RADIO "PONCHOSVERDES.FM"

sábado, 23 de septiembre de 2017

Feminización & ¿Política? La testosterona rompe España


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Anita Botwin
CTXT

Me pregunto si la crisis de Catalunya se hubiera gestionado de otra manera de haber sido mujeres feministas las protagonistas

Esta semana Ada Colau y Manuela Carmena hablaron en El Intermedio sobre la situación en Catalunya. Las redes sociales les agradecieron la manera que tuvieron de tratar el tema: con diálogo, ternura y comprensión. Esa es la España que muchos queremos.
Nos encontramos en una situación en la que no parece que vaya a existir diálogo, al menos de momento. Se ha tensado la cuerda hasta tal punto que esperamos inquietos cuándo se va a romper, si no se ha roto ya. Llegados a este punto, me pregunto cuánto tiene que ver en el momento en que nos encontramos la forma de hacer política tradicional y hecha hasta ahora por hombres. La política de la pelea de gallos: “Pongo los huevos aquí, y de aquí no me muevo”.
En esta línea, Ada Colau habló sobre el referéndum catalán y lamentó que las “posturas extremas tienden a generar bloqueo en donde la mayoría de personas no se sienten cómodas ni identificadas”. Y aconsejó “feminizar la política, bajar la testosterona y superar las dicotomías de blanco y negro”.
La feminización de la política tiene como objetivo romper con las lógicas masculinas que tienden a favorecer formas de ser que no son tan frecuentes entre las mujeres, como la competición, la disputa, la generalización y la jerarquía. Huir de la lucha sin escrúpulos por el poder también ligado a políticas tradicionales sería fundamental para el cambio real y un nuevo paradigma político y social. En esta nueva manera se partiría desde lo colaborativo, lo horizontal, la escucha activa y el diálogo, algo que debido a los roles asignados por el patriarcado se ha asociado fundamentalmente a las mujeres.
Los valores de los cuidados que se nos han impuesto tradicionalmente nos han encasillado. Hemos estado en la esfera privada, lejos de donde se decidía nuestro presente y futuro. Mientras nosotras cambiábamos pañales, también aprendíamos valores como la empatía y el respeto por las relaciones humanas –algo es algo--. Estar más en contacto con quienes nos han rodeado nos ha permitido ser capaces de entender y poder solucionar conflictos sin tener que usar el cuchillo jamonero.
En las reuniones sociales e incluso en espacios ligados al activismo político solemos escuchar más que los hombres y ocupar un segundo plano –también porque hablamos menos--. Esto también es una consecuencia del patriarcado. Por ello, creo que somos más pacientes, analíticas y capaces de resolver conflictos desde otro ángulo.
Con todo esto no quiero decir que políticas como Esperanza Aguirre o Ana Botella representen ni de lejos la feminización de la política. El hecho de ser mujer no te otorga directamente la medalla de honor de la paz y la resolución de conflictos. Este tipo de mujeres ha imitado los roles más ligados a la forma de hacer política masculina y tradicional, sin escrúpulos ni miramientos. Aprendieron el precio del poder y pagaron su coste, pero ni de lejos apoyaron ni propusieron políticas feministas.
Me pregunto si se hubiera gestionado de otra forma la crisis de Catalunya de haber sido mujeres feministas las protagonistas. O en su caso, hombres que entiendan la política con una lógica feminista y horizontal. Lo cierto es que de momento no nos han dado permiso para comprobarlo porque después de todo aún no hemos abandonado del todo la esfera privada.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Elige tu propio género: Judith Butler, la filósofa que borró el límite entre los sexos

Estrella en su campo, Butler postuló que el género es algo que se construye a través de pautas culturales. Y habló de "terrorismo sexista
Elige tu propio género: Judith Butler, la filósofa que borró el límite entre los sexos
Ana Prieto
Especial para Clarín
Judith Butler convoca como una estrella de rock. Las entradas para asistir a su conferencia “Cuerpos que aún importan”, organizada por la Red Interdisciplinaria de Estudios de Género de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, se agotaron hace un mes, y el día de la convocatoria-la semana pasada- la cola dio la vuelta a la manzana para desembocar en el auditorio universitario de Caseros II, donde 400 personas la vieron en vivo, otras 600 frente a una pantalla en la cafetería, una buena cantidad de alumnos desde la Universidad de la Rioja, y cualquier interesado vía streaming.
Butler es profesora de literatura comparada en la Universidad de California en Berkeley y una filósofa de renombre mundial que se ha desarrrollado en el campo de la teoría feminista. En 1990 publicó El género en disputa, un libro que revolucionó para siempre la forma de concebir la identidad de género tanto dentro de la academia como en el movimiento y activismo LGBTQ. Propone desnaturalizar los conceptos de sexo, género y deseo, y entenderlos como construcciones que establecen normas culturales que violan la voluntad de todos los sujetos que no se ajusten a ellos. Su tesis de que el género consiste en una actuación repetida y obligatoria en función de determinadas normas –a lo que llama “género performativo”–, y por lo tanto en una construcción social continuamente reforzada hoy es, en efecto, la forma predominante de pensar sobre el tema.
Butler saludó en castellano y se disculpó por no poder dar toda su conferencia en ese idioma. Tras preguntarse por la dimensión ética y política de las teorías sobre el cuerpo, puso el foco en la necesidad de intervenir críticamente en las categorías que, en silencio, rigen nuestras vidas: “Las definiciones que se dan por sentadas en el campo político hacen que la vida sea menos vivible”, dijo. “Mi opinión es que la vida sería más vivible si no estuviésemos limitados por categorías que no nos funcionan. La tarea del feminismo, la tarea de la teoría queer y del activismo es, sin duda, hacer que sea más fácil respirar, más fácil moverse por la calle, más fácil obtener reconocimiento cuando lo necesitamos, más fácil tener una vida que podamos afirmar con placer y alegría, incluso en medio de las dificultades”.
Butler, quien ha abierto verdaderas vías de pensamiento para ejercer el disenso, la libertad y la protesta de un modo significativo, trasladó su reflexión hacia una preocupación por la precariedad en sentido amplio: “Aunque mi pensamiento se ha relacionado con el feminismo, la política de género y los derechos sexuales, me parece importante ver cómo la cuestión de quién es reconocido se extiende a otras poblaciones que hoy viven una vida precaria”. Ejemplificó con quienes ponen el cuerpo para movilizarse y protestar medidas de austeridad, leyes inmigratorias injustas o racistas, condiciones de explotación o la violencia policial. “Las personas se reúnen no solo para expresar su oposición a las políticas que hacen que su vida sea invivible, sino también, simple y enfáticamente, para estar juntos en público y llamar la atención sobre esas vidas corporales que sufren”.
A fines de marzo Butler visitó México por primera vez y dio una conferencia en la UNAM en la que dijo que los 43 normalistas desaparecidos hace ya casi un año en Ayotzinapa merecen un duelo global. En su conferencia en la UNTREF trajo esa experiencia: “Cuando pensamos en esos estudiantes para llorar su pérdida y demandar justicia, somos conscientes de que desaparecieron porque ejercieron su derecho a reunirse, es decir, el derecho más básico de la democracia, y se los trató como criminales y como enemigos del Estado. Esas pérdidas y su desaparición merecen ser reconocidas, y es significativo que un equipo argentino (en referencia al Equipo Argentino de Antropología Forense) haya ido al lugar de los hechos. Argentina sabe sobre desapariciones”.
La conferencia culminó con una reflexión en torno al femicidio, al que Butler concibe como producto de una estructura social que hace que las muertes violentas de las mujeres no sean lamentadas. Citó a dos autoras latinoamericanas que han reflexionado largamente sobre el tema: Rita Laura Segato, de Brasil, que incluye en la acepción de femicidio a las mujeres trans, y Monserrat Sagot, de Costa Rica, que lo describe como una forma extrema de terrorismo sexista. Y como cualquier tipo de terrorismo, envía un mensaje a quienes permanecen vivos: subordínate o muere. “Hay mucho trabajo teórico por hacer”, señaló Butler. “¿Cómo entendemos la especificidad de terror sexual? ¿Cómo se relaciona con la dominación y el exterminio? ¿Qué modalidades psíquicas implica estar aterrorizada? Estas preguntas nos ayudarán a entender cómo intervenir globalmente para exigir una reconceptualización de esta forma de asesinato. Sólo entonces sabremos cómo contrarrestar las historias que culpan a las mujeres por sus propias muertes, que convierten a los hombres en caracteres patológicos, o que dan una versión empática sobre su furia descontrolada”.

https://www.clarin.com/cultura/judith_butler-teoria_queer-untref_0_BJ6KsfYvQg.html

