miércoles, 24 de septiembre de 2014

10 CUENTOS DE PRINCESAS PARA NIÑAS MODERNAS

Si habéis visto la fiesta del cuarto cumpleaños de Martina, adivinaréis que lo que más le puede gustar en el mundo en estos momentos es disfrazarse y “jugar a princesas”. A princesas rosas, muy cursis, que se desmayan, cantan canciones en el bosque, bailan con su príncipe y llevan vestidos con colas de 10 metros de largo…
Y sí, no hay nada más maravilloso que su imaginación, pero esa imaginación se nutre de lo que ve, oye, lee, aprende cada día, y cuanto más diverso sea su entorno, más crecerá su imaginación. Así que para “vengarme” de tanta princesa rosa y purpurina, incluí entre sus regalos varios cuentos de princesas reales, y normales.
Si en casa también tenéis alguna “pinsesa rosa” y queréis leer otro tipo de cuentos en los que no hay príncipes salvadores, pero sí chicas valientes, divertidas e inteligentes, este listado os va a gustar:
Cuentos de princesas
“Olivia y las Princesas” Olivia es una cerdita muy muy simpática que lo tiene clarísimo. Ser princesa es un rollo, ella quiere ser… Olivia enamora por su personalidad, mientras sus amigas se disfrazan de princesas, ella se pone el disfraz de jabalí! Si no la conocéis, no os la perdáis.

“La princesa Isabella” Ser princesa  no es lo más divertido del mundo… Isabella quiere trepar por los árboles, y con esos vestidos y la corona todo el día en la cabeza es imposible! Un cuento muy muy tierno y divertidisimo.
“¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa?”  Carlota está un poco cansada de que todo a su alrededor sea rosa, hasta su madre! ella tampoco quiere ser delicada como una flor, si no viajar, jugar, correr, brincar y vestir de rojo, de verde o de violeta! Un cuento precioso, con unas ilustraciones muy cuidadas, y que muestra el gran carácter y persistencia de esta pequeña princesa.
Cuentos de princesas“Las princesas también se tiran pedos” La divertida conversación entre Laura y su padre, sobre los secretos mejor guardados de las princesas… A Martina le encanta que se lo cuente su padre, y se ríen muchísimo simulando el ruido de los pedetes de las princesas, tanto, que la hora de dormir se suele alargar…
“¿Las princesas usan botas de montaña?” Claro que usan botas de montaña! ¿Cómo si no perseguirían sus sueños y dejarían su huella en el mundo?. De la misma colección, podéis encontrar “Las Princesas Tienen Amigas Para Siempre?” un precioso cuento sobre la amistad.
“Princesas olvidadas o desconocidas” Este es uno de “mis libros”, por que me reconozco adicta a la literatura infantil y la ilustración, y a veces me compro cuentos para mí que comparto de vez en cuando con las peques. Muchas son las princesas “olvidadas o desconocidas”, y aquí podéis encontrarlas a todas.
“La Princesa listilla” Tristemente, está descatalogado y no he sido capaz de encontrarlo ni si quiera en versión original, pero merece tantísimo la pena que aquí os lo dejo en “slideshare” para que le echéis un vistazo.
“La Cenicienta” y “Blancanieves” de “Cuatro Tuercas”. Una segunda oportunidad a estos dos cuentos en la que Blancanieves se independiza, y Cenicienta no necesita de ningún príncipe que le solucione la vida.
¿Tenéis más títulos para aportar al listado? ¡estaré encantada de añadir vuestras propuestas!

