RADIO "PONCHOSVERDES.FM"

domingo, 24 de noviembre de 2019

¡Ocupación es violencia! [25N] Salgamos a exigir el fin de la ocupación de Rojava

COMUNICADO DE LAS MUJERES DE ROJAVA CON OCASIÓN DEL DÍA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO


Hace 59 años, en la República Dominicana, las Hermanas Mirabal se convirtieron en lideresas de la incomparable resistencia que se había levantado contra la dictadura de Trujillo. No permitieron que la dictadura les obligara a entregar sus vidas y sus principios. Enseñaron a la gente que en la búsqueda de la democracia y la libertad es necesaria la resistencia política organizada, y que nunca debían rendirse. Seis meses después de su muerte, el pueblo dominicano puso fin a la dictadura. Las Hermanas Mirabal, la forma en que arriesgaron sus vidas y su resistencia llevaron a este logro. Hoy en día, se han convertido en símbolos de esperanza para las mujeres que luchan y han luchado con tra las dictaduras fascistas en todo el mundo. Nos inclinamos con respeto en memoria de las Hermanas Mirabal, asesinadas por conspiración el 25 de noviembre de 1960, y de todas las mujeres que han dado su vida por la lucha y la libertad. Damos gracias a Sara, a Seve y a Hevrîn, así como a todas las que siguieron el noble camino abierto por las Hermanas Mirabal.
Como mujeres del norte y del este de Siria, dedicamos todas las acciones de este 25 de noviembre a nuestra amiga y compañera, copresidenta del Partido del Futuro de Siria, Hevrîn Khelef, asesinada por miembros de Daesh; las dedicamos a nuestra amiga y compañera que luchó contra la oscuridad de Daesh, la combatiente de las YPJ, Amara Renas; y las dedicamos a la miembro del Comité de Justicia de la Mujer, Dayê Aqîde. Estas camaradas lucharon para lograr una paz honorable, la unidad democrática y una vida cooperativa e igualitaria para los pueblos del norte y del este de Siria. Ellas vivieron, lucharon y al final fueron asesinadas por el enemigo de una manera insolente y calculada. Ellas son como la Sara que resistió al fascismo el 12 de septiembre, como la Seve que resistió al fascismo de Erdogan o como las Hermanas Mirabal, que no agacharon la cabeza y que combatieron contra la dictadura de Trujillo. Son la prueba de los 9 años de la revolución de las mujeres en Rojava. Se convirtieron en heroínas de la lucha por una vida digna y por la unidad de los pueblos. Y por la dignidad y la unidad de los pueblos, estuvieron dispuestas a arriesgar su vida.
Hemos prometido no ceder ante los ataques y la ocupación del fascista Erdogan. En su memoria, llevaremos a cabo nuestras acciones de este 25 de noviembre conscientes de que “la ocupación es violencia. Con el espíritu de Hevrîn eliminaremos el fascismo y la ocupación”. Durante los 9 años de lucha, el mayor enemigo de los pueblos del norte y del este de Siria ha sido Daesh. El apoyo más grande de Daesh es la dictadura fascista de Erdogan. Estos ataques contra nuestro territorio, que comenzaron el 9 de octubre de 2019, son otro frente de esta feroz contrarrevolución. Su objetivo es continuar en nuestra tierra una guerra que encarna el paradigma de la violencia. Nosotras, las que lo hemos estado experimentando estos últimos 9 años, sabemos bien que están implementando el fascismo, la ocupación y la violencia organizada contra todos los pueblos y las mujeres. El hecho de que las mujeres se enfrenten cara a cara con la violencia individual es producto de la mentalidad fascista y de la violencia organizada.
Esta violencia organizada ha dado como resultado el desplazamiento, el cambio demográfico, la destrucción ecológica, el desempleo, la crisis económica, la negación de los derechos a la salud y a la educación, y muchas otras violaciones de los derechos humanos. Actualmente, estamos experimentando todo tipo de violencia en todos y cada uno de los aspectos de la vida. Estamos luchando en una resistencia sin precedentes. El 9 de octubre se inició una campaña selectiva en el territorio del Norte y del Este de Siria contra la revolución de las mujeres y del pueblo. Ante esta contrarrevolución aumentaremos nuestra resistencia. En memoria de Hevrîn, desarrollaremos la igualdad en el liderazgo y en el sistema de copresidencia; en memoria de Amara, mantendremos nuestro principio básico de autodefensa y en memoria de Dayê Aqîde, desarrollaremos una democracia y una justicia verdaderas. Así como el pueblo dominicano derrotó la dictadura de Trujillo en memoria de las hermanas Mirabal, derrotaremos al fascismo de Erdogan en nombre de todas las Hevrîns del mundo.
¡Ocupación es violencia!
Derrota la ocupación y el fascismo con el espíritu de resistencia de Hevrîn.
Sabemos que nuestra lucha es parte de una lucha que tiene lugar en todos los rincones del mundo, que en todas partes las mujeres se levantan contra la dictadura y el fascismo. Cogemos fuerza de sus luchas y les enviamos fuerza. De la misma manera, hacemos un llamamiento a todas las mujeres del mundo para que pidan que Erdogan sea procesado por sus crímenes de guerra y para que luchen colectivamente con nosotras contra estos crímenes y por la verdad y la justicia. Saludamos a todas las mujeres del mundo solidarias con nuestra lucha. Juntas defenderemos la tierra del norte y del este de Siria y aumentaremos nuestra resistencia. Sobre esta base llamamos a todas las mujeres del mundo a intensificar la lucha contra la violencia organizada del Estado, contra el fascismo, el colonialismo, la política de ocupación y todo tipo de violencia contra las mujeres.
22 Noviembre, 2019
Movimiento de mujeres Kongra Star
Consejo de Mujeres del Norte y Este de Siria
Consejo de Mujeres de Siria
Unión de Mujeres Siriacas
Consejo Democrático de Siria
Mujeres del Partido Futuro de Siria
Organización de Mujeres Jóvenes
Coordinación de Mujeres de la Administración Democrática
Unión de Mujeres Comunistas
¡Viva la revolución de las mujeres de Rojava!
¡Viva la unidad democrática de los pueblos!
¡JIN JIYAN AZADÎ!
Fuente: Rojava Azadi
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Cómo erradicar las ‘manadas’ en nuestros espacios sociales


