RADIO "PONCHOSVERDES.FM"

miércoles, 20 de mayo de 2020

Mujeres científicas y coronavirus: La emergencia del coronavirus hace aún más invisibles a las mujeres científicas

Las publicaciones firmadas por mujeres se han desplomado desde el inicio de la pandemia, según varios editores de revistas especializadas. Ellas son menos citadas en los medios de comunicación y tienen que hacer frente a su trabajo, compatibilizándolo con otra triple responsabilidad, casi siempre no compartida: cuidados, maestra y tareas del hogar.
Científica trabajando en un laboratorio / EFE
Las mujeres científicas se han vuelto más invisibles que nunca desde el inicio de la pandemia y desde la imposición de medidas de confinamiento para controlar su propagación en el mundo. Si ya partían de una situación de desventaja antes de que estallara la alerta sanitaria, ahora su aparición en los medios de comunicación es casi residual y su productividad, en forma de investigación y de publicaciones en revistas especializadas, parece haberse desplomado.
Así lo afirman, al menos, varios editores de revistas científicas en una reciente publicación el portal The Lily del Washington Post, que afirma que si bien el número de publicaciones ha crecido un 50% en algunas ramas de la ciencia, éstas están firmadas por hombres y que la aportación de las mujeres científicas se podría haber reducido a la mitad en comparación a los datos del año pasado.
La explicación hay que buscarla en la cuádruple tarea que desde el inicio de la pandemia tienen mayoritariamente las mujeres sobre sus espalda: el cuidado de los hijos o de las personas mayores, las tareas del hogar, el ser profesoras de sus propios hijos y el teletrabajo.
No es posible trabajar a tiempo completo y cuidar
Desde que comenzó la cuarentena María de la Fuente está agotada, apenas duerme y afirma convivir con el caos. Madre de dos hijos (un niño de cuatro y una niña de seis) esta gallega dirige un equipo de diez personas que hacen investigación en al ámbito de la nanotecnología biomédica buscando sistemas más eficientes de terapia y diagnóstico en oncología.
«Es muy complicado porque, al final, la jornada tiene las horas que tiene y hay que trabajar, dar de comer, encargarte de la cosas de casas y todo se hace difícil. Tengo suerte que en mi caso repartimos bastante bien lo que son los cuidados, pero los niños pequeños son muy demandantes de las madres y siempre tienes la sensación de no llegar y el nivel de estrés es muy alto», explica De la Fuente.
Para esta experta es imposible dedicarle 8 horas al día al trabajo y cuidar. No salen las cuentas y el teletrabajo sólo añade la posibilidad de trabajar a cualquier hora«. Normalmente su laboral comienza hacia las 10 de la mañana, tras el desayuno de los niños y se extiende bien pasadas las 12 de la noche. No duermo mucho porque no hay más horas para avanzar», explica
«Es más que probable que en este contexto las investigaciones y las publicaciones de las mujeres científicas se estén resintiendo de forma importante y que esto vaya a tener como consecuencia la ampliación de la brecha de género en la ciencia. La brecha de desigualdad ya existía, pero cada vez que hay una crisis esta desigualdad se marca más. Y la ciencia no es una excepción. Esto es más de lo mismo y tiene que ver fundamentalmente con la brecha de los cuidados. Es imposible dedicar 8 horas al trabajo y cuidad. no salen las cuentas».
De la Fuente explica que en ciencia se vive una época de hiperactividad y que la profesión en España está «tremendamente precarizada», con un montón trabajadores científicos con contratos temporales y que las formas de medir al productividad se suele restringir a los artículos publicados, «porque no se contempla la trayectoria profesional. Tal como están establecidas la convocatorias actuales suelen tener en cuenta los dos o tres últimos años de méritos curriculares y ahí es donde se produce la diferencia y las mujeres vamos perdiendo competitividad. Es los mismo que ocurre con los permisos de maternidad. Y si no tienes la capacidad de producir al mismo ritmo, vamos perdiendo ventaja y hay menos probabilidades de continuar, de promocionar…», explica esta científica. «Esta puede ser la consecuencia de todos estos artículos que no se están publicando», recalca.
Para Marta Macho Standler, matemática y divulgadora científica española y una de las fundadoras de Mujeres concienciaes pronto aún para saber el verdadero alcance de la crisis del coronavirus en el rendimiento en publicaciones de las mujeres científicas. Según esta matemática, los datos que ofrece la publicación del Washington Post tienen que ver con un repositorios de trabajos científicos que no han sido revisados por pares, un requisito indispensable para que la investigación aparezca en las grandes revistas científicas. «Como los procesos de revisión y publicación son tan largos (pueden ser de un año) muchos científicos los adelantan en a algunas espacios donde los publican en pre-print, es decir, una forma de dar a conocer la investigacion y que, además, sirve como una especia de patente, pero aún no tienen validez científica y pueden ser rechazados por las revistas serias.
Macho cree que la brecha es real y que sus efectos se dejarán notar en el medio y largo plazo sobre las mujeres científicas. «Pero tres meses es poco tiempo para ver una tendencia en las publicaciones. Esto lo veremos probablemente en un año o dos». Otro tema preocupante para esta científica es el temor a que se abandonen otras líneas de investigación porque todos los fondos y el interés estén relacionadas con el coronavirus. «Hay líneas de investigación que se están abandonando por no estar relacionadas con la covid-19 y esto es malo. Y las investigaciones sobre este virus están saliendo muy rápido y muchas son malas  y sin mucha revisión», explica y añade que «Para muchas mujeres un parón en la investigación perjudicará su proyección académica.
Las científicas dicen basta
«Las mujeres asesoran a los cargos políticos, diseñan ensayos clínicos, coordinan estudios de campo y lideran la recopilación y el análisis de datos, pero nunca lo sabrán por la cobertura mediática de la pandemia. Más que nunca antes en la historia epidemiólogos, virólogos y médicos están hablando públicamente y saliendo en los medios de comunicación hablando de ciencia. Pero los artículos más visibles, como el publicado hace poco en The New York Times y otros medios de comunicación que resaltan el papel de los científicos en la respuesta del coronavirus, sólo hablan de hombres. Y esto a pesar de que hay muchas mujeres cualificadas en la primer línea de la respuesta a la covid-19″. Así se lamentan un grupo de 35 científicas de Estados Unidos y Europa en un comunicado publicado en The World University Rankins en el que afirman que las mujeres científicas están luchando contra dos frentes: la covid-19 y el patriarcado.
En su escrito afirman que si bien el peor impacto del coronavirus será indudablemente la pérdida de vidas, el colapso de las economías, la perdida de la ayuda humanitaria y la decadencia de las democracias, el efecto colateral será el progreso que las mujeres en la ciencia ganaron con tanto esfuerzo.
Estas científicas resaltan que ni la epidemiología ni la medicina son campos que estén dominados por hombres, y sin embargo las mujeres apenas aparecen citadas ni tienen visibilidad pública. También echan en falta la presencia de mujeres racionalizadas, porque «priva a las minorías científicas de representacíon, especialmente a las personas negras, que son las más afectadas pro la epidemia», escriben.
Las científicas se quejan del hecho que incluso dentro de sus propias instituciones las voces de hombres no calificados se amplifican sobre las de las mujeres expertas porque han sido identificadas a través de redes masculinas informales, o han entrado en las redes sociales y entrevistas de televisión y, por lo tanto, son percibidas como «de alto perfil».
«No incluir las voces de las mujeres en la discusión pública de la pandemia de la covid-19 es una distorsión de la realidad. No solo perpetúa la invisibilidad de las mujeres en puestos de ciencia y liderazgo, socavando nuestra capacidad de ser tomadas en serio como expertas y no brindando modelos a seguir para las mujeres más jóvenes, sino que también impacta en nuestras carreras mientras nos esforzamos por demostrar el impacto de nuestro trabajo para financiar agencias, colegas y comités de contratación o promoción».
Como conclusión, estas científicas afirman haber comprendido que las mujeres son más propensas a realizar trabajos que resuelvan problemas o «saquen las  castañas del fuego» , es decir, cargarse con el trabajo operativo y de apoyo a los encargados de tomar las decisiones, en lugar de escribir artículos científicos o buscar subvenciones.
«Tememos que estas experiencias conduzcan a una hemorragia de mujeres de la academia después de la pandemia, en particular las mujeres jóvenes. La desilusión y el cinismo que escuchamos en las voces de nuestros colegas y amigos nos llenan de tristeza: ‘Después de que esto termine, se acabó para mí’ es un estribillo que hemos escuchado muchas veces en los últimos meses, casi exclusivamente de mujeres», afirman las científicas en su escrito.
Existen soluciones, añaden, pero es necesaria la voluntad política para implementarlas y hasta ahora no la ha habido. «Al final hay que cambiar la mentalidad, afirma María de la Fuente. «pero también tienen que haber políticas efectivas que garanticen la igualdad de oportunidades. Y esto es urgente».