Para tener más información sobre la página y nosotrxs, nos puedes escribir al mail: ecofeminismo.bolivia@gmail.com

El Observatorio Madrileño exige al Parlamento la aprobación de una Ley de protección integral al Colectivo LGTB

Por Fundación Arcópoli

Las personas LGTB necesitan una protección integral de sus derechos para los que la ley LGTB presentada en el Congreso es una magnífica oportunidad de poder establecer herramientas claras en materias donde las leyes autonómicas no alcanzan.
El Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia, proyecto de la asociación madrileña Arcópoli en el que participan otras 15 entidades de la Comunidad de Madrid y que trabaja directamente los casos de incidentes de odio y discriminatorios al colectivo LGTB desde el 1 de enero de 2017 hasta hoy tiene registrados 217 incidentes de este tipo solo en la Comunidad de Madrid, lo que demuestra la situación de desprotección que aún sufre el colectivo LGTB.
El Observatorio ve vital la aprobación de una ley que pueda desarrollar medidas para luchar contra la discriminación al colectivo LGTB en campos como asilo y refugio, currículum educativo, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, Instituciones Penitenciarias, el Ejército o las embajadas y consulados, así como proteger a Ceuta y Melilla en las competencias que no tiene transferidas.
Desde el Observatorio vemos imprescindible una ley específica LGTB como la recién aprobada en Malta y no una ley antidiscriminatoria en general como en Reino Unido o Alemania ya que las leyes generales que tratan la discriminación, como la ley española sobre la Intolerancia en el deporte trabajan algunas discriminaciones pero postergan a menudo las medidas contra la LGTBfobia, al ser controvertida aún nuestra visibilidad en algunos ámbitos como deporte o el  ejército, algo que no podemos permitirnos. Algunas administraciones siguen sin implicarse contra la LGTBfobia.
La situación legal que tenemos ahora con leyes autonómicas exclusivamente provoca que por ejemplo una persona que ofrecía curar a las personas LGTB en Madrid haya puesto su sede en Toledo, donde no hay ley aplicable. Esto es inadmisible y debemos tener una armonización para que todas las personas LGTB tengan sus derechos salvaguardados.
España debe seguir siendo la referencia LGTB en la que se ha convertido. En los últimos años hemos retrocedido a nivel estatal en el índice LGTB de ILGA Europe, donde solo hemos progresado gracias a los avances autonómicos de Cataluña, Extremadura, Comunidad de Madrid, Región de Murcia o Islas Baleares, pero medidas como eliminar Educación para la Ciudadanía que nos restaba presencia en las aulas, nos hizo retroceder.
La mayoría de los agresores son menores de 30 años, lo que implica que hay un fallo educativo en materia de respeto e igualdad. Por ello exigimos que la ley LGTB profundice en una educación en valores, que hable de todas las realidades sociales y familiares.
Por último, queremos señalar que es vital que haya sanciones administrativas para complementar el sistema de sanciones penales como ocurre en la regulación del tráfico o en la intolerancia en el deporte. Tenemos comprobado que apenas un 25% de las víctimas que llegan al Observatorio acuden a los tribunales, por lo que solo las medidas penales son claramente insuficientes.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Salud mental & capitalismo: Mujeres encerradas

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Josefina López Mac Kenzie y María Laura D’ Amico
Revista Anfibia

Manicomios, decálogo de la denigración

En Melchor Romero, a diez kilómetros de La Plata, funciona uno de los tres grandes neuropsiquiátricos estatales de la provincia de Buenos Aires. En un edificio rodeado de un gran parque hay 526 personas internadas; de ellas, 217 son mujeres. Algunas viven ahí desde hace 30, 40 y hasta 60 años. Aisladas, con la memoria de los tratamientos de electroshock y sin derecho a la intimidad, sus destinos están atados a una cuestionada institución que debe desaparecer en el año 2020. Ella acepta conversar en la penumbra de la sala, mirando hacia una puerta por donde se quiere meter la mañana.

Disfruta de observar los pájaros sobre los árboles, y sonríe en ese acto sencillo. Carmen es una de las mujeres con más manicomio encima: acaba de pasar sesenta inviernos en el hospital Alejandro Korn. Es también una de las pocas pacientes que no toman medicación psiquiátrica. Y la única que todos los días deja su sala con algún objetivo: conseguir hilo para bordar, cortar flores de los jardines, hacer mandados. Si tiene plata, compra masas finas en una panadería que queda a unas cuarenta cuadras. Cuando se cansa le pide a algún policía que la devuelva en patrullero, gratis.

−¿Qué me va a pasar? −dice.

Otras mujeres llevan demasiado tiempo alojadas en este neuropsiquiátrico público creado a fines del siglo XIX a diez kilómetros de La Plata, en un predio verde y abierto pensado para transmitir la ilusión de la libertad. América vive ahí hace 43 años; Ana, hace 38; Beatriz, hace 35. Sus nombres reales son otros y la lista es larga. Casi todas llegaron con “esquizofrenia paranoide” y sin obra social cuando tenían entre 20 y 50 años y eran solteras sin hijos, madres solteras o viudas. Estaban “enfermas de los nervios”. “Trastocaban la vida familiar” con sus conductas. Tenían alguna pena de amor, algún aborto o habían sufrido algún abuso.

Ayer “enfermas” y hoy “usuarias” del servicio de salud mental, todavía habitan las salas de pacientes crónicas, soportándose y soportándolo todo, comiendo poco y feo, sin derecho a la intimidad, al silencio, a la soledad. Para el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias (GTDA) de la ONU, en historias como éstas existe una privación de la libertad arbitraria. En mayo, después de su segunda visita oficial a la Argentina, el GTDA difundió un informe preliminar que enfoca casos “alarmantes” de personas confinadas hasta 63 años en instituciones “sin perspectivas reales de liberación por carecer de recursos y de redes sociales para vivir en la comunidad”, a pesar de lo que plantean la ley nacional de salud mental y su par provincial, en marcha desde 2013. Este universo incluye las internaciones eternas de personas con padecimientos mentales que salieron del sistema penal.

Es el caso de una mujer de 87 años, madre soltera y ama de casa, que en 1984 llegó a Romero desde la cárcel de Olmos, donde estaba presa por homicidio, y aunque obtuvo el alta lleva 33 años en las fauces de la maquinaria psiquiátrica: no tiene a dónde ir. En otras palabras, aunque no haya más internaciones forzosas y las puertas de Romero −el primer neuropsiquiátrico open-door que tuvo el país− estén más abiertas que nunca, cuando las familias no existen, no pueden o no quieren cuidarlas, estas personas dependen del apoyo del Estado para cruzar el muro. Eso es lo que la ONU le exige al gobierno argentino para concretar un desafío de la envergadura del cierre de los manicomios.

Carmen y los electroshocks

Carmen (85) tuvo una infancia alegre; le gustaba pasear por Villa Domínico, hizo hasta cuarto grado y trabajó en una fábrica de botones hasta que murió su madre adoptiva. No se casó ni tuvo hijos. El 1º de julio de 1957, hace sesenta años, su hermana la internó en Romero, donde le diagnosticaron “esquizofrenia paranoide”. Otros médicos escribieron: “HISTERIA”. Tenía 24 años y “tendencia al suicidio”. Había estado internada en el Policlínico de Lanús. Al Korn llegó un poco desorientada y preguntando si ahí también la iban a castigar. La respuesta llegó rápido. En los primeros diez días la sometieron a diez comas insulínicos que para los médicos no dieron resultado.

Se le indicó entonces un tratamiento con electricidad. “Luego de practicados varios shock muestra remisión sintomatológica”, escribe alguien en su maltratada historia clínica el 15 de agosto de 1957, y esto motiva su alta. Pero al año siguiente Carmen vuelve al neuropsiquiátrico y eso significa la vuelta a los comas profundos (treinta en total) y a los electroshocks “cada día y medio, hasta completar veinte”. El cóctel de electricidad, insulina y contención mecánica continuó cinco años más. Medio siglo después, mientras mira los pájaros por la puerta entreabierta de la sala Bejarano y se hace crecer un rodete gris sobre la tapa de la cabeza, ella denuncia esas prácticas con palabras −algunas más comprensibles que otras− y con gestos: las manos en las sienes, la mueca de morder algo duro y el dolor en el rostro. Luego se envuelve con sus propios brazos para recordar que llegó a Romero en ambulancia y “como un matambre”. −Eso no se hace −repite.

Al parecer se hizo hasta hace poco. Durante una recorrida a pie por el predio una mañana en que la bruma borra las copas de los árboles, una trabajadora del hospital asegura que ella presenció una sesión en 2011. En 2014, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) incluyó “la persistencia de intervenciones como el electroshock” en una extensa presentación judicial sobre condiciones de vida en Melchor Romero que terminó con la intervención de la Dirección Asociada de Psiquiatría de este hospital.