Por Laura L. Ruiz
En España se registran cuatro denuncias diarias que junto a los asesinatos machistas son la punta del iceberg del patriarcado
Casi dos años han pasado de la sentencia contra La Manada. En ese tiempo, el juicio mediático a la víctima no ha parado, los intentos por justificar a los agresores tampoco y, lo que es peor, no ha parado de aparecer nuevas «manadas». De nuevo el lenguaje nos juega una mala pasada al permitirnos nombrar como los grupos de animales que se unen por el bien común al grupo de hombres que solo van juntos para hacer algo que posiblemente no harían solos. Especismo y machismo, de la mano. Y no, tampoco se trata de sexo. Se trata de control y sometimiento. De hecho, a diferencia de la imagen que tenemos del violador solitario escondido en un callejón oscuro, las agresiones múltiples responden más a las dinámicas de grupo que a los deseos sexuales individuales. Muchas teorías apuntan a que, como ocurre con otros comportamientos, un hombre solo nunca se atrevería (e incluso no desearía) hacer eso sin el amparo de los otros. Otros que pueden ser amigos, conocidos o bien otras referencias masculinas.
Por eso, podemos decir que en contra de lo que puede parecer a priori, la Manada «original» no eran solo cinco hombres. Eran muchos más. Estaban en la judicatura, en el periodismo, en los partidos políticos, en las Fuerzas de Seguridad del Estado… en toda la sociedad. Todos ampararon de una forma u otra la violación grupal. Lo verdaderamente «histórico» de la sentencia fue que el poder popular —las millones de mujeres que salieron (salimos) a la calle— lograron (logramos) que la ley se dejara de interpretar para y a favor de quien se ha redactado. La verdadera alegría no vino porque la pena de cárcel aumentara sobre los acusados —ya que las penas punitivas no logran evitar nuevos ataques y son un mal parche al problema—, sino porque momentáneamente las mujeres fuimos escuchadas. Se llamó «violación» a la violación (no abuso) y se reconoció el trato vejatorio hacia la víctima. Momentáneamente, ya que los meses posteriores se vieron salpicados de noticias donde aparecían otras «manadas». ¿Significaba esto que había habido un efecto llamada? ¿Que siempre hubo y ahora se visualizaba el problema real?
La verdadera alegría no vino porque la pena de cárcel aumentara sobre los acusados, sino porque las mujeres fuimos escuchadas
Independientemente de esta reflexión —obligatoria entre otros para los medios de comunicación—, debemos pensar qué hay antes de que suceda una situación tan brutal como una violación grupal. En España se registran cuatro denuncias diarias. Denuncias que junto a los asesinatos machistas son la punta del iceberg del patriarcado. La mayoría son cometidas en la vivienda de la víctima o alrededores y sí, muchos de los agresores son conocidos de la víctima. El mito de que solo «monstruos» las cometen hace tiempo que debería haber desaparecido. Se trata de hombres que antes de atacar a una mujer, niña o niño ya ha probado su poder y control. «Son hijos sanos del patriarcado», dicen las consignas en las manifestaciones. Son aquellos que hacen que la prostitución sea uno de los negocios más lucrativos del mundo. Los «puteros», de los que nadie habla y están a nuestro alrededor. Igual de cerca que el que incomoda a una mujer por la calle, habla de «ideología de género» o ridiculiza el lenguaje inclusivo. Y es que estamos en una sociedad que permite los micromachismos que hacen que muchas agresiones se normalicen a diario. Desde feminizar la precariedad laboral, hasta justificar la brecha salarial machista, pasando por quienes dudan de una víctima de acoso o incluso justifican la discriminación.
Fuente: CNT


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Este 25N, contra la violencia machista y junto a las mujeres que luchan en América Latina

