lunes, 21 de julio de 2014

Fotografiando la Gran Guerra, Christina Broom (1862-1936)


La Primera Guerra Mundial fue uno de los primeros conflictos armados retratados con técnicas fotográficas. Imágenes que inmortalizaron momentos terribles de la historia. Tras aquellas cámaras rudimentarias, hombres y mujeres que ayudaron a crear un ingente fondo visual que ayudaría a las generaciones venideras a hacerse una idea de la crueldad de aquel conflicto global. Christina Broom fue una de aquellas personas, considerada la primera mujer fotoperiodista inglesa y de las primeras de la historia. Autodidacta y con una afición tardía, convirtió la necesidad de ganarse la vida en una profesión que no abandonó. A pesar de que Christina no estuvo nunca en el frente, sus imágenes de soldados consiguieron plasmar el temor, la incertidumbre y la desesperanza de aquellos hombres que marchaban a la guerra sin saber su destino. Christina Broom se convirtió también en testigo de los movimientos sufragistas y de alguno de los acontecimientos más importantes de la historia de su país.

Christina Livingstone nació el 28 de diciembre de 1862 en Chelsea. Christina adoptó el nombre de Broom al casarse con Albert Edward Broom en 1889. La vida tranquila de Christina, que tuvo una hija con Albert llamada Winifred, se vio alterada en 1903 cuando los negocios familiares con los que se ganaban la vida se fueron a pique. A esto se añadía un accidente sufrido por su marido por lo que fue ella quien tuvo que buscar una solución rápida a sus problemas económicos.

Marcha de sufragistas fotografiada por Christina Broom

Fue así como a Christina se le ocurrió coger una cámara, aprendió a hacer fotografías más o menos profesionales de manera autodidacta y montó su primer negocio fotográfico vendiendo tarjetas postales a los visitantes de las Caballerizas Reales del Palacio de Buckingham. Su puesto de venta de postales debió tener un cierto éxito pues Christina permaneció en él desde 1904 hasta 1930. Christina creó un nuevo negocio familiar en el que, mientras ella realizaba las fotografías, su hija, que abandonó los estudios, le hacía de ayudante y su marido escribía los títulos a las imágenes. El mismo año de 1904, fue nombrada fotógrafa oficial de la H.M. Houshold Brigade.

Además de mantener el nuevo negocio familiar, Christina Broom empezó a inmortalizar acontecimientos sociales que observaba. Ya en 1903 había fotografiado a los príncipes de Gales en la inauguración del tranvía de Westminster. Años después también se convertiría en el testimonio gráfico de los movimientos sufragistas que tanto dieron que hablar poco antes del estallido de la Primera Guerra Mundial.

Soldados y sus familiares fotografiados por Christina Broom

En 1912 Christina sufrió otro duro golpe en la vida al morir su marido. Junto a su hija Winifred, marchó a vivir a una nueva casa y adoptó el nombre profesional de Señora Albert Broom.

Cuando en 1914 se iniciaba la Gran Guerra, Christina quiso plasmar con su cámara la angustia de los soldados que marchaban al frente. Y, a pesar de que ella nunca estuvo en primera línea de batalla, sus imágenes de aquellos hombres a punto de jugarse la vida se convirtieron en un testimonio muy valioso de aquellos tiempos. Christina se convirtió así en foto periodista, una de las primeras de la historia, retratando a los soldados haciendo trabajos en sus cuarteles, curando a los heridos que llegaban del frente y preparándose para su propia partida. 

Soldados fotografiados por Christina Broom

Finalizado el conflicto, su fama como fotógrafa la llevó a trabajar con revistas como Illustrated London News o The Sphere.


Con su vocación tardía, no fue hasta que tuvo cuarenta años que se puso detrás de una cámara, Christina Broom dejó imágenes para la historia no sólo de la Primera Guerra Mundial o de los movimientos sufragistas, sino también de momentos históricos como el funeral de la enfermera fusilada por los alemanes Edith Cavell o la coronació de Jorge V, además de retratar a miembros de la familia real y a personajes destacados de la vida política inglesa. 



Christina Broom trabajó como fotógrafa hasta su muerte, acaecida el 5 de junio de 1939. Su obra permanece hoy en día custodiada por distintos museos de todo el mundo.

Por Sandra Ferrer

jueves, 17 de julio de 2014

La madre del Tío Tom, Harriet Beecher Stowe (1811-1896)


La Cabaña del Tío Tom fue la primera novela protagonizada por un esclavo que revolucionó el mundo de la literatura y se convirtió en un arma reivindicativa contra la esclavitud en la América del siglo XIX. Su autora, Harriet Beecher Stowe, fue una mujer concienciada con el problema racial que sacudió los cimientos de la sociedad que le tocó vivir hasta el punto que el presidente Lincoln habría insinuado que su obra fue el detonante de la Guerra de Secsión. Sea verdad o una simple leyenda dicha afirmación, lo cierto es que la obra literaria de Harriet Beecher fue una de las primeras en denunciar la esclavitud además de convertirse en un clásico de las letras universales.

Harriet Elisabeth Beecher nació el 14 de junio de 1811 en Litchfield, Connecticut. Harriet fue la séptima de los trece hijos que tuvieron el predicador Lyman Beecher y su esposa Roxana Foote. Esta fallecería siendo Harriet una niña de apenas cuatro años. Su padre se volvió a casar y su experiencia con su madrastra no sería del todo satisfactoria.

Harriet estudió en una escuela femenina dirigida por una de sus hermanas, Catherine, en la que recibió una educación basada en los valores tradicionales.

Cuando en 1832 Harriet se mudó con su familia a Cincinnati descubrió el movimiento abolicionista que tenía una amplia actividad en esa ciudad norteamericana y que se convertiría en una de las principales temáticas de su obra literaria. 

Harriet se unió a un salón literario en Cincinnati donde conocería al que se convertiría en su marido, un profesor viudo con el que se casó el 6 de junio de 1836. Con Calvin Ellis Stowe tuvo siete hijos y una vida de complicidad y entendimiento. Con su marido y sus hijos Harriet se mudó a Brunswick donde Calvin había conseguido un empleo como profesor. 


