martes, 29 de noviembre de 2016

Dejad que los hombres se acerquen a mí

"Feminismizarse" & Feminizar la política
Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Yayo Herrero, Miguel Urbán, Sol Sánchez y María Eugenia R. Palop en el debate 'De Trump a Le Pen'

Miguel Lorente Acosta
Eldiario.es

Lo que necesita la política no es feminizarse, sino "feminismizarse", es decir, incorporar el feminismo y su visión crítica junto a las propuestas integradoras que nacen de ella como esencia del quehacer político.

Imaginen que un político declara que para conseguir que la política gire a la izquierda no es necesario contar con personas de izquierdas, que basta con llevar a cabo iniciativas progresistas y sociales como nos han enseñado en las facultades o en algunas reuniones y asambleas. Nadie aceptaría el argumento ni vería en él un planteamiento coherente. Sin embargo, es lo que ha manifestado Pablo Iglesias con relación a la presencia de las mujeres en los órganos de representación política, precisamente donde más se reproducen y difunden las ideas machistas, al decir que no hace falta que estén ellas y que basta con que se haga lo que nuestras madres nos han enseñado. Pablo Iglesias se vuelve a equivocar con lo que significa la igualdad, con lo que plantea el feminismo y, por tanto, con lo que supone la desigualdad e impone el machismo.

El ejemplo más claro de que feminismo no es lo contrario de machismo se aprecia en sus palabras, pues mientras que el machismo defiende el orden dado sin necesidad de incorporar a las mujeres, que para eso ya están los hombres con su "pluripotencialidad adaptativa", su inteligencia superior que decía Miguel Arias Cañete, y su criterio objetivo, el feminismo defiende la igualdad con mujeres y hombres. Lo de "hacer comunidad" está muy bien, pero no se trata de hacer comunidad de cualquier modo, sino de hacerla con la igualdad como referencia y con las mujeres como protagonistas junto a los hombres.

Pero para que haya mujeres y hombres es necesario que lleguen las mujeres a los lugares y posiciones donde el machismo les ha impedido estar, puesto que ellas son tan capaces como los hombres, aunque a diferencia de estos, a lo largo de la historia se han encontrado con limitaciones estructurales, organizativas y funcionales que las ha apartado de los espacios donde los hombres consideraban que no hacía falta que estuvieran, que ellos solos se bastaban. Y para poder llegar a donde los hombres, las mujeres ha tenido que ganarse el alma, después la inteligencia, más adelante la capacidad, a continuación la formación, tras ella la experiencia y ahora tienen que luchar por las oportunidades…

Todo ello sin dejar de hacer lo que les habían asignado como mujeres, y para que ahora que demuestran que el machismo estaba equivocado, digan que no hace falta, que con que les cuenten a los hombres lo que ellas consideren que hay que hacer, es suficiente, que ya ellos se hacen cargo. La presencia de las mujeres en los ámbitos de poder y decisión no es testimonial ni basada en el relato, por eso tampoco es cuestión de reducir las políticas de igualdad a la inclusión de un número de mujeres que justifique las cuotas y la cremallera, en eso tiene razón Pablo Iglesias.

Lo que necesita la política no es feminizarse, sino "feminismizarse", es decir, incorporar el feminismo y su visión crítica junto a las propuestas integradoras que nacen de ella como esencia del quehacer político. De ese modo el análisis de la realidad y su significado dará lugar a medidas e iniciativas que transformen la estructura social levantada sobre la desigualdad que sitúa a los hombres en posiciones que permite decir que no hacen falta mujeres para feminizar la política. Y "feminismizar" la política, o sea, llevar el feminismo al núcleo de la acción política, a todas las políticas, no sólo a los "temas de mujer", exige contar con los mejores especialistas. Y las especialistas en esta materia, como en otras muchas, son las feministas.

Es lo mismo que se hace en economía al recurrir a especialistas en economía, en sanidad al acudir a especialistas en salud, y en hacienda al contar con grandes gestores en la materia. A nadie se le ocurriría lo contrario. Y "feminismizar" la política requiere también dejar hacer a las mujeres feministas. O lo que es lo mismo, que no estén bajo las mirada supervisora y los límites que los hombres de los partidos establecen por estrategia o por el bien del proyecto, que curiosamente son estrategias y bienes que los benefician a ellos como grandes hombres y maravillosas acciones políticas.

No se puede ser de izquierdas sin reivindicar la igualdad, no se puede alcanzar la igualdad sin el feminismo, y no se puede aplicar el feminismo sin las feministas… Por lo tanto, sí se puede poner a mujeres feministas como portavoces donde ahora sólo hay hombres, puesto que en Unidos Podemos hay muchas mujeres feministas. Esa sí es una forma de "hacer comunidad" y "hacer para la comunidad" también desde el Parlamento. Ya lo dije hace tiempo, la diferencia entre los partidos no está en el número de machistas, sino en el número de feministas.

Fuente: http://m.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/Dejad-hombres-acerquen_6_585551458.html




Subido por M.C. Méndez Bejarano

jueves, 24 de noviembre de 2016

Cultura de la violación: complicidad y silencio en torno a la violencia sexual

Cultura de la Violación & Violencia sexual


lamarea.com

“Se mantiene y ampara porque nuestros gobiernos y estados incumplen de forma sistemática sus responsabilidades en materia de prevención, protección, asistencia y reparación a las víctimas y supervivientes. Condonan la violencia sexual y arropan la impunidad de quienes agreden”.

La historia de la humanidad podría relatarse en relación constante con la historia de la violencia sexual, tal y como venimos investigando desde diferentes disciplinas en los últimos años. El matiz es importante, aunque también muy doloroso, porque nos aboca irremediablemente a escarbar en las cloacas de un patriarcado aún más tenebroso de lo que podríamos sospechar. Parece insoportable imaginarse que todas las mujeres han sufrido alguna forma de violencia sexual en su vida (acoso, abuso, agresión…).

Sin embargo, así es, aunque la sociedad niegue tal evidencia. No hay mujer que no haya sido asaltada por exhibicionistas, manoseada sin quererlo, o burdamente acorralada con repugnantes piropos de contenido sexual nada agradable. Otras, aunque permanezcan en silencio, fueron abusadas en la infancia, agredidas o acosadas sexualmente por conocidos o amigos y, en algunos casos, por desconocidos. Pese a la magnitud de los datos que ofrecen los organismos internacionales de derechos humanos y las organizaciones feministas, convivimos con normalidad en todos los contextos políticos y sociales, con una de las formas de violencia machista y vulneración de derechos humanos más extremas.

Todo ello gracias a dos culpables: quienes agreden sexualmente, pero también a la cultura de la violación. La expresión cultura de la violación, acuñada por el discurso y práctica política feminista, hace referencia a toda la estructura —lo que Galtung ha considerado en denominar como violencia estructural y cultural—, que justifica y alimenta, y que acepta y normaliza la existencia de la violencia sexual.

Es una forma de violencia simbólica, como diría Bordieu, que tiene un efecto sedante, porque, al estar tan aceptada, pasa desapercibida por la inmensa mayoría. Sin embargo, es la que permite que la violencia directa se produzca (las violaciones, los acosos, los abusos, la tortura sexual…). La conforman un conjunto de creencias, pensamientos, actitudes y respuestas basadas en prejuicios y estereotipos de género relacionados con la violencia sexual.

La cultura de la violación, que se expresa mediante dogmas patriarcales, crea machos varones violentos que utilizan los cuerpos de las mujeres, las niñas y los niños, y se apropian de ellos imponiendo sus deseos a través del miedo, mientras generan un daño extremo en las víctimas y supervivientes. Se sostiene porque existe todo un sistema, el patriarcado, que considera que todos los cuerpos de las mujeres y aquellos cuerpos no normativos pertenecen a los hombres por contrato, por un contrato sexual, como diría la teórica feminista de Carol Pateman. Un contrato sagrado e intocable. Es decir, pueden ser cuerpos violados o agredidos sexualmente cuando las circunstancias lo requieran: en la guerra de forma innata, en periodos de paz, en democracia o, incluso, si un régimen político establece que es conveniente.

Es una obviedad invisible —o mejor dicho, invisibilizada intencionadamente—, por acción o por omisión, gracias a un sistema consentidor que, desde sus estructuras patriarcales, ofrece un escenario impune donde se desarrolla, y entre cuyos actores —no los únicos, pero sí los culpables directos— se encuentran los hombres que la ejercen. En este sentido, mucho se ha escrito falsamente sobre la naturaleza depredadora del hombre devorador sexual, cuyos instintos justifican los delitos sexuales. De igual manera que aquellos que siguen apuntalando la impunidad del violador, al considerarlo un loco incapaz de controlarse, o un chico perfectamente normal incapaz de violar. “Mi hermano no se hace violador de un día para otro”, afirmó la hermana de uno de los agresores sexuales del conocido caso de Pamplona.

Como si ciertamente alguien se hiciera violador de un día para otro. Cada víctima tiene un nombre propio, una vida, un futuro que, de repente, se ve truncado y sumido en una espiral de consecuencias graves y devastadoras a corto y largo plazo. Consecuencias que afectan a su proyecto vital, generando secuelas físicas, emocionales, psicológicas, conductuales, sexuales y sociales, y que atentan contra todos los derechos humanos básicos, cuya titularidad debería estar protegida por los estados. Nombrarlas implicaría asumir responsabilidades y dar luz a uno de los rincones más oscuros de nuestra sociedad, pero no nombrarlas nos hace cómplices de este sadismo. La cultura de la violación transforma a las víctimas en culpables: “El juez me violó otra vez”, nos contó una mujer con la que las expertas intervinieron en un recurso especializado.

