viernes, 29 de abril de 2016

La Homosexualidad




Rebelión


Para romper tabúes, comencemos con los resultados del informe Kinsey que, aunque adolezca de problemas metodológicos y técnicos, ha coincidido en gran medida con los estudios posteriores que sobre la conducta sexual masculina han realizado otros investigadores de diferentes países. En su estudio: El comportamiento sexual en el hombre (de 1948), publicado sobre la base de más de 5.300 entrevistas a hombres de raza blanca, Kinsey concluye lo siguiente:
  • El 37% de los hombres tuvo alguna vez orgasmo con otros hombres.
  • El 13% de los varones sintió deseos homosexual es por otro hombre, sin que se produjera por ello contacto físico alguno.
  • El 25% tuvo contactos homosexuales frecuentes entre la edad de 16 a 55 años.
  • El 18% mantuvo igual número de relaciones heterosexuales que homosexuales durante un período mínimo de 3 años, entre las edades señaladas.
  • El 10% tuvo una conducta estrictamente homosexual durante un período de tres años consecutivos como mínimo y entre las edades señaladas.
  • Sólo un 4% tuvo una conducta estrictamente homosexual durante toda su vida.
  • La homosexualidad existe en todas las capas sociales.
En su trabajo de 1953 sobre el Comportamiento sexual en la mujer, Kinsey realizó 5.490 entrevistas a mujeres de raza blanca, de las que concluyó:
  • Un 13% de mujeres había experimentó orgasmo homosexual a partir de la adolescencia.
  • Sólo un 3% de las mujeres fueron predominantemente homosexuales durante un período de 3 años como mínimo.
  • La mujer, en contraste del hombre, no es promiscua y en el 71% de los casos tiene relaciones homosexuales sólo con una o dos compañeras.
Estas conclusiones difieren radicalmente de las ideas que sobre la homosexualidad se tuvo antes y, por lo tanto, la homosexualidad no es una excepción ni una patología mental; como lo confirmarían Churchill, en 1967, y Silverstein, Martin y Lion, en 1972, para quienes la mayoría de los homosexuales se identifica con su propio sexo y no con el afeminamiento en el varón o la masculinización en la mujer.
La Organización Mundial de la Salud excluyó la homosexualidad como enfermedad, el gobierno del Reino Unido hizo lo propio, lo siguió el Ministerio de Salud de Rusia y la Sociedad China de Psiquiatría. La Asociación Norteamericana de Psiquiatría se pronunció de manera unánime por retirar la homosexualidad del grupo de trastornos o desviaciones sexuales. Desde 1973, la ciencia internacional considera que no es una enfermedad la homosexualidad; sin embargo, la situación legal y social del homosexual varía mucho de un país a otro y frecuentemente es objeto de polémicas
La Homosexualidad
La homosexualidad es el comportamiento, la interacción sexual o atracción erótica hacia individuos del mismo sexo. La palabra homosexual es un híbrido del griego “homo”, que significa igual, y del latín “sexualis”, o sea, una relación carnal y sentimental entre personas del mismo sexo, incluido el femenino, en cuyo caso se dice también “lesbianismo” o “lesbianidad” y los adjetivos correspondientes son “lésbico” y “lésbica”. Estos términos provienen de Grecia, de la isla de Lesbos, donde la poetisa Safo escribió apasionados poemas dedicados asus amigas, lo que valió la reputación de homosexual.
No se conoce sus causas, aunque algunas teorías apuntan a que la homosexualidad es innata en el ser humano. Tampoco se sabe con exactitud el papel que en ella juegan la herencia genética y las experiencias sexuales durante la niñez, infancia y pubertad. Numerosos estudios sostienen que la homosexualidad ha existido en las culturas antiguas y se da en todas las razas, en cualquier nivel social y en todas las épocas. La homosexualidad se observa en los animales, incluidos los primates superiores.