Corría el año 1850 y las leyes esclavistas y contra los esclavos fugitivos se iban endureciendo cada vez más. Sensibilizada con una realidad social que Harriet consideraba del todo injusta, decidió hacer oír su voz mediante la palabra escrita. Así, la señora Stowe escribió al editor de National Era, una publicación semanal que defendía abiertamente la abolición de la esclavitud. 

En junio de 1851 nacía Uncle Tom's Cabin, la historia de un esclavo negro explicada por entregas en la revista abolicionista. Tal fue el éxito de sus textos, que La cabaña del Tío Tom pronto se convertiría en un libro. Su primera edición salió el 20 de marzo de 1852 con una tirada inicial de cinco mil copias. En menos de un año se tuvieron que hacer varias reediciones debido al gran éxito de la novela de Harriet.

La historia causó un impacto en la sociedad estadounidense en la que defensores y detractores del abolicionismo estaban cada vez más enfrentados. Hasta tal punto se consideró determinante la influencia de La cabaña del Tío Tom en el conflicto civil posterior que su hijo aseguró que el presidente Abraham Lincoln en una entrevista con la escritora en 1862 le dijo a Harriet que ella había sido la mujer que había escrito el libro que había iniciado la guerra.

Terminada la Guerra Civil americana, continuó escribiendo y dirigiendo su lucha social de Harriet Beecher Stowe se dirigió también a los derechos de las mujeres a las que llegó a comparar con los esclavos por lo precario de su situación legal.

Harriet Beecher Stowe vio morir a su esposo en 1886, momento en el cual su vida empezó a declinar de manera vertiginosa. Su mente se fue deteriorando hasta tal punto que empezó a escribir La cabaña del Tío Tom pensando que su historia aún no había sido puesta por escrito. Su larga agonía duró una década, hasta que el 1 de julio de 1896 fallecía en Hartford.

lunes, 14 de julio de 2014

La hija del Duce, Edda Mussolini (1910-1995)


Rica, poderosa, mujer de gran carácter que quiso siempre controlar su propio destino. Pero la vida de Edda Mussolini no fue una vida fácil. Hija ilegítima del que sería el último dictador de Italia, vivió una infancia rodeada de desamor e infidelidades. Esposa de uno de los hombres más cercanos al duce, se convirtió en condesa y mantuvo una relación matrimonial bastante peculiar, en la que las infidelidades de ambos cónyuges estaban a la orden del día. Mujer clave en las relaciones entre Mussolini y Hitler, tuvo un papel destacado durante la Segunda Guerra Mundial como enfermera de la Cruz Roja. Pero lo que hizo que su vida se convirtiera en una dramática historia fue el fusilamiento de su esposo por orden de su propio padre. 


Edda Mussolini nació el 1 de septiembre de 1910 en la ciudad italiana de Forlí. Cuando Edda nació, sus padres, Rachelle Guidi y Benito Mussolini, por entonces un sindicalista activo, no estaban casados. No fue hasta cinco años después cuando contrajeron matrimonio por la iglesia para guardar las apariencias. Ya entonces Mussolini tenía amantes que amargarían la existencia de su esposa oficial.

La infancia de Edda y sus hermanos transcurrió en distintas ciudades, siguiendo a sus padres a medida que Mussolini iba adquiriendo más y más poder. Desde pequeña, Edda demostró ser una niña distinta a lo que se esperaba de las jovencitas de la época. En su casa la llamaban "Sandokán" e incluso fue tildada de marimacho. Su educación en un colegió de niñas bien no surtió efecto y tuvo que ser expulsada. 

Tenía veinte años cuando la rebelde Edda decidió casarse con Galeazzo Ciano. Galeazzo era hijo del conde Constanzo Ciano, uno de los hombres más cercanos a Mussolini, por lo que pronto la carrera de su futuro yerno despegaría con gran facilidad. La boda, celebrada el 24 de abril de 1930 fue un auténtico evento social que congregó a mas de cuatro mil invitados. 

Pero aquel matrimonio que parecía iniciarse como un cuento de hadas, pronto se convirtió en una relación diferente a lo convencional. Galeazzo, quien tenía fama de mujeriego, pronto le fue infiel a su esposa quien, tras la primera decepción, decidió establecer una relación amistosa con su marido y seguir sus mismo pasos. Desde entonces, fueron muchos los amantes los que tuvo la condesa de Cortelazzo y Buccari. A pesar de tener esa relación abierta, la pareja mantuvo una relativa vida en familia y tuvieron tres hijos, Fabrizio, al que llamaban cariñosamente, Ciccino, Raimonda, conocida como Dindina y Marte, al que apodaron Mowgli.




En los años previos al inicio de la Segunda Guerra Mundial, Edda acompañó en varias ocasiones a su marido a las reuniones con los altos dignatarios nazis, con los que Galeazzo pronto vio que no iba a congeniar en absoluto. Edda, con su locuacidad y elegancia, encandiló a hombres como Hitler y fue una pieza clave en aquellas reuniones. 

Durante la guerra, Edda se formó como enfermera para poder ingresar en la Cruz Roja y ayudar a los soldados heridos, labor por la que fue reconocida con la Medalla de Plata de Valor Militar.




La vida de Edda Mussolini se precipitó a un terrible abismo después de la celebración del Gran Consejo Fascista, celebrado en junio de 1943. En aquella reunión de los altos cargos del fascismo italiano, Galeazzo no dudó en votar en contra de Mussolini, a causa de su rechazo a la política filoalemana que hacía años que estaba llevando a cabo. Aquello supuso su sentencia de muerte. El 11 de enero de 1944, y sin que su esposa pudiera mediar ante su propio padre, Galeazzo Ciani fue ejecutado con un tiro por la espalda. El carácter fuerte de la niña del duce, a quien parecía haber dominado toda su vida, no fue suficiente para frenar aquella ejecución que partió en dos a Edda, quien renegó de su padre y de su propio apellido. 

Con la ayuda de Emilio Pucci, que había sido su amante, Edda pudo huir a Suiza y llevar consigo los diarios personales de su esposo. Edda pasó una larga temporada en un sanatorio suizo y tiempo después volvió a Italia donde intentó tener una existencia anónima, alejada de la vida pública. En contadas ocasiones se la pudo ver en público. Una de ellas, durante la presentación del libro de su hijo Fabrizio titulado Cuando el abuelo mandó fusilar a papá. Ella misma también llegaría a escribir sus propias memorias. 

