sábado, 29 de agosto de 2015

¿Vives con un machista? Cuestionario para mujeres

Una mirada experta sobre embarazo por violación

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Andrea Huneeus, especialista en ginecología infantil y adolescente, ha atendido muchas veces embarazos por violación y ha estudiado a fondo el tema, porque le preocupa. “El 66% de las embarazadas por violación es menor de edad y el 11% tiene menos de 12 años. Es decir, son niñas”, dice. Para aportar al debate del proyecto de aborto terapéutico, que incluye la violación como una de las causales, expuso en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados. Estos son sus argumentos.

La mujer es joven y está en una camilla, en el Hospital Salvador, quejándose por los dolores previos a parir. Es 1989 y uno de los primeros partos que Andrea Huneeus, entonces estudiante de quinto año de Medicina de la Universidad de Chile, le toca asistir y siente una emoción especial: ya sabe que quiere dedicarse a la ginecología y que le encantan los partos. Se acerca y revisa la ficha médica. Depara en un detalle: embarazo por violación. Entonces mira con atención a la mujer y advierte que hay miedo y tristeza en su mirada. Nunca olvidará esa mirada. Ni el impacto que le causó imaginar todo el sufrimiento por el que esa mujer había pasado.
“Lamentablemente cuando decidí dedicarme a la ginecología infantil y de la adolescencia fui viendo cada vez más casos de embarazadas por violación”, dice Andrea Huneeus, ginecóloga obstetra especializada en ginecología infantil y de la adolescencia de la Universidad de Chile y magíster de Salud Pública de la Universidad de California, Berkeley. También es madre de dos hijos.
“El 66% de las embarazadas por violación son adolescentes de 18 años o menos. De estas el 11% tiene 12 años o menos”, lanza con seguridad, porque ha analizado las estadísticas y los estudios sobre la materia. “En Chile hay pocos datos cuantitativos del tema. Sí hay reportes de casos, series y estudios cualitativos donde se cuenta la historia de estas sobrevivientes. Para estadísticas, mis fuentes son estudios de la literatura internacional”, agrega. Ese background fue el que expuso en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados donde fue una de las invitadas a exponer como especialista en el tema, antes de que se votara y aprobara, a principios de agosto, la idea de legislar sobre el proyecto de despenalización del aborto en tres causales: inviabilidad del feto, riesgo de vida de la madre y violación.
¿Qué es lo que más te preocupa de este tema?
Me preocupa el proyecto de vida de las víctimas. Han sobrevivido a uno de los delitos más horrorosos a su intimidad, a su inocencia, a su cuerpo, perpetrado en 90% por algún familiar o conocido. Están partiendo su vida con un handicap mayor. Si a eso se agrega un embarazo que no quieren, les estamos quitando una oportunidad de mejorarse, de salir adelante y dejar atrás el drama que les tocó vivir.
¿Te ha tocado atender y acompañar directamente casos de niñas embarazadas por violación? 
Lamentablemente sí. Y ha sido desesperanzador por las pocas herramientas que tenemos como sistema de salud y seguridad social para ayudar a estas niñas a tener una vida mejor. El primer embarazo que controlé completo en un consultorio escolar fue de una víctima de 10 años. Su mamá, se iba del dormitorio para que ella durmiera con su papá que la violaba desde los 9. Toda la familia, incluyendo la víctima, encubría al padre porque él era el proveedor. Tuvo su primera menstruación e inmediatamente después quedó embarazada. La abuela se atrevió a denunciar. El papá se fue a la cárcel y toda la familia fue enviada a distintos hogares. Cuando finalmente llegó al consultorio, tenía un embarazo de 20 semanas. El hijo nació y evolucionó con un retardo del desarrollo por un síndrome genético por consanguinidad.
“El embarazo y el hijo no deseado reviven en estas niñas el recuerdo de la agresión y del agresor. Ellas describen que sus hijos les recuerdan al padre. Sufren de estrés postraumático, abandono del sistema escolar, institucionalización, depresión y suicidio”.
Según los estudios internacionales que has consultado, el 66% de las embarazadas violadas son menores de edad y en el 90% de los casos el agresor es un familiar. ¿Cómo llega esa niña a los servicios de salud cuando está embarazada?
Acá hay una diferencia con la mayoría del mundo, donde el aborto terapéutico por violación es legal. En nuestro país, las embarazadas por violación llegan muy tardíamente a los servicios de salud a controlarse el embarazo cuando este se ha hecho evidente y la familia o cercanos se han visto obligados a reconocerlo. En casos en que la madre es encubridora del perpetrador de la violación, se da el relato de que obliga a la hija a decir que el embarazo es responsabilidad de una supuesta pareja adolescente. En los países donde está la opción del aborto terapéutico, estas víctimas tienen la alternativa de consultar a los servicios de salud para una terminación voluntaria del embarazo.
¿Se demoran más estas pacientes en consultar por embarazo?
Son un grupo de mujeres que concentra factores de vulnerabilidad que inciden en que se den cuenta tarde de su estado. Un tercio de las embarazadas por violación reconoce que está embarazada pasadas las 12 semanas. El estigma de la violación incide en que no se atreva a consultar por vergüenza, baja autoestima, aislamiento, miedo a solicitar ayuda. Ese estigma es mayor en mujeres con menos educación, jóvenes, y de bajo nivel socio-económico.
¿Qué riesgos tiene el embarazo cuando se trata de una niña de 12, 14 años? 
Los embarazos en adolescentes tempranas tienen más riesgo de parto prematuro, de preeclampsia, anemia, desnutrición, estrés, depresión, estrés postraumático y suicidio.
¿Ellas suelen manifestar al personal de salud su intención de abortar?
Poco se atreven a preguntar por la posibilidad de aborto porque en Chile el personal de salud está obligado a denunciarlas si se practican uno.
¿Qué peligros corren si optan por hacerse un aborto inseguro?
Un aborto inseguro tiene 34 veces más mortalidad que un aborto seguro. Si el aborto inseguro se practica en el segundo trimestre, la mortalidad es aún mayor porque el 74% de las muertes se producen en abortos de segundo trimestre.
¿Qué impacto les causa el estar obligadas a seguir adelante con un embarazo fruto de una violación?
El embarazo y el hijo no deseado reviven el recuerdo de la agresión y del agresor. Las sobrevivientes describen que sus hijos les “recuerdan al padre”. Sufren de estrés postraumático, abandono del sistema escolar, institucionalización, depresión y suicidio. Un estudio de Ramiro Molina en la Universidad de Chile mostró que las adolescentes embarazadas por violación rechazan su embarazo siempre.
¿Qué pasa con los niños que nacen fruto de una violación? 
Tienen más desnutrición y más problemas genéticos por la consanguinidad de sus progenitores. Por la maternidad conflictiva sufren de maltrato infantil, abandono e infanticidio. Tienen, además, una alta tasa de institucionalización.
¿Por qué estás de acuerdo con el aborto en caso de violación? 
Las sobrevivientes de una violación que quedan embarazadas deben tener el derecho a decidir si terminar con el embarazo. Eso puede aliviar su sufrimiento.
El proyecto de despenalización del aborto terapéutico establece un plazo de 12 semanas para interrumpir el embarazo en caso de violación y de hasta 18 semanas en menores de edad. 
Los plazos no tienen mucho sentido. En la legislación comparada, la causal de aborto terapéutico por violación, en ninguna otra parte del mundo es delito ni tiene limitación de cuándo practicarlo. Por las condiciones de vulnerabilidad que se presentan en las menores de edad embarazadas por violación lo ideal sería dejarlo sin limitación de tiempo.