El término homosexual fue empleado por primera vez por Karl-Maria Kertbeny en 1869 y se popularizó desde la publicación del libro “Psychopathia Sexualis”, de Richard von Krafft-Ebing, uno de los padres de la psiquiatría moderna. A partir de entonces, la homosexualidad se ha convertido en el objeto de intensos estudios y debates. Inicialmente se la catalogó como una enfermedad, trastorno o patología que había que curar, pero en la actualidad se la entiende como algo indispensable para comprender la biología, la psicología, la política, la genética, la historia, las variaciones culturales y las prácticas sexuales de los seres humanos.
Inicialmente, la psiquiatría incluyó la homosexualidad entre los trastornos que podían y debían ser tratados. Richard von Krafft-Ebing, en su “Psychopatia Sexualis”, la consideró una enfermedad degenerativa. Freud incluyó la homosexualidad entre las “perversiones” o “aberraciones sexuales”, la equiparó al fetichismo y las prácticas sádicas-masoquistas y llamó patológica incluso la condición de homosexual. Para él, la homosexualidad era una manifestación de la falta de desarrollo sexual y psicológico, un comportamiento previo a la “madurez heterosexual”. Posteriormente reconsideró su posición y no dudó en afirmar que la homosexualidad “no es un vicio, ni un signo de degeneración, y no se la puede clasificar como enfermedad”. Señaló que perseguir al homosexual es una “gran injusticia y una crueldad” y que el psicoanálisis, a lo sumo, servía para devolver la armonía a una persona que se sentía infeliz o neurótica, independientemente de si era homosexual o no.
Adler y Jung discordaron con Freud drásticamente. Posteriores psicoanalistas no sólo no modificaron estos juicios sino que los acentuaron, a la vez que recomendaron aplicar una terapia reparativa. A mediados del siglo veinte, Sandor Rado afirmó que la homosexualidad era un trastorno fóbico hacia las personas del sexo opuesto, por lo que era susceptible de ser tratada como fobia. En los años sesenta, Irving Bieber, basado en su experiencia de trabajar con un considerable número de homosexuales, afirmó que la homosexualidad es un trastorno psicológico derivado de relaciones familiares patológicas durante el período edípico. En esa misma década, Charles Socarides defendió, por el contrario, la tesis de que la homosexualidad se originaba en una época pre-edípica y que, por lo tanto, resultaba mucho más patológica de lo que se había pensado hasta ese entonces. Por estas razones, los estudios del doctor Kinsey fueron duramente criticados por toda la psiquiatría de su tiempo.
En cambio Joan Roughgarden, profesora de biología de la Universidad de Stanford, sostiene que la homosexualidad es una selección social. Esta teoría niega la reducción de la diversidad sexual a dos sexos, uno masculino agresivo y otro femenino cohibido, y con numerosos ejemplos del reino animal y de diversas culturas, muestra que en la naturaleza hay casos sorprendentes de sexualidad: peces que de ser necesario cambian de sexo, mamíferos que tienen ambos órganos de reproducción. Afirma que la existencia de los homosexuales, los transexuales y los hermafroditas no es más que la variación natural de la diversidad mostrada por los demás animales.
Homosexualidad en la población
Ahora se sabe que quien tiene una orientación heterosexual puede ocasionalmente sentir deseos hacia personas del mismo sexo, del mismo modo que el homosexual puede sentir deseos ocasionales hacia las personas del sexo opuesto. También hay homosexuales que mantienen relaciones heterosexuales debido a la intolerancia de la sociedad. La represión, la homofobia y las posturas religiosas obligan al homosexual