Y el año pasado, el Órgano de Revisión Local (ORL) de Salud Mental bonaerense adhirió a una resolución de la Secretaría de Salud Mental de Jujuy que prohíbe la “terapia electroconvulsiva”. Pero algunos profesionales consultados en Romero para esta nota relativizan la demonización de esta práctica:

“El tema es el abuso que se hizo de esto acá”, distinguen. Y agregan que, salvo por el impacto visual que produce en los testigos, no es peor que bloquear las emociones de las personas con psicofármacos; llamarlas por el apellido a los gritos; dejarlas sin privacidad; o manejarles los cuerpos con traslados entre salas y modos de vestirse.

−La anulación de ese otro, la masificación, la pérdida de singularidad −resume Andrea Tomasini, trabajadora social del neuropsiquiátrico−.

Que sea para todos lo mismo. En seis décadas, Carmen conoció todo este decálogo de la denigración. Por milagro, a su cuerpo ágil y menudo le queda resto para pasear por Melchor Romero, su barrio; un pueblo armado en función del hospital cuando se diagramó la ciudad de La Plata y se fue empujando a esa zona a los locos, a los retrasados mentales y a los presos. Ella sale del hospital todos los días, aunque el personal de seguridad tienda a pararla, por vicio institucional o sobreprotección.

Por ahora siempre vuelve. Su capital es la voluntad.

Ana y el paraíso terrenal

Los electroshocks también se hacían en la institución de Lomas de Zamora de donde huyó Ana (79). “Dos veces me escapé de ahí”, dice, e igual que Carmen representa estos experimentos con las manos en las sienes. Ana dejó la escuela primaria para ir a limpiar a lo de una señora. Nunca se casó ni tuvo hijos.

A Romero llegó con su madre desde Villa Ballester, en 1979. Tenía 42 años y un cuadro de “esquizofrenia paranoide residual”. La ficha de ingreso informa que se negaba a comer. La opinión de Ana es que la internaron por trastornos en los intestinos y estar “enferma de los nervios”. −A mí me trajeron engañada. Llegué acá a la una de la tarde, en ambulancia. Los informes institucionales dicen que, si hubiera tenido dinero, su familia la hubiera podido “externar”.

Hoy sólo la visita su hermana, que es peluquera y una vez al mes le corta y tiñe de negro el pelo lacio, ahora corto, tesoro de su juventud.

También le lleva obleas rellenas, le deja unos pesos y le regaló la lámina en tonos naranja que está pegada contra la pared y enmarca su cama. Su vida.

−Es un ángel del paraíso terrenal, se merece el cielo y la tierra entera −dice, y muestra unas zapatillas blancas sin cordones que le regaló su hermana, su ángel, la última vez.

Ana tiene pocas pulgas. Cuando se enoja levanta la voz y manda a la mierda revoleando un brazo por encima del hombro. Si está de buen humor canta canciones de iglesia y conversa. Cuenta que a ella le decían “muerta de hambre” y con razón, porque no tiene a dónde ir. Y que recordarlo le “pudre la sangre”.

−El pasado pisado −prefiere. Los 38 años de encierro han hecho un trabajo implacable en su cuerpo: está muy encorvada, siempre parece cansada y pesa 37 kilos. Llegó a pesar 30 y depender de cuidados intensivos. Hasta hace poco salía a hacer mandados e iba a misa en la parroquia del hospital.

Pero en una caída desde su propia altura se fracturó el brazo derecho y ya casi no deja la sala Bejarano, que habita con 26 compañeras de vida no elegidas. Como en otras salas de mujeres del Korn, hay poca ventilación y pocos espejos, un comedor gris y un baño sin puerta. Dos perros y gatos de todo tamaño y color andan por las camas, las frazadas y los roperitos.

En el hall de entrada se exhiben carpetas con el apellido de las pacientes en el lomo; están divididas en la historia clínica y la psiquiátrica, como quien escinde cuerpo y alma. Y afuera se juntan colchones viejos y sillas de ruedas desvencijadas.

−La comida es una porquería −dice Ana−. Ni los chanchos comen esto. El desayuno se sirve entre las 5 y las 6, el almuerzo a las 11 o 12, la merienda tipo 3 y la cena a eso de las 7. Varias mujeres de esta sala mendigan comida. Ana a veces pide “el refuerzo” (un par de galletitas, un huevo duro, un pedazo de queso) y se lo da a una mujer que vive postrada en otra cama.

−Ella antes era linda y trabajaba −señala. Experta en nombres y apellidos, edades, fechas de cumpleaños, y circuitos de mujeres por el hospital, se acuerda de una que llegó de la sala Maldonado: “Esas eran bravas…”. De la que se fue “a vivir con la hija”. De otra que cazaba palomas al vuelo y se las comía crudas. Y de una española de La Coruña que “tenía una hija con plata que la dejó acá. Murió en la guardia”. Su capital es la memoria, robusta en su cuerpo frágil. Y con ella lee el paso del tiempo. Su deseo actual es salir a visitar a su madre, que tiene 90 años y se está quedando ciega en Villa Ballester. Pero no se ilusiona mucho: no tiene plata. (*)

Edith Piaff 

“Mujer con muñeca”, la foto que Helen Zout le sacó en Melchor Romero para la serie El dolor, es de 1989, cuando ella tenía 44 años y ya llevaba nueve internada. Era viuda. En ese instante en blanco y negro que dio la vuelta al mundo, ella sostiene, absorta, una muñeca de trapo. De fondo se ve la sala del hospital que esta profesora siguió habitando hasta el 29 de junio pasado. Ese jueves, a media mañana, la externación de esta paciente histórica sorprende a los trabajadores del Centro de Atención Primaria en Rehabilitación (Caper), que tienen su foto más famosa pinchada en un panel del consultorio y corren a despedirse, conmovidos. −Gracias, muchas gracias por todo. Y sigan trabajando por los pacientes −dice la mujer, desde el auto que la traslada con unas pocas cajas donde caben sus pertenencias, 72 años de vida y 36 de manicomio.

−Me alegra que te vayas de este lugar −la alienta tomándole las manos Sandra Vitale, jefa del Caper. Una vez que el auto se aleja, la médica se permite la emoción:
− ¡Que lo parió! −.

Sabe que su destino no es una casa sino otra institución, privada, que quizá no garantice días mejores. Este centro de salud para personas internadas funciona en el hospital desde 2001 y, dentro del Movimiento por la Desmanicomialización de Romero (MDR), pelea por “un proceso de sustitución del manicomio democrático y sustentable”. En su fachada un mural dice Libertá. Movimiento. Amor. A pocos metros hay una sala de varones y una de mujeres. Y al lado un edificio con faja de seguridad guarda un voluminoso depósito de papeles y carpetas abandonados a su suerte.

En la sala F, donde vivió la mujer con muñeca, quedan su cama vacía, un almanaque 2014, algunas otras fotos suyas y lo mejor: el recuerdo de sus canciones en francés, que explica por qué alguien anotó en su historia clínica “Edith Piaff” en birome azul. Por lo demás, es una mañana como cualquiera: una enfermera acomoda pastillas en una bandeja de madera; una muchacha desnutrida enfila al comedor; una mujer espera el almuerzo doblada en una silla plástica; y una señora ciega pide García Lorca en braille (quiere Bodas de sangre y poemas). Hay cucarachas, una rata muerta y las ventanas están cerradas. Afuera, en la inmensidad del predio, una figura camina cargando bolsas; asoma momentáneamente entre plátanos, pinos y hojas secas, y desaparece en la bruma. Más allá, un muchacho teñido de amarillo fuma en soledad sobre un tronco. Se oye el motor de un camión que recoge ropa sucia de las salas en bolsas de tela roja. Y llegan ruidos desde la sala D, donde hay refacciones en marcha. Entre los andamios, en un mural con dibujos infantiles en colores, se lee: No seamos normales, seamos felices. También: Vivir solo cuesta vida.

