RADIO "PONCHOSVERDES.FM"

miércoles, 23 de agosto de 2017

“Una falla del pensamiento feminista es creer que la violencia de género es un problema de hombres y mujeres”



Rita Segato es doctora en Antropología e investigadora. Es, probablemente, una de las pensadoras feministas más lúcidas de esta época. Y tal vez de todas las épocas. Ha escrito innumerables trabajos a partir de su investigación con violadores en la penitenciaría de Brasilia, como perito antropológico y de género en el histórico juicio de Guatemala en el que se juzgó y condenó por primera vez a miembros del Ejército por los delitos de esclavitud sexual y doméstica contra mujeres mayas de la etnia q’eqchi, y fue convocada a Ciudad Juárez a exponer su interpretación en torno a los cientos de femicidios perpetrados en esa ciudad. Su currículum es largo e impresionante.
Más allá de todo prejuicio escandalizador, Segato ha propuesto una mirada profunda sobre la violencia letal sobre las mujeres, entendiendo a los femicidios como una problemática que trasciende a  los géneros para convertirse en un síntoma, o mejor dicho, en una expresión de una sociedad que necesita de una “pedagogía de la crueldad” para destruir y anular la compasión, la empatía, los vínculos y el arraigo local y comunitario. Es decir todos esos elementos que se convierten en obstáculo en un capitalismo “de rapiña”, que depende de esa pedagogía de la crueldad para aleccionar. Es, en ese sentido, que el ejercicio de la crueldad sobre el cuerpo de las mujeres, pero que también se extiende a crímenes homofóbicos o trans, todas esas violencias “no son otra cosa que el disciplinamiento que las fuerzas patriarcales imponen a todos los que habitamos ese margen de la política, de crímenes del patriarcado colonial moderno de alta intensidad, contra todo lo que lo desestabiliza” (*). En esos cuerpos se escribe el mensaje aleccionador que ese capitalismo patriarcal de alta intensidad necesita imponer a toda la sociedad.
No es tarea sencilla entrevistar a Rita, que es una especie de torbellino, capaz de enlazar con extrema claridad y sutileza los argumentos más complejos. Se toma su tiempo para responder, analiza cada pregunta, la desgrana, profundiza y vuelve a empezar con una vuelta de tuerca sobre cada concepto. Tiene su propio ritmo y seguirlo puede ser un desafío.

