuelve a ser con fuerza. Así, hablan de revancha de género, de feminismo resentido, dogmático o radical, sin más intención que la de volver a "demonizarlo".
Son manifestaciones de ese miedo a la igualdad que los neomachistas tratan de extender de diversas maneras: sacralizan, por ejemplo, la lactancia materna, culpabilizando a las madres que no pueden practicarla; hacen responsables a las mujeres de los problemas de los menores, con la teoría del "nido vacío"; y del aborto ni hablemos, parece que es un capricho de algunas. Ninguno de ellos dice que está en contra de la igualdad sino que, por el contrario, afirman que somos las mujeres las que estamos haciendo una sociedad con graves problemas de convivencia como consecuencia directa de nuestra necesidad de ser libres e iguales. Nunca entendieron que sin igualdad la libertad no existe, y que aquélla o es real o no es igualdad, y la democracia las exige ambas.
Las mujeres siempre hemos tenido que alcanzar cosas con las que los hombres ya nacían; nos relegaron al mundo privado y hemos ido conquistando -con muchos años y esfuerzo- parcelas de lo público, pero llevando siempre a cuestas la vida privada. Los hombres, que tenían destinado como propio el mundo público, lo han mantenido, y su incorporación al otro mundo lo está siendo en mucha menor medida, de ahí las resistencias a la igualdad que perviven -pese a lo mucho que hemos avanzado- sobre todo en los países desarrollados, porque en otros muchos todavía siguen con el burka, símbolo de la mayor de las discriminaciones que padecen las mujeres.
Tenemos que acabar con todos los burkas del mundo, sabiendo hacer frente con la misma contundencia a los viejos argumentos y a éstos más sutiles del neo-machismo.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Heteropatriarcado

Se entiende por heteropatriarcado a la unión de la heteronorma y el patriarcado. Por ello vamos a analizarlos individualmente aunque como veremos están relacionados, por lo que su definición por separado se hace difícil. 

-Heteronorma. Es la norma social que establece la heterosexualidad y las prácticas hetero como acto natural del ser humano, imponiendo la heterosexualidad como sexualidad normal con la que se nace y con la que nos tenemos que relacionar por el resto de nuestras vidas. Para que exista esta heteronorma, debe existir unos roles de género que permitan las relaciones entre hombres y mujeres, si no hay hombres ni mujeres no hay heteros, tampoco gays, bolleras ni bisexuales. A su vez, para que exista una norma, en este caso la heterosexualidad dominante, debe darse una otredad, un otro, un oprimido. En cuyo caso es la homosexualidad y el lesbianismo, cuyas prácticas están igual de condicionadas por el binomio hombre hombre-mujer, macho-hembra y femenino-masculino. Para sentirse atraído por "tu mismo sexo" o "tu sexo opuesto" debe darse el binomio sexual macho-hembra. Así, la heterosexualidad se convierte en una sexualidad, o norma, dominante por encima de otras como la homosexualidad y el lesbianismo, que son "lo otro", reduciéndose al binomio homo-hetero. Cuando un cuerpo no reproduce esta norma heterosexual, una seria de mecanismos se encienden contra éste, que es lo que denominamos heterosexismo, la discriminación y ataque a todas las prácticas no heteronormales(transfobia -rechazo hacia personas homosexuales o intersexuales; homofobia y lesbofobia -rechazo hacia las personas y prácticas homosexuales y lesbianas). Estas prácticas heternormales consisten en la relación de cuerpos considerados como opuestos (hombre-mujer) y en una limitación del cuerpo en las prácticas sexuales, por ejemplo el ano en el cuerpo del hombre. Da igual si el ano lo penetra una mujer con un objeto o alguna parte de su cuerpo, las prácticas anales no entran dentro de la heteronorma, considerándose como una pérdida de masculinidad o un acto no propio de un cuerpo asignado como hombre. A la misma vez, la heteronorma reduce a los genitales las prácticas sexuales, por ello el ano, como hemos mencionado antes, junto al resto del cuerpo más allá de los genitales no entran dentro del ideario heterosexual para las prácticas sexuales, es por ello, que el BDSM es considerada también una aberración, una parafilia, un acto no heteronormativo.

