RADIO "PONCHOSVERDES.FM"

miércoles, 28 de octubre de 2015

Mito, las brujas de la Edad Media; sólo eran mujeres con conocimientos

Norma Blázquez aborda en libro su aporte a la ciencia y a la transformación de las instituciones

Sabían de anatomía, botánica, sexualidad, amor y reproducción, por lo que fueron mandadas a la hoguera, dice la filósofa de la UNAM
Sus recetas para curar fueron interpretadas como poder del Diablo
El modelo muy masculino, que se consolidaba para entonces, las hizo ver como amenza
Mariana Norandi

Las brujas fueron mujeres con conocimientos específicos en alquimia, con lo que elaboraban recetas de perfumería y cosmética. Desarrollaron técnicas  de destilación, extracción y sublimación. No eran personas feas ni malas, más bien fueron estereotipadas. Circe ofreciendo una copa a Ulises, de John William Waterhouse, 1891Las brujas fueron mujeres con conocimientos específicos en alquimia, con lo que elaboraban recetas de perfumería y cosmética. Desarrollaron técnicas de destilación, extracción y sublimación. No eran personas feas ni malas, más bien fueron estereotipadas. Circe ofreciendo una copa a Ulises, de John William Waterhouse, 1891
Las brujas no eran personas malas y feas, como las ha descrito la literatura universal, sino mujeres generadoras de un conocimiento específico. En el medievo, cuando predominaba un modelo social masculino, el saber de las brujas fue considerado amenazante, por lo que fue perseguido y destruido junto con ellas en las hogueras.
En el libro El retorno de las brujas, la filósofa Norma Blázquez Graf, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), especialista en ciencia y género, explica que, aunque la población femenina no tuvo acceso a la educación superior hasta el periodo transitorio del siglo XIX al XX, siempre ha generado conocimiento. Pone de ejemplo el saber de las brujas en la Europa de los siglos XIV al XVII y lo aterriza en un mundo contemporáneo, en el que la progresiva incorporación de las mujeres a la ciencia ha modificado las estructuras de las instituciones y el proceso creativo del conocimiento. En entrevista con La Jornada, la especialista aborda el contenido de su libro y subraya la contribución de la mirada crítica e innovadora de las mujeres al quehacer científico.
Parteras, alquimistas...
–¿Quiénes eran las brujas?
–Eran parteras, alquimistas, perfumistas, nodrizas o cocineras que tenían conocimiento en campos como la anatomía, la botánica, la sexualidad, el amor o la reproducción, y que prestaban un importante servicio a la comunidad. Conocían mucho de plantas, animales y minerales, y creaban recetas para curar, lo cual fue interpretado por los grupos dominantes del medievo como un poder del Diablo.
–¿Por ese motivo fueron perseguidas y condenadas a muerte?
–Sí, pero además porque las elites eclesiásticas, políticas y económicas, que se consolidaban en aquellos tiempos, comenzaron a desarrollar un modelo social muy masculino y consideraban que el saber que las mujeres tenían, especialmente en sexualidad y reproducción, representaba una amenaza. Las brujas comenzaron a almacenar conocimiento muy importante sobre el control de la reproducción y sabían preparar diversos abortivos. Este conocimiento implicaba la posibilidad de ejercer una sexualidad más libre, lo cual ponía en riesgo la hegemonía masculina y, por ello, los hombres expropiaron su conocimiento y las aniquilaron en las hogueras. Asimismo, la mayoría de estas mujeres vivían solas, en casas en el bosque, independientes, generaban sus propios ingresos y esto provocaba mucha desconfianza.
–¿Es cierto que eran viejas y feas?
–Eso es parte del mito y de los prejuicios de aquel entonces. Había brujas bellísimas y, por otro lado, en esa época una mujer de 40 o 50 años ya era considerada vieja. Por lo tanto, esos estereotipos responden más a que eran transgresoras y no a que realmente fueran viejas y feas.
–¿Resultaría muy aventurado afirmar que las brujas fueron las primeras mujeres científicas?
–Sí, porque las mujeres han generado conocimiento desde hace mucho tiempo y porque, además, no se puede considerar científico un conocimiento hasta la institucionalización de la ciencia en el siglo XIX, cuando ya se empezó a enseñar en las universidades. Sin embargo, en ese momento las mujeres no tenían permitido estudiar en las universidades y continuaban con la tradición de ilustrarse en los conventos, en los salones de té o en sus hogares, con el padre o el esposo. Luego, de manera gradual, la mujer se fue incorporando a la educación media y superior en áreas como enseñanza, enfermería o farmacéutica. Hasta llegar a la década de los 90 del siglo pasado, en que 50 por ciento de los universitarios ya eran mujeres.
Reacomodo en el siglo XXI
–¿En qué cambia la ciencia con la incorporación de las mujeres?
–Primero cambia en número; hoy 30 por ciento de los estudiantes de ciencias son mujeres. Por eso el “retorno de las brujas”, pues todas esas mujeres que aniquilaron en la Edad Media, que conocían del aborto, de la fertilidad o de la sexualidad, se reacomodaron en el siglo XXI y hoy ocupan espacios importantes, sobre todo en las ciencias naturales y en la salud. Segundo, cambian los espacios institucionales porque antes en las universidades no había ni baños para mujeres: ahora hay presupuestos y becas para proyectos de ellas; los límites de edad para becas se han tenido que extender al tener en cuenta al ciclo reproductivo de la mujer, y se han tenido que abrir guarderías.
“Tercero, las mujeres se hicieron nuevas preguntas y rompieron con el parámetro científico masculino, en el que todo aquello que no se adaptara a dicho modelo era carente o inferior. Por ello, durante mucho tiempo se pensó que las mujeres no tenían interés por la ciencia que eran menos inteligentes o que no tenían capacidad para razonar. Con su integración a la ciencia, se ha debido tomar en cuenta la otra parte de la humanidad, lo que significó una modificaron en los puntos de partida, las metodologías, la interpretación de los resultados y las teorías para la comprensión de la realidad.
Perpectiva de género crítica
–En su libro, desde una perspectiva de género crítica, afirma que el conocimiento científico no es siempre objetivo, neutro y universal. ¿A qué obedece tal aseveración?
–Quien genera el conocimiento es una persona que tiene estereotipos y prejuicios y, por lo tanto, sus preguntas e interpretaciones científicas dependen de su género, así como de su contexto social, histórico, cultural y político.
–¿Qué lugar ocupa la intuición femenina en la generación de conocimiento de las mujeres?
–Para el conocimiento científico eso no cuenta, pero las epistemólogas feministas dicen que hay que incorporar la intuición porque sí cuenta, sobre todo en las ciencias sociales, en las que el objeto de estudio no son cuestiones materiales, sino personas.



