RADIO "PONCHOSVERDES.FM"

jueves, 23 de agosto de 2018

Honduras. La mitad de las obreras que laboran en maquilas presenta problema de salud

Por Radio Progreso
La crisis económica, altas metas de producción, extensas jornadas de trajo, acoso laboral y la falta de atención médica de calidad, están diezmando silenciosamente la salud de las trabajadoras de la industria de la maquila en Honduras.  La mayoría presenta múltiples padecimientos de los cuales sobresalen las enfermedades músculo-esqueléticas, ansiedad y depresión.
Lo anterior lo refleja una investigación titulada “Factores psicosociales y efectos mentales en la población trabajadora de la maquila de la confección de ropa”, desarrollada en el departamento de Cortés, por la Colectiva de Mujeres Hondureñas, CODEMUH y la Universidad Autónoma Metropolitana de México.
“Las precariedad laboral y económica, y el aumento de las enfermedades van de la mano. Porque para que les alcance el salario las obreras buscan compensar la falta de dinero trabajando a un 120 por ciento y todas las horas extras que puedan, arriesgando su salud”, aseguró María Luisa Regalado, coordinadora de la CODEMUH.
En las mujeres el problema es mayor. “Es raro que nosotras perdamos un día de trabajo o algunas horas para salir al médico, por la pérdida que representa en el salario. Hasta cuando ya no aguantamos los dolores es que acudimos al Seguro Social y allí nos dan unas cuantas pastillas para aliviar el dolor y a seguir trabajando”, indicó una obrera de la fábrica Southern Apparel de ZIP CALPULES, en San Pedro Sula.
Múltiples enfermedades
La investigación expone un exceso de exigencias psicológicas del trabajo, falta de control sobre el contenido y las condiciones de trabajo, falta de apoyo social de los superiores y entre compañeros y compañeras, bajos salarios, inseguridad, baja estima, y como la situación más desfavorable la doble jornada de trabajo de las obreras.
En este estudio se reafirma que los factores de riesgo para la salud tienen su origen en las condiciones de trabajo que prevalece en la maquila. La población estudiada refleja este factor de riesgo, debido a que tienen jornadas de trabajo extensas, el 88 por ciento de esta población labora una jornada diaria hasta de 12 horas.
La investigación refleja además que, la ansiedad fue el trastorno que presentó la mayor frecuencia en la población estudiada con 55%, seguida por la depresión con el 52% y posteriormente por el distrés con el 38%.
Los trastornos asociados a los factores psicosociales incluyen un amplio abanico, que van desde los situados en la esfera psicosocial a corto plazo como la ansiedad, la depresión y distrés, a los trastornos psicosomáticos, inclusive los de la esfera biológica a más largo plazo, infartos, úlceras gástricas y los trastornos musculo-esqueléticos.
La organización del trabajo en la maquila, en especial la vinculación del ingreso económico al cumplimiento de la meta de producción por el “equipo” de trabajo, genera acoso laboral, incluso entre compañeras de trabajo.
Los datos reportan 242 casos de agresión que corresponde a casi el 55% de la población trabajadora. De estos el 34% menciona haber sido agredida por sus compañeros de trabajo y el 37% reporta haber recibido agresiones por parte de un jefe o supervisor.
Rosa Elena, uno de los muchos casos
Rosa Elena García, trabaja desde hace 16 años en la empresa maquiladora Gildan, de Zip San Miguel, en Choloma, Cortés. Entró a laborar a los 17 años.  Durante este tiempo trabajó 11 horas diarias para poder hacer la meta impuesta por la empresa que se traduce en 500 docenas de prendas de vestir.
Una obrera que labora al cien por ciento tiene que hacer casi 54 mil ruedos de camiseta en un mes. Por estas características del trabajo, el 97% de las obreras realizan movimientos repetitivos con sus manos, brazos y pies, lo que les daña los músculos y huesos, y causa agotamiento y estrés, según el estudio.
Es por eso que Rosa Elena García, desde hace 3 años comenzó a tener problemas de hombros, espalda y dolores de cabeza. El médico de la empresa y en el Seguro Social, únicamente le recetaban pastillas para calmar los malestares que sentía. En la actualidad presenta un 40% de discapacidad laboral.
“Los trastornos músculo-esqueléticos ocupacionales, son producidos por los movimientos repetitivos, carga estática, postura, precisión, vibraciones y estrés. Después de varios años de trabajar en las maquilas lleva a la clase trabajadora a padecer de dolencias en los hombros, columna, cuello, brazos y manos, que en muchas ocasiones les deja imposibilitados para desarrollar cualquier trabajo por sencillo que sea”.
En las más de 215 maquiladoras que existen en Honduras laboran más de 130 mil personas, el 80% son mujeres. Se dedican a la confección de ropa. Las prendas de vestir son elaboradas de telas hechas en Estados Unidos, que son cortadas y enviadas a Honduras para su ensamble y luego son regresadas de nuevo a las fábricas norteamericanas.
Ante la triste realidad de la clase trabajadora de la maquila la CODEMUH exige a las autoridades responsables de la prevención y atención de la salud de las trabajadoras, aprueben y apliquen políticas públicas para prevenir los accidentes y enfermedades de trabajo.
Según el Código del trabajo en su artículo 404: Se entiende por enfermedad profesional todo estado patológico que sobrevenga como consecuencia obligada de la clase de trabajo que desempeña el trabajador (o trabajadora) o del medio en que se ha visto obligado a trabajar, bien sea determinado por agentes físicos, químicos o biológicos.
radioprogresohn.net/la-mitad-de-las-obreras-que-laboran-en-maquilas-hondurenas-presenta-problema-de-salud/