Normaliza la violencia sexual como innata a los deseos sexuales, convirtiendo la violencia en erotismo: “Todas las mujeres tienen la fantasía de la violación”. Omite una educación sexual en las aulas que, por efecto desencadenante, promueve la alternativa de la pornografía mainstream patriarcal y violenta adulta como única escuela de aprendizaje: “Nos tenemos que poner todas a cuatro patas y el primero que se corra, pierde”, nos narró una chica en un instituto en relación a un juego recurrente entre grupos de adolescentes.

Es una cultura en la que las mujeres sienten la amenaza continua de la violencia sexual desde que toman conciencia, que ampara el silencio entre iguales —en la familia o en la sociedad—, que considera que las mujeres provocan la agresión sexual, o que muestra una gran tibieza en torno al consentimiento. La cultura de la violación se mantiene y ampara porque, igualmente, nuestros gobiernos y estados incumplen de forma sistemática sus responsabilidades en materia de prevención, protección, asistencia y reparación a las víctimas y supervivientes. Condonan así la violencia sexual y arropan la impunidad de quienes agreden.

La única vía para cambiar el rumbo de la Historia pasa por tomar conciencia de cómo se construye y mantiene, desenmascarar sus estrategias —al tiempo que señalamos y denunciamos a los culpables—, investigar los delitos, educar y sensibilizar a la sociedad, atender las necesidades de las víctimas y supervivientes, y adoptar las medidas que sean necesarias para erradicarla. De lo contrario, permanecerá vigente una cultura de la violación que cuestiona e invalida los valores democráticos, de ciudadanía y de igualdad, condonando así a todos los responsables directos e indirectos de semejante atrocidad.

Bárbara Tardón Recio es consultora internacional experta en violencia de género y derechos humanos.
Jesús Pérez Viejo es doctor en Trabajo Social y psicólogo experto en violencia de género y violencia política.

Fuente: http://www.lamarea.com/2016/11/24/cultura-la-violacion-complicidad-silencio-torno-la-violencia-sexual/ 

jueves, 17 de noviembre de 2016

Derechos humanos & mujer: “Los derechos humanos de las mujeres, una deuda”


Página/12

Críticas al informe del gobierno argentino ante un comité de la ONU sobre género.

La presentación ante el comité de la Convención sobre la Eliminación de la Discriminación hacia las Mujeres fue cuestionada por las ONG que presenciaron el examen en Ginebra. Los temas en debate: Milagro Sala, aborto, el protocolo que bajó Vidal y violencia de género, entre otros.

Con respuestas poco consistentes. Así fue la presentación argentina ante el Comité de la ONU que monitorea la Convención sobre la Eliminación de la Discriminación hacia las Mujeres, según la evaluación que hicieron cuatro referentes de ONG, que presenciaron el examen en Ginebra, y fueron consultadas ayer por Página/12, poco antes de regresar al país. El Comité Cedaw (por su sigla en inglés) abrió su intervención con el pedido del Grupo de Trabajo de Detenciones Arbitrarias de liberar de forma inmediata a Milagro Sala y preguntó a las representantes del Estado cómo se cumplirá con la solicitud. También le planteó a la delegación oficial, encabezada por Fabiana Túñez, titular del Consejo Nacional de las Mujeres, su preocupación por la implementación de políticas regresivas, que signifiquen un retroceso en materia de derechos humanos de las mujeres, travestis y trans y por la discriminación persistente que sufren en el acceso a la justicia.

Además, pidió al Estado que asegure la coordinación entre los niveles federal, provincial y local en la implementación de leyes, programas y políticas para enfrentar la violencia de género. Cuando le preguntaron sobre la reciente decisión tomada por la gobernadora María Eugenia Vidal de dar marcha atrás en la adhesión al protocolo nacional de aborto no punible, Túñez no respondió. Y en relación a la aplicación de esa regulación en el resto de las provincias, la funcionaria admitió dificultades y dijo: “Es un desafío, lo reconocemos”. “Es problemático que el Estado reconozca que tiene muchas dificultades para implementar el protocolo de aborto no punible.

Túñez dijo en varias oportunidades que las provincias tienen autonomía. Eso es preocupante porque no hay ninguna organización política que justifique que no se cumplan esos derechos”, observó Laurana Malacalza, coordinadora del Observatorio de Violencia de Género de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, uno de los organismos de control que junto con una amplia coalición de 18 ONG –entre ellas Cels, FEIM, ELA, Otrans, Cladem– presentaron informes “sombra” sobre distintos ejes vinculados a los derechos humanos de las mujeres, mujeres trans y travestis, para que el Comité Cedaw, tuviera otra visión, distinta a la del informe del Gobierno. “En muchos casos el Comité le pidió a la delegación oficial que diera respuestas concretas y no ‘meras declamaciones’. Quedó en evidencia que la agenda de derechos humanos de las mujeres en Argentina es una deuda pendiente”, comentó la abogada Edurne Cárdenas, del Cels. El lunes el Estado argentino rindió cuentas sobre las políticas que garantizan los derechos de las mujeres, travestis y trans ante las 23 expertas del organismo, en el examen periódico –cada 4 o 5 años–, que pasan los países que ratificaron la Convención Cedaw.

Las recomendaciones del Comité –observaciones en la jerga de la ONU–serán publicadas el 21 de noviembre. “Hubo mucho énfasis puesto en la implementación del Plan Nacional contra la violencia de género y las respuestas fueron muy acotadas”, analizó Malacalza. “Llamó mucho la atención que no haya respuestas concretas en áreas sensibles como salud, trabajo, acceso a la tierra y al agua. En algunos casos, se vio que la delegación no tenía idea de los temas. Es preocupante que la conformación del equipo que fue no pudiera dar respuesta”, opinó Milena Páramo, de Cladem, organización regional que articula a personas y organizaciones feministas de América latina y el Caribe. “Túñez hizo una presentación institucional del CNM, separada de otras áreas del Estado. Habló de las 169 acciones previstas en el Plan Nacional contra la violencia de género. Pero el tema de pobreza de ninguna manera se puede trabajar desde el CNM, un organismo con escasa jerarquía, que no puede interferir en la política económica. Falta a la verdad cuando dice que se va a solucionar el problema de la pobreza, cuando las políticas económicas del Gobierno la fomentan, como ya lo hemos vivido”, agregó.

Páramo observó además que cuando una de las expertas le preguntó a Túñez sobre las 3000 niñas que se convierten en madres cada año en el país, la respuesta fue que habían intervenido en el caso de Juana, la niña-wichi embarazada tras una violación en una zona rural de Salta, a quien se le había negado un aborto no punible y terminó la gestación forzada con un parto prematuro de feto anencefálico. “Dio respuestas por un caso pero no por el problema general. Esa fue una constante. Pareciera que la problemática se va a enfrentar a partir de dar respuesta a lo más crítico de lo más crítico. Es la vuelta al paradigma de la focalización”, advirtió Páramo.

En otros casos, siguió la referente de Cladem, las integrantes de la delegación oficial “faltaron a la verdad”. Por ejemplo, cuando se les preguntó sobre las estrategias que tiene el Estado para que la prostitución no sea la única opción de vida para mujeres trans y tavestis, Túñez aseguró que podían acceder al programa Ellas Hacen, pero luego Claudia Vázquez Haro, de Otrans, señaló que en realidad no todas las que solicitan su incorporación pueden ingresar y además, con los 3000 pesos que otorga el programa –menor al costo de una canasta básica– “no soluciona el problema del acceso al trabajo para el colectivo trans”. “Muchas preguntas dejaron sin respuesta o no fueron precisas”, coincidió Vázquez Haro y destacó que las expertas de Comité “fueron al hueso, y repreguntaron”.

Otros puntos analizados: 

- Aborto:
 El Estado reconoció que los abortos clandestinos son la principal causa de muerte materna en la Argentina, pero no dio información sobre acciones concretas para evitarlas, dijo no tener datos oficiales sobre cuántos de los abortos contemplados por la ley se realizan, ni cifras sobre prácticas clandestinas. El Comité de la Cedaw invitó a legislar para no penalizar a las mujeres que abortan. El Estado también dijo que era un desafío la implementación efectiva del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. 
- Mujeres, travestis y trans privadas de libertad:
 El Estado reconoció que no cumple las reglas internacionales de tratamiento de personas detenidas, como las Reglas Mandela y las Reglas de Bangkok.
- Violencia de género: El Comité resaltó la importancia del paro de mujeres convocado por Ni Una Menos y preguntó por acciones concretas.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-313320-2016-11-03.html 


Subido por M.C. Méndez Bejarano

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Como te ven te tratan, y si te ven mal…

Belleza & Sexismo
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Esteban De Gori y Bárbara Ester
Rebelión

Reflexiones sobre cómo se mediatiza en la política Argentina el uso del cuerpo y la belleza para reforzar "el status quo"del sexismo en lugar de avanzar en igualdad de oportunidades.

I
La belleza es uno de los horizontes estéticos de la globalización. El cuerpo colocado en el centro mismo de la escena contemporánea es un territorio para diversos business y expectativas. Si los futuristas soñaron con cuerpos integrados con materiales ultra tecnológicos –al estilo Terminator-, los posmodernos pensaron en un cuerpo bello, siempre potente, alejado de la muerte y de la erosión. Bien vestido, no solo como forma de distinción, sino como embellecimiento y potencia cultural. Il corpo eterno que se erige sobre el cuerpo real. Ser lindo o linda puede ser parte de un clima de época, una política de Estado e inclusive un recurso laboral para los sectores populares.