http://www.jornada.unam.mx/2008/02/28/index.php?section=ciencias&article=a02n1cie

Hacia una verdadera liberación de las mujeres musulmanas


Hace casi seis años, en marzo de 2010, caminaba por el campus de la UAM cuando encontré que el Instituto de la Mujer de mi universidad había montado, en ocasión del Día Internacional de la Mujer, una serie de carteles colgados en varios árboles y unidos por un hilo, donde se representaban los símbolos "universales" de la dominación femenina, los principales símbolos del patriarcado. Me pareció muy interesante, así que fui haciendo el recorrido de árbol en árbol.... pero, de repente, ¡me encontré con ésta imagen!

Lo cierto es que es difícil describir la sensación que se me quedó en el cuerpo (que me dura hasta hoy)... ahí estábamos frente a frente. Yo, una mujer musulmana, árabe, de nacionalidad española, de origen, alma, sentimiento, sufrimiento y resistencia sirios, de cultura hispano-árabe-siria, marroquí por adopción, descendiente de una larga saga de mujeres y hombres musulmanes libres, fuertes, inteligentes y luchadores, que he decidido llevar hiyab, como parte de mi libertad y mi fe, tal y como yo quiero y tengo el derecho y la legitimidad para entenderlas. Y el cartel, una representación opresora, racista, islamófoba y colonial que de mí se ha hecho.

La imagen, la de una "mujer musulmana con hiyab" atravesada por una espiral de letras árabes, representada como símbolo universal de la dominación femenina, reducía mi fe, mi espiritualidad, mis culturas, mi lengua y mis dialectos, mi vestimenta y la de más de 1600 millones de musulmanes y musulmanas en el mundo, de infinidad de países, culturas, razas, idiomas y formas complejas de entender y vivir el Islam.... tanta diversidad, tanta complejidad, tanta riqueza, reducidas a un "símbolo de opresión universal". La imagen me estaba robando la voz, la libertad y el privilegio de la auto-representación, de darme a mí misma, a mis creencias, a mi fe, a mi filosofía, a mi sistema de valores, a mi cosmovisión, los significados que yo quisiera darles.

Sí, efectivamente existe una estructura de dominación patriarcal en las sociedades árabes, que es necesario desarticular, resistir y analizar, al igual que existe en el resto de sociedades humanas a día de hoy, y relacionar, por lo tanto, de forma intrínseca el patriarcado a una cultura, a una raza, a una etnia, a una fe o a una lengua en concreto, es una forma de claro reduccionismo violento, racista, patriarcal y sexista en sí mismo y colonial.

Existen estructuras de dominación patriarcal en todo el mundo, pero las mismas, ni se plantean del mismo modo en los diferentes contextos, ni se explican del mismo modo y por consiguiente, mucho menos, se les pueden dar las mismas respuestas.

Las feministas negras, las chicanas y las postcoloniales nos han enseñado que el patriarcado interseccionado por la clase, no es lo mismo que el patriarcado a secas. Y si es interseccionado por la clase y la raza, tampoco. Y si lo es por la clase, la raza, la etnia o infinidad de otros ejes posibles, entonces aparece y se plantea de diversos modos complejos y muy diferentes. Sea como sea, el patriarcado es una estructura de poder sumamente compleja y atravesada por múltiples ejes, al igual que el resto de estructuras de poder que informan las realidades de cada individuo o grupo en el mundo y no es, necesariamente el eje articulador o determinante del resto, sino que ello depende del contexto en el que nos hallemos, del caso concreto que observemos y del punto de vista de quien es atravesada o atravesado por las distintas estructuras de poder.