“Todos tienen que salir”
Al cierre de esta nota quedaban 526 personas internadas en Melchor Romero, uno de los tres grandes loqueros estatales de la provincia de Buenos Aires. De ellas, 217 son mujeres, distribuidas en distintas salas. En las de crónicos ya no se permiten nuevos ingresos, aunque a veces ocurren; son personas sin redes de afecto o personas en situación de calle, que encuentran una cama y un plato de comida. −Todos están mal internados y tienen que salir −dice Belén Maruelli, médica generalista del Caper−. Pero para mí la gente grande, que ha sido encerrada y torturada muchos años acá adentro, debería ser la primera en salir, para poder vivir de otra manera los años que le quedan, y porque no me gustaría que nadie más se muera acá adentro. En 2014 desapareció ahí Bernarda Saucedo (84), una mujer institucionalizada por medio siglo a la que la Justicia nunca buscó; en su historia clínica dice que pasaba hambre en la casa donde limpiaba, que la internó esa familia en complicidad con su novio y que cuando llegó al Korn creyó entrar en una morgue. En 2015 falleció Celina Trezeguet, una obrera de frigorífico que pasó 74 años encerrada. Las muertes y su falta de investigación abundan y son motivo de denuncia constante del CELS y la Comisión por la Memoria de la provincia de Buenos Aires (CPM). −Toda muerte en un sistema de encierro es dudosa −define Maruelli, miembro de la “comisión de óbito” de Romero, y señala que allí la probabilidad de morir es de cuatro a diez veces mayor que afuera, aun cuando hay un hospital general enfrente. Las causas principales son infecciones generalizadas, neumonía, insuficiencia cardíaca, broncoaspiraciones y cáncer. 

−¿Cuánto queda de manicomio?

Según la ley, hasta 2020. Yo creo que no se va a llegar, porque se necesitan condiciones materiales afuera y parecería que no hay una intención clara de financiar externaciones sustentables. Equipos interdisciplinarios que puedan trabajar como corresponde con las personas, casas para que vivan afuera y curadurías que puedan recorrer este cambio paradigmático para garantizar el acceso a las personas sin dinero. Muchas veces se traba ahí. Yo lo veo re difícil. En 2015, la escasez de recursos humanos y el estado deficiente de este edificio llegaron hasta la Corte bonaerense, que le dio a la Provincia un año para resolver ambos temas.

Hoy faltan trabajadores sociales y psicólogos, y no hay acompañantes terapéuticos del hospital para las personas internadas; entonces, aunque no todas accedan a una pensión (muchas ni siquiera tienen DNI), para afrontar su reconexión con el afuera se tienen que financiar un acompañante personal. En Romero, la transición hacia un país sin manicomios va lento, pero hay algunos jirones de cambio. Por ejemplo, tres salas de la Dirección Asociada de Psiquiatría, que hoy dirige la psiquiatra Patricia Pauluc, ya están a cargo de profesionales que no son psiquiatras −dos trabajadores sociales y una psicóloga−. Por otro lado, una mesa permanente −creada por orden judicial− reúne a organizaciones políticas (el MDR, la CPM, el CELS) y representantes del hospital, del Poder Ejecutivo provincial, de curadurías y del ORL. Y también se estrenó un protocolo que pone patas para arriba la lógica de la circulación: ya no hay que autorizar a personas como Carmen sus salidas por el predio o por la ciudad, sino justificar cuándo −y por qué y por cuánto tiempo− no pueden salir.

Otro avance es que hay menos silencios: las y los pacientes, mezclados con trabajadores, dirimen en asambleas cuestiones de convivencia y condiciones de vida: desde qué perros castrar o admitir en las salas hasta cómo exigir comida digna; se empezó a poder hablar de la híper medicación y de los abusos sexuales intramuros; y van apareciendo nuevas preocupaciones: “En el Caper −advierte Maruelli− empezaron a consultar por incontinencia urinaria: cuando la gente empieza a andar en colectivo o a insertarse un poco más en la comunidad necesita no estar toda meada, porque sabe que eso de alguna manera lo aleja de otras personas. Los motivos de consulta clínicos están cambiando y eso tuvo que ver, para mí, con ubicar a las personas como sujetos de derechos”.

*** La salida del manicomio está en la 175 y 520, una avenida partida por un bulevar gris donde camiones, motos y colectivos escupen humo a los vendedores en los semáforos. Es Romero, una de las localidades más pobladas de La Plata, llena de barrios, villas y quintas, que en 1884, cuando se inauguró el hospital, tenía poco más que una estación de ferrocarril. Ese mundo de ruido espera a quienes pasaron décadas aislados. −El cajero. El colectivo. La Sube. Los turnos por internet. Los trámites. A veces te piden que les conviertas la plata a australes… −enumera Camila Azzerboni, trabajadora social y militante del MDR−. Vos tenés que acompañar a la persona para que se haga una red, en principio, sabiendo que estamos en un momento re hostil de la sociedad… Pero acompañás a alguien a un trámite y si no resuelve enseguida una pregunta toda la cola ya está bufando. Una vez iba con un señor que iba juntando todas las colillas que encontraba y se las iba fumando. ¿¡Y de última, a quién le jode!? ¡Pero no se tolera ni eso! Las inmobiliarias −agrega− no quieren alquilarle a un loco o a un grupo de locos. Y un centro de jubilados de Romero adonde fuimos a proponer hacer talleres integradores tampoco quiere que vayan personas que viven en el hospital.

−¿Qué es el manicomio?

−El manicomio es el capitalismo extremo encarnado en una institución. Ellos no están acá porque sí… Hay todo un contexto que habilitó, habilita y va a seguir habilitando que esto exista. Y todo lo que pasa acá es lo que pasa afuera, aunque acá llega a un nivel de crudeza mayor… Hay que ser muy fuerte para soportar esto”. De la 520 para adentro se abre un horizonte verde y calmo de belleza inusual, salpicado de árboles viejos y edificios heterogéneos, algunos en ruina, unidos por senderos de tierra y asfalto.

En esta especie de pueblo rural todavía funciona un museo vivo de la segregación, donde muchos también practican la hazaña de la fraternidad.

* Durante la edición de esta nota, Ana se cayó y se quebró la cadera. Fue internada y operada en el hospital de Romero donde contrajo una neumonía intrahospitalaria. Murió el 13 de julio, a los 79 años.

Sobre las autoras:

Josefina López Mac Kenzie, periodista y traductora. Coautora de un libro periodístico sobre la inundación de 2013 (2A. El naufragio de La Plata), y hoy edita y corrige libros en una editorial. En 2011 fue finalista del premio Nuevas Plumas, por su crónica sobre un viaje entre Salta y Paraguay.

María Laura D’ Amico, periodista y fotógrafa. En 2007 se recibió de Licenciada en Comunicación Social y ha colaborado con crónicas de política e interés general en el diario Página 12 y la revista La Pulseada. Actualmente trabaja en la Secretaría de Medios de la provincia de Buenos Aires y es colaboradora del sitio web Diario sobre Diarios bonaerense. 


Fuente: http://www.revistaanfibia.com/cronica/decalogo-de-la-denigracion/

Argentina. Ariell Luján: “El sistema judicial se dedica a revictimizar y hacer todo para que no denuncies”

Por La Retaguardia

Lo planteó una de las denunciantes de Cristian Aldana, procesado por abuso sexual y corrupción de menores y actualmente con prisión preventiva.