-Patriarcado. Relación autoritaria y jerárquica que se da entre un hombre y una mujer, siendo tratado el hombre como un ser superior, bien biológicamente o culturalmente, sobre la mujer, siendo un ser inferior a servicio del macho que la cuidará y protegerá durante su vida. Esta relación hombre-mujer se debe a la asignación de ciertos valores a un rol o a otro, como por ejemplo la competitividad, el orgullo, el valor, el deber de proteger y defender, la fuerza o la masculinidad al rol de hombre, mientras que el de la mujer recibe valores como la dependencia, la fragilidad, la tranquilidad, el romanticismo y el sentimentalismo o el consumismo. Cuando un cuerpo no se rige al rol de género que se le ha sido asignado nada más nacer, igual que en el caso de la heteronorma, se llevan a cabo una serie de actos o ataques contra dicho cuerpo, bien hasta que se adecúe a su rol o bien de forma perpetua.

martes, 1 de septiembre de 2009

Falsas ideas sobre los papeles/roles sexuales en la Prehistoria

Las narraciones que la mayoría de las personas han imaginado sobre la Prehistoria (período que desde luego no han estudiado en libros científicos), están mediatizadas por una educación influenciada por los valores vigentes en la cultura patriarcal en que nos desenvolvemos -“del varón dominando a la mujer”- y presente en el inconsciente colectivo. Y condicionados por los valores y las creencias de su presente, las han proyectado sobre el pasado, sacando la conclusión de que el estereotipo sexual de su realidad circundante y la distribución de roles de “las mujeres dependientes y los varones sustentadores jefes de familia” siempre ha sido así.
De ahí que sus narraciones, condicionadas por esos valores del patriarcado, sean totalmente erróneas para la época arcaica, según diferentes estudios antropológicos de la Prehistoria y de otras sociedades primitivas.
EN LA PREHISTORIA NO EXISTÍA VINCULACIÓN MASCULINA: FAMILIA MATRICÉNTRICA

Por ejemplo, el hecho de que imaginen que el varón prehistórico tenía una familia que dependía de él y que su esposa esperaba un bebé suyo, no se atiene a los hechos prehistóricos. La mujer en la Prehistoria no se vinculaba al varón, ella sola se cuidaba de alimentar a su prole (y lo mismo ocurre entre nuestros parientes primates; sólo cuida de su prole la hembra), así que no era posible que un varón quisiese cazar para una esposa.

Y no existía vinculación masculina porque el varón desconocía ser el causante de la fecundación femenina, por lo que no tenía sentido formar una familia o responsabilizarse de los hijos de una mujer. Por ello el varón no podía saber que, cuando una mujer estaba embarazada, él era el causante. De forma que nuestro varón de la Prehistoria no podía saber que iba a ser padre.
Existen numerosas evidencias de la creencia arcaica de que el varón no era responsable de la procreación, creencia que siguió muchos siglos vigente en pueblos primitivos. Manifiesta al respecto Cristina Frade(1996): “Algunos investigadores siguen creyendo que el hombre de la Edad de Piedra no asociaba el sexo con lo que podía llegar nueve meses más tarde”.
Leemos en la Enciclopedia Espasa (1988): “el sociólogo escocés (Mac Lennan) parte del supuesto de que la incertidumbre de la paternidad fue lo único que determinó la fase matriarcal”.
Todd cita algunos ejemplos de pueblos que desconocen la intervención del varón en el acto de la generación”.
Los Bellonais de las isla Salomón, según narra Burguiére (1988): ” ignoraban, hasta la llegada de los misioneros en 1838, la relación entre copulación y procreación. Si una mujer casada quedaba embarazada, ello no se debía a que hubiera mantenido relaciones sexuales con su marido, sino a que los dioses y los antepasados del patrilineaje de su esposo estaban satisfechos con dicha alianza y le daban descendencia”.
Precisamente el poder que tenía la mujer cuando en el matriarcado formaba una fuerte unidad económica y muy poderosa con sus hijos (la familia era matricéntrica), fue lo que motivó que los varones le quitasen la independencia e inventasen el matrimonio y la familia patriarcal; pero esto ocurrió en época en que nuestros ancestros se alimentaban ya de los productos vegetales de la agricultura y de la carne procedente de animales domesticados.
En relación a ello, Campbell (1991) afirma: “Sin duda, en las primeras edades de la historia humana el milagro y la fuerza mágica de la mujer fue una maravilla no menor que el universo mismo, y esto dio a la mujer un poder prodigioso, y una de las preocupaciones principales de la parte masculina de la población ha sido destruirlo, controlarlo y emplearlo para sus propios fines”.