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domingo, 17 de mayo de 2020

Chile. Las mujeres nos tomamos la cancha: documental penquista aborda fútbol femenino y popular

En una producción audiovisual de poco más de 30 minutos, el documental «Las Mujeres Nos Tomamos La Cancha» aborda la realidad de un equipo de fútbol femenino en Concepción. El material se centra en las mujeres que forman el equipo del Club Deportivo Huracán, plantel de la histórica población Aurora de Chile, una de las más antiguas de Concepción.
El documental fue realizado por Canal 48 Red Conce con el apoyo de Radio Lorenzo Arenas 107.1 y del club deportivo Huracán de Concepción y su rama femenina, en conjunto con varios otros clubes de la zona. Este material se suma a otras obras que abordan el fútbol femenino y su correlato político, tal como lo hace la película argentina Hoy partido a las 3 con la dirección y el guión de Clarisa Navas.

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Colombia. La economía del cuidado


El valor económico del Trabajo Doméstico y del Cuidado No Remunerado en 2017 fue de $185.722 miles de millones de pesos, el cual es superior al valor agregado bruto de las actividades económicas más relevantes de la economía colombiana, a precios corrientes de 2017, con una participación de 20,0% como porcentaje del PIB, según datos del DANE en la Cuenta Satélite de Economía del Cuidado.
En entrevista con Lorena Romo, politóloga de la Universidad Nacional, y especialista en Migraciones nos habla de la Economía del Cuidado. Este tipo de economía fue regulada por medio de la LEY 1413 Noviembre 11 de 2010 , «por la cual se regula la inclusión de la economía del cuidado en el sistema de cuentas nacionales con el objeto de medir la contribución de la mujer al desarrollo económico y social del país y como herramienta fundamental para la definición e implementación de políticas públicas«.
¿Qué es la economía del cuidado y su relevancia en medio de esta crisis?
Lorena explica que «el concepto de economía del cuidado es el producto de muchas discusiones académicas, éticas y políticas lideradas por mujeres, partiendo del estudio de que el cuidado ha generado una nueva organización social y distribución del trabajo, que se derivan de las migraciones que han suplido esa labor en países desarrollados. Esa economía del cuidado es una posibilidad para entender esas transformaciones y de discutir cuáles son esas estructuras que se han creado en torno a qué implica el cuidado como un trabajo no reconocido…
Ha sido una posibilidad de sostener el modelo capitalista, que en esta pandemia trae a colación esas discusiones trasladándolas a lo público; primero, el lugar que ocupan las mujeres en la estructuración de los cuidados; y segundo, el trabajo que ejerce labores de cuidado en el sistema de seguridad social en esos países que son los médicos, enfermero y auxiliares de la salud«.
¿La crisis sanitaria ha obligado a las familias a permanecer en sus casas, este confinamiento ha incrementado la carga laboral de las mujeres?
Continúa…»la crisis ha transformado la labor de hombres y mujeres, pero se debe hablar de cómo esas cargas han devenido en otro tipo de manifestaciones graves en la salud física y emocional de las mujeres, con las decisiones que han tenido que ver con la suspensión de las clases, los hogares se han visto enfrentados al cuidado de sus hijos e hijas, en este momento se están haciendo estudios de cuál es el papel de la mujer en este tipo de actividades, y no solo por la vocación historia o rol social que se ha determinado sobre las mujeres, sino por la falta de operatividad política para menguar este tipo de actividades que refuerzan esos roles de género; pero esa reconfiguración de las cargas laborales si operan de manera diferente en hombres y mujeres, vemos que son tres dimensiones; la primera, tiene que ver con la violencia de género, al estar conviviendo las mujeres con sus agresores; la segunda, es el aspecto emocional, por la angustia de no saber qué sucederá con el trabajo en el futuro, ya que la mujer históricamente la han cargado con la angustia; y la tercera, las mujeres que salen a realiza un servicio y regresan a su casa a continuar con el cuidado«.
¿A partir de esto las mujeres por estar empleadas en labores de cuidados como la enfermería y el aseo en centros de salud han asumido mayor riesgo de contagio de COVID – 19?
Afirma… «Me alegra que hoy se reconozca que la labor que ejercen los profesionales y las profesionales de la salud es una labor del cuidado y eso nos lleva a mirar que el tema de salud pública tiene muchas dificultades, no ofrecen garantías ni condiciones de trabajo. Estaba leyendo a la OMS, la cual identifica que el 70% del personal sanitario que atiende esta crisis son mujeres, en consecuencia, hay un riesgo de contagio altísimo y nos hace ver cuáles son las dificultades para crear respuestas diferenciales, y vamos viendo cómo se va muriendo personal de la salud y las medidas tomadas por los gobiernos no son las mejores. El sistema de seguridad social de nuestros países tiene muchos retos, y si hay un reconocimiento público y político del ejercicio de la salud como labor del cuidado, debe redundar en trasformaciones estructurales del sistema de salud en el que se garantice el cuidado de la vida de quienes que nos cuidan«.
¿Cuál sería la contribución de la economía del cuidado al funcionamiento de la economía global en este momento de crisis?
Nos dice…»podemos ubicar en los análisis que se hacen a los procesos migratorios, en las mujeres que migran de países subdesarrollados a países desarrollados, que encuentran en las labores del cuidado una posibilidad de crecimiento económico, aunque vivan a donde llegaron en condiciones precarias sin protección social. El cuidado es la tarea que más omite el capitalismo, pero la más relevante, porque permite que mientras un familiar va a trabajar por fuera, aquí adentro, cuentas con alguien que va a garantizar la reproducción de tu familiar y el cuidado de la misma, esa relación por lo general es de desigualdad«.
Y continúa. «el discurso del cuidado sale a flote en este momento de crisis, hay gente que lo reivindica, pero tiene una implicación muy fuerte dentro del sostenimiento del sistema, no se trata de acabar con el cuidado sino de darle relevancia política y ética en nuestros escenarios. Nuestros cuidadores del sistema de salud no tienen suficientes garantías para ejercer esa labor, como las mujeres que han migrado tampoco tienen servicios de protección ni tiene garantías, se requieren medidas desde el Estado que las permita y que se deje de ver el cuidado simplemente como una labor reproductiva de modelo capitalista«.
https://trochandosinfronteras.info/entrevista-lorena-romo-la-economia-del-cuidado/

