viernes, 20 de julio de 2018

jueves, 19 de julio de 2018

La ecología al comienzo de nuestra vida








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Ecofeminismo: ¿qué es y qué posiciones defiende esta corriente del feminismo?

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Esta corriente del pensamiento feminista enfatiza la relación entre la mujer y la naturaleza.

por Grecia Guzmán Martínez

El Ecofeminismo es una de las corrientes teóricas y prácticas generadas en la década de los 70’s, que pone atención a cómo el desarrollo económico de los grupos dominantes ha promovido una explotación desmedida de la naturaleza y cómo esto afecta de manera especial a las mujeres.
Surge a partir de algo que muchos movimientos feministas ponen en cuestión: los dualismos, entendidos como pares de opuestos con desigual valor que se habían originado en la cultura patriarcal (por ejemplo, cuerpo-mente, naturaleza-cultura, saber científico-saber tradicional).
El Ecofeminismo pone especial atención a la relación entre naturaleza, mujer y economía capitalista; y a partir de ahí permite el desarrollo de distintas corrientes dentro del propio Ecofeminismo que hicieron visible no solo la explotación de la naturaleza y de la mujer, sino las diferencias entre la opresión que vivían distintas mujeres y naturalezas alrededor del mundo.

La conciencia ecológica en el feminismo

El surgimiento del Ecofeminismo estuvo liderado por feministas que tenían una fuerte conciencia ecológica, y que denuncian que históricamente el sistema patriarcal ha equiparado a la mujer con la naturaleza, cosa que podría haber sido una posición de poder importante para las mujeres, pero que lejos de eso, terminó siendo desvalorizada y explotada en la economía capitalista.
Es decir: cuestionan el uso y la explotación de la naturaleza que se ha promovido en las sociedades patriarcales y abogan por entablar relaciones con la naturaleza desde una posición más femenina, más cercana al cuidado y a la protección de los seres vivos.
Entre las prácticas que se derivan del Ecofeminismo se encuentran, por ejemplo, la promoción del parto natural o la extensión de la lactancia materna; así como la creación de comunidades de empoderamiento y la autogestión de las mujeres, sobre todo desde los países con mayores índices de pobreza.

Algunas propuestas del Ecofeminismo

Lejos de ser una corriente homogénea, el Ecofeminismo ha desarrollado dentro de sí misma distintas propuestas que nos han permitido comprender algunos matices en las experiencias de subordinación de las mujeres y su relación con la naturaleza.

1. Feminismo esencialista

A grandes rasgos, el ecofeminismo esencialista es una corriente que potencia las cualidades maternales para fomentar la vida y el cuidado de la naturaleza, considerando estas cualidades como importantes para contrarrestar la crisis ecológica.
Parte de un esencialismo radical basado en la diferenciación biológica, en donde dice que el que los hombres no tengan la capacidad para procrear hace que dependan en gran medida del cuidado femenino y se su energía. Propone que las mujeres necesitamos emanciparnos de las masculinidad que es fundamentalmente agresiva, y potenciar la fuerza femenina mediante vínculos entre nosotras mismas.
Las críticas que se han hecho a este feminismo es su excesivo esencialismo biológico, es decir, el supuesto de que los hombres y las mujeres estamos determinadas y diferenciadas por nuestras características biológicas, lo que tiende a demonizar lo masculino y puede mantener a las mujeres en la segregación.

2. Feminismo espiritualista

El feminismo espiritualista cuestiona el ideal de desarrollo de los países primermundistas, porque dicen que se trata de un “mal desarrollo” que provoca injusticias y explotación especialmente a las mujeres y a la naturaleza de los “países no desarrollados”.
Por eso, esta propuesta del Ecofeminismo es actualmente una de las que está tomando mayor fuerza en los países “en vías de desarrollo” antes llamados “el tercer mundo”.
El feminismo espiritualista considera la estructura social patriarcal más allá de lo puramente masculino: entiende al patriarcado como un sistema que entre otras cosas deposita en las mujeres la gestión de la alimentación, el desarrollo infantil y el cuidado del medio ambiente en general; cuestiones que son especialmente explotadas en los países más pobres.
En esta corriente se busca el acceso de las mujeres a la producción de bienes por medio de mantenernos como fuente de control y equilibrio del medio ambiente y del desarrollo alimentario. Es decir, conecta la emancipación de las mujeres con la conciencia ecológica y las prácticas de cuidado.