Reitera Pirenne (1982): “la formación de la familia patriarcal ha cambiado profundamente las ideas sociales”.
Y Mayr (1989): ” la familia natural y la «comunidad» matriarcal queda reemplazada por la «sociedad», del mismo modo que el politeísmo anterior y el panteísmo matriarcal quedan subsumidos en el monarquismo y el monoteísmo propios del Estado”.

LOS PRODUCTOS DE LA RECOLECCIÓN ERAN CRUCIALES PARA ALIMENTARSE EN LA PREHISTORIA

Tampoco han estado acertados al imaginar que la alimentación de los primitivos grupos humanos fuese tan dependiente de los productos de la caza. Y existen numerosas evidencias de que para las poblaciones arcaicas de cazadores-recolectores, la carne no era tan importante y que en la Prehistoria se alimentaban de manera muy variada.
Lo confirma LichardusJan Marion (1987) cuando manifiestan que: “… la alimentación cárnica no pudo desempeñar un papel tan importante como a veces se pretende.” Y refiere Olivia Harris (1979) (pues): “…se ha demostrado que la dentición de los homínidos ancestrales -como la nuestra- es más apropiada para moler y no para punzar, desgarrar o mascar carne”.
Diferentes estudios han puesto de manifiesto que en realidad la mayoría de los alimentos provenían de la recolección, tarea femenina. Como dice Llul Sanahuja (1994): “En la sociedad paleolítica, las mujeres tuvieron un importante papel en la alimentación del grupo, puesto que, al parecer, fueron ellas las que lo abastecieron de productos procedentes de la recolección…”.

Sally Linton, en 1971, es la primera antropóloga, que…, propone un modelo contrapuesto al anterior, el modelo recolector. Son las homínidas las que recolectaron, las que inventaron los primeros instrumentos (palos cavadores y contenedores para transportar los productos vegetales y las crías) y las que, en principio, compartieron la comida con sus crías”.

Estos estudios han sido complementados con los datos brindados por los estudios de las economías mixtas, de las poblaciones actuales primitivas de cazadores-recolectores. Como los encontrados por Lee en los bosquimanos Kung de Botswana del áspero desierto de Kalahari en Suráfrica, que se comparan con las de los cazadores-recolectores paleolíticas, para poder deducir lo que debió ser con anterioridad. Nathan(1987): dice: “El trabajo de Richard Lee … ha ayudado a destruir algunos estereotipos sobre los grupos de cazadores y recolectores…”.
Y, más adelante, considera que: “… apoyan la teoría de que la carne y la caza no son tan importantes en el proceso de hominización”. Ya que la carne sólo constituye una tercera parte de la dieta de los actuales cazadores. Y, además, aduce: “… el sector femenino de la mano de obra era el único verdaderamente productor de calorías. Los hombres cazan y a veces vuelven con carne de animales grandes; éste es un alimento muy apreciado, pero de hecho no constituye más que una tercera parte del total del consumo de calorías”.
EN LA PREHISTORIA LA CAZA NO ERA TAREA EXCLUSIVA DE VARONES: CAZABAN AMBOS SEXOS