Edda Ciano fallecía el 9 de abril de 1995 en Roma.


 Si quieres leer sobre ella 



Dictadoras, Rosa Montero 








Tras tus pasos, Begoña Aranguren








Por Sandra Ferrer

domingo, 13 de julio de 2014

¿No te das cuenta que gobernar es un acto de mentir?

ENTREVISTA/BARRICADA

El vicepresidente Álvaro García Linera en un diálogo -¿o más bien una confesión?- con María Galindo. Una charla que ambos estaban esperando, quién sabe hace cuanto...

¿No te das cuenta que gobernar es un acto de mentir?


María Galindo
Mujeres Creando
Álvaro, la decoración no sirve. No sé si a ti tanta parafernalia te ha confundido, pero decorar las cosas no es lo mismo que cambiarlas. (María Galindo).
María Galindo (MG).- Me he comunicado contigo vía muros.
Álvaro García Linera (AGL).- Pero, para que veas que no era necesario, bastaba una nota a mano y, por supuesto, que yo tengo la obligación de contestarte.
MG.- Esto de pintar es una actividad política imprescindible para mí; no la pinto precisamente para ti sino para la sociedad.
AGL.- Pero podías colocar un cartel y yo te garantizaba que el cartel se quedaba todo el mes...
MG.- No, pero con añelina disuelta en agua…
AGL.- El mensaje es el siguiente, María, las veces que tú mandes una carta yo tengo que recibirte y no es un favor…
MG.- Tengo la percepción, y creo que no estoy equivocada, de que el diputado Roberto Rojas no es una excepción. Entonces si se le exige una renuncia se le hace un gran favor para que se vuelva a presentar. ¿Qué piensas tú de la mentalidad homofóbica que hay en el Movimiento Al Socialismo?
AGL.- En general, en la población boliviana, María; y tú lo puedes comprobar a diario. Está muy presente un conjunto de prejuicios en torno al tema sexual. En el fondo aún arrastramos una cultura y un conjunto de percepciones muy conservadoras sobre el tema sexual. A diferencia de antes, lo que ha cambiado es la conversión de la agresión por cierta tolerancia…
MG.- No estoy de acuerdo. Hay asesinatos por homofobia en tu país y que tú no te des por enterado, eso ya es problema tuyo...
AGL.- ¿Por qué eres tan prejuiciosa?
MG.- Si tú vas a tener una actitud tan tolerante de decir "como toda la sociedad es homofóbica, entonces, el diputado que sea nomás homofóbico” ...
AGL.- No
MG.- Entonces, ¿para qué se ha aprobado una ley contra todas las formas de discriminación?
AGL.- Ésa es tú conclusión. Si te fijas, operas por prejuicios, ya has sacado tu conclusión, es la tuya, no es la mía.
MG.-  ¿Cuál es tu conclusión?
AGL.- Eso, pregúntame, está bien que me preguntes...
MG.- ¿Cuál es tu conclusión?
AGL.- Que la posición del diputado Rojas es desafortunada. Sus declaraciones son desafortunadas y él ha pedido disculpas públicamente en la televisión.
MG.- Para ti es una declaración desafortunada. ¿Pasamos la página?
AGL.- Este es un tema cultural, María. Extendido… Y tus acciones prácticas, digámoslo así, de guerrilla cultural, de guerrilla simbólica, ayudan y obligan por lo menos a que se pidan disculpas; lo que está bien, pero no es suficiente. Por lo menos hemos avanzado hasta ahí.
MG.-  No, porque eso no sirve, Álvaro, la decoración no sirve. No sé si a ti tanta parafernalia te ha confundido, pero decorar las cosas no es lo mismo que cambiarlas.
AGL.- Creo que tú tienes más parafernalia que yo.
MG.- No, tú tienes bastante parafernalia. Yo ¿qué parafernalia tengo?
AGL.- No, yo visto más sencillo que vos en todo caso.
MG.- Me refiero a la parafernalia que te rodea. Bueno, Álvaro, ¿qué propones tú?
AGL.- Soy un ciudadano más que eventualmente tengo un cargo.
MG.- ¿Pasamos la página y nos olvidamos y tragamos esto más?
AGL.- No, no. Si eso hacemos vamos a ser cómplices indirectos de que las cosas continúen. ¿Qué me sugieres que debería hacer el Presidente de tu Asamblea?
MG.- Bueno, te diré que "mi Asamblea” no es, porque a ustedes los eligen por una lógica que no tiene  nada que ver con la lógica de representación real.
AGL.- Ahí estás equivocada...
MG.- Hay unos filtros de elección que suponen una Asamblea muy mediocre y muy poco representativa. Porque no es cuestión de que si es indígena, si tiene poncho, si tiene el sombrero. Eso es lo aparente, no lo real.
AGL.- ¿Cómo debe ser la selección?
MG.- Sin partidos pues, Álvaro. Tú deberías haber firmado la sentencia de muerte de los partidos políticos y la sentencia de muerte de la Ley de Partidos de Sánchez de Lozada. La representación debería ser directa y no intermediada, por el dedo tuyo o el de Evo Morales.
AGL.- En ninguna parte del mundo ha cambiado la percepción sobre la vida sexual a partir de una ley...
MG.- No, la ley no es para cambiar la mentalidad del diputado, sino la ley es para hacer respetar los derechos y la dignidad de una colectividad que forma parte de este país. Porque a mí, la mentalidad de un diputado finalmente no me importa.
AGL.- También establece preceptos pedagógicos para la sociedad ¿no?
MG.- ¿Tienes ganas de hacer algo?
AGL.- Muchas cosas
MG.- ¿Te parece esto importante?
AGL.- Me parece. No decisivo, pero es importante.
MG.- ¿Qué es lo que de inmediato va a hacer el presidente de la Asamblea Plurinacional?
AGL.- Yo te he recibido para que me des sugerencias...
MG.- Podrían invertir el dinero en salud sexual en lugar del Dakar, por ejemplo. Yo también te podría haber planteado un plan mucho más ambicioso, pero sabes qué pasa,  Álvaro, no hay una voluntad política; ustedes no han querido despenalizar el aborto, no hay educación sexual en los colegios, la educación sexual no ha entrado en la Ley Abelino Siñani, y así sucesivamente. O sea, hay un problema estructural del Estado que ustedes no lo están enfrentando porque no lo consideran prioritario.
AGL.- Hay un área de educación sexual, María… hay un área.
MG.- ¿Sabes qué están llevando en la materia de biología? El aparato reproductivo, después de estudiar a la araña. Entérate lo que está pasando en tu gobierno, Álvaro. El lunes pasado he estado en el colegio Ayacucho, ¿sabes qué está pasando con las chicas embarazadas? Las mandan al turno de la noche.