II

El ministerio de Desarrollo Social argentino lanzó un programa de capacitación “Belleza por un futuro” para que chicas y chicos de los sectores populares aprendan a maquillar y peinar. Un emprendimiento para épocas difíciles, para un Estado que no se ve “sosteniendo” trayectorias laborales, ni redes intensas ante el desempleo. Emprendedores que generan las culturas globales pero en el contexto argentino de reducción del poder adquisitivo del mercado interno. No solo es una propuesta de restitución o reconocimiento de las jerarquías sociales. Los jóvenes de los sectores populares pueden acceder a capacitaciones de salidas fastwork, para meterse en el mercado. No dar subsidios, sino dar saberes. No regalar pescado, enseñar a pescar, como repetían los viejos. Estas capacitaciones, de algún modo, se inscriben en una moral para los sectores populares que no es nueva. Lo innovador es la insistencia en el emprendedor o emprendedora individual que va en busca del mundo, que se mete en los nichos que abre la cultura posmoderna. Emprendedores de lo global.

III

Las fotos de inauguración del programa desbordan alegría. Clases populares pensadas para integrarse en formas del micro-emprendedurismo individual y que se desenvuelvan como puedan en el mercado. Rebusques de época para necesidades de época. La artista Noe Fois (Yegua y Groncha) posteó en su Facebook: “Acá en el curso de maquillaje de Stanley para negras pobres”. El gobierno macrista va en busca de los sectores populares, en ellos recrea una imaginación acerca de las relaciones laborales y de estos mismos sectores. ¿Qué hacer con las jóvenes y los jóvenes de clases bajas en procesos de reformulación del Estado, de sus instituciones y de algunas regulaciones que los sostienen? “Ubicarlos en su lugar” biográfico y social podría ser una estrategia. Abrirles un nicho laboral acorde a su condición. Recrear la desigualdad, indicarían los sociólogos.

IV

La acentuada disposición del macrismo para re-asignar un nuevo-viejo rol a la mujer en la sociedad se cristalizó en otras oportunidades. Desde la reinauguración de Tecnópolis la convocatoria a participar del Club de Estilo fue sumamente cuestionada. Una invitación para vivir la experiencia de una It girl –mujeres que ganan popularidad en redes sociales a través de la belleza, la vida saludable, el humor, etc.-en abierta consonancia con la reactualización de estereotipos de belleza acorde a las metáforas de belleza de la cultura global. Sexismo y consumismo, como forma de inscripción en el universo de mujer “exitosa”. Cambiemos no sólo carece de políticas públicas para erradicar la violencia de género, también desmantela las existentes y promueve iniciativas que refuerzan el sexismo en un contexto de ampliación del feminicidio.

Subido por M.C. Méndez Bejarano

MUJERES EN FÍSICA

  • Por fidelidad a sus principios y al escepticismo, fue ejecutada cruelmente por un grupo de fanáticos religiosos.
  • Sólo hay cuatro personas que hayan conseguido dos Premios Nobel, y ella es la única mujer entre los cuatro.
  • Actriz de Hollywood que participó en el desarrollo de una técnica (espectro ensanchado) que dio lugar, posteriormente, a la tecnología Wi-Fi y Bluetooth.
Agárrense fuerte, pues empieza un viaje temporal para conocer una historia de éxitos e injusticias. Una historia sobre mujeres. Mujeres que un día hicieron contribuciones esenciales a la madre de las ciencias, la física. Mujeres que rompieron barreras impuestas por la sociedad. Mujeres, que han dejado un legado histórico y que, por desgracia, es hoy aún desconocido para muchos.
Para empezar, nos remontamos a la época del Imperio Romano donde, en la ciudad de Alejandría, nació Hipatia (“Ὑπατία”). Maestra por vocación y amante del saber, se dedicó a la enseñanza, centrándola en los textos de Sócrates y Platón. De mente insaciable, estudió a lo largo de toda su vida sobre todos los campos desarrollados en el momento. Por fidelidad a sus principios y al escepticismo, fue ejecutada cruelmente por un grupo de fanáticos religiosos, algo no poco usual en aquel momento, ya que la fe cristiana gozaba de de poder suficiente para ello. Además fue ella, una mujer, la que plantó cara y se expresó en contra de la barbarie establecida por el fanatismo cristiano en aquella época. Por otra parte, aunque se ha hablado bastante de la relación entre la biblioteca de Alejandría y la filósofa, no hay ningún registro que los vincule, ya que ésta impartía las clases en su propia casa; y sobre la destrucción de la biblioteca y su presencia en ella, en ese momento, tampoco los hay. Como último dato, mentar la posición asexual que mantuvo Hipatia a lo largo de toda su vida.
Tenemos que volar hasta el siglo XVIII para encontrarnos con nuestra siguiente heroína, Caroline Herschel. Realizó todo su trabajo en el campo de la astronomía, en concreto, en la búsqueda de objetos celestes. Siempre estuvo a la sombra de su hermano, William Herschel, y no fue reconocida su labor hasta después de su muerte. Esto ocurrió a pesar de que ella realizaba sus propias observaciones y luego eran ambos los que cotejaban y corroboraban datos. Es considerada la primera astrónoma profesional, y también fue la primer miembro honorario femenino de la Royal Astronomical Society. A esto hay que añadirle el descubrimiento, por cuenta propia, de ocho cometas y tres nebulosas. Asimismo, elaboró diversos catálogos de objetos.
Dando un salto hasta el siglo XIX, llegamos a Lise Meitner, la primera persona en explicar (en un artículo publicado en Nature) el fenómeno de fisión nuclear. Grosso modo, es un fenómeno que ocurre en el núcleo de un átomo, normalmente pesado, cuando se divide en dos o más núcleos de menor tamaño y algún subproducto, como neutrones libres o fotones. Esto, junto con la obtención del punto de fisión, permitió que Otto Hahn recrease la primera fisión nuclear y le allanó el camino a la obtención del Premio Nobel de Química, donde no se reconoció el trabajo de Meitner. Incluso la revista Physics today, se hizo eco de la injusticia en un estudio publicado en 1997, en el cuál, concluyó que la omisión de Meitner como coautora del trabajo fue «un raro ejemplo en el que opiniones personales negativas, aparentemente, llevaron a la exclusión de un científico que merecía el premio».

Fue la primera mujer en impartir clase en la Universidad de París.

De Meitner pasamos a Marie Curie, probablemente la científica más famosa de la historia. Descubridora de la radiactividad natural (proceso por el cuál un núcleo inestable emite partículas o radiación hasta llegar a uno estable) y dos elementos: el radio y el polonio (éste último en honor a su país de origen). Fue la primera mujer en impartir clase en la Universidad de París (actual La Sorbonne), la única asistente a varios de los Congresos Solvay, y en obtener un Premio Nobel. Además, Marie Curie fue la primera persona en ser galardonada en dos ocasiones y en dos disciplinas distintas de los Premios Nobel (Física y Química).
A día de hoy sólo hay cuatro personas que lo hayan conseguido, y ella es la única mujer entre los cuatro. Remarcar por último que, debido al desconocimiento de los efectos de la radiactividad en el cuerpo, tuvo una muerte entre terribles dolores por la exposición a su propio descubrimiento. Habrá quién piense que Pierre Curie, su marido y compañero de trabajo, tuvo suerte al ser atropellado por un carruaje treinta años antes.

Uno de los teoremas más bellos en física teórica.

Y de la más famosa pasamos a una de las que probablemente sea de las menos conocidas por el público en general, y tampoco reconocida por las instituciones (no le concedieron, de forma injusta, la cátedra en la universidad en la que impartía clases). Ella es Emmy Noether. Bien es cierto que era matemática pero trabajó en física teórica, donde desarrolló uno de los teoremas más bellos en física. En él afirma que “a cada simetría de un sistema físico, le corresponde una cantidad conservada“. Un teorema que nos muestra y nos ayuda a entender lo simple y maravillosa que es la naturaleza. Al igual que Hipatia, la matemática mantuvo alejado cualquier atisbo de contacto físico con cualquier humano. No pasaré por alto, la valentía de Emmy rompiendo estereotipos. Era completamente descuidada con su aspecto, algo casi inaceptable en ese momento entre las mujeres y, como costumbre, usaba su propia blusa, en lugar de una servilleta, para limpiarse al comer.

…el lector ya estará cansado y apenas prestará atención. Entonces podría engañarle y decirle que fue una actriz de Hollywood la que participó en el desarrollo de una técnica que dio lugar posteriormente a la tecnología Wi-Fi y Bluetooth.