Por Carola Solari / 
Fotografía: Alejandro Araya / 
Producción: Paulina Wiegand / 
Maquillaje: Carmen Bottinelli

viernes, 28 de agosto de 2015

Gena Rowlands: el Oscar honorífico en MICGénero


Gena Rowlands: el Oscar honorífico en MICGénero
Por Amira Ortiz Azuara.
La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood anunció el día de hoy, que la actriz Gena Rowlands es una de las ganadoras del Oscar honorífico que se entrega “para honrar logros extraordinarios en una carrera, excepcionales contribuciones al estado del arte y ciencia cinematográfico, o servicio a la Academia”.
El trabajo de Rowlands, de 85 años, estará presente en la Muestra Internacional de Cine con Perspectiva de Género (MICGénero), a través de su Retrospectiva, en la que podrás encontrar ocho de las cintas que la volvieron el ícono de la interpretación femenina que es hoy en día.
Los papeles que le valieron las más diversas interpretaciones desde la crítica feminista, psicoanalítica y la teoría dramática se exhibirán a lo largo de septiembre en Le Cinéma – IFAL (Río Nazas 43 – Colonia Cuauhtémoc):
Minnie and Moskowitz (1971). Domingo 6, a las 20:00 hrs.
Minnie Moore, curadora museográfica, pierde toda esperanza en el amor y en las relaciones ante su desgarradora separación. Sin embargo, Seymour Moskowitz, empleado de un estacionamiento, se enamora de ella inesperadamente después de un supuesto encuentro casual. Moskowitz no descansará hasta llamar la atención de Minnie con el fin de que ella corresponda su amor.
A woman under the influence (1974). Lunes 7, a las 20:00 hrs.
Este crudo retrato de vida doméstica detalla la crisis emocional de una ama de casa suburbana y los esfuerzos de su familia por salvarla de sí misma. Esta es la historia de una pareja profundamente enamorada pero incapaz de expresar su pasión en términos que el otro pueda entender. Quizás, el trabajo más reconocido del extraordinario director John Cassavetes (esposo de Rowlands).
*Nominación al Oscar como mejor actriz.
*Ganadora del Globo de Oro en la misma categoría.
Faces (1968). Miércoles 9, a las 20:00 hrs.
La película sigue los inútiles intentos del exitoso empresario Richard y su esposa, María, para escapar de la angustia de su relación vacía en los brazos de alguien más. Faces confronta la alienación moderna y la guerra de los sexos con una honestidad brutal.
Gloria (1980). Jueves 10, a las 16:00 hrs.
Un estremecedor thriller de crimen que sigue a la ex novia de un mafioso a lo largo y ancho de Nueva York, quien a regañadientes se convierte en la protectora de un niño cuya familia ha sido asesinada por la mafia. El pequeño es perseguido por los gánsteres debido a que posee un libro que puede, o no, serles importante.
*Nominación al Oscar como mejor actriz.
Love Streams (1984). Sábado 12, a las 19:00 hrs.
Dos almas estrechamente unidas y emocionalmente heridas que se encuentran después de varios años. Una cinta notable que retrata un torrente de emociones hermosas y erráticas. Esta búsqueda de la naturaleza del amor en todas sus formas.
Opening Night (1977). Domingo 13, a las 19:00 hrs.
Durante los ensayos para su última obra, la actriz de Broadway, Myrtle Gordon, presencia la muerte accidental de una joven y ferviente admiradora suya. Ante esta situación, la actriz debe confrontar el caos de su propia vida. Esta cinta pone al descubierto el drama de una artista quien, con mucho dolor, asume un papel como suyo, tema que funciona como una metáfora para el desgarrador método creativo del singular director.
Another Woman (1988). Lunes 14, a las 20:00 hrs.
Marion es una profesora de filosofía que enfrenta su crisis de la mediana edad. Después de rentar un apartamento contiguo a una oficina psiquiátrica para escribir su nuevo libro, accidentalmente escucha la terapia de una desconocida y se da cuenta de que la desesperanza que la mujer siente refleja algo en ella misma.
Night on Earth (1991). Jueves 17, a las 20:00 hrs.
Cinco historias que se desenvuelven simultáneamente en diferentes partes del mundo. Esta compilación de viñetas narra los efímeros lazos que crean diferentes conductores de taxi y sus respectivos pasajeros en cinco cautivadoras ciudades: Los Ángeles, Nueva York, Paris, Roma y Helsinki.
En la ceremonia que se celebrará el próximo 14 de noviembre en Los Ángeles, el director Spike Lee y la actriz Debbie Reynolds, también recibirán la estatuilla.

jueves, 27 de agosto de 2015

Machismo Neutro: Personas

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Miguel Lorente Acosta
https://miguelorenteautopsia.wordpress.com

Cuando los que hablan que todos somos "personas" para anular la existencia del género como construcción social en referencia a los comportamientos de violencia machista.

Quienes están en contra de que se aborden los problemas específicos de las mujeres, y de manera muy especial de las medidas dirigidas a erradicar la violencia de género, dicen que “no hay que hablar de mujeres ni de hombres, sino de personas”.

Los mismos que durante siglos sólo han hablado en primera persona para imponer y mantener sus referencias masculinas, ahora dicen que hay que hablar de personas. Los mismos que durante siglos han utilizado como referencia la fisiología y psicología de los hombres para decidir qué era normal y qué patológico, ahora dicen que hay que hablar de personas.

Los mismos que durante siglos han considerado a las mujeres como esclavas, desalmadas y seres inferiores e incapaces, ahora dicen que hay que hablar de personas. Los mismos que durante siglos han cosificado a las mujeres para hacerlas objetos de su propiedad, ahora dicen que hay que hablar de personas. Los mismos que han convertido a las mujeres en instrumentos para satisfacer sus deseos a través de la prostitución, la trata, el abuso, la discriminación… ahora dicen que hay que hablar de personas.

Los mismos que durante siglos han utilizado la violencia contra las mujeres en sus múltiples formas y han callado ante quienes la usaban, permitiendo la sumisión y el control en lo doméstico, y el acoso, abuso, la violación… en lo público, ahora dicen que hay que hablar de personas.

Los mismos que hoy muestran su rechazo a las medidas que buscan acabar con la desigualdad y la violencia que genera para que, sencillamente, mujeres y hombres puedan convivir en paz y en libertad como personas con los mismos derechos y oportunidades, ahora dicen que hay que hablar de personas. Y no es casualidad…

El posmachismo se ha ungido con la capacidad para gestionar la “igualdad real”, como si sus dioses e ideas se la hubieran revelado en lo alto de los altares donde viven, muy por encima del resto de los mortales y de sus víctimas mortales. De ese modo son ellos, los mismos que han creado un orden social sobre la desigualdad, los que desde su “autoridad histórica” y su “superioridad moral” deciden qué es Igualdad y qué medidas son adecuadas para ella.

Y dentro de esa estrategia, una de sus tácticas es utilizar ese lenguaje neutral que dice que se hable de “personas”, no de hombres ni de mujeres, que pide la imposición de la “custodia compartida” sin tener en cuenta las circunstancias en el ejercicio de la maternidad y paternidad, que afirma que todas las violencias son importantes, pero sólo ataca a las violencia de género al hablar de “denuncias falsas”… pues esa teórica neutralidad genera la confusión necesaria para que la sociedad dude ante la aparente corrección de ese lenguaje “machismáticamente correcto”, y ante la “inmoralidad” que para ellos representa todo lo que la Igualdad y el feminismo cuestiona y pide cambiar.