AGL.- Y eso está prohibido y hay sanción contra eso.
MG.- Hay una sanción como también hay una ley. El Estado tendría muchas posibilidades de hacer cosas y no las hace porque no hay voluntad política en tu gobierno.
AGL.- No diría yo eso, María, porque a veces no sabemos cómo abordar el tema y por eso te oigo, y por eso hay que oír a otras personas que hagan sugerencias prácticas. 
MG.- ¿Por qué no haces una conferencia de prensa sobre este tema y dices tu posición? Yo creo que eso tiene una resonancia interesante…
AGL.- Lo voy a incorporar… en una conferencia de prensa. Voy a incorporar esta declaración y este tema. No sé cuándo lo haré… en una semana o en diez días…
MG.- Es que ahora está caliente el asunto...
AGL.- Tengo un conjunto de temas, doy mi conferencia de prensa, voy a incorporar este tema y voy a comentar la opinión que tengo respecto a este tema, María. Voy a hacer… una semana… máximo la siguiente...
MG.- No hay políticas de Estado respecto a la sexualidad
AGL.- Hay cambios que se pueden hacer desde el Estado, hay cambios que es insuficiente hacerlo desde el Estado…
MG.- Todo lo que te he señalado lo podías haber hecho desde el Estado y no lo has hecho: la despenalización del aborto estaba en tus manos; la incorporación de la materia de educación sexual en los colegios estaba en tus manos y tampoco lo has hecho...
AGL.- Eso no está cerrado. Voy a preguntar cómo está el tema educativo.
MG.- ¿Sabes qué te van a decir? Te van a marear la perdiz. ¿No te has dado cuenta que gobernar es un acto de mentir?
AGL.- Para mí no, para vos tal vez…
MG.- No solamente eres una persona que puede mentir, sino que puedes ser víctima de la mentira de tu propio gobierno. Como dice el Presidente en su desesperación: creer que algo está pasando y que resulta que en tu propio gobierno no está pasando...
AGL.- Sí, sí sucede eso…
MG.- En tema de educación sexual eso te está sucediendo
AGL.- Ahora, con nosotros, María, no mentimos… No decimos todo sobre ciertas cosas, pero no mentimos sobre lo que decimos.
MG.- Habrían muchas medidas de Estado... No es que yo te he venido a proponer el diagnóstico: te he venido a proponer un diagnóstico que lo has mandado para enero…
AGL.- Creo que convienes conmigo de que es lo mejor
MG.- Está bien, acepto.
AGL.- Estás viendo que no me estoy deshaciendo del tema, convienes que es lo mejor
MG.- Bueno, siempre y cuando sea obligatorio, siempre y cuando sea universal, siempre y cuando involucre a toda la Asamblea Plurinacional, siempre y cuando sea desde el presidente de la Asamblea Plurinacional
AGL.- Que involucre un tema institucional… sí. Y así va a ser, pero es mejor y se tiene más autoridad con los nuevos, con los nuevos congresistas que con los antiguos congresistas que ya se van.
MG.- Ahora, y para cerrar, Álvaro, hay muchas políticas de Estado en torno del cuerpo y la sexualidad que hacer. Si a ti te interesa, a mí como ciudadana boliviana y como movimiento  me interesa porque sé que es fundamental. Nosotras tenemos los instrumentos desarrollados y listos, y no tenemos los mecanismo para que eso llegue donde tiene que llegar.
AGL.- Me gustaría oír didácticamente lo que estás pensando…
MG.- Materia de educación sexual en los colegios secundarios públicos, pero ¡ya! Así como tenemos el libro de Historia de Bolivia, que tengamos el libro sobre sexualidad de las mujeres y de los hombres; y que no sea un texto biologista únicamente, que no sea un texto de base religiosa, que sea un texto de base pedagógica para que los chicos y chicas puedan conocer sus cuerpos.
AGL:- Me gusta esa idea, me gusta esa idea…
MG.- Y, por otro lado, despenalización del aborto ¡ayer!  Las mujeres bolivianas se están muriendo en tu gobierno…
AGL.- María, a ver… tú sabes que éste es un tema de debate de décadas, pero en particular…
MG.- ¡Pero hoy nos lo deben!
AGL.- Pero que ha tenido un escenario de debate muy intenso entre visiones progresistas y visiones conservadoras al interior de la Asamblea Constituyente ¿no? Y ahí se ha marcado una especie de empate técnico en torno a este tema, que ha tenido su…
MG.- Donde ustedes prometieron resolverlo en la fase legal
AGL.- Que ha tenido su derivación… no hemos prometido resolverlo en la fase legal
MG.- Ustedes prometieron
AGL.- Vuelvo a decirte lo siguiente... ¿te has fijado?... tienes una actitud anarquista de criticar al Estado, me parece muy bien…
MG.- Es una postura ideológica.
AGL.- Perfecto, y la valoro, pero muchas de tus actitudes es reclamarle al Estado.
MG.- Porque es un secuestro. Yo tengo que reclamar al Estado la manera en que me secuestra…
AGL.- Yo te he dejado hablar…
MG.- Dale, dale
AGL.- Pedirle al Estado que haga cosas que a tienen que estar resueltas previamente al interior de la sociedad… Es un tema de correlación de fuerzas también, María.
MG.- Es un tema de correlación de fuerzas, tú lo has dicho muy bien. Ustedes no tienen convicciones, solamente tienen cálculo de correlación de fuerzas, por lo tanto, los y las débiles no tenemos en este gobierno opción, no la tenemos… Tú lo has dicho, Álvaro. Por eso el tema de maricones y lesbianas es secundario también.
AGL.- María…
MG.- Porque no tenemos peso.
AGL:- María…
MG.- Por eso el tema de mujeres es secundario.
AGL.- María…
MG.- Ustedes prefieran tranzar con una iglesia…
AGL.- No
MG.- Católica o con una iglesia fundamentalista por un tema de correlación de fuerzas.
AGL.- María el tema de los indígenas, ¿le hemos pedido al Estado que resuelva?
MG.- Un ratito, Álvaro, yo no te he pe… un momento
AGL.- ¿O se lo ha resuelto en la batalla social?
MG.- Bueno, mira yo estoy en la batalla social y por eso te escribo la pared y no te vengo a buscar a ti.
AGL.- Y luego se ha  traducido en una modificación estatal.