a esconder su orientación y fingir una heterosexualidad que realmente no posee; sin embargo, el doctor Joseph Nicolosi y otros autores sostienen que si un homosexual oculta su homosexualidad, no se debe tanto a la represión del medio, al que atribuyen un factor secundario, sino a que la homosexualidad por sí misma representa para él una condición de incompatibilidad tanto con las bases sociales establecidas como a su particular sistema de valores morales, es decir, que existe un conflicto entre lo que se es y lo que se debe ser según la educación familiar que se haya recibido. Para algunos investigadores, el acto sexual con personas del mismo sexo no es una orientación homosexual sino un comportamiento homosexual. De esta manera, no todo el que desee a alguien del mismo sexo se identifica homosexual; algunos tienen relaciones sexuales con personas del mismo sexo, pero se definen heterosexuales. Entonces, es importante distinguir entre comportamiento e identidad homosexual, que no siempre coinciden; así, en lugares donde hay segregación por la actividad sexual, aunque el comportamiento de un individuo sea heterosexual, él mismo esporádicamente tiene relaciones homosexuales; algo que también se da por razones económicas.
La homosexualidad en Grecia y Roma antiguas
En Grecia se consideraba normal que un joven, entre la pubertad y el crecimiento de la barba, fuera el amante de un hombre mayor, que se ocupaba de su educación política, social, científica y moral, pero se consideraba raro que dos hombres adultos se amaran sexualmente; sin embargo, la relación entre Aquiles y Patroclo o entre Alejandro Magno y Hefestión eran consideradas normales. Cabe destacar que ser “pasivo” era mal visto por los griegos, pues lo suponían intelectualmente inferior al que asumía un rol “activo”; tampoco era bien vista la homosexualidad femenina, ya que para ellos: “la mujer estaba hecha para la reproducción y el hombre para el placer”. Puesto que el hombre era considerado más perfecto que la mujer, la unión entre dos hombres era superior a la de un hombre con una mujer y sólo se podía encontrar placer en la relación íntima entre dos hombres.
Aunque en la antigua Roma, Tácito y Suetonio consideraban la homosexualidad como un signo de degeneración moral e incluso de decadencia cívica, era relativamente frecuente que un hombre penetrara a un esclavo o a un joven, mientras que lo contrario se consideraba inmundo. Con respecto a Julio César se dijo que era “el hombre de todas las mujeres y la mujer de todos los hombres” y tanto Marco Antonio como Octavio tuvieron amantes masculinos.
La Homosexualidad en la Inquisición
Durante la negra etapa de la inquisición, la hoguera fue el suplicio al que se condenó generalmente al homosexual que cometía este pecado, llamado nefando. La Iglesia Católica persiguió la homosexualidad a lo largo de toda la Edad Media y acusó de usar esta práctica sexual a quienes quería eliminar por razones políticas. La persecución de los templarios, juzgados por entregarse a prácticas homosexuales y heréticas, es un ejemplo de este método. En circunstancias normales, los nobles rara vez fueron acusados de cometer estos delitos, que recaían casi enteramente sobre personajes poco importantes; tal vez sea la excepción el caso de Eduardo II, asesinado mediante la introducción de un chuzo al rojo vivo por el ano.
Mitos sobre homosexualidad
Con respecto al desempeño que se tiene durante una relación homosexual, existe el mito de que en estas parejas uno de los hombres adopta el rol de varón y el otro, el de mujer. De esta manera, el hombre más “varonil” es el considerado activo, mientras que el otro asume un papel pasivo y, por consiguiente, más femenino o afeminado. Este mismo mito se aplica también a las mujeres lesbianas, mientras que una tendría facciones, musculatura, actitud y ropas más masculinas, la otra sería más femenina.
En realidad sucede que se da toda una gama en esta viña mundanal, desde el activo que prefiere al afeminado, hasta el activo que le gusta el fortachón, pasando por todas las variantes que una imaginación rica pueda tener; pero, en la mayor parte de los casos, ningún homosexual es exclusivamente activo o pasivo y lo que sucede en una misma relación de pareja es dinámico y se modifica de acuerdo a la ocasión.

