RADIO "PONCHOSVERDES.FM"

lunes, 17 de agosto de 2015

Nina Simone: el deseo corrosivo de la libertad

A PROPÓSITO DE WHAT HAPPENED, MISS SIMONE?, de Liz Garbus (NETFLIX, 2015)
Nina adentro
CELESTE MURILLO
Comité de redacción.
Número 22, agosto 2015.

El documental What happened, Miss Simone? recorre la vida de la reconocida artista afroamericana. Incluye entrevistas a amigos, colegas y familiares, audios inéditos de Nina Simone y pasajes de sus diarios, que ayudan a reconstruir partes de la vida de la artista.
Eunice Waymon nació en 1933 en Carolina del Norte; soñaba con ser la primera pianista negra de música clásica. Su sueño nunca se cumpliría. Nacida y criada en el Sur, su primera experiencia con el racismo llegó antes que la adolescencia: en su primer recital de música clásica se resistió a comenzar a tocar hasta que sus padres pudieran sentarse en la primera fila. Como era costumbre, los negros debían sentarse en el fondo, separados de los blancos. Más tarde, cuando el Curtis Institute de música clásica rechazara su pedido de beca, entendería que su raza y su género afectarían todos sus sueños.
A partir de ese momento, sin beca y con la necesidad de ayudar a su familia, Eunice se transforma en Nina Simone y empieza a tocar en bares de jazz para mantenerse. De esos bares de mala muerte en Atlantic City saldrá su primer disco. El documental muestra cuando Nina Simone es invitada al programaPlayboy Penthouse a tocar uno de sus primeros éxitos, “I love you Porgy” y el anfitrión la presenta diciendo: “Salió de la nada y se convirtió en una estrella discográfica”. Una imagen que pinta de cuerpo entero a la sociedad estadounidense: un montón de ricos blancos embelesados con la gran pianista negra, mientras en la calle despreciaban a millones de negros como ella. Y, por supuesto, el insulto sutil de ignorar los sacrificios de Nina Simone para convertirse en la pianista “que salió de la nada”.


En 1963, un atentando del Ku Klux Klan asesina a cuatro niñas negras en una iglesia de Birmingham, Alabama. Este hecho, además de redoblar la bronca del movimiento por los derechos civiles, provoca un quiebre en la carrera de Nina Simone. Su canción “Mississippi, Goddam” se convierte en la expresión del odio de la comunidad negra y la impaciencia de quienes pelean por el fin del racismo, que ya no quieren esperar. Nadie hasta ese momento, y mucho menos una mujer, se había animado a decirlo claramente.

Oh, este país está lleno de mentiras
Todos van a morir como moscas
Ya no confío en ustedes
Siguen diciendo “Vayan despacio”
“Vayan despacio”


Con esta canción, Nina Simone se suma decididamente a la pelea contra el racismo. Forma parte de las personalidades que participan en la legendaria marcha de Selma. El documental recuerda su encuentro con Martin Luther King Jr., en el que ella le aclara que no es pacifista, porque está convencida de que las acciones no violentas no resolverán nada.
Durante casi una década Simone dedicará sus canciones y actuaciones al movimiento. Recuerda que no pasaban sus discos en las radios (muchas estaciones los rompían), no la invitaban a los programas de televisión y sin embargo ella estaba convencida de que la única razón para subirse a un escenario era mostrar a los jóvenes cómo funcionaba la sociedad, denunciar el racismo y fortalecer al movimiento. Así, en contra de los consejos de su marido y manager, Simone insiste en dedicar todos sus recursos a esa lucha y resignar así una carrera prometedora. De hecho será la creadora de unos de los “himnos” del movimiento por los derechos civiles, “Young, Gifted and Black”, basado en un poema de su amiga y activista Lorraine Hansberry.
Como parte de su convicción en la causa del poder negro, hacia fines de los años 1960 fantasea incluso con la idea de unirse a la lucha armada, y el documental la muestra arengando a la juventud para que se sume a la pelea. Uno de sus llamados a la acción (improvisado, tal cual lo muestra el papel que sostiene mientras canta) es “¿Listos para incendiar edificios?”.
En 1968, luego del asesinato de Martin Luther King, se presenta en la Westbury Music Fair, donde canta “Why? (The King Of Love Is Dead)”. De alguna forma, esta y otras actuaciones a principios de los ‘70 serán el principio del fin, en un marco de creciente represión del movimiento negro. Más tarde, Nina decide autoexiliarse en Liberia, como un escape impotente a la sociedad estadounidense, que describía como “nada más que cáncer”.
En el exilio autoimpuesto llegarán los problemas de salud, la relación con su hija (que huyó de ella cuando la golpeó) y el olvido. Años más tarde, Nina Simone volverá, dócil y reconocida por sus colegas, adorada por su público. Había vuelto la pianista prodigiosa y la voz penetrante, pero la indómita ya no estaba sobre el escenario, porque en la calle ya no estaban los que le habían dado fuego a su música, poder a sus palabras. Cuando Nina Simone vuelve a tocar en el Festival de Jazz de Montreux le pregunta al público, “¿Me extrañaron?” y sonríe con ironía sin esperar respuesta. De alguna forma, sabía que ya no estaban allí.
Nina Simone fue sin duda hija de la generación que cuestionó la humillación racista, que señaló sin temor la supremacía blanca y abrazó la causa del pueblo negro. Nada de eso escondía sus problemas, contradicciones y miserias. El documental recorre las aristas que poco tienen que ver con el ícono edulcorado reivindicado con excesiva corrección política por su condición de mujer afroamericana. Son poco visitadas sus declaraciones sobre la violencia de la que era víctima, golpeada y abusada por su marido (a quien solo abandonó cuando decidió autoexiliarse); o su resentimiento por no haberse convertido en una pianista clásica.
Corrosiva sea quizás la palabra más adecuada para hablar de Nina Simone. Como la vida real, plagada de contradicciones, se convirtió en la voz de una generación que peleó contra la opresión evidente del racismo, aunque vivió en silencio la opresión “invisible” que sufrían muchas mujeres (a menudo soslayada y desatendida por “secundaria” por muchos movimientos sociales y políticos de la época). Nada de esto, ni siquiera sus escapes impotentes en búsqueda de una “vida feliz” liman el poder de la música que dejó para la generación que, harta de esperar la evolución de la sociedad, se disponga a revolucionarla.