En nuestro largo viaje temporal, aterrizamos en último lugar en el convulso siglo XX. Desde China, Chien-Shiung Wu viajó a Estados Unidos huyendo de la tradición autóctona para empezar una vida dedicada a la investigación. Allí participó en el equipo del Proyecto Manhattan, y colaboró en un estudio acerca de las desintegraciones en interacción débil (la interacción o fuerza débil es una de las cuatro fuerzas fundamentales del modelo estándar de partículas). Una de las características de las interacciones es la conservación de cantidades intrínsecas (como la carga, o la energía), pero ella comprobó empíricamente que una de ellas, la paridad, no se conservaba en este tipo de interacciones. Mujer independiente donde las haya, supo asumir el comportamiento de la naturaleza en esencia. Particularizo lo anterior, porque sus experimentos comenzaron cuando le pidieron ayuda para refutar la teoría que ya avisaba de que la no conservación de la paridad.
A estas alturas, el lector ya estará cansado y apenas prestará atención. Entonces podría engañarle y decirle que fue una actriz de Hollywood la que participó en el desarrollo de una técnica (espectro ensanchado) que dio lugar posteriormente a la tecnología Wi-Fi y Bluetooth. Tranquilo amigo, no te estoy engañando, te estoy hablando de Hedwig Eva Maria Kiesler, más conocida como Hedy LamarrTambién conocida por protagonizar el primer desnudo del cine y simular un orgasmo en la gran pantalla, tuvo el coraje de huir a Estados Unidos de un marido celoso y vendido al régimen nazi.
Al final del trayecto y, después de ver los éxitos que lograron y fronteras que rompieron las mujeres, acabamos nuestro viaje con Susan Jocelyn Bell Burnell, astrofísica que descubrió la primera radioseñal de un púlsar junto a su tutor de tesis, Antony Hewish. Ella es un claro ejemplo de lo que una mujer puede aportar a la ciencia en una sociedad que, poco a poco, se va abriendo hacia un modelo de igualdad de género y un motivo por el cuál este proceso debe acelerarse.

Apéndice.

Quiero hacer mención a tres astrofísicas. En primer lugar a Henrietta Swan Leavitt, que descubrió y catalogó estrellas variables en las Nube de Magallanes, lo que le permitió descubrir que las Cefeidas de mayor luminosidad intrínseca tenían largos periodos, mostrando una relación entre ambos. Fue otro ejemplo de un Nobel merecido y no concedido.
En segundo lugar, Vera Rubin, pionera en la medición de la rotación de las estrellas dentro de una galaxia. Sus mediciones ponían de manifiesto que las curvas de rotación galácticas se mantenían planas, contradiciendo el modelo teórico, y siendo la evidencia más directa y robusta de la materia oscura. La academia Sueca, en este caso, tiene aún la posibilidad de dar un Nobel merecido a la astrofísica, ya que aún sigue viva (88 años).
Y en último lugar, Cecilia Helena Payne-Gaposchkin, fue quien propuso que las estrellas estaban compuestas principalmente de Hidrógeno. Este trabajo fue considerado en su momento como “la más brillante tesis doctoral escrita nunca en astronomía“. Fue la primera mujer en alcanzar el puesto de profesora asociada en Harvard, y más tarde fue la primera en dirigir allí un departamento.
Fotografía: Wikimedia
http://vladivostokmag.com/mujeres-en-fisica/

viernes, 11 de noviembre de 2016

Porno & pedagogía de la crueldad: El porno no está en la pantalla


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Diana Carolina Alfonso
Rebelión

Sobre el uso del cuerpo femenino en la cultura de consumo y de la espectacularidad para interés y disfrute de lo masculino.

Pensarnos con sinceridad nos obliga al clic, a dejar de hacernos los ciegos con la violencia que reproducimos por aprendizaje de casa y pereza mental. Uno de los signos más distintivos de nuestra historia presente es la forma en que espectacularizamos nuestra vida social. No nos podemos ver en una trama de situaciones de mediano plazo. No nos permitimos historizarnos para dotar de sentido nuestra agencia, nuestra capacidad de acción y cambio. Sin pensarlo mucho objetivamos nuestras situaciones en un inmediatismo que hace de los cuerpos, sensaciones, sentimientos, pura mercancía. Desechamos y nos sentimos desechados.

Entra ella y se va desvistiendo,

lentamente y casi sonriendo

alta, blanca, algo exuberante,

dice: "Hola" y camina hacia adelante 


El cuerpo femenino está expuesto, en particular, a esa manera de consumir y espectacularizar. La pornografía no está reservada al disfrute de las perversiones que creemos “innatas” –que reservamos para la comodidad del ser en soledad- , de la libido fácil, de la autocomplacencia necesaria. No, de ninguna manera. La pornografía educa más de lo que creemos. Refleja más de lo que callamos. Hay una contradicción entre ese derroche de sadismo con el que nos identificamos y la moralina que nos impide exteriorizarla. Sin embargo damos por aceptada la exposición de la desnudez de una mujer inexistente, 90 60 90, un objeto, un maniquí. Consumimos la imagen y procuramos acercarnos a esa mercancía de las pantallas, de las revistas, del show. Deseamos como el consumo nos ha enseñado a desear.

Mira al hombre pequeño que se raya

 cuando ella sale de la pantalla.

Y el hombre la acuesta sobre la alfombra,

 la toca y la besa, pero no la nombra. 

¿No es paradigmático entrar a una página porno cualquiera y ver que todas las imágenes nos muestren el sometimiento brutal de las mujeres? ¿No nos revela esa excitación una relación atroz? La industria del porno es la industria que más mueve dinero después de la militar. El belicismo y la espectacularidad se ceban juntos porque cuentan con nuestra venia.

Se contiene, suda y después,

con sus tijeras plateadas, recorta su cuerpo,

le corta su pelo, deforma su cara,

y así mutilada la lleva cargada hasta la pantalla

justo a la mañana. 


A Lucía no la mataron dos sádicos. A las mujeres violadas, asesinadas y desechadas las matan hombres que sinceran su apetito de horda, su necesidad de espectacularizar las aberraciones que encuban, varones que realizan los deseos alimentados detrás de un escritorio. Son los mismos que se permiten en menor escala ningunearnos por la forma de nuestros cuerpos porque hay una trama ideológica que les habilita a tratarnos como un maniquí, y a ultrajarnos como ven que somos ultrajadas en las pantallas. Gran problema se presenta cuando volvemos nuestro rostro, no con la mirada de la actriz a la que le dan por el orto como un animal, con esa sonrisa o el dolor que les calienta ¡No! Tienen que vernos la cara de asco y una respuesta que ellos toman como un insulto ‘Eh loca, qué violenta’ ¿Nos hablan de violencia señores? ¿De verdad creen que nos tienen que “perdonar” cuando no realizamos la escena de la sumisión con la cara de maltrato que les pone duros?

No conozco tu nombre ni se más quien sos,

vi tu nombre en el diario y nadie te vio,

la pantalla que sangra ya nos dice adiós. 


Si ser radical es imponernos como humanas, van a tener que bancársela porque no estamos dispuestas a seguir siendo la concha y el culo sobre el que se masturban cuando se manosean la ideología con una mano mientras con la otra hacen clic. Un clic que estalla rotundo fuera de la pantalla, estruendo que nos ensórdese en las calles, las casas, el tren, las aulas. Un clic que termina en la mujer tirada en un basurero. ¡No quiero tu piropo, tu insulto, tus manos sobre mi cuerpo; no quiero ser la performance de tu deseo!.

Te veré en 20 años en televisión,

cortada y aburrida,

a todo color

 a todo color

a todo color 


Ni una menos no es una consigna, es la urgencia de construir otras formas de sociabilidad. La empatía es un buen antídoto a la despersonalización del consumismo. Debemos poner la conciencia en marcha. Podemos representarnos, desearnos y excitarnos de otra forma (?) si dejamos de asumir como natural la globalización de lo atroz.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

ENTREVISTA A SILVIA FEDERICI: “LA MUERTE DE MUJERES EN LAS MAQUILAS RECUERDA A LA FASE DEL PERIODO DE ACUMULACIÓN ORIGINARIA”