“Una de las dificultades, de las fallas del pensamiento feminista es creer que el problema de la violencia de género es un problema de los hombres y las mujeres”
—En el marco del alarmante crecimiento de los casos de violencia de género, ¿podría profundizar en el concepto que desarrolló de que la violencia letal sobre la mujer es un síntoma de la sociedad?
—Desigualdad de género, control sobre el cuerpo de la mujer, desde mi perspectiva, hay otras feministas que no coinciden, acompañan la historia de la humanidad. Sólo que, contrariamente a lo que pensamos y a eso que yo llamo prejuicio positivo con relación a la modernidad, imaginamos que la humanidad camina en la dirección contraria. Pero los datos no confirman eso, al contrario, van en aumento. Entonces tenemos que entender cuáles son las circunstancias contextuales e históricas. Una de las dificultades, de las fallas del pensamiento feminista es creer que el problema de la violencia de género es un problema de los hombres y las mujeres. Y en algunos casos, hasta de un hombre y una mujer. Y yo creo que es un síntoma de la historia, de las vicisitudes por la que pasa la sociedad. Y ahí pongo el tema de la precariedad de la vida. La vida se ha vuelto inmensamente precaria, y el hombre, que por su mandato de masculinidad, tiene la obligación de ser fuerte, de ser el potente, no puede más y tiene muchas dificultades para poder serlo. Y esas dificultades no tienen que ver como dicen por ahí, porque está afectado por el empoderamiento de las mujeres, que es un argumento que se viene utilizando mucho, que las mujeres se han empoderado y que los hombres se han debilitado por ello y por lo tanto reaccionan así… No. Lo que debilita a los hombres, lo que los precariza y los transforma en sujetos impotentes es la falta de empleo, la inseguridad en el empleo cuando lo tienen, la precariedad de todos los vínculos, el desarraigo de varias formas, el desarraigo de un medio comunitario, familiar, local… en fin, el mundo se mueve de una manera que no pueden controlar y los deja en una situación de precariedad, pero no como consecuencia del empoderamiento de las mujeres, sino como una consecuencia de la precarización de la vida, de la economía, de no poder educarse más, leer más, tener acceso a diversas formas de bienestar. Y eso también va en dirección de otra cosa que vengo afirmando: que hay formas de agresión entre varones que son también violencia de género.Yo afirmo que los varones son las primeras víctimas del mandato de masculinidad. Con esto no estoy queriendo decir que son víctimas de las mujeres, y quiero dejarlo bien en claro porque se me ha entendido de una manera equivocada muchas veces. Estoy diciendo que son víctimas de un mandato de masculinidad y una estructura jerárquica como es la estructura de la masculinidad. Son víctimas de otros hombres, no de las mujeres. Y esto también quiero dejarlo en claro, no es que el hombre se volvió impotente porque las mujeres se potencian, sino que se volvió impotente porque la vida se volvió precaria y los deja impotentes.
“Hay formas de agresión entre varones que son también violencia de género. Yo afirmo que los varones son las primeras víctimas del mandato de masculinidad”  (Rita Segato).
—Muchas mujeres reciben esta violencia como algo normal. ¿Por qué?
—Por eso, sobre todo en España, al principio, cuando en las primeras campañas por los derechos de la mujer empezaron a aparecer estas mujeres golpeadas en la televisión, fue muy fuerte y causó mucho impacto. Plantear que la violencia doméstica es un crimen creo que fue el mayor avance de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw), es decir, que algo que es una costumbre puede ser un crimen. Es dificilísimo sobre todo en el campo del derecho dar ese paso, porque el derecho es como la santificación de todo lo que es la costumbre como ley. Pero la Cedaw dice: esta costumbre es un crimen, no puede ser transformada en ley. En ese caso de la violencia doméstica, de las violaciones domésticas se ha marchado en el camino de comprender que es un crimen. Ahora, lo que nos da a nosotros una pauta, una luz para entender mejor todo ese tema, es que cuando hay un óbito, cuando aparece un cuerpo, un asesinato de mujer nunca fue natural, ni antes ni ahora ni nunca. Y ahí vemos que hay una dificultad del derecho y del Estado en ganar terreno en este campo. Porque, sin ninguna duda, están en aumentando cada vez los feminicidios, ese verdadero genocidio de mujeres que estamos viviendo, de varias formas. Y eso lo sabemos porque ya hay más de 10 años de estadísticas en la mayor parte de los países.  Y además el avance en lo legal y lo forense respalda esta afirmación.
“La mayor cantidad de violaciones y de agresiones sexuales a mujeres no son hechas por psicópatas, sino por personas que están en una sociedad que practica la agresión de género de mil formas pero que no podrán nunca ser tipificadas como crímenes”  (Rita Segato).
—Usted plantea que la violación es un acto disciplinador, un crimen de poder. ¿Qué se juega el agresor sexual en esos casos?
—Bueno, ese concepto es de altísima complejidad. Le cuesta mucho a la sociedad comprender a qué apunto. Mucha gente de bien, muy moral, saltó contra esto e intenta rápidamente diferenciarse de ese sujeto que considera anómalo, criminal, inmoral, en fin todo lo malo que se deposita en ese sujeto, en ese chivo expiatorio que es el agresor… y los otros hombres se salvan y dicen yo no soy eso. Yo eso lo pongo bajo un signo de interrogación. Yo creo que aquel último gesto que es un crimen, es producto de una cantidad de gestos menores que están en la vida cotidiana y que no son crímenes, pero son agresiones también. Y que hacen un caldo de cultivo para causar este último grado de agresión que sí está tipificado como crimen… pero que jamás se sucedería si la sociedad no fuera como es. Se sucedería en un psicópata, pero la mayor cantidad de violaciones y de agresiones sexuales a mujeres no son hechas por psicópatas, sino por personas que están en una sociedad que practica la agresión de género de mil formas pero que no podrán nunca ser tipificadas como crímenes. Por eso mi argumento no es un argumento antipunitivista de la forma clásica, en el sentido de que no se debe punir o sentenciar. Sí tiene que haber leyes y sentencias que sólo algunas veces llegan a materializarse. Pero en nuestros países sobre todo, en el mundo entero, pero especialmente en América Latina, de todos los ataques contra la vida, no solamente los de género sino de todos en general, los que llegan a una sentencia son una proporción mínima.  La eficacia material del derecho es ficcional, es un sistema de creencias, creemos que el derecho lleva a una condena. Pero claro que tiene que existir, el derecho, todo el sistema legal, el justo proceso y la punición. Lo que yo digo es que la punición, la sentencia no va a resolver el problema, porque el problema se resuelve allá abajo, donde está la gran cantidad de agresiones que no son crímenes, pero que van formando la normalidad de la agresión. Ninguno tomaría ese camino si no existiera ese caldo de cultivo.
—¿Y por qué algunos hombres toman ese camino y otros no? Porque si es un problema social ¿no afectaría a todos por igual?
—Y bueno, porque somos todos diferentes… yo no te puedo responder eso. Lo que sí te puedo asegurar es que los índices serían muchos menores si atacáramos la base, o sea, el hábito, las prácticas habituales. Tampoco hablo de una cultura de la violación, porque se habla mucho de eso, sobre todo en Brasil. Se habla mucho de una cultura violadora. Está bien, pero cuidado con la culturalización, porque el culturalismo, en el abordaje de estos temas, le da un marco de “normalidad”, de costumbre. Como se hace con el racismo por ejemplo… es una costumbre. Yo tengo mucho miedo a esas palabras que terminan normalizando estas cuestiones.
“La punición, la sentencia, no va a resolver el problema, porque el problema se resuelve allá abajo, donde está la gran cantidad de agresiones que no son crímenes” (Rita Segato).
—En relación a este tema, sobre que la violación es un crimen de poder, disciplinador, eso ¿se juega de la misma manera en el caso de los abusos de menores? Ya que generalmente los niños son abusados en su mayoría en las relaciones intrafamiliares o por integrantes de sus círculos cercanos, ¿se puede hacer una misma lectura o es distinto el análisis?
—Yo creo que es un análisis distinto, porque ahí si entra la libido de una forma en que yo no creo que entra en las violaciones de mujeres. Yo no he investigado mucho ese tema, lo que sí puedo decir al respecto es que el agresor, el violador, el asediador en la casa lo hace porque puede. Porque también existe una idea de la paternidad que proviene de una genealogía muy antigua, que es el pater familias, como es en el Derecho Romano, que no era como lo concebimos hoy, como un padre, una relación parental. Sino que el padre era el propietario de la mujer, de los hijos y de los esclavos, todos en el mismo nivel. Entonces eso que ya no es más así, pero que en la genealogía de la familia, como la entendemos, persiste… la familia occidental, no la familia indígena. Pero sí la familia occidental, que tiene por debajo en sus orígenes la idea de la dueñidad del padre. Entonces, eso aun está muy patente. Tengo estudiantes que han trabajado este tema. Por ejemplo, el caso de un pastor evangélico que violaba a todas sus hijas, y lo que sale de ese estudio es que el hombre, en su interpretación, era dueño de esos cuerpos. Eso es algo que no está más en la ley, pero sí en la costumbre. Y el violador también es alguien que tiene que mostrarse dueño, en control de los cuerpos. Entonces el violador doméstico es alguien que accede a esos cuerpos porque considera que le pertenecen. Y el violador de calle es alguien que tiene que demostrar a sus pares, a los otros, a sus compinches, que es capaz. Son variantes de lo mismo, que es la posesión masculina como dueña, como necesariamente potente, como dueño de la vida.
—En su experiencia, ¿el violador se puede recuperar de alguna forma, con la cárcel o con algún tratamiento?
—Nunca vi un trabajo de reflexión, no lo podemos saber porque el trabajo que debemos hacer en la sociedad que es primero entender y luego reflexionar nunca fue hecho. Sólo después de hacer el trabajo que está pendiente todavía de hacer en el sistema penitenciario, podemos llegar a ese punto. No hay elementos suficientes. No estoy hablando de psicópatas. Porque, a diferencia de lo que dicen los diarios, la mayor parte de las agresiones sexuales no son perpetradas por psicópatas. Los mayores perpetradores son sujetos ansiosos por demostrar que son hombres. Si no se comprende qué papel tiene la violación y la masacre de mujeres en el mundo actual, no vamos a encontrar soluciones.
Quedan pendientes tantos temas… hablar, por ejemplo, sobre el papel de los medios que, según sus propias palabras, colaboran con exhibir públicamente la agresión a las mujeres hasta el hartazgo, haciendo de la victimización de las mujeres un espectáculo de fin de tarde o después de misa, reproduciendo hasta el hartazgo los detalles más morbosos y funcionando así como el “brazo ideológico de la estrategia de la crueldad”….  Esos y tantos otros. Será en otra oportunidad. La estaremos esperando.

*EXTRACTO DEL LIBRO “LA GUERRA CONTRA LAS MUJERES”, DE RITA SEGATO.