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Una batalla que libramos a diario en todo el mundo contra un sistema capitalista y patriarcal que reproduce todo tipo de violencias hacia las mujeres jóvenes, las trabajadoras, precarias, e inmigrantes.
Los feminicidios: el último eslabón de una larga cadena de violencias de la alianza criminal “patriarcado y capital”
En el estado español ya son 93 feminicidios en lo que va de 2019 (feminicidio.net). Son la arista más brutal de una cadena de violencias machistas como el acoso sexual en el trabajo o en los centros de estudio, la precariedad, los desahucios, las restricciones en el derecho al aborto libre, seguro y gratuito para mujeres inmigrantes o la islamofobia y el racismo.
En la precariedad laboral las mujeres estamos sobrerrepresentadas y con una brecha salarial que se multiplica en las pensiones. Además, son miles las mujeres que, empujadas por la precariedad y la pobreza, se encuentran en situación de prostitución. Todo esto ocurre con la complicidad del Estado capitalista y sus instituciones.
También nos encontramos una educación sexista, homófoba y marcada por la moral religiosa, sin una adecuada educación sexual. Enfrentamos también la represión y violencia del Estado, como la que se viene ejerciendo sobre mujeres activistas, sobre el movimiento catalán y la juventud que cuestiona alguno de sus pilares como la monarquía.
Ante el crecimiento de la extrema derecha, peleamos por un movimiento de mujeres independiente del Estado, anticapitalista, antirracista y combativo
Este 25N también salimos a las calles para manifestarnos contra el avance de la extrema derecha. El crecimiento electoral de Vox ha encendido las alarmas del movimiento de mujeres y las organizaciones que luchan por los derechos de lxs inmigrantes, trabajadoras y trabajadores. Hace unos días la diputada por Vox en la Asamblea de Madrid, Alicia Rubio, se refería al feminismo como un “cáncer”, y proponía “clases de costura para las mujeres como ejercicio de empoderamiento”. El discurso “antigénero” que ya venía planteando la derecha en general, radicalizado por el partido de Abascal.
Los acuerdos tripartitos Vox-PP-Cs proponen medidas reaccionarias, racistas, misóginas, LGTBIfobas, españolistas y represivas. Pero ante esta nueva amenaza a nuestros derechos, es necesario evitar caer en la resignación del “mal menor”. El gobierno “neoliberal progresista” del PSOE en el que participará Unidas Podemos dice defender los derechos de las mujeres, pero va a mantener los reaccionarios acuerdos con la Iglesia, a la que financia con dinero público, mientras que no hay presupuesto suficiente para un plan de fondo contra la violencia machista o implementar educación sexual integral en la educación pública. Será un gobierno para defender los intereses a la banca y el “equilibrio fiscal” que exige Bruselas, mientras miles de mujeres siguen siendo desahuciadas por no poder pagar el alquiler. Un gobierno que va a mantener lo esencial de las reformas laborales que condenan a miles de mujeres a la precariedad, mientras siguen abiertos los CIES (verdaderas cárceles para inmigrantes).
Por eso, este 25 de noviembre desde Pan y Rosas llamamos a movilizarnos de forma independiente del régimen y sus partidos, para exigir todas las medidas necesarias, porque no queremos que el movimiento de mujeres sea instrumentalizado por los “neoliberales progresistas” y las ministras del PSOE como Nadia Calviño, que habla de feminismo (liberal) mientras garantiza sus negocios a la banca y los grandes capitalistas.
Hoy más que nunca es necesario profundizar la movilización del movimiento de mujeres de forma independiente, junto a la clase trabajadora y la juventud. Tenemos la fuerza para defender nuestros derechos y para ir por más. Ya lo mostramos en las grandes marchas contra Gallardón, en la gran huelga del 8M, en las manifestaciones masivas contra la justicia patriarcal y en la lucha de las trabajadoras como Las Kellys. ¡Seamos miles en las calles para dejar claro que “No pasarán” por sobre nuestros derechos y que “¡Si tocan a una, nos organizamos miles!”.
En solidaridad con las mujeres de Chile, Bolivia y de toda América Latina. Por un feminismo internacionalista
En las últimas semanas hemos visto irrumpir en distintos lugares del mundo verdaderas resistencias indígenas, estudiantiles, obreras y populares ante los gobiernos neoliberales o los golpes militares. Es lo que vimos en Ecuador, desde hace un mes en Chile, Bolivia y también Colombia. Las mujeres más pobres, las trabajadoras, campesinas y las jóvenes estudiantes están en primera fila de estas protestas, contra la represión y las violencias del Estado. Así hemos visto a las mujeres y jóvenes chilenas enfrentando los militares en las calles para echar abajo el gobierno de Sebastián Piñera, y vemos a las mujeres bolivianas que enfrentan junto a los trabajadores y campesinos al golpe de estado encabezado por la reaccionaria Jeanine Anéz.
Somos internacionalistas, antiimperialistas y reivindicamos las luchas de las mujeres, las jóvenes y las trabajadoras de todo el mundo. Nos solidarizamos con nuestras hermanas de Chile, Bolivia, Colombia y de toda América Latina que hoy demuestran el camino para frenar los avances de la reacción.
¿Cuáles son algunas de nuestras reivindicaciones contra la violencia machista?
Este 25N gritaremos que nos queremos vivas, pero también libres. Libres de toda explotación y opresión. Y exigiremos la implementación de las medidas necesarias contra la violencia machista y para prevenir los feminicidios:
•Más centros de acogida para las mujeres y sus hijos e hijas víctimas de violencia. Garantizados por el Estado y bajo la autogestión de las organizaciones de mujeres y las trabajadoras, con asistencia profesional y sin presencia policial y judicial.
Presupuesto para planes de igualdad y no para pagar deuda.
• Luchamos por comisiones de mujeres y personas LGTBI en los centros de trabajo, en los centros de estudio y en los sindicatos, independientes de las patronales, que aborden los casos de acoso sexual y laboral, y que exijan subsidios para las trabajadoras que atraviesan situaciones de violencia.
• Separación efectiva de la Iglesia y el Estado. El fin del Concordato y de las subvenciones a la educación religiosa.
•Educación sexual para decidir, anticonceptivos gratuitos para no abortar y aborto legal, seguro y gratuito para no morir, para todas las mujeres.
• Despatologización de la transexualidad. Exigimos que se respete la identidad de las personas trans en colegios, institutos, universidades y centros de trabajo.
• ¡Basta de precariedad laboral! El fin de la temporalidad, las externalizaciones y la precariedad laboral.
• No a la criminalización de las mujeres en situación de prostitución. Reconocimiento de su derecho a autoorganizarse. Vivienda y trabajo garantizados por el Estado para las mujeres en situación de prostitución.
• Derogación de la ley de extranjería y cierre de los CIEs.
• Basta de injerencia de los Estados imperialistas en América Latina y de sus políticas intervencionistas, que legitiman golpes de estado como el de Bolivia.
¡Sus violencias, nuestra lucha! ¡Si tocan a una, nos organizamos miles! ¡Transformemos nuestra rabia en organización y lucha!


