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miércoles, 22 de septiembre de 2021

La sexualización de las niñas en la publicidad en internet continúa y a ellas no les gusta




Era la hora de las niñas. A raíz de varias polémicas en torno a su representación en la comunicación comercial –publicidad, editoriales de moda–, en contenidos de entretenimiento y en las redes sociales, tanto expertos en educación como asociaciones de padres, legisladores y estudiosos de comunicación analizaban el hecho en medios de comunicación y en estudios académicos.

¿Pero qué dicen las niñas? En este trabajo pionero en España, publicado junto a las profesoras de la Universidad Complutense Sonia Carcelén y Mónica Díaz-Bustamante, hemos preguntado a un conjunto de niñas sobre otras niñas que protagonizan la publicidad de marcas de ropa en Internet.

Las creatividades, que a priori parecen más dirigidas a sus progenitores, sin embargo apelan a los menores presentes en las redes sociales. Las menores exhiben estéticas y crean tendencias narrativas que las convierten en líderes de opinión entre sus iguales.

En un contexto en el que se ha duplicado el uso de dispositivos móviles, sin apenas control ni conversación parental, la encuesta EU Kids online 2020 muestra un alto porcentaje de menores de 12 años que no saben usarlos, y que encuentran interacciones pocos satisfactorias en la red sin saber cómo reaccionar a comportamientos no deseados.

Aunque subliminal, por no ser un explícito contenido sexual claramente censurable, uno de los comportamientos más habituales presentes en estas comunicaciones es la sexualización de las niñas.

Países activos en la generación de contenidos para los menores la estudian desde hace más de una década en la infancia, y parten de estudios de cosificación de las mujeres. Académicos en Australia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Austria, Bélgica, Corea del Sur, e incluso España, encuentran que es un fenómeno preocupante para el desarrollo infantil por enfocar el valor personal en los atributos sexuales –uso de vestidos cortos, escotes, camisetas de tirantes, ropa ceñida y maquillaje–.

En una etapa más temprana de desarrollo emocional, la sexualización se ha demostrado perjudicial para la autoestima personal y para la adaptación e integración social: las niñas se muestran más atentas a estar y parecer físicamente atractivas que a desenvolverse en las espontáneas y naturales relaciones de convivencia y aprendizaje propias de esta etapa.

Un ideal de belleza impuesto

El ideal adulto socialmente aceptado de femineidad reducido a proyectar ser sexy es socialmente aceptado. Sin embargo, impuesto en las menores limita su construcción de identidad.

Las entrevistas de nuestro estudio se realizaron con niñas de entre 8 y 11 años procedentes de colegios públicos y privados y pertenecientes a familias con al menos dos hijos, de clase social media o media-alta, con estilo de vida tradicional y en las que existe un control parental en el acceso de las menores a los contenidos digitales difundidos a través de Internet.

Les mostramos 8 imágenes de varias marcas de moda que reflejan distintos grados de sexualización. Aunque las entrevistadas no declararon directamente nada sobre el atractivo sexual de las niñas representadas con esos atributos, rechazaron los escenarios, posturas y gestos más sexualizantes de forma más negativa que los adultos, corroborando estudios previos donde se perciben “sin espontaneidad, narcisistas y con el único objetivo de lograr reconocimiento público y admiración”.

Creídas, mandonas, chulas…

Asimismo, las calificaron como “creída, mandona, dominante, egocéntrica, chula, rebelde, insolente, desafiante y menos inteligente”, en escenarios poco reales para su edad, confirmando estudios previos en los que se constata que “las niñas piensan que se ponen en riesgo cuando parecen mayores de lo que son”.

Como son los menores los que más influencia tienen en sus iguales, la primera recomendación es el importante trabajo conjunto con los padres, agentes intermediarios en el uso de los medios y en la formación en la actitud crítica sobre los aspectos y contenidos de los medios.

Es deseable también trabajar en más centros educativos con una muestra más amplia, con niños, y con una metodología que permita recoger las expresiones faciales y emociones de las menores.

Finalmente, planteamos abrir una conversación directa sobre la responsabilidad social de creativos y responsables de marketing de algunas firmas que inciden en un estilo adulto y de atractivo sexual claramente rechazado por las participantes infantiles. Incorporar expertos en infancia para configurar contenidos multimedia adecuados para la audiencia infantil podría resultar muy saludable para los menores.

Carmen Llovet. Profesora de Comunicación, Universidad Nebrija

Fuente: https://theconversation.com/la-sexualizacion-de-las-ninas-en-la-publicidad-en-internet-continua-y-a-ellas-no-les-gusta-164043?

Fuentes: The conversation [Foto: Shutterstock / Por MILA Zed]



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viernes, 25 de diciembre de 2020

Recomiendo: 3 La solución no está en nuestros úteros


Fuentes: larazon.cl

El reloj marcaba las 6:54 de la mañana cuando el último discurso, a cargo de la diputada Nacional del Frente de Todxs Gabriela Cerruti, comenzaba: “Lo que venimos a pedirles hoy es que dejen de hacer del cuerpo de las mujeres el territorio de disputa de aquello que no puede solucionar la economía o la política. El mundo es injusto, pero la respuesta no está en nuestro útero. El mundo es injusto porque está construido hace 500 años sobre un sistema basado en la explotación de las mujeres y de la naturaleza”.

En la plaza el clima oscilaba entre tensión y alegría. Lxs cuerpxs cansadxs después de horas de vigilia, el calor de un diciembre en la ciudad, y la esperanza de miles y miles de pibis, que habitaban las calles entre bailes y sentadas, abogando por la sensatez de una cámara, que hacía 18 horas, estaba discutiendo si sus derechos valían lo suficiente como para que el aborto sea ley.