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Honduras. Comedores comunitarios: la apuesta de mujeres para sobrevivir en medio de la pandemia


Empujadas por el hambre que toda la vida les ha acompañado pero que, en esta cuarentena se volvió insoportable, las mujeres de la colonia Alemania en la ciudad de El Progreso, Yoro, al norte de Honduras, se organizaron para instalar un comedor comunitario con el fin de garantizar la comida de sus hijos e hijas.
Una caseta improvisada de zinc con dos hornillas se ha convertido en el lugar más importante de la comunidad. Allí se alivia el dolor que provoca la falta de alimentos y se planifican actividades de limpieza y fumigación para evitar el contagio del Covid-19. Además, se analiza la amenaza de desalojo que enfrentan por parte de las autoridades municipales, quienes reclaman ese terreno para la construcción de un hospital.
La colonia Alemania está compuesta por 145 familias, de las cuales 100 viven en extrema pobreza, no cuentan con un empleo formal, dijo en Radio Progreso Raquel López, presidenta del patronato, enfatizando que esos hogares son encabezados por mujeres sobrevivientes de violencia, quienes se dedican a lavar ropa ajena, reciclar plásticos y vender golosinas.
Cuando comenzó la crisis sanitaria por el Covid-19 en el país, las autoridades impusieron un toque de queda prolongado para que las personas se quedaran en casa, así controlar la propagación del virus. El gobierno se comprometió a través del programa “Honduras Solidaria”, a abastecer de alimentos a las familias más pobres. Los fondos de este programa fueron administrados por las alcaldías municipales.
La municipalidad de El Progreso dirigida por Alexander López, entregó unas 16 mil raciones de comida bajo un ambiente de denuncias de corrupción, por sobre valoración de precios y politización (clientelismo) de los alimentos. El 01 de mayo el Ministerio Público intervino la alcaldía y decomisó toda la documentación relacionada a la compra de comida en la emergencia. Se está a la espera de los resultados de la investigación.
Las mujeres de la Alemania comenzaron a denunciar que la “Bolsa Solidaria”, que promocionaba el alcalde en redes sociales y medios de comunicación, no llegaba. Hubo protestas y toma de carretera, pero la primera respuesta que recibieron de las autoridades fue gas lacrimógeno. Indignadas y con dolor por el hambre hicieron una sopa con los casquillos del gas lacrimógeno después de una represión.
Con la acción de denuncia apenas les entregaron 50 raciones de comida, insuficientes según las mujeres para alimentar a todas las familias. Por lo que tuvieron que ingeniárselas e instalar un comedor que les permitirá al menos alimentar a la niñez, mujeres embarazadas y adultos mayores.
De esta forma y gracias a otras donaciones comenzaron a cocinar para toda la comunidad.
En el marco de la crisis por la pandemia en El Progreso, funcionan unos 10 comedores infantiles a base de donaciones de personas, instituciones y algunos empresarios. Estos comedores son liderados por mujeres.
Para las organizaciones feministas, reconocer que la crisis afecta a las mujeres y hombres de manera diferente es imprescindible para comprender los efectos directos e indirectos en las personas, y así poner en práctica políticas públicas que sean efectivas y equitativas.
A las hondureñas que viven en comunidades como la Alemania, más allá del contagio del Covid-19, que mantiene en alerta al mundo, les preocupa morir junto a sus hijos de hambre y de la violencia de género que se agudiza producto de las medidas implementadas por el gobierno durante la pandemia, concluyó diciendo Raquel López.
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radioprogresohn.net/noticias-nacionales/comedores-comunitarios-la-apuesta-de-mujeres-para-sobrevivir-en-medio-de-la-pandemia/

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sábado, 16 de mayo de 2020

La covid-19 agudiza las desigualdades de género, pero ¿a quién le importa?

Reconstruir una sociedad sostenible, justa y equitativa solo será posible si se reconoce el papel que desempeñan las mujeres en esta lucha, y más allá. Y si el peso con el que cargan se redistribuye de forma más igualitaria

La covid-19 agudiza las desigualdades de género, pero ¿a quién le ...