Subido por Cecy Méndez Bejarano

jueves, 28 de abril de 2016

Hertha Marks Ayrton, obsesionada con los patrones que forman las olas sobre la arena

Las pequeñas dunas le quitaba el sueño a la ingeniera, luchadora por el derecho al voto de las mujeres y amiga de Marie Curie




Hertha Marks Ayrton -científica, luchadora por el sufragio femenino, protectora de las mujeres perseguidas por pedir el derecho al voto, amiga de Marie Curie- pasó parte de su vida preocupada por los patrones que dejaban las olas en la arena en forma de pequeñas dunas. Tal era su inquietud que convirtió su habitación en un laboratorio con tanques de arena para investigar el tema. «¿Cómo se forman estos pequeños montoncitos?», se preguntaba esta mujer, nacida hace hoy 162 años, en su estudio El origen y desarrollo de las marcas de las olas en la arena, un concienzudo análisis de los remolinos que hace el mar para crear estas ondulantes formas. 
El conocimiento y estudio de Hertha Marks Ayrton sobre esta materia, las dinámicas de fluidos, le llevaría a acabar inventando un ventilador que creaba esos remolinos que ella tanto había estudiado y que se usaría posteriormente para repeler ataques con gases venenosos. No sorprende a nadie que se le diera el nombre deventilador de Ayrton.
Hertha Marks Ayrton fue una de esas mujeres que entró por méritos propios en el Olimpo de las grandes mujeres científicas de la historia y cuya existencia ha servido para luchar contra la desigualdad de género en este ámbito. Especializada en la ingeniería eléctrica y aclamada, sobre todo, por la importancia decisiva de su labor para conseguir la estabilidad del arco voltaico, consiguió sorprender a todos en su época siendo la única mujer que participó en el Congreso Internacional Eléctrico celebrado en París en el año 1900.
Hertha Marks Ayrton, férrea defensora del derecho de la mujer a votar, no dudó en servir como protectora de aquellas sufragistas que habían sido apresadas por manifestarse por sus ideales. Ayudó también a su buena amiga Marie Curie a atravesar sus momentos vitales más difíciles cuando, tras enfermar, tuvo que sufrir el acoso de la prensa por su relación con un físico seis años después de la muerte de su esposo.
Hertha Marks Ayrton había nacido como Phoebe Sarah Marks pero, como era una agnóstica convencida, decidió ponerse de nombre «Hertha», que era como se llamaba la heroína de un poema homónimo de Algernon Charles Swinburne, una crítica directa a las religiones organizadas.
La estabilidad del arco eléctrico
Las mayores contribuciones de Hertha Marks Ayrton están relacionadas con la tecnología del arco eléctrico. Antes de que existieran las actuales bombillas incandescentes, este era el método más utilizado para lograr una iluminación artificial. Se consigue a través de dos electrodos que se someten a una diferencia de potencial dentro de una atmósfera gaseosa enrarecida, semejante a lo que sucede cuando hay un relámpago. Al entrar en contacto los electrodos, se produce una descarga con forma semicircular que se conoce con el nombre de arco voltaico o eléctrico.
Hasta el trabajo de Hertha Marks Ayrton sobre este asunto, el funcionamiento de las lámparas que usaban esta tecnología eran un auténtico rompedero de cabeza. Imaginaos lo que debía ser estar en una habitación cuya fuente de iluminación se ponía a sisear, a chisporrotear, a zumbar y a girar, produciendo una luz inestable, inquieta y cambiante.
Hertha Marks Ayrton se había decidido a acabar con eso y, de paso, buscar la forma de dotar de una mayor seguridad al sistema, ya que tenía un problema añadido: el calor que desprendía el arco voltaico acababa derritiendo casi todos los materiales, así que tampoco es que los investigadores tuvieran muy fácil encontrar con qué hacer el aislante adecuado.
En un libro publicado en 1902, titulado El arco eléctricoHertha Marks Ayrton establecía cuáles eran las relaciones entre la potencia administrada, el potencial a lo largo del arco, la corriente y la longitud del arco. Al final, llegó a una conclusión y a unas recomendaciones para cambios en su diseño. «El arco más eficiente», concluía en su aclamado estudio, «se obtendría de unos carbonos infinitamente estrechos y un infinitamente corto arco». Los círculos científicos recibieron su obra con entusiasmo y esta indujo un buen número de mejoras en el tamaño, la forma y el posicionamiento de los reflectores de carbono.
El trabajo de Hertha Marks Ayrton había conseguido una mayor estabilidad en la iluminación a través del arco eléctrico y ayudó a que muchos otros investigadores hicieran evolucionar la tecnología. Ella misma, desde 1913 a 1918, registró ocho patentes; entre ellas, lámparas que se utilizarían para los proyectores de cine.Cuando años después llegó la bombilla, el método fue cayendo en desuso en el ámbito doméstico, pero en otros continuó algunos años más, como en el cine, y también ha llegado hasta nuestros días, sobre todo en la industria metalúrgica, donde los obreros del metal lo utilizan todavía a día de hoy para fundir materiales, gracias a sus efectos caloríficos. Cualquiera que use esta tecnología le debe mucho a Hertha Marks Ayrton.
Por una picadura de mosquito

Hertha Marks Ayrton viviría hasta los 69 años cuando, como consecuencia de una picadura de mosquito, fallecería por infección sanguínea. Casada con el físico William Edward Ayrton, que la apoyó en sus investigaciones, la científica dejó, además de su legado de incalculable valor, una hija: Barbara Ayrton, que acabaría siendo miembro del parlamento por el Partido Laborista.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/informacion/2016/04/27/hertha-marks-ayrton-gran-cientifica-sufragista-dio-luz/00031461782969428385579.htm
Subido por Cecy Méndez Bejarano

lunes, 25 de abril de 2016

Rol de las mujeres a través de la historia

video

Nos enviaron este vídeo, Gracias a todas y todos aquellos seguidores de este espacio de EcofemiAlfabetización. Esta abierto a que nos manden sus producciones. Nos sentimos tristes que este vídeo no tiene autor. Respetamos a las o los que realizaron, este maravilloso corto.

