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martes, 17 de febrero de 2015

La hija poeta de Lope de Vega, Sor Marcela de San Félix (1605-1687)


El gran autor español Lope de Vega se sorprendió cuando su hija Marcela decidió hacerse monja. No era fea ni necia, razones que algunos apuntaban para que las jóvenes del siglo se protegieran tras los muros de un convento. Quizás Marcela sí quería protegerse de algo, de una vida desordenada, falta de educación y de raíces. Y es que Marcela fue hija ilegítima de Lope de Vega y fue inscrita en el acta de su bautizo como niña de padres desconocidos. A pesar de que con el tiempo terminaría viviendo con su padre, Marcela decidió que su destino estaba en la vida monacal. Allí, además de ejercer múltiples tareas, se convirtió en una prolija escritora de poesía y teatro conventual. Talento del que no podemos disfrutar al completo por culpa de un confesor que obligó a la escritora a quemar parte de su obra para alejar la tentación de ella y de quien leyera su obra.

Marcela del Carpio nació el 8 de mayo de 1605 en Toledo. Marcela fue fruto del amor extraconyugal de Lope de Vega y la actriz de teatro Micaela Luján. Ambos estaban casados, por lo que para no provocar mayor escándalo, registraron a la pequeña como hija de padres desconocidos, algo que no sucedió con otro hijo de la pareja, Lopito, quien nació dos años después y sí recibió el reconocimiento de su padre. Ambos niños fueron criados por una sirvienta llamada Catalina hasta que en 1613 fueron a vivir a Madrid con su padre cuando murió su segunda esposa, Juana de Guardo.


Los años siguientes, Marcela y Lopito convivieron con su hermanastra Feliciana y con los hijos que su padre tendría con Marta de Nevares. Con quince años, Marcela decidió encauzar su vida lejos de un hogar lleno de niños en el que reinaba una vida desordenada. Su destino fue el Convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid, donde profesó como religiosa un año después de ingresar. 


Entierro de Lope de Vega a su paso por el Convento de las Trinitarias donde
Marcela pudo dar el último adiós a su padre

Convertida en Sor Marcela de San Félix, haciendo un guiño al sobrenombre por el que conocían a su padre, hizo todo tipo de tareas dentro del convento. Desde prelada hasta maestra de novicias, provisora, refitolera y hasta gallinera1. Además de todos estos trabajos y de los momentos de rezo, Sor Marcela tuvo tiempo para escribir. Fue poeta, dramaturga y actriz de sus propias obras, todas de carácter religioso y presentadas en el convento para enseñanza y diversión de sus hermanas. Escribió seis coloquios espirituales, ocho loas, veintidós romances, otros varios poemas y una biografía breve de una monja de su comunidad2

Sor Marcela, además de ser una de las principales escritoras de teatro conventual de su tiempo, fue la única de los muchos hijos de Lope de Vega, que siguió sus pasos con la pluma y lo hizo como digna hija de su padre, a pesar de que su talento no se haya reconocido como se merece. Además, buena parte de su obra fue destruida por ella misma, instigada por su confesor, quien le convenció para que quemara sus manuscritos. Por suerte, algunos se salvaron de aquella quema.

Sor Marcela de San Félix fallecía en el Convento de las Trinistarias el 9 de enero de 1687.

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1. Historia de las mujeres en España y América Latina, Pág. 707

2. Idem

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