El análisis feminista de la etapa de la transición del feudalismo al capitalismo y del trabajo reproductivo no asalariado como sostén del sistema capitalista han convertido a Silvia Federici, escritora, activista y profesora de la Universidad de Hofstra de Nueva York, en un referente para comprender la interconexión entre la crisis sistémica del capital y el incremento de las diferentes formas de violencias hacia las mujeres. Su paso por Ecuador para participar en diferentes encuentros con la academia y movimientos feministas durante el pasado mes de mayo, permitió una conversación en la que de manera crítica analiza la actualización directa e indirecta de la caza de brujas y las consecuencias de las políticas extractivistas sobre las vidas y los cuerpos de las mujeres en América Latina.
La crisis del sistema ha tenido un grave impacto para las mujeres en diversos aspectos, pero también de manera diferenciada según territorios. ¿Cuáles son las consecuencias que se pueden identificar a nivel global tanto en el ámbito del trabajo como en el reproductivo?
La crisis capitalista ha significado cosas muy diferentes para las mujeres, según los lugares del mundo, pero igualmente existen elementos comunes. Las mujeres hoy se enfrentan de una forma muy diferente, pero contundente, con una crisis muy fuerte de la reproducción a todos los niveles como consecuencia del fracaso del estado de bienestar, el fracaso del salario masculino, el de la política del pleno empleo, que ha obligado a muchas mujeres a salir de la casa, tomar un segundo trabajo que se ha añadido al trabajo doméstico no pagado, así que ahora la jornada laboral de las mujeres es una jornada sin fin. Las mujeres hoy deben trabajar fuera y dentro de la casa para recuperar todos los cortes de los servicios sociales que el estado ya no realiza. En Estados Unidos, las mujeres se encuentran en una crisis existencial, personal y colectiva, muy fuerte, y se han convertido en las mayores consumidoras de antidepresivos. El número de suicidios de mujeres se ha elevado y se calcula que la esperanza de vida de una mujer proletaria sin recursos es cinco años menor que la de su madre. A nivel más internacional, las mujeres de las áreas rurales de América Latina y de África se encuentran con un ataque muy grave al territorio, lo que implica un impacto específico hacia ellas. Se trata de una agresión a las formas de cultivo de subsistencia, que para muchas mujeres son una manera de tener autonomía del mercado y sustentar a su familia en un contexto social donde la comunidades han sido desmonetarizadas como consecuencia del ajuste estructural, con el desempleo, y muchas veces con el despojo de la tierra que poseían.
Silvia Federici durante la entrevista realizada por Mº Cruz Tornay. Fotografía de Tania Macera.
Silvia Federici durante la entrevista realizada por Mº Cruz Tornay. Fotografía de Tania Macera.
Y en este contexto, también se da un ataque hacia el cuerpo de las mujeres y su autonomía…
Sí, también existe un nuevo ataque directamente contra el cuerpo de la mujer, contra su capacidad reproductiva, contra su capacidad de controlar la procreación, un ataque que es diferente según los lugares. En otros casos, las mujeres se enfrentan, por ejemplo, a la esterilización. Durante los años noventa hubo una campaña de esterilización brutal es muchas partes de África, de India, de Indonesia. En estos países se realizan los safaris de la esterilización, donde se juntaban mujeres dándole a cambio pequeñas cosas, como arroz, para convencerlas de que debían ligar o cortar las trompas. Había miedo a que estas mujeres fueran a procrear una generación de jóvenes más combativa. Yo creo que estos programas de esterilización están conectados como una respuesta a las luchas de las nuevas generaciones de los territorios colonizados, generaciones que se proponían, como proyecto político, recuperar la riqueza robada.
En otros lugares, se prohíbe el aborto, como en Ecuador, que no solamente significa prohibir a la mujer el control sobre su cuerpo, es parte de toda una política para controlar el trabajo de las mujeres, para poner una vez más su sumisión a los hombres de la casa y a su sexualidad, y su capacidad reproductiva al control de los hombres y del estado. Esto es un proceso que se puede documentar a nivel internacional. En Estados Unidos, muchos estados han aprobado leyes que intentan controlar la vida y el comportamiento de las mujeres cuando están embarazadas. Se establecen penalizaciones por comportamientos que no son aceptados, así, en muchos hospitales donde van las mujeres que no tienen recursos, se realiza un test de sangre después del parto, y en caso de identificar alguna anormalidad, se les envían a prisión acusadas de sabotear la vida del futuro nacido. Mujeres embarazas que han sufrido accidentes de coche han sido arrestadas por irresponsables.
Se trata de un nuevo ataque como el que se produjo en el periodo de la acumulación originaria, y que pasa por el trabajo, por el acceso de las mujeres a la tierra y a su cuerpo. Es una súper explotación. Ahora las mujeres deben trabajar fuera del hogar, dentro del hogar y trabajar también en industrias que son formas de esclavización, como la maquila, las mujeres han sido la carne de cañón de la desestructuración industrial del mundo con la maquilización del trabajo. Las mujeres jóvenes han sido destinadas a consumir su cuerpo, consumir su vida, en estas nuevas plantaciones industriales, donde se dan formas de trabajo verdaderamente esclavizantes.
Las mujeres son expulsadas de la tierra, marginalizadas, se penaliza el cultivo de subsistencia y el cuerpo también. Por eso, muchas mujeres en América Latina hablan de cuerpo y territorio, por la continuidad que hay en él.