https://madridmartinaandmyself.wordpress.com/2014/09/24/cuentos-de-princesas-para-ninas-modernas/

lunes, 15 de septiembre de 2014

La menstruación me sube la libido

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Bajo el discurso oficial, en nuestra cultura menstruar se supone como algo desagradable y un tanto repulsivo. Aun más si pensamos en tener relaciones sexuales durante la menstruación (un tabú total). Incluso entre mujeres, pocas palabras soltamos cuando de esto se trata.
Para algunas, tener sexo durante la menstruación es una opción altamente placentera y para otras todo lo contrario. Lo que define mucho este hecho es la carga moral que se impone al acto de menstruar asumido como un periodo de enfermedad, dolor e inapetencia sexual.
Aunque no podemos separar la cultura de nuestra historia, somos nosotras las protagonistas del asunto. Será el modo de sentir/convivir con nuestra menstruación el que definirá nuestras percepciones para invocar placer en esos días.
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Si bien la menstruación es un periodo donde nuestro cuerpo necesita descanso, introspección, meditación y pausas para fluir con el ritmo cotidiano, esto no quita que podamos disfrutar de ella y de nuestra sexualidad. Escuchar/sentir nuestro propio ritmo y fluir acorde a eso es la clave para disfrutar de un periodo placentero.
Todas sabemos que es posible tener sexo y que se puede disfrutar cuando se elige hacerlo, sobre todo cuando nos sacamos las durezas de la cultura patriarcal que tanto amordazan nuestra sexualidad.
Alrededor de esto giran muchas historietas, mitos y relatos de morbosos. Sin embargo, es solo un asunto de creencias y de mucho tabú. Debido a que no existe ninguna contraindicación para hacerlo, incluso desde la medicina, es solo decisión de cada una y de la pareja.
He asistido a círculos de mujeres en los que se recomienda y también enjuicia el hecho de tener relaciones sexuales mientras sangramos. Esto me ha provocado sentirme enormemente sucia o culpable de algo que para mí es una práctica común… La explicación de las chicas es que en “aquellos días” debemos guardarnos y dejar que la sangre corra hacia abajo y que con su fluir nos limpie y purifique.
Me agrada eso de alejarme, entrar en mi cuevita, disfrutar entre mujeres, hacer mis rituales de purificación y conexión con la gran Madre… mi cuerpo se hace templo, lo cuido y atiendo… pero este discurso me agrada aun más cuando se da la libertad de hacerlo a nuestra peculiar manera, siendo realmente fiel a nuestros deseos y no acatando los mandatos de una moral impuesta, de una pareja, de un especialista, etcétera.
En mi experiencia, los orgasmos me ayudan mucho a distender mis cólicos menstruales, alivian mi congestión en los pechos y me mantienen de muy buen ánimo. Sentir el cuerpo, conocerlo y agasajarse de autoplacer es una buenísima práctica para estos días. No es necesario tener sexo con otrx, pero si lo deseamos y esto incluye penetración, solo debemos buscar posiciones cómodas para no topar con nuestro cérvix, que suele estar más abajo que de costumbre y por ende más sensible, sobre todos los dos primeros días.
Aun teniendo una pareja estable, protegerse en todos los casos siempre es bueno y con el uso del condón podemos evitar contraer enfermedades de transmisión sexual e infecciones pélvicas por la mezcla de fluidos.
Ser una con el ciclo menstrual me ha entregado herramientas con las cuales he aprendido que mis energías sexuales y libido aumentan a niveles llameantes durante esos días.
Comienzo el primer día con mucho descanso y recogimiento. Me guardo y me regalo tranquilidad absoluta, lo que calza justo con la luna llena. Mi cerebro apacigua su racionalidad y se conecta con la totalidad que habito. Pasando estas primeras 24 horas, mis energías permanecen aún paulatinas, pero sucede algo curioso: siempre tengo sueños intensos y eróticos… durante el día suelen rondar fantasías sexuales en mis pensamientos. Esto pasa durante todos los días restantes de mi menstruación, disparándose un periodo de libido poderosa.
Esta energía no siempre se sacia con masturbación o sexo; muchas veces no es lo que necesito y otras veces es lo único que me completa.
Este periodo llameante satisface muchos otros aspectos de mi ser, haciéndome sentir más plena, creativa, saludable y, sobre todo, confiada, aclarándose aquella renovación que ejerce el menstruar y marcando la pauta para el comienzo de un nuevo ciclo.
Sin embargo, la decisión de darse o recibir compañía sexual, es solamente nuestra, más allá de asuntos machistas, mitológicos o médicos.
https://ginecologianatural.wordpress.com/2014/09/15/la-menstruacion-me-sube-la-libido/

domingo, 14 de septiembre de 2014

¿CÓMO INTERPRETAR LAS OPINIONES DE OTROS USUARIOS?