Una mujer limpia una ventana. CADE MARTIN
Han pasado casi dos meses desde que la pandemia del coronavirus sacudió los cimientos de Europa y estremeció al mundo. La pandemia afecta a todos los elementos de nuestra vida. Estamos quedándonos, trabajando (de ser posible) y educando a nuestros hijos desde casa, y también manteniéndonos en contacto con nuestros seres queridos por teléfono o videoconferencia. Aunque, como es lógico, estamos asustados. Son tiempos devastadores.
Las mujeres líderes como Jacinda Ardern han actuado con celeridad y decisión, pero no hay un número suficiente de ellas
Hemos leído miles de artículos y noticias de actualidad, se han adoptado planes de emergencia, se ha asignado ayuda financiera y se ha consultado a los investigadores. Esto es vital e importante: la prioridad debe seguir siendo salvar vidas, y de eso no cabe ninguna duda, pero ¿solo hay expertos y virólogos hombres? ¿Por qué los líderes populistas de derechas como Donald Trump, Jair Bolsonaro y Viktor Orbán no solo están negando la ciencia, sino también aferrándose a unas tóxicas formas de masculinidad, sin que nadie les cuestione por ello?
La pandemia nos está demostrando de nuevo quiénes son los propietarios del poder en el mundo. Los hombres creen que tienen las soluciones, mientras que las mujeres constituyen el grupo mayoritario de las que trabajan en los empleos esenciales. ¿Realmente le importa a alguien cómo la crisis les está afectando a las mujeres?
No lo suficiente
Las mujeres líderes como Jacinda Ardern han actuado con celeridad y decisión, pero no hay un número suficiente de ellas. En enero de 2020, según la Unión Interparlamentaria, solo 10 de los 152 jefes de Estado eran mujeres, y un 73% de los que trabajan en medios de comunicación eran hombres. Como explicó la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka: “Hemos creado un mundo en el que las mujeres están apretujadas en un 25% (un cuarto) del espacio, tanto en las salas donde se toman las decisiones físicas, como en las historias que contamos sobre nuestras vidas”. El ejemplo de éxito que están dando las mujeres líderes a la hora de controlar la pandemia nos demuestra que la igualdad de género es fundamental para la salud pública mundial y para la seguridad internacional.
Al mismo tiempo, un 70% del personal de salud y asistencia en el mundo (doctoras, enfermeras y asistentas sociales) son mujeres. Las cajeras y limpiadoras son también mujeres en su mayoría. No solo trabajan a menudo en condiciones muy precarias, con salarios mínimos, sino que además no cuentan con la necesaria tribuna que les permita alzar su voz y articular sus preocupaciones, aun cuando en su caso el riesgo de haber estado expuestas al virus es mayor. 
Me duele el alma cada día, cuando escucho hablar a mujeres que trabajan en la primera línea de fuego. He retomado (temporalmente) mi antiguo trabajo como proveedora de atención psicológica para ayudar a los que necesitan hablar de sus experiencias: trabajadoras sociales que han tenido que lidiar con pacientes de coronavirus. Ellas son mis héroes, y son mujeres en un 99% de los casos. Y además de todo lo que tienen que afrontar en el trabajo, cuidan de sus familias, hacen las compras y educan a sus hijos. Su carga de trabajo es triple. 
Preocupantemente numerosos 
Los casos de violencia de género eran preocupantemente numerosos antes del brote, y han aumentado de forma significativa desde que las mujeres se han visto atrapadas en casa con sus maltratadores
Como hemos observado con anterioridad, en muchas ocasiones en tiempos de crisis, aunque las mujeres están entre las personas más vulnerables, siguen permaneciendo invisibles. Los casos de violencia de género eran preocupantemente numerosos antes del brote, y han aumentado de forma significativa desde que las mujeres se han visto atrapadas en casa con sus maltratadores, como consecuencia de las rigurosas cuarentenas. El acceso a la salud y a los derechos sexuales y reproductivos es limitado o está siendo atacado en muchos lugares del mundo, que lo restringen cada vez más. Además, los gobiernos de extrema derecha están haciendo un uso indebido de los poderes que les confiere el estado de emergencia para prohibir aún más el acceso a los métodos anticonceptivos y al aborto. 
En tiempos normales, las mujeres realizan tres veces más trabajo asistencial y doméstico impagado que los hombres. Como consecuencia de la actual crisis y de las actuales medidas, el trabajo no remunerado de las mujeres ha crecido, así como lo ha hecho la presión que reciben y la inseguridad que experimentan. Esto está provocando un desgaste mental y físico adicional, en particular para quienes crían solos a sus hijos, que en un 85% de los casos son mujeres. Las mujeres ya eran económicamente más frágiles antes de la crisis, pero ahora se enfrentan al riesgo de la pobreza, del desempleo, de la exclusión social y del sinhogarismo, además de que, como demuestra la historia, serán las más afectadas a largo plazo. 