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sábado, 23 de noviembre de 2019

Javiera Manzi: "La bandera mapuche, la bandera negra y el pañuelo verde forman parte de cada movilización en las calles"

Entrevista a vocera de la Coordinadora Feminista 8M
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Radio FM La Tribu


El lunes 18 de noviembre se cumplió un mes de la rebelión popular en Chile. Desde hace un mes el pueblo de Chile no abandona las calles y el gobierno no cesa en su política represiva.
En este mes más de 200 personas perdieron sus ojos por los disparos al rostro. Se denunciaron quemaduras producto del químico que se incorporó al agua de los carros hidrantes y casos de violencia político sexual contra mujeres, gays, lesbianas y trans a manos de Carabineros.
A un mes el presidente, Sebastian Piñera, no escucha la demanda de un pueblo que le exige que renuncie y habla de paz pero no retira a los militares de las calles.

Javiera Manzi, vocera de la Coordinadora Feminista 8M de Chile afirmó que desde la organización analizan este proceso en clave destituyente como el fin de “las condiciones que teníamos naturalizadas en cómo se desarrollaba la vida en este país con la privatización de los bienes comunes, de cosas tan básicas como el agua, del nivel de endeudamiento que padecemos, las pensiones, el nivel de violencia a la que estamos también acostumbradas y que está ahí latente de manera permanente. En fin, como un país donde el neoliberalismo nos atraviesa en todos nuestros ámbitos de vida.” Lo que comenzó a suceder en las calles es “la posibilidad de imaginar otra vida” y añadió que las asambleas territoriales están “constituyendo otras formas del tejido social”.

Escuchar y leer entrevista aquí: https://fmlatribu.com/noticias/2019/11/20/chile-javiera-manzi-el-panuelo-verde-ha-sido-tambien-un-simbolo-de-esta-posibilidad-de-encontrarnos-en-las-calles-y-cuidarnos-entre-todas/



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Feministas y pueblos originarios orientan nuestros pasos



