RADIO "PONCHOSVERDES.FM"

lunes, 3 de julio de 2017

Los hombres ganan de media 6.000 euros más que las mujeres


La Vanguardia

Los salarios suben un 1,10% en 2015, si bien entre los hombres el crecimiento de la retribución media es mayor

 
Imagen de una mujer trabajando en un taller de costura (Archivo)
El salario medio en España creció en 2015, último año con registros del Instituto Nacional de Estadística, hasta los 23.106,30 euros, según los datos publicados este miércoles por el centro estadístico.
La cifra es un 1,10% superior al año anterior, si bien entre los hombres el crecimiento de la retribución media es mayor, del 1,60%, que el que se da entre las mujeres, donde crece el 1%. Los datos arrojan que entre los hombres el salario medio anual llega a 25.992,76 euros, frente a los 20.051 euros de las mujeres, una diferencia de 5.941,18 euros. Respecto al año pasado la mejora en el diferencial es mínima, de 41 euros.
Tiempo completo y parcial
Las diferencias entre los que trabajan a tiempo completo y parcial también son notables. Los primeros se embolsan un sueldo medio anual de 24.561 euros, mientras que aquellos que tienen un contrato de duración determinada ganan 16.422,50 euros.
El salario más frecuente son 16.498,47 euros brutos, apenas 8 euros más que en 2014, mientras que el salario mediano, el que divide al número de trabajadores en dos partes iguales, los que tienen un salario superior y los que tienen un salario inferior, es de 19.466 euros, 200 euros más que en el año anterior.
Estructura de los salarios en España (INE)
Otro dato que sirve para medir la desigualdad entre sexos es la relación de los sueldos al salario mínimo. El 18,2% de las mujeres tuvo en 2015 un salario igual o inferior al salario mínimo. La cifra entre los hombres es del 7,4%. Asimismo, el 66% de los trabajadores con ganancia baja –asalariados cuya ganancia hora está por debajo de los dos tercios de la ganancia mediana- son mujeres.
El salario más frecuente son 16.498 euros
Por actividad económica, los mejores salarios están en el grupo “Suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado”, con 51.919 euros por trabajador de media. Detrás se sitúa la actividad financiera y de seguros, con 41,547 euros.
Los peores salarios están en hostelería, con 13.977 euros de media, y actividades administrativas y servicios auxiliares, con 15.948, 63 euros.
Fuente: http://www.lavanguardia.com/economia/20170628/423742063469/salario-espana-hombre-mujer.html

El movimiento es camino transformador. De acuerdo con mi experiencia, si ponemos nuestras psiquis en movimiento, ésta sanará sola. El enemigo es la inercia, trátese de la energía en el cuerpo, de muros alrededor del corazón o actitudes mentales rígidas. El movimiento es el remedio.

Gabrielle Roth
Mapas al Éxtasis
Arte: Holly Sierra

domingo, 2 de julio de 2017

“70 por ciento de la fuerza laboral femenina en Bolivia está en el mercado informal”


La participación y contribución de las mujeres en la economía familiar y del país todavía no son reconocidas, lo que hace que permanezcan relegadas, ignoradas, discriminadas y maltratadas, con bajos salarios, sobrecarga laboral, sin beneficios sociales ni servicios o programas de apoyo.
Es por esto que el concepto de “empoderamiento económico de la mujer” cobra importancia a la hora de hablar de igualdad de género, justicia y seguridad.

Sobre este tema y otros fuertemente vinculados, como la educación, la pobreza y los feminicidios hablamos con Carolina Taborga, representante de ONU-Mujeres, que participó en Cochabamba en el II Foro Regional de Desarrollo Económico que se realizó del 27 al 30 de junio, en Tiquipaya.

Taborga, sostiene que solo visibilizando, reconociendo y equilibrando el trabajo de las mujeres al interior de las familias y fuera de estas se podrá alcanzar el desarrollo sostenible, que tiene entre sus objetivos la igualdad de género.

PREGUNTA: ¿Cuál es la importancias de hablar o apuntar hacia el empoderamiento económico de las mujeres?

RESPUESTA: Se ha reconocido que si las mujeres, que somos el 50 por ciento de la población y más, no somos actoras, participantes reconocidas, que toman posiciones en los puestos de decisión, no se puede alcanzar el desarrollo sostenible que se busca con la agenda 20-30 que tienen todos los países del mundo.

Sin embargo, a pesar de que hay este reconocimiento, nos encontramos, sobre todo a nivel de la región, con situaciones que todavía están lejos de ese objetivo de género, de desarrollo sostenible. Por ejemplo, las mujeres difícilmente alcanzan a tener el 30 por ciento de las tierras, eso demuestra que las mujeres tienen menos acceso a la tierra y al agua, lo que implica, además, que no tienen los beneficios vinculados como crédito financiero, asistencia técnica y tampoco son reconocidas como productoras para tener la posibilidad de ingresar como tales a los mercados, porque las mujeres rurales producen cerca del 50 por ciento de los alimentos que se consumen en el hogar y para la transformación.

