sábado, 20 de mayo de 2017

Colombia. ¿Una paz con feminicidios?

Por Colombia Informa

Todos los días los medios hegemónicos desinforman sobre los asesinatos de mujeres en el país y las múltiples violencias que se ejercen contra ellas.
 
Los feminicidios son invisibilizados y presentados como situaciones triviales en las que se evidencian algunas cifras simples, que no profundizan en las causas estructurales de estos crímenes, mientras la gravedad de estas violencias sistemáticas en Colombia es cada vez más grande.
Este manejo de la “información”, revictimiza a las mujeres y a sus familiares, pues legitima y reproduce modelos de pensamiento y discursos patriarcales, con argumentos religiosos y moralistas que culpan a las mujeres y justifican las distintas formas de violencias que se ejercen sobre ellas y sus cuerpos.
Violaciones, torturas, desapariciones, desplazamientos, acosos sexuales, maltratos en el hogar, el trabajo y el ámbito económico conducen al feminicidio. Crímenes que han sido naturalizados por algunos sectores de la sociedad, a los cuales, en medio del enredo de los números y las estadísticas, se les ha restado progresivamente la humanidad, la sensibilidad y la indignación. En el país parece normal que las parejas, exparejas y familiares maten a las mujeres de diversas formas.
Solo han transcurrido cinco meses del 2017 y las cifras de feminicidios son alarmantes. Según los últimos reportes del Instituto Nacional de Medicina Legal se han registrado, aproximadamente, 204 casos de mujeres asesinadas en función de su género. Además, muchas de estas mujeres representaban papeles fundamentales en sus comunidades como lideresas de organizaciones sociales, lideresas comunitarias, docentes, reclamantes de tierras y defensoras de derechos humanos.
Hay que tener en cuenta que el número de feminicidios reportados por Medicina Legal corresponde únicamente a los casos que han sido denunciados y tipificados como tal. Los otros tantos casos en los que se ha atentado contra la vida de las mujeres han sido tipificados como “crímenes pasionales” por agentes de la Policía y de la rama judicial, lo que lleva a interpretar que también son casos de feminicidio. La otra gran cifra corresponde a los que no han sido reportados.
Asimismo, estos subregistros no tienen tampoco en cuenta los asesinatos contra mujeres transgénero, travestis o transexuales, a pesar de que ellas también son mujeres y, por lo tanto, sus feminicidios deberían debieran ser tipificados así y ser juzgados bajo las disposiciones de la Ley Rosa Elvira Cely.
Preocupación de los movimientos feministas en el país
La Ley Rosa Elvira Cely, o Ley 1761, tipifica el feminicidio como un delito autónomo y da cuenta de que el Estado reconoce que en Colombia las mujeres son asesinadas por su condición de mujeres. A pesar de que fue aprobada en Julio de 2015, hasta el momento solo han sido emitidas 53 sentencias condenatorias y los 151 casos restantes ni siquiera han entrado en etapa de indagación. La burocracia de las instituciones sigue obstaculizando el ejercicio de la exigencia de derechos y justicia, así como revictimizando a los familiares de las víctimas, quienes en el marco del duelo deben enfrentarse a tratos indignos por parte de estas entidades.
Si en las ciudades, donde supuestamente están todas las instituciones de protección más visibles, se presentan estas vulneraciones de derechos; en los espacios rurales las rutas de denuncia y exigencia se hacen impensables. Allí no solo los feminicidios son una constante sino que las amenazas, violaciones, desapariciones y desplazamientos forzados contra niñas, jóvenes y adultas, por parte de grupos armados, vienen destruyendo los tejidos comunitarios.