Lo cierto, es que a día de hoy, el principal eje macropolítico global y generalmente explicativo y definitorio de las variadas y variables características locales y contextuales que toman las enredadas y múltiples estructuras de poder (raza, etnia, clase, género…etc.), es el del sistema/mundo moderno/colonial capitalista/patriarcal blanco/militar occidentalocéntrico y cristianocéntrico. Y éste, se trata de un eje macropolítico, que sin embargo se va a manifestar, producir y re-producir simultáneamente en todos los niveles, en el mesopolítico o estatal y en el micropolítico de las subjetividades e intersubjetividades de los individuos.

A través de este eje no sólo vamos a poder comprender y analizar cómo se conforman los patriarcados locales y qué formas adoptan, sino que también y sobre todo, vamos a observar que esos “patriarcados locales” han sido en su mayoría fundados en ocasiones, o reforzados en otras, por el patriarcado occidental sobre el resto del mundo. Y cuando afirmo esto, no estoy sosteniendo de ningún modo la inexistencia de las estructuras patriarcales internas e inherentes a diferentes formas y contextos culturales, ni tampoco les resto importancia. Sin embargo, lo que pretendo es llamar la atención sobre la necesidad de una perspectiva global y un análisis complejo, porque los procesos “internos” se enredan con los “externos” y globales, especialmente desde la fundación del sistema-mundo moderno/colonial que constituye una forma concreta de dominación global y sistémica muy compleja.

Hoy por hoy, lo que yo he caracterizado en mis trabajos como “la mujer musulmana con hiyab” aparece más que nunca como “la otra por antonomasia” de esa “otra por antonomasia” mujer del Tercer Mundo, denunciada con brillantez por Chandra Talpade Mohanty, en sus dos textos fundamentales y clásicos ya, fundacionales del llamado “femisnismo post-colonial” o “feminismo tercermundista”: “Under Western Eyes…” y “Re-visiting Under Western Eyes”.

La teoría feminista hegemónica occidentalocéntrica, debería pararse a resolver el desencuentro colonial y las problemáticas categorías coloniales que sistemáticamente generan un patriarcado occidental sobre el resto de las culturas y epistemologías del mundo.

Y nosostras, las mujeres musulmanas, en particular, deberíamos replantearnos nuestra solidaridad o cualquier tipo de relación, identificación o colaboración, con un movimiento y sus conceptos, que históricamente nos ha oprimido, excluido, infantilizado, invisibilizado y silenciado. Fabricando las herramientas discursivas y cognitivas básicas que han justificado y sostenido (y siguen haciéndolo) en nombre de nuestra "liberación", nuestra colonización, invasión, saqueo, violación y manipulación.

Ese replanteamiento debería comenzar por una primera consciencia del patriarcado que este feminismo particular ejerce sobre nosotras y nos de-construye y construye una y otra vez en el No Ser, en ese espacio donde toda violencia, no ley y apropiación son permitidos, situado bajo la línea abismal invisible que es intrínseca y subyace a la modernidad occidental y occidentalocéntrica, como muy bien nos lo ha explicado Boaventura de Sousa Santos.

Debemos construir el camino de reinventar y recuperar nuestros propios lenguajes, nuestros conceptos y nuestras maneras particulares de resistencia y liberación, que parte desde nuestra cosmovisión, desde nuestra espiritualidad y desde la recuperación de nuestro propio lugar de enunciación, de ser, de saber y de estar en el mundo. Planteado como un lugar de todos los lugares, que alejándose de los binarismos epistemicidas y genocidas herederos del pensamiento griego y del pensamiento occidentalocéntrico, no parte de la anulación y aniquilación de la otredad, sino de su concepción y de la nuestra propia como parte de la Unidad del Ser.

Y si decidimos que dicho lugar tenga por nombre, fondo y forma el Islam, pues así será y tendremos todo el derecho y la legitimidad de hacerlo. Y nadie, ni nada, por mucha manipulación, bombas, sangre y opresión enmascaradas en discursos desarrollistas, feministas, democratizadores, derechohumanistas o anti-terroristas, que practiquen y violenten contra nosotras, podrá parar entonces, inshaLlah, un movimiento propio de verdadera liberación, anticapitalista, anti-sexista, anti-patriarcal, antirracista, anti-clasista y anticolonial, que generará, exigirá e impondrá nuestra re-existencia y re-inserción de los expulsados presentes y futuros. 

Fuente: Rebelión
Doctora en Estudios Internacionales Mediterráneos, miembro del equipo de investigadores del TEIM de la Universidad Autónoma de Madrid. Activista hispano-siria opositora al régimen de los Assad y blogger.

lunes, 26 de octubre de 2015

En 30 meses se reportaron 270 feminicidios

El Observatorio Manuela, del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (CIDEM), reportó ayer 270 feminicidios en Bolivia, en el lapso de dos años y medio, de marzo de 2013 a octubre de 2015, período de vigencia de la Ley Integral 348 para Garantizar a la Mujeres una Vida Libre de Violencia.