No hay que olvidar que la violencia de género es normalizada por la cultura, al igual que la perversidad y maldad de las mujeres. Ya hemos repetido en otras ocasiones que el objetivo del machismo a través de su posmachismo es que todo continúe tal y como está (“El posmachismo”), es decir, tal y como ha sido a lo largo de la historia. Por eso la confusión es suficiente, pues con ella se genera duda sobre el tema planteado, sea la violencia o cualquier otra cuestión derivada de la desigualdad que afecte a las mujeres, la duda hace que la gente se mantenga distante al problema, esa distancia se traduce en pasividad, y la pasividad hace que todo permanezca bajo las mismas referencias.O sea, bajo el machismo.

Por eso, cuando piden hablar de “personas” y no de “mujeres y hombres”, en realidad lo que están pidiendo es que no se hable de los hombres, puesto que las mujeres y “lo de las mujeres” siempre han estado en un lugar secundario. Si ahora hablamos de ellas como víctimas y supervivientes de la violencia de género, antes o después tenemos que hablar de los hombres que la ocasionan.

Por eso insisten tanto en ocultar a los hombres, e incluso cuando ya se ha producido la violencia de género, la presentan como un problema de mujeres a través de un relato que gira alrededor de la idea de, “una mujer muere a manos de…” en lugar de “un hombre que mata a…” pues de ese modo se resalta el mito de que “algo habrá hecho ella”, y que esas agresiones sólo se producen sobre las “malas mujeres”.

Hablar de “personas” no es otra cosa que ocultar a los hombres violentos que maltratan y matan, y ocultar la construcción de los hombres que dan los privilegios de permanecer invisibles e impunes ante la violencia que generan (“Machismo impune”), hasta el punto de dar lugar a una reacción crítica contra las mujeres que la sufren, en lugar de contra los hombres que la ocasionan. Por eso quieren hablar de “personas”, no de hombres y mujeres, porque si se habla de hombres y de mujeres se tiene que explicar lo que hacen unos y lo que sufren otras, y por qué y para qué lo hacen, algo que mostraría tal y como es a la cultura machista y el significado que guarda tras de sí.

Pero los machistas también quieren hablar de “personas” para situar a un mismo nivel y situación a los hombres y a las mujeres, sin reconocer la desigualdad que los coloca a ellos en una posición de poder, ni todos los mecanismos utilizados para mantenerla e aumentarla (El posmachismo (III), y la igualdad “punto cero”). Es más, incluso prefieren no reconocer esa injusticia y el daño que también ocasiona sobre los propios hombres (recordemos que el 95% de los homicidios los comenten hombres, y que la inmensa mayoría de los hombres asesinados lo son por otros hombres), y presentarse como víctimas del propio sistema que han creado, pero con el pequeño matiz de culpabilizar de esas consecuencias del machismo a las mujeres, y de paso reforzar así el mito de su perversidad y maldad.

Hablar de personas es ocultar a los hombres y su poder e una teórica igualdad que las mujeres no tienen. Como se puede apreciar, no es casualidad que quienes piden hablar de “personas” no duden en hablar de mujeres para, directamente, manipular y hacerlas responsables de todas las muertes de hombres por violencia doméstica, cuando la mayoría de las muertes que se producen en el entorno familiar las llevan a cabo otros hombres (padres que matan a hijos, hijos a padres, homicidios entre hermanos y otros familiares…)

Tampoco dudan en dejar de hablar de “personas” y hacerlo de mujeres, para presentarlas como “madres asesinas” sin tener en cuenta las circunstancias de esos homicidios, ni hablar de la crueldad de los padres que asesinan a sus hijos e hijas como parte de la violencia de genero contra sus parejas, y mucho menos de los más de 900.000 menores que están sufriendo de sus padres la violencia que ejercen contra las madres.

Y no dudan en evitar hablar de “personas”, pero sí de mujeres, para “responsabilizarlas” de los suicidios de los hombres, llegando a presentar, incluso, los “divorcios abusivos” como una de sus razones, cuando la OMS y los estudios científicos ha identificado las causas de los suicidios masculinos en otros elementos, algunos de ellos relacionados con esa masculinidad tradicional, rígida y acrítica que defiende el machismo. La reacción del machismo a través de la conducta y hábitos tradicionales, y de la nueva estrategia del posmachismo, es muy clara.

Harán todo lo que tengan que hacer para ocultar, como lo han hecho durante siglos, la desigualdad, el abuso, la discriminación y la violencia que los hombres han utilizado contra las mujeres a través de su conducta y de su cultura, y para ello no dudarán en esconder la responsabilidad de los hombres que deciden seguir esos dictados, llamando al verdugo y a la víctima “personas”.

Personas somos todos los hombres y todas las mujeres, pero del mismo modo que las circunstancias hacen que haya personas sanas y enfermas, trabajadoras y desempleadas, con un color de piel y otro, de un origen geográfico y otros muy distintos… y todo ello tiene consecuencias y requiere la adopción de medidas para solucionar los problemas o cuestiones de todo tipo que se presentan a partir de esas referencias, los problemas de la desigualdad y el machismo deben ser abordados de manera diferente teniendo en cuenta el diferente papel que juegan los hombres y las mujeres.

Lo que pretende alcanzar la Igualdad y el feminismo es que seamos esas “personas” como iguales, con los mismos derechos, obligaciones y oportunidades, no como el machismo, que quiere hablar de “personas que matan y ejercen la violencia de género”, y de “personas que la sufren y son asesinadas” para “igualar” el resultado de todas las violencias, y dejar sin significado a la violencia de género.

Es bueno recordar la conocida frase de Ortega y Gasset, “yo soy yo y mi circunstancia”, que resumía la diferente situación de las personas; aunque el machismo y su posmachismo piensa que para los hombres la frase queda en: “Yo soy yo. Y mi circunstancia será la que diga yo; ¿verdad cariño?”

Fuente: https://miguelorenteautopsia.wordpress.com/2015/08/27/personas/

miércoles, 26 de agosto de 2015

Los posmachistas o cómo el machismo transforma su mensaje para perpetuar la desigualdad