3. Feminismo ecologista

En reacción y crítica a las propuestas anteriores, surge el feminismo ecologista, que hace notar que el Ecofeminismo se había desarrollado sin tomar en consideración las diferencias de clase o el origen étnico que hacen que la relación de las mujeres con la naturaleza, así como la explotación del sistema patriarcal, sea experimentado de distintas maneras.
Proponen que dicho sistema no es una cosa homogénea que afecta de la misma manera a todas las mujeres, y ponen el foco de la denuncia no solo en la manera en que la explotación de la naturaleza afecta de manera particular a las mujeres, sino que atribuyen responsabilidades a los grupos que monopolizan los recursos naturales y al auge de la economía capitalista.

Referencias bibliográficas:

  • Pascual, M. y Herrera, Y. (2010). Ecofeminismo, una propuesta para repensar el presente y construir el futuro. Boletín ECOS, 10: 1-7
  • Velasco, S. (2009). Sexos, género y salud. Teoría y métodos para la práctica clínica y programas de salud. Minerva Ediciones: Madrid
Grecia Guzmán Martínez 
Psicóloga | Redactora especializada en Psicología Social
Licenciada en Psicología por la Universidad de las Américas Puebla (México). Máster en Investigación e Intervención Psicosocial por la Universitat Autònoma de Barcelona, con experiencia profesional en inclusión social y educativa así como docencia en psicopedagogía. Cuenta con estudios en política pública y derechos humanos y actualmente es doctoranda en Psicología Social en la Universitat Autònoma de Barcelona, donde trabaja temas relacionados con metodologías cualitativas, salud pública, salud mental, diversidad funcional y perspectiva de género.


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lunes, 16 de julio de 2018

“Te transformas en una mujer usable, desechable




En el 2002, con 17 años, llegó a España vendida por 300 euros por una red de trata que operaba desde Rumania. Pasó por 40 prostíbulos. Logró salir cinco años después, una vez que la consideraron descartable. Se define como una “combatiente” contra la trata. Tomó conciencia de la esclavitud a la que la sometieron a partir del descubrimiento de lecturas feministas.



“La gente en general repite el discurso proxeneta porque le llega por todas partes: los medios de comunicación ponen como referentes a supuestas mujeres que es como que hacen el papel de Pretty Woman, la película que tanto daño ha hecho con la romantización de la violencia, de la prostitución, del putero. Y creo que a nuestra sociedad nos toca replantearnos que la prostitución, aunque nos quieran vender que tiene rostro de mujer, es un mundo de hombres”. Así habla Amelia Tiganus. Es rumana, pero se expresa en perfecto español. A España llegó hace 16 años vendida por 300 euros para ser explotada en 40 prostíbulos durante cinco años. Sobrevivió y lo cuenta. Llana, franca, directa. Desmenuza en esta entrevista cómo fue captada, de qué forma funciona el sistema prostituyente en España y cómo hizo para salir: “Me dejaron marchar porque no daba más de mí y eso no importaba porque después de cinco años habían hecho un montón de plata. Y además en la puerta había tres nuevas (chicas) de 18 añitos recién cumplidos”.

–¿De dónde es Amelia?

–Nací en 1984, en Galati, al este de Rumania. Una ciudad industrial. Una familia de clase obrera, soy la mayor de dos hermanas. Y bueno mi vida era como la de cualquier otra en esa situación. A destacar mi buen nivel de estudio y mi deseo de ser profesora o médica, también que nunca pasé por necesidades económicas. Quizás esas necesidades sí las sufrí a nivel emocional porque dentro del núcleo familiar era una situación generalizada. Quizás porque es una sociedad… que ha pasado por la época del comunismo, de vivir en dictadura y tanto mujeres como hombres tenían unos horarios, eran unas dinámicas bien marcadas y se quedaba como al margen la vida afectiva, el valor de lo afectivo. Entonces nos hemos criado, en mi generación y las que vivieron en esas épocas de cambio, en esas dinámicas de ausencia de afecto parental.

–¿Qué pasó? ¿Cuál fue el desencadenante, cómo cae en la explotación sexual?