  "Desde que se promulgó la Ley 348 se registraron 270 feminicidios. Es un hecho que preocupa porque a diferencia del pasado, estos casos no salían a luz pública, pero ahora son visibles", declaró a la ABI la directora del CIDEM, María Elena Guzmán.

CASOS De enero a octubre de esta gestión, se reportaron 90 casos de feminicidios en el país.

    El departamento de Cochabamba ocupa el primer lugar con al menos 25 feminicidios. Le sigue Santa Cruz con 20 y La Paz con 17.

    El resto de la cifra se redistribuye en las restantes siete capitales y otros 330 municipios bolivianos.

  "Como activistas por la defensa de derechos humanos estamos indignadas con los abusos sexuales y casos de feminicidios que se registraron en los últimos meses", sostuvo.

De acuerdo con la activista, las mujeres corren el riesgo de morir desde que nacen.

Aunque el mayor número de feminicidios se produce entre los 21 y 30 años, le siguen de 13 a 20 años, de 31 a 40 años, de 0 a 12 y de 41 a 50 años.

RELACIÓN DE LAS VÍCTIMAS En cuanto a la relación del feminicida y la víctima, 40 por ciento de las mujeres fueron asesinadas por celópatas.

En 30 por ciento de los casos se registraron violaciones, seguida de muerte, 8 por ciento por ser un obstáculo en una nueva relación de pareja, 4 por ciento por motivo económico, 3 por ciento por no pasar asistencia familiar, 2 por ciento por negarse a continuar con la relación de pareja, 1 por ciento por venganza y otros motivos.

"El Observatorio condena la muerte cruel y alevosa de mujeres en manos de sus parejas, sobre todo, jóvenes y adolescentes", apuntó Guzmán.

Asimismo, se espera que las autoridades asuman mayores acciones para intentar frenar los feminicidios, que cada vez son más violentos.

Punto para Chile


Chile-matrimonioigualitario
Por Ana Mata || @tatatactictac
Hace exactamente cinco días, Chile se sumó a la lista (nada larga) de países donde el matrimonio* igualitario es posible, ¿escucharon algo? A mí -personalmente- me hace ruido descubrir el tamaño de la comunidad internacional que celebró el matrimonio igualitario en Estados Unidos, por ejemplo, mientras que el de Chile pasó desapercibido. Supongo que no es tan raro, en realidad; con algunas cuestiones se alcanzan a ver los hilos que se tienden a nivel geopolítico más que con otras.
En Chile, se habla de un proceso de más de diez años en que se debatió el proyecto de ley para llegar al acuerdo de reconocer la unión civil de parejas de todo tipo. No está de más decir que esta es una excelente noticia, no sólo por el hecho de que con ello se amplía el reconocimiento de la diversidad sexual, sino porque la sociedad chilena ha batallado mucho con su conservadurismo.
Para un país que reconoció el divorcio hace escasos once años, que despenalizó la sodomía hace quince años y en donde, todavía, el aborto no es legal bajo ninguna circunstancia, el poder institucionalizar el llamado Acuerdo de Unión Civil es un gran logro.
Acá va la lista de países -a la que se suma Chile- donde la unión civil igualitaria es posible (la conseguí en PijamaSurf):
1. Argentina — 2010
2. Bélgica — 2003
3. Brasil— 2013
4. Canadá — 2005
5. Dinamarca — 2012
6. Inglaterra (UK) — 2013
7. Finlandia — 2015
8. Francia — 2013
9. Guayana francesa — 2013
10. Groenlandia— 2015
11. Islandia — 2010
12. Irlanda— 2015
13. Luxemburgo — 2014
14. México — 2009
15. Holanda — 2000
16. Nueva Zelanda — 2013
17. Noruega — 2009
18. Portugal — 2010
19. Escocia (UK) — 2014
20. Sudáfrica — 2006
21.España — 2005
22. Suecia — 2009
23. Estados Unidos — 2015
24. Uruguay — 2013
25. Gales (UK) — 2013
Si no creen que la lista es tan cortita, fíjense cómo se ve en el mapa:
Screen Shot 2015-10-26 at 6.53.53 PM
*Nota: después de escribir esto, alguien me corrigió (¡gracias!) el que yo haya llamado “matrimonio” igualitario al chileno cuando en realidad el matrimonio -estrictamente hablando- sólo es posible para parejas heterosexuales. Por ello, la expresión correcta no es matrimonio igualitario, sino unión civil igualitaria.
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Ana Mata es psicóloga, cineasta, gestora cultural y maestra en Derechos Humanos
Las imágenes son del Internet*

domingo, 25 de octubre de 2015

El papel de los hombres en la lucha feminista

Por Macarena Neva


“Debemos evitar apropiarnos de la lucha relativa a las cuestiones de género. Siempre debemos ser conscientes de ello. La tentación existe debido a la tendencia dominante de los hombres. Debemos mantenernos vigilantes y recordar que ésta es una lucha que tienen que liderar las mujeres”. M. Botha.