En la guerra los cuerpos de las mujeres son otro territorio a ocupar
Desde el pasado lunes 15 de mayo, en varios municipios del departamento del Valle, se ha difundido un audio en el que las Autodefensas Gaitanistas de Colombia advierten bajo amenaza que: “todas las niñas de 15 años que nos encontremos en la calle, las vamos a violar (…) así que padres de familia estén muy pilosos con esas peladas porque todas las que encontremos en la calle las vamos a violar y las vamos a matar hijueputa”. Organizaciones y colectivos feministas del Valle pusieron en conocimiento de las autoridades este audio, pero estas dicen que no han dado con los autores de la amenaza y que “se puede tratar de una falsa alarma”.
Según el registro de la Red Nacional de Información – Unidad de Víctimas con corte al 1 de Abril de 2017- 2.422 mujeres han sido despojadas forzosamente de sus tierras, 76.814 están desaparecidas, 4.051 han sido torturadas, 17.421 han visto vulnerada su libertad e integridad sexual, 39.599 han sido afectadas por actos terroristas y 176.173 están amenazadas. Este reporte da cuenta de la grave situación de vulnerabilidad de las mujeres en Colombia, así como del alto grado de impunidad estatal. Día a día estas cifras aumentan incluso en un escenario de posconflicto que sigue hablando de una paz estable y duradera.

CI CG/DM/18/5/17/18:00

viernes, 19 de mayo de 2017

Denuncian LGTBfobia en la Universidad del Opus por parte de profesores y en material didáctico


Por Ahotsa
Aunque algunas de las respuestas tenían un tono insultante hacia la organización que impulsaba la encuesta o al colectivo LGTB, otras muchas ofrecían datos que demuestran la fobia de algunos profesores y estamentos de la Universidad del Opus Dei en Nafarroa hacia estas personas. En la misma encuesta también se refieren contenidos homófobos en los materiales didácticos que se utilizan en la Universidad privada.Denuncian LGTBfobia en la Universidad del Opus por parte de profesores y en material didácticoEl sindicato Voz Estudiantil ha elaborado una encuesta anónima vía internet con motivo del Día Internacional contra la LGTBfobia.
Según esta encuesta, en la Universidad hay actitudes que van desde ignorar la existencia del colectivo LGTB hasta otras mucho más agresivas hacia estas personas tildándolas de enfermas o diciendo que las relaciones entre personas del mismo sexo son “antinatura”. Lo grave es que se acusa a varios profesores de realizar declaraciones de este tipo en clase, e incluso se denuncia que un profesor trató de averiguar la orientación sexual de una alumna preguntando a sus compañeras.
También se advierte de situaciones en las que alumnos han propuesto tratar en diferentes trabajos temática LGTB y que han sido censurados o reprendidos por el profesor o profesora de turno. Además, se denuncian a docentes concretos por supuestas actitudes homófobas o machistas.
Como se ha indicado anteriormente, en la encuesta se han recogido quejas por la existencia de material didáctico LGTBfobo. En concreto, advierten de la existencia de textos en los que se tilda la homosexualidad como “una aberración o vicio” o de que se estudie la homosexualidad como una enfermedad en una asignatura de Psicología.
http://ahotsa.info/edukia/denuncian-lgtbfobia-en-la-universidad-del-opus-por-parte-de-profesores-y-en-material-didactico