Para tener más información sobre la página y nosotrxs, nos puedes escribir al mail: ecofeminismo.bolivia@gmail.com

A 78 años del asesinato de León Trotsky: la actualidad de la Revolución Permanente

Por Alicia Sagra
Trotsky representaba el hilo de continuidad con la Revolución de Octubre, con el programa y la tradición leninista, e implicaba  un enorme peligro para la burocracia que se había apoderado del poder en la ex Unión Soviética.
Por Alicia Sagra
El 20 de agosto de 1940, Ramón Mercador, por orden de Stalin, asestó el golpe que acabó con la vida de León Trotsky. No fue el primero sino el último de una serie de ataques, que comenzaron a mitad de la década del 20 del siglo pasado con la difamación, la persecución política, y que continuaron con la expulsión del partido y del  país, con el encarcelamiento y asesinato de sus familiares, amigos y seguidores políticos, con atentados contra su vida, y así hasta culminar con el picahielo asesino de Ramón Mercader. 
Es que Trotsky representaba el hilo de continuidad con la Revolución de Octubre, con el programa y la tradición leninista, e implicaba  un enorme peligro para la burocracia que se había apoderado del poder en la ex Unión Soviética.
Stalin se propuso cortar ese hilo histórico y lo consiguió. Pero su triunfo fue relativo, logró acabar con la vida del gran revolucionario, pero no consiguió acabar con su legado.

Su gran aporte programático
Trotsky presidió el soviet de Petrogrado en la revolución rusa de 1905; dirigió el Comité Militar Revolucionario del soviet que orquestó la toma del poder en octubre de 1917; fue el creador del Ejército Rojo y lo llevó al triunfo en la guerra civil;  a partir de 1917, formó con Lenin el equipo central de la conducción del partido y del Estado soviético; fundó la IV Internacional como continuidad de la Tercera. Pero hoy lo queremos recordar a partir de su gran aporte teórico- programático: la teoría de la Revolución Permanente, la teoría de la revolución socialista mundial.
¿Qué dice esa teoría?  Que en la época del imperialismo, es imposible resolver totalmente ninguna tarea democrática dentro del sistema capitalista. Que  la única forma de  completar esas tareas (la independencia nacional, el problema de la tierra, acabar con el machismo, el racismo, la xenofobia, la lgtbfobia, etc.) es si la clase obrera se adueña del poder político, instaura la dictadura del proletariado y se inicia el camino hacia el socialismo.
Dos aspectos centrales de esa teoría son: 1-  Que esa tarea no se puede completar en la esfera nacional, sino a través de la derrota del imperialismo con el triunfo de la revolución mundial; 2- Que la única garantía de triunfo es si todo ese proceso está encabezado por la clase obrera y por el partido marxista revolucionario.
¿Por qué no se pueden resolver esos problemas si no se rompe definitivamente con la burguesía?
En relación a la independencia nacional, porque en la actualidad, en la época imperialista, las burguesías nacionales son socias menores del imperialismo, por lo que pueden tener roces, con tal o cual potencia imperialista, pueden ejercer alguna resistencia, pero nunca irán hasta el final porque eso significaría expropiarse a sí mismas. Y algo parecido pasa con el problema de la tierra, ya que los mismos burgueses que son dueños de las fábricas y los bancos, son los propietarios de los grandes latifundios.
En relación a las otras opresiones (el machismo, el racismo, la xenofobia, la LGTBfobia) porque la burguesía las utiliza para dividir a la clase y aumentar la explotación y por lo tanto sus ganancias.