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Raúl Zibechi


Las calles de Santiago de Chile siguen ocupadas por miles de personas que no las abandonan, pese a la represión y tampoco por el pacto firmado entre el gobierno y la oposición para desmovilizar las protestas. Se trata del Acuerdo por la paz y la nueva Constitución, que no garantiza ni la una ni la otra y es una muestra de que los políticos siguen dando la espalda a la población.El 14 de noviembre todos los partidos, de izquierda y derecha, con excepción del Partido Comunista, rubricaron un acuerdo que prevé que en abril de 2020 se realice un plebiscito donde la población decidirá si quiere una nueva Constitución y si los convencionales serán mitad parlamentarios y mitad electos o si todos deberán ser elegidos. Además exige que haya dos tercios para aprobar los acuerdos.
Por la izquierda, lo firmaron el Partido Socialista, el Partido por la Democracia, Revolución Democrática y el Frente Amplio, del cual se fugaron decenas de dirigentes que consideraron que es contrario en esencia a las demandas que las diferentes y diversas manifestaciones han enunciado en las calles de Chile (https://bit.ly/2KBPmgV).
Como está sucediendo en los principales conflictos en toda América Latina, han sido las feministas y los pueblos originarios los que han nombrado los hechos de forma más clara y contundente.
Un comunicado de la Coordinadora Feminista 8M rechaza la impunidad y asegura: este acuerdo salva de su propia crisis a un gobierno criminal que ha gobernado con las manos manchadas de sangre. Achaca al presidente Sebastián Piñera muertes, mutilaciones, violencia política sexual, torturas, secuestros y desapariciones.
Aseguran las feministas que la convocatoria de una constituyente en estas condiciones es un nuevo Congreso a la medida de los partidos, a la medida de quienes causaron esta crisis y que han administrado la precarización de nuestras vidas (https://bit.ly/35o0vu1). Sostienen que el objetivo final del acuerdo es retirarlas de las calles para convertirnos en espectadores una vez más.
El mundo mapuche se expresó a través de tres organizaciones, por lo menos: la Alianza Territorial Mapuche, el parlamento de Koz Koz y el colectivo informativo Mapuexpress.
Este colectivo hace un recuento de daños provocados por la represión, destacando la violencia sexual y las torturas. Por eso destaca que el acuerdo por la paz fue firmado en el contexto de terrorismo de Estado, mediante la aplicación de la Ley de Seguridad Interior de la dictadura de Pinochet. El riesgo mayor es que las fuerzas político-empresariales que apoyaron la dictadura y se hicieron con la mayoría del Parlamento en democracia terminen siendo las que redacten la nueva Constitución.
El Parlamento Mapuche Koz Koz, conmemora con ese nombre el histórico encuentro que las comunidades mapuche sostuvieron en la zona de Panguipulli (provincia de Valdivia) poco después de finalizar la guerra de ocupación militar chilena del territorio. Su comunicado asegura que el acuerdo apuesta a la desmovilización y aleja la posibilidad de cambios reales (https://bit.ly/2qt4zKv).
Valora que se trataría de confundir al movimiento social, ya que sólo busca crear una base para seguir usurpando el poder. La Alianza Territorial, por su parte, llama a construir una asamblea de naciones y movimientos, que puede ser similar al parlamento indígena y popular del Ecuador, ya que se propone como un espacio de articulación permanente entre organizaciones sociales (https://bit.ly/2ramG7S).
A mi modo de ver, la irrupción de pueblos originarios y feministas está modificando la vieja cultura política con mayor profundidad que cualquier debate ideológico. El impacto es altísimo y no es fácil de medir. Una pista nos la ofrece que la bandera mapuche sea la más ondeada en las manifestaciones y que ya nadie acepte depender de estructuras organizativas jerárquicas, ni se doblegue ante caudillos.
Las mujeres antipatriarcales y los pueblos indígenas nos enseñan el valor de los liderazgos colectivos, rechazando a los caciques de izquierda, a los partidos y al vanguardismo.
La prioridad para las personas organizadas y movilizadas es la construcción de espacios propios y seguros, con relaciones cara a cara, de confianza mutua, lo que resulta de mayor importancia que programas abstractos que tienen poca utilidad, ya que cuando llega el momento de ponerlos en acción, esos mismos caudillos que los redactaron los hacen a un lado. Los cabildos abiertos van en esa dirección.
Como lo enseñan las intervenciones de Silvia Rivera Cusicanqui, Rita Segato, María Galindo y Mujeres Creando, así como sectores de la Conaie y de las mujeres ecuatorianas, aparece un rechazo explícito a la cultura macho-vanguardista de colocar todas las fuerzas para aniquilar al enemigo.
Desde el alzamiento zapatista debatimos si para cambiar el mundo hay que ocupar el Estado. Ellas corrieron el debate. Está naciendo un modo antipatriarcal y anticolonial de hacer política.
Fuente: https://www.jornada.com.mx/2019/11/22/politica/024a2pol?partner=rss


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viernes, 22 de noviembre de 2019

Las mujeres migrantes por la crisis climática, las que más sufren y combaten sus consecuencias


Patricia Simón
La Marea

Un informe publicado por ECODES pone de manifiesto cómo sufren las mujeres las consecuencias del calentamiento global.


Las mujeres son, a menudo, las principales víctimas de los desastres derivados del cambio climático. Foto: Asian Development Bank/Flickr  

 La crisis climática impacta de manera diferenciada entre las mujeres y las niñas de los países empobrecidos, provocando migraciones forzadas que también conllevan riesgos diferenciados. ECODES publica un informe sobre esta cuestión, en el que nos recuerda que son también las mujeres las que están liderando en estos países la lucha contra los causantes de esta crisis climática y las que tienen más capacidad de adaptación al nuevo escenario.

Vivimos en un mundo atravesado por crecientes flujos de poblaciones en movimiento: en 2015 había 244 millones de migrantes internacionales, el 3,3% de la población mundial, y más de 740 millones de personas obligadas a desplazarse dentro de su propio país. Cada vez un mayor porcentaje de esta población expulsada de sus hogares lo hacen por las consecuencias de la crisis climática: en 2018, 17,2 milones de personas tuvieron que hacerlo por desastres climáticos.
  
Para 2050, el Relator Especial sobre las obligaciones de derechos humanos relacionadas con el disfrute de un medio ambiente sin riesgos, limpio, saludable y sostenible, calcula que “los efectos del cambio climático podrían haber provocado el desplazamiento de 150 millones de personas o más a causa de fenómenos meteorológicos extremos de evolución lenta, como el aumento del nivel del mar y la desertificación, la reubicación de zonas de riesgo elevado (como las llanuras aluviales) y conflictos por los recursos escasos”. Pese a ello, las migraciones climáticas siguen sin contar con un marco normativo específico en el Derecho internacional ni nacional, ni su especial incidencia entre las mujeres y niñas ha recibido la atención que merece hasta muy recientemente.
Beatriz Felipe Pérez se doctoró con la tesis “Migraciones climáticas: retos y propuestas desde el Derecho Internacional” y es la autora del informe Perspectiva de género en las migraciones climáticas, que acaba de presentar la fundación ECODES.