Con frecuencia en los comentarios del blog o en los correos electrónicos que recibo me encuentro con frases como estas: "He visto muy buenas opiniones de la copa X, me la voy a comprar", "He visto opiniones diversas sobre esta copa X, estoy confundida". Para ayudaros a interpretar mejor las reseñas que os podáis encontrar sobre una copa, compresa o cualquier otro producto os escribo esta entrada. Espero que os sirva de ayuda.


Primer punto: buscar lo que necesitamos
Aunque es importante conocer las opiniones de otros usuarios, yo siempre considero que lo primero es saber si realmente necesitamos ese producto y si nos va a ir bien.
Con la copa menstrual o las compresas de tela no basta sólo con saber si son buenas o no, su precio, dónde comprarlas... lo más importante es saber si son de nuestra "talla" y si se adaptan a nuestras necesidades de flujo. De poco nos sirve comprar una compresa lavable muy mona pero que luego no nos absorba lo suficiente o una copa que sea demasiado firme para nuestras necesidades. Por eso antes de ponernos a leer opiniones sobre distintas marcas recomiendo que "analicemos" nuestro patrón de sangrado y conozcamos nuestro cuerpo para saber que producto se adaptará mejor a nuestras necesidades.
Con anterioridad publicamos entradas sobre como elegir una copa menstrual y como escoger toallas femeninas lavables. Si todavía no las habéis consultado os animo a hacerlo. 

Segundo punto: qué buscar en una reseña
Hay que tener en cuenta que las opiniones de otros usuarios son subjetivas, y van a variar de una persona a otra.
Yo recomiendo siempre intentar "abstraerse" lo más posible al leer una opinión sobre un producto e intentar buscar la información más objetiva que haya dentro de esa opinión.

  • Dimensiones: para saber que copa o que compresas nos va a ir bien es necesario conocer estos datos. Intentad buscar esa información en las reseñas que encontréis en la red, ya que os será una información muy útil.
  • Capacidad de absorción: con las copas es fácil encontrar reseñas que incluyan información objetiva de la capacidad de la copa, ya que la mayor parte de los fabricantes indican cuanto flujo recogen. Con las toallas lavables ya es más difícil tener ese tipo de información. Por eso cuando se lea una reseña sobre compresas lavables hay que intentar sacar información objetiva de su absorbencia. Si la usuaria nos dice como es su flujo y con que frecuencia la cambia podremos hacernos una idea de su capacidad de absorción (siempre recordando que lo que para mí puede ser flujo moderado para otra mujer puede ser ligero o viceversa). Si nos dice de qué materiales está hecha y cuantas capas tiene mucho mejor, así podremos valorar su capacidad de absorción por nosotras mismas teniendo en cuenta como absorben diferentes tejidos
  • Limpieza y cuidados: es importante que las copas y compresas lavables sean fáciles de limpiar/lavar para que sean prácticas. En las opiniones de otras consumidoras buscad si la copa tiene hoyos pequeños que se "atasquen", inscripciones difíciles de limpiar, etc. En las compresas buscad información sobre lo bien que lavan, si guardan olores, si encogen al lavar, etc. En definitiva información que os indique si su mantenimiento os va a resultar fácil.
  • Duración del producto: si tenéis tiempo buscad opiniones de usuarias que hayan usado esa marca de copa o toallas femeninas durante un año o más. Así podréis saber como resiste el producto el paso del tiempo, al fin y al cabo los productos menstruales reutilizables no son baratos y vale la pena gastarse un poquito más y comprar un producto resistente.
  • Atención al cliente: tanto si compráis directamente del fabricante como de tiendas redistribuidoras creo que es importante conocer este punto. Buscad opiniones que digan si la tienda respondía a las dudas que les plantearon, con que rapidez enviaron el producto, como solucionaron cualquier incidencia que pudiese haber surgido... 
  • Otros aspectos: buscad en la reseña cualquier otro aspecto que os pueda servir de ayuda para saber si el producto os va a buscar como pueden ser la rigidez de la copa menstrual, el precio del producto, la procedencia de los materiales, etc. 
Espero que la entrada os ayude a interpretar mejor las reseñas que podemos encontrar sobre productos menstruales reutilizables y ayudaros con vuestra elección. 
Si tenéis cualquier otra duda no dudéis en exponerla en el apartado de comentarios o enviarla a través del formulario de contacto. 