A las 7:23 de la mañana, se leen los resultados, y con 131 votos a favor conseguimos la media sanción. El congreso estalla, por dentro y por fuera. Entre barbijos y alcohol en gel, lágrimas y abrazos festejamos, una vez más, que estamos un poquito más cerca de conquistar nuestros derechos, y que el Estado y la sociedad dejen de decidir sobre nuestrxs cuerpxs.

Sin embargo, no todo fue tan fácil y calmo al interior del palacio. La sesión comenzó con el pedido de la diputada María Lucía Lehmann, Coalición Cívica por Santa Fe, de postergar la votación para después del 6 de Enero del 2021, por el momento especial que atraviesan lxs ciudadanxs católicxs en esta etapa del año. Ya desde el comienzo se vislumbraba el tinte religioso que teñiría la mayoría de los discursos anti-derechos.

De lxs 117 diputadxs que votaron en contra de la legalización del aborto y a favor de que sea clandestino, se encontraban: Enrique Allende, Jorge Enríquez y Alicia Terada, entre tantxs otrxs. Los discursos se servían de argumentaciones basadas en la “moral” y el “sentido común”, alegando que no es ético matar a una persona. Parece mentira que en el año 2020 muchas de las posiciones del sector anti-derechos, mal llamado pro-vida, se sigan sosteniendo en argumentaciones tan arcaicas y conservadoras.

La diputada Lehmann decía: “La mayor dignidad que tiene el pobre o el que tiene poco, son sus hijos, son su familia” “Se trata de la imposición de una ideología que pretende que las mujeres somos igual que los hombres y en consecuencia que desperdiciemos esa hermosa capacidad de dar vida”.

Este tipo de discursos, además de esconder un tono discriminatorio y meritocrático, reflejan el mito de la mujer = madre. Ana María Fernandez, en su libro “La mujer de la ilusión”, refiere a que por el simple hecho de poder gestar, nos convertimos en madres. Ya no somos consideradas personas, sino que se reduce la singularidad de cada unx al hecho de estar gestando. No muy alejado de lo que se plantea en “El cuento de la criada”. En esta novela, de Margaret Atwood, el valor de las mujeres depende de su capacidad reproductiva,y obviamente el valor del producto aumenta si la mujer está en el proceso mismo de gestación.

La protagonista es, al igual que muchas mujeres, secuestrada, violada y obligada a gestar y parir. Las escenas son crudas y fuertes, generando un gran impacto al espectadorx, sin embargo, esta crueldad no se encuentra muy alejada de la realidad. En esta ficción se plantea a las mujeres como máquinas reproductoras, generando una total desubjetivación que afecta directamente su autonomía.

El aborto clandestino puede pensarse como un componente social, histórico y político que atenta contra la salud mental de las mujeres y personas útero portantes. No hablamos solo de los peligros biológicos que acarrea un aborto en condiciones de clandestinidad, hablamos también de otros riesgos y efectos  que van más allá de la salud desde el punto de vista orgánico. Nos referimos a consecuencias a nivel psíquico. El hecho de abortar no tiene por qué ser traumático per se, sino que la mayoría de las veces lo traumático radica en las condiciones en el que el mismo se lleva a cabo: inseguridad, falta de acompañamiento, estigmatización, prejuicios sociales, maltrato, entre muchos otros.

Otro de los argumentos furor en el lado celeste, giró en torno a los derechos del hombre. ¿Por qué aparece la figura del hombre como protagonista, en una discusión en donde no tienen lugar, ni opinión? ¿Por qué hablamos de los derechos del padre? ¿Por qué la figura del varón blanco hetero-cis nunca puede faltar? Toda la historia que conocemos fue escrita y contada por los hombres, dejando el papel de la mujer relegado a lo privado y las tareas de cuidado, e invisibilizando totalmente a las identidades disidentes, sin siquiera nombrarlas.

Esto se ve reflejado directamente en la licencia por paternidad, que habilita solo 48 horas para los varones; o en la responsabilidad que adoptan en la crianza, en donde la lucha por la cuota alimentaria atraviesa a más de una situación.

¿Por qué no hablamos de la vasectomía? ¿Por qué los hombres nunca tienen que sacrificar sus cuerpos, pero imponen como mandato irrefrenable que nosotrxs lo hagamos? Resulta hasta irónico que las personas SIN capacidad de gestar opinen tan libre y livianamente sobre estos temas, creyendo además que pueden hablar de sus derechos en esta discusión. La realidad indica que si este derecho estuviera relacionado con el cuerpo del hombre, sería ley hace tiempo.

Se discutió, también, sobre el término “interrupción”, alegando que interrumpir implicaría en un segundo momento retomar esa acción. Lo que no se tiene en cuenta es que lo que se interrumpe en este caso son los deseos y proyectos vitales de las personas gestantes. Nuestras vidas pueden quedar interrumpidas por un embarazo no deseado, teniendo que pasar por una transformación a nivel corporal y psíquica que nos limita y restringe en nuestra vida cotidiana, obligándonos a ser madres cuando no lo deseamos o no es nuestro momento.

Ya no importa lo que queremos o proyectamos, ni nuestras condiciones y posibilidades materiales actuales y futuras. Se empatiza más con un conjunto de células que tiene el mismo tamaño que un grano de arroz, que con una persona que tiene una vida, proyectos, sentimientos, ideas, convicciones y vínculos. “La empatía se construye con el feto y no con la persona gestante.” , dice Florencia Alcaraz.

Si gestar/maternar no son una opción más entre otras y son destino… ¿Qué lugar hay para el deseo? ¿Si deseamos otra cosa? ¿Si elegimos: estudiar, trabajar, viajar o simplemente maternar en otro momento de nuestras vidas? Parece que para algunos sectores no se nos está permitido elegir otros caminos. Si no queremos maternar, estamos fallando a un mandato machista, patriarcal y reduccionista. La maternidad será deseada o no será, porque maternar sin deseo es tortura.