COMENTARIOS


FUENTE ORIGNAL: http://www.conclusion.com.ar/info-general/una-falla-del-pensamiento-feminista-es-creer-que-la-violencia-de-genero-es-un-problema-de-hombres-y-mujeres/08/2017/


Para tener más información sobre la página y nosotrxs, nos puedes escribir al mail: ecofeminismo.bolivia@gmail.com

Políticas de género y calidad de vida en la ciudad


Género & Políticas públicas municipales


Nuria del Viso
http://www.fuhem.es

Entrevista a Ada Colau, desde la práctica política institucional, como alcaldesa de Barcelona.

«A partir del desigual tiempo dedicado al cuidado, las desigualdades
para las mujeres se multiplican en cada uno de los ámbitos de incidencia política»


Ada Colau, alcaldesa de Barcelona desde 2015, tiene un sólido recorrido como activista en distintos movimientos sociales, desde las protestas contra la Guerra del Golfo en los años noventa, pasando por el movimiento okupa, la campaña V de Vivienda y, más recientemente, la Plataforma de Afectados por la por la Hipoteca y Dación en pago en España, con la que, como portavoz, alcanzó notoriedad pública. Ha trabajado como responsable de Vivienda en el Observatorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Observatorio DESC) y es coautora del libro Vidas Hipotecadas, publicado originalmente en catalán y editado en castellano en junio de 2012. Esta trayectoria la sitúa en una posición idónea para entender los problemas de la calle y de su ciudad, Barcelona. En su labor como alcaldesa se ha significado por sus políticas a favor de los derechos de la ciudadanía. Esta entrevista se centra en las políticas de género y repasa las iniciativas que se están poniendo en marcha desde el Consistorio.

Nuria del Viso (NV): En la ciudad se cruzan varias fracturas: territoriales/ espaciales, desigualdades de riqueza, de género, etc. De forma sintética y atendiendo a este último aspecto, ¿cuáles son las principales brechas de género que ha detectado en el Ayuntamiento de Barcelona a su llegada como alcaldesa?
Ada Colau (AC):Desde la Regiduría de Feminismos y LGTBI se ha hecho un análisis exhaustivo de las desigualdades existentes en la ciudad que tiene su respuesta en el Plan para la justicia de género (2016-2020). La primera desigualdad es el tiempo dedicado a los cuidados que en mujeres es muy superior al tiempo dedicado por los hombres. Este reparto desigual en las tareas domésticas, de cuidados y de afectos es la piedra angular de todo un sistema invisibilizado sostenido por las mujeres y que tiene como primera consecuencia la situación de las mujeres en el mercado laboral.

La brecha salarial en Barcelona es del 25%, con más jornadas parciales (tres veces más que los hombres), con más temporalidad, un 28,6%, esto es, el doble que los hombres, un 14,7%. Pero las desigualdades no se terminan aquí; también se trasladan a los ingresos generales, no solo en los salarios, que son un 18% inferiores a los de los hombres. La consecuencia de todo esto es que, si miramos la tasa de pobreza, no por renta familiar sino de forma individual y bajo el principio de autonomía, las mujeres presentan una tasa de pobreza de casi el 60%, y en concreto las familias monoparentales de mujeres corren un riesgo de pobreza del 40% en Barcelona
.

A partir de aquí, las desigualdades se multiplican en cada uno de los ámbitos de incidencia política: en la participación de las mujeres en la vida política y pública, en los índices de enfermedades crónicas condicionadas por aspectos ambientales y de riesgo de sufrimiento psicológico, ambos muy superiores en mujeres, y también en la relación de problemas de salud por pobreza. Y como no podía ser de otro modo, también hay desigualdades en la forma que hombres y mujeres tenemos de disfrutar del tiempo libre: en deportes las mujeres practican menos conforme van envejeciendo y pese a la segregación evidente entre “deportes masculinos” y “deportes femeninos” son las mujeres las que se lanzan a romper este estigma; y en cultura, somos las mujeres las que estamos infrarrepresentadas como artistas en premios, galerías, espectáculos…, pero por otro lado somos las que más leemos y más usamos los equipamientos culturales de la ciudad.

Finalmente hay que destacar, sin ninguna duda, la brecha clave: la violencia machista. Un 30% de las mujeres en Barcelona han sufrido una agresión machista grave, con violencia, y en su mayoría también son mujeres las víctimas de hechos delictivos en la ciudad. Este factor y la elevada percepción de la inseguridad en las mujeres condicionan nuestra movilidad y limitan nuestro derecho a disfrutar del espacio público y de la vida social. 

NV: ¿Cuáles son las principales demandas que han recibido o están recibiendo en este sentido desde la ciudadanía?
AC: Cada día recibimos interpelaciones de la ciudadanía por múltiples canales que confirman estas desigualdades. La mayoría de estas peticiones son de competencia estatal. Nos piden que incidamos en políticas contra la violencia machista y contra la precariedad laboral para que aumenten los ingresos y haya más ocupación, sobre todo en dos grupos especialmente tocados por la desigualdad: familias monoparentales y mujeres mayores. Desde el Ayuntamiento estamos haciendo todo lo posible para buscar soluciones, poniendo muchos recursos económicos y humanos en ello, aunque estas políticas no sean de nuestra competencia. Sí que son de ámbito municipal otras demandas que también nos llegan sobre urbanismo, movilidad… Se trata de peticiones que reclaman una aplicación de una perspectiva de género en estas políticas, que tenga en cuenta nuestras necesidades, porque configuran nuestra manera de vivir y de movernos en la ciudad.

NV: ¿Qué transformaciones están poniendo en marcha en el Ayuntamiento de Madrid/Barcelona, en cuanto a la incorporación de políticas municipales en clave de género relacionadas con la calidad de vida? ¿En qué punto de implementación se encuentran? ¿Podría destacar un logro de su Ayuntamiento en este sentido? ¿En qué medida pueden estas medidas contribuir a mejorar la calidad de vida

AC: Estamos impulsando numerosas medidas de cambio para mejorar la calidad de vida de las mujeres. De hecho, el Plan para la justicia de género cuenta con 400 acciones solo para el período entre 2016 y 2017, que ya están en proceso de ejecución. Entre otras me gustaría destacar los paseos de mujeres a distintos distritos de la ciudad para ver de forma conjunta y participada cuáles son los cambios urbanísticos que se deberían hacer en los espacios para conseguir que el entorno sea seguro para nosotras y que cumplan con sus necesidades de la vida cotidiana. Estos paseos están siendo un éxito e implican cambios reales. Por otro lado, también se han ampliado los recursos dedicados a la lucha contra la violencia machista, tanto en campañas comunicativas de ciudad, como en el refuerzo de los servicios de atención a las mujeres por violencia machista o por casos de vulnerabilidad (SARA y PIAD). Se han internalizado estos servicios, considerándolos como servicios esenciales, una fórmula que nos ha permitido salvar la Ley Montoro que nos ata de manos a las administraciones municipales.