MG.- Álvaro, esta transformación social no es sólo de los y las indígenas, sino de muchos sectores más. Ustedes están invisibilizando a toda esa gente. Además, no estoy viniendo a que el Estado me resuelva y en una contradicción anarquista.
AGL.-Qué bien, porque si no dudaría de tu anarquismo militante.
MG.- Te explico lo siguiente: a mí me ha venido a humillar un funcionario, un representante del sistema político, por lo tanto, vengo a reclamar al sistema político. Si no, no estaríamos hablando tú y yo. Segundo: la penalización y la criminalización del aborto es una iniciativa del Estado para que las mujeres no puedan decidir sobre sus cuerpos, con lo cual ahí hay una actitud de secuestro del Estado de una decisión soberana…
AGL.- Sí, tienes derecho a reclamar, pero una de las debilidades de tu acción...
MG.- No, no es una debilidad porque no he venido a pedirles nada.
AGL.- No, y pídenos
MG.- Es el diputado el que ha agarrado y ha perpetrado una acción de humillación y la Policía que nos ha sacado a golpes.
AGL.- Además cómo ciudadana tienes derecho a venir y pedirnos.
MG.- Pero que conste en acta. Yo estoy hablando con una sociedad más allá del peso de ustedes; estoy enfocando algo más de fondo: yo no soy una clienta barata del Estado.
AGL.- Sí, nunca te he visto así.
MG.- Eso no significa que no tengo derecho de interpelar sobre lo que hace el Estado. Pero, Álvaro, de verdad...
AGL.- Pero también yo te hablo de verdad.
MG.- Tú estás sentado donde estás no sólo gracias a las movilizaciones indígenas...
AGL.- Sí
MG.- Tú estás sentado ahí gracias a las movilizaciones de los más múltiples sectores sociales. De un sueño de una sociedad no patronal, no de servidumbre, y las mujeres estamos en una situación de servidumbre
AGL.- Sí, toda esa gran movilización social tuvo la virtud de concentrar toda una energía en torno a un conjunto de proyectos. Necesitamos una nueva movilización social histórica…
MG.- Que te derroque a ti, ¿o qué?
AGL.- No, de envergadura. No hay problema con eso… Bienvenida, una gran movilización social que asuma como tarea  del conjunto de los sectores sociales la temática de los derechos de la mujer…
MG.- Estás equivocadísimo, porque tú estás en base al cálculo de correlación de fuerzas.
AGL.- Esa ha sido mi vida
MG.- Mientras tú estabas en la cárcel, tú qué crees, ¿que yo estaba sentada en mi casa?
AGL.- Bueno, supongo que sí
MG.- Te consta que no
AGL.- Supongo que sí
MG.- Te consta que no, Álvaro, te consta que no.
AGL.- Qué, ¿estabas en la cárcel?
MG.- Estaba con tu compañera que estaba en la cárcel
AGL.- Suficiente, María
MG.- Álvaro, no me vengas con que: "ah, suficiente, María”.
AGL.- Pero claro
MG.- La lucha no era sólo estar en la cárcel, Álvaro, y ustedes, desde el momento que estuvieron en la cárcel, totalmente impedidos de ejercer ninguna lucha social, eran una parte tan pequeña como puedo ser yo...
AGL.- Sí
MG.- Entonces, respeto.
AGL.- ¡Claro!
MG.- Igualdad de condiciones… igualdad de aportes en esta lucha...
AGL.- Te he propuesto que reflexiones, que reflexiones un tema...
MG.- No, tú me has mandado al largo proceso de la historia, a que hagamos otra revuelta, esa es la postergación histórica de las mujeres que han hecho todos los izquierdistas, toda la vida.
AGL.- En este tema, en este tema, en este tema… Lo que quisiéramos que hubiera es una red mayor que nos empuje, que nos obligue…
MG.- ¿Qué quieres?
AGL.- Un gran movimiento
MG.- A qué le llamas gran movimiento, ¿tú crees que el MAS es un gran movimiento? ¡Están sentados sobre una bola de llunk’us!
AGL.- Ese es un desprecio muy fuerte al pueblo, María
MG.- No, no es al pueblo. Tú sabes que tus concentraciones tienen como base el clientelismo. Están reeditando el clientelismo del MNR.
AGL.- Con mucho desprecio a la gente, María.
MG:- ¿Cuál desprecio a la gente?
AGL.- Es un neovanguardismo feminista.
MG.- No, no, no un momentito, decir que tus concentraciones de masistas están llenas de clientes del Estado no es desprecio...
AGL.- ¿Qué clientelismo, a qué llamas clientelismo?
MG.- Pegas, plata… y obligatoriedad...
AGL.- ¿Acaso vienen mis funcionarios públicos?
MG.- Esos son los que vienen.
AGL.- ¿Y quienes trabajan?
MG.- Pegas, plata y obligatoriedad, Álvaro.
AGL.- Porque no te hacen caso a vos que llamas clientela.
MG.- No, porque no me hacen caso a mí, Álvaro, yo tengo mi espacio social, ganado solita.
AGL.- Entonces respeta a los otros.
MG.- No necesito del tuyo
AGL.- Y averigua bien de cómo se mueven los otros espacios. Se nota que no conoces Bolivia.
MG.- Bueno, desde un helicóptero como tú, no.
AGL.- Sopocachi conoces… más allá de Sopocachi no conoces...
MG.- Desde un helicóptero como tú, no.
AGL.- Dudo porque no sabes cómo está funcionando la sociedad, cómo funcionó antes
MG.- Qué sociedad, Álvaro, estamos hablando del gran movimiento que tú estás liderando. Nos habíamos quedado ahí cuando tú me mandaste a que todo esto sea agenda de una supuesta nueva revuelta, porque ustedes no la iban a agendar, porque ustedes no la reconocían.
AGL.- !Cómo que no la reconocíamos!
MG.- ¡Claro! Me has dicho: cuando un gran movimiento plantee la despenalización del aborto, nosotros vamos a atender ese requerimiento histórico, entre tanto que se sigan muriendo pues...
AGL.- Porque en torno al gran movimiento se generan las transformaciones culturales necesarias...
MG.- Pero tú no tienes el gran movimiento, Álvaro...
AGL.- No, el Estado no genera cambios culturales.
MG.- Entonces, ¿para qué estás en el Estado?
AGL.- Para otras cosas.
MG.- ¿Para qué estás en el Estado, Álvaro?
AGL.- Para ver los cambios que corresponden al Estado.
MG.- Bueno: privilegios para la oligarquía...
AGL.- ¿Qué oligarquía?
MG.- ¡De la oligarquía!
AGL.- ¡Si la hemos desmontado! He tardado media hora…
MG.- ¿Por qué será que tienes tantos empresarios en el MAS?
AGL.- ¿Qué deberíamos hacer?
MG.- Hacer lo que estaba en la agenda...