–Bueno, yo siempre digo que eso lo vi con la perspectiva del tiempo y tuve herramientas para analizar lo que había vivido… Llevo 16 años en España. El desencadenante, lo que cambió mi vida fue el haber sufrido a los 13 años una violación múltiple. Eran chicos del barrio, conocidos. En la calle, volviendo del colegio me rodearon y empezaron a insistir y eso se desencadenó en una violación múltiple. Pero eso no fue lo peor porque fue un hecho muy traumático pero que mi mente lo guardó en un rincón y siento que se borró de mi memoria, lo peor fue lo que vino después cuando mi entorno no supo responder a aquello quizás por miedo o por faltas de herramientas…

–¿Le contó a sus padres?

–No le conté a mis padres porque tenía mucha vergüenza, miedo a defraudarles, no quería que sintieran vergüenza ni que pusieran en duda lo que sucedió…

–Pensaba que la podían culpar de algo…

–Sí, pensaba, porque eran muy conservadores, y me crié con esa idea de que si a una mujer le pasa algo así es porque no ha tenido el suficiente cuidado o porque ha estado vestida de alguna manera. Ese mensaje lo tenía muy bien incorporado. Pero sí de cara hacia afuera se difundió y se me marginó. Primero, y más importante, las notas bajaban porque ya no rendía, decían que me había vuelto una vaga y no vieron los indicadores. Tampoco el vecindario, que se dedicaba a señalarme, a decir que era una puta. Esos padres de mis amigas no les dejaban hablar conmigo porque decían que les iba a ocurrir lo mismo…

–Entonces, sus padres se enteraron.

–Sí. Seguramente les agarró mucho dolor, lo pienso ahora pero en ese momento me sentí bastante defraudada por su actuación. Pues me vi totalmente marginalizada por una sociedad, muy vulnerada. Entonces en esa situación, en donde además las violaciones se volvieron sistemáticas porque me perseguían, tenía dos opciones: una era suicidarme por no aguantar todo eso y otra era asumir que eso era así, que yo era una puta. Y adquirí esa falsa salvación, me agarré de esa idea… A partir de ese momento pensé “bueno, no pasa nada, me acuesto con todos” pero también para evitar las situaciones de mayor violencia, para sobrevivir, un mecanismo de defensa.

–¿Cuánto tiempo duró eso?

–Esto desde los 13 hasta los 17 y medio. Y a los 17 y medio fue cuando me empezaron a hablar de ir al Estado Español a ejercer la prostitución para en unos años, tener una casa, un coche. Me ponían de ejemplo a otras chicas que venían de ahí, que eran muy queridas y admiradas, porque dentro del sistema eres lo que tienes, el valor que tienes. Y me ilusioné mucho, me lo creí y dije que sí. Tenía 17 años, era menor de edad y ese hombre me vendió por 300 euros. Tenía un prostíbulo en Alicante, en donde enseguida cumplí la mayoría de edad. Fue así como llegué al Estado Español y al sistema prostibulario.

–¿Y con sus padres, nunca más?

–En esa ecuación mis padres se quedaron de lado porque yo intenté sobrevivir a mi manera, a los 16 años empecé a trabajar en la fábrica, sacar adelante mi vida y se quedaron en un lugar secundario.

–¿Repensó ese consentimiento que supuestamente dio a esa edad?

–Claro. Lo más llamativo es que yo no me identifiqué como víctima de trata hasta hace cuatro años. O sea, siete años después de salir del sistema prostituyente, sin apoyo –luego lo conseguí porque nadie se salva solo—, en tremenda soledad. Yo durante todo este tiempo pensé que como di mi consentimiento, sin pensar cómo lo di, tengo que apechugar. La revictimización que siempre o casi sufrimos las mujeres.Y me di cuenta de que era víctima de trata por el feminismo…

–¿Cómo llegó al feminismo?

–De casualidad, empezando a leer. Fue un momento de abrir los ojos, darme cuenta que todas las preguntas que me fueron rondando por la cabeza, todo tenía un sentido, una explicación y entonces pude ponerle palabras a lo vivido. Pude entender mi historia y sacarla de lo personal a lo político, y así entender que parte de mi historia personal formaba parte de un gran entramado que arroja en la prostitución a millones de mujeres en todo el mundo. Y luego empecé a estudiar sobre la trata y fue al conocer el Protocolo de Palermo cuando me di cuenta de que yo había sido víctima de trata primero porque di ese “consentimiento” siendo menor de edad y segundo, aunque no hubiera sido menor de edad, en una condición de vulnerabilidad como la que estaba, tampoco. Por eso pienso que el consentimiento es un término muy tramposo porque no se puede demostrar.