La Permanente y la lucha contra las opresiones
La teoría de la Revolución Permanente, nos permite entender y explica tanto a la Revolución Rusa, a partir de la cual se originó, como las que se dieron en la pos Segunda Guerra Mundial y a los procesos revolucionarios más cercanos,  como la revolución nicaragüense, así como a las últimas revoluciones del norte del África. Pero no es sólo una herramienta para analizar e interpretar la realidad, sino para responder programática y políticamente, por eso la definimos como una teoría- programa
Según esa teoría, no nos podemos identificar como trotskistas si no estamos al frente de las luchas contra el machismo, el racismo y todas las opresiones. Pero tampoco  seríamos fieles al legado de Trotsky si al participar en esos procesos, como el gran ascenso por las reivindicaciones de la mujer que se está desarrollando hoy en día, no lo hacemos con un corte de clase, llamando a las trabajadoras a organizarse  junto a su clase y a no confiar en las propuestas burguesas.
Al mismo tiempo que llamamos al conjunto  de la clase obrera y a sus organizaciones a incorporar las reivindicaciones de la mujer y a desarrollar un combate implacable contra el machismo.
Y algo similar podemos decir sobre cómo encarar la lucha antiimperialista, contra el racismo, la xenofobia, y toda discriminación sexual.
Por lo tanto,  nada tiene que ver con  el legado de León Trotsky, los llamados a la sororidad, (hermandad de las mujeres) que hacen organizaciones que se reivindican trotskistas. De la misma manera que no tienen nada que ver con la Revolución Permanente, los que con el argumento de enfrentar al imperialismo o al fascismo, dan su apoyo a gobiernos  o a dirigentes burgueses.
La historia ha confirmado la teoría de la  Revolución Permanente. La mejor prueba por la positiva son las grandes conquistas  para la mujer logradas por la Revolución  Rusa de octubre de 1917, superiores a todo lo que se haya podido conseguir hasta en la fecha en los países capitalistas más avanzados. Y por la negativa, la teoría se confirma, con el retroceso de esas conquistas con el triunfo de la contrarrevolución estalinista.  Y lo mismo podemos decir en relación a las nacionalidades oprimidas.
Entonces, si la única forma de resolver definitivamente las demandas democráticas es con el triunfo de la revolución obrera internacional,  no tendría que haber dudas sobre cuál debe ser la actitud de los trotskistas frente a las luchas democráticas (antiimperialista, por la tierra y contra todas las opresiones):  intervenir con fuerza en ellas, impulsando que la clase obrera las encabece y con un programa de independencia de clase que las oriente hacia el poder obrero y la construcción del socialismo. Al tiempo que construimos el partido nacional e internacional que las pueda llevar al triunfo.
Esa es, para nosotros, la forma de honrar la memoria de León Trotsky.






Para tener más información sobre la página y nosotrxs, nos puedes escribir al mail: ecofeminismo.bolivia@gmail.com

miércoles, 22 de agosto de 2018

Se reunieron 830 trabajos que prueban la toxicidad del glifosato: Una recopilación de pruebas


Darío Aranda
Página 12


Se llama Antología toxicológica del glifosato y es una respuesta a la defensa que hicieran del herbicida las empresas que lo producen y el ministro de Ciencia Lino Barañao. Más de 100 de los trabajos son de universidades públicas.