Frases como "una mujer puede ser una mala persona y una sinvergüenza exactamente igual que un hombre. Si se hacen leyes discriminatorias, las sinvergüenzas no dudarán en utilizarlas en su beneficio" o "No a la violencia venga de donde venga. Soy hombre y soy igual q [sic] tu mujer, tanto en obligaciones, como en derechos u oportunidades..." son comentarios de lectores aparecidos en artículos de prensa que tratan sobre violencia de género, feminismo, desigualdad o machismo. Si la autora es una mujer alguno no tarda en llamarla "feminazi". Si el reportaje habla sobre medidas públicas encaminadas a acabar con la desigualdad entre hombres y mujeres algunos se apresurarán a calificarlas de "ideología de género".
Unos definen estos mensajes como neomachistas, otros los llaman posmachistas pero todas las personas expertas consultadas para este reportaje coinciden en subrayar que a pesar de que van transformando sus mensajes de forma más sutil no dejan de ser las reacciones del machismo que se rebela contra el avance de los derechos de las mujeres.
"El neomachismo tiene un discurso políticamente correcto con la igualdad, se admite que los hombre y mujeres son iguales y se ataca lo que puede poner en peligro la posición tradicional de los hombres", afirma a VICE News Trinidad Donoso, profesora de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la Universidad de Barcelona y delegada del Rector para la Igualdad de Género.
La profesora lleva dos años investigando estos mensajes en más de 50 espacios virtuales — en redes sociales, foros o comentarios en blogs y diarios — junto a su colega Nieves Prado, y han diferenciado las categorías en las que aparecen unos y otros. "La primera es la negación de la violencia contra las mujeres, donde defienden que la violencia es neutra ["No a la violencia venga de donde venga" es un ejemplo de ello] y por tanto la sumisión a la que se somete a las mujeres queda socavada y con ello obvian el poder estructural del patriarcado; critican que haya leyes como Ley Integral [contra la violencia de género] y la rechazan por la existencia de denuncias falsas o la existencia del Síndrome de Alienación Parental", enumera Donoso, quien subraya que los mensajes referidos a esta negación de la violencia machista "son los más insistentes y los que tienen mayor presencia".
Miguel Lorente, profesor de Medicina Legal en la Universidad de Granada, forense y ex delegado del Gobierno para la Violencia de Género, define estas actitudes y comentarios "como la tropa de élite del machismo preparada para saltar en cualquier momento". El experto escribe un artículo semanal en su blog Autopsia  — que también publican varios medios — en los que habla la mayor parte de las veces sobre violencia de género, el machismo que la provoca, sobre igualdad o feminismo.
'Confunden los datos de absoluciones con falsas denuncias cuando lo único que esos datos demuestran es que no existían pruebas suficientes para la condena'.
Son también habituales sus artículos y comentarios en su cuenta de Twiter desmontando las afirmaciones de los que él define como posmachistas. Un ejemplo de ello es la falsa afirmación de la existencia de un elevado número de denuncias referidas a la violencia de género — la última Memoría de la Fiscalía, con datos de 2013, señala que las condenas por denuncia falsa suponen el 0,013 de condenas por violencia machista. 
"Confunden los datos de absoluciones con falsas denuncias cuando lo único que esos datos demuestran es que no existían pruebas suficientes para la condena", señala Lorente a VICE News. Cuando les pone los datos reales delante algunos cambian de tema y otros directamente le insultan.
"El machismo es poder y no está dispuesto a cederlo", continúa el forense, "y la estrategia de los posmachistas es generar confusión, duda, para provocar distancia, pasividad, que la gente no se implique y así conseguir que todo siga igual". En su opinión, en la medida en que en los medios han ido apareciendo artículos que precisamente cuestionan "ese poder", que ponen de manifiesto cómo el feminismo puede replantear todos esos estamentos, que cuentan con ejemplos cotidianos cómo persiste la desigualdad entre hombre y mujeres y cómo la sociedad sigue repitiendo conductas machistas, los mensajes de los posmachistas se han lanzado a descalificar todo "lo que está atacando su modelo".
En la investigación realizada por las profesoras Donoso y Prado colocan estos comentario en la categoría de "Inversión conceptual" y subrayan que "se observa claramente el intento de apropiación del lenguaje feminista desde un uso erróneo y distorsionado con el fin de criminalizar y desvalorizar la lucha de las mujeres". En esta categoría, subraya Donoso, entran afirmaciones como "la discriminación positiva va en contra de la igualdad", o "el discurso, al que se ha apuntado buena parte de la jerarquía de la Iglesia Católica, de calificar como ideología de género" a todas las leyes que suponen un avance en los derechos de las mujeres, ya sea la Ley de Igualdad o la ley del aborto.
También inventan nuevos términos. "Hembrismo" es uno de ellos, como opuesto al machismo, definido en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua como "actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres". Otro muy común en las redes sociales, es "feminazi". "Esto viene es a darnos la razón cuando decimos que el machismo persiste y mucho en la sociedad", subraya Lorente.
Barbijaputa es una columnista de Eldiario.es que suele escribir habitualmente sobre machismo, los gestos cotidianos que siguen perpetuando la desigualdad, y que colocan a los lectores ante un espejo, o sobre feminismo. En conversación con VICE News suscribe lo dicho por el forense: "Los comentarios machistas que aparecen en mis columnas justifican todos los artículos que escribo".
Explica que ninguno dice que las mujeres "sean inferiores" ni nada parecido. "Son mucho más sutiles, te dicen que ni machismo ni feminismo, se sienten atacados por las generalizaciones y el problema es que estos comentarios son mucho más peligrosos porque te crean dudas y a veces hasta complejo de histérica", describe la columnista. Muchas veces percibe "una rabia" que para ella solo significa una cosas: "Aunque no se reconozcan como machistas ellos se perciben como que son superiores".
En la revista online Pikara, que en menos de cuatro años registra cerca de 200.000 visitas al mes y se ha convertido en un referente de las publicación con perspectiva de género, han tenido que abrir un foro de debate al margen de los comentarios a los artículos de su web. "No tenemos tiempo de borrarlos y perdíamos un montón de debate porque ante estos comentarios [machistas] nuestras lectoras no participaban", explica a VICE News Andrea Momoitio, subdirectora de la publicación. Es la revista quien da permiso para participar en el foro y, si bien no pueden evitar la entrada de "trolls", los puntuaciones negativas de los participantes hacen que el sistema los saque del debate.
Explica que los primeros comentarios de los artículos suelen ser más sutiles pero al final muchos acaban insultando a las autoras llamándolas "zorras" o "putas". Una vez descubrieron en un foro donde los comentarios machistas son la norma que alguien realizaba una convocatoria para que a una hora determinara todos "echaran abajo" la página de Píkara. "Hablamos con el servidor y pudimos evitarlo, pero otras veces han conseguido colgar la web", explica Momoitio.
'A las sufragistas que pedían el voto para las mujeres también las descalificaron llamándolas radicales'.
Miguel Lorente advierte de que los posmachistas y sus comentarios "están haciendo mucho daño y son un caldo de cultivo para la violencia porque ahora mismo hay un hombre que está pensando en matar a su mujer". Afirma que en ninguna otra violencia se permitirían los comentarios despectivos a las víctimas que aparecen en las redes o que se minimizara su importancia, como sí se hace con los malos tratos a mujeres. Y pone como ejemplo el terrorismo de ETA o el nazismo, en referencia a la polémica del concejal del Ayuntamiento de Madrid, Guillermo Zapata, quien tuvo que dimitir de su cargo al frente del área de Cultura por sus bromas sobre las víctimas del Holocausto.
No obstante, el forense es optimista respecto a los avances en derechos de la mujer a pesar de que, como subraya, el machismo es la desigualdad primigenia porque ya aparece en la Prehistoria. "En una fosa de varios cuerpos que encontraron hace poco solo había dos mujeres, lo que demuestra que cuando atacaban una tribu enemiga se llevaban a las mujeres como trofeos para mantener la especie y su dominio", explica. Y subraya para reforzar su optimismo: "A las sufragistas que pedían el voto para las mujeres también las descalificaron llamándolas radicales".
Barbijaputa también da unos retazos de optimismo al explicar que son muchos los hombres — desde chicos jóvenes a más mayores — que le escriben para decirle que se han reconocido en actitudes que ella ha puesto de manifiesto y que no les gustan. Explica que en su última columna, No estamos solas, dice, escrita tras el asesinato de dos mujeres por parte de la ex pareja de una de ellas, y en la que pone de manifiesto el machismo al que se enfrentan a diario las mujeres, "por primera vez los comentarios mejor valorados eran los de los hombres que criticaban los comentarios más machistas". 
Sigue a Patricia Rafael en Twitter: @prafaellage
Mira el documental de VICE News, Los feminicidios del estado de México — Parte 1:

martes, 18 de agosto de 2015

Cuando la violencia sexual es arma de guerra

Fuente: Pikara
Por María Villellas
Desde que en 1975 Susan Brwonmiller publicara ‘Contra nuestra voluntad’, libro que abrió el debate público sobre la violencia sexual contra las mujeres, y que en la década de los 90 este tipo de violencia en las guerras de los Balcanes y en el genocidio de Rwanda adquiriera notoriedad mediática, la violencia sexual en los conflictos armados ha dejado de ser un crimen invisible para recibir una mayor (aunque todavía muy insuficiente) atención por parte de activistas, académicas, clase política y periodistas.
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Un militar interroga a una joven esclava sexual del Imperio Japonés en 1945
La violencia sexual en el marco de las guerras no es un fenómeno contemporáneo que diera comienzo o creciera exponencialmente a partir de los conflictos del siglo XX y principios del XXI. Así, desde la leyenda del rapto de las sabinas en los orígenes de la Roma antigua, hasta las violaciones masivas de mujeres alemanas por parte del Ejército soviético –entre 100.000 y un millón de mujeres alemanas pudieron haber sido víctimas de esta violencia–, o el fenómeno de las ‘mujeres confort’, esclavas sexuales al servicio del Ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial, la historiografía está plagada de episodios de violencia sexual organizada en contextos bélicos.
Entre 80.000 y 200.000 mujeres, la inmensa mayoría coreanas fueron víctimas de la violencia sexual en los burdeles militares japoneses extendidos por toda Asia antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Estos burdeles fueron establecidos para elevar la moral de las tropas y evitar que la violencia sexual se produjera de manera descontrolada en los territorios ocupados por el Ejército nipon tras la experiencia de la masacre de Nanking en 1937, durante la cual decenas de miles de mujeres fueron violadas a manos de las tropas. De manera más reciente, conflictos armados como los de RD Congo, Siria o Sudán han destacado también por el gravísimo impacto de esta violencia en los cuerpos y las vidas de miles de mujeres.
Si bien el fenómeno no es de reciente aparición, hay que reconocer que su visibilización sí lo es. La escala masiva de la violencia sexual durante las guerras de los Balcanes –entre 20.000 y 60.000 mujeres fueron violadas durante el conflicto de Bosnia– y el genocidio de Rwanda –entre 250.000 y 500.000 mujeres sufrieron violencia sexual– hizo que este asunto adquiriera una mayor notoriedad en el ámbito internacional. Las denuncias de las mujeres víctimas de esta violencia, la solidaridad del movimiento feminista internacional y la visibilidad mediática que tuvieron estos conflictos son algunos de los factores que explican que la comunidad internacional prestara una mayor atención a la violencia sexual en los conflictos armados a partir de entonces.
La violencia sexual es una de las manifestaciones más evidentes del papel que juega el patriarcado en los conflictos armados. Patriarcado y militarización van estrechamente de la mano, ya que a lo largo de la historia la violencia sexual contra las mujeres ha formado parte del repertorio de acciones y de comportamientos en el que se socializa a los soldados para llevar a cabo la guerra –aunque no todos los soldados cometan estos actos delictivos-.
Identidades en el Ejército
También representa una forma de humillar simbólicamente al enemigo, al agredir a las mujeres que son percibidas como posesiones masculinas, transmitiendo el mensaje de que no ha sido capaz de proteger a ‘sus’ mujeres. Además, la socialización tradicional en la cultura militar conlleva la creación de una ‘camaradería’ masculina que excluye otras identidades sexuales que no sean la masculina heterosexual. De hecho, algunas autoras hablan de cómo en estos procesos se crean identidades ‘hipermasculinas’ en las que se priman aspectos como la agresividad, la competitividad, la misoginia, la violencia y la dominación. En esta socialización militar un aspecto esencial es la construcción de estrechos vínculos de grupo para mantener la cohesión y la lealtad, y la presión del grupo en un contexto fuertemente patriarcal puede llevar a determinados individuos a cometer actos como violaciones. También es importante precisar que no son sólo militares los responsables de la violencia sexual en los conflictos armados, sino que detrás de muchas agresiones hay civiles que la cometen en el ámbito público o privado.
Autoras como Deniz Kaniyoti o Radikha Coomaraswamy han destacado el hecho de que en muchas culturas las mujeres son consideradas las depositarias de los valores y de las tradiciones de una determinada comunidad. En ocasiones las mujeres desempeñan funciones de representación simbólica de la nación (‘madre patria’) y roles como reproductoras biológicas de la nación, reproductoras de las fronteras de grupos étnicos o nacionales, transmisoras de la cultura y agentes de la reproducción ideológica, significadoras de las diferencias nacionales, y participantes de luchas nacionales, económicas y militares, por lo que atacándolas se busca no sólo destruir o dañar a la mujer individual sino también el sentido de pureza étnica de una comunidad dada construido en torno a la noción del honor de la mujer.
De la misma manera que con la violencia sexual que tiene lugar de manera cotidiana en contextos que no están afectados por conflictos armados, la violencia sexual en las guerras acarrea una importante dosis de estigmatización y culpabilización de las víctimas. Se responsabiliza de esta violencia a las víctimas, de no haber sido capaces de evitarla. Por ejemplo, como señala Yolanda Aguilar en referencia a la violencia sexual que tuvo lugar en el marco del conflicto armado en Guatemala, el discurso de la ‘mujer mala’ fue utilizado para legitimar las violaciones, con alusiones por parte de los victimarios al disfrute sexual de las mujeres, homologándose la seducción femenina con la violación masculina. Carlos Martín Beristain sostiene que mediante la culpabilización inducida de las víctimas se busca generar un mecanismo de control social, que permita justificar las atrocidades y mantener la impunidad de los responsables reales.
Crimen internacional
La mayor visibilidad de la violencia sexual a partir de los 90 tuvo un impacto directo en el ámbito jurídico. El Estatuto de Roma de 1998, que da lugar a la creación de la Corte Penal Internacional, supone un avance muy importante en el reconocimiento de la violencia sexual como un crimen internacional. La violencia sexual aparece específicamente recogida dentro de la categoría de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra, y también se reconoce la posibilidad de que pueda constituir un crimen de genocidio. El reconocimiento de la violencia sexual que hace la Corte Penal Internacional es en parte resultado del trabajo llevado a cabo por los tribunales penales para la ex Yugoslavia y Rwanda, con importantes dictámenes como la conocida sentencia Akayesu, en la que se determinaba que la violación y la agresión sexual eran constitutivas de genocidio, ya que se habían cometido con la intención de destruir total o parcialmente a la población tutsi.
Con frecuencia se presupone que las víctimas no tendrán capacidad de respuesta frente a acontecimientos tan traumáticos como un hecho de violencia sexual. Así, se refuerza la idea de las mujeres como víctimas pasivas de los conflictos armados, dejando la agencia y la autonomía en manos masculinas. La narrativa tradicional de los conflictos armados ha construido la figura de la mujer desvalida que debe ser objeto de protección partiendo de concepciones infantilizadas del sujeto mujer, que en una estructura social y familiar patriarcal entregan sumisión e idolatría a cambio de protección. De acuerdo con esta visión, si esta protección falla, la mujer no es capaz de desarrollar una respuesta frente a las agresiones externas.
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La violencia sexual es una de las principales causas del desplazamiento forzado en la República Democrática del Congo
Las ideologías de género que se fortalecen y exacerban en los contextos de conflicto armado o de violencia política organizada llevan con frecuencia a ignorar o invisibilizar el punto de que frente a un hecho traumático las posibilidades de afrontamiento son muy diversas y no tienen por qué necesariamente adecuarse a los estereotipos que existen acerca de las respuestas habituales ante sucesos estresantes y traumáticos. Encontramos ejemplos de mujeres que hacen frente a esta violencia y desarrollan estrategias de afrontamiento y resistencia en lugares tan diferentes como los Balcanes, Colombia, Guatemala o RD Congo, donde algunas mujeres han transitado desde su posición como víctimas a otra de supervivientes, de sujetos políticos con capacidad de denuncia y transformación. Como recoge la Ruta Pacífica de las Mujeres de Colombia en su informe sobre el impacto del conflicto armado, “las mujeres tuvieron una gran capacidad de afrontar adversidades y sufrimientos inenarrables sobreponiéndose, rehaciéndose y empezando de nuevo después de las pérdidas”, en muchas ocasiones al participar en procesos colectivos de organización.
Además de reconocer el amplio abanico de experiencias que atraviesan las mujeres que sufren la violencia sexual en los conflictos armados, también es importante remarcar otros hechos, que son de importancia vital desde una perspectiva feminista que busca poner fin a las diferentes opresiones patriarcales que sufren las mujeres en el marco de la guerra. Aunque tener una idea aproximada de la magnitud de la violencia sexual en los conflictos contemporáneos es una tarea extremadamente compleja, diferentes investigaciones destacan que no en todos los conflictos armados se comete violencia sexual.
Dara Kay Cohen, Amelia Hoover Greeen y Elisabeth Jean Wood destacan que los niveles de violencia sexual varían enormemente en los diferentes conflictos y entre los distintos actores armados que participan en las guerras. Así pues, la violencia sexual no es una maldición bíblica ineludible en cualquier guerra. La violencia sexual como cualquier construcción social del patriarcado puede ser perseguida y castigada, pero también evitada y prevenida. Debería ser una prioridad política hacerle frente, tal y como las mujeres que le hacen frente exigen continuamente.
* María Villellas es investigadora en la Escola de Cultura de Pau de la Universitat Autònoma de Barcelona
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Brasil La cuestión de la adopción por parejas homosexuales