Para sintetizar, la COVID-19 pone de manifiesto y consolida las existentes desigualdades de género. Las consecuencias son devastadoras, en particular para las más desfavorecidas, que son las mujeres mayores, las mujeres pertenecientes a minorías étnicas o mujeres de color, las mujeres con discapacidad o enfermedades mentales, las mujeres inmigrantes o refugiadas y las mujeres en riesgo de caer en la pobreza. No solo se trata de un problema de patriarcado, sino también del privilegio de los blancos.
Totalmente imprescindibles 
Aunque el número de fallecidos es mayor entre los hombres, las mujeres están entre las más afectadas si tenemos en cuenta el impacto socioeconómico general de la pandemia. De igual modo, las mujeres son totalmente imprescindibles para la recuperación. La reconstrucción de una sociedad sostenible, justa e igualitaria solo será posible si el papel de las mujeres en esta lucha y, en general, más allá de esta crisis, se reconoce adecuadamente y el peso desproporcionado con el que cargan se redistribuye en consecuencia.
Normalmente, las mujeres realizan tres veces más trabajo asistencial y doméstico impagado que los hombres. Como consecuencia de la actual crisis y de las actuales medidas, el trabajo no remunerado este ha crecido
No obstante, mientras se valore más el capital que las personas, no podremos sentar los cimientos de una recuperación sostenible e inclusiva. Existe una oportunidad real para llevar a cabo un cambio radical de la economía: regresar al statu quo no debería ser la respuesta que demos a esta crisis o la visión que se imponga en Europa para nuestro futuro a largo plazo. Es una oportunidad única y es nuestro deber común como miembros de una comunidad global aprovechar este momento y utilizar este acontecimiento trascendental para finalmente dar un giro hacia una sociedad más equitativa y justa que no se olvide de los rezagados. Aunque por el momento esta oportunidad está siendo desdeñada, al igual que las mujeres.
Estamos elevando el listón durante esta pandemia. Lo que los movimientos feministas europeos y mundiales llevan décadas afirmando y gritando en las calles no solo se demuestra que es verdad y esencial, sino que ahora es todavía más importante.
Necesitamos mayores inversiones en servicios públicos con perspectiva de género, así como unos mecanismos de prevención y unas leyes que eviten la violencia de género. Tenemos que garantizar los derechos sexuales y reproductivos como un derecho humano y de salud pública fundamental. También tenemos que procurar una mejor protección social para las familias, mayores sueldos en el sector de los cuidados, un mayor reconocimiento para el trabajo asistencial no remunerado, más mujeres en los puestos de toma de decisiones, una educación con perspectiva de género, una recolección de datos desglosada por sexo, así como incorporar la perspectiva de género en los presupuestos y en el conjunto de las políticas, por nombrar solo algunas cosas. 
Derechos esenciales
Las mujeres ya eran económicamente más frágiles antes de la crisis, pero ahora se enfrentan al riesgo de la pobreza, del desempleo, de la exclusión social y del sinhogarismo
Ya es hora de que los líderes mundiales cuiden a las mujeres tanto como las mujeres cuidan a nuestras sociedades. Ya es hora de visibilizar a las mujeres, de hacer que sus opiniones cuenten y de hablar en nombre de las que no pueden. El secretario general de la ONU, António Guterres, está dando un buen ejemplo y está utilizando su posición para exigir que las mujeres y las niñas ocupen un lugar central en los esfuerzos que se realizan para superar la COVID-19. Por desgracia, Guterres está entre un número muy reducido de personas que se dan cuenta de que la igualdad de género y los derechos de las mujeres son esenciales para salir de esta pandemia. 
La covid-19 ya está instaurando una nueva normalidad porque está poniendo a prueba los valores a la altura de los que queremos estar y el tipo de sociedades que queremos construir. Las soluciones que ofrezcamos deben enmarcarse en la justicia mundial, los derechos humanos y la equidad. Pero, ¿quién va a hacerme caso? Al fin y al cabo no soy más que una mujer, ¿a quién le importa lo que diga?
Marja Bijl es la vicepresidenta del PES Women, formó parte del PvdA holandés y fue coordinadora del grupo de trabajo sobre género de la Alianza Progresista de Demócratas y Socialistas.
Este artículo se publicó en Social Europe.
Traducción de Álvaro San José. 
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LA DAMA DEL ÁRTICO, LOUISE ARNER BOYD (1887-1972)