También estamos obteniendo datos de victimización a nivel de distrito con una encuesta ampliada de la de violencia que se hace cada cinco años en el trabajo, en las fiestas y en espacios de ocio nocturno, con despliegue de protocolos de actuación y trabajando con los actores y empresarios del ocio. También existe la Red de escuelas por la igualdad, de la cual se ha hecho una prueba piloto estos dos años pasados y ahora se ha puesto en marcha en 15 escuelas y se prevé que se generalice en los próximos cinco años en el conjunto de la ciudad.

Se trata de una red para trabajar la igualdad en los claustros de profesores y en el curriculum escolar, por lo tanto, es un trabajo muy estructural y tiene un fuerte impacto. No se trata de hacer talleres o de una asignatura aislada sino que está integrado con todo el sistema curricular de la escuela. Otra actuación clave ha sido la creación de la unidad de tráfico de seres humanos para trabajar contra la explotación sexual y otros aspectos relacionados. Esta medida es innovadora, puesto que es la primera unidad en el Estado español y tiene un impacto en la defensa de los derechos de las mujeres, ya que actúa de forma directa contra una vulneración de los derechos humanos. Se trata de una unidad que tiene un equipo especializado de actuación y que se coordina con muchos actores sociales, policiales y jurídicos.
También hemos hecho un análisis de impacto de los presupuestos y se hará cada año para lograr que el presupuesto del Ayuntamiento se corrija y sea equitativo en el gasto y en los ingresos. En materia de contratación hemos introducido en la guía de contratación elaborada por la Tenencia de Economía, Ocupación y Planificación Estratégica tres cláusulas de género que son obligatorias para las empresas licitadoras. Aquellas empresas que quieran trabajar con el Ayuntamiento deberán tener planes de igualdad, disponer de protocolos en caso de acoso, contar con medidas de conciliación y corregir la brecha salarial de las empresas que liciten. Creemos que esta medida tendrá impacto también, puesto que el Ayuntamiento tiene mucho peso en la contratación de la ciudad.

NV: ¿Existen iniciativas para la reducción de las brechas de género dentro del propio Ayuntamiento?


AC: Sí, justamente hace dos meses hicimos un análisis de la brecha en el Ayuntamiento. Ahora estamos haciendo otro informe en que se analizarán las causas y se definirán medidas de cambio. Hay algunas medidas que ya se están cumpliendo, como los órganos paritarios en la selección de los nuevos agentes de la Guardia Urbana de Barcelona, la creación de una comisión de igualdad en cuerpos uniformados para trabajar la brecha de género, y en breve habrá un diseño de medidas de corrección en función de los complementos salariales.
NV: Uno de los desafíos más repetidos entre las mujeres es la intensificación de los tiempos de trabajo, dando lugar a dobles e incluso triples jornadas cuando se suman las tareas de cuidados en el hogar; una situación que ha empeorado con los recortes estatales de servicios sociales ¿Qué se puede hacer a escala municipal y qué se está haciendo des de sus respectivos Ayuntamientos para abordar esta cuestión?

AC: Desde Barcelona hemos estado durante un año y medio haciendo un diagnóstico de la ciudad para saber todo lo que estaba pasando sobre la provisión y recepción de cuidados en la ciudadanía, analizando también todas las nuevas formas de gestión comunitaria de los cuidados y el funcionamiento de los servicios actuales. En base a este diagnóstico y todo el mapa que se hizo con los programas y servicios que hoy en día tiene el Ayuntamiento, hemos diseñado una medida de gobierno, que irá al Pleno de abril, que incluye acciones precisamente para democratizar los cuidados. 
Es decir, para conseguir que las administraciones asuman parte de la responsabilidad, también en el ámbito mercantil, en la economía social y en la comunidad. Todo precisamente, para descargar a las familias y a las mujeres en particular. La medida la estamos cerrando y por lo tanto no podemos avanzar más las acciones concretas que haremos, pero creemos que será un gran paso para abordar esta cuestión.

NV: ¿Existe algún otro de los ‘Ayuntamientos del cambio’ que esté llevando a cabo algún tipo de iniciativa que le resulte particularmente interesante y/o que piense que podría tomarse como idea para su propio Ayuntamiento? 

AC: 
Sí, en materia de campañas contra las violencias de género A Coruña y Santiago de Compostela son iniciativas interesantes. Como también lo es el trabajo de entidades y el Ayuntamiento de Pamplona en los San Fermines.
(Ada Calau, actual alcaldesa de Barcelona)


Fuente: http://www.fuhem.es/ecosocial/noticias.aspx?v=10154&n=0 

LAS 20 MEJORES PELÍCULAS FEMINISTAS DE TODOS LOS TIEMPOS

Este artículo no busca crear una lista definitiva de las películas que necesitas ver para sentirte parte del movimiento feminista. Por el contrario, lo que se busca es crear un hilo acerca de las películas que han sido aclamadas por crear nuevas perspectivas y nuevas representaciones de las mujeres en el cine. Este es un punto de partida del que podemos explorar nuevas voces femeninas.

20. An Unmarried Woman (Dir. Paul Mazursky, 1978)

La película reta la noción narrativa del desenlace y el “felices para siempre” al mostrar a Erica rechazando la propuesta de vivir con su novio artista, Saul. Cuando los dos se marchan y Saul le da un regalo a Erica (una enorme pintura), ella deambula por las atiborradas calles de Nueva York enfrentando un futuro incierto mientras carga su inmenso regalo.

19. Passion Fish (Dir. John Sayles, 1992)

Arraigada por las interpretaciones de sus dos actrices principales, esta película es una inspección de la dinámica de la relación entre dos mujeres que dependen la una de la otra para sobrellevar sus penurias físicas y emocionales.

18.The Color Purple (Dir. Steven Spielberg, 1985)

Basada en la novela de la ganadora del Pulitzer Alice Walker, esta adaptación de Steven Spielberg mantiene el enfoque principal de esta obra: mujeres fuertes. Cada actriz aborda su rol con gran ferocidad y cada personaje femenino transgrede su misión de vida, especialmente en un momento en el que las mujeres y las personas de color eran considerados ciudadanos de segunda clase.

17. Todo sobre mi madre (Dir. Pedro Almodóvar, 1999)

La película es acerca de los roles que les son asignados a las mujeres por la sociedad y los roles que ellas mismas se asignan. Es la historia de diferentes mujeres: actrices lesbianas, monjas embarazadas, madres en luto y prostitutas transgénero, quienes se apoyan entre sí.