–Dijo alguna vez que los prostíbulos son campos de concentración.

–Sí, después de escuchar a Sonia Sánchez que dijo que “la prostitución es un campo de concentración a cielo abierto”, empecé a reflexionar sobre eso, a hacer conexiones y entonces empecé a pensar qué era la prostitución dentro de los prostíbulos, que era lo que yo conocía. He pasado por más de 40 prostíbulos durante los cinco años que fui explotada en el Estado Español. Y tener los sentidos puestos en sobrevivir las 24 horas del día; estar expuesta a ver pornografía (películas) las 24 horas del día y como forma de tortura, como mandando un mensaje muy claro de “para esto estás y sirves”; tener que hacer fila para todo, para cambiar las sábanas, para comer, para entrar a las habitaciones con los puteros. También la desconexión total con la sexualidad, con el deseo, simplemente un acto mecánico para dominar. Ser en función de lo que los otros te demandan porque primero pierdes la identidad, te transformas en una mujer usable, desechable; en un cuerpo y podes resistir a todo eso a través de un mecanismo de desviación porque es cuando se quiebra tu humanidad.

–¿Cuándo pensó por primera vez en irse, escaparse?

–La primera vez fue a las tres semanas de llegar al Estado Español cuando me di cuenta que el proxeneta que me había comprado no cumplía con su parte porque me había dicho que después de pagar la deuda que había acumulado por pasaporte, el viaje, las ganancias se iban a repartir un 50 y un 50. Pero me di cuenta que después de pagar esa deuda, de ese 50 por ciento que me tenían que dar a mí, me quitaban el alojamiento, las sábanas. Me habían dicho primero que era para ganar mucho dinero y sacar a tiro en dos años, y si no lo cumplía era porque no me esforzaba lo suficiente. También hay un sistema de multas por no cumplir los horarios, por no estar a las cinco en punto en las salas cuando se abría la puerta (ahí entraban los puteros y estábamos en filas otra vez). Por tardar más en habitaciones, por masticar chicles, por contestar mal a un putero. Entonces todo eso de la libertad de elección no es cierto: no puedes tratar mal a un putero porque el proxeneta va a perder la clientela y porque ese (el prostituyente) le dirá a otros que ahí hay chicas complicadas. Y me di cuenta como me quedaba sin nada. Lo que me quedaba era para sobrevivir y seguir enganchada a la droga y el alcohol. Nos enganchamos a eso para poder resistir y sobrevivir.Y a las tres semanas cuando me doy cuenta de todo eso, porque era aun bastante lúcida, decidí escaparme en el día en que tuve el pasaporte en la mano (me lo habían sacado el primer día. Me dijeron que tenían una caja fuerte porque las chicas me lo podían robar). Pero me devolvieron el pasaporte un día que el proxeneta recibió el llamado de un policía avisándole que esa noche iba a haber una redada: esa noche teníamos todas el pasaporte en mano y las que parecían menores de edad no estaban esa noche. Y lo que hice fue pedirle a algún putero que me llevara a otro prostíbulo. Y la gente me decía “si tú estabas tan mal, ¿por qué te fuiste a un prostíbulo?”. Primero, queda claro que no quería volver a Rumania y segundo, estaba en un país totalmente desconocido, no hablaba el idioma. Desconocía mis derechos. Y todavía pensaba que eso era posible, que yo ganara ese dinero para solucionar mi vida. Y acabé en otro prostíbulo. Y de ahí en otro y otro porque trabajan en red y cada 21 días renuevan para tener chicas nuevas, para tener mercancía siempre variada y nueva para que los puteros no se aburran. Y el sistema era el mismo: explotar. Estuve cinco años. Tardé cinco años porque me resistía a salir sin llevarme nada. Tenía dolor de salir de eso sin llevarme nada y me prometía un año más, otro año más hasta llegar a los cinco. Autoengañarme.

–¿Cómo salió?

–Salí. Un día me senté en una silla y pensé que no quería que nadie más me tocara. Y me aguanté dos semanas. Me hacían muchas presiones porque acumulaba deudas con el club. Pero estaba totalmente bloqueada, intentaba pensar pero no tenía herramientas para hacerlo. Le pedí a un putero que me llevara a su casa a cambio de sexo. Y yo pensé que esa sería una manera de buscar un trabajo, poder pagar un alquiler. Fue así, pero me dejaron marchar porque después de todas esas insistencias era simplemente que no daba más de mí y eso no importaba porque después de cinco años habían hecho un montón de plata. Y además en la puerta había tres nuevas de 18 añitos recién cumplidos, con mis mismas ilusiones.