Subido por Cecy Méndez Bejarano

Demasiado feministas para la academia





Periódico Diagonal

La universidad ha sido, y lo es cada vez más, una estructura de exclusión y privatización, según la autora.

Como otras 20.000 personas más, hace menos de dos meses defendí mi tesis doctoral. En un breve plazo de tiempo, el reino de España ha producido más doctores que nunca en la historia de su academia, hoy en vías de reforma con el Plan Bolonia. Ante las “nuevas” lógicas mercantiles de la universidad, los “viejos” programas de doctorado han sido sometidos a una inminente clausura, arrastrando con ello la desaparición forzada de su alumnado. A esto se le ha llamado “extinción”.Y en esta categoría “extinta”, como si de animales raros o pequeños dinosaurios enquistados en la academia se tratara, nos encontramos hoy unas 20.000 personas que hemos tenido que salir del paso para abrir terreno a la velocidad. Así ha sido que la universidad española ha tenido que deshacerse de este excedente de doctoras que representaban un modo de producción académica basada en la lentitud y la baja productividad, según criterios mercantiles.
En este contexto de desaparición forzada, había que hacer aquello que nunca tuvimos tiempo para hacer, desplazado por incontables motivos, las emergencias cotidianas y el pluriempleo: la tesis. Algunas de aquellas personas que teníamos pendiente la redacción del manuscrito nos caracterizábamos por no haber tenido becas de doctorado, por trabajar en muchas cosas y ninguna a la vez, en general personas con más de 35 años, muchas migrantes, viviendo en pisos compartidos. Personas que –ante currículos heterogéneos, por decirlo de forma elegante– quedábamos descalificadas de la mayoría de las becas doctorales o postdoctorales, y con ello, fuera de los canales oficiales de la trayectoria académica.

Por otro lado, al doctorarnos, también quedábamos fuera del mercado laboral tradicional, una suerte de “pringadas sobrecualificadas” con estudios superiores, pero demasiado heterogéneas. Como escribió la poeta tortillera valeria flores: “Dema­siado intelectual para el activismo, demasiado activista para la academia, demasiado feminista para la poesía, demasiado radical para la pedagogía, demasiado política para ser maestra, demasiado disidente para la política de la identidad, demasiado tortillera para ser maestra, demasiado maestra para la jerarquía del saber, demasiado tímida para la oratoria política, demasiado provinciana para la capital, demasiado prosexo para un feminismo que aún teme hablar de sexo, demasiado teórica para ser trabajadora”.

La universidad ha sido, y lo es cada vez más, una estructura de exclusión y privatización. Plantea formas para trazar trayectorias profes­ionales que requieren mucho tiempo o dinero, y una dedicación poco compatible con las vivencias de precariedad que definitivamente impiden dedicarse a una sola cosa a la vez. Muchas de las personas que han acabado la tesis ahora son profesoras asociadas, ese espacio académico en el que la promesa de futuro es lo que mantiene con vida un trabajo infravalorado a la vez que altamente rentabilizado por la institución.

Máquina de las miserias 

La universidad, entonces, es una máquina que se alimenta de las miserias de las asociadas. Como indica Elena Fraj, profesora asociada en el Departamento de Diseño e Imagen de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona, en la universidad se conjugan un sistema neo­liberal (competitividad y medición de la producción del conocimiento desde criterios exclusivamente de mercado) con uno feudal (relaciones de poder entre miembros del campo académico). En esta encrucijada, el 80% del profesorado precario son mujeres, mientras que el 80% que tiene contrato son hombres. ¿Y cuántas son migrantes, cuántas negras, cuántas feministas, cuántas lesbianas, cuántas trans? Las activistas que hemos podido llegar al punto de acabar una tesis, con toda la presión que esto significa, muy difícilmente podremos optar a espacios de poder, o como mínimo, a espacios laborales estables. Pero ¿alguna vez deseamos formar parte de los espacios de poder?