igualdad
Debemos evitar apropiarnos de la lucha relativa a las cuestiones de género. Siempre debemos ser conscientes de ello. La tentación existe debido a la tendencia dominante de los hombres. Debemos mantenernos vigilantes y recordar que ésta es una lucha que tienen que liderar las mujeres”. Mbuyiselo Botha, Foro de hombres sudafricanos
Aunque el movimiento de hombres por la igualdad surgió en los años 70 en los países nórdicos, en España no es hasta los años 80 que se empieza a visibilizar este movimiento cuya entrada en escena ha provocado diferentes reacciones. Según señala Luís Bonino: son acusados por otros hombres de promover la cultura del hombre “blando”, emprender cruzadas junto al feminismo contra la masculinidad, promover el culto a la emocióne impulsar el fracaso masculino”. Tampoco gozan de la confianza de algunas mujeres feministas que lo ven como unos “infiltrados” dentro del movimiento, dudando de sus intenciones al creer que en realidad les motiva un deseo de seguir manteniendo cuotas de poder, ahora dentro de un marco más igualitario.
Todo esto genera un debate que podría definirse en los siguientes términos: Parece obvio y evidente que las mujeres por sí solas no pueden conseguir todos los profundos cambios sociales que requiere la construcción de un mundo igualitario, se precisa para ello de manera inevitable la participación activa de los hombres pero… ¿Cuál es el papel de los hombres en la lucha feminista? ¿Deben hacerlo integrados dentro de los movimientos feministas liderados por mujeres o deben hacerlo desde fuera?
Quizás para ayudar a responder a la pregunta, sería bueno recordar QUÉ es el patriarcado, a QUIÉN (o quienes) afecta, y CÓMO combatirlo.
Gerda Lerner (1986) define el patriarcado como: “la manifestación e institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y niños/as de la familia y la ampliación de ese dominio sobre las mujeres en la sociedad en general”. Se trata de un orden culturalmente establecido que otorga poder y privilegios a los hombres discriminando de esta forma a las mujeres. Las maneras en que el patriarcado se manifiesta son distintas para distintas sociedades y van cambiando a lo largo de la historia. Estas podrían ser algunas de las características con las que se presentan en la actualidad y que nos podrían ayudar a definirlo. En el Patriarcado, las mujeres:
1- Carecen de autonomía económica debido a que sus ingresos, o no existen, o son bajos al realizar trabajos precarios, inestables o a tiempo parcial. Para las mujeres se reservan los puestos de «bajo perfil» o de «perfil asistencial»
2- Cargan con todo o a la mayor parte del trabajo no remunerado (trabajo doméstico y cuidado de personas).
3- Tienen expectativas más bajas en el mundo laboral al entenderse que son ellas las que deben asumir el cuidado de hijos e hijas y del hogar.
4- Quedan fuera (o son minoría) de los altos cargos y de toma de decisiones, tanto en empresas privadas como en instituciones públicas.
5- Sufren violencia tanto dentro como fuera del espacio doméstico (violaciones, ablaciones, asesinatos, trata de blanca, acoso).
6- Son moldeadas bajo un patrón cultural impregnado de valores tales como: sensibilidad, ternura, belleza, debilidad, pasividad… lo que les lleva a crear relaciones de dependencia y sumisión hacia el hombre.
El sistema patriarcal asegura la transmisión de este orden desigual de generación en generación a través de usos, costumbres, tradiciones, normas familiares, prejuicios y hábitos sociales que aprendemos a través de un sutil pero eficaz proceso de socialización.
Esta situación hace nacer entre las mujeres un sentimiento de pertenencia a un grupo social discriminado que las lleva a movilizarse para luchar contra este gran gigante opresor que es el patriarcado, una lucha en la que asumen de manera responsable un papel protagonista, como protagonistas han sido y lo son todos los colectivos oprimidos, humillados, vejados y sometidos. Del mismo modo que son los homosexuales los que lideran la lucha contra la homofobia o la raza negra contra el racismo, puesto que es dentro del mismo seno de cualquier colectivo discriminado de donde nacen sus protagonistas, quienes tienen la autoridad moral para liderar su lucha y decidir la forma y el modo en que quieren ser liberadas.
En este contexto reivindicativo se reconoce el papel primordial y necesario del hombre como compañero de lucha. Sin embargo debe ser entendido que se trata de un papel de acompañamiento, solidaridad, apoyo y complicidad que le permita reconocer siempre el papel protagonista de las mujeres y cuyo papel activo consiste en asumir y propagar un discurso que llegue al corazón de otros hombresDice Rubén Sánchez, psicólogo, formador y activista feminista: “La lucha feminista debe estar dirigida por las mujeres, y yo sólo me empecé a denominar feminista cuando mis compañeras me reconocían de este modo”. O como diría Alexander Ceciliasson cuando hace referencia al papel de los hombres en la lucha feminista: “…Uno, retroceder y callarnos y, dos, hablar con otros hombres”.