¿Cómo relaciona la crisis del sistema y la explotación de los territorios con la violencia hacia las mujeres y la caza de brujas?
Una imagen muy fuerte de lo que está ocurriendo a nivel internacional es el gran aumento de la violencia contra las mujeres, un incremento del número de atentados y de abusos de forma cuantitativa, pero también cualitativa, por la intensidad de la brutalidad: hoy las mujeres se matan, se desmiembran, se queman vivas, se entierran… En esta caza de brujas de África, las entierran vivas, las desmiembran con machetes. Y son formas de violencia que también se documentan en países como España y e Italia. Este fenómeno tiene muchas caras: la violencia que se usa para aterrorizar poblaciones, para vaciar territorios que son destinados a la comercialización, destinados a la empresa minera, es otro tipo de violencia, es la violencia de la que habla Rita Segato, y que tiene como finalidad dar un mensaje a la población sobre la falta de compasión y de consideración, de manera que se les obliga a abandonar el territorio. Se destruyen a las mujeres para destruir a la comunidad, para obligarlas a salir. Esta es una violencia conectada al trabajo, como el asesinato de mujeres en Ciudad Juárez, muchas de ellas trabajadoras de la maquila, que ha servido para paralizar su forma de organización, es un fenómeno también de la frontera y a estas formas de súper explotación, que al principio habían provocado protestas de las trabajadoras de la maquila, que se habían sofocado, paralizado, contra esta gran violencia. Y también está la violencia de los narcotraficantes, de paramilitares… Está la violencia de los hombres, de la familia, porque los hombres descargan sobre las mujeres las frustraciones que llegan de su pérdida de poder social, y hombres que intentan recuperar a través del cuerpo de las mujeres lo que han perdido perdiendo el salario. Yo decía que en el periodo de acumulación originaria el capitalismo dio las mujeres a los hombres como compensación por la tierra que habían perdido. Hoy, el cuerpo de las mujeres es sustituto del salario y el empleo que han perdido. Hay hombres que venden a su pareja para el trabajo sexual, que es otro tipo de violencia, pero todas ellas están conectadas porque tienen sus raíces en la desestructuración del trabajo impulsado por el neoliberalismo, por la relación capitalista. Me interesa subrayar también la interacción entre violencia familiar, más no privada, porque es tolerada y mandatada por el estado, y la violencia pública e institucional. Y me interesa subrayar también la continuidad entre la violencia física del desmembramiento, de la quemadura, y de la política social, porque el empobrecimiento, la expropiación, el corte de los servicios sociales, deben ser considerados formas de violencia. Es importante no reducir la violencia a solamente la violencia directamente física, que es una medida central para imponer todo esto, pero que es parte integrante de otras violencias, que es integrada, configurada, en toda la organización capitalista del trabajo y de las relaciones sociales.
Silvia Federici entrevistada durante las I Jornadas de Investigaciones Feministas y de Género de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), en Quito. Fotografía de Tania Macera.
Silvia Federici entrevistada durante las I Jornadas de Investigaciones Feministas y de Género de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), en Quito. Fotografía de Tania Macera.
En diferentes países de África y Asia se han documentado asesinatos y torturas hacia mujeres acusadas de ser brujas. ¿Cómo se presenta en esta época la caza de brujas y con qué objetivos se ha producido esta actualización?
La caza de brujas que se conoce ahora empieza a actualizarse en los años ochenta, mano a mano con los programas de ajuste estructural y las políticas extractivistas que actúan de manera conjunta con el apoyo e intervención masiva en muchas partes del mundo, con un ejército de misioneros pentecostales financiados por las matrices más conservadoras de los partidos de derecha de los Estados Unidos, coincidiendo con la desestructuralización de la economía del tercer mundo, pero también de los países del primer mundo.
Estos misioneros llegaron pretendiendo hacer milagros, con propaganda e introduciendo la presencia de un diablo que conspira y que se esconde detrás de todos los males. Estos grupos tienen estrictos manuales de cómo reconocer a una bruja. En la televisión se difunden programas que enseñan a identificarlas, mientras que en los mercados populares también hablan de la brujería. Esto ha sido muy importante porque hay un conjunto de fenómenos de empobrecimiento, de migración, de desfragmentación y desmantelamiento del tejido social, como consecuencia de la intervención extranjera, principalmente de compañías mineras y petroleras que en muchos lugares conspiran con los jefes locales y con la organización pentecostal. Mujeres que viven solas, que se sustentan cultivando un trozo de tierra, empiezan a ser acusadas de brujas y de ser responsables de todo lo malo que ocurre en la comunidad, como la muerte de un niño, de un animal o de un accidente de coche. Ahora, familiares de mujeres que tienen tierra, sobre todo jóvenes que quieren apropiarse de esa tierra, se convierten en mercenarios de esos otros personajes.
En muchos lugares, la ausencia de asistencia médica ha sido sustituida por la figura del curandero. El curandero moderno es una figura que se presenta como alguien capaz de reconocer a las brujas. A veces, los jefes locales traen curanderos, o a personajes que se dicen capaces de reconocer a las brujas, mujeres que terminan siendo golpeadas, torturadas, despojadas de sus propiedades, y asesinadas. En Tanzania, en 2014, casi mil mujeres han sido asesinadas o brutalmente abusadas, acusadas de ser brujas, y es algo que también ocurre en otras partes de África, y en otras zonas como India. En África, hay hombres ancianos acusados de ser brujos, con el claro objetivo de confiscar su pensión. Los jóvenes acusaban a personas mayores de ser brujos, en el momento justo en el que estas personas regresaban de la ciudad con dinero, con el objetivo de confiscar su ganancia. Vemos de esta manera la conexión y complicidad entre estos fenómenos y las políticas de despojo, la relación entre el contexto del despojo, del empobrecimiento y de la fragmentación de la solidaridad social. Y a esto se añade una comunalidad de intereses entre los grandes actores, los gobiernos, con los planes de desarrollo, con su complicidad con las compañías mineras, petroleras, que están interesadas en desplazar aldeas y comunidades enteras, o a realizar formas muy contaminantes de extracción. Y, en esta situación, una juventud sobre todo masculina local que no tiene futuro, que no ve capacidad de algún empleo o estudio, y que no sabe cómo salir del empobrecimiento, es fácilmente reclutada por los jefes locales y por la compañía minera para formar parte de su ejército privado. Es decir, terminan siendo utilizados para enfrentarse a las comunidades, sobre todo a las mujeres. Esperando apropiarse de un trozo de tierra y de los pocos recursos que puede haber, son los que acusan directamente a las mujeres de ser brujas.
En África y en India se produce una caza de brujas bajo acusación directa, pero en otras regiones del mundo, como América Latina, ha identificado una criminalización de las prácticas y saberes tradicionales.
Las diferentes versiones de la caza de bruja están conectadas. Está la caza de brujas que pasa por la acusación directa en la que te dicen: “tú eres bruja”; pero también existe una caza indirecta en la que se lleva a cabo la criminalización de las prácticas y saberes que no gustan al estado porque dan autonomía a las mujeres y no puede ejercer su control. Junto a la criminalización de estos espacios de autonomía se da un conflicto intergeneracional, que es un conflicto de valores. Los jóvenes, también las mujeres, vinculan la felicidad con el desarrollo del consumo, en el marco del sistema capitalista monetario, y ven con desprecio y con rechazo a sus mayores, sobre todo a las mujeres, porque tienen valores que consideran atrasados, como amar a la naturaleza y negarse a vender la tierra.
En mi investigación, he encontrado testimonios de hombres mayores que afirman tener miedo de que un hijo los mate para vender su tierra y con el dinero comprar un taxi. Literalmente, es el pensamiento del Banco Mundial, que ha adoptado la teoría del economista peruano Hernando de Soto, quien afirma que la tierra no es verdaderamente fértil y que, si hoy hay pobreza en el mundo, se debe a que millones de personas usan la tierra para sustentarse. Según este pensamiento, la tierra es fértil solo cuando se usa de manera colateral, cuando se intercambia con el banco por un préstamo monetario con el que se va a impulsar un negocio. Y este es el pensamiento de los jóvenes, ven que el futuro está en el dinero, no está en los árboles, ni en la tierra, ni en los animales.
Este desprecio y desvalorización es parte de un proceso histórico de desvalorización de las mujeres, de la tierra, del proceso de reproducción y de desvalorización de la vida, cuando la vida solo sirve como medida de la ganancia individual por la acumulación de la riqueza individual.
Las políticas extractivistas y la explotación de los territorios se justifican en algunos países de América Latina como un “mal necesario” que permite obtener financiamiento dirigido al desarrollo social. ¿Qué han supuesto estas políticas de manera específica para las mujeres?
Es mentira que estas acciones extractivistas sobre el territorio permitan un desarrollo social, y es una visión que he elaborado a partir de muchos encuentros con mujeres en América Latina sobre lo que está sucediendo. En algunos países se ofrecen a cambio del despojo bolsas familiares, que no pueden compensar de ninguna manera la gran catástrofe, el desplazamiento y la contaminación de la tierra en la vida de los pueblos, en general, y de las mujeres, en particular. La contaminación de la tierra, implica la pérdida de la vida, la cultura y los saberes, no se deja nada a las siguientes generaciones, de manera que es un ataque a la vida misma. Esas pequeñas bolsas familiares que se dan en algunos países nunca fueron pensadas para el bienestar de las mujeres, si no para dar la impresión de que se ofrecía algo a cambio y, sobre todo, para desmovilizar la protesta que surgía del despojo. Se pretende eliminar la forma más horrenda de empobrecimiento, pero estas bolsas familiares nunca fueron dirigidas a cambiar el modo de producción, a crear una sociedad más justa. Y me parece, hablando con muchas mujeres de Bolivia, pero también de Sudáfrica, que las políticas de las bolsas familiares es un estándar de estos gobiernos que se dicen progresistas. Además, los requisitos exigidos para recibir las bolsas son complicados y aquellas mujeres de zonas rurales que no están familiarizadas con las instituciones pierden estas bolsas que no cambian las condiciones de vida ni tampoco el sistema de producción. Más bien, piensan que es una forma de control gubernamental por integrarlas en la economía monetaria y controlar a unas mujeres que estaban fuera del sistema. Además, con la caída de los ingresos como consecuencia de la bajada del precio del petróleo, es probable que esta medida vaya a desaparecer.
Precisamente, usted observa una relación entre la expropiación de la tierra y la nueva organización de la producción industrial, con la maquila como único medio de subsistencia para las mujeres que han sufrido el despojo.
La desestructuración de la producción industrial a nivel global fue la respuesta a la enorme lucha de las décadas de los años sesenta y setenta contra la gran concentración industrial. El desmantelamiento de empresas, como Fiat, ha dejado ciudades fantasmas, como Detroit, que ha perdido más de la mitad de su población, después de que se convirtiera en un centro de lucha obrera. Es muy interesante ver cómo desde finales de la década de los años ochenta se ha reconstruido la organización del trabajo a nivel mundial, han cerrado y desmantelado la gran concentración industrial y la reorganizaron la producción industrial a nivel internacional con la maquila, que es alimentada por la expropiación de la tierra. En América Latina, la expropiación de la tierra es la raíz de la maquila, ya que las mujeres jóvenes no pueden sustentarse con una actividad del campo que dejó de existir, y ante la falta de oportunidades se ven obligadas a trabajar en la maquila. Son trabajadoras cuyos padres perdieron la tierra o se han endeudado con la política de Monsanto para comprar las semillas. El despojo de la tierra, el endeudamiento de los campesinos, que ha provocado tantos suicidios, ha sido la base y el fundamento sobre el cual se ha construido la maquila, que ha sido el reemplazo de las grandes concentraciones industriales. La maquila es una institución militar, no solamente económica, y en ella se puede poner cualquier condición de trabajo: no se permite la organización ni la sindicalización, no existen horarios ni protección de los derechos. La maquila es un ataque contra la salud de las mujeres y un ataque contra los derechos humanos en general. Hay que recordar cuántas mujeres han muerto por no poder salir de un incendio, a causa del cierre de puertas de la fábrica, es algo que recuerda a la fase del periodo de acumulación originaria. En Foxconn, la empresa que fabrica los productos para Apple, trabajan sesenta mil mujeres con unas condiciones de trabajo tan brutales, que han adoptado el suicidio desde los techos de la fábrica como estrategia de lucha, y ahora hasta les hacen firmar un compromiso de que no van a suicidarse en el trabajo.

Mari Cruz Tornay Márquez forma parte del consejo de redacción de Pueblos – Revista de Información y Debate.

martes, 8 de noviembre de 2016

Una aproximación a la compresión de la masculinidad

Masculinidades

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Franco Morales Lara
Rebelión

El autor con este articulo nos aproxima a entender qué es eso de la masculinidad y como se ha construido partiendo de la comprensión de lo que significa la subjetividad sociohistórica.

Sentimientos, emociones, temores, deseos, pensamientos y muchos otros aspectos de nuestra vida que nos caracterizan como seres humanos dependen de las influencias de nuestro medio, la subjetividad humana esta afectada por el entorno en el que se desenvuelve el individuo, pero esto no debe ser comprendido mecánicamente, es decir, los individuos como simples receptores de estímulos que responden de una manera predeterminada a circunstancias suscitadas en nuestro ambiente.

Para Marx, el hombre transforma la naturaleza y de esta manera también lo hace consigo mismo, por lo tanto la esencia humana no es algo inmutable grabado en nuestros genes, sino que podría entenderse como el resultado de las relaciones humanas en un contexto histórico que la conforma, sin caer en el reduccionismo sociológico, pero tampoco reduciendo la subjetividad humana a un mero estado interno, sino a una dimensión compleja que involucra tanto lo psicológico como lo social en una relación dialéctica dentro un marco histórico y cultural. “La actividad humana (tanto práctica como teórica) juega un papel determinante en la formación de la psiquis humana. El mundo material creado por la actividad humana condiciona todo el desarrollo de la psiquis humana. La actividad del hombre y, por consiguiente su psiquis, tiene un carácter social”. (1)


¿Qué es entonces la subjetividad desde la perspectiva histórico-cultural? 

Para abordar la subjetividad, tomaremos los conceptos de conciencia, sentido, configuración subjetiva y universo simbólico. El materialismo dialéctico, sostiene que la conciencia aparece como un concepto sobre el cual se construye la categoría de la subjetividad humana. Esta es de un carácter social, tomando en cuenta que la vida de los seres humanos en sociedad tiene importancia decisiva para el origen, el desarrollo y la existencia de la conciencia, las relaciones sociales de una época y contexto determinado permiten superar las limitaciones de lo individual y del reduccionismo biológico. Vigotsky al respecto, argumentaba que los procesos psicológicos superiores tienen su origen en procesos sociales. De esta manera la subjetividad no se reduce al plano meramente individual, no es un elemento aislado, sino que es formada en la propia cultura en la que el individuo se constituye como sujeto; pero este sujeto es también un generador de sentidos -como veremos más adelante- dentro el medio cultural en el que está inmerso, es simultáneamente constituyente y constituido.

La subjetividad, aunque social por naturaleza, no se puede cosificar en sistemas externos a ella que participan en su desarrollo, como lo biológico y lo social… ella representa un sistema abierto, constitutivo de un sujeto, quien a través de su acción es también constituyente del desarrollo subjetivo. (2) La subjetividad entonces, resulta de la integración de lo social y lo individual, pero no se funde con ésta en una relación de identidad, lo que claramente conduciría a una comprensión reduccionista de esta relación. Lo social y lo cultural alcanzan su dimensión histórica en el sujeto individual, es en estos niveles donde se origina y desarrolla la constitución de lo subjetivo. Pero lo social y cultural no aparecen como elementos determinantes de la psique son más bien los lugares donde cada acción o experiencia social adquiere sentido para el individuo, no por lo que esos sucesos son en sí, sino por su integración en términos subjetivos en el sujeto que la experimenta.