–¿Qué dice la ley española de la prostitución?

–Es alegal. Es decir, es una nube que beneficia a proxenetas, al Estado. Significa que no está penalizada ni para quien ejerce ni para quien explota –los puteros–. Está perseguido el proxenetismo, lo único que de una manera tramposa, hay prostíbulos en las carreteras, cada vez más pisos. No persigue el rufianismo ni el proxenetismo coactivo. Y volvemos al consentimiento, es decir, si una mujer consiente –sin tener en cuenta la vulnerabilidad– ser explotada, no pasa nada.

–¿Hay presiones para legalizar?

–Muchísimas, cuando ejercer la prostitución no es ilegal. ¿Y a quién beneficia? A los proxenetas porque quieren convertir la explotación sexual en explotación laboral. Y de esa ecuación quien gana es el proxeneta porque se convierte en empresario que explota. Y hay muchísima presión y el lobby proxeneta a nivel global. Y la gente en general repite el discurso proxeneta porque le llega por todas partes: los medios de comunicación ponen como referentes a supuestas mujeres que es como hacer el papel de Pretty Woman, la película que tanto daño ha hecho con la romantización de la violencia, de la prostitución, del putero. Y creo que a nuestra sociedad nos toca replantearnos que la prostitución, aunque nos quieran vender que tiene rostro de mujer, es un mundo de hombres. A mí cuando me preguntan que es la prostitución, respondo que es un mundo masculino. Para poder analizar hay que ver el sistema, hay que hablar del Estado que permite que exista y que lucra con ello porque en el Estado Español el dinero que mueve la trata está incluido en el cálculo del PIB desde 2014. Después están los proxenetas y los tratantes: cuando cae alguna red, siempre caen los extranjeros. Los intocables son los poderosos.

–Las chicas son también en general extranjeras…

–Sí porque las que estamos en situación de prostitución y trata, se retroalimentan y solapan. El 90 por ciento son países de origen de las redes de trata.Y luego está el gran invisibilizado que es el putero.

–El cliente, le decimos acá…

–Pero decirle cliente es eximirle de responsabilidad porque cliente podemos ser cualquiera y compramos y ahí se acaba. Y lo llamamos allí “putero” y aquí, “prostituyente”. Pero lo llamamos así porque es el hombre que paga para acceder al cuerpo de una mujer, no es cualquier cliente.

–¿Cuál es su sueño ahora?

–Tengo muchos, gracias al universo no he perdido la capacidad de soñar ni de perder las esperanzas. Mi sueño es que esta sociedad pueda abrir los ojos y pensar sobre qué modelo de Estado, de sociedad queremos. Se supone que si luchamos porque nuestros derechos como mujeres estén asegurados, es inocente pensar que legalizando la prostitución nos pueden garantizar eso porque el mismo acto en sí es discriminatorio hacia todas las mujeres porque pone a disposición de los hombres en lugares físicos en donde las mujeres que están ahí son convertidas en hoyos, en mujeres utilizables y desechables.

–¿Cómo vive hoy?

–Yo llevo mi activismo desde feminicidio.net y cuando hablo lo hago en nombre de una organización… no soy yo sola, tengo un equipo multidisciplinario detrás. Lo primero que hacemos es ir contra los feminicidios en el Estado Español, los del sistema prostitucional (prostituyente). Desde el año 2010 hasta hoy, tenemos documentados 42 casos. Seguramente habrán sido más. Lo que hacemos es rastrear las noticias de los periódicos y a través de eso hacemos informes. Un dato muy importante para destacar del informe es que la gran mayoría de estas 42 mujeres han sido asesinadas por puteros. La gran mayoría provenían de países de origen de las redes de trata (Europa del Este, Rumania y Ucrania. En América Latina, Brasil, República Dominicana. En Asia, China. En África, Nigeria), todos los puntos en donde las mujeres fuimos convertidas en materia prima para ser explotadas. También que esos asesinatos son llevados a cabo con gran odio, dejando en evidencia la misoginia. Es como si esos puteros hubieran hecho una declaración, como si el cuerpo de esas prostitutas fuera el campo de batalla de la misoginia, violencia contra todas las mujeres. Dentro de la organización coordino el proyecto de sensibilización, formación y prevención de prostitución, trata y violencia sexual. Me dedico a dar talleres, sensibilizar, a hacer activismo.