Los campos de soja, maíz y algodón son rociados con glifosato para que no crezca nada salvo los transgénicos.
“No hay pruebas de que el glifosato sea nocivo”, repiten una y otra vez los defensores del agro transgénico en referencia al herbicida más utilizado del mundo. “Es como agua con sal”, afirmó el ministro de Ciencia, Lino Barañao. Una reciente recopilación de investigaciones científicas, Antología toxicológica del glifosato, da cuenta de 830 trabajos académicos (de Argentina y del exterior) que dan cuenta del químico y su vínculo con el cáncer, malformaciones, intoxicaciones y abortos espontáneos, entre otras afecciones.
En Argentina se aplica glifosato en más de 28 millones de hectáreas, más de 200 millones de litros cada año. Los campos de soja, maíz y algodón son rociados con el herbicida para que nada crezca, salvo los transgénicos. También se utiliza en cítricos, frutales de pepita (manzana, pera, membrillo), vid, yerba mate, girasol, pinos y trigo. A partir del avance transgénico, aumentó el uso del glifosato, desarrollado y comercializado por Monsanto desde la década del 70, aunque en el 2000 se venció la licencia y en la actualidad lo producen un centenar de empresas.
“Esta recopilación suma 830 artículos científicos o papers, informes de investigaciones clínicas, experimentales, de laboratorio, revisiones, contestaciones, recopilación y resúmenes de congresos que han sido objeto de publicación en revistas científicas. Todos los trabajos han sido sometidos a revisión por un comité de científicos y aprobados para su publicación al ser considerados significativos”, explica el trabajo, realizado por Eduardo Martín Rossi, integrante del colectivo Paren de Fumigar de Santa Fe.
De 182 páginas, se puede acceder vía Internet, cuenta con la descripción y link de las investigaciones. Más de cien son de universidades públicas de Argentina (UBA, La Plata, Río Cuarto, Litoral). El primer capítulo precisa 141 trabajos sobre el impacto del glifosato en la salud humana. El capítulo dos detalla 102 investigaciones sobre “mecanismo de fisiopatología celular de cáncer”. El capítulo tres se dedica a “toxicidad en los sistemas orgánicos”, con 89 publicaciones académicas. El capítulo cuatro se dedica a trabajos específicos de impacto “en la biodiversidad”, con 336 investigaciones.
“No es casualidad que en los pueblos agrícolas se multiplique el hipotiroidismo, el asma bronquial, los trastornos reproductivos y las enfermedades oncológicas produciendo un cambio evidente en el patrón de morbilidad y mortalidad”, alerta el trabajo. Y recuerda que en 1996, cuando el gobierno de Carlos Menem aprobó la primera soja transgénica (de Monsanto), se aplicaban tres litros de glifosato por hectárea. En la actualidad se utilizan hasta quince litros, incluso junto a otros agrotóxicos (como el 2-4D).
La recopilación, que contó con la colaboración y edición del abogado especializado en ambiente Fernando Cabaleiro (de la organización Naturaleza de Derechos), recuerda que Monsanto publicitó “con información falsa que el glifosato era biodegradable”. En 2007 Monsanto fue condenada en Francia por publicidad engañosa. Decenas de investigaciones dan cuenta, desde hace décadas, que el herbicida “es altamente persistente en el ambiente, en el suelo y cursos de agua”.
Entre las empresas que comercializan glifosato en Argentina figuran Monsanto, Bayer, Syngenta, Red Surcos, Atanor, Asociación de Cooperativas Argentinas, Nufram, Agrofina, Nidera, DuPont, YPF y Dow.
La antología denuncia que la autorización de los agrotóxicos (llamado “fitosanitarios” por las empresas y funcionarios) se realiza en base a estudios de las propias empresas y que sólo analiza los efectos agudos (no investigan qué produce un químico en el largo plazo de exposición). En el caso de glifosato, “Monsanto sólo experimentó tres meses con roedores”. En base a ese estudio, la empresa definió que el herbicida no producía efectos adversos.
“Científicos independientes midieron efectos crónicos (durante dos años). A partir del cuarto mes los roedores machos presentaron tumores. A partir del séptimo mes comenzó el mismo proceso en hembras. Y en el mes 24, el 80 por ciento de los roedores tuvo tumores”, explica la recopilación.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) es el organismo estatal que evalúa y autoriza el uso de agrotóxicos. Es denunciado por los organizaciones socioambientales, ONG y por los propios trabajadores del Senasa de estar dominado por las grandes empresas del agronegocio. “La última revisión de seguridad ambiental e inocuidad alimentaria del glifosato en Argentina fue en el 2000. Para esa fecha no existían protocolos para evaluar los riesgos crónicos y cancerígenos”, denuncian los autores de la recopilación. Y exigen que el Senasa revalúe la autorización del glifosato, en base a estudios independientes (no de las empresas).
Leer más: Algunas de las investigaciones, Darío Aranda.
Fuente: https://www.pagina12.com.ar/136440-una-recopilacion-de-pruebas