La investigación conjuga los datos globales con los ejemplos específicos apegados a la vida cotidiana de las mujeres de los países empobrecidos, los que más sufren las consecuencias de un cambio climático producido por los del Norte global. “Un aumento de la frecuencia, intensidad y duración de los fenómenos meteorológicos extremos, el derretimiento de los glaciares y los mantos de hielo, el aumento del nivel del mar, marejadas ciclónicas, la intrusión de agua salina, la acidificación del agua de los océanos, cambios en las precipitaciones, inundaciones, olas de calor, sequías, incendios forestales, un aumento de la contaminación atmosférica, desertificación, escasez de agua, la destrucción de los ecosistemas, la pérdida de diversidad biológica y la propagación de enfermedades transmitidas por el agua y por vectores”, leemos en el informe. Y las cifras son dantescas.

Unos 500 millones de personas viven en zonas afectadas por la desertificación, un fenómeno que está disparando la migración forzada. En este contexto, cuanto mayor es la dependencia de un territorio de la agricultura, mayor es su incidencia sobre las mujeres, encargadas a menudo de garantizar la producción de los alimentos de subsistencia u de los cuidados y sostenimiento de la supervivencia de los miembros de la familia. En este sentido, el informe de ECODES analiza en profundidad dos de las manifestaciones de la crisis climática con mayor repercusión entre las mujeres y las niñas: la crisis de la escasez de agua, las inundaciones

La escasez de agua

“En siete de cada diez países empobrecidos, especialmente en el África subsahariana y Asia, las mujeres y las niñas son las encargadas de recolectar el agua”, explican. Por ello, las cada vez más frecuentes y severas sequías resultado de la crisis climática están provocando que estas tengan que recorrer cada vez distancias más largas para conseguirla, lo que se traduce en mayores riesgos para su integridad, una mayor carga de un trabajo normalmente no remunerado, y un descenso en la tasa de escolarización de las niñas para que asuman esta tarea. Lo mismo ocurre con la recogida de la leña para calentar el hogar y cocinar. La deforestación de grandes masas de bosques y vegetación, con la consecuente privación de este recurso energético, está provocando migraciones forzadas.

Inundaciones y otros desastres

Desde 2010, unas 206 millones de personas al año han sufrido las consecuencias de desastres como tormentas, inundaciones, sequías e incendios. El informe expone cómo en regiones asiáticas, la indumentaria tradicional de las mujeres así como la estigmatización de que estas puedan, por ejemplo, trepar a los árboles provocó que en desastres como el tsunami de 2004 de Sri Lanka, sobreviviesen 750 hombres frente a solo 40 mujeres. Paradójicamente, estas defunciones mayoritariamente femeninas provocaron un aumento de la presión entre las mujeres jóvenes solteras para que se casasen con los viudos y asumieran los cuidados de los niños y niñas que se quedaron huérfanos.

Pero probablemente la conclusión más alarmante que arroja este informe sea el aumento de las probabilidades tras un desastre climático de que las mujeres sufran distintas formas de violencia machista: el incremento de los matrimonios forzados de niñas para reducir la carga del sustento en el núcleo familiar, así como la tendencia creciente de la mutilación genital femenina de menores, en las sociedades en las que se sigue practicando, para facilitar esos enlaces.

El hecho de que las mujeres suelan estar infrarrepresentadas en los espacios de tomas de decisiones en general, y en particular en aquellos dedicados a la adaptación al cambio climático, genera que las medidas adoptadas raramente las tengan en cuenta y que apenas tengan acceso a las ayudas y a los créditos concedidos tras los desastres .

Los efectos para la salud

La OMS, citada en el informe, estima que entre 2030 y 2050 el cambio climático provocará 250.000 defunciones anuales adicionales por las olas de calor, la diarrea, el paludismo y la desnutrición infantil, entre otras causas, que favorece la escasez de agua.

Mujeres atrapadas

Pese a que estos escenarios anticipan el riesgo para la supervivencia de estas personas hay que tener en cuenta que migrar es un proceso muy costoso física, emocional, psicológica y económicamente. Por ello, como recoge el informe, “en contextos donde los impactos del cambio climático fuerzan a las personas a huir, las mujeres, y especialmente en aquellas en situación de pobreza y exclusión” son normalmente las que no tienen recursos para marcharse. Y en aquellos casos en los que tengan descendencia, siguiendo el mandato heteropatriarcal, ellas serán las que se queden en el territorio al cuidado del tejido familiar, mientras son ellos los que emprenden el éxodo.