En este sentido se podría esperar de ellos que:
-Rechacen todo tipo de violencia que sufren las mujeres y solidarizarse con sus víctimas.
La alianza de los hombres con los grupos que se oponen a la violencia contra la mujer reviste una importancia crucial y constituye una demostración patente y práctica del interés común entre hombres y mujeres por detener la violencia”. Michael Flood.
Se posicionen públicamente contra la discriminación histórica que han ejercido los hombres sobre las mujeres.
“… nuestra liberación como hombres sudafricanos negros es inseparable de la liberación total de las mujeres en este país. Resultaría hipócrita hablar de la liberación cuando sabemos que una gran parte de la sociedad sigue estando sometida” Mbuyiselo Botha, del Foro de hombres Sudafricanos
-Apoyen las reivindicaciones de las mujeres a favor de sus derechos personales, laborales, sociales y políticos.
Compañeras, no habrá revolución verdadera hasta que no se libere a la mujer”. Thomas Sankara. Presidente de Burkina Faso (1983-1987)
-Reconozcan al sistema patriarcal como un sistema opresor que discrimina a las mujeres y favorece a los hombres.
Lo que los hombres necesitamos hacer no es centrarnos en el hecho de que las mujeres tienen menos posibilidades, sino en el hecho de que nosotros tenemos más. Tenemos tantas posibilidades que tenemos extraposibilidades. Hemos conseguido demasiadas posibilidades a través de robárselas a otras personas.” (Alexander Ceciliasson).
El sistema patriarcal, no sólo afecta a las mujeres, sino que, aunque de distinta manera, y en menor intensidad, afecta también a los hombres, en tanto que son muchos los que no se identifican con el modelo estereotipado, cerrado y encorsetado que propaga el patriarcado respecto a cómo deben comportarse dentro de este sistema opresor o las expectativas que de ellos se espera en el ejercicio de su masculinidad, basado en los valores de poder, fuerza, valentía, atrevimiento, exigencia, competencia, rivalidad e imposición. Un modelo este de persona en el que lo afectivo-emocional está devaluado y donde lo político-social sobredimensionado.
Nos encontramos pues con un colectivo de hombres que reaccionan ante el efecto pernicioso que el patriarcado ejerce también sobre ellos, y la discriminación que sufren al no reconocerse en el modelo de hombre tradicional establecido. Hombres unidos por una causa común: La construcción de nuevas masculinidades, lucha en la que ellos, y ahora sí, son sus primeros y únicos protagonistas, dado que es en ellos donde radica la voluntad de transformación.
El papel responsable que se espera de los hombres en este sentido es el de comprometerse de manera activa, rompiendo con el modelo tradicional masculino y construyendo nuevos valores y referentes de masculinidad, positivos, respetuosos, solidarios, igualitarios y más libres, asumiendo esta tarea de manera individual y colectiva. Es prioritario tomar conciencia de que el modelo masculino basado en la superioridad, el desafecto, la represión de las emociones, la imposición de la fuerza, la competencia y la violencia, deshumaniza y empobrece a los hombres al tiempo que subordina y discrimina a las mujeres. Un compromiso que les lleve a no reproducir el sexismo en sus vidas, que pase por la de-construcción del hombre patriarcal dominante y la transformación en otro modelo social más justo e igualitario.
De manera que, respondiendo a la pregunta de la que partíamos, y a modo de conclusión podríamos decir que el papel de los hombres en la lucha feminista es vital y primordial, sin su colaboración es del todo imposible alcanzar la meta de un mundo igualitario. Esta contribución a la causa feminista vendría definida, de un lado, por el trabajo cómplice codo a codo en el seno de organizaciones lideradas por mujeres dando muestras de apoyo, dando aliento, acompañando, secundando y denunciando al sistema patriarcal como origen de todos las formas de discriminación que viven las mujeres, y colaborar, implicándose, en la tarea de su visibilización y empoderamiento. Al mismo tiempo, y de manera simultánea, se precisa de un trabajo activo en el seno de organizaciones de hombres donde protagonizar y liderar un compromiso individual y colectivo encaminado a la construcción de nuevas masculinidades definidas por los valores universales de justicia, solidaridad, dialogo, colaboración, tolerancia, comprensión, ternura, cariño y todos aquellos que permitan a mujeres y hombres disfrutar de los mismos derechos y ejercer las mismas obligaciones. Crear un espacio de debate y reflexión interna encaminada a encontrar las maneras y modos de contribuir a la tarea igualitaria tal y como llevan haciendo las mujeres desde tiempo inmemorial.
Si, y solo si, esto es así, COMPAÑERO, NO NOS MIRES, ÚNETE.