Está en juego la capacidad de decidir sobre nuestras corporalidades y sobre nuestros proyectos de vida, atentando contra nuestra autonomía como sujetxs de derecho. Débora Tájer, plantea que la autonomía es la base de la salud mental. Estamos en una sociedad hetero-cis-patriarcal que lo que hace justamente es cercenar la autonomía de las mujeres y de todo el colectivo LGBTIQ+, atentando contra nuestro derecho a tener vidas dignas y libres ¿Se puede hablar de salud mental sin aborto legal, seguro y gratuito?

Otro de los argumentos utilizados por el sector celeste refería a la Educación Sexual Integral, alegando que la solución no es abortar sino educar. Resulta paradójico que estas mismas personas son las que impulsaron el movimiento “Con mi hijos no te metas” frente a los intentos de implementación de la ESI, refiriéndose a la misma como una incitación a lo “degenerado”. Esta clase de argumentos invisibiliza muchas de las consignas propuestas por la Campaña Nacional por el Derecho a Decidir.

La legalización del aborto genera tantas controversias porque en ella convergen diferentes cuestiones que no solo tienen que ver con la interrupción de un embarazo. El aborto legal, seguro y gratuito, además de ser un tema de salud pública y justicia social, implica tener la posibilidad y libertad de decisión. Esta lucha implica un cuestionamiento a la sociedad toda, replanteando la familia tradicional-heterosexual como único tipo de crianza; interpelando la conceptualización de sexo, incluyendo en el proyecto no solo a las mujeres sino a todas las personas gestantes. Amplía derechos y apunta al acceso a una educación digna e integral de la sexualidad, implementando políticas públicas que garanticen una salud para todxs. Educación sexual para descubrir, anticonceptivos para disfrutar y aborto legal para decidir.

Ahora bien, ¿y senadores? No olvidemos que nos falta una media sanción, y que está a cargo de una cámara mucho más conservadora, que en 2018, decidió que el aborto siga siendo clandestino.

En el senado perdimos la batalla, pero en las calles ganamos. Hace dos años la discusión quedó saldada. La votación del 2018 fue un momento bisagra en la historia feminista para sacar el aborto del silencio y visibilizar que el mismo ocurre en la clandestinidad, donde lo traumático no es el hecho en sí, sino las condiciones en las cuales sucede.

Las versiones son muchas y las certezas muy pocas. En twitter, algunas periodistas verdes, nos tranquilizan y nos dicen que los votos están asegurados, otras versiones aseguran que hay empate y que la presidenta de la cámara, Cristina Fernández de Kirchner, debería decidir.

“Sale si salís” fue la consigna que circuló para que habitemos las calles en la votación de diputadxs. Este 29 de diciembre, el Senado volverá a debatir si el aborto es ley, y nuestrxs cuerpxs van a estar allí sosteniendo una lucha que lleva más de 15 años y que no terminará. Será nuestro trabajo que se garantice nuestro derecho, cumpliendo la ley, y no será tarea fácil, pero nuestrxs cuerpxs tienen la fortaleza y el deseo necesario para seguir.

El 29 nos vemos en el Senado, hermanadxs y sororxs. La lucha se transforma y se fogonea conforme las coordenadas históricas-sociales, se gesta en esos lugares en donde el  Estado no está presente. En su momento fue la Ley del voto femenino, la Ley del Matrimonio Igualitario y la Ley de Identidad de Género. Hoy es por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, mañana serán otros derechos por conquistar.

Ya se acerca noche buena, ya se acerca navidad, para todxs lxs pibxs que el ABORTO SEA LEGAL!

(LA OPINIÓN DE LA AUTORAS NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE LA RAZÓN Y LOS TEXTOS ESTÁN AUTOEDITADOS POR LOS PROPIOS BLOGUEROS)

Fuente: https://www.larazon.cl/2020/12/19/por-camila-marco-del-pont-la-solucion-no-esta-en-nuestros-uteros/





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jueves, 4 de julio de 2019

El TC anula por sexista el cálculo de las pensiones para los trabajos a tiempo parcial


Por Kaos. Laboral y Economía
El TC resuelve en el mismo sentido que la justicia europea, que considera que el método es discriminatorio para la mujer que ocupa el 75% de los trabajos a tiempo parcial.
El Tribunal Constitucional (TC) ha declarado nulo e inconstitucional el método mediante el cual la Seguridad Social calcula la pensión de jubilación de los trabajadores a tiempo parcial, al considerarlo «discriminatorio para la mujer». En el Estado Español, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre del 2019, el 75,2% de las jornadas a tiempo parcial las realizan mujeres. Un fallo, hecho público este miércoles, que va en la misma línea de la que ya manifestó en mayo el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).
El Pleno del TC ha estimado de manera unánime, tal como refleja la sentencia, una cuestión interna de inconstitucionalidad y ha declarado nulo el precepto que regula la cuantía de las pensiones que reciben los trabajadores a tiempo parcial por vulnerar éste el derecho a la igualdad. Actualmente en el Estado Español hay 2,9 millones de trabajadores con un contrato a tiempo parcial. 
El sistema de cotización español contempla tres variables para el cálculo de la pensión final: la base reguladora (dependiente del salario), los años a los que se retira la persona y el número de años cotizados. El TC se pronuncia en base a la estimación de esta última variable, que hasta ahora introducía un coeficiente de parcialidad. Es decir, si una persona trabajó 30 años a jornada completa, se le hacía el cálculo sobre 30 años. Pero si una persona a tiempo parcial, realizando el 50% de su jornada, trabajó 30 años, se le calculaban la mitad de 30 años, es decir, 15 años, y estos se multiplicaban con 1,5. El resultado era, pues, que esa persona a ojos de la Seguridad Social había trabajado 22,5 años.
El Constitucional ha considerado que dicho método, introducido durante el Gobierno de Rajoy, «no solo conduce a un resultado perjudicial en el disfrute de la protección de la Seguridad Social para los trabajadores contratados a tiempo parcial, sino que afecta predominantemente a las mujeres trabajadoras, como revelan los datos estadísticos», según reza el texto de la sentencia.
El cálculo de la edad se sumaba a unas bases reguladoras inferiores, ya que, según los últimos datos del 2017 de la Encuesta de Estructura Salarial del INE, un trabajador a tiempo parcial cobraba al año 10.684 euros, mientras que para jornada completa era de 27.348 euros. Un lastre que sigue pendiente. Todo ello se traducía hasta ahora en que el acceso a las pensiones contributivas era más difícil para los empleadas a tiempo parcial y sus pensiones más bajas.