16. Alice Doesn’t Live Here Anymore (Dir. Martin Scorsese, 1974)

Es sorprendente que Scorsese, quien estableció una carrera basada en la ultra violencia y el machismo, fuera capaz de crear una película tan increíble sobre un personaje central femenino. Alice conoce diferentes mujeres, incluyendo a la ferozmente independiente Flo, cuya frase “kiss my grits” se ha convertido parte de la cultura pop. Alice nunca renuncia a sus sueños, incluso cuando su situación parece ser un caos.

15. Gloria (Dir. John Cassavetes, 1980)

Cassavetes es experta en crear representaciones poderosas de mujeres, pero ninguna ha sido tan devotamente independiente como Gloria. Esta interpretación reta las convenciones del género criminal, creando una ex señora de la mafia que no es ni pasiva ni deshumanizada.

14. Yentl (Dir. Barbra Streisand, 1983)

Para los que no la conocen, esta es simplemente la película en la que Babs canta a su padre muerto. Para los que la han visto, representa una brillante interpretación de una mujer desafiando las nociones patriarcales con respecto al lugar de la mujer en la sociedad y en la religión. Más allá de su atractivo, la cinta emplea convenciones musicales para representar la exploración del estado y de la sexualidad de Yentl.

13. Daughters of the Dust (Dir. Julie Dash, 1991)

Julie Dash libró una larga lucha para realizar esta película, que presenta el retrato matizado de tres generaciones de mujeres gullahs que se reúnen antes de irse al norte. Establecida en 1902, la narrativa inusual se enfoca en explorar la diversidad de las mujeres.

12. La souriante Madame Beudet (Dir. Germaine Dulac, 1922)

Este corto de Germaine Dulac cuenta la historia de Madame Beudet, quien está atrapada en un matrimonio sin amor con un bromista. Durante el día, ella sueña con una mejor vida, e incluso se imagina la muerte de su esposo.

11. Orlando (Dir. Sally Potter, 1992)

En el siglo 16, un hombre machista de la nobleza llamado Orlando descubre que se ha transformado completamente en una mujer tras casi morir en una pelea. Basada en la novela de Virginia Woolf, esta provocativa película examina las penurias que trae consigo el hecho de ser mujer. A pesar de que la película no complace todos los gustos, establece un interesante diálogo de la lucha contra los prejuicios sociales y patriarcales inherentes al género.

10. Viskningar och rop (Dir. Ingmar Bergman, 1972)

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Dos hermanas, Karin y María se reúnen con su otra hermana Agnes, quien está muriendo de cáncer. Bergman enfoca su energía no tanto en construir una narrativa tradicional sino en explorar temas como la mortalidad, la sexualidad y la clase social a través del lente femenino.

9. Die bitteren Tranen der Petra von Kant (Dir. Rainer Werner Fassbinder, 1972)

Impulsada por el ojo clínico de Fassbinder para el teatral mise-en-scene, esta película es una mirada ejemplar a la habilidad del director para crear una compleja variedad de mujeres. Sus relaciones están definidas por un sentido de voluntad, en el que cada mujer decide como desea ser tratada y como desea tratar a los demás.

8. Persona (Dir. Ingmar Bergman, 1966)

Bergman ha ideado muchos retratos psicológicos y emocionales de mujeres, pero la dualidad de las dos protagonistas de esta película suma una compleja mística femenina a la mezcla. Él crea una compleja cinta basada en los estados psicológicos de dos mujeres emocionalmente inestables, cuestionando la naturaleza de la existencia, la artificialidad de la identidad y el temor del silencio.

7. Je, tu, il, elle (Dir. Chantal Akerman, 1974)

Antes de Jeanne Dielman, existió Je, tu, il, elle, el retrato de una mujer, o más bien la narrativa sin dirección que dibuja a una mujer en varios escenarios (un cuarto encerrado, un café, un camión, y la casa de su amiga) y en diferentes situaciones (comiendo azúcar granulada, haciendo una felación a un camionero, y teniendo sexo con su amiga).

6. Thelma & Louise (Dir. Ridley Scott, 1991)

Thelma and Louise es una película sobre dos mujeres que están huyendo de la ley luego de que Louise matara al hombre que intentó violar a Thelma. Al igual que Persona, la película presenta el cambio de identidades de las mujeres mientras que desafían los límites sociales y viven al borde de la ley.

5. Sans toit ni loi (Dir. Agnès Varda, 1985)

Una de las películas más exitosas de Varda es este drama documental que relata la vida de una escurridiza vagabunda llamada Mona, quien se congela hasta la muerte en un campo desierto. Varda construye el retrato de una mujer que se aproxima a su muerte, desprovista de todas sus comodidades y que enfrenta lo desconocido sin ningún escudo para protegerse.

4. Cléo de 5 à 7 (Dir. Agnès Varda, 1962)

Al igual que la entrada anterior, esta película es el retrato construido por Varda de una mujer, quien es una artista de pop que tiene cáncer de estómago. Ella enfrenta lo desconocido igualmente sin protección y desprovista de su cabello falso y sus onduladas plumas. Este es el acercamiento a una mujer que evoluciona y madura para controlar su propia mortalidad.

3. The Piano (Dir. Jane Campion, 1993)

Esta cinta es una obra maestra en todos los sentidos del mundo. Es una película visual y táctil que explora la sensualidad de la sexualidad de una mujer. Todos los elementos cinematográficos ayudan a crear una verdadera obra feminista acerca del deseo y el despertar sexual.

2. Sedmikrásky (Dir. Vera Chytilová, 1966)

Esta es una película sobre la definición de las expectativas sociales y narrativas, que permite a la directora jugar con la forma y el contenido de la historia. Dos mujeres llamadas Marie deciden que están cansadas de actuar como chicas buenas y que, por el contrario, quieren volverse tan corruptas como la sociedad. La secuencia final muestra a las dos Maries destruyendo un banquete, solo con el fin de ser castigadas, forzadas a limpiar su desastre y que son finalmente asesinadas por un candelabro que les cae encima.

1. Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles (Dir. Chantal Akerman, 1975)

Akerman examina la rutina de Jeanne Dielman, una mujer que cocina, limpia y se prostituye para poder mantenerse a sí misma y a su hijo. Luego de tres días, la rutina robótica de Jeanne se deteriora lentamente, llevándola a un gran caos con uno de sus clientes. Akerman construye una tragedia fuera de lo mundano y crea un retrato de una mujer que no puede ser ni deshumanizada ni fetichizada.