Estas preguntas emergen de los espacios en blanco que crea la intersección entre precariedad, exclusión y activismo feminista y sexo-disidente. Mi historia para llegar a ser doctora es parte de una experiencia común –y de una condición– invisibilizada entre procesos protocolares institucionales, plazos ministeriales y un nuevo modelo de capitalización y privatización que reduce la financiación pública y aumenta el coste de las tasas por crédito al alumnado.

Me apunté al programa de doctorado en 2006, hace diez años, para alargar mi visado de estudiante. Sumo privilegio aquel de poder acceder a la universidad como espacio de “legalización” de una misma en un contexto migratorio que busca extinguir tus posibilidades de permanencia. No todas han podido hacerlo. Por otro lado, mi sobrecualificación se conjuga con un vivir con menos de lo que se considera un sueldo mínimo en este país. Un conflicto de clase entroncado en las incongruencias propias de la precariedad ilustrada de la que formo parte.
Quiero reivindicar la experiencia de las activistas feministas y sexo-disidentes que, con mucho esfuerzo, han terminado el proceso del doctorado desde un lugar extraño, porque la academia es incómoda para muchas, pero especialmente para las que nos sentimos “fuera”, aunque se nos premie con pequeños reconocimientos y logros, como permitirte acabar una tesis doctoral en condiciones de autoexplotación.

¿Qué significa ser feminista, transfeminista, disidente sexual y además pobre, migrante en el contexto del reino de España? Son condiciones que te obligan a olvidar el “cuarto propio”, buscándolo en bibliotecas públicas, o, como diría Gloria Anzaldúa, haciéndote escribir en el autobús, en la fila del paro, en el trabajo durante la comida, entre el dormir y el estar despierta.

Muchos discursos y vivencias están presentes, aunque invisibles, en los procesos de redacción de una tesis buscando agujerear los protocolos académicos. Conozco a muchas compañeras que han querido torcer el lenguaje, contaminar el canon, retribuir al feminismo la constante discriminación académica y, sobre todo, a la invisibilización de la experiencia activista dentro de esta esfera.

Las bolleras, las transfeministas, las disidentes sexuales que no logran separar la vida del activismo ni de una investigación regulada por los procesos institucionales y vetustos de una academia en descomposición, no buscan, en primera instancia, ser parte de esta estructura. Se trata, más bien, de ir dejando las marcas de algunos procesos marginales, sacarlos de su lugar invisible, del pie de página, de ser ese bicho incómodo al que no pueden matar. Y así aspirar, de forma utópica y colectiva, a una tenue politización de los pactos con la institución, a contaminar sus registros acostumbrados a la propia recursividad. Hacer que esa casa pierda los papeles y facilitar un cambio de roles para que cada vez sea más evidente que la universidad es ese lugar incómodo e inadecuado que habitualmente significamos nosotras.

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/saberes/30006-demasiado-feministas-para-la-academia.html
Subido por Cecy Méndez Bejarano

viernes, 22 de abril de 2016

¿Estás poniendo herbicidas de Monsanto en tu vagina? Se hallaron en un 80% de los productos de higiene femeninos

tampons
A fines de los años 70 y principios de los 80, más de 50 mujeres estadounidenses murieron por causa de sus tampones. Aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y la industria de higiene femenina han hecho enormes esfuerzos por enterrar este episodio en el olvido y catalogarlo como un “rumor”, lo cierto es que en esa época, en ciertos tampones se encontraron bacterias letales y suficientes cantidades de químicos como para matar o dañar a más de mil mujeres.
“Los más perjudiciales fueron los tampones ultra absorbentes Rely, de Procter and Gamble. De acuerdo al libro Soap Opera: The Inside Story of Procter and Gamble (Culebrón: La historia secreta de Procter and Gamble), la compañía desestimó durante años las quejas de las consumidoras acerca de los tampones. Un memo de 1975 de la firma reveló que los tampones Rely contenían agentes conocidos como causantes de cáncer, y que el producto alteraba los organismo naturales que hay en la vagina. Los productos Rely fueron retirados de las estanterías comerciales en 1980, pero muchas mujeres alegan que han quedado con una serie de secuelas que incluyen histerectomías e infertilidad”.
Entre las mujeres que son conscientes de su salud, la toxicidad de los tampones más vendidos ha sido por mucho tiempo un tema de preocupación. “Tal como doy un rotundo no al aceite de algodón, por la misma razón doy un rotundo no a meterme algodón tóxico en mis partes íntimas”, escribe Meghan Telpner. “¿Sabían que cada año en EEUU se rocían 38 millones de kilos de pesticidas en 6 millones de hectáreas de algodón?”.
Y continúa:
“El rayón/viscosa usado en Tampax está hecho de pulpa de madera. Los árboles no se transforman en rayón por arte de magia, sino que pasa por un proceso que requiere de cientos de químicos. La clorina para blanquear la pulpa de madera es el mayor peligro. El proceso crea hidrocarburos clorados, un grupo de químicos muy peligrosos con subproductos que incluyen dioxinas, que están entre las sustancias más tóxicas que se conocen. No existen los niveles seguros de dioxinas; son imposibles de eliminar y se quedan en tus tejidos”.