Cambio «inmediato» de criterio
Fuentes consultadas de la Seguridad Social entienden, a falta de un análisis jurídico detallado, que la sentencia del Constitucional les conmina a eliminar el coeficiente de parcialidad que imperaba hasta ahora y a equiparar, en este sentido, los años cotizados por un trabajador a tiempo parcial con los de uno a jornada completa. Esas mismas fuentes remarcan que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) ya trabaja para incorporar el nuevo criterio para que los cotizantes puedan, a partir de que se publique la sentecia del TC en el Boletín Oficial del Estado (BOE), consultar las nuevas cifras de su futura pensión.
La resolución del Constitucional no desatará un avalancha de demandas de pensionistas que anteriormente trabajaron a tiempo parcial, ya que el texto explicita que la declaración de nulidad no afectará a los conflictos individuales en los que ya exista sentencia firme, en aras del «principio constitucional de seguridad jurídica».





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lunes, 31 de diciembre de 2018

2018: Un año de lucha feminista

EdiccionDestape
www.eldestapeweb.com

El debate por la despenalización del aborto, masivas movilizaciones y la denuncia de Thelma Fardin marcaron la agenda de género.

La lucha feminista tuvo una agenda muy activa durante el 2018. Desde el debate por la despenalización del aborto, distintas movilizaciones como el Ni Una Menos o el Paro Internacional de Mujeres hasta la difusión de casos de abuso y acoso sexual a raíz de la denuncia por violación de Thelma Fardin contra Juan Darthés.
La primera parte del año tuvo la discusión por la legalización del aborto como eje central. Todos los martes se llevaban a cabo los famosos "martes verdes" donde a través de distintas actividades a lo largo del país se brindaba apoyo a la interrupción voluntaria del embarazo.
Asimismo, se celebró un contundente y extenso debate en el Congreso, en donde exponentes de distintas áreas brindaron argumentos a favor y en contra del proyecto de ley. Actrices, abogadas, sociólogas, periodistas, ex funcionarios, entre muchas otras, brindaron su punto de vista.
En una jornada maratónica, con un Congreso envuelto de una marea verde, el 14 de junio la Cámara de Diputados aprobó la media sanción del proyecto que promovía la interrupción voluntaria del embarazo. Sin embargo, la legalización no pudo convertirse en ley, puesto que el 9 de agosto la Cámara Alta rechazó el proyecto. El rol de los mal llamados "pro vida" tuvo fuerte impacto en el Senado.
A pesar de que el proyecto quedó trunco en el Congreso, la lucha feminista logró visibilizar al aborto clandestino como un problema de salud pública que afecta a las mujeres más humildes. La capacidad de movilización y del lucha del movimiento feminista fue un triunfo para el 2018.
El debate por el aborto también se hizo presente en en el 33º Encuentro Nacional de Mujeres. Alrededor de 50 mil mujeres se hicieron presentes en Trelew, Chubut, en donde participaron de diversos talleres relacionados sobre violencia de género, feminización de la pobreza, sindicalismo y la mujer, entre muchos otros. Los pañuelos verdes inundaron la convocatoria.
Por otro lado, este año se caracterizó por la movilización de las mujeres. El 8 de marzo se celebró el Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans. Los reclamos principales fueron por el aborto legal y contra el ajuste. En la previa al tratamiento del proyecto por la legalización del aborto, el 4 de junio fue la marcha de "Ni una menos", al tiempo que el 28 de Septiembre hubo una masiva marcha por la legalización del aborto.
El vergonzoso fallo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 1 de Mar del Plata, que consideró que la muerte de Lucía Pérez no se enmarca dentro de la figura de femicidio, ocasionó otra movilización desde Tribunales a Plaza de Mayo. La falta de perspectiva de género de la Justicia quedó expuesta en los vergonzosos argumentos del fallo. En repudio a la absolución de los acusados, miles de mujeres marcharon el pasado 05 de diciembre.
El último acontecimiento que marcó la agenda de género fue la denuncia por violación de la actriz Thelma Fardin contra el actor Juan Darthés. La actriz brindó una conferencia de prensa junto al colectivo de Actrices Argentinas en el Multiteatro, en donde a través de un video contó la agresión sexual que sufrió en 2009, mientras estaban de gira con Patito Feo. Fardin tenía 16 años y Darthés 45. La causa se tramita en el país donde sucedieron los hechos.
Luego de que Fardin contara su historia y viralizara la frase "mirá cómo nos ponemos", muchas mujeres siguieron el ejemplo de la actriz y comenzaron a denunciar situaciones de acoso y abuso sexual sufridas en diversos ámbitos. La denuncia contra Darthés marcó un fuerte punto de inflexión para visibilizar la violencia de género.