Recommended List:
The Craft (Dir. Andrew Fleming, 1996), Set It Off (Dir. F. Gary Gray, 1996), Imitation of Life (Dir. Douglas Sirk, 1959), The Legend of Billie Jean (Dir. Matthew Robbins, 1985), Desperately Seeking Susan (Dir. Susan Seidelman, 1985), 9 to 5 (Dir. Colin Higgins, 1980), Sweetie (Dir. Jane Campion, 1989), I Shot Andy Warhol (Dir. Mary Harron, 1996), Clueless (Dir. Amy Heckerling, 1995), [Safe] (Dir. Todd Haynes, 1995), The Descent (Dir. Neil Marshall, 2005), Heathers (Dir. Michael Lehmann, 1988), Aliens (Dir. James Cameron, 1986), All About Eve (Dir. Joseph L. Mankiewicz, 1950), Angst vor der Angst (Dir. Rainer Werner Fassbinder, 1975), 3 Women (Dir. Robert Altman, 1977), Jackie Brown (Dir. Quentin Tarantino, 1997), La mujer sin cabeza (Dir. Lucrecia Martel, 2008), Céline et Julie vont en bateau (Dir. Jacques Rivette, 1974), Raise the Red Lantern (Dir. Zhang Yimou, 1991), A League of Their Own (Dir. Penny Marshall, 1992)

Versión en español de: http://www.tasteofcinema.com/2014/20-essential-feminist-films/

martes, 22 de agosto de 2017

El terrorismo machista sí es ideología de género

Terrorismo machista
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María Xosé Porteiro
TribunaFeminista

En pleno debate sobre si el uso del término terrorismo machista es adecuado o no para definir los asesinatos de mujeres a manos de hombres, la autora lo explica bien claro, se denomina: Terrorismo machista.

Cada vez se extiende más el concepto de terrorismo machista cuando se habla de violencia de género. A la vez, se está produciendo una furibunda reacción por parte de quienes creen que el terrorismo es algo demasiado serio como para bajarlo a un terreno que aún se considera privado; se manifiestan con incomprensión, disgusto o decidido rechazo, tal vez porque su uso pone luz intensa y altavoces a un genocidio ocultado -y no reconocido ni asumido- hasta hace bien poco tiempo.

El diccionario de la RAE nos da tres significados para este vocablo:

1. Dominación por el terror.
2. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.
3. Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.

En mi opinión, incluso cuando esta réplica procede de personas o colectivos que combaten la violencia de género, asistimos a una rebelión del patriarcado y sus preceptos que tenemos inoculados en el inconsciente personal y colectivo. Esta forma de entender la sociedad y las relaciones entre personas de distinto sexo ha generado un orden establecido que es preciso modificar pero ya se sabe que los cambios de lo conocido y practicado desde siempre, generan miedo o rechazo. Pero el lenguaje no es un lago con aguas estancadas, si no que se renueva para identificar y poner nombre a las nuevas realidades, usos, costumbres…

Objetivamente, las definiciones oficiales se corresponden totalmente con el terrorismo machista, al menos en la primera y segunda acepción. Y de la tercera, podríamos ocuparnos con más calma pero entiendo que se puede discutir. Esta forma de terror tiene seguidores. En menos de tres meses pasan de 20 los asesinos que han seguido sus métodos en la más dura de sus expresiones: acabar violentamente con la vida de mujeres y familiares directos (hijas, hijos, suegra…). Resulta llamativo que se comporten como kamikazes ineficientes que dicen querer inmolarse pero aciertan poco.

Actúan siguiendo un mismo patrón que considero identificable con la ahora llamada ideología de género -concepto muy aplicable al machismo, no al feminismo que es un movimiento a favor de la Paz y la Justicia entre los seres humanos-. Como tal ideología de dominación, se transmite por múltiples vías con la ayuda de la globalización de la comunicación. Se generan “militantes” que se sienten preteridos, ofendidos a título individual, y que ven en los feminicidios una inspiración que identificable con sus más íntimos deseos.

Creo que les mueve la intención de ser héroes de su causa y no dudo de que el eco de sus venganzas genera modelos de comportamiento mediante el innato aprendizaje vicario. Es una forma de guerra larvada disfrazada de asuntos personales, porque en realidad es una reacción enfermiza desde lo social para frenar un cambio cuyas dimensiones ya están a la vista. Identificar como terroristas a los asesinos de mujeres es, por tanto, lo correcto.

Estamos hablando de asesinos -organizados o no- con un mismo fin, métodos y estrategias semejantes. De criminales que tienen un gran apoyo, explícito o silencioso, de una sociedad que disculpaba este comportamiento con atenuantes como “crimen pasional” y “cuestión de honor” del mismo modo que en el terrorismo etarra se hizo con “patria” o en el yihadista con “dios”. Hay que parar este genocidio por goteo que acaba por formar un torrente de vidas robadas. Y si para ello hay que recurrir al tabú del terrorismo, ahí estamos. Porque SÍ es preciso escandalizar.

No es momento de paños calientes si no de exigir que los asesinos de mujeres depongan las armas, sean condenados adecuadamente, tengan la reprobación social que merecen y, cuando sea necesario y lo admitan, reciban ayuda psicológica y re educación para que dejen de comportarse según viejos y degenerados modelos podridos y contaminantes… ¿O será falso que pertenecemos a sociedades civilizadas?.

Fuente:http://www.tribunafeminista.org/2017/03/el-terrorismo-machista-si-es-ideologia-de-genero/ 

Pakistán & Mujer: Adiós a la "Madre Teresa" de Pakistán



Redacción ANSA
Rebelión

Funerales de Estado para Ruth Pfau, una médica religiosa alemana rebautizada la "Madre Teresa Paquistán.

Personalidades religiosas, de la política, de la cultura, y otros ciudadanos participaron hoy en Karachi en los funerales de Estado en honor a Ruth Pfau, una médica religiosa alemana rebautizada la "Madre Teresa paquistaní" por sus 10 años de lucha incansable contra la lepra. La religiosa, que murió el pasado 10 de agosto a los 87 años, estuvo entre las fundadoras del Centro para leprosos Marie Adelaide, y contribuyó al anuncio, en 1996, de la Organización Mundial de la Salud de Pakistán, como "país libre de la lepra". Las televisiones mostraron su féretro, cubierto con la bandera paquistaní y recubierto de flores, llevado en los hombros de un grupo de solados a la Catedral de San Patricio en Karachi. Sor Pfau, recordó hoy la emisora DawnNews, fue enviada a Pakistán en 1960 por la superiora de las Hermanas franciscanas del Corazón de Jesús y María Inmaculada para coordinar un servicio médico para los estudiantes paquistaníes. Después de haberse dado cuenta de la gravedad de la lepra en Pakistán, decidió no regresar a Alemania y continuar su trabajo cerca de las personas que padecían esta enfermedad infecciosa y crónica. También por eso en 1988 el gobierno le concedió la ciudadanía paquistaní.