Si eva levantara la cabeza


Por Carlo Frabetti
arta abierta a Alfonso Sastre en el décimo aniversario de la muerte de Eva Forest.
Por Carlo Frabetti
Querido Alfonso:
Hace ya diez años que Eva nos dejó, viudo a ti y huérfanos a muchas y muchos, aunque, como dijiste en su funeral, siga aquí, luchando a nuestro lado y alentándonos con su ejemplo vivo.
Han pasado muchas cosas en esta última década, y no todas buenas, y a menudo me pregunto qué diría Eva de la situación actual. Otros amigos y camaradas inolvidables nos han dejado, algunos muy prematuramente: Quintín Cabrera, Vicente Romano, Hugo Chávez, Fidel Castro… Y otros de cuyos nombres no quiero acordarme nos han dejado de una manera menos dolorosa pero más lamentable, cansados de nadar a contracorriente y dejándose arrastrar por el río que nos lleva, como si el miedo o la comodidad les hubieran hecho olvidar adónde nos lleva ese río (que algunos llaman sistema y nosotros llamamos capitalismo, que es su nombre verdadero y brutal). Si Eva levantara la cabeza se apenaría por las muertes y las deserciones, y diría, una vez más, ante el penoso espectáculo de nuestro circo político-mediático, que “sería de reír si no fuera de llorar”; pero se alegraría al ver que sus tres patrias (Euskal Herria, Catalunya y Cuba) siguen luchando contra viento y marea por su independencia y su identidad.
Nunca olvidaré mi última conversación con Eva, un par de días antes de su muerte. “Estoy en mi mejor momento”, me dijo con convicción. Que una persona de ochenta años, en pleno uso de sus facultades, pueda decir algo así, es el balance más positivo y alentador que cabe hacer de toda una vida de lucha, así como el argumento más contundente a favor de esa misma lucha, una lucha que fortalece sin cesar a quienes perseveran en ella y los hace crecer cada día. “Claro que estás en tu mejor momento -le dije sin sospechar que aquella sería nuestra última conversación-, puesto que este momento es el resultado de todos los anteriores: estás mejor cada día porque cada día eres mejor”.
Hablamos poco últimamente tú y yo, querido Alfonso, y nos vemos todavía menos: nunca fuimos muy sociables y nos hemos vuelto dos viejos solitarios; pero sé que tú también, y por la misma razón que Eva, estás en tu mejor momento, en lo que a fortaleza moral e intelectual se refiere, aunque tus circunstancias no sean las más favorables desde que ella nos dejó. Sigue guiándonos, maestro, sigue alentándonos con tu ejemplo de lucidez, integridad y coraje, Sastrecillo Valiente. Si Eva levantara la cabeza tendría muchos y muy buenos motivos para preocuparse, tal como están las cosas; pero ver que en todos estos años no has dado ni un paso atrás, como dicen nuestros compañeros cubanos, la habría llenado de alegría y de orgullo. Como me llena a mí de alegría y de orgullo poder llamarte camarada y amigo.
Hasta siempre, querido Alfonso, hasta la victoria siempre. Esa victoria que, gracias a personas como Eva y como tú, está un poco más cerca.

jueves, 18 de mayo de 2017

El Estado Español retrocede en la defensa de los derechos LGTBI

 Por Kaos. LGTBI
Cae hasta la novena posición en el índice europeo anual, el puesto más bajo desde que se creó este ranking hace siete años. La “inacción del Gobierno” pone en riesgo el avance de los derechos LGTBI en España, denuncian desde las asociaciones.
 Hasta hace unos años, España era uno de los referentes en la lucha por los derechos de las personas LGTBI en Europa. Desde 2015, sin embargo, su influencia se ha ido perdiendo y otros países, como Noruega y Reino Unido, han tomado su puesto. España es ahora novena en elranking que cada año elabora la organización internacional ILGA EuropaSe trata de la peor posición desde que esta clasificación se comenzó a elaborar en 2010, con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia que se celebra este 17 de mayo. El primer puesto del índice lo vuelve a ocupar Malta. En el extremo contrario, se sitúan Armenia, Rusia y, como país menos respetuoso en Europa de los derechos de las personas LGTBI, se encuentra Azerbaiyán.“La discriminación por identidad de género y orientación sexual es el principal motivo de acoso escolar y se reproduce en los ámbitos laborales y sanitarios. Las agresiones a personas LGTBI no cesan: en 2016 y solo en la Comunidad de Madrid, se registraron más de 230. Además, hay quienes no se sienten empoderados para denunciar estos ataques”. 
Cae hasta la novena posición en el índice europeo anual, el puesto más bajo desde que se creó este ranking hace siete años.
La “inacción del Gobierno” pone en riesgo el avance de los derechos LGTBI en España, denuncian desde las asociaciones.