Violencias machista durante el viaje migratorio

La mayoría de las migraciones por causas climáticas son internas: dentro de sus propios países. Pero en aquellos casos en los que las mujeres sí emprenden una huida transnacional, es habitual que sufran diversas formas de violencia de género a lo largo del viaje. Un informe de Amnistía Internacional de 2010, citado por el de ECODES, revela que son tan altas las probabilidades de que las mujeres que migran por México hacia Estados Unidos sean violadas por el camino que las redes “las obligan a admininistrarse una inyección anticonceptiva”. Según Amnistía, “existe una extendida creencia de que hasta seis de cada diez mujeres y niñas migrantes son violadas”. Una situación muy parecida a las que llegan a España por la ruta subsahariana.

El estudio también refleja violencias en los campos de personas refugiadas y desplazadas. Pese a las numerosas denuncias y recomendaciones que se han hecho en este sentido, es habitual que la configuración de estos campamentos sigan sin velar por la seguridad, por ejemplo, al situar los baños y las cocinas alejados de las tiendas de campaña, lo que aumenta el riesgo de sufrir agresiones sexuales en los traslados.

Trata y tráfico de personas

“Se han documentado numerosos casos de mujeres afectadas por los impactos del cambio climático en Bangladesh que han migrado a la India y que han sido vendidas como esposas o víctimas del tráfico de personas con fines de explotación sexual ya que no han recibido ningún tipo de protección”, explica el informe de Ecodes.

Las redes de trata y tráfico se han fortalecido con las políticas de cierre de fronteras de los países enriquecidos al obligar a las personas que desean migrar a recurrir a ellas ante la falta de vías normalizadas y seguras. La mayoría de las víctimas de las mafias dedicadas a la trata son mujeres y niñas, que además suelen sufrir violencia física, psicológica y sexual a lo largo del proceso migratorio.
Precariedad laboral, racismo y xenofobia
Una vez en los lugares de destino, las mujeres migrantes climáticas suelen sufrir, como las que son expulsadas de sus países por otras razones, nuevas situaciones de vulneración de derechos, de clandestinidad, de explotación laboral en los sectores más precarizados del mercado (tareas de cuidado, de hostelería, de explotación sexual…), así como una discriminación administrativa (indocumentación, por ejemplo) y el racismo y xenofobia de las sociedades de destino.

Migrantes del capitalismo

El informe de ECODES parte de la premisa de que “entre las causas estructurales de las migraciones y del cambio climático encontramos un eje común: el sistema capitalista basado en la quema de combustibles fósiles. Como explica Castillo (2011), las personas migrantes climáticas son, en definitiva, migrantes del capitalismo”.

Para minimizar y combatir la consecuencia de la crisis climática entre las mujeres y las niñas, la fundación recopila una serie de recomendaciones, entre las que destaca la de “generar políticas climáticas transformadoras que integren la perspectiva de género y en las que se superen los enfoques que solo victimizan a las mujeres, con el fin de adoptar medidas para evitar, minimizar y abordar de la mejor manera posible las migraciones climáticas y los desafíos específicos para las mujeres y niñas”, así como “promover la integración y la participación de las mujeres y niñas migrantes en las sociedades de acogida”.

Porque las mujeres, además de sufrir de una manera diferenciada las consecuencias de la crisis climática, son también las que desarrollan más estrategias para hacerles frente, adaptarse al nuevo escenario y crear nuevas vías de ingresos, como ejemplifica el informe con el caso de las islas Carteret, en Papúa Nueva Guinea, afectadas por el aumento del nivel del mar. Allí, han sido mujeres las que han puesto en marcha una cooperativa de cacao de 640 pequeños agricultores y agricultoras (la mayoría)..

Un marco normativo para los y las migrantes climáticos

Las personas que huyen por la crisis climática siguen sin ser consideradas en la práctica merecedoras de asilo o protección internacional, pese a que es una exigencia que se viene haciendo desde diferentes foros desde hace años. Para paliar esta falta de protección, Beatriz Felipe, que dedicó su tesis doctoral a esta cuestión, establece dos periodos: “A corto plazo, se debería adaptar o al menos interpretar ampliamente los instrumentos jurídicos existentes para que estas situaciones cupiesen en ellos. Con un solo instrumento jurídico sería muy difícil proteger todas las formas de movilidad por la crisis climática que hay hoy en día: dentro de Estados, internacional, circular, laboral… Y en aquellos casos en los que las vidas de estas personas corriesen riesgo de volver a su país, debería aplicársele la Convención de Ginebra”. Felipe recuerda que la mayoría de los migrantes por la crisis climática lo son dentro de sus propios países, por los que debería aplicárseles los principios rectores del desplazamiento interno.

A largo plazo, “sería muy conveniente la adopción de una convención internacional para las migraciones climáticas y que se adoptasen acuerdos regionales, como en el Pacífico, donde está subiendo el nivel del mar para que países como Australia o Nueva Zelanda reciban a estas personas de manera digna y regular”.





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jueves, 21 de noviembre de 2019

Aumentan casi un 10% los delitos de violencia de género, doméstica y sexual en lo que va de año en España

Violencia de Género & Cifras 2019

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RedaccionFeminista
TribunaFeminista

#LasCifrasDeLaVergüenza en España

Dos de cada 10 detenidos en España en 2019 lo son por delitos de violencia de género, sexual o doméstica La Policía Nacional ha realizado un total de 40.919 detenciones relacionadas con la comisión de delitos de violencia de género (la que sufren las mujeres por parte de sus parejas o exparejas), de violencia doméstica (la que se produce entre miembros del núcleo familiar, sea contra hombres o mujeres) y de violencia sexual. En concreto, de los casi 41.000 arrestos, 27.733 lo fueron por delitos de violencia de género.