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CAPITALISMO VERDE… ¿SOLUCIÓN AL COLAPSO MEDIOAMBIENTAL O PARTE DEL PROBLEMA? UNA PERSPECTIVA DECRECENTISTA


Hola a todas y a todos:
Si hoy en día si existe un aumento de la conciencia ecológica en las sociedades del Norte Global, es el resultado tras años de intervención social.
Todo empezó en los años 60 y 70 a través de acciones que se llevaron a cabo para iniciar lo que yo considero “la era ecológica“.
Ejemplos simples de esos años y las diferentes estrategias que se siguieron son:
 – El libro de R. Carson (1962): “A silent spring” (primavera silenciosa) en el que advertía de los efectos perjudiciales de los pesticidas en el medio ambiente – especialmente en las aves – y culpaba a la industria química de la creciente contaminación.
 La creación de la fundación de Greenpeace y Amigos de la Tierra(1971) que generaban debate y acción sobre problemas ambientales.
 La conferencia de la Biosfera (París, 1968) en el que se enfocó que la “utilización y conservación de los recursos deben ir unidos” ….
Y no olvidemos las incansables reuniones de la ONU:
(1972) – I Conferencia sobre el Ambiente Humano (ONU) – Informe del Club de Roma.
Del Club de Roma resultó el informe “Los Límites del Crecimiento”, que es mas conocido como “Informe Meadows”. Es de los primeros en criticar el desarrollo tecnológico y el crecimiento.
(1974) – Conferencia sobre Población (ONU, Bucarest): conocido como ecodesarrollo
(1977) -I Conferencia intergubernamental sobre Educación Ambiental (UNESCO, PNUMA, Tbilisi)
(1982) – Carta Mundial de la Naturaleza
(1987) – Informe de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo o Informe Brundtland. (desarrollo sostenible)
(1992) – Conferencia de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo – Primera Cumbre de la Tierra o Cumbre de Río.
… Entre muchas otras reuniones más…
Es por ello que en la actualidad, ante la crisis ambiental al que se enfrenta el planeta, se observa el aumento de preocupación social por los países del Norte Global en este hecho.
Hoy, para este artículo tenemos en Tidus Coop. la colaboración de Alicia Álvarez Gracia, licenciada en ciencias sociales por la universidad de Köln (Alemania) y especializada en Cooperación Internacional y Desarrollo vinculado al paradigma del decrecimiento para el desarrollo sostenible y con experiencia en turismo responsable y sostenible.
Álvarez-Gracia, A., asegura que a causa de todas las intervenciones realizadas a lo largo de estos años, las cuestiones ecológicas es una preocupación compartida y el aumento de conciencia social ha facilitado al sistema capitalista-ecológico y de producción actual ser considerados una solución y no la causa de los efectos negativos ecológicos que sufrimos en la actualidad.
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Por ello, no es de extrañar, que gobernantes de diversos países, así como organizaciones internacionales, y multinacionales / sector privado se hayan visto obligados a incluir en su agenda política la cuestión ecológica. En cambio, es muy cuestionable su visión y enfoque.
En España mismamente, aunque en materia ecológica vaya con retraso respecto a otros países europeos, estos últimos años se han tomado ciertas medidas para frenar el impacto ecológico tan negativo que tiene nuestro estilo de vida. Entre otros, se ha limitado el uso de coches y se ha fomentado el uso de la bicicleta como transporte en las ciudades, se ha prohibido la entrega de bolsas de plástico gratis… etc. Es decir, el tema medioambiental, cada vez está más presente en el discurso político.
De la teoría a la práctica… “El hábito del reciclaje y la filosofía verde
Todas las sociedades han recibido en algún momento la información sobre las “3-R” (Reducir – Reciclar y Reusar), y sí, es cierto que a la hora de consumir, es una filosofía a tener en cuenta.
Posiblemente de las “3 erres”, el más conocido es el “reciclaje”, ya que se ha ido introducido en muchos de nuestros hogares, hasta formar parte del día a día. Aunque en números absolutos la cifra de material reciclado sea bastante reducida, es cierto que el reciclaje ha aumentado.