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jueves, 27 de diciembre de 2018

AMOR ROMÁNTICO EN TIEMPOS DE FEMINICIDIO


29662999572_3200e2e25d_hFotografía de Oscar Andrés Pardo Vélez

Entrevista a Karina Vergara

En la cultura occidental, la idea del amor romántico ha desvirtuado la realidad para perpetuar ciertas prácticas y modelos de relaciones. En la actualidad, dice Karina Vergara, es fundacional para las expresiones de las distintas formas de violencias, construidas en nombre del amor, incluso hasta llegar al feminicidio.  

El amor romántico, tanto en la pornografía como en la vida, constituye la celebración mítica de la anulación de la mujer. Para una mujer, el amor se define como el deseo a someterse a su propia aniquilación. La prueba del amor es que está dispuesta a ser destruida por aquel que ama, por el bien de él. Para la mujer, el amor siempre implica el autosacrificio, el sacrificio de su identidad, de su voluntad y de la integridad de su cuerpo a fin de satisfacer y redimir la masculinidad de su amante.
Andrea Dworkin
Este texto está dedicado a todas las mujeres que han sido asesinadas por sus parejas sentimentales y, en especial, a Irinea Buendía, madre de Mariana Lima, quien en su búsqueda de justicia frente al feminicidio de su hija, logró que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenara a las autoridades judiciales investigar con perspectiva de género el crimen de mujeres que, por la naturaleza del mismo, tuviera que ver con un feminicidio.
La estrecha relación entre la idea del amor romántico, la violencia y la posesión, como bien lo explica Patricia Bedolla: habita ahí, en la posesión, en no permitir la libertad; las mujeres debemos estar en casa sirviendo al patrón al pater familias; no podemos aspirar a nada, no podemos cambiar de pareja o tener a alguien más. Somos de ellos, y romper esta construcción desde ese punto de vista merece cualquier castigo, incluida la muerte.
Bajo esta lógica podemos notar que el amor romántico diseñó y fortaleció una serie de creencias y mitos nos educó bajo una pena de castigo social, para sacrificar enormes dosis de nuestra libertad y autonomía a cambio de encajar en un molde que no sólo no es equitativo, sino que se vuelve el espacio donde habitan todas las expresiones de las violencias, ejercidas en nombre de ese amor.
En la actualidad la idea de ese amor es fundacional para las expresiones de las distintas formas de violencias, construidas en nombre del amor, hasta llegar incluso al feminicidio. En Latinoamérica y particularmente en México el setenta por ciento de los feminicidios son cometidos por hombres que mantenían, deseaban o tuvieron un lazo “amoroso” con las mujeres asesinadas. Las expresiones de este tipo de amor están estrechamente relacionadas con los ejercicios de control: nos han enseñado que la violencia es una demostración de afecto. A las mujeres nos ha costado la vida desmontar estas ideas, pasar de ser objetos que le pertenecen al otro a ser sujetas de derechos con libertad de renunciar o irse de una relación que nos violenta en la que podemos perder la vida.
Rosario Castellanos en su escrito “La mujer y su imagen”, nos dice que a lo largo de la Historia, entendida como el archivo de los hechos cumplidos por el hombre, todo lo que queda fuera pertenece al reino de la conjetura, de la fabula, de la leyenda de la mentira. Se ha construido a la mujer más como un fenómeno de la naturaleza que un componente de la sociedad, como una criatura humana, un mito. Así la mujer, a lo largo de los siglos, nos dice Castellanos, ha sido elevada al altar de las deidades y ha aspirado el incienso de los devotos, claro, cuando no se le encierra en el gineceo, en el harén a compartir con sus semejantes el yugo de la esclavitud; cuando no se le confina en el patio de las impuras; cuando no se le marca con el sello de las prostitutas; cuando no se le doblega con el fardo de la servidumbre; cuando no se le expulsa de la congregación religiosa, del ágora, de la política, de la vida de conocimiento y las ideas.
La construcción y sustento de la idea del amor romántico, ese amor que constituye la celebración implícita de la anulación de una para otro, nos ha llevado a lo largo de la historia a ser las eternas Ifigenias, sacrificadas, una y otra vez en los altares patriarcales.
Cuando las feministas decidimos criticar al amor romántico nunca faltan los románticos, sumamente molestos, por la idea de ser despojados del motivo de sus poesías, serenatas y batallas contra molinos de viento en nombre del amor; me da la impresión de que se arman así mismos como caballeros sobre sus caballos blancos y tratan de rescatar a las princesas de las malvadas brujas que queremos arrancarles del corazón la noción del amor romántico. Sin embargo lo que estamos diciendo es mucho más profundo y serio que una defensa a ultranza de la idea del amor literario, estamos haciendo un análisis estructural y político de cómo la idea del amor ha construido las sociedades occidentalizadas en las que hoy habitamos
Con esta declaratoria comenzó la entrevista entre la que esto escribe y Patricia Karina Vergara Sánchez, mexicana, feminista, periodista y profesora. Mujer revolucionaria, orgullosa de sí misma, de su lucha, de su orientación sexual y su raza, y quien sin duda es un referente en la construcción del pensamiento feminista.
¿De dónde nos llegó el amor romántico; por qué ha puesto en el imaginario colectivo que la violencia y la desigualdad son casi un sinónimo de este amor romantizado?
Cuando hablamos del amor romántico, hablamos de una construcción social que desde hace unos cuatro o cinco siglos viene sirviendo para edulcorar las relaciones de apropiación del cuerpo de las mujeres para labores domésticas de cuidado y crianza, y que, además, sean adornadas con la cintilla rosa de que todo ello lo hacemos por amor. Y por amor, el amor romántico, los hombres se convierten en el caballero del cuento –según los recursos a su alcance– el proveedor y rescatador de la princesa. Y, por amor, la princesa –según los recursos a su alcance– se “entrega”, se “sacrifica” y “luchará” por ese amor. Por amor se renuncia, por amor se espera, el amor todo lo puede. Por amor, las mujeres vemos a otras como posibles rivales –incluso a la suegra y a la cuñada– no nos aliamos, disputamos por quién habrá de ser la elegida, la más querida, la preferida, aunque sea simbólicamente, aunque el varón no esté presente.
El amor romántico es la construcción de las mujeres en la competencia, en la enemistad, el sujeto que busca ser “la deseada”. La princesa elegida y rescatada de las fauces del dragón. Ese amor, así, tiene a las mujeres sometidas al cuento de la heterosexualidad obligatoria y al sueño de corresponder al príncipe azul para siempre. Ese es el amor romántico que las feministas y lesbofeministas criticamos.
¿De qué manera el amor romántico abonó a la estructura de las relaciones heteronormadas y heterosexuales?
El amor romántico no es un fenómeno que ha existido siempre, no es un sentimiento natural e innato a la humanidad. El amor romántico, es decir, el amor de pareja, el deseo de vivir en pareja, fue construido bastante tarde en realidad, en el siglo XVII con la idea de los caballeros (por eso usaba esa imagen al inicio) y las damiselas en peligro que había que rescatar. Esta construcción romántica del amor funcionó bastante bien para legitimar los acuerdos económicos que ya se venían haciendo al unir a hombres y mujeres para garantizar riqueza de naciones, de feudos, los intereses económicos de los dueños de la tierra que casaban a sus hijos e hijas o que unían a los siervos que les interesaba, etc. Lo único que hizo el amor romántico fue legitimar y edulcorar esas negociaciones que ya existían.
Fotografía de La muerte sale por el oriente