Louise Arner Boyd era una rica heredera que había sufrido la pérdida prematura de sus hermanos y sus padres que decidió hacer de su vida algo excepcional. Dejó su cómoda mansión de California para viajar una y otra vez a las tierras heladas del Ártico donde realizó varias expediciones científicas. Louise se enfrentó a la misoginia de algunos y se ganó un profundo respeto de muchos.

Louise Arner Boyd nació el 16 de septiembre de 1887 en San Rafael, California. Era la pequeña de tres hermanos de una familia rica. Su padre, John Franklin Boyd, había hecho fortuna con el negocio minero y se había casado con Louise Cook Arner, sobrina de sus socios. Louise y sus hermanos Seth y Jack disfrutaban de la temporada de verano en la granja de Oakwood Park y pasaban el resto del año en San Rafael. Louise era feliz en la naturaleza, corriendo por la extensa propiedad familiar pero también se sumergía durante horas en la lectura de libros de exploraciones y asistía a la escuela para convertirse en una elegante dama de la alta sociedad.
Louise Arner Boyd fue la primera mujer en organizar un viaje al Ártico
La familia Arner disfrutaba de una vida alegre y privilegiada hasta que el destino se encargó de romper aquella felicidad. En 1901, Seth falleció a causa de una debilidad del corazón que también sufría su hermano. En la primavera del siguiente año, Jack también falleció. Louise tenía entonces quince años y quedo desolada. Sus padres intentaron sobreponerse a tan dura prueba y se volcaron en la única hija que les quedaba. Cuando Louise cumplió los dieciocho, su madre se empeñó en presentarla en sociedad y en buscar un marido para ella. Pero Louise no pareció encontrar a ningún hombre con el que compartir su vida. Así que pasó los siguientes años volcada en el cuidado de sus padres mientras continuaba leyendo sobre exploraciones a los Polos.