En general, en esta era ecológica, ser “verde
” es un proceso que tiene muchos aspectos (personales, psicológicos, en hábitos… etc.) y esto mismo se han dado cuenta las grandes superficies de consumo.
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Por ello, se han adueñado de esta idea y han incentivado los productos ecológicos. Dejando la idea del “reducir” en un segundo plano, y continuar con la filosofía capitalista de “consumir” pero esta vez bajo la “tranquilidad” que ahora eres “consumista ecológico“.
 Esta situación se puede extrapolar a diferentes sectores:
– Por un lado, está el sector de la energía, donde las energías renovables están en alza, cada vez hay más coches 
eléctricos (aunque con un origen de producción de energía dudoso) y la eficacia energética de diversos aparatos electrónicos que cada vez importa más.
– Otro ejemplo está en el sector del turismo, donde el turismo sostenible y ecológico ha tomado gran importancia debido a que los efectos negativos de este creciente sector sobre el medioambiente han salido a la luz en los últimos años.
¿Cómo el capitalismo se ha adueñado de la idea ecológica?
18402937_10155729948078797_6051112598475925215_nEl sistema capitalista ha hecho de un movimiento que hace tambalear las mismas bases del sistema económico actual una mera herramienta de marketing para atraer a los/as clientes/as concienciados/as, que son cada vez más. Si no puedes con tu enemigo, únete a él. Sin embargo, en este caso, más que unirse a la corriente ecológica, lo que el capitalismo ha hecho ha sido interpretarla a su manera para poder lucrarse con su uso.
El hecho de que grandes empresas ofrezcan cada vez más productos respetuosos con el medioambiente puede parecer positivo a primera vista (y de hecho, ¡lo es!). Sin embargo, se limitan a mitigar ligeramente el daño ambiental del consumo de los propios productos.
Es por esta razón, que la idea del decrecimiento plantea, entre otras, la cuestión de decrecer físicamente, ya que hemos superado los límites biofísicos del planeta. Por lo tanto, si se trata de productos materiales como de servicios (consumidores de materiales físicos también), la pregunta real es: “¿lo necesito?” y no si se compra el producto en su versión ecológico o no.
Crecimiento verde como falsa solución – La ilusión del capitalismo ecológico… 
Según la OCDE, el crecimiento verde fomenta el crecimiento y el desarrollo económico y al mismo tiempo asegura que los bienes naturales continúen proporcionando los recursos y los servicios ambientales de los cuales depende nuestro bienestar. Es decir, crea una jerarquía donde la naturaleza se subordina a las necesidades y preferencias de las personas.
Esta curiosa interpretación de la sostenibilidad se puede ver reflejada también en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. Uno de los objetivos más criticables es el número 8 de “trabajo decente y crecimiento económico”.
¿Cómo es posible que un objetivo sea el crecimiento económico, si es él mismo el causante de muchos de los problemas que los ODS quieren solucionar?
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Por otro lado, relacionar trabajo decente con crecimiento económico da a entender el concepto que la ONU tiene del trabajo en el contexto socioeconómico actual. No todos los puestos de trabajo crean crecimiento económico, así como, por ejemplo, un profesional en el ámbito de salud con un material médico mínimo en Sudán del Sur no va a contribuir al crecimiento económico, pero desde luego, estará haciendo una gran labor social de la que muchas personas se beneficiarán. Hasta que la ONU no entienda que el desarrollo de un país no tiene que ser sinónimo de crecimiento económico, los ODS carecerán de valor y potencial para hacer un cambio estructural que es el que se necesita para evitar el colapso ecológico.
El problema central es que, la interpretación de ecología de la que el capitalismo se ha adueñado se ha integrado dentro de su metodología, ya que no pone en duda el propio crecimiento económico. Es más, el hecho de tener a su disposición productos ecológicos y sostenibles, puede incluso servir como incentivo para aumentar el consumo.
Es entonces cuando se habla del efecto rebote, que según Serge Latouche, ocurre cuando “la disminución del impacto y de la contaminación se encuentran sistemáticamente anuladas por la multiplicación del número de unidades vendidas y consumidas”. Esto puede deberse:
– A que al haber comprado un producto supuestamente respetuoso con el medio ambiente, la conciencia del consumidor/a está limpia.