La ministra de la moda, Rose Bertin (1747-1813)


En los años previos a la revolución, mientras el pueblo francés acumulaba crisis económicas y problemas sociales, veían con perplejidad las excesivos gastos de su última reina. María Antonieta, amante del lujo y el desenfreno, organizaba fiestas y gastaba dinero de manera descontrolada. De sus muchos caprichos, la moda fue uno de ellos. Una joven modista que poco antes había llegado a París se convertiría en su confidente en cuestiones de vestimenta y peinado. Rose Bertín, a pesar de ser plebeya y provocar las envidias de muchos miembros de la corte, pasaría a la historia como la primera mujer en convertir en arte del vestir en alta costura.

Marie-Jeanne Bertin nació el 2 de julio de 1747 en la Picardia francesa, en la ciudad de Abbeville. Tras pasar su infancia en provincias, Marie-Jeanne decidió trasladarse a París y cumplir su sueño de dedicarse al mundo de la moda. Con tan sólo dieciséis años cambió su nombre por el de Rose y abrió una tienda de ropa en la calle Saint-Honoré con el pomposo nombre de Le Grand Mogol.

Cuando la princesa austriaca María Antonieta llegó a París para casarse con el delfín de Francia, conocería a Rose de la mano de de la duquesa de Chartres, quien era una clienta habitual de Le Grand Mogol. Pronto la joven emprendedora se ganó la confianza  de María Antonieta a quien no le importó el origen plebeyo de Rose. Así, ante la mirada atónita de los miembros de la corte, la modista se paseaba con total libertad por los salones de palacio haciendo las delicias de su real clienta.

Entre Rose Bertin y el peluquero Leonard Autié, crearon para la reina todo un estilo propio que marcó aquellos últimos años del Antiguo Régimen. Peinados imposibles con recreaciones navales y vestidos revolucionarios que marcaron el inicio de la alta costura. Durante casi dos décadas, las creaciones de Bertin fueron las más codiciadas entre la alta sociedad parisina. Su fama traspasó fronteras y Le Grand Mogol produjo trajes para la aristocracia y la realeza de buena parte de europa.

Pero mientras María Antonieta lucía aquellos costosos trajes y Rose Bertin se enriquecía de manera vertiginosa, París se preparaba para levantarse contra la injusticia. La toma de la Bastilla el 14 de junio de 1789 cambiaría el destino de la familia real y con ella el de la que hasta entonces era conocida como ministra de la moda.

Aun así, la reina tardó tiempo en resignarse a renunciar al lujo en el que había vivido hasta ese momento y continuó pidiendo encargos a Rose. Incluso para el plan de fuga de los reyes que se vio frustrado en Varennes, la reina hizo un encargo especial a su modista.

Cuando los acontecimientos revolucionarios se precipitaron y el terror empezó a invadir las calles de París, fueron muchos los aristócratas y nobles que empezaron a huir a Inglaterra. Con ellos se iban las posibilidades de ventas de Rose quien también decidió traspasar el canal de la Mancha. Pocos meses después, su clienta más importante, y quien la encumbró en lo más alto del mundo de la moda moría en la guillotina.

Años después, en 1795, Rose Bertin volvería de nuevo al París que la vio nacer como modista. Pero a pesar de que durante un tiempo recobró un cierto renombre gracias a Josefina Bonaparte, el esplendor pasado y vivido con María Antonieta ya no se volvería a repetir.