González Fernando (3) menciona dos concepciones de la subjetividad, que no son dicotómicas, todo lo contrario expresan dos momentos de una unidad. La primera es la subjetividad social, relacionada a los espacios sociales en donde el individuo desarrolla su conducta y accionar en general, pero valorados como sistemas subjetivos, los cuales implican sentidos y procesos simbólicos gracias al comportamiento del sujeto en los mismos. La segunda es la subjetividad individual y se asocia a la personalidad que es dinámica y en permanente constitución. A través de la categoría del sentido, como se indicó anteriormente, el sujeto es su generador, aspecto que no puede ser visto como emoción o significado de forma abstracta y aislada, sino como la comprensión objetiva de la realidad desde lo individual. El sujeto y el contexto cultural, implican una organización que define las formas concretas de experiencia dentro de los espacios simbólicos de la cultura, a dicho proceso, González Fernando lo denomina configuración subjetiva. Esta está estrechamente relacionada con la historia individual y toda función psicológica se encuentra inmersa en ella, es así que lo existente adquiere sentido individual y social pues la realidad esta organizada de tal manera que predisponen al sujeto hacia determinados actos y sucesos, de esa manera se comprende y se vivencia objetivamente la realidad por los individuos que la componen.

Las convenciones sociales son los pilares de la asignación de sentido, éstas preceden al individuo, lo forman desde el nacimiento, organizan su vida, sus valores, su sentir, pensar y actuar. Respecto al universo simbólico de acuerdo a Raquel Gutiérrez Aguilar, viene a ser el espacio de la asignación de sentido a cualquier objeto, suceso o acto propio, actúa de manera continua en la experiencia individual no se puede concebir una actividad social sin representación simbólica, cada cultura forja su propio universo simbólico, por lo tanto es distinto una de otra. El universo simbólico no es algo exterior a nosotros, sino que somos gestados y paridos, criados y educados dentro de un entramado de sentido que nos conforma como lo que somos. (3)

Parece entonces contradictorio sostener que cada sujeto presente un carácter único e irrepetible. Cabe indicar que para conocer algún sujeto particular, se debe recurrir al análisis de como éste se enfrenta al conjunto de sentidos producidos socialmente, así como a la comprensión de como él mismo produce los sentidos que le permiten integrarse a ellos. El universo simbólico organiza nuestra percepción-comprensión de determinados sucesos y también de lo que deben ser un hombre y una mujer, se funda en convenciones socialmente aceptadas, pero este universo no es el reflejo de la realidad, sino, son criterios ordenadores y valorativos hegemónicos para aprehender la realidad de una determinada manera dentro de una cultura establecida.


¿Qué es entonces la masculinidad?
La masculinidad se sostiene en ideales e imperativos como el dominio, control, agresividad y potencia sexual, aunque como sostiene el psicoanálisis desde el nacimiento existe tendencia a la feminización o pasivización en los varones por la predominancia materna, donde las identificaciones primarias juegan un papel importante. Psicoanalíticamente se entiende que para ambos sexos la identificación primaria (etapa en la que la distinción entre “yo” y “tú” carece de sentido) es de carácter femenino, y que en el caso de los varones se ven forzados al distanciamiento de su madre.

En un primer momento la madre va a cumplir una función fundamental en el desarrollo psíquico del infante, es decir que esa dependencia del hijo hacia la madre cumple las necesidades básicas de sobrevivencia como la alimentación y el afecto, luego el individuo debe pasar por el proceso de la dependencia a la independencia, ya que el niño tiene que enfrentarse al mundo y a todas sus complejidades y de esta manera comenzar a identificarse con la cultura en la que esta inmerso. Posteriormente, la identificación secundaria, que es un proceso de identificar con la otra figura parental (padre) la identidad separada que ha sido ya descubierta se instituirá por la introyección fantasmática del pene paterno, es decir, por la incorporación de un objeto culturalmente privilegiado desde la instauración del patriarcado. El proceso de identificación es inconsciente, pero también tiene componentes preconscientes, en este proceso el sujeto modifica sus patrones de conducta de forma tal que se siente semejante al padre, que se confunde con él mediante la identificación.

Mediante la identificación, el sujeto representa como propias una o más influencias regulatorias o características del objeto que se han hecho importantes para él, y continúa su vínculo con ese objeto. (5) Esta constitución paradójica de la sexualidad masculina, bajo el análisis antropológico, postulan a la masculinidad como una conquista que se adquiere y que requiere de un sostenimiento permanente, dado que el sujeto que no encaje con esos patrones puede sentirse desvalorizado socialmente. La masculinidad atraviesa un umbral crítico que toma, en muchas sociedades, la forma de pruebas no solo de constatación sino de adquisición del carácter viril, por lo tanto la masculinidad marca el camino del “ser hombre”. Cotidianamente podemos ver y oír cómo se enseña a los hombres desde niños a no mostrar emociones, sentimientos o conductas de debilidad, no sólo se les enseña a reprimir sino sobre todo a despreciar todo aquello que lo acerque a lo femenino. Los varones a lo largo de su desarrollo bio-psico-social se ven compelidos a demostrar ser hombres de manera constante y periódica en oposición a lo femenino. Así, se comprende la masculinidad como un sentido de significados que van cambiando y reinterpretándose.

En tanto construcción cultural, dentro de un sistema capitalista y patriarcal estaría referida más a una posición de ejercicio de opresión respecto de las mujeres. La virilidad no es estática ni atemporal, es histórica; no es la manifestación de una esencia interior, es construida socialmente; no sube a la conciencia desde nuestros componentes biológicos; es creada en la cultura. La virilidad significa cosas diferentes en diferentes épocas para diferentes personas. (6)

La masculinidad, por lo tanto no está determinada biológica y/o psíquicamente, sino que es el resultado de prácticas y representaciones sociales que tienden a justificar la dominación del hombre. De esta forma, se puede definir la masculinidad como el conjunto de conductas, símbolos, ideas, valores y normas de comportamiento generadas en torno a la construcción diferenciada de varones y mujeres con consecuencias políticas, económicas, laborales y profesionales, consecuencias que siempre entrañan relaciones de poder en las que los hombres ocupan la posición dominante y privilegiada.

Referencias bibliográficas:

Montealegre, R. (1994). Vygostki y la concepción del lenguaje. Serie cuadernos de Trabajo,8. Facultad de Ciencias Humanas. Universidad Nacional de Colombia.Bogotá .

González Rey, Fernando (1997) La subjetividad social y su expresión en la enseñanza. Temas psicol. vol.5 no.3 Ribeirão Preto dez.

González Rey, Fernando. (2005). El sujeto y la subjetividad: algunos de los dilemas actuales de su estudio. Brasilia: Universidad de Brasilia.

Gutiérrez Aguilar, Raquel. (1999)Desandar el laberinto, Muela del Diablo Editores, La Paz.

Schafer, R. (1968) Aspectos de la identificación, Nueva York, Univ. Press

Michael. (1995) La política de la virilidad. Filadelfia: la Temple University Press.

domingo, 6 de noviembre de 2016

El juez las prefiere sumisas y devotas

Machismo institucional & Violencia estructural
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Página/12

El juez argentino Gemignani (que tiene una causa penal por privación ilegal de la libertad agravada de la prosecretaria Amelia Expucci) recuso a la fiscal Paloma Ochoa por haberse sumado a la manifestación NI UNA MENOS# del 19 de Octubre contra las Violencias Machistas celebrada en Argentina.

El camarista que metió presa a una prosecretaria busca dilatar la causa en su contra por “privación ilegal de la libertad agravada”. Con un argumento insólito, afirmó que la fiscal “aniquiló” el debido proceso por haberse sumado al reclamo contra la violencia machista.
El juez de la Cámara de Casación Penal Juan Carlos Gemignani recusó a la fiscala Paloma Ochoa por participar en la protesta de #NiUnaMenos en defensa de los derechos de las mujeres y contra la violencia de género el 19 de octubre último. Según el juez es un factor que le resta objetividad en su trabajo. Ochoa es quien pidió su indagatoria por la privación ilegal de la libertad agravada de la prosecretaria de Casación Amelia Expucci, a quien Gemignani tuvo casi dos horas detenida por no cumplir una orden. Para cuestionar a Ochoa, el camarista hizo una interpretación peculiar de la manifestación que hubo en el edificio de Comodoro Py como parte del llamado “miércoles negro” que se extendió por todo el país: para él era un escrache dirigido contra su propia persona. Al responderle, la fiscala recuerda que la movilización tuvo respaldo de la Corte Suprema, del Ministerio Público Fiscal y el de la Defensa. Muestra que lo que intenta el camarista es dilatar su indagatoria y separarla a ella, única mujer a cargo de una fiscalía federal en el fuero, de la causa en contra. Y deja en evidencia que la teoría del escrache sólo “vuelve más verosímil” la acusación “por la que está siendo investigado”, como producto de un abuso de poder basado en el desequilibro entre varones y mujeres.