La intimación buscaba obligar a la víctima a retractarse por haber relatado en aquella entrevista una escena donde Boris fue a llevársela de la casa a pedido de Aldana; la objeción de Boris es porque luego del relato Ariell dijo que era cómplice de Aldana. Para dar una respuesta pública ratificando sus dichos, Luján volvió a visitar La Retaguardia y aclaró punto por punto cada suceso. También la acompañó su abogada Nvard Nazaryán.Luján recibió, luego de participar en el programa A Mí No Me Importa de Radio La Retaguardia, una carta documento de parte del actual presidente del Instituto Nacional de la Música, Diego Boris.
“Soy una de las diez denunciantes de Cristian Aldana, ex cantante de El Otro Yo, ex presidente de la Unión de Músicos Independientes (UMI). Esta carta documento me llegó a partir de que conté un hecho en el programa A Mí No Me Importa, al que vine con chicas y chicos de la toma del Yrurtia. Al final de la entrevista se dio el espacio como para contar las situaciones que yo había sufrido con la Unión de Músicos Independientes. Es un espacio que hasta hoy sigue vigente y está funcionando. A Cristian Aldana no lo echaron, solamente no lo votaron”, señaló Luján. “Ahora está preso con preventiva, todavía no hay una sentencia. En esa oportunidad acá conté una situación porque lo que estábamos hablando con Valentina era la violencia institucional y la violencia en las organizaciones referido al tema de Tenembaum en el Yrurtia. Eso me dio pie para contar la revictimización grande que recibimos de la Unión de Músicos Independientes. Denuncio a Cristian Aldana desde los 17 años en el ámbito privado, desde los 21 en el ámbito judicial, el año pasado hice mi cuarta denuncia. Recién ahora tiene consecuencias para él y para muchos otros gracias a que Mailén Frías, que denunció a Miguel del Pópolo, todavía libre, hizo un video que se viralizó”, destacó. Para Luján, “gracias a ese video, también se viralizaron la pancarta que yo había hecho en el sur y un blog que otra chica después de ver esa pancarta hizo. Está preso recién ahora por presión. El sistema judicial se dedica a revictimizar y hacer todo para que no denuncies. Entonces, obviamente, nos vemos obligadas a tomar otros resquicios de salidas como la visibilización, los debates, el mal llamado escrache”, aseguró.
“Cuando supe lo del video de Mailén fui a hacer otra vez la denuncia sin saber que después habría otras. Lo hice pensando que ese era mi momento, que al fin se iba a saber, a tomar otra instancia. En aquel momento, una periodista de Télam, Alelí Acuña Barrenechea, llamó a la UMI para preguntar si sabían algo del tema. No sé quién le respondió, pero fue una de las secretarias, y le dijo que eran problemas de cama, que eran inventos de la ex de Cristian, o sea míos”, denunció Luján sobre la respuesta del Instituto. “Esa fue la contestación de la institución a una periodista que preguntó qué postura tenían al respecto. Yo había hablado en varias oportunidades sobre la situación de la UMI, pero nunca había relatado este hecho que me compete a mí con Diego Boris, actual presidente del Instituto Nacional de la Música”.
El hecho en cuestión
“Fue una situación en la cual Cristian me violó, me golpeó. Yo estaba muy mal. Por la desesperación me había querido tirar de un balcón, me agarró de los pelos. Una violencia muy extrema, porque yo era su esclava. Estoy denunciando a mi ex dueño. En ese momento, vi que llamó a alguien y le dijo ‘vení a hacerte cargo de la situación’. Cuando llegó ese alguien era Diego Boris. Entró al departamento, Cristian Aldana le dejó las llaves y le dijo ‘hacete cargo’ y se fue. Yo estaba colorada, con los pelos revueltos, me acaba de suceder una de las violencias más grandes que viví en mi vida. Así, en esa situación, empecé a decirle ‘Cristian me pega, Cristian me pega’ llorando. Él me dijo ‘bueno, tranquila, agarrá tus cositas’. Agarré dos o tres cosas y me empezó a decir ‘vamos a ir a la estación de Once’. Yo le respondía ‘me quiero quedar’. ‘Vamos a la estación de Once, tranquila, tranquila, tenés que ir a lo de tu mamá’. Estábamos en Mitre entre Uriburu y Pasteur. Son seis o siete cuadras hasta la estación de Once que hice llorando mientras él me decía todo lo bueno que hizo Cristian, todo lo que lo ayudó, lo que trabajaban, que estaba estresado. En la estación me compró un boleto, un agua, me miró a los ojos y me dijo ‘Cristian Aldana me ayudó mucho, me ayudó a encontrar el amor’. Me dio el agua, el boleto y me dejó así, en esa situación en la estación. En ese momento yo estaba tan en shock, tan mal, que no lo podía ni ver, ni vislumbrar. Pero cuando empecé a resignificar toda mi historia, empecé a ver a todas las personas que silenciaron, que no hicieron nada, que actuaron a su favor, para hacerle las cosas fácil a él conmigo y un montón de otras pibas”, detalló Luján.
La intimación 
El texto de la carta documento que Diego Boris le envió a Ariel Luján es el siguiente:
“En virtud de las manifestaciones vertidas por usted en un programa radial de la emisora La Retaguardia, que fueron posteriormente transcriptas en la página web de Ya No Nos Callamos Más, sobre las diferentes comisiones que tuvo la UMI y el actual presidente del INAMU, Diego Boris, ‘quien además de silenciar fue y es cómplice de Aldana en su acción violenta coactuando con el victimario en varias oportunidades’, además del video que extracta el reportaje realizado por la radio aludido a usted que fuera oportunamente subido a la página Ya No Nos Callamos Más. Usted dijo: ‘No actuaba sólo (Cristian), era una red. Todo su séquito, en esto incluyo a Diego Boris, era una red de corrupción de menores que sostenía y avalaba la violencia. No sólo de Cristian, tenía gente que le sostenía la violencia’. Extremo que además de constituir propalaciones injuriantes y calumniosas, no se corresponden con los hechos que usted relatara explícitamente en declaraciones judiciales. Merced a lo cual califico las expresiones aludidas hacia mi persona como delictivas en los términos de los artículos 109 y 110 del Código Penal y eventualmente como posibles testimonios falsos en los términos del artículo 275 del Código Penal. Por lo que la intimo formal y fehacientemente en el perentorio plazo de 48 horas se retracte públicamente de la acusación calumniosa allí vertida bajo apercibimiento de incoar la respectiva denuncia criminal y la resarcitoria civil. Al unísono deberá procurar a su exclusiva costa que la retractación se publique en los sitios web y emisoras radiales donde usted propalara las injurias y calumnias a las que hago referencia bajo igual apercibiento.
Queda usted debidamente notificado
Diego Boris Macciocco.
Aclaraciones
“Hay varias cosas que quisiera aclarar, sobre todo para darles herramientas a las pibas”, comenzó Luján. “Primero y principal, no tiene por qué esta persona tener acceso a mi declaración. Solamente pueden las personas dentro de la causa, las querellas, los jueces, las abogadas. O sea que, o está mintiendo, o realmente es grave que tenga acceso a mi declaración. Eso, por un lado. Por otro, nunca se puede comparar una nota radial con una declaración (judicial)”, diferenció. “Cuando uno declara no le preguntan qué piensan del hecho, sólo le piden que cuente el hecho. Yo elegí una serie de hechos, estuve declarando más de cinco horas en la segunda o tercera oportunidad. En ese contexto no voy a decir ‘él es coactor’ o ‘él es cómplice’. El que pone ese título, en última instancia, será el juez o quien tenga la responsabilidad. Yo estoy todavía en un proceso legal, y todavía tengo la oportunidad de llegar a la instancia oral y ampliar mi declaración y contar, incluso, más cosas, señor Diego Boris”, advirtió Luján. “Todo esto me parece importante que se sepa. Me pide que me retracte, o sea que admita o diga que yo mentí. No lo voy a hacer porque no mentí en ningún momento. Si no, dice, me intima y me hará una denuncia por daños y perjuicios y por una resarcitoria civil, o sea, plata”, definió. Luján contó que redactó la respuesta enviada a la intimación junto con su abogada Nvard Nazaryan.
La letrada sumó información: “Aporto los aspectos más técnicos y legales para que Ariell y tantas otras chicas que se encuentran en situaciones parecidas tengan herramientas para enfrentar esto. Es doloroso, porque además de la violencia tienen que estar atrás de contestar cartas documento y ser intimidadas a retractarse. Injuria y calumnia no es lo mismo, es una cosa o la otra. Los usamos juntos como si fueran lo mismo o fueran de la mano. Son delitos en los que se supone que el bien jurídico que se protege de la ley penal es el honor. Seguramente tendremos todos conceptos diferentes de lo que es el honor. Tiene aspectos varios que pueden relacionarse con lo moral, lo humano, lo social. También tiene aspectos jurídicos”, aclaró. Luego, fue a los delitos mencionados: “Con esta introducción por arriba, la injuria tiene que ver con deshonrar, desacreditar, difamar a una persona. La calumnia tiene que ver con hacer una imputación falsa. A simple vista se nota que estamos hablando de dos conceptos muy diferentes. Un detalle, además: el artículo 115 del Código Penal dice muy claramente que todos los dichos en un juicio no pueden ser considerados ni injurias ni calumnias. La intiman a Ariell a hacer una retractación. Ella hizo una declaración judicial en el marco de una denuncia. De ninguna manera podemos comparar esa declaración en una sede judicial hace más de un año y medio, donde la situación emocional de ella era muy diferente, con la de hace unas semanas en que fue a la radio a hablar con ustedes”, delimitó Nazaryan. “Eso no significa que ella no pueda hablar de los mismos hechos en otro momento y lugar porque es una injuria. No olvidemos que todavía tiene la posibilidad de declarar en un juicio oral. Los abogados de Diego Boris se olvidaron del artículo 115 del Código Penal, estaría bueno que lo vuelvan a leer”, sugirió la abogada.
Además, sumó un dato central: “Tenemos entendido que Aldana en su declaración cuenta los mismos hechos. Obviamente, olvidándose algunos detalles”. En este sentido, Luján amplió: “Hay coincidencia en el relato. Aldana no dice quién es la persona, no lo nombra pero cuenta el mismo hecho. Obviamente omitiendo la violencia que yo recibí en ese contexto”.
La no rectificación
La respuesta a la Carta Documento de Boris, que Luján elaboró junto a Nazaryán, es el siguiente: “En virtud de su carta documento recibida el día 8 de septiembre y para cumplir con su intimación, vengo a aclarar que mis dichos transcriptos en su misiva de ninguna manera constituyen un delito ya que, tal como usted dice, hago referencia en mis declaraciones judiciales a su accionar. Teniendo en cuenta que esas declaraciones fueron realizadas hace más de un año, y si bien resulta redundante comentar, debería saberlo, que una declaración en la sede judicial de ninguna manera se puede comparar con una entrevista radial. Con lo cual, aclaro que si bien en mi declaración judicial no utilizo las palabras por usted mencionadas como cómplice o coactor del accionar violento de Aldana, quien es su amigo y socio en las diferentes actividades políticas o culturales, tales terminologías utilizadas por mí en un ambiente extendido como una entrevista radial, tendrá que ser la justicia que decidirá sobre su autoridad y/o complicidad sobre los hechos por mí declarados. Cabe aclarar que no voy a retractarme por mis dichos por la simple razón de que no he cometido ninguno de los delitos que aquí me imputa. Todavía tengo la instancia para declarar en un juicio oral por lo cual puedo incorporar otros relatos y no por ello cometer una calumnia o falso testimonio. En su declaración indagatoria, Cristian Aldana cuenta los mismos hechos y por obvias razones no lo nombra ni cuenta sobre la violencia ejercida aunque sí confirma que había llamado a un amigo para que ‘se haga cargo de la situación’ y se retiró del lugar de los hechos dejando a cargo al amigo que vendría a ser su persona, Diego Boris. Usted, en esos momentos, tuvo la amabilidad de llevarme llorando en estado de shock, tenía 17 años en ese momento, hasta la estación de trenes de Once mientras le contaba cómo su buen amigo me golpeaba y abusaba sistemáticamente desde hace tiempo. Le recuerdo que su justificación fue que su socio Aldana estaba estresado pero que era buena persona y que lo había ayudado mucho. Le invito a que, en lugar de enviarme cartas documento con intentos de callarme, deje de revictimizarme y colabore con la verdad”.