Para tener más información sobre la página y nosotrxs, nos puedes escribir al mail: ecofeminismo.bolivia@gmail.com

Brasil, el país más peligroso para quienes defienden la tierra y el ambiente

Resultado de imagen para Brasil, el país más peligroso para quienes defienden la tierra y el ambiente

Marcelo Aguilar
Brecha


Era madrugada en Pau d’Arco, en el norteño estado de Pará, el más peligroso en Brasil para quienes luchan por la tierra. Unas familias sin tierra volvían a ocupar la hacienda Santa Lucía. Fueron masacradas. Nueve hombres y una mujer resultaron asesinados el 24 de mayo de 2017, en una acción de la Policía Militar (PM) y la Policía Civil del estado. Quince policías fueron apresados preventivamente, pero luego los liberaron. Nada nuevo bajo el sol. Según la ONG Global Witness, en la última década Brasil ha sido el país más peligroso del mundo para quienes defienden la tierra o el ambiente: muestra un promedio de 42 asesinatos por año desde 2012. En 2017, con 57 muertes, lideró nuevamente el ranking mundial. La mayoría de las masacres fueron ejecutadas por la Policía Militar o por pistoleros en connivencia con agentes del Estado.
La de Pau d’Arco fue la más grande registrada en Brasil después de la matanza de 19 campesinos en El Dorado dos Carajás (también en Pará), que conmovió al mundo en 1996. Pero no fue la única en 2017. Según un informe de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), se registraron otras cuatro. El pasado 19 de abril nueve campesinos fueron asesinados en Colniza (estado de Mato Grosso) a tiros de escopeta calibre 12 y golpes de machete, algunos mostraban señales de haber sido torturados. El potencial industrial (minero y maderero) en esa zona hace que allí el conflicto agrario sea muy intenso. Diez días después, en Vilhena (estado de Rondonia), tres trabajadores fueron asesinados por apoyar la lucha por la reforma agraria de familias sin tierra. En Lençois (Bahía) ocho líderes negros de la comunidad Lúna fueron asesinados a tiros en sus casas por un conflicto que desde 2015 redujo la población de 40 familias a 12. La cuarta masacre ocurrió en el estado de Maranhão contra los indígenas de la etnia gamela, que fueron atacados a machetazos por un grupo de pistoleros que intentaban tomar sus tierras a la fuerza, y terminó con 22 indígenas gravemente heridos. A algunos les cortaron las manos. La justicia no ha hallado a ningún culpable.
“Somos un país de latifundistas, donde el poder de la tierra dominó históricamente la política. Por eso la lucha por la tierra es la lucha por Brasil. El ‘coronelismo’ de los dueños de la tierra y la idea del poder acabó no solamente boicoteando la posibilidad de hacer la reforma agraria, sino que avanzó hacia una nueva etapa más agresiva, con la llegada de una nueva fuerza: el agronegocio”, comentó a Brecha Clodoaldo Meneguello Cardoso, coordinador del Observatorio de Educación en Derechos Humanos de la Universidade Estadual Paulista.
“Nuestra historia es racista y violenta. Nuestro ambiente ideológico y social también, y no se incomoda con la muerte”, apuntó por su parte Rubén Siqueira, de la CPT, desde Manaos. Según Siqueira, estamos frente a una “contrarreforma agraria” sustentada en la impunidad, y una justicia que está hecha “para no funcionar y garantizar privilegios”, con procesos lentos, intrincados, que facilitan “chicanas, omisiones y connivencias de todo tipo”. Además de la policía, surge otro actor relativamente nuevo entre los asesinos: las compañías privadas de seguridad. En muchos casos acaban asociadas a la policía en desalojos violentos que desembocan en masacres, o en crímenes por encargo. En estas condiciones, el derecho a la tierra ya no lo es, es un privilegio. Siqueira señaló que es la impunidad la que exacerba la violencia: “Genera esa arrogancia y prepotencia de que puede matar comunidades enteras. Existen actores que lo demandan y exigen, y esa impunidad les garantiza las condiciones”. “No podemos subestimar estas muertes, no es un problema colateral del sistema, sino la columna vertebral de su radicalismo contra los pobres.” Por su parte, el profesor Meneguello concluyó: “Sin reforma agraria, esta matanza continuará”.