© Anders Beer Wilse - Galleri NOR

En octubre de 1919, falleció su madre y pocos meses después su padre. Se había quedado completamente sola en el mundo. Pasó un tiempo intentando descubrir qué hacer con su vida hasta que en 1924 un crucero a tierras escandinavas cambiaría su vida para siempre. Fue entonces cuando decidió que conquistaría las gélidas tierras del Ártico.

En el verano de 1926 se embarcó en el que sería el primera gran viaje de su vida. A bordo de un barco llamado Hobby, Louise hizo historia convirtiéndose en la primera mujer en organizar un viaje al Ártico. El Hobby llevó a Louise y a su tripulación hasta la Tierra de Francisco José que analizaron y fotografiaron con detalle. Cuando regresaron, Louise se había convertido en toda una celebridad que ya pensaba en su siguiente viaje.
Louise Arner Boyd participó en la operación de búsqueda del desaparecido explorador noruego Amundsen
En 1927 empezó a preparar su siguiente expedición. Al año siguiente, cuando supo de la operación de rescate internacional que se había organizado para encontrar al explorador noruego Roald Amundsen no dudó en ofrecer su barco y su equipo para unirse al operativo que por desgracia nunca lo encontró.

El espíritu inquieto de Louise la llevó a organizar varias expediciones más al norte y llegó a colaborar con el ejército norteamericano en operaciones estratégicas en el Ártico durante la Segunda Guerra Mundial. Su experiencia vital quedaría plasmada en varios libros que escribió entre viaje y viaje.

Louise Arner Boyd tuvo que hacer frente a las adversidades de un territorio gélido e inexplorado pero también a los prejuicios de algunos que no quisieron aceptar que una mujer fuera capaz de liderar expediciones de ese calibre. Con su esfuerzo y determinación demostró que sí era posible y terminó ganándose el reconocimiento de las sociedades geográficas y terminó convirtiéndose en toda una celebridad. Recibió varios premios y reconocimientos como la Orden noruega de San Olaf o la prestigiosa medalla Cullum de la Sociedad Geográfica Americana.

Falleció en su casa de San Francisco el 14 de septiembre de 1972, a los ochenta y cuatro años.