También resulta ser falso el hecho que indica que en la Prehistoria los varones cazaban y las mujeres cocinaban lo traído por su esposo. Este estereotipo es típico del androcentrismo (en palabras de Victoria Sau: enfoque unilateral que toma al varón/hombre como medida de todas las cosas) de algunos historiadores que han extendido la creencia de que era ejecutada exclusivamente por los varones, distorsionando la participación real femenina y cooperativa, ya que toda la banda cazaba y viajaba junta, como lo creía Gordon Childe y otros posteriores eminentes historiadores.
Y confirmada por diferentes manifestaciones plásticas de muchos lugares distintos que presentan a mujeres cazadoras. Algunos ejemplos son las pinturas de escenas de caza prehistóricas: cazadoras capsienses de África del sur, de Damaraland y de Bramberg/Brandbers, pintada hace más de 6.000 años y las de la costa levantina española de alrededor del año 5.000 adne (antes denuestra era).
PINTURAS CON “ESCENAS DE CAZA” NO TENÍAN FINALIDAD PROPICIAR LA CAZA
También respecto a la creencia, ampliamente divulgada, de que las obras de arte arcaicas con escenas de caza, tuviesen la finalidad de propiciar la caza de animales que servirían de alimento, ha resultado ser falsa. Leroi-Gourhan (1983) ya discrepaba de tal interpretación cuando hace 50 años se preguntaba por qué, si se creía que la pintura de animales propiciaba la caza, no coincidían los restos de animales comidos con los pintados. Y, así, se preguntaba: “¿por qué no hay más que una única representación del reno en Lascaux, mientras que está presente con exclusividad entre los restos óseos, restos de comidas que cubrían el suelo de la cueva?” Tras estudiar gran número de yacimientos comprobó que los restos de huesos de animales comidos hallados, no eran los representados en ninguna de las obras de arte en las que aparecían escenas de caza.
O sea, que el estudio de las manifestaciones artísticas con escenas de caza, realizadas por nuestros ancestros de la Prehistoria, junto con el estudio de los restos de comida, no verifica la interpretación de que la finalidad de las obras de arte con escenas de caza fuera propiciar la caza.
De manera que los hallazgos científicos evidencian que las obras de arte con escenas de caza no reflejan “escenas de la vida cotidiana”: no se comía los animales representados en las escenas de caza. Y además fueron realizadas por pueblos recolectores o agricultores (no fueron realizados por pueblos cazadores), en los que no tenía importancia la caza para alimentarse.
METÁFORAS ASTRONÓMICAS
Tampoco en la forma en que estaban reunidas un grupo de estrellas, nuestros ancestros asociaron, sin más, a la figura de un bisonte. Ni la representación artística de una “escena de caza” pretendía cazar bisontes. En realidad todo fue mucho más complicado.
Las escenas tenían una finalidad simbólica, no literal. Y tenía una finalidad astronómica-climática.
Nuestros ancestros veían cómo se movían las estrellas, reunidas en constelaciones a lo largo de cada noche y del año. Y la forma en que de manera cíclica unas se iban ocultando por el horizonte oeste y no volvían a aparecer hasta pasados unos meses por el horizonte este. También observaron cómo se sucedían los fenómenos climáticos: lluvia, heladas, florecimiento de la vegetación, frutos, sequía, … Y asociaron las constelaciones con los fenómenos, y realizaron obras de arte con metáforas al respecto.
De forma que los motivos de gran parte de las obras de arte arcaicas (que pueden formarla figuras humanas, animales, antropozoomorfos, motivos abstractos, objetos, dibujos geométricos, etc.) tienen un significado astronómico, es decir, reflejan constelaciones con nombres humanos, de animales, de antropozoomorfas, o de objetos.
Así como los fenómenos coincidentes, benéficos o maléficos, para el crecimiento de la vegetación. Pero lo reflejan con metáforas formales o metáforas funcionales o metáforas semántica, etc.
Por lo que, según mi hipótesis, cualquiera de las imágenes de cazadoras que acompañan este artículo, no fueron realizadas para propiciar la caza de animales que iban a servir de alimentos, sino para asegurar que, coincidente con las constelaciones cíclicas que reflejan metafóricamente, apareciesen los fenómenos esperados, y que se creían eran enviados por la Divinidad que estaba al frente del mundo.
Y, por tanto, las obras de arte de “escenas de caza” intentaban propiciar la abundancia vegetal, en época en la que nuestros ancestros se alimentaban de la agricultura.
DIOSAS Y MUJERES SACERDOTISAS / MAGAS: SUS REPRESENTANTES / VICARIAS EN LA TIERRA