Cantando sobre una revolución
Porque estamos hablando de un cambio
Es más que solo evolución

domingo, 16 de agosto de 2015

10 mujeres que revolucionaron la ciencia

Por Julieta Sanguino agosto 14, 2015

A lo largo de la historia, los hombres y las mujeres han realizado descubrimientos que contribuyeron con el desarrollo científico. Sin embargo, hablar de las mujeres que incursionaron en este ámbito es un poco más complicado. Por décadas, fueron tratadas como seres inferiores y menos evolucionados que su contraparte masculina. Siempre que escuchamos este argumento solemos nombrar a Marie Curie y sus descubrimientos en la radiación para hacer notar que sí eran importantes, sin embargo, no podemos recordar otros nombres que acompañen a la científica polaca.
Tal vez debido a los problemas que siempre han tenido que enfrentar para acceder a la educación, las mujeres y sus avances científicos son mucho menos notorios. Algunas tuvieron que disfrazarse de hombres para estudiar, otras no fueron tomadas en cuenta a lo largo de su vida y fue después de muchos años que por fin reconocieron sus hazañas; sin embargo, no podemos dejar de lado que, probablemente, aún quedan muchas mujeres que permanecen en el anonimato y su descubrimiento se le atribuyó a un hombre.
La ciencia todavía es extremadamente sexista y a pesar del progreso social, las mujeres que se dedican a la ciencia reciben pagos menores y son promovidas en menos ocasiones.
Aquí las mujeres que realizaron algunos de los avances científicos más importantes e investigaciones clave que ahora nos ayudan a entender el mundo y la naturaleza de una manera más adecuada.

Marie Curie

Marie Curie
Sin duda es la científica más reconocida. Nació en Polonia pero se mudó aa París para estudiar en la Sorbona en 1891. Se graduó en física y después obtuvo un posgrado en Matemáticas. Se casó con Pierre Curie en 1895 y juntos trabajaron para aislar elementos radioactivos como el polonio y el radio, lo que permitía que pudieran ser estudiados.
Los esposos Curie y Henri Becquerel  fueron galardonados con el premio de física de 1903 por sus descubrimientos radioactivos. En 1911 ganó su segundo premio Nobel, esta vez en química. Después Marié se negó a que su nombre fuera nominado otra vez. Durante la Segunda Guerra Mundial, ella y su hija Irene equiparon ambulancias con rayos X portátiles.
Tuvo muchos problemas con su salud debido a su exposición a la radioactividad, murió ciega debido a la radiación a la que se expuso. De hecho, sus cuadernos de anotaciones son demasiado radioactivos, sólo se manipulan a través de equipo especial.


Hipatia de Alejandría

hipatia de alejandria
Es conocida como la primera científica. Nació en el año 370 en Alejandría, hoy conocida como Egipto. Sus aportaciones fueron en ámbitos diversos como la astronomía y el desarrollo matemático.  Su padre fue el filósofo, astrónomo y matemático Theon, quien la involucró en su mundo y le permitió conocer todo lo que él sabía.
En su época participaba en debates que  solamente tenían los hombres. Fue autora  de varios tratados como Comentarios al álgebra de Diofanto con 13 volúmenes y el Canon Astronómico. Sin embargo, su trabajo se perdió y sólo queda rastro de los adelantos científicos que hizo gracias a los testimonios de otros filósofos y astrónomos que hablaron de sus hazañas.
Hapatia fue asesinada brutalmente por un grupo de cristianos que la culparon de herejía. Esto ocurrió cuando hubo un cambio de prefecto en la ciudad y el nuevo regidor no estaba de acuerdo con las ideas de su predecesor.


Rosalind Franklin

rosalind franklin
En 1920 nació Rosalind Franklin, quien formó parte de aquellos que descubrieron la estructura del ADN. Estudió en Cambridge y se doctoró en Química y Física. En 1941 trabajó en la Asociación Británica de Investigación de la Utilización del Carbón, y después viajó a Francia para aprender sobre la desviación de rayos X para crear imágenes de la estructura de la materia sólida cristalizada.
En 1951 trabajó en el King’s College de Londres, donde desarrolló una técnica para poder observar y fotografiar la estructura del ADN gracias a lo que aprendió en Francia años atrás. Se le otorgó un Nobel por su descubrimiento, sin embargo, no pudo recogerlo en vida, puesto que debido a la alta exposición a la radiación que sufrió, murió de cáncer en los ovarios.


Jocelyn Bell
Jocelyn Bell Burnell
Nació en Belfast, Irlanda en 1943. A ella le debemos el descubrimiento de la radioseñal de un púlsar. En 1955 se graduó de la Universidad de Glasgow en física y después estudió su doctorado en la Universidad de Cambridge. En esta última construyó un radiotelescopio para estudiar los quásares. Gracias a este aparato descubrió unas pequeñas marcas en el papel muy rápidas y regulares que no podían ser un quásar, más bien acababa de descubrir un púlsar. Sin embargo, ella y su profesor no supieron que se trataba de estos, los denominaron pequeños hombrecitos verdes y fue uno de los descubrimientos publicados en la revista 
Nature.
Hewish y Martin Ryle los identificaron como estrellas de neutrones que giraban a gran velocidad y recibieron el premio Nobel de Física, ella no fue incluida en ningún tipo de reconocmiento.


Ada Lovelace
Ada Lovelace
Fue la primer programadora de la historia. Nació en la Inglaterra Victoriana en 1815. A los 15 años, conoció a Charles Babbage un profesor de matemáticas de Cambridge y el inventor de una máquina que podía calcular datos de manera predeterminada. Ada y él comenzaron a colaborar en el mismo proyecto.
En 1843, Ada sacó un documento en el que explicaba cómo funcionaba la máquina a través de un logaritmo matemático. En este manual brindaba instrucciones precisas en las que mencionaba el uso de tarjetas perforadas para un adecuado funcionamiento, lo que fue utilizado siglos después como uno de los pilares de la computación.



Jane Goodall

Jane
Probablemente sea la primatóloga más importante y reconocida de todos los tiempos. Nació en Londres en 1934. En 1937 conoció en Kenia a Louis Leakey, quien era un paleoantropólogo que la contrató como secretaria y le inculcó su amor por los animales. Él mismo le ayudó con sus estudios y la envió a Cambridge para que se doctorara como etóloga.
Después se trasladó a Tanzania donde realizó distintos estudios sobre el comportamiento de los chimpancés y elaboró sus teorías. Descubrió que cada animal desarrolla su personalidad y tienen emociones, por lo que fue muy criticada, pues otros científicos consideraban que le brindaba personalidad humana a los primates.

Lise Mitner
Lise Meitner
Nació a principios del siglo XX y se encontró con una vida llena de obstáculos. Nació en la época de la Alemania nazi y esta mujer era una judía austriaca, por lo que realmente sufrió en su juventud. De cualquier modo, ella participó en el descubrimiento de la fisión nuclear e investigó la teoría atómica y la radioactividad.
En 1906 se doctoró en física y matemáticas y escribió a Marie Curie para trabajar con ella en su laboratorio, sin embargo, no la aceptó y decidió trasladarse a Berlín con Otto Hahn para analizar elementos radioactivos. Tenía que trabajar en el sótano por ser judía y después tuvo que huir a Suecia en 1938, pero continuó colaborando con Hahn. Él descubrió que los átomos de uranio se dividían cuando eran bombardeados con neutrones y ella calculó la energía liberada cuando esto ocurría, a lo que le llamó  fisión nuclear, con lo que años más tarde, pudo desarrollarse la bomba atómica. Hahn ganó el premio Nobel de química en 1944 pero ella no. Sin embargo, el elemento 109 de la tabla periódica se llama Meitnerio en su honor.