Como Boris solicitaba que la rectificación fuera por los mismos medios donde Luján manifestó lo que para él serían injurias y calumnias, Ariell leyó el texto en el programa radial La Retaguardia.
El sistema que revictimiza
“En mi relato incluyo a Diego Boris pero también a otras personas. Una de las cosas que hablé con Nvard es que si yo me retracto, primero, estaría diciendo que miento y no es así y segundo, estaría abriendo la puerta para que las otras personas que iré nombrando a lo largo de este tiempo me puedan pedir también que me retracte. Yo hice una declaración muy extensa en la que no hablo solamente de hechos en los cuales estuvo presente el señor Diego Boris. Nombro a muchas otras personas, como por ejemplo Carajo (otra banda de rock), también tuvimos una conversación con la manager hace menos de quince días. Tuvieron una actitud completamente revictimizadora, encubridora. También subimos eso al wordpress porque no tengo nada para esconder con respecto a esta causa”, aclaró Luján. “Por el simple hecho de que la vergüenza y el miedo tienen que cambiar de bando. No tengo por qué tener vergüenza de las aberraciones que sufrí a manos de un pedófilo violento. La denuncia no es algo que hago porque está bien o mal, es porque es la herramienta que tengo dentro de este sistema para que algo se haga. Si yo me hubiera podido defender con mis propias manos estaría presa, como le pasó a Higui que está esperando su absolución. Esta es la forma que tengo para que algo suceda con una persona peligrosa”, consideró. “El sistema judicial no pone ninguna facilidad para que denunciemos, es más, siempre pone trabas. Cuando denuncié las primeras veces, eso se cajoneó porque me boludearon mucho desde la comisaría de la ‘antimujer’ de Morón, la de Lavalle. Una de las razones por las cuales hoy Cristian está preso, una de las tantas, es porque aparecieron esas denuncias. Lo que afirman demuestra que no es un perseguimiento político, que es lo que él alega porque formó parte de la Unión de Músicos Independientes, iba a ser diputado del Frente para la Victoria con la fórmula de Filmus en la que también estaba Diego Boris, que hoy es el representante del INAMU”, detalló, en referencia al cargo de presidente de la institución que existe tras la sanción de la Ley de la música. “No es cualquier persona la que me está revictimizando y me quiere denunciar y callar y dice que miento: es el presidente del Instituto Nacional de la Música. Son estos personajes que se creen todavía impunes y creen que pueden seguir revictimizándonos, violentándonos, callándonos. Algunas de las personas del entorno de Cristian no participaron de los golpes, de Diego Boris no recibí ese tipo de violencia, pero hay muchas otras que actuaron en los hechos”, advirtió.
Ser cómplices de violencia o violación según la justicia
Sobre las definiciones legales para aquellos que formaron parte del círculo de violencia que sometió a las víctimas de Aldana pero cuya participación activa en los casos es menor, Nvard aportó información técnica: “En los casos de aquellos que vieron pero no actuaron, para el Código Penal es complicado hablar de estos delitos. Hay un entramado técnico. Los delitos contra la integridad sexual son delitos de propia mano, es decir que solamente puede haber un autor, no coautores, o cómplices o participantes. Todo el resto de los hechos, como las lesiones, las humillaciones, pensando hecho por hecho, podríamos demostrar la coautoría, la participación, la complicidad”, planteó. Según explicó Nazaryan, “todo esto puede suceder por acción u omisión, por hacer o no hacer. Si veo que golpean a una persona, puedo evitarlo y lo dejo pasar, podemos hablar de una autoría por omisión, por ejemplo. Es complejo lo que estoy diciendo, pero hay formas de demostrar las autorías en ciertos delitos, excepto los que son contra la integridad sexual”.
Sobre la dimensión social de los hechos, Luján expresó: “Hay una deconstrucción, un debate, una conversación, una transformación. Cuando vos exponés una historia y reconfigurás lo que viviste trayéndolo a la palabra, a una visibilización, una denuncia, empezás a ver un montón de cosas que hicieron que esa situación se dé como se dio. No eran solamente el victimario y la víctima, no eran solamente Cristian Aldana y Ariell Carolina. No éramos solamente nosotros. Por algo hay tantas denuncias también. Hay más de sesenta testimonios. Obviamente, los violentos actúan en un contexto. La víctima llega a serlo en un contexto y todo eso se revé. Para mí es terrible la Unión de Músicos Independientes”, planteó. “Como pregunté la última vez, ¿no les da asco ocupar esas bancas? Para mí no hay logro posible arriba del sufrimiento de alguien. La Unión de Músicos Independientes tuvo una seguidilla de revictimizaciones y violencias muy grandes contra nosotras. No dando un comunicado urgente, sosteniendo a Cristian hasta las elecciones con ocho denuncias, cuando él ya se había presentado en el Obelisco vestido de monja a basurearnos, a querer reírse de nosotras. Es muy grave, porque es una institución que está representando a los músicos y músicas independientes del país”, insistió Luján. Para la denunciante, “es muy grave que el señor Diego Boris, cuando cuento algo que lo incluye, me quiera callar y me mande una carta documento, y me dice que miento. Dice que miento cuando digo que fue coactor, cómplice en la acción violenta de Cristian Aldana, pero no transcribe el hecho y no dice que miento en ese relato, dice que miento en la cáratula que le dí. Si yo me retractara, me estaría retractando de ese hecho”, definió.
Nazaryan continuó dando contexto jurídico a la conversación: “Nosotros podemos en este programa decir muchos términos jurídicos, pero sobre eso se expide un juez. De ninguna manera esos dichos pueden ser calumnias o injurias. Hay que tratar de interpretar el juego en el que nos quieren hacer entrar. Pensemos que tenemos un Código Penal pensado, escrito y promulgado mayormente por y para hombres. No está pensado para mujeres. Los delitos que nos importan a las mujeres, de hecho, están en las escalas menores. Robar una vaca tiene más pena que abusar sexualmente de una chica. Estamos hablando en ese contexto”, señaló. “Para evitar mezclar y no confundir cualquier cosa con una violencia, tendríamos que pensar en un nuevo Código Penal. Hay nuevos hechos que pueden llegar a configurar una violencia que no está en este momento en el Código, como la violencia psicológica o económica”, enumeró Nazaryan.
“A todas las chicas que puedan encontrarse en esta situación con los violentos que hacen lluvia de cartas documento tratando de intimidar y de callar, de asustar y meter miedo, que no se dejen llevar por esos sentimientos que mencioné. Las penas de estos delitos ni siquiera son privativas de libertad y hasta ahora no hay ninguna condena a ninguna chica, todo lo contrario, todas las denuncias terminan archivadas, así que no se dejen llevar por una intimidación”, recomendó Nazaryan. “Hay muchas herramientas legales y hay que aprovechar esto para empoderarse y seguir organizándose”, insistió.
Por último, Nazaryan se refirió a la situación de otra causa que patrocina, la de Valentina la joven denunciante de Joaquín Tenembaum, ambos estudiantes del colegio Yrurtia. “No me consta que haya iniciado una demanda civil y no hubo más notificaciones. La posibilidad de iniciar una demanda civil es casi nula con todos los gastos y el tiempo que demanda. No creo que lo hagan, lo que intentan hacer es intimidar con las cartas documento y las mediaciones, pero cuando tienen que redactar una demanda y justificar ese daño y perjuicio no son muchas las herramientas”, consideró.
Que se vayan ellos
Luego, la joven se refirió al rol de Diego Boris hoy: “Esta persona está ocupando hoy un cargo importante. Yo soy música y artista y para mí es terrible que él nos esté representando. Invito al INAMU a que saque un comunicado posicionándose ante esta situación, que elija otro presidente. Que se imaginen otras formas de organización. Es muy revictimizante para nosotras tener que salirnos de nuestros espacios, irnos y siempre estar nosotras corriéndonos porque a los violentos se les sigue cuidando absolutamente todo. Por eso la revictimización, la violencia institucional, la violencia en las agrupaciones.
Siempre somos nosotras las que tenemos que irnos, las que quedamos solas y desamparadas. No sólo de un sistema judicial y un Estado ausente sino también de todas las personas que sostienen y avalan la violencia de los violentos”, denunció. “Es muy injusto y estamos muy cansadas. Por eso es que el INAMU se tiene que posicionar ante esta situación. La UMI, bueno, la verdad, no tengo mucho que decir de ese espacio para mí nefasto que no me representa como música independiente para nada. Que me parece violento que sigan utilizando el mismo nombre que le puso Cristian Aldana. No sé cómo les da la cara, cómo no les da asco, no les mueve algo”, insistió. “Porque a nosotras nos movió la vida entera y nos costó muchos años reparar esas historias. Esta es mi postura. Hablo en mi nombre y pienso que la Unión de Músicos Independientes debería dejar de existir. Hagan otra cosa, otro espacio nuevo. Dijeron que iban a cambiar todos los directivos. Es mentira, hay gente de la comisión anterior que sigue trabajando ahí y es gente que nos violentó y revictimizó mucho. Gente que sabía lo que sucedía. Gente que actuó con Cristian Aldana, me refiero a gente que violó con Cristian Aldana. Lo mismo pasa en el INAMU. Gente que violó, que abusó. Era una red. La carátula de la denuncia, además de violación, golpes, contagio de enfermedad sexual, es por corrupción de menores. Tiene que tener un círculo que avale esa corrupción”, definió. “Son temas que no se naturalizan más, son temas que estamos exponiendo, debatiendo, deconstruyendo.
Me parece importante que al ser artistas que supuestamente se proclaman a favor de las personas que denunciamos, cámbienle el nombre al espacio, hagan una nueva comisión de verdad, proclámense de verdad, no con un comunicado tibio que salió como seis meses después, sin una disculpa por el manejo que hicieron. Nosotras seguimos bancando”, declaró.
Ya no nos callamos más
Luján llevó el primer fanzine realizado por el grupo de denunciantes: “Lo hicimos con colaboraciones el año pasado. Hay una guía para denunciar de Natalia Saralegui, una abogada muy piola que nos apoyó todo el año pasado. Hay un glosario con palabras que muchas personas desconocen, está nuestro reclamo al Estado, al sistema judicial. Todas las direcciones y consejos de dónde ir, dónde no ir, dónde ir acompañadas. Aconsejamos ir a la UFEM y a Atajo Fiscal. Dentro de poquito va a salir el segundo fanzine. El primero es sobre cómo denunciar, el segundo va a ser sobre lo que sucede después de que denunciamos. La violencia de las cartas documentos. Esa guía la lleva Nvard Nazaryan.
Hay un espacio donde chicas nos mandaron textitos sobre lo que para ellas significa ‘ya no callar más’ que son hermosos. Hay un resumen de lo que fue el caso Higui y la autodefensa por Lucía Font, denunciante de Lucas Carrasco, otra persona todavía impune y libre. Queremos la cárcel para Lucas Carrasco. También hay un manifiesto que escribí yo sobre Ya No Nos Callamos Más y otro por Carolina Charlín que es la abogada que me ayuda a hacer el wordpress de Ya No Nos Callamos Más. En este también invitamos a que puedan denunciar en Viamonte, que es un trámite mucho más rápido y no tan revictimizante como hacer la denuncia en una comisaría. Está disponible para bajar en www.yanonoscallamosmas.wordpress.com”, concluyó.