Tampoco el imaginar que en época prehistórica un varón “rezase” al Dios de la caza o realizase el ritual propiciatorio, se atiene a la realidad. Resulta que durante los últimos 40.000 años de la Prehistoria humana, según evidencias arqueológicas, sólo se rendía culto al Principio femenino: por lo tanto sólo se le “rezaría” a la Diosa.
Las obras de representaciones humanas, legadas durante este período por nuestros ancestros, son exclusivamente femeninas: imagen de la más antigua Diosa que adoró la humanidad. Así que en la Prehistoria los varones no podían rezar al “Dios de la caza” sino a la Diosa: Diosa Madre Naturaleza, a la que creían responsable de todos los fenómenos.
Posteriormente, tras la revolución patriarcal, se le quitó el trono. Respecto a ello, manifiesta Mayr en la obra citada (1989): “La religión, el culto de Demeter, se transmuta en el culto de Atenas, así como los misterios dionisíacos en apolíneos. A pesar de todo quedan restos matriarcales, desvalorizados ahora como negativos: y, así, desde el nuevo punto de vista patriarcal, lo ctónico o terráceo, lo femenino y lo demoníaco quedan estigmatizados. Así como los titanes son destronados por el Olimpo, así también el Racionalismo continuará esta destronización de los dioses paganos (Magna Mater Deum), en la Gran Madre de los demonios…”.
Y dice de las Diosas Ninfas y Nereidas: “Se trata de figuraciones femeninas de la Gran Madre que en la religión olímpica del periodo hemético se representan como hijas de Zeus, si bien su genealogía es obviamente matriarcal: son hijas de Gaia, la Madre Tierra, y así lo reafirma su relación con …”.
Asimismo, tampoco sería el varón el que “rezase” o implorase a la Divinidad, que enviase suficientes alimentos. En principio, dado que era la mujer quien proporcionaba el alimento a sus hijos, sería ella la que buscaría el medio de asegurarlo. Por lo que ella sería la que imploraría a la Diosa Madre Naturaleza que no la abandonara.
Igualmente, dado que en esta etapa, quienes estaban encargadas del culto a la Diosa eran sus representantes mujeres, sólo había sacerdotisas, sólo ellas serían las que realizarían los rituales propiciatorios a la Diosa para hacerle llegar las peticiones de los fieles. Sólo ellas eran sus intermediarias.
Afirma Pomeroy (1987) de las sacerdotisas a principios de los tiempos históricos: “Los cultos femeninos eran supervivencias de un período matriarcal cuando toda la religión estaba en manos de mujeres”.
Y dado que en esta etapa se alimentaban de la recolección y de la caza de animales herbívoros, con las representaciones artísticas, se pediría a la Diosa que enviase los fenómenos favorecedores del crecimiento de la vegetación, alimento básico tanto de los seres humanos que se alimentaban de la recolección, como de los animales susceptibles de ser cazados (herbívoros), para que así engordasen y se multiplicasen.
BIBLIOGRAFÍA
Burguiere, A. (Bajo la dirección de) (1988): Historia de la Familia. Tomo I. Alianza Editorial, S. A., Madrid.
Campbell, J. (1991): Las Máscaras de Dios: Mitología primitiva. Alianza Editorial, S. A., Madrid.
Frade, C. (1996): Miles de años de sexo. Periódico El Mundo, Madrid, 15-12-96.
Harris, O. y Young, K. (Compilado por). (1979): Antropología y feminismo. Introducción. Editorial Anagrama, Barcelona.
Leroi-Gourhan (1983): Los primeros artistas de Europa. Colección Las Huellas del Hombre, dirigida por Enmanuel Anati. Ediciones Encuentro, Madrid.
Lichardus, J. y M. (1987): La protohistoria de Europa. Editorial Labor, S. A., Barcelona.
Llull, V. y Sanahuja, E. (1994): Historia de España. Prehistoria y Edad Antigua. Tomo 1. Instituto Gallach de Librería y Ediciones Océano – Instituto Gallach, Barcelona.
Mayr, F. K. y Ortíz-Osés, A. (1989): La mitología occidental. Editorial Anthropos, Barcelona.
Nathan, M. (1987): La crisis alimentaria de la prehistoria. Alianza Editorial, S. A., Madrid.
Pirenne (1982): Historia del Antiguo Egipto. Volumen I. Ediciones Océano-Éxito, S. A., Barcelona.
Pomeroy (1987): Diosas, Rameras, Esposas y Esclavas. Ediciones Akal, S. A., Torrejón de Ardoz, Madrid.
por Francisca Martín-Cano Abreu