Este dato, que en concreto se refiere a las detenciones en el ámbito competencial de la Unidad de Atención a la Familia y a la Mujer (UFAM), es un 7,68% más que en el mismo periodo del año anterior, lo que supone que dos de cada diez arrestados en España (un 20,19%), lo son por delitos cometidos contra la mujer o entre miembros de una familia.

En los primeros diez meses de 2019, esta unidad policial ha tenido conocimiento de 62.762 delitos relacionados con violencia de género, doméstica o sexual, lo que supone un 3,57% del total de delitos de cualquier índole registrados en España. Además, supone un aumento de casi un 10% en los delitos de violencia de género, doméstica y sexual en comparación con el mismo periodo de 2018. De esos más de 62.700 delitos conocidos, 40.477 estaban vinculados con violencia de género (la ejercida por un hombre contra una mujer con la que tiene o ha tenido una relación sentimental).

Otros 16.759 estaban relacionados con la violencia doméstica; y otros 5.561 lo estaban con violencia sexual, una tipología que ha aumentado un 7,81 comparado con el año pasado. Respecto a las víctimas, durante los diez primeros meses de 2019 la UFAM ha contabilizado 54.860 víctimas de delitos que están bajo sus competencias, lo que representa un 8,8% más en el mismo periodo de 2018.

En concreto, ha atendido a casi 35.000 víctimas de violencia de género. Estos datos han sido facilitados por la secretaria de Estado de Seguridad, Ana Botella, durante su intervención en el acto de presentación de un vídeo explicativo del trabajo esta unidad policial especializada en la lucha contra la violencia de género, la doméstica y la sexual.

DENUNCIAR, «LA MEJOR FORMA DE ACCEDER A RECURSOS ASISTENCIALES»

El aumento de las denuncias en estos tres tipos de violencia, según considera la inspectora jefa Elena Palacios, se debe a un aumento «de la confianza en el sistema» y la existencia de «muchos más recursos». «La víctima se atreve a denunciar porque siente que tiene apoyos tanto profesionales como personales», ha incidido.

En cualquier caso, ha hecho un llamamiento a que las víctimas denuncien porque es «la mejor forma de acceder al resto de recursos asistenciales». «Lo que no se denuncia no existe, y si no existe es difícil que los recursos del Estado lleguen», ha apuntado. En concreto, sobre la violencia de género, la inspectora ha recalcado que «cada vez» denuncian más mujeres y lo hacen «en la fase más temprana» de la violencia. Según ha explicado, antes las mujeres esperaban, por ejemplo, a recibir el apoyo de sus hijos cuando «ya estaban emancipados».

Asimismo, Palacios ha emplazado a quienes niegan este tipo de violencia contra la mujeres a que «abran los ojos». «Que existe es evidente», ha remarcado, recordado el Convenio de Estambul, que amplía el concepto de la violencia machista. Por su parte, Botella ha tachado de «titánica» la tarea que realizan los agentes de estas unidades y ha reivindicado la necesidad de «comunicar bien» a los ciudadanos el trabajo que hacen, la «importancia» de su papel y su «vocación de atención» y de «protección» a víctimas que denuncian.

LA VIOLENCIA MACHISTA, «CUESTIÓN DE ESTADO» 

Con motivo del 25N, Día Internacional Por la Eliminación de las Violencias hacia las Mujeres, la secretaria de Estado ha reivindicado que esta es «una cuestión de Estado» y «prioritaria». En este contexto, ha reivindicado el papel de España en esta lucha y unanimidad que hubo en la aprobación de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que es, a su juicio, «un instrumento» para luchar contra «esta lacra difícil de erradicar sin unidad».

Esta unanimidad, según ha manifestado, es la que se necesita para «seguir avanzando» en esta lucha y en el desarrollo del Pacto de Estado contra la Violencia de Género. «Jamás ante un caso nos quedaremos varados, siempre nos sentimos concernidos», ha dicho la responsable de Seguridad. La UFAM se creó en 2015 y actualmente están trabajando unos 1.763 funcionarios en estas unidades, tal y como ha remarcado Botella. Por su parte, el comisario jefe de la UFAM Central, Ricardo Toro Vázquez, ha explicado que existen 173 Unidades de Familia y Mujer repartidas por todo el territorio nacional, además de la central y, según ha expuesto, este año se ha producido un aumento de la plantilla de un 14%.

450 VÍCTIMAS DE TRATA Y EXPLOTACIÓN SEXUAL EN 2019

Por otro lado, la Policía Nacional ha liberado a más de 450 víctimas de trata y explotación sexual los diez primeros meses del año. Además, se han tramitado en este periodo un total de 115 atestados , 53 por trata de seres humanos y 62 por explotación sexual, cuyas víctimas eran en su mayoría mujeres. Asimismo, la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales ha desarticulado durante este año un total de 54 organizaciones criminales dedicadas a la trata de seres humanos para su explotación sexual, laboral o mendicidad forzada.





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