 Si quieres leer sobre ella 

La vida de Louise Arner Boyd, Joanna Kafarowski








Por Sandra Ferrer

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viernes, 15 de mayo de 2020

Una antigua niña esposa de Pakistán hace historia por su reclamo a la justicia


La paquistaní Rani Tanveer estuvo 19 años en prisión por al ser condenada por error de haber matado a su marido, con quien la casaron siendo una niña. Ahora, pide una compensación al Estado, en una demanda pionera en Pakistán. Foto: Cortesía de la BBC
La paquistaní Rani Tanveer estuvo 19 años en prisión por ser condenada por error de haber matado a su marido, con quien la casaron siendo una niña. Ahora pide una compensación al Estado, en una demanda pionera en Pakistán. Foto: Cortesía de la BBC
KARACHI, Pakistán, 11 may 2020 (IPS) – Una antigua víctima de matrimonio infantil en Pakistán, quien fue condenada a los 13 años injustamente de matar a su marido y pasó casi 20 años presa por ello, está haciendo historia con una demanda pionera en el país, en que reclama una compensación al Estado por el error judicial.
Rani Tanveer, quien quedó en libertad en 2017 después de pasar 19 años en prisión, presentó en marzo una solicitud en busca de compensación por los años que pasó en prisión, en una demanda que su abogada calificó como “icónica” en Pakistán.
Si el caso es aceptado, «sería la primera vez que una víctima solicita al Estado que la compense por el error judicial cometido», dijo a IPS la abogada, Michelle Shahid, del grupo de defensa legal de la Fundación para los Derechos Fundamentales (FFR), con sede en Islamabad.
«Espero que este caso abra un viaje hacia la reforma del sistema judicial y restablezca la confianza del público en él», dijo a IPS el abogado Saroop Ijaz, representante en el país de la organización Human Rights Watch, desde su sede en la ciudad de Lahore.
Tanveer, sus padres y su hermano fueron arrestados en 1998 después de que el cuerpo de su esposo fuera descubierto enterrado en su residencia. Según las investigaciones, la familia había sido la última en verlo con vida. La madre de Tanveer fue liberada después de seis meses presa, pero su padre y su hermano murieron de tuberculosis después de 11 y 15 años en la cárcel, respectivamente.
Tanveer fue sentenciada en 2001. El Estado nunca le asignó un abogado y ella no podía pagar un defensor, pero intentó presentar numerosas apelaciones a través del superintendente de la prisión. Sin embargo, sus requerimientos siempre fueron archivados.
Todo cambió cuando Sharid asumió su defensa en 2014 y tres años después logró la revocación de la condena.
Ahora ella está tiene una nueva lucha, la de obtener una compensación.
«El de Rani es un caso típico que destaca la difícil situación de aquellos que sufren silenciosamente tras las rejas sin culpa propia, solo para ser exonerados años después, si es que lo logran», dijo Shahid.
La abogada aseguró que Tanveer fue víctima de una cadena de negligencias e inhumano desprecio por parte de la policía, los fiscales, los jueces y los funcionarios de prisiones.
Esos comportamientos los alienta el hecho de que en este país del sur de Asia no existe una «definición establecida» de lo que constituye un «error judicial».
«En Pakistán no hay precedentes para el pago de indemnizaciones por daños», dijo Ijaz.
«El cambio tiene que comenzar en alguna parte, espero que sea con este caso», arguyó.
Agregó que el sistema de justicia penal de Pakistán es «disfuncional» y que la gente pasó décadas en prisión para resultar absuelta después sin siquiera una disculpa del Estado. También hizo referencia a «ejemplos desgarradores» donde las personas fueron ejecutadas mientras sus apelaciones legales aún estaban pendientes de resolución.
Pakistán, de hecho, ratificó en 2010 el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que en el artículo 14 (6) establece claramente que una persona castigada injustamente por un delito debe ser compensada, no existe algún mecanismo en el sistema legal del país para hacer realidad una reparación.
El año pasado, dijo Shahid, FFR en colaboración con una organización asociada de Gran Bretaña, Reprieve, publicó un informe que analizaba la jurisprudencia sobre condenas a pena de muerte de la Corte Suprema de Pakistán entre 2010-2018.
«El estudio descubrió que en 310 casos de penas capitales atendidos por el tribunal supremo en ese periodo, 39 por ciento condujo a absoluciones. Esto significa que casi dos de cada cinco prisioneros condenados a muerte en el estudio fueron condenados injustamente y pueden haber sido inocentes del delito por el que fueron condenados”,  dijo.
El estudio reveló «fallas sistémicas» en el sistema de justicia penal de Pakistán que se traducen en  «una injusticia trágica y a menudo irreversible», dijo Shahid.
Un informe de 2020 publicado por el Ministerio de Derechos Humanos reveló que había 389 mujeres ya sentenciadas en las cárceles de Pakistán, mientras que otras 755 mujeres están procesadas actualmente, en diferentes fases del juicio.
«El sistema de justicia penal de Pakistán necesita una reforma urgente y esperamos que el tribunal reconozca que Rani no está sola en su lucha; innumerables personas inocentes continúan siendo condenadas injustamente. Esta petición es una oportunidad para que el gobierno repare su error y asegurar que la maquinaria estatal cumpla colectivamente sus obligaciones con los ciudadanos en la administración de justicia «, dijo Shahid.
Sin embargo, Tanveer no tenía clara cuál debería ser la cantidad a exigir por los daños ocasionados. «No tengo idea de cuánto debería exigir», dijo a IPS por teléfono desde Midranjha, una aldea en el distrito de Sargodha en la provincia de Punjab.
Pero esperaba que la compensación fuera suficiente para adquirir algunas cosas que necesita para su hogar,  como «un par de charpais (camas de cuerda tejida), mantas y ropa de cama, una plancha, un ventilador, una lavadora y una estufa».
Son todas cosas que su madre y su hermano le habrían regalado como dote cuando se volvió a casar el año pasado, pero no pudieron brindarle por su situación financiera.
Tanveer también reflexiona que con la pandemia de la covid-19 y la cuarentena impuesta en el país para contener la propagación del virus, quizás sería mejor que siguiese en prisión, donde al menos tenía garantizadas tres comidas al día y nadie debía preocuparse por ella.
«Soy una carga para mi esposo», dijo. Ambos trabajan como jornaleros agrícolas y hace dos meses, cuando comenzó la cuarentena, ella y su esposo, como millones de personas en Pakistán, perdieron sus trabajos.
Sin empleo y sin ahorros,  dijo que ella y su marido se vieron obligados a ir a vivir con sus suegros en su aldea.
«Este coronavirus  ha hecho que mi vida sea miserable», contó, ya que tiene que soportar las continuas burlas y desprecio de sus suegros por su pasado.
Taanver reconoce que ella tampoco facilita las cosas, porque como se siente injustamente juzgada “estallo a la menor provocación”. Una vez que las palabras salen de mi boca, siempre me siento culpable, pero es demasiado tarde», se lamentó.
Pero su esposo insistió en que ella no es una mujer excelente y que está lejos de la imagen de mala que ella tiene de sí misma, algo que cree que se origina en los traumas de una vida tan desdichada como la suya, desde muy tierna edad.
«Le insisto en que no se preocupe por lo que el mundo o mi propia familia piensen o digan, que yo estoy a su lado”, explicó su esposo.
“Me encanta su sonrisa y creo que es hermosa por dentro», dijo a IPS, antes de subrayar que «su pasado no me importa; ella me ha hecho una mejor persona y ahora hará de mi casa un hogar», aseguró.
T: MF



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