Âmbito Jurídico


IntroducciónUno de los principales problemas que se refieren al reconocimiento de los mismos efectos jurídicos entre las uniones “heteroafectivas” y “homoafectivas” es, sin duda alguna, el que toca a la posibilidad de adopción por parejas homosexuales. El tema es motivo de muchas discusiones y polémicas, marcadas principalmente por una visón heterosexista, con vestigios de homofobía, que han sido impuestos a la sociedad por años segregación social de carácter político y religioso, desproveída de cualquier fundamento científico, y que condicionó el desarrollo de la tolerancia en torno al problema de la orientación sexual distinta del patrón heterosexual.
Aun en los países que reconocen efectos jurídicos a las uniones “homoafectivas”, apenas en Holanda, Bélgica y España, hace poco que las parejas homosexuales tuvieran permiso legal para adoptar. En Brasil, en el texto original del proyecto legislativo presentado por la Ex –Diputada Marta Suplicy, Proyecto de Ley 1.151/95, se omitió cualquier referencia a la adopción. El sustitutivo presentado por el Diputado Roberto Jefferson, y aprobado por la Comisión de Constitución, Justicia y Redacción de la Cámara de los Diputados, vedava expresamente no solamente la adopción, como cualquier otra hipótesis de colocación del menores en una familia substituta homosexual, al disponer: “Son vedadas cualesquiera disposiciones sobre adopción, tutela o guardia de niños o adolescentes en conjunto, aunque sean hijos de uno de los convivientes.”
Las principales alegaciones en contra parten del pensamiento de que la convivencia de un menor con homosexuales puede resultar desfavorable para su desarrollo social y psicológico. Básicamente se resumen a cuatro posiciones:[1] 1. riesgo de que el menor pueda sufrir una mala influencia; 2. incapacidad de los homosexuales de ser buenos padres o buenas madres; 3. riesgo del menor sufrir violencia sexual paterna o materna; 4. difícil inclusión del menor en el medio debido al reproche social en torno a la homosexualidad de sus padres; y, 4. riesgo del menor sufrir violencia sexual paterna o materna. Estas consideraciones merecen un análisis más profundo, puesto que, hasta el momento se defendió en el presente trabajo un tratamiento igualitario entre las relaciones heterosexuales y homosexuales, por no haber fundamento científico suficiente que pueda resultar en un tratamiento distinto entre los individuos con base en su orientación sexual, por ser altamente discriminatorio y expresamente vedado en la Constitución Federal.
1. Riesgo de que el menor pueda sufrir una mala influencia
Cuanto a la primera posición, i. e., el riesgo de que el menor pueda sufrir una mala influencia, con una posibilidad mayor de venir a tornarse un homosexual, no existe ninguna base científica en tal afirmación. Es un argumento totalmente heterosexista, puesto que no se habla cuando el menor convive con heterosexuales, del riesgo de venir a tornarse un heterosexual. La hetero o la homosexualidad es, básicamente, una cuestión de orientación sexual, no importando en una degradación de la especie, en una inmoralidad, o cualquier otra situación que pueda configurar una disminución de la persona, una situación jurídica o socialmente punible, de inferioridad, o que implique una perniciosidad o algo maléfico. Además, recientes estudios han demostrado que los hijos de padres homosexuales no presentan una probabilidad mayor de hacerse homosexuales que los hijos de padres heterosexuales,[2] lo que quiere decir que en los dos casos existe la misma posibilidad de que los hijos adopten una conducta heterosexual, conforme el patrón social impuesto, y con al menos una ventaja, ya que los hijos de homosexuales pueden desarrollar una tolerancia mayor con la homosexualidad. Mientras que la exacta causa de la orientación sexual no es conocida, hay un consenso científico que la orientación sexual no está controlada por la sociedad o por los padres, y que ella se forma en una edad temprana, aun antes de la adolescencia, por razones desconocidas. No hay por lo tanto una relación de causalidad entre el ser homosexual y el contacto con otros homosexuales. Tal colocación es totalmente discriminativa y segregacionista.
Se debe observar, también, sobre este punto, que la incidencia de homosexuales entre hijos de padres homosexuales, es igual a la incidencia de homosexuales entre hijos de padres heterosexuales, y que la mayoría de los homosexuales fueron creados en un ambiente totalmente, o, al menos primariamente, heterosexual.[3]
2. Incapacidad de los homosexuales de ser buenos padres o buenas madres
En lo que se refiere a la incapacidad de los homosexuales de ser buenos padres o buenas madres, también existen diversos estudios que comprueban lo contrario.[4] Por estos estudios, no hay evidencias significativas que sugieran que hay una diferencia entre padres homosexuales y heterosexuales en lo que concierne a la creación de los hijos. Llevando en consideración el desarrollo de los niños criados por homosexuales, criterios como identidad de género, papel social asumido, desarrollo emocional, inteligencia, autoestima e independencia, no hay distinción con los niños criados por heterosexuales, lo que comprueba que no hay ninguna base científica que pueda afirmar una incapacidad de los homosexuales en criar sus hijos o adoptar niños, tanto individualmente como en pareja.
3. Riesgo del menor sufrir violencia sexual paterna o materna
Siguiendo esta línea de la incapacidad de los homosexuales, algunos llegaron al cúmulo de afirmar que la convivencia con parejas homosexuales colocaría el menor en una situación potencial de riesgo mucho mayor de sufrir alguna violencia sexual. No son necesarios estudios científicos para comprobar lo contrario, una vez que al mirar la jurisprudencia sobre crímenes de violencia sexual practicados contra menores, de tribunales de todo el mundo, se ve que casi la totalidad de los casos decididos por el judiciario son de violadores heterosexuales contra niñas. Estudios científicos también comprueban tal afirmación, apuntando que solamente un porcentaje entre 0,7%[5] a 5%[6] de los casos de violencia sexual contra menores son practicados por homosexuales, i. e., de 95% a 99,3% de los casos de abusos sexuales contra menores son practicados por heterosexuales. Un número bastante inferior al porcentaje de homosexuales que existen en el mundo.
4. Difícil inclusión del menor en el medio debido al reproche social en torno a la homosexualidad de sus padres
Por último, nada hay, que compruebe que la orientación sexual homosexual de los padres de un menor podría resultar en una dificultad de adaptación e inserción de este en la sociedad, provocada, principalmente por una supuesta inestabilidad de las parejas homosexuales. En primer lugar se debe observar que, conforme referido en el párrafo anterior, no se puede afirmar que el simple hecho de ser criado por una persona o por una pareja homosexual el niño pueda presentar problemas de adaptación social, puesto que no hay evidencias de diferencias significativas en el ambiente familiar homosexual y heterosexual. También ya se afirmó que la orientación sexual del niño se desarrolla de forma independiente de la orientación sexual de sus padres. Estudios comprueban que las parejas homosexuales pueden perfectamente formar unidades familiares tan estables, fieles y que contribuyen con la comunidad como cualquier familia heterosexual,[7]además de enfrentar problemas de segregación y discriminación que los heterosexuales no suelen enfrentar, lo que puede llevar a una falta de estabilidad de la pareja en determinados momentos, pero nada que se pueda decir que sea distinto de lo que puede también pasar con parejas heterosexuales que tienen también altos y bajos.