Adiós a la "Madre Teresa" de Pakistán, la médica religiosa Ruth Pafau, luchadora incansable contra la lepra. (foto: ANSA)


sábado, 19 de agosto de 2017

Feminismo salvaje

Feminismo & Lucha social
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Javier Cercas
www.elpais.es

"No entiendo que después de siglos de maltratos y explotación despiadados, las mujeres sigan aguantándonos, queriéndonos y cuidándonos."

DESENGAÑÉMONOS: los hombres de mi generación somos machistas por defecto. Los de mi generación y los de la anterior y los de la anterior a la anterior, y así hasta el infinito.

La culpa la tienen por supuesto nuestras madres, cosa que yo sé muy bien porque soy el único varón en un hogar de cuatro hembras y mi madre nunca me dejó fregar un puñetero plato, mientras que mis hermanas la ayudaban en las faenas de la casa (¡un beso, mamá!).

No sé cómo serán los chicos de ahora: a juzgar por mi hijo, muchísimo mejores que nosotros; a juzgar por las estadísticas, iguales o peores. Por una vez seguro que tienen razón las estadísticas. Pero la verdad de la verdad es que la culpa de todo no la tienen nuestras madres (¡otro beso, mamá!). Increíblemente, desde el principio de los tiempos los hombres hemos considerado a las mujeres como seres inferiores, poco más que animalitos domésticos creados para hacernos la vida agradable; y esto no sólo lo hemos hecho los hombres normales y corrientes, sino también los sabios más sabios que en el mundo han sido.

Claro que aquí también hay excepciones. La más notoria es un viejo veterano de Lepanto llamado Miguel de Cervantes, que vio a sus hermanas humilladas y ofendidas por los cabrones de turno y llenó sus libros de mujeres valerosas que no se cansan de denunciar los desafueros de los hombres ni de clamar por su dignidad y su libertad.

Y por cierto: mucho don Quijote mucho don Quijote, pero lo que nadie dice es que, si don Quijote estuviera vivo, santificando todos los caminos con el paso augusto de su heroicidad (como dice Rubén Darío), sin la más mínima duda se dedicaría en exclusiva a perseguir por tierra, mar y aire a esos hijos de mala madre que maltratan y asesinan mujeres y, una vez los hubiera pillado, sin fórmula de juicio les cortaría el rabo y los testículos, se los metería en la boca, les cosería los labios con hilo de bramante y los abandonaría en mitad de Los Monegros para que murieran al sol en medio de horribles tormentos.

Eso es lo que haría don Quijote, y don Quijote no se equivoca nunca. Hay cosas que no entiendo. No entiendo que, después de siglos y siglos de maltratos y explotación despiadados, las mujeres sigan aguantándonos, sigan queriéndonos y cuidándonos. No entiendo que, mientras unos cobardes de mierda matan mujeres indefensas a diario, no broten como hongos comandos de mujeres armadas que imiten a don Quijote y se tomen la justicia por su mano y se dediquen a cortar rabos y testículos y todo lo demás, incluido el sol de Los Monegros.

Pero lo que de ninguna manera puedo entender es que, después de haber sido gobernadas durante milenios por nosotros —en lo esencial una panda de descerebrados borrachos de testosterona y únicamente ocupados en beber cerveza y averiguar quién es más macho mientras provocamos catástrofes—, las mujeres no nos hayan prohibido de manera terminante el acceso al poder ni nos hayan castigado a fregar suelos de rodillas durante los tres próximos siglos.

En resumen: hay quien piensa que el feminismo se está volviendo de un tiempo a esta parte extremista y está yendo demasiado lejos; yo lo que pienso es que de momento, y hasta nueva orden, incluso la forma más extremista de feminismo es demasiado moderada. ¿Tiene solución nuestro milenario y vomitivo machismo por defecto?.

A corto plazo, lo dudo, al menos en lo que a mí respecta. Pero he observado que algunas cosas pueden resultar útiles; por ejemplo, tener una hija adolescente. De hecho, un amigo mío la tiene y, aterrorizado ante los peligros que la acechan, ha creado una Asociación de Padres de Hijas cuyo símbolo es una podadera y cuyo lema el siguiente: “Capar, capar, capar”. Vamos por buen camino.

En fin. Todo lo anterior se me ocurrió leyendo una deliciosa novela gráfica titulada Más vale Lola que mal acompañada; la protagoniza un personaje llamado Lola Vendetta, que aparece en la portada con su espada tinta en sangre quijotesca; su lema es: “El feminismo no se sufre, se disfruta”. Como todos los héroes, Lola Vendetta no tiene edad; su autora, Raquel Riba, tiene 27 años.

Que Dios las bendiga a las dos. Y a ti también, mamá.


Fuente:http://elpaissemanal.elpais.com/columna/javier-cercas-feminismo/ 

viernes, 18 de agosto de 2017

Eleanor Marx, la cuestión de la mujer y el socialismo


Feminismo & Socialismo marxista


Josefina L. Martínez
Rebelión

Escritora, actriz, organizadora sindical, militante socialista y feminista, fue la primera traductora de Madame Bovary al inglés y la primera biógrafa de su padre, Karl Marx. La historia de una mujer que se ganó un nombre propio en la historia del socialismo.


(Eleanor Marx. Internet Archive Book Images 16 de Agosto de 2017)

Mayo de 1871. Francia se encuentra conmocionada por la Comuna de París, que concentra las esperanzas de la clase obrera y el odio de la burguesía europea. Durante la semana sangrienta del 20 de mayo fueron asesinados más de 30.000 trabajadores y más de 8.000 encarcelados. Pocos días antes, dos mujeres jóvenes cuyo apellido podía hacer saltar las alarmas de la policía francesa ingresaban al país con nombre falso. 

Jenny y Eleanor Marx iban a Burdeos para buscar a su hermana, Laura, cuyos hijos estaban enfermos. Su esposo, Paul Lafargue, había desaparecido poco antes, después de viajar a París para ponerse al servicio de la Comuna. Jenny y Eleanor ayudaron a poner a salvo a la familia Lafargue atravesando los Pirineos, pero cuando regresaron a Francia para borrar sus huellas fueron detenidas. Retenidas en arresto domiciliario durante una semana, serían interrogadas sobre el supuesto escondite de armas y artefactos para construir bombas. 