El ideal occidental del que somos herederas, ha fundado la idea de lo femenino ante la rendición del amor, un amor que representa una serie de constantes que se manifiestan a lo largo de los siglos, como bien lo ha señalado Castellanos en diversos escritos, y que nos dicen que la mujer se define por su capacidad de amar y entregarse al amor, por su pureza prenupcial, por su fidelidad al marido, por su devoción a los hijos, por las labores en la casa, por su cuidado a los otros; en nombre del amor la imagen de la mujer parece estar definida por la eterna renuncia frente al otro, y todo, claro en nombre del amor.
El amor como opio de las mujeres, diría Kate Millet. Las rosas, los nombres de pastel o la cena a la luz de las velas no son el amor romántico, aunque le sirven muy bien de parafernalia al amor romántico. Las rosas no son las culpables de la manipulación, pero además de ser una industria muy provechosa, cuánto sirven, por ejemplo, para “marcar territorio” al mandarle rosas a una mujer en su espacio laboral, cuánto sirven para hacerse perdonar, cuánto para simbolizar ese amor de renuncia.
El nombre de pastel, los nombres privados, puede bien ser un juego, pero cuando llama en diminutivo, cuando es posesivo y monogámico, cuando infantiliza, ¿qué tipo de subjetividad dentro de las relaciones va construyendo?
Las velas y la cena sazonada no son el problema en sí, si no lo que se construye alrededor del cliché, la expectativa, la exigencia, el chantaje o la obligatoriedad de responder de tal o cual manera a la luz de esa vela. El viaje, la noche estrellada, la tarde en el parque o la herencia y las cuentas de banco a nombre del beneficiario, no son el amor romántico, pero sí algunas de las posibles herramientas de control que le sirven bastante bien.
¿Entones el amor romántico tiene que ver con todo menos con el ejercicio de amar, entendido “el amor” como un acto en libertad y autonomía?
Nos tiene que quedar claro que el amor romántico es una herencia histórica pre-sociedades industriales, pero que las sociedades industriales retomaron bastante bien, porque sirve para la organización de la vida en pareja, en las sociedades industriales, así alguien era enviado al mercado de producción y alguien era obligada a sostener el espacio de reproducción, es decir, donde se criaban a los hijos, donde se lavaban los platos, donde se hervían los calzones para desinfectarlos y donde los alimentos se convertían en combustible para mantener el sistema de producción independientemente de que hombres, mujeres y niños en los primeros años de la sociedad industrial fueran enviados al mercado laboral. La idea del amor romántico permitió que en los cuerpos de las mujeres se depositara el trabajo reproductivo para sostener la fuerza productiva
El amor romántico sirvió para construir y afianzar estas relaciones, porque, de otro modo, ¿quién lavaría tanto calzón, quién limpiaría los mocos y el vómito, quién se haría cargo de los cuidados, de toda la limpieza y del trabajo escatológico que implica sostener la vida reproductiva para la vida productiva? Si no nos convencían profundamente desde la idea del amor romántico, no lo haríamos, entonces el amor romántico sirvió y sirve para sostener estas relaciones de producción.
Me interesa señalar particularmente el amor romántico y el heterosexual… A las mujeres se nos construye desde la heterosexualidad como única opción y posibilidad de vida, es decir, al servicio del príncipe azul.
¿El amor romántico nos adoctrinó para amar o para servir al otro?            
El uso de esta construcción, lo que genera, no son relaciones amorosas, son relaciones de poder, de desigualdad y vulnerabilidad. No es lo mismo ser el dueño del salario que la dueña del guisado, y en esta dimensión de desigualdad de relaciones también se genera desigualdad en relaciones de poder; quién tiene el dinero, quién toma las decisiones, quién va al mundo de lo público, quién se sigue quedando en el mundo de lo privado, a quién se le exige ser el proveedor valiente, fuerte y exitoso, y a quién se le exige ser la cuidadora. Lo que las feministas estamos tratando de hacer es darle la vuelta a la cultura porque esa creación de amor romántico es un adoctrinamiento cultural a la servidumbre.
Cuando nosotras decimos que hay que criticar el amor romántico estamos diciendo que hay que criticar ese lastre que nos condena a vivir en nombre del amor sacrificando, renunciando y sirviendo, que en conclusión significa poner a las mujeres en un lugar de vulnerabilidad física, económica, social y política. Tiene que quedarnos clarísimo que este análisis es sólo en nuestras sociedades occidentalizadas; otras sociedades no tienen esta ridícula idea del amor romántico, sino que desarrollan la idea de la necesidad económica de las alianzas o de la necesidad económica para la crianza de los pequeños y las pequeñas de la comunidad, o para los deberes. El trabajo en comunidades es algo que les sorprende. Vale la pena analizar constantemente los procesos de otras vidas y otras formas no occidentalizadas que no se sostienen del amor romántico, esto lo menciono solamente para dejar en claro que el amor de pareja tal como lo vivimos en esta sociedad, no es un asunto que venga en nuestra piel o en nuestro ADN, o que sea un rayo iluminador como los románticos defensores del amor se imaginan; es un asunto político, económico y social que hemos construido, una construcción sociocultural. De eso se trata: de mantenernos con vida y de que esa vida tenga otra calidad; de que las relaciones entre seres humanos tengan otras dimensiones que no sean las del servicio.