Dorothy Crowfoot Hodgkin

Crowfoot
En su escuela, sólo ella y otra compañera recibieron autorización para estudiar química con los hombres. Años más tarde continuó con sus estudios en química y cristalografía. La cristalografía le ayudó a estudiar la estructura de las moléculas como la penicilina, la insulina y la vitamina B12, por lo que en 1964 recibió el premio Nobel de química.


Sophie Germain

sophie germain
Nació en París en 1776, poco antes de que iniciara la Revolución Francesa. Sin embargo, Sophie era indiferente por las causas revolucionarias y pasaba horas en la biblioteca de su hogar, en la que, cada vez más, se interesaba por las matemáticas.
Cuando tenía 18 años se fundó la Escuela Politécnica de París, en la que no admitían mujeres. Sin embargo, Sophie estudió por sí sola y entregó un trabajo de fin de curso que firmó como hombre. El profesor quedó tan sorprendido que cuando la conoció la felicitó muy efusivamente.
Mantuvo conversaciones por correspondencia con algunos de los matemáticos más importantes, como Carl Friedrich Gauss, y firmaba como si fuera hombre, en sus cartas, Gauss elogia las teorías que realiza sobre números.
Buscó la resolución del último teorema de Fermat que también se conocería como el Teorema de Germain hasta que fue reinterpretado. En 1808 el Instituto de Francia realzó un concurso para encontrar la solución a un problema, que sólo Germain pudo resolver.


Anne McLaren
Anne McLaren
Fue una científica excepcional que realizó grandes avances en genética, los que después se transformarían en el desarrollo de la fertilización in vitro. Leyó mucho libros de Oxford y estudió el desarrollo genético de los conejos.
Trabajó con ratones y estudió los efectos de la superovulación en la fertilidad. Produjo la primera camada de ratones con huevos fertilizados a través del cultivo de tejidos y después transferidos a una madre sustituta.
Trabajó en el Instituto de Genética Animal en Edimburgo durante 15 años antes de regresar a Londres como directora de la Unidad De Desarrollo Mamífero MRC, en donde desarrolló estudios de proyectos en la inmunología reproductiva, anticoncepción y quimeras. Más tarde, en el Instituto Gurdon, continuó sus investigaciones sobre células madre. Se convirtió en la primer mujer de la Royal Society después de 331 años. 


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Brasil. Violencia contra la mujer y la población LGBT tiene relación con Congreso conservador