Las mujeres participan de los mercados, pero no de los más dinámicos.

Las mujeres, por otro lado, son parte de las demandas locales, pero estas no pasan realmente a ser consideradas en las demandas regionales o a tener una incidencia dentro de la dinámica económica nacional. Entonces es fundamental visibilizar y apoyar para que las mujeres tengan un rol protagónico y de toma de decisiones.

P.: En general, las mujeres tienen una sobrecarga laboral y de responsabilidades si se toma en cuenta el trabajo en la familia y el realizado fuera de casa. ¿Esto repercute en su posicionamiento?

R.: Sí, otro de los temas que tiene que ver con esto del empoderamiento económico es el trabajo doméstico no remunerado. Las mujeres son las encargadas del trabajo doméstico no remunerado y en general realizan tres veces más trabajo que sus compañeros, los hombres. Entonces, mientras la sociedad, los Estados, la familia y el mercado no reconozcan que el tema de la crianza de los hijos y del cuidado de los adultos mayores es un tema social y es un tema de todos, y se siga recargando a las mujeres, ellas van ha tener menos tiempo y menos oportunidades de vincularse de una manera mucho más dinámica al mercado laboral. 

P.: ¿Hay avances para mejorar esta situación?

R.: En Bolivia, sin duda, ha habido una serie de avances en los últimos años. En el ámbito legislativo, por ejemplo, ya se tiene una ley para regular el trabajo asalariado en el hogar, esto para las trabajadoras del hogar, que sin duda es uno de los sectores laborales con menos reconocimiento, en términos salariales, de derechos, en toda la región y el mundo.

Bolivia ha dado pasos importantes en cuanto a los beneficios sociales, la contratación y las mujeres que realizan este trabajo tienen ahora lugares dónde acudir en caso de que se vulneren sus derechos. 

Bolivia también tiene avances con la ley para que las mujeres sean propietarias de tierras, entonces sí hay importantes avances.

Pero, todavía hay algunas brechas que es necesario afrontar, una de ellas es la presencia de las mujeres en el mercado informal. El 70 por ciento de la fuerza laboral femenina en Bolivia, está en el mercado informal y evidentemente con todo lo que implica que es la falta de servicios, de beneficios sociales, etc, es un sector de alta vulnerabilidad y no solo para las mujeres, pero ellas son las más afectadas por su participación mayoritaria. En Bolivia se están haciendo esfuerzos y hay que continuar para formalizar el trabajo.

P.: ¿Cómo repercute todo esto en la economía del país?

R.: Repercute directamente, también hay temas que tienen que ver con la macroeconomía, los recursos fiscales. Nosotros como ONU Mujeres estamos apoyando lo que es el pacto fiscal con mirada de género, porque definitivamente las mujeres de los distintos sectores puedan beneficiarse y en ese sentido creemos que todo lo que se pueda hacer a nivel local es muy relevante.

Entonces, el empoderamiento económico es un factor muy importante y está vinculado con otros temas, con los que también ONU Mujeres trabaja. Uno de ellos es la violencia y otro la participación política. 

P.: Precisamente, hablar de violencia lleva a estadísticas lamentables. Los índices de feminicidios están conmocionando a la población. ¿Esta es una problemática que solo se da en Bolivia?

R.: La violencia no es un tema que solamente está en Bolivia, sino que se encuentra en todos los países. En ningún país se ha logrado eliminar el tema de violencia a las mujeres. Esto se debe a que hay una cultura patriarcal, un uso y un concepto que tiene la sociedad de las mujeres, que son consideradas objetos, personas de menor jerarquía y que son consideradas también como propiedad de los hombres. Entonces, esto hace que la violencia este muy naturalizada, en todas partes.

Creemos que el tener leyes de protección a las mujeres, como en Bolivia que se tiene una ley bastante avanzada, la Ley Integral Para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia, y una mayor conciencia de la población de que se trata de un delito y de que no se puede aceptar este delito, también hace de que se visibilice mucho más un tema que antes estaba invisibilizado y de alguna manera más aceptado.

Entonces, muchos de los feminicidios, en muchos países sucede que pasan por accidentes, por otro tipo de crímenes o por homicidios, en Bolivia, el hecho de tener una ley y la tipificación de feminicidio, como corresponde, hace que esto se visibilice.

Para esto, es importante el trabajo interinstitucional que debe desarrollar el Estado con las organizaciones de la sociedad y también el núcleo familiar, para que el hombre pueda tener nuevos valores y roles, de respeto e igualdad de género.

Nosotros tenemos un programa que se llama “Las nuevas masculinidades”, para ver cómo los hombres tienen que empezar a concebirse desde la escuela, la familia y la sociedad, para superar el machismo y la violencia.

50 por ciento 

Producción de alimentos

Las mujeres producen el 50 por ciento de los alimentos que se consumen en las familias y para el mercado, pero pocas tienen tierras, apenas el 30 por ciento , en Latinoamérica.