– Si se trata de eficacia energética, ésta casi siempre se traduce en el descenso del precio de los productos, con un consecuente aumento del consumo.
Serge Latouche describe tres características indispensables de la sociedad de consumo:
1) La publicidad, que crea el deseo de consumir;
2) El crédito, que proporciona los medios
3) La obsolescencia programada, que acelera la necesidad de consumir.
La obsolescencia programada, de hecho, está directamente relacionada a la plusvalía y usa como pretexto la falsa justificación de la creación de empleo. Al usar el ecologismo para promover el productivismo y el consumismo y no poner en duda el propio sistema económico del crecimiento causante de la catástrofe ecológica, el “capitalismo ecológico” carece del carácter transformador necesario. Es más, es una manera de pretender que se ha realizado algún cambio hacia la sostenibilidad cuando únicamente se ha puesto un parche a un problema global que necesita urgentemente solución.
SOLUCIÓN: Decrecimiento como vía para un real desarrollo sostenible y anular al capitalismo
El decrecimiento propone salir del dogma del crecimiento, productivismo y consumismo, rompiendo el círculo vicioso de comprar, tirar, comprar.
El objetivo principal del decrecimiento es hacer una crítica al crecimiento económico ilimitado del Norte Global debido a las devastadoras consecuencias que tiene para el medio ambiente y, por lo tanto, para la humanidad.
El decrecimiento también apunta a que, en los países empobrecidos, el decrecimiento no es ni necesario ni aconsejable, ya que la mayoría de las personas no han llegado al límite de carga de la biósfera. Esto no quiere decir que la solución sea el crecimiento ilimitado, sino que estos países deberían desarrollarse evitando cometer el error de seguir el camino asumido hasta hoy por las sociedades opulentas. Sin embargo, esto sería negarle al Sur Global la posibilidad de equivocarse tal y como lo ha hecho el Norte Global.
A diferencia de las nombradas “3erres” de acción social ecológica… Serge Latouche nos indica 8 “erres” . Éstas pueden ser una buena guía para que el Sur Global consiga cubrir sus necesidades básicas dentro del paradigma del decrecimiento y a su vez, el Norte Global decrezca.
Para entender mejor qué supone el decrecimiento, Serge Latouchedescribe las ‘8 R’ del decrecimiento sereno, amable y sostenible: reevaluar, reconceptualizar, reestructurar, redistribuir, relocalizar, reducir, reutilizar y reciclar.
Reducir: Reducir la producción y el consumo de bienes es imprescindible para dejar de explotar los recursos naturales de la tierra y contaminar. Esto no significa que el decrecimiento sea equivalente al crecimiento negativo del PIB. Esta reducción no se limita simplemente a bienes materiales, también traslados que suponen grandes gastos de energía.
– Reevaluación: Reevaluar los valores imperantes actualmente es una de las bases necesarias para cambiar el ideal del crecimiento. Serge Latouche hace un llamamiento a “descolonizar el imaginario del crecimiento”
Reconceptualizar: Para hacer cambios en la sociedad es necesario definir o redefinir nuevos conceptos o redefinir los existentes.
Reestructuración: Para que las dos últimas “R” tuviesen un efecto práctico, es necesario adaptar o reestructurar el aparato de producción y las relaciones sociales en función del cambio de valores.
Redistribución: La redistribución es una estrategia necesaria para lograr además de un decrecimiento sostenible, un reparto justo de bienes.
Relocalizar: Significa volver a la producción local para evitar el gran gasto energético que el transporte de mercancía supone.
Reutilizar: La obsolescencia programada de gran parte de aparatos electrónicos es el principal impedimento para reutilizarlos. Sin embargo, alargar la vida de los bienes de consumo lo máximo posible.
Reciclar: Lo que ya no se pueda reutilizar, por lo menos se podrá reciclar.
Sin duda alguna, las medidas recomendables para reducir los efectos medioambientales que causa nuestro sistema actual no va de la mano con la idea del capitalismo verde y sus estrategias de marketing.
Muchas gracias a Alicia Álvarez Gracia por su colaboración, y compartir con Tidus Coop. su visión y enfoque para lo que debería ser realmente un desarrollo sostenible.
“Ningún país ni sociedad es pobre. Nos empobrecen sistemas opresores”
– Tidus Coop. –
Y tras la lectura de este artículo, evidenciamos que el mejor ejemplo de “sistema opresor” es el mismo sistema capitalista.

https://tiduscoop.wordpress.com/2018/07/16/capitalismo-verde-solucion-al-colapso-medioambiental-o-parte-del-problema-una-perspectiva-decrecentista/


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