Por Ana Clara Jovino

Legislatura conservadora del Congreso Nacional repercute también en las instancias estaduales y municipales de debate. Foto: Agencia Brasil.
La inclusión de medidas y objetivos para combatir la discriminación y la desigualdad de género en las escuelas en el Plan Nacional de Educación (PNE) y en los Planes Estaduales y Municipales ha estimulado debates en todo el país. El último martes 11 de agosto, los concejales de São Paulo aprobaron el Plan Municipal de Educación, pero el término “género”, incluido en el texto por defensa de entidades del movimiento LGBT (Lésbicas, Gays, Bisexuales y Transgéneros) y combatido por religiosos, quedó afuera.
Además, la Comisión de Constitución y Justicia de la Cámara de Diputados sacó del cajón el Estatuto del No Nacido, proyecto que apunta a garantizar la protección integral de los embriones, eliminando cualquier posibilidad de interrupción del embarazo, incluyendo los abortos considerados legales, como en los casos de estupro y de anencéfalos. El proyecto está en las manos de uno de los integrantes de la bancada religiosa, el diputado federal Marcos Rogerio (Partido Democrático Trabalhista – PDT – Roraima).
Para discutir el asunto, Aditalentrevistó a Gisele Cristina Pereira, integrante del equipo del colectivo Católicas por el Derecho de Decidir, movimiento político internacional que se articula con organizaciones no gubernamentales, actualmente en 12 países por el mundo. Gisele afirma que existe una relación evidente entre la violencia contra la mujer y la población LGBT y el momento conservador que vive el Congreso Nacional brasilero.
ADITAL – ¿La homofobia y la violencia contra la población LGBT están relacionadas con la igualdad de género, no siendo tratado en las escuelas?
Gisele Cristina Pereira – Están relacionadas con muchos factores, pero, sin dudas, la educación formal es una de ellas. No tratar cuestiones de interés social en las escuelas es un silenciamiento dañino, que produce consecuencias de las más desastrosas.
ADITAL – ¿Los casos de violencia contra la mujer y la población LGBT pueden tener relación con el momento conservador que vive actualmente el Congreso Nacional brasilero, con la bancada religiosa tan en evidencia?
GCP – Cuando representantes del pueblo en la instancia máxima de deliberación del país se posicionan públicamente de forma misógina, homofóbica y fundamentalista están contribuyendo a reforzar esos pensamientos y actitudes en la sociedad en general y, por lo tanto, legitimando e incentivando la violencia contra las mujeres, la población LGBT. Además agregaría a otras religiones, como por ejemplo el caso de la niña apedreada al salir de un terreiro [en Brasilia, en julio último].
Además, hay una simbiosis nociva entre la política institucional, la religión y los medios de comunicación, a los cual debemos dar una atención especial. Tanto los medios tradicionales como los nuevos medios digitales presentan hoy una fuerte presencia de un discurso conservador y reaccionario, que en muchos casos flirtea con el fascismo. Además del púlpito de sus iglesias, los religiosos fundamentalistas cuentan para la diseminación de sus ideas con un aparato mediático de altísimo alcance e incluso con el propio Estado. Esos políticos/religiosos se convirtieron, así, en verdaderas celebridades, seguidos y admirados por muchos fieles que son también sus seguidores y fans.
Como políticos y figuras de referencia, utilizan de forma irresponsable su posición, actuando en favor de sus “creencias” e intereses personales. Esto es gravísimo, pues contraría principios éticos básicos del hacer político, como la democracia, la imparcialidad y la laicidad del Estado.
También sobre el contenido de ese discurso, vale reforzar que sus blancos predilectos son los derechos relacionados con la sexualidad y la reproducción y las religiones de matriz africana. Ahora, si con toda la influencia y los medios de difusión que poseen, profieren un discurso que niega la existencia, el respeto y la justicia para con otros grupos, no logro ver una práctica correspondiente que sea diferente de la violencia en sus diversas formas. Para mí, la relación es evidente.
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En 2014, la campaña de las mujeres contra el estupro llegó a las redes sociales. Foto: Reproducción.
ADITAL – Si entre las metas de los Planes Municipales de Educación el sector ampliara las políticas de educación, en lo que se refiere a la diversidad en las unidades educacionales, incluyendo la enseñanza sobre cuestiones de género y diversidad sexual, ¿sería un factor que contribuiría para disminuir esa violencia? ¿O los brasileros son conservadores y violentos?
GCP – Cuando hablamos de conservadorismo o violencia, estamos hablando de una mentalidad y comportamientos socialmente construidos; no existe una esencia que podemos atribuir a los brasileros o a cualquier otro pueblo. Lo que vemos es una mentalidad conservadora siendo fuertemente cultivada por diferentes sectores y, de manera preponderante, por grupos religiosos de carácter fundamentalista.
Esa mentalidad es extremadamente nociva, pues legitima y refuerza una cultura de violencia. En este sentido, la educación tiene un papel fundamental en la transformación de esta cultura, colaborando con la construcción y vivencia de una ética basada en el respeto, en la valorización a la diversidad y en la justicia.
ADITAL – ¿Qué consecuencias hay de la violencia de género en las escuelas?
GCP – La escuela refleja valores, concepciones y comportamientos de la sociedad, pero también actúa reforzándolos, reelaborando o incluso elaborando nuevos. Es una microesfera de la sociedad. Los estudiantes pasan gran parte de su vida, en términos de años y de horas de su día dentro del espacio escolar; éste es el ambiente privilegiado para la reflexión y la vivencia ética. Es propiamente en el campo de la ética que se encuentran las discusiones en relación con los derechos humanos, de la equidad social, de la justicia de género, entre otras.
Existen consecuencias muy graves para la vida de las personas que tienen su orientación sexual, identidad de género o incluso su género tratados con escarnio, desprecio y falta de respeto. Es una subjetividad que se va constituyendo por la vía del sufrimiento y de la desvalorización.
No son pocos los casos de evasión escolar resultantes de tales situaciones, de enfermedades emocionales, como la depresión, disturbios alimentarios y hasta casos de suicidio, debido a la inconformidad con las normatividades impuestas. Todos esos factores restringen el potencial humano, que es altísimo y debería ser incentivado, no cercenado. Impone límites a las posibilidades de existencia, creatividad y felicidad.
ADITAL – ¿Qué planes deberían ser puestos en práctica para que haya, de hecho, igualdad de género en las escuelas?
GCP – Hay innumerables cambios que necesitan realizarse en la escuela. Ellos van desde la organización de los tiempos y espacios, de su estructura, formación docente, hasta el currículo y la concepción sobre su función social. Las relaciones de género son una parte dentro de este todo.
Es urgente que pensemos qué escuela queremos, pues, en última instancia, estamos diciendo qué tipo de sociedad queremos. Pero algunas acciones pueden realizarse de inmediato, como la adopción de materiales didácticos y paradidácticos que aborden la temática bajo una perspectiva de valorización de la diversidad humana, incluyendo otra visión en relación con las mujeres, de las relaciones afectivas y sociales.
El uso del baño de acuerdo con la identidad de género es otra medida que debe ser implementada con urgencia; está prevista en ley, pero todavía enfrenta resistencia por parte de algunos/as profesionales.
Entonces tenemos de volver a la cuestión del Estado laico, pues lo que ocurre, en la práctica, es que el profesional actúa de acuerdo con sus concepciones religiosas. Entonces, si la persona “cree” que Dios hizo hombre y mujer, que existe una estructura única y “verdadera” familiar, que las mujeres son inferiores a los hombres, ella se siente autorizada a utilizar de sus creencias en su hacer pedagógico e inculcarlas en las mentes de los/las estudiantes.
¡Esto es abominable! Necesitamos encarar con seriedad la cuestión de la laicidad del Estado, para poder avanzar en las cuestiones de género, reproducción y pluralidad religiosa.
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Estatuto del No Nacido elimina cualquier posibilidad de interrupción del embarazo, inclusive abortos considerados legales. En manifiesto, cartel dice “Libertad para dentro de mi útero”. Foto: Reproducción.
ADITAL – ¿Cuál es su opinión sobre el Estatuto del No Nacido? Si fuera aprobado, ¿cuáles serían las consecuencias? ¿Aumentaría o disminuiría el número de casos de estupro?
GCP – No hay una relación causal tan determinista, pero sin la menor sombra de duda, es un proyecto que favorece la violencia sexual, en la medida que entiende el estupro como un mal menor que la interrupción voluntaria del embarazo, por ejemplo.
Cuando usted crea leyes que reglamenten la vida de la víctima del estupro, impidiendo que ella decida, autónomamente, sobre qué hacer con sus dolores y su vida, a partir de ahí uno está naturalizando esa violencia, y naturalizar significa perpetuar. Es como si el Estado dijera: “el estupro existe y nada podemos hacer en su contra, ahora el embrión, el feto, éstos precisan ser protegidos y son las mujeres las que no tienen conciencia”.
Se retira de las mujeres la autonomía sobre sus cuerpos, su consciencia y hace pesar sobre sus hombros la responsabilidad de la violencia que sufrieron y sus consecuencias. Las mujeres son violentadas doblemente, primero por el violador y después por el Estado, que las obliga a llevar adelante un embarazo fruto de una situación traumática.
ADITAL – ¿Cuáles serían las consecuencias si el aborto fuera considerado delito horrendo?
GCP – Es lugar común la constatación de que la criminalización no evita la realización del aborto, ni la muerte de esas mujeres. Es sólo una manera hipócrita y disimulada de lidiar con la cuestión. Las consecuencias son desastrosas para las mujeres, sobre todo para las más pobres, ya que las que tienen recursos pueden interrumpir el embarazo de manera secreta y segura, en clínicas particulares. Tenemos una cuestión de clase que también necesita ser mirada. Son mujeres pobres la casi totalidad de las que mueren como consecuencia de abortos inseguros.
Según datos de la Pastoral Carcelaria, entre 2005 y 2012 el crecimiento de la población femenina encarcelada aumentó 146%. En el caso que el aborto sea considerado un delito horrendo sólo va a favorecer el aumento y el empeoramiento de este cuadro.
Sólo para finalizar, no deja de ser curiosa la lógica que rige los contrarios de la libertad de elección: en nombre de una supuesta “defensa de la vida”, niega una educación orientada hacia la justicia, la libertad, la autonomía, la equidad y el respeto, y, por otra parte, alimenta una cultura de violencia, incomprensión y castigo. Sobre esta última considera aceptable que mujeres, por no desear o no estar en condiciones de llevar un embarazo adelante, sean castigadas con el cercenamiento de su libertad, sometidas a condiciones degradantes de existencia, apartadas de sus familias y abandonadas por la sociedad y por el Estado. ¿Esto es defensa de la vida? ¿Esta lógica está de acuerdo con la ética cristiana? ¡No logro ver algo más incoherente!