Trabajo

“Las mujeres, en general, realizan tres veces más trabajo que sus compañeros, los hombres, y ese trabajo no está visibilizado ni reconocido”.

http://www.opinion.com.bo/opinion/articulos/2017/0702/noticias.php?id=223449

sábado, 1 de julio de 2017

Transversalidad del machismo

El machismo y sus manifestaciones


Pilar Aguilar
TribunaFeminista

"Las representaciones, cegadas por el machismo, deforman de manera generalizada y sistemática la realidad."

Alguna gente achaca el machismo a la religión. Y por ello, piensan que, en la medida en la que un grupo humano se libera de la religión, también se libera del machismo. Y no. Por desgracia, no. Ciertamente las religiones suelen ser un concentrado de machismo patriarcal, pero porque la sociedad que las ha creado y sustenta es androcéntrica y misógina. En consecuencia, seres que cuestionan la religión pueden seguir profesando una vigorosa misoginia. Seres que han dejado de creer en dioses continúan impertérritos adorando el patriarcado. Viene esto a cuento de esta composición que circula por internet.



Obsérvese que las mujeres encarnan tanto el integrismo católico como el integrismo musulmán, mientras que el hombre encarna la tolerancia y la cultura… La misoginia es tan lerda que impide ver realidades incuestionables. Esta, por ejemplo: ¿cuántas personas de las que andan por ahí con metralletas cargándose a quien no comparte sus creencias son mujeres y cuántas son hombres? Eso: como mucho una mujer por cada diez mil varones… Y, por el contrario: en nuestro país (y en cualquier otro donde el acceso al saber no nos esté vetado de alguna manera) ¿cuántas mujeres consiguen títulos universitarios en proporción con los hombres?

Eso: 60 por 40 (cifras redondeadas). Recuerdo que hace unos años, solía ver la serie televisiva CSI. Siempre me llamaba la atención comprobar que aproximadamente un tercio de los asesinos eran asesinas. Desconozco las cifras de EEUU pero en España –según datos oficiales del Ministerio de Justicia- las mujeres solo cometen en torno al 6% de los asesinatos. Se constata, pues, que las representaciones, cegadas por el machismo, deforman de manera generalizada y sistemática la realidad. Ahora bien: si en todas partes se cuecen habas patriarcales, creo que no se cuecen en la misma proporción. Quiero pensar que entre los ateos hay menos machismo. No dispongo de estadísticas, pero quiero pensar… Igual que quiero creer que entre los homosexuales en general y entre las lesbianas en particular hay una mayor aceptación del feminismo.

Supongo, así mismo, que entre los animalistas o los ecologistas hay menos varones puteros. Pienso que, quienes, al menos en un terreno, han hecho el esfuerzo por liberarse de la ideología dominante, se han enfrentado a la norma y/o han sufrido en carne propia el oprobio, pueden más fácilmente captar y censurar la injusticia y la arbitrariedad. Aunque sé perfectamente que todos y todas nos hemos criado en el patriarcado y que, por lo tanto, en mayor o menor medida, lo tenemos incorporado a nuestra mentalidad, a nuestro imaginario, a nuestras emociones… espero, sin embargo, que los hombres (y las mujeres, por supuesto) de izquierdas se muestren más receptivos a la lucha feminista, más proclives a cuestionarse a sí mismos y más capaces de replantearse los mecanismos sociales que reproducen la desigualdad y la opresión de las mujeres.

Así, por ejemplo, espero que nadie de izquierdas sea tan brutalmente misógino como ese tipo, ese cantante, Francisco creo que se llama -no me tomo la molestia de retener su nombre porque no pasará a la posteridad-. El tal Francisco no se limita a discrepar y criticar, no. Insulta de manera bestial, rastrera y enloquecida. Llama a Mónica Oltra “descerebrada, inculta, mal nacida, incómoda de ver”, “escoria, antiespañola y antivalenciana”. Y como se dirige a una mujer, remata su ruin sarta de improperios así: “Esto que le pasa ‘señora’ es el bajón de la medicación que se fuma y mete, le recomiendo ‘pollardón’ y ‘pichicilina’. Eso sí, si hay un valiente que tenga estómago”.


(Foto: Cantante español Francisco)

Yo, en mis momentos más recelosos, me pregunto: “¿Seguirán algunos hombres pensando que su polla es la varita mágica? ¿Creerán que basta con “metérsela” a una mujer para que la vida de esta última se transforme?”. Luego me digo: “Anda Pilar, cálmate, que deliras. El patriarcado sigue vivo y sigue siendo la ideología dominante pero ya no es posible que existan seres tan lerdos y delirantes”.

De pronto, leo a este Francisco y compruebo que lo que yo consideré un “exceso de suspicacia feminista” por mi parte, se queda corto comparado con el delirio machista y el odio misógino que algunos manifiestan. Y si lo manifiestan en público y sin cortarse es porque encuentran público que los aplaude.

O sea, las feministas tenemos tarea, sí.