Como se puede notar, estos no pueden ser motivos que justifiquen un tratamiento distinto a homosexuales o a parejas homosexuales, al tratar de la adopción, puesto que, una vez más, no hay fundamento científico de certeza de que la convivencia en familia con homosexuales llevaría a la homosexualidad del niño. Muchos menores viven hoy con padres o hermanos, o algún otro pariente homosexual, y adoptan una orientación heterosexual. Por otro lado, muchos menores viven durante toda la vida en un ambiente familiar típico heterosexual y acaban por adoptar una orientación homosexual.
5. Análisis jurídico del problema
Hecho el análisis de estas políticas sociales contrarias a la adopción por parejas homosexuales, se hace necesario pasar a un análisis jurídico del problema, i. e., de la posibilidad de adopción según el ordenamiento jurídico.
La adopción aparece regulada en el ordenamiento jurídico brasileño por medio del Código Civil, cuyos dispositivos son aplicables apenas para los casos de adopción de mayores de dieciocho años, y por medio del Estatuto de la Crianza y del Adolescente – ECA -, Ley, 8069/90, que regula la adopción de los menores de dieciocho años, y que establece como principios fundamentales de la protección integral de la niño (art. 1º)[8], y del prevalecimiento de los intereses del menor en la adopción (art. 43).[9]
En ningún dispositivo la Ley hace referencia a una exclusión previa de la posibilitad de adoptar como consecuencia de la orientación sexual del adoptante, previendo apenas que este debe de tener más de 21 años y que la diferencia de edad entre adoptante y adoptado debe de ser, por lo menos, de 16 años, según el artículo 42, “caput” y párrafo 3º, respectivamente, no importando que el adoptante sea soltero, casado, viudo, separado, divorciado o que viva en una unión estable. Cuanto a los homosexuales solteros, nada obsta que los mismos puedan adoptar, según recientes decisiones de tribunales de todo el país.[10]
Ya tratándose de parejas homosexuales todavía no hay ninguna decisión en Brasil que les conceda la adopción a ellos, y las adopciones solicitadas siguen siendo negadas, aunque haya una perspectiva de que en breve pasen a ser concedidas, al menos por el Tribunal de Justicia del Estado de Rio Grande del Sur, que, conforme jurisprudencias citadas, ha mantenido, al menos en algunas cámaras una postura favorable al reconocimiento de derechos iguales al de las parejas heterosexuales. Mientras eso no ocurre, las parejas homosexuales suelen adoptar niños en nombre de uno de los convivientes, lo que de cierto modo lleva a un perjuicio al menor, contrario a los principios de protección integral y prevalecimiento de sus intereses que debe ser observado en estos casos. Hecha la adopción por sólo uno de los convivientes, derechos como alimentos, beneficios de la seguridad social, del fisco y de seguros médicos, los derechos sucesorios, se quedan perjudicados, puesto que solamente podrán ser pleiteados con relación al adoptante. Sin hablar en los derechos del conviviente que por fuerza de ley no logró el “status familiae”, para poder gozarlos, como en el caso de una ruptura de la unión estable, él no tendrá cómo pleitear el derecho de guardia del menor o el derecho de visita, caso el tribunal no admita la pose de estado de hijo como causa suficiente para que le sean concedidos tales derechos. En el mismo sentido, en caso de muerte del adoptante, tendrán los familiares del “de cujus” el derecho a la guardia del niño, sobreponiéndose a la situación fáctica de la paternidad afectiva que hasta la muerte de su compañero él se encontraba.
El problema tiene, todavía, como obstáculo la imposibilidad de que dos hombres, o dos mujeres, figuren concomitantemente en el registro como padres, o madres, del menor. Aunque, conforme citado anteriormente, la Ley 8.069/90 no haya dispuesto sobre la necesidad de haber una diversidad de sexos en la pareja, esta se queda implícita, por fuerza del artículo 47, párrafo 1º, que prevé que “el vínculo de la adopción se constituye por sentencia judicial, que será inscrita en el registro[...] La inscripción consignará el nombre de los adoptantes como padres, así como el nombre de sus ascendentes.”[11] En la Ley de Registros Públicos tan poco existe prohibición expresa a que se haga el registro con tales características, habiendo, por igual, solamente una presunción cuando se compara al registro del nacimiento que hace referencia a la necesidad de que en él consten algunos datos de la genitora y de parientes paternos y maternos.
Conclusión
Como bien enseña Sérgio Gischkow Pereira,[12] “el derecho de familia para un período en que las relaciones familiares se impregnen de autenticidad, sinceridad, amor, comprensión, diálogo, paridad, realidad. Se trata de alejar la hipocresía, la falsedad institucionalizada, el fingimiento, el obscurecer de los hechos sociales, haciendo emerger las verdaderas valoraciones que orientan las convivencias grupales. El reglamento jurídico de la familia no puede insistir, en perniciosa terquedad, en el obsesivo ignorar de los profundos cambios consuetudinarios, culturales y científicos; petrificado, momificado, cristalizado en un mundo irreal, sufrirá del mal de la ineficacia.” En este sentido, una vez que el legislador no cumple su deber de adecuar las leyes a las nuevas realidades sociales, cabe a los juristas proporcionar esta adecuación interpretando la ley de forma que disminuyan las injusticias sociales.
De nuevo se nota una interferencia de orden moral sobre el orden jurídico, al imposibilitar que parejas homosexuales puedan adoptar niños que, en países en vías de desarrollo, como Brasil, Argentina y demás países de América Latina, donde existe una inmensa desigualdad social, no se les puede un futuro, violando principios y garantías constitucionales, que atribuyen al Estado el deber de asegurar, además de otros, el derecho a la dignidad, al respeto, a la no-marginalización y a la libertad de los niños,[13] que ciertamente no los encontrarán en las calles, y sí en una convivencia familiar, independiente de la orientación sexual de sus miembros.[14]
Notas
[1] Según Rios, Roger Raupp. Homosexualidade no Direito. p. 141.