Para tener más información sobre la página y nosotrxs, nos puedes escribir al mail: ecofeminismo.bolivia@gmail.com

Encuentran rastros de un controvertido herbicida en cereales Quaker y Cheerios




Mihir Zaveri
New York Times




El glifosato es un herbicida muy utilizado, aunque la Organización Mundial de la Salud ha advertido que posiblemente es cancerígeno. Credit Seth Perlman/Associated Press


Un grupo de investigación y activismo medioambiental encontró rastros de un polémico herbicida en cereales como Cheerios, Quaker Oats y otros alimentos para el desayuno, lo que asegura podría aumentar el riesgo de que los niños padezcan cáncer.
El reporte surge en medio de un debate sobre qué tan seguro es el glifosato, que reguladores estadounidenses afirman probablemente no causa cáncer, mientras que la Organización Mundial de la Salud ha dicho que es posiblemente cancerígeno.
El Environmental Working Group dijo en su reporte, publicado el 15 de agosto, que hizo pruebas en 45 muestras de alimentos pensados para el desayuno fabricados a partir de granos de campos donde se utilizan herbicidas. A partir de un grupo estándar, encontró presencia de glifosato en 31 de los alimentos.
“Son niveles por encima de lo que se puede considerar seguro y en comidas para el desayuno muy populares”, dijo Alexis Temkin, el toxicólogo del grupo que ayudó a realizar en análisis para el reporte.Los hallazgos del Environmental Working Group, que desde hace mucho se opone al uso de pesticidas que podrían terminar en alimentos de consumo final, fueron muy reportados. Sin embargo, el tema de qué tan seguro es el glifosato sigue siendo incierto.
Este químico ha sido protagonista de miles de acciones legales, acusaciones de investigaciones mal hechas y en la oposición como en la defensa del producto fabricado por Monsanto, la empresa que lo desarrolló hace cuarenta años y lo convirtió en el herbicida más popular del mundo.
Scott Partridge, vicepresidente de Monsanto, dijo en una entrevista que cientos de estudios dan cuenta de la seguridad del glifosato y que no causa cáncer. Dijo que Environmental Working Group solo tiene fines activistas.
“Tienen una motivación específica”, dijo. “Quieren causar miedo y distorsionan la ciencia”.
Al centro de las críticas del glifosato, que previene que las plantas realicen la fotosíntesis, hay una decisión de 2015 del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud; la agencia sugirió declarar el glifosato como un posible cancerígeno.
En Estados Unidos eso llevó a estados como California a declararlo como químico que puede causar cáncer y la semana pasada un jurado halló culpable a Monsanto de no haber advertido a un jardinero que lidiaba con Roundup, el herbicida de la empresa, de los posibles peligros de estar expuesto. El hombre, según sus abogados, desarrolló un linfoma no Hodgkin por el uso del herbicida en su trabajo, como el encargado de control de plagas en el sistema escolar de California.
A Monsanto le ordenaron pagar 289 millones de dólares en daños. La empresa dice que enfrenta unas 5200 demandas similares.
Hay investigaciones que indican que el glifosato tiene otros efectos adversos sobre la salud. En un estudio publicado el año pasado en Scientific Reports, revista hermana de Nature, se encontró que las ratas que consumían dosis muy bajas de glifosato diariamente mostraban señales tempranas de enfermedad por hígado graso en tres meses y que estas empeoraron después.
Sin embargo, muchos reguladores e investigadores dicen que el glifosato es seguro.
La clasificación del Centro Internacional de Investigaciones fue disputada por reguladores europeos y estadounidenses, y un nuevo estudio de investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos “no observó ninguna asociación entre el uso de glifosato y el riesgo general de padecer cáncer”.
Tanto Quaker Oats como General Mills, fabricante de los Cheerios, dijeron que sus productos cumplen con los estándares federales estadounidenses y son seguros de ingerir.
“Nuestros productos cumplen con todos los requisitos de seguridad y normativos, aunque estamos dispuestos a ser parte de la discusión y nos interesa colaborar con nuestros pares industriales, reguladores y otros interesados respecto al glifosato”, dijo un portavoz de Quaker.




Para tener más información sobre la página y nosotrxs, nos puedes escribir al mail: ecofeminismo.bolivia@gmail.com