Cansada y mayor, Rose Bertin trasladó su tienda y se retiró a vivir a Epinay Sur Seine hasta su muerte el 22 de septiembre de 1813.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Rincón reflexivo más allá del género



Somos seres sociales, en eso todo el mundo esta de acuerdo. Pero además estamos conformadas en un sistema y en una sociedad heteropatriarcal. Sin embargo, ¿Qué es exactamente eso del heteropatriarcado?


El concepto heteropatriarcado no aparece, como era de suponer, en la RAE pues es un concepto utilizado por grupos sociales que por lo normal, se encuentran al margen de este sistema heterosexual o bien tienen un posicionamiento político crítico con el sistema hegemónico. 

Para entenderlo mejor vamos a dividir la palabra en dos: Hetero y patriarcado
El hetero hace referencia a la heteronorma. Esta es la norma social que establece la heterosexualidad y las prácticas hetero como acto natural del ser humano, imponiendo la heterosexualidad como sexualidad normal con la que se nace y con la que nos tenemos que relacionar por el resto de nuestras vidas. 
Para que exista esta heteronorma, debe existir unos roles de género que permitan las relaciones entre hombres y mujeres, si no hay hombres ni mujeres no hay heteros, tampoco gays, bolleras ni bisexuales. A su vez, para que exista una norma, en este caso la heterosexualidad dominante, debe haber un otro, un oprimido, en cuyo caso es la homosexualidad y el lesbianismo, cuyas prácticas están igual de condicionadas por el binomio hombre-mujer, macho-hembra y femenino-masculino.
Así, la heterosexualidad se convierte en una sexualidad, o norma, dominante por encima de otras como la homosexualidad y el lesbianismo, que son "lo otro", reduciéndose toda esta falacia instaurada al binomio
homo-hetero. 

Por todo ello las prácticas heternormales consisten en la relación de cuerpos considerados como opuestos (hombre-mujer) y en una limitación del cuerpo en las prácticas sexuales, por ejemplo el ano en el cuerpo del hombre. Las prácticas anales no entran dentro de la heteronorma, considerándose como una pérdida de masculinidad o un acto no propio de un cuerpo asignado como hombre. A la misma vez, la heteronorma reduce a los genitales las prácticas sexuales, por ello el ano, como hemos mencionado antes, junto al resto del cuerpo más allá de los genitales no entran dentro del ideario heterosexual para las prácticas sexuales, es considerada también una aberración, un acto no heteronormativo. Es también por esta limitacion de los cuerpos por lo que vendría el origen de la llamada “virginidad” (que bajo mi perspectiva no existe) y la seguida “penetración” (en otro momento hablaré de lo que puede conllevar este concepto pene-tración) sin la que el sexo se establece que no existe. 

Cuando un cuerpo no reproduce esta norma heterosexual, una serie de mecanismos se encienden contra éste, que es lo que denominamos heterosexismo, la discriminación y ataque a todas las prácticas no heteronormales y no heterosexuales. No hace falta ser un lince para admitir que en pleno siglo XXI y aun con la igualdad siempre en la boca la realidad establecida muestra este panorama.

Por otro lado tenemos al patriarcado. El patriarcado es un sistema que hace referencia a una distribución desigual del poder entre hombres y mujeres en la cual los varones tendrían preeminencia en uno o varios aspectos. Esto es, una relación autoritaria y jerárquica que se da entre un hombre y una mujer, siendo tratado el hombre como un ser superior, bien biológicamente o culturalmente, sobre la mujer, siendo un ser inferior a servicio del macho que la cuidará y protegerá durante su vida.
Esta relación hombre-mujer se debe a la asignación, otra vez, de ciertos valores a un rol o a otro, como por ejemplo la competitividad, el orgullo, el valor, el deber de proteger y defender, la fuerza o la masculinidad al rol de hombre, mientras que el de la mujer recibe valores como la dependencia, la fragilidad, la tranquilidad, el romanticismo y el sentimentalismo o el consumismo. 

Cuando un cuerpo no se rige al rol de género que se le ha sido asignado nada más nacer, igual que en el caso de la heteronorma, se llevan a cabo una serie de actos o ataques contra dicho cuerpo, bien hasta que “se adecue” a su rol o bien de forma perpetua.