Ahora, los herbicidas tóxicos de Monsanto se han encontrado en un 80% de los productos de higiene femeninos

En 2015, el químico glifosato se encontró en la mayoría de los productos de higiene para la menstruación. Este químico está en el herbicida RoundUp, de Monsanto, que se usa en los cultivos de algodón genéticamente modificado.
El equipo de investigadores de la Universidad Nacional de La Plata, liderado por Damian Marino, reveló sus conclusiones en octubre del año pasado. Un estudio como ese jamás ería conducido en una universidad de EEUU, porque entrarían en conflicto de intereses con Monsanto.  Por ejemplo: El profesor Kevin Folta de la Universidad de Florida, fue descubierto recibiendo $25.000 dólares de Monsanto luego de decir públicamente que no tenía lazos económicos con la compañía de herbicidas. Aunque Folta ha sido expuesto exhaustivamente como un académico fraudulento, que viola la ética universitaria, la Universidad de Florida no ve el problema con su dudoso desempeño. Hay una carta secreta en que Monsanto accede a pagarle 25.000 dólares.
Revolution News escribe: “Un equipo de científicos argentinos encontró huellas de glifosato en un 85% de productos femeninos de higiene y cuidado personal que contienen algodón y que se venden comúnmente en farmacias y supermercados”.
“El informe nos dejó impactados”, afirma el doctor Medardo Ávila Vásquez a Revolution News. “Nos habíamos concentrado en el glucosato presente en los alimentos, pero no habíamos pensado que los productos que usamos en todos los hospitales y centros de salud en el país, estaban contaminados con un producto carcinógeno. Las autoridades deben dar una respuesta inmediata a esta situación”.

Se sabe que el glifosato provoca cáncer, pero se soborna a los propagandistas para que oculten la verdad

La Agencia de Protección Ambiental de EEUU conspiró por décadas con Monsanto para hacer creer al público que el glifosato era inofensivo, aún antes de saber que la molécula era extremadamente dañina.
La revista Forbes, nombrada como la “publicación más maligna de EEUU” por el medio EVIL.news, ha sido muy útil como medio de propaganda para Monsanto, a trevés de sus agentes Henry Miller y Jon Entine, quienes son pagados por la compañía herbicida. Ambos han sido expuestos como “mercenarios de losOGM” y traidores de la ciudadanía, por defender el uso de tóxicos a cambio de enriquecerse.

forbes monsanto

“De granjeros parias a superestrellas de las semillas: Monsanto, la compañía del año” (Número de la revista Forbes, 2010)
La vagina absorbe los químicos presentes en los tampones. Eso es indiscutible. Cuando éstos están hechos de algodón OGM –que es la gran mayoría del algodón que se comercializa– casi siempre contienen glifosato, el que se absorbe a través de las paredes vaginales y llega al torrente sanguíneo.
Esto significa que incluso más allá de los alimentos contaminados con este químico, las mujeres deberían considerar la posibilidad de estar siendo envenenadas a través de la vagina, por causa del uso regular de tampones y toallas higiénicas hechos con algodón modificado.
La única forma de evitar que los OGM contaminen tu vagina, es asegurarte de estar usando productos para la menstruación certificados como orgánicos, hechos de algodón u otros materiales orgánicos.

Subido por Cecy Méndez Bejarano

http://info.radiochecheres.com/2016/03/estas-poniendo-herbicidas-de-monsanto.html