miércoles, 29 de julio de 2009

¿POR QUÉ COMENCÉ A USAR LA COPA MENSTRUAL?


Y como lo prometido es deuda comienzo con mi introducción al mundo de la copa menstrual.
Hace un año aproximadamente que dejé de usar tampones para pasarme a la copa menstrual, en un principio no sabía muy bien cual escoger y finalmente opté por la copa Meluna porque me atraían sus colores y su diseño en múltiples tallas, además de su precio.



¿Por qué usar la copa menstrual ? infórmate aquí




¿Cómo conocí la copa menstrual?
Hace ya unos ocho años en un blog sobre trekking y acampada, cuando todavía las únicas opciones disponibles eran la Keeper y la Divacup, a pesar de que el artilugio me atraía porque decían que podías utilizarla durante 12 horas (algo impensable con los tampones y mi flujo torrencial) nunca me atreví a dar el paso. En parte porque por aquel entonces no se hablaba tanto de ella, como porque las opciones disponibles eran escasas y tenías que pedirla por internet a EEUU sí o sí.
Sin embargo con el paso del tiempo su popularidad fue creciendo, fueron apareciendo nuevas marcas, haciéndose el mercado más competitivo y las copas menstruales fueron ganándose un lugar en las estanterías de ciertas tiendas de productos ecológicos y sexshops. En un paseo por una tienda de productos ecológicos que frecuento me encontré una Divacup, ese producto hasta entonces etéreo se había materializado. En la caja se veía bonita, pero grande, muy grande. Pensé que debía resultar incómoda por su tamaño, y aunque pudiese llevarla durante 12 horas ¿de verdad merecía la pena gastarse 36€ si después me iba a molestar? Sin embargo ese primer encuentro cara a cara despertó mi curiosidad y comencé a investigar sobre las diferentes copas que había en el mercado.

¿Qué me resultaba atrayente de la copa menstrual?
Soy una mujer con reglas muy abundantes acompañadas de muchos y grandes coágulos en las cuales un tampón o.b. super plus no me duraba ni dos horas y tenía que tener siempre una compresa como protección extra para los coágulos que no eran absorbidos por el tampón y se escurrían y para las fugas que siempre ocurrían. A mí las compresas me resultaban odiosas pero imprescindibles pues mi trabajo no me permite tener un baño a mano cada hora y media y los coágulos siempre se escapaban al tampón. Además las primeras noches siempre tenía que programar el despertador para levantarme y cambiar mi tampón, si no quería que mi cama se asemejase a la matanza de Texas cuando me levantase por la mañana. La copa ofrecía 12 horas de protección interna, lo cual llamó mi atención desde un primer momento. Luego aparte de su duración me sedujo que no está relacionada con el síndrome del shock tóxico y que es reutilizable. Esto último tiene ventajas para el medioambiente y también para mi bolsillo: adiós a gastarse todos los meses 10€ en tampones y compresas.