Así, vemos, que tanto la heteronorma como el patriarcado tienen su base en los roles de género, que funcionan como actos represivos hacia nuestra libertad afectiva y sexual, incluso en cualquier otro ámbito de nuestra vida cotidiana, ya que, tanto el patriarcado como la heteronorma, no se dan puntualmente sino que actúan o funcionan día a día, en cada instante de nuestras vidas.
De este modo se puede decir que heteropatriarcado es un concepto que engloba a la heterosexualidad desde una perspectiva política y de poder que va más allá de la sexualidad. Es también un factor que fundamenta la opresión a nivel social del individuo humano.

Bien pues entendiendo esto es fácil comprender que este sistema se basa en la represión de los cuerpos a través de mecanismos sociales que construyen nuestra identidad. Nos construimos como hombres o mujeres, sin otra oportunidad de acción, y entendemos estas clasificaciones de los cuerpos como estados naturales del individuo humano, estados anteriores a la sociedad que siempre han existido y están intrínsecos en la naturaleza. Percibimos que somos lo que somos porque fue así siempre, sin atender a que los conceptos y nombres que utilizamos para clasificarnos son términos creados con el fin de estructurar nuestro pensamiento y que es este el que tiende a establecer nuestra realidad y no al revés.
De este modo todo lo que surge a raiz de poner en tela de juicio todo ello o todo lo que a veces sentimos o algunos sienten sin reflexionarlo hacen romper nuestros esquemas, esquema en los que asentamos nuestra realidad. Al no caber en nuestros esquemas ni en nuestros mecanismos o bien los rompemos y empezamos a reconstruirnos a nosotros mismos – tarea dificil y que conlleva trabajo de uno mismo- o formar muros cuando más altos mejor y crear sin tener clara conciencia una actitud de opresión, represión y confrontración a todo ello que se escapa de la realidad que nos formaron, que nos instauraron sin darnos lección a asimilarla o a reconstruirla.
La construcción social de los géneros es el origen de todo esta problemática. El género es una construcción social y cultural basada en las diferencias dadas por el sexo biológico, a partir de ellas se socializa diferencialmente a varones y mujeres dirigiéndoles hacia ideales tradicionales de hombre-masculino y mujer-femenina.
Comprender que el género asignado a mujeres y varones está social y culturalmente determinado tiene un efecto liberador en el tanto lo que se construye es susceptible de deconstruirse. 

De esta forma el surgimiento de homosexales, transexuales, transgeneros, desidentes... son solo la reacción de una realidad creada que no se ajusta a la realidad real. Se nos ponen limites según sexos, se nos dividen, se nos inculcan roles, características, modos de sentir y actuar. Cuando algo no esta en estos régimen se les oprime, se les señala y se les excluyen pues no caben es esas estructuras. Así surgen movimientos como los LGTB, o el movimiento QUEER, o el feminismo que luchan contra esto ante un mundo que no les deja existir.

Estamos tan inmersos en las mentiras sociales universales occidentales de nuestra época que a veces somos incapaces de ver la auténtica realidad. Una realidad injusta, desigual y represiva. Una realidad social que excluye a todo el que no esta en la norma clasificándolos también a éstos y limitando su realidad al intentar adaptarla a la hegemónica. Nos asustamos de todo lo que no nos parece normal porque es ajeno a nosotros sin atrevernos a cuestionarnos nuestra propia posición ante aquello que nos asombra o nos incomoda, sin mirarnos cada uno a nuestro propio espejo interior. 

He oído mucho decir que lo primero que se ve son personas pero me gustaría que os replantearais vuestras respuestas y fuerais leales a vosotros mismos porque muchos os daríais cuenta que tenemos unas estructuras de clasificación tan fuertes y tan arraigadas que no nos hemos percibido de ello. Esto hace que primero veamos un hombre, mujer, travesti, algo que no sabemos si es hombre o mujer... pero siempre SIEMPRE intentamos con todas nuestras fuerzas clasificarlo, nombrarlo para que nuestras estructuras no estallen en mil pedazos. A veces nos olvidamos de las personas en sí aunque nos repitamos una y otra vez lo contrario.