La barricada inextensa podrán encontrarla en la web de Radio Deseo a partir del domingo 20 de julio http://www.radiodeseo.com/

FUENTE ORIGINAL: http://www.paginasiete.bo/ideas/2014/7/13/cuenta-gobernar-acto-mentir-26448.html

viernes, 11 de julio de 2014

¡Heteropatriarcado!, ¡venimos las de abajo!

Por: Gisela Méndez

La diversidad es de lo más natural; más natural que dictarnos cómo tenernos que comportarnos, ser y sentir, porque lo han estipulado así desde instituciones creadas por el hombre (sí, por el hombre).
Dicen que la historia del heteropatriarcado viene de muy atrás, a grandes rasgos desde la división sexual del trabajo que vino tras los primeros asentamientos humanos agrícolas en el Neolítico (aproximadamente hace 10000 años) , tan atrás que lo tenemos ya instaurado en nuestro sistema subjetivo como algo objetivado, normal, naturalizado, que no puede ser de otra manera.
Sin embargo, si se abren los ojos, podemos observar que esa masa tan diversa que intentan convertir en uniforme, tiene muchos colores, más allá del conjunto binarista blanco/negro, que acaba traduciéndose en este aspecto de hombre/mujer, masculino/femenino. Nótese que el orden de los elementos en estas comparaciones no es aleatorio: lo blanco se considera superior a lo negro, como el hombre a la mujer, lo masculino a lo femenino.
¿Cómo es posible que existan personas que desencajen en la norma?
Pues la respuesta es muy fácil: la norma no existe de manera natural, en el sentido que es un constructo social. Lo que nos tendríamos que preguntar es cómo todavía nos creemos la norma cuando vemos tantas incoherencias comparándola con la realidad (esa real, la que pasa de verdad, la natural).
A dios no le gusta la diversidad: quiere que la especie humana siga viviendo por los siglos de los siglos (¡amén!), ¿pero cómo lo va a hacer si en el mundo sólo existe gente desviada, que fornica con personas de su mismo sexo, que no se reconoce con el sexo/género asignado, o hasta que ni tan siquiera quiere fornicar? (estos asexuales sí que son raritos…).
Aquí seguimos partiendo de la base biologicista, tal como en las oposiciones binarias. El argumento es que lo natural es lo biológico, entendido esto únicamente como la reproducción de la especie. Porque que yo no me identifique con ningún género o con el asignado, que es una construcción social impuesta, o que no me apetezca reproducirme, que ya bastante tengo conmigo misma, o que siga los dictámenes derivados del uso de mi capacidad de razonamiento y comprensión, eso no es biológico, aunque mi cerebro forme parte y sea el sustento de mi propia vida.
Al sistema capitalista, nacido hace apenas unos 4-5 siglos (un bebé comparado con el heteropatriarcado) tampoco le gusta la diversidad. También necesita que la especia humana siga viviendo por los siglos de los siglos, si no, ¿quién le sacará el negocio adelante? ¿La iglesia? ¡Si los curas se rigen por el celibato! Aunque en este caso, no es no-natural, ¿verdad?
Los movimientos sociales horizontales (excluyendo a los reformistas) y el anarcosindicalismo se centran en el capitalismo como el gran enemigo al que hay que derrocar: el capitalismo mata. Y bien cierto que es esto. La base de crecimiento de ese sistema es la explotación de unos seres que considera inferiores por parte de otros, que en teoría son superiores, para ellos mismos obtener beneficio, que son los que se quedan con la mayor porción de la tarta. La base como vemos, es considerar que hay personas superiores a otras: la de arriba/las de abajo, ¿les suena?
Como ven, se vuelve a partir de un par que se consideran opuestos. Lo difícil esta vez es que no se puede sustentar en una supuesta base biológica, así que nos inventamos otra serie de discursos legitimadores; en este caso encontramos el mérito y el logro: estamos donde estamos porque no queremos estar en otro sitio, las estructuras sociales no existen, y lo único que tienes que hacer para conseguir tu sueño es intentarlo con todas tus fuerzas, que tarde o temprano lo conseguirás, (y si no, siempre quedan otras vidas para ello).
Este discurso tan peligroso ignora el concepto de la estratificación social, con el que las personas se sitúan en distintos peldaños dentro de una escala según diversas variables que se entretejen entre ellos. Se habla de un continuum de prestigio y valor, cuando la realidad muestra que la movilidad social no es tan fácil, que las clases sociales sí existen, y el pertenecer a una u otra influirá en un alto grado en las oportunidades vitales. Y junto a las clases no podemos olvidar los otros parámetros que nos condicionan notablemente: género, etnia, edad, orientación e identidad sexual, etc.
Así, como seas mujer, negra, bisexual, transexual, y de la clase social baja, tienes muy poco que hacer. En cambio, el hombre, blanco, heterosexual, cisexual y de la clase social alta, en teoría tendrá las cosas mucho más fáciles, ya que se presupone que todo aquello que consigue es lo normal, no se cuestiona su integridad al hacerlo, y si sube en la escala social, no se pensará de él que se ha tirado al jefe.
El sistema capitalista se nutre en el sistema heteropatriarcal. Si este último es muy anterior en la escala temporal, y parte de distinciones claras superior/inferior (hombre/mujer, heterosexual/LGTBIA, blanco/negro,…), el capitalismo se sustenta en el estrato considerado inferior para que tradicionalmente ocupe la parte más baja.