“Sin duda es debido a la inacción del Gobierno central. La única razón por la que seguimos manteniéndonos en el top ten es gracias a que varias comunidades autónomas están aprobando legislaciones específicas. De no ser por ello, habríamos dejado de ser una referencia”, explica Jesús Generelo, presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB).
Según Rubén López, responsable de Derechos Humanos de FELGTB, “mientras que el resto de países de nuestro entorno avanzan, España se ha quedado anclada, ignorando así las graves violaciones de derechos humanos que todavía sufrimos las personas LGTBI”. En este sentido, desde la organización consideran que la aprobación de la Ley de Igualdad LGTBI, registrada el 4 de mayo en el Congreso por Unidos Podemos y en la que decenas de colectivos llevan trabajando años, haría que España remontase en esta lucha

Hacia una ley que proteja la diversidad sexual, de género y familiar

Pasar de una “igualdad simbólica” —la que representan el matrimonio igualitario y la normativa sobre identidad de género de 2007— a una “igualdad real”, en palabras de Jesús Generelo, es precisamente el objetivo de la Ley LGTBI, que se encuentra ahora mismo en plena tramitación parlamentaria después de que todos los partidos diesen luz verde al proyecto.
Para llegar a este punto, se han dado dos principales circunstancias. “Un tejido asociativo potente y con personas muy formadas, que tienen claras su reivindicaciones, ha confluido con el impulso europeo que se está dando a las problemáticas de las personas LGTBI”, resalta Laia Serra, abogada del Observatori Contra l’Homofòbia de Catalunya y que ha participado en la redacción de la ley.
A nivel autonómico, territorios como Cataluña, Madrid, Extremadura, Navarra o Andalucía ya han aprobado normativas para garantizar los derechos de personas gais, lesbianas, transgénero, bisexuales e intersexuales y para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia. “Que hubiera un vacío a nivel estatal no se podía alargar mucho más”, apunta Serra.
Leyes, todas ellas, “de carácter preventivo y formativo”, como explica Generelo, pero que ven limitado su ámbito de actuación. “Es necesario unificar y poner un suelo básico de defensa de los derechos fundamentales en todas las Comunidades Autónomas. Ahora, una persona trans no es tratada como enferma en un pueblo, pero sí puede serlo si se va al de al lado”, incide el presidente de la FELGTB.
¿Por qué es necesaria esta ley? Para Generelo, “la discriminación por identidad de género y orientación sexual es el principal motivo de acoso escolar y se reproduce en los ámbitos laborales y sanitarios. Las agresiones a personas LGTBI no cesan: en 2016 y solo en la Comunidad de Madrid, se registraron más de 230. Además, hay quienes no se sienten empoderados para denunciar estos ataques”. Serra apunta a la necesidad de abordar el terreno específico de las personas intersex y la violencia intragénero. De aprobarse la Ley, ambas cuestiones entrarían por primera vez en la legislación española.

miércoles, 17 de mayo de 2017

La ONU exige a Argentina poner freno a la persecución de travestis y trans

Por Agencia Presentes
Otro de los puntos centrales a los que se refiere el Comité son las requisas vejatorias de personas travestis y trans en la calle y en las comisarías, que está prohibidas.
Después de la presentación enviada desde la organización OTRANS Argentina, el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas (CAT por sus siglas en inglés) redactó una serie de observaciones donde expresó su gran preocupación por las detenciones por motivos de discriminación de personas travestis y trans afrodescendientes y migrantes de otros países latinoamericanos.El Comité contra la Tortura de la ONU expresó preocupación por la persecución a mujeres migrantes travestis y trans en Argentina por parte de las fuerzas de seguridad, particularmente en la Provincia de Buenos Aires. Así lo expresó en una parte de su informe sobre detenciones y malos tratos. 

Amores de mujer sin fronteras: ser lesbiana en Oriente Próximo

LGTB & Feminismo en Oriente Próximo


Publico.es

Sobre la odisea vivida por el amor de dos mujeres: la argentina Jimena y la dubaití Shaza, por el hecho de ser mujeres y amarse.