http://www.adital.com.br/?n=cwd8

Colombia. Encuentro nacional mujeres defensoras de la vida frente al extractivismo


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Convocamos a mujeres y hombres, defensores de la  vida, del territorio y del Agua, a participar en el  Encuentro Nacional de Mujeres defensoras de la vida frente al extractivismo, que se llevará a cabo del 18 al 20 de Agosto de 2015 en Fusagasugá.
Mientras avanza la frontera extractiva, crece también la defensa de los territorios, del agua y de la vida, donde mujeres indígenas, campesinas, afrodescendientes y pobladoras urbanas han resistido contra el despojo y la privatización de la vida, denunciando la forma particular en que el extractivismo violenta sus vidas, sus cuerpos y su entorno.
Nuestro propósito es reflexionar y debatir sobre las implicaciones del modelo extractivo en la vida de las mujeres y las respuestas que ellas han construido para enfrentarlas; y de esta forma, continuar fortaleciendo la articulación nacional de las mujeres frente al extractivismo, que aporte a las dinámicas nacionales e internacionales en la defensa de la vida.
Objetivos:
Intercambiar acciones y experiencias de defensa territorial adelantadas por mujeres en distintas regiones del país.
Construir alternativas de solución frente a los conflictos sociales y ambientales producidos por la industria extractiva en los territorios.
Concertar un marco común para la acción política en defensa de los territorios y la vida de las mujeres afectadas por el modelo de desarrollo.
Convocan:
CENSAT Agua Viva – Amigos de la Tierra Colombia
Escuela de la Sustentabilidad – Mujer y Minería
FAU – AL Fondo de Acción Urgente – América Latina y el Caribe
Con el apoyo de:
Cordaid
FAU- AL
V Festival de expresiones Rurales y Urbanas
Fusagasugá – Agosto 18, 19 y 20 de 2015
En las últimas dos décadas, los gobiernos de Colombia han optado por un modelo de desarrollo basado en la explotación de los bienes naturales, principalmente a través de la promoción de proyectos minero–energéticos. Por esta razón, el Estado Colombiano ha ofrecido cada vez mayores garantías a los inversionistas extranjeros, otorgándoles condiciones más favorables, tales como nuevos marcos normativos y regulatorios, flexibilización de las legislaciones ambiental y tributaria, y cambios en los términos de la contratación en el sector minero – energético.
Este modelo se ha impuesto en los territorios campesinos, indígenas y afrocolombianos, mediante prácticas de invasión, acaparamiento de tierras y militarización de los espacios comunitarios, causando múltiples impactos negativos sociales y ambientales, y provocando violaciones sistemáticas a los derechos de los pueblos.
Sin embargo, mientras avanza la frontera extractiva, crece también la defensa de los territorios, del agua y de la vida. Algunos de estos importantes procesos en Colombia, como en otros países del continente, son liderados por mujeres. Por ejemplo, las mujeres del norte del Cauca, desde el año pasado decidieron movilizarse por el cuidado de la vida y por el buen vivir, rechazando la minería ilegal que ha llegado a su territorio para llevarse la tranquilidad y el bienestar de la comunidad. De la misma manera, las mujeres del río Sogamoso han luchado durante varios años en defensa de su territorio, en el que hoy en día ya no se cuenta con las condiciones ni garantías para una vida digna a causa del proyecto Hidrosogamoso.
En el escenario latinoamericano, Máxima Acuña Atalaya, una mujer campesina de Perú, se enfrentó a la empresa minera Yanacocha y a la policía para defender su territorio en el distrito de Sorochuco en Cajamarca. A pesar de los hostigamientos por parte de la policía y el personal de seguridad de Yanacocha, Máxima sigue defendiendo su territorio del proyecto minero Conga.
Estas y otras luchas, indispensables para el ejercicio de la soberanía y autodeterminación de los pueblos, se van tejiendo día a día en cada territorio y tienen resonancias con otros procesos en América Latina, donde mujeres de pueblos originarios, campesinas, afrodescendientes y pobladoras urbanas han resistido contra el despojo y la privatización de la vida, denunciando la forma particular en que el extractivismo violenta sus vidas, sus cuerpos y su entorno, y haciendo visible el papel de las mujeres en la historia y sus propuestas de transformación.
Los estados -en defensa de los intereses de las empresas extractivas-, han hecho caso omiso a las demandas sociales a favor de los procesos participativos y la protección integral de la naturaleza; lejos de atender a las denuncias frente a las vulneraciones a derechos humanos, colectivos y ambientales que ocurren en el marco de los proyectos de extracción, han respondido con la estigmatización y criminalización de las luchas.
En Colombia, recordamos el legado de invaluables mujeres, que por luchar por sus territorios les fue arrebatada la vida. En el sur del país, Adelinda Gómez, campesina y trabajadora comunitaria del Proceso Local de Mujeres Maciceñas, fue asesinada en septiembre de 2013, para frenar su compromiso en la lucha contra la minería ilegal y trasnacional en su región. En Meta, Edith Santos, líder comunal dedicó su vida a la lucha por los intereses colectivos de las comunidades y los trabajadores del departamento del Meta, fue asesinada en agosto de 2014. Y de esta violencia no se han salvado las mujeres de otros países latinoamericano: las lideresas del pueblo Mapuche en Chile y del pueblo Lenca en Honduras han sido perseguidas por oponerse a proyectos hidroeléctricos; las mujeres indígenas en Guatemala y Perú, han sido criminalizadas y violentadas por resistir en contra de la minería.Preinscripciones
Las mujeres interesadas en hacer parte del ENCUENTRO NACIONAL Mujeres defensoras
de la vida frente al extractivismo deben diligenciar el formato de preinscripción
disponible en: http://goo.gl/forms/QqHDfuD8Yq
Informes
escuelamujerymineria@gmail.com

Contra el colonialismo interno



Por Verónica Gago*

Leer a Lenin como se lee el I Ching, abriendo al puro azar, y quedarse con una frase: “Hay que soñar, pero a condición de creer firmemente en nuestros sueños, de cotejar día a día la realidad con las ideas que tenemos de ella; de realizar meticulosamente nuestra fantasía”. Silvia Rivera Cusicanqui cuenta que esta cita fue la clave de su salvataje ante un tribunal de tesis que le reclamaba pruebas de pureza que su trabajo teórico no tenía. Nadie iba a objetar una frase de Lenin y encontrar a Lenin hablando de fantasía era un hallazgo para atesorar. Eran los años 70 en Bolivia, y Silvia se recibía de socióloga. Más tarde, su tesis de maestría se perdió por un allanamiento del gobierno militar. Estuvo exiliada en Buenos Aires, a principios de aquella década, cuando estaba embarazada de su primer hija y tras haber estado presa. Pero duró poco: hacía encuestas en el conurbano y apenas le respondían. “Parecía invisible”, recuerda. Se fue al norte y ahí ya se sintió más a gusto y adquirió para siempre los saberes del contrabando y la costumbre de no comprar muebles sino fabricarlos como desmontables, con ladrillos y tablas.