Hay una cantidad de cosas por explorar fuera de estas estructuras y normas que nos insertaron, algo tan rico que es tabú, y que da demasiado miedo a este heteropatriarcado en el que vivimos inmersos.

M.A

jueves, 4 de septiembre de 2014

La inventora del lavavajillas, Josephine Cochrane (1839-1913)

En 1850 Joel Houghton patentó la idea de fabricar un lavavajillas que nunca se llevó a cabo. Unos treinta años después, una mujer patentaría y construiría ella misma la primera máquina para lavar platos de manera mecánica. Esa mujer, Josephine Cochrane, fue una dama de la alta sociedad quien, gracias a su ímpetu y su determinación, puso en el mercado uno de los aparatos domésticos que hoy en día no falta en muchos de nuestros hogares. 


Josephine Garis Cochrane nació el 8 de marzo de 1839 en el condado de Ashtabula, en Ohio. De su infancia se sabe muy poco, solamente que vivió buena parte de su infancia junto a su padre, John Garis, entre Ohio e Indiana. Huérfana de su madre, llamada Irene Fitch, y con su única hermana lejos de casa, Josephine se crió junto a John, un ingeniero hidráulico que a buen seguro inculcó en su hija el interés por la mecánica y la ingeniería.

Tras estudiar en la escuela, Josephine vivió un tiempo con su hermana en Illinois hasta que contrajo matrimonio. Tenía diecinueve años cuando Josephine se casó con William Cochran, un hombre de negocios dedicado también a la política del que adoptó su apellido añadiéndole una "e" al final.

La señora Cochrane se convirtió pronto en una dama de la alta sociedad y una perfecta anfitriona. En sus largas y continuas veladas había mucho trabajo por hacer, entre otras cosas, limpiar los múltiples platos que se ensuciaban. Evidentemente ella no hacía aquella tediosa tarea reservada al personal de servicio de su casa pero la ruptura de muchas piezas de su lujosa vajilla empezó a suponer para ella un problema, sobre todo si tenemos en cuenta que algunos de los platos de los que disfrutaban sus invitados era porcelanas chinas del siglo XVII.



Mujer emprendedora y defensora de la máxima "si quieres algo, hazlo tú mismo", decidió diseñar una máquina que lavara su suntuoso arsenal de cocina. Dentro de una caldera de cobre dispuso una rueda con una serie de compartimentos con cables en los que cupieran a la perfección platos, vasos y otros utensilios. Dicha rueda se movía gracias a un motor mientras entraba y salía por distintos conductos agua con jabón. Había nacido la conocida como "Lavavajillas Cochrane".

Pronto la invención de su artilugio llegó a oídos de distintos hoteles y restaurantes de la zona que obligaron a Josephine a patentar y fabricar de manera más o menos masiva su nuevo invento, presentado de manera oficial en la Exposición de Chicago de 1893 donde ganó el premio al mejor invento.

Josephine Cochrane fundaría la Companía Garis-Cochran que sería uno de los remotos orígenes de la empresa Whirpool.

Josephine Cochrane fallecía el 3 de agosto de 1913. 

Por Sandra Ferrer

miércoles, 3 de septiembre de 2014

La rosa de Turín, María Victoria dal Pozzo (1847-1876)


Cuando en 1868 Isabel II fue destronada, España quedó en una situación complicada. Mientras unos defendían un cambio de régimen otros abogaban por encontrar un rey en el extranjero. Fueron estos últimos los que consiguieron imponer su decisión liderados por el General Prim. El elegido sería Amadeo de Saboya. Junto a él, llegaría a España su esposa, una dama de ideas liberales, con un triste pasado, inteligente, culta y decidida a ayudar a los más necesitados. A pesar de que el reinado de Amadeo fue efímero (escasos tres años), María Victoria, la reina consorte, quedó en el recuerdo de todas aquellas personas que recibieron su sincera solidaridad. 