El miércoles 19 de octubre buena parte de las mujeres que trabajan en el edificio de los tribunales federales de Retiro fueron vestidas de negro, como forma de participar de la protesta contra la violencia machista y tras el femicidio de Lucía Pérez en Mar del Plata. “En Argentina, y a raíz de la cantidad de femicidios ocurridos en el mes de octubre de 2016, puede decirse que una mujer muere víctima de violencia de género cada 26 horas y no ya cada 30 horas; de hecho, durante los primeros 19 días de octubre de este año murieron 17 mujeres víctimas de violencia. Estas circunstancias por sí solas nos obligan a movilizarnos no sólo por ser mujeres, sino todavía con mayor énfasis para quienes somos fiscalas o ingresamos en la genérica categoría de funcionarias públicas o agentes del Estado. Si esto no nos da derecho ni siquiera a gritar, tenemos todavía más problemas de lo que pensamos”, dice un tramo del escrito de contestación a la recusación presentado por Ochoa. Ahora tendrá que analizarlo el juez Rodolfo Canicoba Corral, quien está a cargo de la causa contra Gemignani por privación de la libertad y violencia de género. La fiscala –la forma en que ella hace referencia a su cargo– relata que “prácticamente no conocía a las mujeres con las que ese día recorrimos el edificio (…) recorrimos una y otra vez todos los pisos de los tribunales de Comodoro Py bajo la consigna ‘NI UNA MENOS, VIVAS NOS QUEREMOS’.

No comprendo cómo esta consigna salvo para quien pretenda nuestra muerte, o cuanto menos sojuzgarnos, pueda ser considerada un escrache a su persona. Nadie en todo el edificio de tribunales entendió que nuestro recorrido que entre aplausos clamaba por poder vivir, por ser libres e iguales, por tener derecho, fuera ofensivo o violento. Algunas magistradas y magistrados nos aplaudieron con gran emoción al vernos pasar por las puertas de sus despachos, e incluso, algunas magistradas nos acompañaron subiendo y bajando por el edificio”.

Historia de película 

Gemignani, radical de origen, fue nombrado como juez de la Cámara Federal de Casación –máxima instancia penal antes de la Corte– en 2011. Suele tener enfrentamientos feroces con algunos de sus colegas y, en particular, con la jueza Ana María Figueroa. Pero lo que sucedió con Expucci fue un hecho sin precedentes. En el último día de la feria judicial, cuando había poco personal, la mandó a hacer un inventario de un material que estaba en una sala de audiencias, que había sido enviado por el Ministerio de Planificación, en un acuerdo previo al cambio de Gobierno. La intención del juez habría sido generar algún escandalete porque quien habría aceptado el equipamiento informático que estaba allí era Figueroa. Expucci le dijo que inventariar el material escapaba a sus funciones durante la feria y que en todo caso le pidiera permiso a su jefe directo. Gemignani montó en cólera y ante la resistencia de la joven la hizo detener por los policías que estaban de custodia allí. Estuvo cerca de dos horas encerrada e incomunicada. El camarista la denunció, pero el juez Marcelo Martínez de Giorgi ordenó liberarla y cerró la causa. Ella también lo denunció a él, y ésta es la investigación que quedó a cargo de Paloma Ochoa, quien le pidió al juez Canicoba Corral que cite al casador a indagatoria. También tiene un pedido de juicio político. La recusación contra la fiscala pretende, como apuesta de máxima, sacarla del caso. De mínima, dilatar el proceso en su contra. El texto es una increíble revelación, casi una confesión, sobre cómo el camarista configura su razonamiento al decir que se siente escrachado por una manifestación en contra la violencia de género que es de alcance nacional. Dice que le pegaron un panfleto en la puerta de su despacho y que Ochoa lideraba la protesta.

Los volantes estaban en todo el lugar, en todos los pisos, en casi todos los despachos y proclamaban la consigna “Ni una menos”, algunos reivindicaban la adhesión de una u otra dependencia al paro de mujeres d ese día, que duró una hora al mediodía. Pero ninguno aludía a él. La fiscala dice que no pegó carteles en el segundo piso, donde está el despacho del camarista: “sí pegué personalmente en el quinto piso del edificio de Comodoro Py donde trabajo cotidianamente, carteles que decían Ni una Menos y ninguno de los fiscales, todos ellos varones, entendió que tener ese cartel pegado en la mesa de entradas (…) podía ser interpretado como un escrache a su titular”. ¿Qué alega Gemignani? Su punto de partida es un recuadrito publicado por el diario Clarín que contaba como había sido la protesta y en una línea decía: “un grupo reducido de manifestantes pegó carteles contra la violencia machista en la puerta del despacho de Gemignani”. Entre las mujeres, mencionaba a Ochoa.

Uno de los argumentos centrales del juez es que Ochoa violó “el estándar de imparcialidad y también la objetividad con que debió haber obrado en relación a mi persona cercenando así los derechos de debido proceso y defensa en juicio”; “participó y condujo un escrache por ‘violencia de género’ contra mi persona materializado en la puerta de mi oficina (…) adjudicándome ser un violento de género (…) aniquiló mi inocencia, la dignidad humana y el debido proceso”. Ochoa le retruca que él no distingue entre la función de jueces/as y fiscales/as. Le recuerda, citando una decena de prestigiosos autores argentinos y extranjeros, desde Julio Maier, Gustavo Bruzzone, Esteban Righi, María Angélica Gelli hasta Claus Roxin, y precedentes de la propia Casación, que el Ministerio Público es autónomo, independiente, que no puede ser equiparado al Poder Judicial y que no tienen deber de imparcialidad sino de objetividad. Es “garante de la legalidad del proceso” y representa “los intereses generales de la sociedad”. Gemignani la acusa de perder la objetividad porque cada decisión que toma ella como parte del juicio fue difundida en la página institucional fiscales.gob.ar.

Ella le dice que está habilitada a difundir lo que quiera, y que siempre lo hizo con posterioridad a sus presentaciones o medidas. Lo toma como un acto para “transparentar su labor”, como lo hacen otros fiscales. También defiende la perspectiva de género que aplica en esta y otras causas: “Mi posicionamiento y, en particular, la mirada sensible al género que observé en este caso, como en todos los que intervengo, es claro que no puede llamarse nunca tendenciosidad, toda vez que la tendenciosidad no podría jamás estar basada en el cumplimiento de obligaciones legales, tanto a nivel nacional como internacional”. En el caso de Expucci analizó que además estaba frente a una situación de abuso de poder producto del desequilibrio de géneros. “Esta fue una de las razones que me llevó a no volver a citar a la denunciante cuando ya había ratificado su denuncia ante el juez, a efectos de evitar toda posible revictimización”, explicó.

Nada nuevo bajo el sol 
Otro fundamento de Gemignani es que están cuestionados los concursos para fiscales/as en un amparo del Colegio de abogados de la calle Montevideo (el que avaló los golpes de Estado) por el modo de armar los jurados. Ochoa le dice que ni él ni ella son parte en ese amparo, y que de todos modos ella rindió examen, fue ternada, no tuvo ninguna impugnación y le prestó acuerdo el Senado. Luego insiste el juez que lo hechos de ese amparo “acreditan una clara subordinación de la nombrada Ochoa con la señora Procuradora General de la Nación, conspicua integrante de la agrupación Justicia Legítima, en la que también abreva el doctor Alejandro Slokar (presidente de la Casación), y de pública y notoria militancia kirchnerista” (sic). Ochoa le contesta que la Procuración es un organismo jerárquico, el procurador o la procuradora tienen carácter de jefes/as y dan instrucciones generales. En ninguno de estos puntos el camarista explica qué relación tiene su planteo con la causa en la que tiene una grave imputación.

Ochoa dice que, ya sea que se trate de un artilugio para dilatar la causa en su contra o que realmente responda a las “creencias del imputado” (“que manifestarse por el edificio bajo la consigna NI UNA MENOS, pueda ser entendido como un escrache a su persona”), nada de esto puede ser avalado por el juez Canicoba Corral “sin que ello implique violentar los derechos de las mujeres y, en particular, los derechos y autonomía que como mujer y fiscala, poseo”. “Hacer lugar al planteo de recusación implicaría por un lado enviar como mensaje a la sociedad, que las mujeres no sólo no podemos estar en lugares de decisión como lo es el lugar de fiscala, porque nuestra condición de mujeres altera nuestra objetividad, sino que además no tenemos derecho a movilizarnos en la reivindicación de nuestros derechos. Pero además, este razonamiento habilitaría el absurdo de que los varones recusaran a las fiscalas que tienen a su cargo la investigación de casos de violencia de género por la sola circunstancia de haber participado de movilizaciones en defensa de nuestros derechos”, advierte.

A la vez pone en evidencia que en su papel de fiscal en la causa iniciada por Expucci, el planteo de Gemignani refuerza y hace verosímil su acusación: no se trató de un mero abuso de un jefe, sino de un jefe contra una secretaria por su condición de mujer. Es un escenario, advierte Ochoa, de “una gravedad insospechada” y avalarlo sería admitir “que se ejerza violencia institucional sobre mi persona, en razón de que la recusación tendría por fin desplazar del caso, a la única fiscala en el fuero federal, para esta etapa del proceso, por la sola circunstancia de ser mujer y de movilizarse y trabajar en defensa de los derechos de las mujeres victimizadas por la violencia del patriarcado.

Este apartamiento significaría, a su vez, violentar el ordenamiento nacional y los compromisos internacionalmente asumidos por el Estado argentino, en tanto éste debe garantizar el pleno ejercicio de los derechos de las mujeres, a más de garantizar una vida libre de violencia”.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-313572-2016-11-06.html