Silvia Rivera Cusicanqui deriva una serie de principios metodológicos que se vuelven un banquete para lxs más de cien alumnxs que concurren durante tres días a un seminario co-organizado entre tres universidades públicas: el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la UNSAM, la carrera de Sociología de la UBA y el programa Pensar en movimiento de UNTREF. Ser “iconoclastas e irreverentes” con la teoría son dos palabras que se le escuchan una y otra vez y repercuten como un mantra: primero se las repite, luego se las saborea y cuando adquieren un ritmo y se entonan con la respiración, abren otras vías de transmisión.

En Bolivia, la academia fue siempre un bien “elusivo y lejano”, comenta Silvia. Esa “desventaja”, sin embargo, se convirtió en ventaja a la hora de relacionarse con los libros y la teoría en general. “Descubrimos el provincianismo europeo. Por ejemplo, que los ingleses no leen a los franceses. Claro que desde acá eso no se ve porque les atribuimos universalidad. Pero en este continente somos menos provincianos: leemos todo lo que nos llega y bajo el principio de selectividad de que todo sirve según las emergencias sociales. Así tenemos la suerte de saltearnos varias modas, porque llegaron tarde o porque nos parecen de otro planeta, y de entrenarnos en una libertad combinatoria”.

Tener pocos libros, en contraste con la “híper accesibilidad actual”, exigía “sacarles el jugo desde lo propio pero también fragilizar la seguridad de nuestro pensamiento a partir de la realidad, así como lo propone Marx, para quien prima lo real frente al pensamiento”.

Curiosear, averiguar, comunicar[1]
Con estos tres verbos, Rivera Cusicanqui enhebró su propuesta metodológica como una serie de gestos. Primero, la curiosidad, que proviene de ejercitar una mirada periférica: la del vagabundeo, la poética figura del flanneur que evocaba Benjamin, como una capacidad de conectar elementos heteróclitos gracias al modo mismo de discurrir, transitar, vagar. La mirada periférica incorpora una percepción corporal. Metaforiza la investigación exploratoria. Envuelve un estado de alerta. Se hace en movimiento y guarda cierta familiaridad con lo que se ha llamado la atención creativa.
Averiguar, como segundo paso, es seguir una pista. Es la mirada focalizada. Y para eso, como insiste Silvia: “lo primero es aclararse el por qué motivacional entre uno mismo y aquello que se investiga”. Lo dice porque subraya una tarea irreemplazable: descubrir “la conexión metafórica entre temas de investigación y experiencia vivida”, porque sólo escudriñando ese compromiso vital con los “temas” es posible aventurar verdaderas hipótesis, enraizar la teoría, al punto de volverla guiños internos de la propia escritura y no citas rígidas de autorización.

Por último, ¿cómo comunicar? Hablar a otrxs, hablar con otrxs. Hay un nivel expresivo-dialógico que incluye “el pudor de meter la voz” y, al mismo tiempo, “el reconocimiento del efecto autoral de la escucha” y, finalmente, el arte de escribir, o de filmar, o de encontrar formatos al modo casi del collage. Hablar después de escuchar, porque escuchar es también un modo de mirar, y un dispositivo para crear la comprensión como empatía, capaz de volverse elemento de intersubjetividad. La epistemología deviene así una ética. Las entrevistas un modo del happening. Y la clave es el manejo sobre la energía emotiva de la memoria: su polivalencia más allá del lamento y la épica, y su capacidad de respeto por las versiones más allá del memorialismo de museo.

En un pequeño cuaderno verde, Silvia tiene unas breves notas que cuando pasan a su oralidad crecen, proliferan y edifican una arquitectura de imágenes, conceptos y narraciones que le permite afirmar –“suelta de cuerpo”, como a ella le gusta– que la sociología es una rama de la literatura.

Leer a Fanon a través de Fausto Reinaga

Cierta alquimia en el proceso de conexiones revela una singularidad. Así, por ejemplo, la lectura de Frantz Fanon en Bolivia se hizo a través de Fausto Reinaga, referente del katarismo, la guerrilla indigenista de los años 70 y autor del clásico La revolución india.
Silvia estuvo involucrada con aquella corriente como un momento colectivo de radicalización política. Años después, en los 80 fue una de las fundadoras del Taller de Historia Oral Andina (THOA), desde donde se exploró la vertiente comunitaria y anarquista de las luchas, se la difundió en folletos y radionovelas y repercutió en las movilizaciones populares de los años siguientes, especialmente en la organización de los ayllus del occidente de Bolivia, la CONAMAQ. Fruto de ese trabajo, se volvió a editar recientemente el libro Lxs artesanxs libertarixs (Tinta Limón y MadreSelva) donde se recopila la historia sindical de los años 20, previa a la Guerra del Chaco, pero también, tras la matanza (se perdieron más de 100 mil vidas de ambos bandos), el protagonismo de los gremios femeninos que agruparon a floristas, amas de casa, vendedoras de mercado y cocineras.
Antes había escrito un libro que devino imprescindible: Oprimidos pero no vencidos. Luchas del campesinado aymara y qhichwa, 1900-1980, donde muestra la “lógica de la rebeldía” que nutrió las revueltas de todo ese período, hasta el golpe de García Meza en julio de 1980. Fue realizado mientras Silvia vivió en el campo, donde entró en contacto con dirigentes kataristas e indianistas. Primero editado por una editorial paceña y la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB); luego, según palabras de la autora, el libro fue objeto de una “apropiación reformista por parte de una generación de intelectuales de lo “pluri-multi”, lo cual me ha convencido de las capacidades retóricas de las élites y de su enorme flexibilidad para convertir la culpa colectiva en retoques y maquillajes a una matriz de dominación que se renueva así en su dimensión colonial”.

Rivera Cusicanqui tiene un arte y es escapar de las clasificaciones, especialmente de los lugares exotizantes donde se la quiere ubicar. Dice que por eso creen a menudo que es antropóloga. Se ríe y se auto-bautiza como “objeto étnico no identificado”. A veces también se refiere a sí misma como sochóloga, un mix de chola y socióloga que alguna vez le dijeron para desacreditarla y ella se lo convirtió en bandera. Así también juega  con el término birchola (una mezcla entre chola y birlocha que era como se decía, en contraste, a las mujeres de vestido) y que son figuras que Silvia investigó entre las migrantes de la populosa ciudad de El Alto, el cordón conurbano que rodea La Paz. No son piruetas. Son los destellos de una risa más profunda y una crítica despiadada sobre la esencialización de lo indígena.