[2] En este sentido ya fue decidido en un caso en Estados Unidos: “hay un consenso general entre los expertos de que ser creado por parientes homosexuales no aumenta las probabilidades de que el niño venga a tornarse homosexual.” citado en Conkel v. Conkel, 509 N.E.2d 983 (Ohio Ct. App. 1987). Ver los siguientes estudios: Bell, A. Sexual Preference, 1981, pp. 183-4; Marmor, Judd. Overview: The Multiple Rots of Homosexual Behavior, in Homosexual Behavior: A Modern Reappraisal, 1980, pp. 3-5; Warren. Homosexuality and Stigma, in Homosexual Behavior: A Modern Reappraisal, 1980, pp. 137-138; citados en: Tannenbaum, Steven M. Adoption by Lesbian and Gay Men; An Overview of the Law in the 50 States. New York: Lambda Legal Defense and Education Fund, Inc., 1996, p. B21. Golombok, S. Children in Lesbian and Single-Parent Households: Psychosexual and Psychiatric Appraisal. Journal of Child Psychology and Psychiatry, N. 24, 1983, pp. 551 y ss.; Green, Mandel, Hotvedt, Gray and Smith. Lesbian Mothers and Their Children; y Bozett, Frederick. Children of Gay Fathers. En: Gay and Lesbian Parents, 3, 1987, citados por Rios, Roger Raupp. Homosexualidade no Direito. Ob. cit., p. 141; Green, Richard. Sexual Identity of 37 Children Raised by Homosexual or Transsexual Parents. En: American Journal of Psychiatry, N. 135, 1978, p. 696; Green, Richard. The Best Interests of the Child With a Lesbian Mother. En: Bulletin of the American Academic of Psychiatry and Law, N. 10, 1982, p. 14; Cohen. Children of Homosexuals Seen Headed Stright. En: Psychology Today, Nov/1978, pp. 44-45; y Weinberg, George. The Avowed lesbian Mother and Her Right to Child Custody. En San Diego Law Review, N. 12, 1975, p. 861.
[3] Tannenbaum, Steven M. Adoption by Lesbian and Gay Men. p. B22.
[4] Patterson, C. Children of Lesbian and Gay Parents. En Child Development, N. 65, 1992, pp. 1025 y ss; Kleber, D. The Impact of Parental Homosexuality in Child Custody Case: A Review of the Literature. En: Bulletin of the American Academic of Psychiatry and Law, N. 14, 1986, pp. 81 y ss.; Golombok, S. Children in Lesbian and Single-Parent Households. Ob. cit., pp. 551 y ss.; Gottman, Julie Schwartz. Children of Lesbian and Gay Parents. En: Homosexuality and Family Relations. 1990, pp. 177 y ss.; Harris, M.B., y Turner, P.H. Gay and Lesbian Parents, Journal of Homosexuality, N. 12, 1985/86, pp. 101 y ss.; Hoeffer, Beverly. Children’s Acquisition of Sex Role Behavior in Lesbian Mother Families. En American Journal of Orthopsychiatry, N. 51, 1981, pp. 536 y ss.; Green, Richard, et al. Lesbian Mothers and Their Children: A Comparison with Solo Parent Heterosexual Mothers and Their Children. Archives of Sexual Behavior, N. 15 (2), 1986, pp. 167 y ss; y, McNeill, Kevin F. The Lack of Differences Between Gay/Lesbian and Heterosexual Parents: A Review of the Literature. The National Journal of Sexual Orientation, Vol. 4.1, 1998, en: http://www.ibiblio.org/gaylaw/issue6/Mcneill.htm, en: 02/10/2001
[5] Jenny, C. Are Children at Risk for Sexual Abuse by homosexual? Pediatrics, vol. 94, n. 1, Júlio de 1994, p. 41. Atendiendo en un hospital infantil de Denver, Colorado, Estados Unidos, el Dr. Jenny constató que en 269 casos de abuso sexual contra menores, solamente 2 casos el violador era homosexual.
[6] Geiser. Hidden Victims: The Sexual Abuse of Children, citado por Rios, Roger Raupp. Homosexualidade no Direito. p. 141;
[7] Herek, G. Myths about Sexual Orientation: A Lawyer’s Guide to Social Science Research. Law and Sexuality, N. 1, 1991, pp. 133 y ss.
[8] Art. 1º. Esta Ley dispone sobre la protección integral al niño y al adolescente.
[9] Art. 43. La adopción será deferida cuando presente reales ventajas para el adoptando y fundarse en motivos legítimos. Para más información: Pereira, Tânia da Silva. O princípio do “melhor interesse da criança”: Da teoria à prática. En Revista Brasileira de Direito de Família, n. 6., jul-set/2000. São Paulo: IBDFAM, pp. 31-49.
[10] “Niño o Adolescente – Guardia – Pedido formulado por homosexual – Medida de naturaleza provisoria que puede ser revocada si es constatado desvío en la formación psicológica del menor. El hecho del guardián ser homosexual no obstaculiza la concesión la guardia del niño, pues es medida de naturaleza provisoria pudiendo, por lo tanto, ser revocada a cualquier momento delante de la constatación de desvirtuamento en la formación de la menor.” (APC 35.466-0/7 – Cámara Especial, TJSP, Rel. Des. Dirceu de Mello, juzgado en 31/07/1997); “Adopción. Elegibilidad admitida, delante de la idoneidad del adoptante y reales ventajas para el adoptando. Absurda discriminación, por cuestión de sexualidad del solicitante, afrontando sagrados principios constitucionais y de derechos humanos y del niño. Apelo improvido, confirmada la sentencia positiva del Juzgado de la Infancia y Juventud.” ( APC 14.979/98 – 17ª Cámara Cível, TJRJ, Rel.: Des. Severiano Aragão, juzgado en 21/01/1999); “Adopción cumulada con destitución del patrio poder. Alegación de ser homosexual el adoptante. Deferimento del pedido. Recurso del Ministerio Fiscal. 1.Habiendo los pareceres de apoyo (psicológico y de estudios sociales) considerado que el adoptado, agora con diez años de edad siente orgullo de tener un padre y una familia, ya que abandonado por los genitores con un año de edad, atiende la adopción a los objetivos preconizados por el Estatuto de la Crianza y del Adolescente (ECA) y deseados por toda la sociedad. 2. Siendo el adoptante profesor de ciencias de escuelas religiosas, cuyos patrones de conducta son rígidamente observados, e inexistiendo otro óbice, también es la adopción, a él entregue, factor de formación moral, cultural y espiritual del adoptado. 3. la afirmación de homosexualidad del adoptante, preferencia individual constitucionalmente garantida, no puede servir de impedimento a la adopción del menor, si no demostrada o probada cualquiera manifestación ofensiva al decoro y capaz de deformar el carácter del adoptado, por mestre a cuya atuación es también entregue a formación moral y cultural de muchos otros jóvenes.” (APC 14.332/98, 9ª Cámara Cível, TJRJ, Rel.: Des. Jorge de Miranda Magalhães, jusgado en 23/03/1999. “Adopción – Pedido efectuado por persona soltera con la concordancia de la madre natural – Posibilidad – Hipótesis donde los boletines social y psicológico comprueban condiciones morales y materiales de la solicitante para asumir el mister, a pesar de ser homosexual. – Circunstancia que, por si sola, no impide que, en el caso presente, constituye medida atiende a los superiores intereses del niño, que ya se encuentra bajo los cuidados del adoptante.” (AC 51.111-0 – Cámara Especial, TJSP, Rel.: Des. Oetterer Guedes, juzgado en: 11/11/1999). 
[11] Algunos autores, con base en las posiciones contrarias a la concesión de la adopción a parejas homosexuales arriba comentadas, utilizan como argumento para negarla la previsión del artículo 29, del ECA: “No se deferirá la colocación en familia sustituta a persona que revele, por cualquier motivo, incompatibilidad con la naturaleza de la medida o no ofrezca ambiente familiar adecuado.” Desnecesario volver a hacer comentarios sobre el tema.
[12] Pereira, Sérgio Gischkow. Tendências Atuais do Direito de Família. En: Revista Ajuris. Porto Alegre: Ajuris, N. 42, pp. 52-86, marzo/1988, p. 52.
[13] Preconiza el artículo 227 de la Constitución Federal: “Es deber de la familia, de la sociedad y del Estado asegurar al niño y al adolescente, con absoluta prioridad, el derecho a la vida, a la salud, a la alimentación, a la educación, al ocio, a la profesionalización, a la cultura, a la dignidad, al respeto, a la libertad y a la convivencia familiar y comunitaria, además de colocarlos a salvo de toda forma de negligencia, discriminación, explotación, violencia, crueldad y opresión.”
[14] Dias, Maria Berenice. União homossexual. pp. 94 y 95.

Fuente: http://www.ambito-juridico.com.br/site/index.php?n_link=revista_artigos_leitura&artigo_id=581