La prensa europea acusaba a Marx de ser el artífice de la Comuna, por lo que sus hijas eran consideradas peligrosas. La policía francesa perseguía a las pétroleuses, mujeres que habían tenido un papel destacado durante la Comuna, como la amiga personal de los Marx, Elisabeth Dimitrioff. Cuando su padre muere, en 1883, Eleanor tiene 28 años y junto con Engels trabajan para preservar su legado, sus manuscritos y su correspondencia Eleanor Marx tenía 16 años y ésta fue su primera experiencia política, que la marcará para siempre. Cuando regresa a Londres se pone a militar activamente, participa en la organización del Congreso de la Asociación Internacional de Trabajadores y en el comité de ayuda a los refugiados de la Comuna de París. Su perfecto manejo del inglés, alemán y francés le permite hacer de intérprete y se ocupa de organizar el primer acto de aniversario en homenaje a los comuneros. 

Algunos, como el húngaro exiliado Leo Frankel, se enamoran perdidamente de la joven Marx. Pero quien despierta su interés es otro destacado comunero, el vasco francés Hippolyte Prosper-Olivier Lissagaray, quien poco después escribirá la primera historia sobre la Comuna de París con la ayuda de Eleanor. “Hans Röckle era un mago que llevaba una tienda de juguetes: hombres y mujeres de madera, animales fantásticos, gnomos y gigantes. 

Las dificultades económicas lo obligaban a vender sus creaciones al diablo y los muñecos vivían grandes aventuras hasta regresar a la tienda”. Con seis años, la pequeña Tussy, como la llamaban en casa, escuchaba por las noches las historias que inventaba su padre. En ese período, Marx pasaba horas trabajando en sus manuscritos para El Capital, con la pequeña Eleanor jugando a su lado o montando a caballo sobre sus hombros. Sumida en grandes dificultades económicas, la familia Marx sobrevivía con la ayuda de Federico Engels, el General, como llamaba Tussy a su “segundo padre”. 

En la casa de Jenny y Karl Marx todos eran lectores. Colecciones de historia, filosofía, las recientes obras de Darwin, escritos de Hegel, Rousseau y Fourier, novelas de Balzac y Dickens, la poesía de Goethe. El preferido era Shakespeare, que Tussy aprendió a recitar de memoria desde chica y despertó su amor por el teatro. 

A los 18 años, Tussy busca independizarse --algo raro para una mujer soltera en la Inglaterra victoriana--, encuentra trabajo enseñando en una academia de mujeres en Brighton y mantiene una relación --por momentos clandestina-- con Lissagaray. Pero una crisis de nervios, la mala alimentación y el deterioro de su salud la obligan a regresar a Londres. Su actividad política no decae y en los años siguientes participa en los debates sobre Irlanda, los intentos de formación de un partido socialista independiente y la campaña de amnistía para los comuneros. Cuando su padre muere, en 1883, Eleanor tiene 28 años y junto con Engels trabajan para preservar su legado, sus manuscritos y su correspondencia. 

Le escribe a Kautsky: “Su obra debe conservarse tal como es y todos debemos intentar aprender de ella. Así todos podremos caminar con sus largas piernas”. La mujer y el socialismo Golpeado por la muerte de su gran amigo, Engels revisa los estudios de Marx sobre la cuestión de la familia en la historia y da forma a su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), obra pionera del feminismo socialista. Eleanor colabora, leyendo y discutiendo los borradores. Publica junto con su esposo, Edward Aveling, su propio trabajo: La cuestión de la mujer, un punto de vista socialista. Eleanor defiende que la lucha por la emancipación de las mujeres solo puede lograrse en el socialismo, y que ésta es un prerrequisito para aquel. Durante el agitado año de 1886, Eleanor y Aveling recorren 35 ciudades de Estados Unidos invitados por el Partido Socialista Laborista. 

Tussy habla sobre la situación de los trabajadores y las mujeres obreras. El movimiento sindical norteamericano es un hervidero, después del encarcelamiento de los mártires de Chicago, que serán fusilados ese mismo año. El éxito de la gira solo se enturbia al final por unas denuncias contra Aveling, que derrocha parte del dinero del SLP en gastos superfluos. Aveling esconde a Eleanor sus relaciones con numerosas mujeres y miente sobre sus deudas. Contra la opinión de muchos dirigentes sindicales, Eleanor planteaba la necesidad de organizar a las mujeres y a los trabajadores no calificados. 

En la década siguiente Eleanor Marx se dedica a numerosas tareas políticas y de organización del movimiento obrero. Participa del Congreso de fundación de la Segunda Internacional, donde conoce a Clara Zetkin (traduce su discurso sobre las mujeres) y cumple un papel destacado colaborando con las huelgas de los portuarios, los trabajadores del gas y las fábricas químicas de Silvertown. Auspicia la formación de la primera sección de mujeres en el Sindicato de trabajadores del gas, asesora a las trabajadoras de comercios en huelga y apoya la organización sindical de las obreras más explotadas que pelaban cebollas en fábricas alimenticias. 

Contra la opinión de muchos dirigentes sindicales, Eleanor planteaba la necesidad de organizar a las mujeres y a los trabajadores no calificados. Después del fallecimiento de Engels, Eleanor recibe la mayoría de los papeles de Marx y se dedica a editar sus manuscritos. En 1897 publica Salario, precio y ganancia, mientras avanza en la biografía de Marx, pero el creciente deterioro de su vida personal le impide continuar. Aveling miente cada vez más y acumula deudas a costa suya. 

Finalmente, la crisis alcanza su cenit cuando Eleanor se entera que Edward se ha casado con otra mujer, usando un nombre falso. Sumida en una grave crisis personal, Eleanor muere a los cuarenta y tres años en marzo de 1898 después de ingerir veneno. Al igual que la protagonista de la novela de Flaubert, Eleanor no logró sobrellevar su propia tragedia privada. Muchos de sus amigos y allegados consideraron a Aveling responsable --directo o indirecto-- de su muerte, y éste fallece pocos meses después. 

El triste final de Eleanor Marx no oscurece la intensidad de su vida, sus aportes al movimiento obrero y al feminismo socialista. Como escribe su biógrafa, Rachel Holmes, “Eleanor Marx cambió el mundo. En el proceso, se revolucionó a sí misma.” 

El 4 de mayo de 1890, 250.000 trabajadores se reunieron en Hyde Park, en Londres, para celebrar por primera vez el día internacional de los trabajadores. Eleanor Marx tomó la palabra ese día desde la tribuna. Al terminar el discurso, citó una de sus estrofas preferidas de Shelley: 

Alzaos cual leones tras un largo sueño.
En número invencible. 
Sacudíos vuestras cadenas y que caigan a la tierra como el rocío
que durante el sueño se posó sobre vosotros. 
Vosotros sois muchos y ellos son pocos.