“Indixs somos todxs en tanto personas colonizadxs. Descolonizarse es dejar de ser indix y volverse gente. Gente es una palabra interesante porque se dice de maneras muy distintas en cada idioma”, dijo en el auditorio Roberto Carri de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, donde Rivera Cusicanqui dio la conferencia magistral de cierre de las Jornadas de Sociología. Y agregó a esta idea una vuelta más: “Estoy en contra de la metáfora falocéntrica y cristiana de la torre de Babel porque en ella la diversidad lingüística es pensada como castigo. Esta pluralidad se debe a que la tierra
necesita muchas lenguas para decirse y no una maldición de un Dios cristiano que se enojó con los hombres”.

En esa invectiva, lo originario es otra palabra a la que Rivera Cusicanqui le ha dedicado sustanciosas críticas. “Es una palabra que divide, que aísla a los indios y, sobre todo, les niega su condición de mayoría para que se reconozcan en una serie de derechos que los restringe a ser una minoría desde el punto de vista estatal”. Además, importantes investigaciones históricas ya demostraron la versatilidad de esa figura: como cuando Tristan Platt narra la conversión en originario del forastero, recuerda Silvia. Las filiaciones son así también efecto de montaje y, cuando no se congelan en estereotipos, procesos en devenir. “Debe tener que ver con que en Bolivia en vez de psicoanalizarnos como aquí, nos farreamos”, especula.

Hay que recordar que la primera traducción al castellano de los debates poscoloniales se hizo en Bolivia, en una compilación a cargo de la propia Silvia junto a Rossana Barragán. Rivera Cusicanqui vuelve a saltar las categorías y revolverlas: “Lo poscolonial es un deseo, lo anti-colonial una lucha y lo decolonial un neologismo de moda antipático”, sintetiza. Para radicalizar la alteridad, “hay que profundizar y radicalizar la diferencia: encon y contra lxs subalternxs”. Esta es una fórmula que permite sortear también la relación perversa que se construye cuando la estructura es “el resentimiento indígena y la culpa del no-indígena”, base afectiva del populismo. No se trata simplemente de “invertir la jerarquía sin tocar el dualismo (Guha dixit)” y usar la muletilla del eurocentrismo para construir nuevos binarismos límpidos. Este movimiento desclasificatorio que Silvia detalla es el que permite incluso entender los “procesos de blanqueamiento como estrategias de sobrevivencia: hay que leer ahí quién se apropia de la fuerza y no quién se regodea en la lástima o quién deja de ser puro”. De ahí, también, la fuerza de los lenguajes combinatorios junto a lacapacidad de enfrentar la contingencia e integrar lo ajeno.

El efecto es una condición de “palimpsesto” con el que Silvia lee las capas superpuestas en una ciudad (una “estratigrafía de lo urbano”), en las memorias colectivas, en las lenguas y en los trajines comerciales y de resistencia.

El colonialismo se expresa negando la humanidad de otros: “por eso hoy aparecen figuras desechables sobre las que se actualiza la dinámica colonial”, dice en conversación con teorizaciones como las de Achille Mbembe. Pero, aclara, la descolonización es una tarea de grupo: “Uno no se puede descolonizar solito porque, como decía Jim Morrison y también Foucault, a los señores los llevamos adentro por cobardía y pereza”.

La noción que Silvia trabaja para esta epistemología como práctica descolonizadora es lo ch´ixi: una versión de la noción de lo abigarrado que conceptualizara el sociólogo René Zavaleta Mercado, con quien ella mantuvo un intenso intercambio político e intelectual. “Creo que es una palabra-talismán, que nos permite hablar más allá de las identidades emblemáticas de la etnopolítica. Y creo también que tiene su aura en ciertos estados de disponibilidad colectiva para hacer polisémicas las palabras”.

Y también que permite leer hacia atrás y hacer de la escritura una capacidad de afiliación. Silvia Rivera Cusicanqui confesó tener “nostalgia de ancestros”. La nostalgia devino deseo y finalmente encontró a un tío mecánico mientras investigaba el archivo anarquista: Luis Cusicanqui fue el escritor de un manifiesto anarquista dirigido a indios y campesinos en 1929.


Muerte de una disciplina. Génesis de una (in)disciplina

Silvia habla del aymara como un idioma “aglutinante”, porque es capaz de que un mismo término varíe según los sufijos, los contextos de enunciación y con cada operación de significación específica, así como alrededor de las estrategias retóricas. Esa variacióntambién es a la que se somete su propia teoría, al punto de decir: “Hace algún tiempo he adquirido la costumbre de expresar en público el repudio por mi obra anterior”. Que esa posibilidad esté ligada a una trayectoria femenina no es menor: pone en acto, de nuevo, “la ventaja de la desventaja, el lado afirmativo de nuestra desvalorización”. Y también performativiza esa “episteme propia” sobre la que insiste con desacato e irreverencia, capaz de incluir términos no lineales, opuestos, zonas de conflicto y encuentro, nuevos puntos de partida.

Cuando Gayatri Spivak visitó Bolivia a pesar de que había una lista de traductores oficiales propuestos, fue Silvia quien se animó a la simultaneidad pero, sobre todo, la que puso en escena la indisciplina del texto y de la traducción lineal. “¿Cómo traducir al castellano el término double bind propio de lo esquizo que usa Spivak? En aymara hay una palabra exacta para eso y que no existe en castellano: es pä chuyma, que significa tener el alma dividida por dos mandatos imposibles de cumplir”. Además, estos ejercicios de traducción, dice Silvia, revelan que hoy todas las palabras están en cuestión: “eso es signo de Pachakuti, de un tiempo de cambio”.

En ese tembladeral, hay procedimientos que ayudan: con el flash back y el deja vu (que usa en sus libros pero también en varios de los videos que ha guionado y filmado) Silvia vuelve sobre la memoria colectiva como una serie de montajes que se actualizan según el flujo y el reflujo de las luchas pero que se despliegan como lenguajes propiciatorios de justicia. “Hay una guía que nos hacemos y que tiene que ver con los pensamientos producidos justamente en momentos de peligro”.

Así, por ejemplo, se teje alianza con Waman Puma de Ayala, el autor de la Primer Nueva Coronica y Buen Gobierno (1612-1615 aprox.): una carta al rey de España de mil páginas y con más de trescientos dibujos hechos con tinta que Silvia analiza bajo la luz de su “sociología de la imagen”. Ese libro permite contrabandearla a ella misma en uno de esos dibujos, sobreimprimirla anacrónicamente. El montaje nos daría una poeta-astróloga: “caminar, conocer, crear” los verbos de un método en movimiento, con el horizonte de una “artesanía intelectual”, que no se deja expropiar el debate sobre la idea misma de qué es otra mirada sobre la totalidad. Así quedó expuesto en el proyecto Principio Potosí Reverso, un catálogo-libro que Silvia realizó junto al Colectivx Ch´ixi y que narra una historia que va de las minas coloniales al neoextractivismo.