No podemos negar que, quien desde un principio se ha considerado trabajador ha sido al hombre, bien macho, el sustentador y cabeza de familia. Las mujeres quedaron relegadas al papel invisible en el hogar, los negros a la esclavitud, y la diversidad afectivo-sexual es que ni existía, en el sentido de que no se reconocía.
Sobre esta escala de valores, de opresión y dominación hacia esos seres inferiores, se ha cimentado el capitalismo. Por tanto, por mucho que luchemos contra él, si no derribamos también el sistema de relaciones sobre el que se ha sustentado, no tendremos nada que hacer. De nada serviría crear un nuevo sistema económico-social si seguimos ignorando la gran esclavitud que sufrimos día tras día y que está completamente invisible a nuestros ojos: el sistema heteropatriarcal.
Por ello, el feminismo se erige como respuesta indispensable para una verdadera revolución social. Sin el feminismo, la revolución no será. Y aquí este concepto no es el que proviene de las instituciones, que se conforma con la igualdad entre mujeres y hombres: no queremos seguir formando parte de este sistema, no queremos estar en las mismas condiciones ni posiciones que el hombre “macho” exitoso desde el punto de vista de una sociedad capitalista y enferma, donde triunfa el que más consigue en aspectos sobre todo económicos, todo lo contrario. Queremos derribarlo, reconstruirlo y volverlo a construir sobre unas verdaderas bases de libertad. El mo debería entenderse como toda aquella lucha que busca que la diversidad se exprese, tanto la que se refiere a las identidades y orientaciones sexuales, como aquella que busca que no exista nadie inferior ni superior a nadie en ninguno de los aspectos de nuestras vidas, en fin, que busca la abolición del sistema heteropatriarcal. Por ello, por feminismo también entiendo la lucha LGTBIA-queer, ya que es el mismo enemigo al que se señala.
Y aquí es donde tenemos que exigir desde todos los movimientos sociales horizontales y el anarcosindicalismo, que jamás nos olvidemos de esta otra lucha que tenemos que llevar conjunta a la obrera. ¿O acaso seguimos sin ver el paralelismo entre la esclavitud de la clase trabajadora y la opresión feminista y LGTBIA- queer? ¿Qué queremos? ¿Construir una revolución social sin cuestionarnos nuestra forma de relacionarnos entre nosotras mismas? ¿Queremos conseguir la autogestión y la anarquía, eliminando los sistemas de control del estado y de la iglesia, pero luego seguir siendo nosotras mismas quienes nos convirtamos en las sombras, las opresoras de todo aquello que es diverso? ¿Cómo podemos ni tan siquiera anhelar esa revolución si nosotras mismas, si nos consideramos heterosexuales, no nos empatizamos con el resto de oprimidas, si seguimos viendo esa rebelión como algo ajeno?
¿Acaso no ven que ese sistema heteropatriarcal también les oprime a ustedes? ¿O acaso siguen creyendo que son libres, que han nacido así, tal cual, bajo la gracia de dios? ¿No creen que sería todo mucho mejor si no nos adoctrinasen /adoctrinásemos a nuestras hijas a odiar, discriminar, señalar… todo lo que no cabe en las categorías sociales, si nos dejasen crecer según vayamos sintiendo? ¿Acaso seríamos tal cual somos si nos hubiesen educado bajo unos parámetros realmente liberadores, sin tener esa obligación de encajar en la norma para no ser la rarita del grupo?
Ya está bien. Dejemos de ser hipócritas, y de linchar al sistema capitalista, cuando nosotras mismas con nuestro comportamiento e ideas le estamos alimentando. Dejemos de olvidarnos que toda la sociedad se vería beneficiada por la lucha feminista y LGTBIA-queer antipatriarcal. Dejemos de verla como algo ajeno a nosotras. No puede haber revolución si no se mata a la principal cabeza del sistema: el heteropatriarcado.
Porque la rebelión será feminista o no será. Porque el monstruo tiene dos cabezas que hay que cortar: el heteropatriarcado y el capitalismo.
Por la revolución, por la anarquía, ¡viva la lucha feminista!

miércoles, 9 de julio de 2014

La rica escultora, Gertrude Vanderbilt (1875-1942)


Miembro de una de las familias más ricas y glamourosas de la América de finales del siglo XIX, Gertrude Vanderbilt utilizó su fortuna, que amplió al casarse con su marido, para dedicarse a desarrollar su gran pasión, la escultura. Educada en los más prestigiosos centros artísticos y guiada por el gran Rodin, Gertrude dejó importantes obras escultóricas, muchas conmemorativas de la Gran Guerra, en la que tuvo un destacado papel solidario. Tía de la que se convertiría en una de las principales mujeres del mundo de la moda, Gertrude veló por el bienestar de Gloria Vanderbilt, por la que llegó a luchar por su custodia. El museo Whitney de Nueva York recoge su legado artístico.


Gertrudis Vanderbilt nació el 9 de enero de 1875 en Nueva York en el seno de una acaudalada familia. Su abuelo era el magnate del ferrocarril Cornelius Vanderbilt. Gertrudis era la única niña de los cinco hijos de Cornelius Vanderbilt II y su esposa Alice Claypoole Gwynne, pues una hermana suya había fallecido poco tiempo antes de que ella naciera. La pequeña Gertrude tuvo una infancia feliz disfrutando de todos los lujos y conviviendo con sus hermanos a los que quería con locura.