18sep2017

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México: Brigada feminista. “Una trabajadora vale más que toda la maquinaria del mundo…

” Por Colectivas en individualidades que conforman la brigada feminista

Sabemos que para el Estado y sus gobiernos nuestras vidas carecen de importancia más allá de la plusvalía que generan nuestras cuerpas; desconocemos las condiciones laborales exactas de quienes trabajaban en este edificio pero sabemos que no existe una planilla registrada
Ante el contexto que se vive en la ciudad de México y sus periferias luego del sismo, feministas independientes, individualidades y colectivas nos hemos organizado en una brigada para acudir a distintos puntos en los que se requiere ayuda solidaria a efecto de los fuertes daños pues, como todas sabemos, hay vidas que están en riesgo y otras que ya se perdieron. Uno de los edificios colapsados que nos convocó fue el ubicado en Bolivar y Chimalpopoca, colonia Obrera, sitio que albergaba la maquila de la marca New Fashion donde, al momento del derrumbe se encontraban trabajando en su mayoría compañeras obreras, así como gente que laboraba en una fábrica de juguetes.UNA TRABAJADORA VALE MÁS QUE TODA LA MAQUINARIA DEL MUNDO
LA VIDA DE UNA MUJER VALE MÁS QUE TODOS LOS EDIFICIOS DEL MUNDO
Durante nuestra brigada realizamos sondeos para generar una lista con el nombre de las personas desparecidas que pudieran estar dentro del edificio, ya que esta información no aparece en niguna institución oficial pues este punto no ha sido visibilizado por las dependencias gubernamentales a las que correspondería, siendo la sociedad civil quienes desde ayer nos hemos encargado, como siempre, de llevar el apoyo necesario y difundir información respecto a la situación de los que ahora son estos escombros. Nuestra memoria histórica nos lleva a deducir que lo anterior se debe a que las personas afectadas pertenecen a la clase trabajadora, condición a la que se suma que se trata en su mayoría de mujeres y, como nuestra investigación revela, muchas de ellas migrantes.
Sabemos que para el Estado y sus gobiernos nuestras vidas carecen de importancia más allá de la plusvalía que generan nuestras cuerpas; desconocemos las condiciones laborales exactas de quienes trabajaban en este edificio pero sabemos que no existe una planilla registrada, muestra de ello es que se desconoce cuántas personas pudieran estar aún bajo los restos de la construcción. Sabemos también que esta mañana el dueño de la maquila declaró pérdida total, lo que para él no representaría una afección real en su economía mientras que para nuestras compañeras representa la vida misma que no estaba asegurada legalmente y que repercute en la integridad y economía de sus familiares o seres cercanos si es que los tienen o tienen conocimiento de que ellas se encontraban ahí, pues como mencionamos, muchas de ellas son migrantes sin documentos anuladas como ciudadanas que merecen los pocos derechos laborales que se tienen en este país para nosotras.
Sabemos todo esto porque logramos entrar al lugar acordonado por policías y militares armados, mismos que hoy impidieron el paso de civiles argumentando que ya había demasiada gente y que se requería apoyo en otros puntos, información que también ha sido mediática y que comprobamos falsa gracias a la comunicación que hemos mantenido con nuestrascompañeras en otros sitios afectados, agregamos también las siguientes observaciones:
•No es protección civil quien ha estado mayoritariamente en este punto sino personal recolector de basura de la CDMX, queremos hacer saber que no, no estamos buscando basura, estamos buscando a nuestras compañeras y demás desaparecidos.
•Patrullas están trasladando a gente que llega para apoyar argumentando alertas de derrumbes, es necesario que entre grupos se generen protocolos de seguridad ya que desconocemos a dónde estén llevando a estas personas y si esas alertas son reales.
•Comida y herramienta han llegado en demasía, sin embargo, dentro la herramienta falta para rescatistas independientes, no sabemos en dónde queda, mientras que la comida no perecedera está siendo retirada en camionetas por gente de capital social argumentando que la llevan a puntos donde falta, sabemos que esto tampoco es cierto, en cada punto hay en abundancia. Ojo, recordemos que se aproximan campañas electorales.
•Encontramos a pocos familiares dentro de la zona temerosos de proporcionarnos los datos de las personas desaparecidas, gente del gobierno les ha “alertado” que no los proporcionen “porque hay mucha extorsión y delincuencia”, también les han instado a visitar albergues, hospitales y otros lugares “para reconocer cuerpos”.
Sabemos que esto es una artimaña del gobierno para desarticular a la población solidaria, entorpercer nuestras acciones y militarizar, en un intento de dar entrada a maquinaria demoledora y trascabos, mismos que vimos esta mañana y no supimos cuál era su destino, ante esto nos pronunciamos: No permitiremos bajo ninguna circunstancia su entrada hasta que no saquemos a la última persona que se encuentre ahora bajo esos escombros. Nos negamos a ser tratadas una vez más como desechos de este sistema, a que traten a nuestras compañeras trabajadoras de esta maquila como tales. No permitiremos que nuestros nombres sigan siendo borrados de la historia.
Ante esta amenaza, hacemos un llamado sororario a concentrarnos esta noche para relevar y/o acompañarnos trayendo:
Equipo: casco, ropa y botas adecuadas, guantes de carnaza y lentes de seguridad (si traen herramienta por favor márquenla para evitar que nos sigan robando).
URGEN lámparas y pilas.
¡Vivas nos queremos!
¡Las vidas de las obreras importan!
ANEXAMOS LISTA DE PERSONAS DESAPARECIDAS RECABADA EN ESTE PUNTO:
Irma Chávez Martinez
Irma Sanchez
Amy Hsien Yu Wuang
Cinthia Yu Yung
José Lin Chia Ching
Roberto Rodriguez Aguilar