Una mujer transexual pide en su nota de suicidio que la sociedad deje de odiar a quienes son como ella

Ashley-HallstromPor Kaos. Mujeres, géneros y luchas LGBTTI



Ashley colaboraba muy activamente en la red social Reddit, en los foros TwoXChromosones y asktransgender, donde ayudaba a muchas otras personas transexuales que pasaban por momentos difíciles. Los miembros de esos foros se encuentran desolados tras su pérdida. Tan solo unas semanas antes de su suicidio, Ashley le decía a otra compañera que pensaba en poner fin a su vida

 Ashley-Hallstrom

Ashley colaboraba en grupos de apoyo hacia personas transgénero, sin embargo, mencionó en su publicación de Facebook que no aguantó más la presión social y el rechazo.

Ashley Hallstrom, de 26 años de edad, decidió suicidarse y revelar la razón que la llevó a quitarse la vida. Según informes de las autoridades, la mañana del pasado miércoles 14 de octubre, encontraron su cadáver en Logan, una localidad del estado de Utah, en Estados Unidos.

En su último post en Facebook Ashley expuso que quería que su historia fuera difundida y sirviera para despertar conciencias respecto a la discriminación que sufren las personas transexuales.

Texto de Ashley en su totalidad:

“Estas van a ser mis últimas palabras. No puedo soportar vivir un día más, así que me voy suicidar. El motivo por el que lo voy a hacer es porque soy transexual. Para aquellos de vosotros que no sepáis muy bien qué significa eso, se trata de que a pesar de nacer con un cuerpo de hombre, soy y siempre he sido una mujer. Siempre he sabido que era una mujer, desde que tengo recuerdos. Eso me causó una grave depresión desde una edad muy temprana. Desde que era muy joven me han dicho que la gente como yo éramos monstruos y abominaciones, que estamos mal de la cabeza y que la sociedad nos odia. Eso hizo que yo misma odiara lo que era. Traté con todas mis fuerzas de ser como todo el mundo, pero eso es algo que no se puede cambiar.
A los 20 años supe que no estaba sola. Tuve la esperanza de que finalmente podría vivir y amar lo que era. Finalmente salí del armario como mujer transexual y comencé mi transición. Por primera vez en mi vida podía decir que era realmente feliz. Pero a pesar de este gran cambio nunca pude superar completamente la depresión que me causaba ser transexual. En todas partes veía el odio que la sociedad sentía por nosotros. Había sido envenenada por una sociedad que no nos comprendía y, lo que es peor, ni siquiera trataba de hacerlo. Veía el dolor que se causaba a quienes eran como yo y experimentaba ese mismo dolor hasta que no lo soportaba más. A pesar de ello, quería ayudar a quienes pasaban por lo mismo que yo, porque nadie debería tener que sentir que odia su vida tanto como para querer terminar con ella, nadie tendría que sufrir esa tristeza. No soy la primera que se siente así, ni por desgracia seré la última.
Estoy escribiendo todo esto porque necesito compartir mi historia. No quiero ser tan solo un número más de una estadística trágica. La gente tiene que saber que no soy solo una cara más de alguien a quien nunca han conocido. Yo estaba viva. Tenía una familia y amigos a los que quería mucho y siento el daño que les hará todo esto. Me encantaba estar rodeada de mis seres queridos. Me encantaba escuchar música y cantar. Me encantaba salir a comer con los amigos y disfrutar de una buena comida. Era una persona real. Aún quiero ayudar a la gente y creo que todavía puedo hacerlo. Por favor, compartid mis últimas palabras. Creo que mis últimas palabras pueden ayudar a que la sociedad cambie y que un día no haya más como yo. Por favor, ayudad a que se haga ese cambio porque las personas trans están por todas partes. Nunca puedes saber a quién estás haciendo daño hasta que es demasiado tarde. Por favor, ayudad a que se arregle la sociedad.”


Fuentes: Libre Prensa y Dos Manzanas

Chile. No nos acallarán: Mujeres sobrevivientes de la Dictadura por el Aborto Libre