Su educación estuvo a cargo de tutores privados que complementaron la formación recibida en el prestigioso y exclusivo Brearley School de Nueva York.

Gertrude tenía veintiún años cuando se casó con Harry Payne Whitney, un rico inversor y banquero que también pertenecía a una poderosa familia americana. La pareja tuvo tres hijos, Flora, Cornelius y Barbara.

Gertrude siempre había sentido un cierto interés por el arte pero fue durante un viaje por Europa a principios del siglo XX cuando entró en contacto con el mundo bohemio de París y descubrió su verdadera pasión artística, la escultura. Sin dudarlo, ingresó en la Art Students League de Nueva York y profundizó en el arte de la escultura. Tuvo incluso el gran honor de volver a París donde aprendió de Auguste Rodin. Su obra escultórica fue bien recibida por la crítica tanto europea como norteamericana.

En 1914 Gertrude instaló en una de las muchas posesiones de la pareja en Nueva York el Whitney Studio Club, un lugar en el que pudieran exhibir su obra los autores noveles. Amante de las artes, Gertrude también ayudaría a los nuevos músicos creando una organización que promoviera a los nuevos talentos.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Gertrude Vanderbilt dedicó parte de su tiempo y dinero en fundar un hospital en Juilly, cerca de París, para dar asistencia médica a los soldados heridos en el frente. Gertrude dedicaría parte de su obra escultórica a conmemorar a los héroes de la Gran Guerra.

En 1930 se fundaba el Whitney Museum for American Art en la ciudad de Nueva York, un centro artístico que aun hoy continua siendo un punto de referencia del arte norteamericano.



Al final de sus días protagonizó un complicado conflicto familiar con su cuñada Gloria Mercedes Morgan con quien llegó a los tribunales para conseguir la custodia de su sobrina, la que con el tiempo se convertiría en la famosa Gloria Vanderbilt.

Tras una larga enfermedad, Gertrude Vanderbilt Whitney fallecía el 18 de abril de 1942. Su obra se puede contemplar en lugares tan dispares como Perú, Washington o Huelva.


Por Sandra Ferrer

martes, 8 de julio de 2014

La reina amada, María de las Mercedes (1860-1878)


María de las Mercedes protagonizó uno de los reinados más breves pero más conocidos de la historia de España. Primera esposa de Alfonso XII, María de las Mercedes fue una muchacha alegre que se ganó el corazón de su primo y de todos los españoles que llevaban tiempo deseando una familia real mínimamente estable tras la partida de Isabel II y los años convulsos que le siguieron. Alfonso XII amó a su esposa con pasión y devoción por lo que cuando ésta falleció de tifus pocos meses después de contraer matrimonio, el rey quedó completamente desolado. Su historia de amor sería objeto de coplas, novelas y películas en los años posteriores.

La prima del príncipe
María de las Mercedes de Orleans y Borbón nació el 24 de junio de 1860 en el Palacio Real de Madrid. Mercedes formaba parte de la familia real más cercana a la reina Isabel II pues era su sobrina y ahijada. Su madre, la infanta Luisa Fernanda de Borbón, era la hermana pequeña de la reina. Su padre era Antonio de Orleans, duque de Montpensier e hijo a su vez del rey francés Luis Felipe de Orleans.

Mercedes fue la quinta hija de los duques, una niña simpática, de tez morena y carácter risueño que tuvo una infancia feliz a pesar de los continuos traslados de su familia por causas políticas. De sus días inolvidables en el palacio de San Telmo en Sevilla, Mercedes y los suyos tuvieron que partir al exilio, primero en Lisboa y después en Francia.

Fue en la residencia francesa de Randan, donde los primos Mercedes y Alfonso se conocieron por primera vez.  Corría el año 1872 y los duques de Montpensier planificaron aquel encuentro familiar con Isabel II y sus hijos. Entonces Alfonso era un joven de poco más de doce años y se había trasladado desde Viena donde había iniciado sus estudios. 

Alfonso se encontró con una prima de doce años alegre que se coló en su corazón desde el primer momento. Pero aún tendrían que pasar años de distancia y conflictos familiares para poder conseguir una unión definitiva.

La esposa del rey
Mientras el amor entre Mercedes y Alfonso crecía poco a poco, España vivía unos tiempos difíciles en los que los conflictos y los constantes cambios de regímenes turbaron la existencia de sus habitantes. 

Fue el 29 de diciembre de 1874 cuando se produjo la restauración monárquica en la persona de Alfonso XII. Nombrado rey, como su amada Mercedes le había vaticinado tiempo atrás, inició un largo recorrido para poder llevar al altar a su amada. 

Y es que su madre, enfrentada históricamente con el duque de Montpensier, al que acusaba de intrigar en su favor para conseguir algún día la corona para él y su hermana, veía en aquella unión una manera de favorecer los proyectos políticos de Antonio de Orleans.

Pero a la reina en el exilio sólo le quedó el desaire público al no acudir al enlace entre su hijo y su sobrina. Una boda de estado pero basada en el amor mutuo que se celebró el 23 de enero de 1878.


María de las Mercedes se convirtió en una reina joven y amada no solamente por Alfonso, sino también por su pueblo. Pero la felicidad duró escasos meses. Mercedes empezó a ver su cuerpo debilitado hasta el punto de dejarse vencer por el tifus que se la llevó dos días después de haber cumplido los dieciocho años.

El rey Alfonso XII quedaría desolado ante la prematura muerte de su amada reina y esposa y se refugió en el palacio segoviano de Riofrío mientras los restos de María de las Mercedes permanecían en una capilla del Monasterio de El Escorial.




Más de cien años después, en el año 2000, fue trasladada definitivamente a la catedral de la Almudena, un templo que ella misma había impulsado en los últimos días de su corta existencia. Se cumplía así la última voluntad de un rey que fue protagonista de una de las historias de amor más conocidas y recreadas de la historia de España.

 Si quieres leer sobre ella 



De Alfonso, la dulcísima esposa
María Pilar Queralt del Hierro
 





La reina Mercedes
Ana Sagrera







 Películas que hablan de ella 


¿Dónde vas Alfonso XII?