Firman: Colectivas en individualidades que conforman la brigada feminista

miércoles, 20 de septiembre de 2017

La mujer no se alquila ni se vende

Vientres de alquiler & Partido Feminista de España
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Antonio Francisco Ordóñez
Rebelion

Dedicado a Lidia Falcón y a Marina Pibernat, porque vuestras razones en la lucha me han enseñado a que sean también las mías y deben serlo, siempre y sin concesiones, de la Izquierda.

En mi vida la mujer desempeña un papel fundamental e insustituible; más aún después de fallecido mi padre. Compañera, hermana y madre marcan un trípode sobre el que se sostiene buena parte de las relaciones sociales que como persona hacen que sea lo que soy. Es tal la consideración y la estima en la que tengo a las personas del sexo femenino que me resulta vergonzoso, como humano, el tener que explicar a mis dos adolescentes, inteligentes y preciosas hijastras que el mundo en el que vivimos es, a día de hoy, lamentablemente machista; es decir, discrimina, en la práctica, a más del 50% de su población.

Esto condiciona ya su forma de plantearse la vida y presencia en el mismo. Este artículo denuncia la pretendida regulación de dos facetas que afectan directamente a las mujeres: la prostitución y la maternidad subrogada. Ambas, aparentemente, sin relación, desligadas la una de la otra; pero que evidencian, en la práctica, el triste reflejo de dos caras de una misma moneda: la sociedad patriarcal imperante en nuestra sociedad. Sobre la prostitución ya hace tiempo que observo una mala conciencia, sobre todo, entre los hombres de mayor edad que militan en la Izquierda. El estigma que les acompaña, a muchos de ellos, como usuarios –aunque fuera de forma ocasional y lejana en el tiempo- de los burdeles que aún hoy se extiende por toda la geografía nacional, les persigue.

Poco hay que añadir a lo que recoge el Partido Feminista de España en su Programa Electoral, aprobado en su II Congreso el 26 de julio de 2015, donde se incluye en el Capítulo X, dedicado a la prostitución, el siguiente objetivo: "Aprobar legalmente la abolición de la prostitución y tomar las medidas adecuadas y dotar a la asistencia social de los medios económicos necesarios para reinsertar a las mujeres, que sufren esa esclavitud, en el trabajo asalariado y la vida civil".

Contra los que proponen la “regulación de la prostitución voluntaria” como una profesión más, en contra del criterio sentado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), debe oponerse la Izquierda en bloque. Debemos denunciar y hacer visible el tráfico de mujeres y menores para la explotación sexual; una violación de los derechos humanos fundamentales, como el derecho a la integridad física, la igualdad, la dignidad, la salud, la seguridad o al derecho a no ser sometida a prácticas de violencia, tortura e incluso asesinadas. Los principales tratados internacionales de derechos humanos, como la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), consideran el tráfico sexual una forma de discriminación sexual y una violación de los derechos humanos.

La comercialización de seres humanos como objetos sexuales, la pobreza, la desigualdad de género y las condiciones de subordinación de mujeres y niñas constituyen un terreno fértil para la trata de personas. En este sentido, debemos hacer nuestras las reivindicaciones más avanzadas en esta materia, como, por ejemplo, son las que recoge la Red de municipios libres de tráfico de mujeres y menores para la explotación sexual:

• La supresión de toda forma de represión contra las personas prostituidas.
• La regularización de inmigrantes víctimas de explotación sexual, sin obligación de denuncia de las redes de proxenetas o traficantes.
• Una legislación que permita luchar efectivamente contra el tráfico y la explotación sexual, declarando la compra de favores sexuales como una violencia de género.
• Políticas alternativas, ofreciendo apoyo jurídico, asistencial, formación profesional y acceso a los servicios sociales a las persones víctimas de la explotación sexual, con el objetivo de ayudarlas a todas a salir y acceder a un trabajo digno.
• Educación escolar, así como formación de las administraciones públicas, justicia y policía, en valores igualitarios y no sexistas.

Sobre la mal llamada maternidad subrogada, una intensa propaganda bajo criterios parciales ha conseguido crear un cierto estado de opinión favorable a la misma. A ello ha contribuido, sin duda, la reciente regulación que de la misma ha efectuado nuestro país hermano y vecino, Portugal. Sin embargo, ni la mejor de las regulaciones puede esconder un principio esencial que se contraviene con aquellas: el deseo de paternidad/maternidad, nunca puede sustituir o violar los derechos que asisten a las mujeres y a los/las menores. El deseo de ser padres-madres y el ejercicio de la libertad no implica ningún derecho a tener hijos.

El mero consentimiento no puede sacralizar negocios jurídicos cuyo objetivo suponga la alienación de la persona haciéndola extraña a sus propios hijos. Es un evidente ejemplo de violencia extrema, sin matices. Mientras tanto, si nadie lo remedia, emerge un incipiente y, al parecer, próspero mercado a costa, una vez más, de las mujeres. Contra ello, en 2015 surgió la plataforma No somos Vasijas que ha publicado el manifiesto Las mujeres no se pueden alquilar o comprar de manera total o parciaen el que esboza las razones para oponerse a esa práctica:

• Porque abogamos por el derecho a decidir de las mujeres en materia de derechos sexuales y reproductivos.
• Porque elegir es preferir entre una serie de opciones vitales.
• Porque la llamada “maternidad subrogada” se inscribe en el tipo de prácticas que implican el control sexual de las mujeres.
• Porque alquilar el vientre de una mujer no se puede catalogar como “técnica de reproducción humana asistida”.
• Porque el “altruismo y generosidad” de unas pocas, no evita la mercantilización, el tráfico y las granjas de mujeres comprándose embarazos a la carta.
• Porque cuando la maternidad subrogada “altruista” se legaliza se incrementa también la comercial.
• Porque no aceptamos la lógica neoliberal que quiere introducir en el mercado a “los vientres de alquiler”.
• Porque las mujeres no se pueden alquilar o comprar de manera total o parcial.
• Porque nos mostramos radicalmente en contra de la utilización de eufemismos.
• Porque la perspectiva de los Derechos Humanos, suponer rechazar esta idea.

Y es que desde la Izquierda no nos está permitido equivocar el rumbo. Llevará mucho tiempo, muchas generaciones probablemente, el situar a las mujeres en plano de igualdad a los hombres.

En eso estamos ya muchas y muchos; cada vez más… algún día toda la humanidad. No nos podemos permitir abrir otros frentes que nos hagan retroceder parte del camino recorrido.

Siguiendo la frase atribuida a Rosa Luxemburgo - “Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres” -, emplazo a toda la Izquierda para que no yerre, tampoco esta vez, en lo fundamental. Salud camaradas.

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Sobre el autor: Abogado y funcionario. Presidente del Partido Socialista del Trabajo (Internacionalista) y miembro de la Asamblea Social de la Izquierda de Cataluña (ASEC-ASIC)