“Quien bien te quiere te hará llorar”, “amar es sufrir”, “si te cela es por amor”, estos refranes aparecen sistemáticamente en relaciones amorosas, ¿qué nos dicen? ¿El amor romántico mata? ¿Dónde habita esa estrecha relación entre el amor romántico y las violencias feminicidas?
Cuando decimos que el amor romántico mata, estamos diciendo que estas relaciones desiguales de poder, este lugar de vulnerabilidad, está estrechamente relacionado con que la mayoría de los feminicidios ocurren en manos de esos a quienes estamos sujetas, por medio del lazo del amor que generan estas relaciones de desigualdad, sustentado por todo un bagaje sociocultural que nos incita al amor romántico (las canciones, los poemas, las telenovelas, el cine, etcétera), de tal manera que prácticamente no podemos crear un imaginario fuera de la vida en pareja
¿Por qué está tan enraizado, sostenido y solapado el feminicidio en América Latina y en particular en México?
Ésa es una pregunta tremenda que ocuparía un tomo entero de un libro para responderse, pero creo básicamente que estamos viviendo un momento histórico del neo-patriarcado, es decir, hubo un momento histórico donde se fundó lo que yo llamo el primer patriarcado, que es la apropiación de los cuerpos y de los trabajos de las mujeres, de tal forma que nos vimos sometidas a trabajar para nuestro apropiador, a parir hijos para nuestro apropiador, pero ahora −y esto lo he escrito ya varias veces−, se acabó la tierra por conquistar, se acabó la tierra por colonizar, y lo que queda por colonizar son los cuerpos de las mujeres, en la prostitución, en la venta de alquileres, en la desaparición de las herencias y pensamientos propios de las mujeres; la venta de nuestra tortura y nuestro sufrimiento en los videos snuff o en la pornografía “más legitimada” es un fenómeno muy contemporáneo. Entonces es importante no ver el feminicidio meramente como un fenómeno donde un individuo decidió utilizar su relación de poder físico, económico, moral, social, sobre la otra para destrozarla; es cierto, eso ocurrió, pero también ocurre y existe toda una cultura de la reconquista de los cuerpos de las mujeres que no sólo legitima la violencia exacerbada, también la permite, la anuncia, la glorifica, incluso la vuelve una especie de glamurosidad gore, “el glamur gore”, el encanto por la sangre y lo extremadamente violento. Existe toda una maquinaria para validarlo, lo vemos así en las canciones, la poesía, el cine… se convierten en herramientas para sostener, alimentar y regenerar la cultura del amor romántico. La diferencia en este momento es que también los noticiarios endiosan, engrandecen, premian y vuelven a los feminicidas héroes oscuros, y en cuanto más sangriento y más terrible sea y más abuso de poder exista, más glorioso es el héroe feminicida, el héroe patriarcal.
Somos las mujeres a las que se nos ha doctrinado en nombre de ese amor romántico, pero, ¿y ellos, los hombres?, ¿has observado procesos de deconstrucción?
En el mundo contemporáneo las luchas de los hombres y de las mujeres se convierten en cosas diametralmente distintas cuando ellos se niegan a reconocer las relaciones de poder y de privilegios. Muchos compañeros “progres” que he conocido están preocupados por “rescatar la idea del amor romántico, por relacionarse de otras maneras, por aprender a oler las flores, tener permiso para tejer como una manera de liberarse del yugo patriarcal”; las mujeres estamos ocupadas por destejer el amor romántico para no depender de ellos para comer, para salir, y para no vivir simbólicamente bajo su tutoría, y sobre todas las cosas, para que no puedan hacernos literalmente pedacitos, como lo están haciendo. Lo comentaba al inicio, lo que las feministas estamos haciendo es un análisis estructural y político acerca de cómo la idea del amor ha construido las sociedades occidentalizadas en un terreno lleno de desigualdades.
La deconstrucción del amor, ¿será feminista o no será?
Para que el “amor” sea feminista tiene que estar alejado de las lógicas de pareja. El amor que es posible cultivar es aquél entre alianzas políticas; entre quienes nos mantenemos en combate ante el patriarcado; entre quienes llamamos amistades, que en realidad son también formas de amores. Si insistimos en construirnos en pareja en nombre del amor, vamos a seguir repitiendo el estereotipo romántico que tenemos introyectado. Creo que deberán pasar algunas generaciones para pensarlo y vivirlo de otra manera. Cuando hablo de otras relaciones de amor que no son las parejas, sino las de amor en colectivo, en grupos políticos, en amistades, en comunidad, pienso que también (y es imperante) debe ser un amor desromantizado, que no ponga las expectativas en los otros, en las otras, que no sea un ejercicio basado en la idea de suplir carencias.
¿Qué significa “amor” para Karina?