¿Cómo decidí que marca comprar? 
Básicamente la información recogida de internet, pues entre mi círculo de amistades nadie había usado la copa ni se sentían especialmente atraídos por ella. Os comento ahora que páginas me ayudaron más y me guiaron en el proceso.  
 Dos foros dedicados a ellos me resultaron de especial interés, pues en ellos auténticas usuarias cuentan sus aventuras e infortunios con el uso de la copa. Os dejo aquí los links y os recomiendo los visitéis si estáis pensando en dar el salto a la copa.
El primero es menstrual_cups.livejournal.com  Es un foro en inglés, pero es sin lugar a dudas el más completo que os podáis encontrar. Si repasáis las entradas ya publicadas podréis encontrar información sobre casi cualquier copa que haya en el mercado, tenéis tablas que os ayudan a elegir la copa que más se adaptará a ti según tu flujo, altura a la que se encuentre tu cérvix, sensibilidad de la pared vaginal, etc. Y muchísimas opiniones de usuarias, con lo que más les gusta de cada copa o los problemas que le encuentran.
Y el segundo es easycup.fr Una página web francesa en la cual unas mujeres dedicadísimas se dedican a realizar reviews de todas las copas que llegan a sus manos, cuenta además con información histórica sobre la copa menstrual, consejos sobre como cuidarla, sobre su uso, etc. Y como no cuenta también con un foro muy semejante al de livejournal, aunque yo prefiero el primero.
Aunque estas fueron mis principales fuentes de información a la hora de ver que copa me iba a comprar también encontré otras páginas que me resultaron de interés. Os las nombro a continuación porque también se merecen una visita.
Este link http://www.elenapachamama.com/2010/09/comparativa-de-cinco-copas-menstruales.html os llevará a uno de los pocos blogs en español en los cuales se comparan copas menstruales. Hay muchas opiniones de blogueras sobre copas menstruales (la que ellas utilizan) pero muy pocas que comparen diferentes marcas.
Esta es la página de una chica estadounidense llamada Melissa que habla sobre sus experiencias con diferentes copas que hay en el mercado, incluye además descripciones de otras copas que todavía no ha probado. http://menstrualcupinfo.wordpress.com/tag/zanashop/
Y por último un blog del estilo del último escrito por una mujer australiana conocida como Obsidian Star, que además diseña compresas de tela: http://menstrualcups.wordpress.com/category/comparisons/
Con la información recogida de estos sitios y mi presupuesto un tanto escaso opté por una copa Meluna pues era la más económica que podía encontrar; aunque he de decir que en muchas ocasiones Fleurcup tiene ofertas de 2x1 y puedes conseguir dos copas por 19.99€ y que una nueva copa italiana, NaturalMamma, ha salido al mercado con un precio todavía más competitivo.



¿Cómo compré mi copa? 
Para comprar mi copa Meluna opté por pedirla directamente al fabricante a Alemania, a través de su página web, pues era uno de los vendedores que ofrecía los precios más bajos en esta marca (algo obvio si pensamos que no hay intermediarios) y me daba más confianza pedirla directamente al fabricante por si surgía algún problema. Por si hay alguna interesada podéis visitar su página en www.meluna.eu
Hay también una página de  Meluna España aunque sus precios son más elevados que los de la página madre y las opciones de estilo de copa, rabito y colores son más limitados. Pero en caso de que prefiráis comprar en España y poder comunicaros con los vendedores en español os dejo el link: www.copameluna.com
También os recomiendo que echéis un vistazo a esta página inglesa: femininewear.co.uk. Pertenece a una mujer llamada Teresa que redistribuye copas y compresas de tela; sus precios son fantásticos, incluso más bajos que los del propio fabricante. Al principio esta opción no me resultaba muy atrayente pues había intermediarios, pero más tarde tuve la oportunidad de realizar una transacción con ella y el trato y el servicio son impecables. Os animo a visitar su página y comprar sus productos, ¡no os defraudará!
Y para los más escépticos que necesiten ver el producto antes de comprarlo hay en la actualidad muchas tiendas de productos ecológicos, sexshops e incluso alguna farmacia que ya ofrecen el producto. 
En próximas entradas cuento mi experiencia comprando en MeLuna, y como me fue con la copa MeLuna S Classic y con la MeLuna Classic M.


ACTUALIZADO EN ENERO DEL 2017