La imagen, así interrogada, deviene teoría. No es ilustración. Exige una confianza en la autonomía de la percepción que consiste en mirar con todo el cuerpo, como dijo mientras se presentaba su flamante libro en la Cazona de Flores ante casi doscientas personas:Sociología de la imagen. Miradas ch´ixi desde la historia andina (Tinta Limón). Sus textos e intercambios con colectivos aquí ya habían circulado y amasado amistades a través de encuentros y de dos libros: un diálogo con los colectivos Simbiosis Cultural y Situaciones enDe chuequistas y overlockas. Una discusión en torno a los talleres textiles y Chi'ixinakax utxiwa. Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores. Aquella noche Silvia estaba feliz. Antes había cocinado para editores y amigxs una deliciosa sopa de maní. Todo terminó con brindis y música ya comenzado el día siguiente.

Encontrar la voz propia: de leer a escribir

Entramos en el penal de mujeres de Ezeiza con un frío que helaba, junto a talleristas y docentes. Pero una vez adentro, el clima cambió. Estaban algunas presas que estudian la carrera de sociología y otras que participan de talleres con la organización Yo no fui. La charla se desparramó sobre los saberes de sobrevivencia, los más inteligentes, los que hacen de la debilidad, una potencia. Era un auditorio pero Silvia no se subió a la tarima. Se sentó y luego empezó a caminar mientras hablaba.

“La voz insustituible es la de una misma. Contar la propia vida a una compañera de celda en una noche de insomnio es co-investigar, ser ya parte de la artesanía de la historia oral. Por eso lo fundamental es cuidar la libertad que se siente dentro de cada una y usarla para leer por afinidad: ustedes deben sentir que gobiernan la lectura, leer sólo lo que huele mejor, de atrás para adelante, por pedazos y, luego, escribir como un gesto de cuidado y de fidelidad con ustedes mismas, como un ejercicio de libertad”.

Silvia contó que cuando daba clases de sociología en el penal de Chonchocoro (la cárcel de varones en La Paz), hizo un taller de "voladores": unos barriletes con los que se comunicaban con los presos de la cárcel de San Pedro, desde el patio donde pasaban el día. “Era sólo un pequeño gesto, pero liberaba energía. Y la libertad es un gesto”. Para ella la cárcel era como un “mundo al revés”, “porque lo que afuera es pequeño adentro se engrandece y viceversa”. Las presas que hablaron coincidieron con esa imagen. También contaron que nunca se habían imaginando leyendo a Nietzsche pero que a todas les impactó ese aforismo que dice que lo que no mata, fortalece, de la importancia de saber que están ahí por un tiempo pero que desde ahora deben proyectar también el afuera y de animarse a hacer cosas que nunca se imaginaron que harían. Habían terminado hace dos días con una huelga de brazos caídos contra una medida que les descuenta las horas de estudios y de talleres de la contabilidad de las horas de trabajo.

Silvia, huelguista de trayectoria, contó también estrategias de resistencia  que se hicieron en 2008 cuando se intentó un golpe contra Evo por los industriales que manejan el comercio del arroz, el aceite, la carne y la harina. “Empezaron a circular todo tipo de recetas para prescindir de esos alimentos, por entonces signados por una maldad de clase. Ese tipo de sabiduría popular, que es la que puede demostrar que el consumo es político por ejemplo, es de pequeños actos pero fundamental a la hora de hacer grietas en las relaciones de fuerza”, graficó Silvia.

Y volvió a una receta, según ella imbatible: “cuando escriban, respiren profundo. Es una artesanía, es un gesto de trabajadora. Y cuando lean lo que escribieron, vuelvan a respirar hasta sentir que hay un ritmo. Los textos tienen que aprender a bailar”.

Pensar en movimiento

De nuevo, se trata de una cuestión de ritmo: “Se trata de conocer con el chuyma, que incluye pulmón, corazón e hígado. Conocer es respirar y latir. Y supone un metabolismo y un ritmo con el cosmos”. Así conocer es una práctica política: “La práctica de la huelga de hambre y la caminata durante días en una marcha multitudinaria tiene el valor del silencio y la generación de un ritmo y una respiración colectiva que actúan como verdadera performance”, dice para recordar las largas manifestaciones en defensa del territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), en 2011. “Hay entonces, en estos espacios de lo no dicho, un conjunto de sonidos, gestos, movimientos que portan las huellas vivas del colonialismo y que se resisten a la racionalización, porque su racionalización incomoda, te hace bajar del sueño cómodo de la sociedad liberal”.

El desplazamiento de los centros es un hecho, dice Silvia (que además, insiste con que si nombramos desde donde estamos situadxs, ¡el oriente refiere a Europa!). Pero en las periferias también hay un impulso a construir nuevos centros. Es lo que pasa, dice, con el proceso boliviano: “Evo eclipsa la incertidumbre, el principio de pluralidad propio de las luchas. Todo el aparato de estado ahora se dirige a eso”.

Silvia actualmente es parte de un emprendimiento que se llama El Tambo Colectivo, donde se hacen cursos y actividades, fiestas y presentaciones. Tuvo un muy breve paso por el gobierno del MAS en sus inicios, en una campaña por la legalización de la hoja de coca. Hoy su postura es de crítica radical y puede leerse en un libro que escribió y cuyo título anticipa el argumento: Mito y desarrollo en Bolivia. El giro colonial del gobierno del MAS (Plural, 2014).

Hay que discutir lo que se obtura. Por ejemplo, qué sería “una versión propia del desarrollo, casi como una economía del deseo. Una suerte de empate entre lo que se tiene y lo que se desea”. Silvia cuenta cómo la noción de Buen Vivir es parte de un aforismo más amplio, que le pone exigencias concretas y que impide reducirlo a una fórmula sencilla o gubernamental. Además, el deseo de cambio y “en general el deseo colectivo está fuera de todo realismo, tal como se presenta desde el poder. Esa es la brasa que hay que cuidar”.







[1]
                [1] Gunnar Mendoza Loza, director del Archivo Nacional de Bolivia, acuñó esta idea para definir el "núcleo primordial del oficio" de investigar. Su trabajo será publicado a fines de este año en el volumen Desde los márgenes. Pensadorxs bolivianxs de la diáspora, CLACSO (colección Antologías del Pensamiento Crítico Latinoamericano), antologado por Silvia Rivera Cusicanqui y Virginia Aillón.

* Publicado en Revista Anfibia http://www.revistaanfibia.com/ensayo/contra-el-colonialismo-interno/