Yo entiendo el amor como una alianza política necesaria para sobrevivir y para que esta vida sea buena, y eso no puede suceder sin un análisis profundo y sin la constante revisión de las relaciones de poder de quienes intentan amar. Pero, en definitiva, el amor feminista no será en pareja, ni mucho menos, en pareja, de hombre y mujer. Por otro lado, las relaciones no heterosexuales, aquéllas que buscan emular el modelo heterosexual, también están plagadas del amor romántico, por supuesto. Es más, los discursos LGBTTTIQ parecen competir por el nivel de toxicidad dulce romántica que pueden esgrimir; pareciera que para ser “aceptades”, “incluides”, “reconocides” en la “diversidad”, es necesario demostrar cuán similares o aun más “apegades” al modelo romántico se puede estar. Es decir, no es una alianza ni es amor de aquéllos que resisten al régimen heterosexual, sino de parejas que se esfuerzan por demostrar cuán funcionales son al modelo de sumisión y cuán abstraídos se puede resultar une en otre, y ahí tenemos a la “comunidad” diversa desesperada por demostrar que puede tener bodas de ensueño, casas hermosas y criar niños y niñas, con perros y gatos, moldes más disciplinantes y melosos del amor romántico.
Las lesbianas por supuesto que repetimos el ideal romántico. Siempre recuerdo aquella obra primera llamada “El pozo de la soledad”, en la que la protagonista “deja ir” a la amada para que pueda tener un hijo y un esposo y toda la vida que ella no le pudo dar… y de ahí a The L Word y a todas las series y obras contemporáneas que modelan nuevas generaciones de consumidoras del amor romántico (y modelos de vida colonial de paso). El amor romántico aquí se repite porque no es una alianza política entre las protagonistas de tantas historias, sino encuentros que responden a los modelos ya establecidos de ese amor.
Todas estas reflexiones −sin detenernos a profundizar, además− en que el amor romántico implica, también, formas de violencia que van de la manipulación y del chantaje al feminicidio, no como otra cara de la moneda, sino como continuación material de la relación romántica, en donde une es propiedad de otre…
Dicho y teniendo presente lo anterior, preciso que hablo desde otro punto: cuando dos o más mujeres que dada sus anatomofisiología al nacer fueron destinadas a poner sus afectos, servicios y cuidados en la heterosexualidad obligatoria y se han rebelado a ello, se relacionan entre sí, negándose al cuento del amor romántico; cuando esas mismas mujeres no se someten al cuento de la familia feliz en la diversidad sexual; cuando desde un lugar de desobediencia política estas mujeres construyen proyectos −sexuales o no− en conjunto y se declaran afecto, amor y/o ternura entre ellas, entonces, no se trata de un amor romántico. Es, exactamente, el amor desde el desacato a la sumisión de unas y otras, es el amor insumiso a la forma de amor construida en el patriarcado.
Entonces, que desde la heterosexualidad o pseudocríticas vengan a decir que debemos renunciar al amor entre mujeres, a dejar de hablar, escribir o versar sobre la forma en que nos amamos porque es caer en el romanticismo… Que desde la hegemonía vengan a decir por qué deberíamos silenciar nuestras manifestaciones, ¡ja!, se llama lesbofobia y no es nada nuevo ni crítico.
Castellanos habla sobre la osadía de indagar sobre sí mismas, de la valentía para ejercer la ternura sobre nuestros cuerpos y caminos; critica la imagen del patriarca mediador, esa figura masculina que, por nuestro bien, nos dice qué decir, cómo decir, dónde y frente a quién decir-nos en el mundo. Castellanos nos habla también de que durante siglos hemos dependido de la “generosidad o de la violencia” de aquéllos que se dijeron a sí mismos que tenían no sólo el control de la vida pública, sino la conquista en el territorio de lo íntimo: el patriarcado.
El patriarcado ha hecho un gran trabajo por mostrar lo imposible que es el amor entre mujeres, las múltiples formas de amor entre mujeres. Sería demasiado largo un recuento de cuántas veces y en qué maneras han intentado invisibilizar nuestras reflexiones, borrar o disimular nuestras escrituras, eliminar nuestros nombres. Sin embargo, caray, algo muy poderoso debe de haber que aun con su censura, aun con el patriarcado convertido en soldaditos a su servicio, vigilantes de lo que hacemos o decimos, no logran arrancarnos la ternura que sentimos entre nosotras.
No estamos exentas de caer en discursos románticos, en tanto humanas y en tanto habitantes y receptoras del discurso hegemónico, cierto. Sin embargo, dado que el amor lésbico, dado que el amor entre mujeres −sexual y no sexualmente explícito− sigue siendo un tema sancionable-censurable, criticado por las mentes más conservadoras, y se ha intentado convertir en mercancía por las industrias y, aun, se ha tratado de silenciar por las vocecillas del patriarcado “progre” −sumado todo ello a que seguimos necesitando el rescate de genealogías y la gestión de referentes de nuestras ternuras y amores desobedientes: seguir hablando, escribiendo, dibujando, creando desde nosotras, entre nosotras, para nosotras y de nuestras formas de amarnos−, es un acto de radicalidad política necesario. Por lo tanto, si a alguien le incomoda: quítese, no estorbe, que estamos ocupadas. ❧
 FUENTE ORIGINAL: http://www.vozdelatribu.com/foro/amor-romantico-en-tiempos-de-feminicidio/?fbclid=IwAR1shMZdgY-iygQ5noTwyJJPzKRIzJqJ6LhVRV-OA3cxRGFUqKJZB_uJvDw


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