Las gigantografías que comparan el aborto con la Violación a los Derechos Humanos durante la Dictadura de Pinochet, ocupan nuestra imagen. Este nuevo montaje nos transgrede, pero no nos sorprende porque sabemos que nunca han trepidado en mentir y engañar para conseguir sus objetivos…
Sobrevivientes No callamos1
¡NO ACALLARAN NUESTRA LUCHA POR LA AUTONOMÍA CON SU CAMPAÑA  PRO-VIDA!
COMUNICADO PRENSA
Las Mujeres Sobrevivientes declaramos que una vez más, la Campaña contra el Aborto perpetrada por una ONG “provida” -de esas que están financiadas por la Derecha, la clase política patronal y por las cúpulas eclesiásticas- nos transgrede.
No es novedad que esos sectores políticos, patronales y colonialistas nos violenten, a todas las mujeres revolucionarias, feministas y mujeres libres, ya que somos quienes más amenazan su orden dominante. Este orden nos requiere de esclavas y prole, para sostenerse y fortalecer sus políticas económicas, porque mientras más guaguas nazcan en la pobreza que ellos siembran, lograrán más mano de obra barata para explotar. Así mismo, sólo mientras las mujeres nos sometamos a sus cruces y su violencia, será posible sostener la División Sexual del Trabajo que proporciona al sistema político hasta el 45 por ciento de producto interno bruto (PIB) de cualquier país, como  ganancia producida al sistema, a costa del trabajo gratuito y subalterno de las mujeres.
Los mismos que propiciaron la Dictadura Cívico-militar
En esta oportunidad, las gigantografías instaladas por la ONG “Informaborto” en la ruta 68, que comparan el aborto con la violación a los Derechos Humanos durante la Dictadura de Pinochet, ocupan la imagen de nuestros compañeros -muchos de los cuales no lograron sobrevivir a su razzia– para urdir su nuevo montaje. Un hecho que nos violenta, pero no nos extraña, ya que  nunca han trepidado en mentir y engañar para conseguir sus objetivos.
No nos vamos a quedar en silencio, ni a dejar de actuar, especialmente para aclarar esta nueva y grotesca falacia. La desfachatez de la impunidad se evidencia a tales niveles con hechos como este en Chile, que transparenta cómo los mismos partidarios de la Dictadura, los mismos que negaron los crímenes contra mujeres embarazadas a las que obligaron a abortar con tortura, a las que embarazaron por violaciones, a las que robaron guaguas para luego propiciar adopciones fraudulentas, los mismos que respaldaron la violencia política sexual, son capaces de tomar nuestra imagen y el discurso de los derechos humanos ladinamente, para una campaña que finalmente criminaliza particularmente a las mujeres.
Todo Chile debe saber que aquellos que propiciaron las violaciones a nuestros derechos humanos, los cómplices de la desaparición forzada de personas, los que se coluden para amparar abusos sexuales y pedofilia de la cúpula eclesiástica, son los mismos que  creen que nuestro útero es un receptáculo, porque así funciona la mentalidad colonialista. Y son los mismos que hoy tienen el descaro de comparar crímenes de lesa humanidad, con el legítimo derecho de las mujeres a decidir su vida, su destino y su maternidad.
Ellos igualan la posición de perpetradores y víctimas. Culpabilizan a las mujeres, igualando sus decisiones reproductivas, sobre sus propios cuerpos y vidas, con acciones delictivas cometidas por funcionarios amparados por el poder omnipotente del Terrorismo de Estado. Al mismo tiempo, omiten y desconocen los avances legislativos internacionales, que se han obtenido a raíz de arduas luchas de los movimientos sociales, que identifican, condenan y sancionan situaciones en las que el Estado viola de manera estratégica y premeditada, con el fin de controlar y someter, los derechos de la comunidad humana que representa. Sistemas legislativos que jamás han definido al aborto, en similares términos, porque éste es un derecho inalienable de la mitad de humanidad –las que parimos-.
Maternidad voluntaria
Las Mujeres Sobrevivientes, finalmente, declaramos apoyar la maternidad voluntaria y la despenalización del aborto para que todas puedan decidir si quieren o no parir; pues esto forma parte de la construcción de una maternidad digna y respetuosa, que da a luz seres humanos deseados y amados.
Las mujeres que mueren o quedan con secuelas por abortos clandestinos son –somos- las mujeres empobrecidas por este mismo sistema que crean ellos, los mismos hipócritas que hacen esta campaña contra el aborto.
En Chile hay 40 mil abortos clandestinos cada año y 50 de cada mil mujeres en edad fértil, hemos abortado en condiciones precarias arriesgando nuestras vidas. Lo hemos hecho oprimidas por una legislación heredada de la Dictadura y fortalecida por esta dudosa Democracia, mientras las mujeres de la Clase patronal y Política han podido ir al extranjero a abortar sin riesgo alguno. Y sometidas a un sistema capitalista explotador y violento, donde la maternidad no se asume solidariamente entre hombres y mujeres, ni cuenta con el respaldo efectivo y protector de las instituciones, por lo que asumir esa nueva vida no planificada o deseada tiene altísimos costos, específicamente, para cada una de nosotras, las potenciales madres.
Por ende, nosotras no estamos de acuerdo con la legislación que considera sólo tres causales -inviabilidad fetal, riesgo de la madre y violación-, porque esta norma es  insuficiente y solamente cubre el 5 por ciento de los abortos clandestinos, dejando 95 por ciento de las mujeres abortando en completo desamparo.
No nos intimida su campaña terrorista. No lograron matarnos en Dictadura y no lograrán callarnos, inmovilizarnos y hacer desaparecer nuestra voz en esta Democracia protegida que criminaliza a las mujeres y no las ampara de la violencia estructural.
Nuestra lucha ha sido, y sigue siendo, por la recuperación de la autonomía de las comunidades, de los pueblos y de nuestros cuerpos. Así como por la justicia y el fin de la impunidad.
¡ABORTO LIBRE, LEGAL, SEGURO Y GRATUITO PARA TODAS!
¡TIPIFICACIÓN DE LA VIOLENCIA POLÍTICA SEXUAL!
¡MUJERES SOBREVIVIENTES, SIEMPRE RESISTENTES!
 Santiago, Octubre 2015.

Por victoria aldunate