Una infancia de luto

Maria Vittoria Carlotta Enrichetta Giovanna dal Pozzo della Cisterna nació el 9 de agosto de 1847 en París. Fue la mayor de las dos hijas de Carlo Emanuele dal Pozzo della Cisterna y la Condesa Luisa Carolina de Mérode-Westerloo.

Maria Vittoria pasó su infancia a caballo entre el palacio familiar de Turín y el Castillo de Reano donde vivió unos años felices y recibió una esmerada educación, acorde a las ideas liberales de su familia. La pequeña llegó a aprender siete idiomas y estudió ciencias y literatura mientras recibía de su madre una profunda educación cristiana, todo ello en un ambiente dominado por la austeridad.

Pero aquellos días de tranquila existencia se vieron truncados con la repentina muerte de Carlos Emanuele en 1864. Aquel fatídico acontecimiento provocó la enajenación mental de su madre quien se negó a enterrar el cadáver de su esposo al que veló durante largas noches acompañada de sus dos hijas. Aquello terminaría con la vida de Beatrice, su hermana pequeña, quien fallecería de tifus un mes después. Maria Vittoria viviría entonces un tiempo recluida y junto a una madre totalmente ajena al mundo real.  

Un matrimonio feliz

Maria Vittoria abandonaría su vida cubierta de luto y tristeza al conocer a su futuro esposo. Amadeo de Saboya, hijo del que se convertiría en el primer rey de la Italia unificada, Victor Manuel, se enamoró desde el primer momento que vio a la joven y no dejó de agasajarla con notas y regalos y propiciar sus encuentros. 

Su insistencia dio frutos y la pareja contrajo matrimonio en 1867. Maria Vittoria sería conocida desde entonces como princesa de Italia y duquesa de Aosta. Dos años después nacería su primer hijo, Manuel Filiberto, y un año después Victor Manuel. 

Reyes de España

Aquel mismo 1870, Amadeo viajaba a España para tomar posesión del trono. El General Prim, quien fallecería en un atentado antes de ver al rey Saboyano ejerciendo su cargo, fue el principal artífice de aquella difícil elección. 

Un año después, la nueva reina Maria Victoria llegaba con sus dos hijos pequeños ante el excepticismo y la resistencia de buena parte de la sociedad española. Los recién estrenados reyes lo tuvieron muy difícil para ejercer su nueva tarea, sobre todo a causa del rechazo abierto de la nobleza.

Maria Victoria no sólo sufrió el vacío de la alta sociedad sino que tuvo que soportar las infidelidades de su marido quien pronto inició una relación amorosa con Adela de Larra, hija del escritor Mariano José de Larra.

La reina solidaria

Maria Victoria se volcó en las obras de beneficencia y en ayudar a los más necesitados en estrecha colaboración con Concepción Arenal, quien fue una de las pocas amigas que tuvo en su estancia en España. 

El más conocido de sus actos benéficos fue la creación de laprimera guardería en nuestro país. Después de conocer las difíciles condiciones de las mujeres que debían lavar la ropa en el río Manzanares durante largas jornadas con sus hijos a su lado, decidió crear un centro en el que los pequeños pudieran permanecer en condiciones saludables mientras sus madres trabajaban. Tiempo después fundaría también una casa-escuela para los hijos de las cigarreras y un hospicio para niños necesitados.

Los reyes efímeros
En 1873 nacía Luis Amadeo, tercer hijo de la pareja. Un mes después, agotado y sin apoyo de los políticos, Amadeo I de Saboya decidió abdicar. Sin ningún tipo de acto oficial, partían de España rumbo a Lisboa, con la triste sensación de no haber cumplido con su deber. Instalados definitivamente en Turín como duques de Aosta, María Victoria continuó con sus labores solidarias hasta que la muerte le sobrevino con tan sólo veintinueve años el 8 de noviembre de 1876 en Villa Dufour, en San Remo.


Enterrada en la Basílica de Supergade de Turín, son las lavanderas españolas las que le rinden eterno homenaje en su epitafio.

 Si quieres leer sobre ella 



La reina de las lavanderas, Carmen Gallardo