La odisea vivida por la argentina Jimena y la dubaití Shaza, dos mujeres que decidieron defender con firmeza su amor y su relación ante el reaccionario sistema patriarcal, pone en evidencia la profunda falta de derechos de las mujeres sobre su propia vida: a Shaza no sólo se le negaban estar con su amada sino que la iban a casar con un hombre, que para más inri ni conocía.

La oposición milenaria de los estados y de los hombres (algunos, “enviados de Dios”) a la homosexualidad femenina tiene sus raíces en:
  • La escasez de mujeres a causa de muertes en las guerras tribales, por la insuficiencia de alimentos (eran las últimas en recibirlos), matrimonios y partos prematuros, y otros tipos de maltrato. 
  • Las políticas pronatalistas: a menor población y la necesidad de aumentarla, mayor control y presión sobre el cuerpo de la mujer. 
  • El “honor” público del varón, representado por la actitud de la mujer; el libre ejercicio de su sexualidad ha sido calificado, como mínimo, de libertinaje. Los crímenes de honor cometidos por los varones de la familia y por motivos exclusivamente sexuales, arrancan la vida de miles de mujeres y niñas paquistaníes, jordanas, palestinas y kurdas. 
  • Impedir que con su desafío desmonten el sistema de privilegios de los hombres. 
  • Evitar que cuestionen el orden binario divino fundado en su primera fase en el “hombre” y la “mujer”, y en la segunda en la aniquilación de la “mujer” para construir en su lugar los conceptos de “esposa” y “madre”. 
  • El control de quienes ostentan el poder sobre los genitales de las personas ha sido imprescindible para los proyectos totalitaristas, religioso o laico, colectivo o de ejercido en el hogar. 
  •  Castigar a quienes pretenden transgredir el chollo del orden natural; pues el Todopoderoso ha indicado que ha creado a la mujer para servir al hombre (Corán, 30:21, y Biblia-Génesis II: 18 y 22) y a él mismo y no para ser feliz ella.
¿Acaso no hay hombres?

En uno de sus cuentos de Mil y Una Noches, narra Sherezade (“La Dama del Pueblo” en persa) la historia de una enigmática joven de El Cairo que cada día iba al mercado, compraba manjares y vino y regresaba feliz a casa. La angustia de la curiosidad provocó a uno de los vendedores que decide seguirla para descubrir el misterio: mira desde un ventanuco de su casa y ve a un oso haciendo el amor con la joven, “cociéndola en sus brazos mientras ella le otorgaba cuanto de más fino y delicado otorga la mujer al hombre…luego, descansó un instante, y la volvió a poseer hasta diez veces seguidas, hasta que cayeron ambos desvanecidos”.

Estupefacto, el fisgón aprovechando la indefensión del oso, invade su intimidad para matarle de un cuchillazo. “¿Acaso no hay hombres, para que recurras a semejante procedimiento?”, pregunta a la aterrorizada muchacha. Un cuento que une varias denuncias contra el pisoteo impune a los derechos más elementales de la mujer, con el fin de salvar el poder y la hombría colectiva masculina. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

Hoy aquel individuo hubiera matado a la muchacha y hubiera vendido al oso a un hombre rico árabe o europeo, quienes lo hubieran exhibido enjaulado en su gran mansión.

Ser lesbiana en Oriente Próximo

Las actividades sexuales fuera del matrimonio heterosexual no siempre han estado perseguidas en esta zona del mundo. En Irán del siglo XVI, por ejemplo, había burdeles masculinos legales que contrataban a los maricas (deformación fonéticas de nairica término persa para “joven imberbe”) para atender a los clientes, y en 1974 incluso se celebró una gran boda gay en Teherán entre un diseñador de moda e hijo de un militar.

Las mujeres lesbianas, en este clima, podían vivir su vida discretamente, sin ser objeto de persecución. Los motivos eran varios:
  • A los hombres no se les ocurría que una mujer fuese capaz de menospreciarles de este modo. Era contrario a la literatura religiosa aprendida que señalaba a la mujer como la reencarnación de la tentación sexual diabólica, y poseedora de una insaciable sed de sexo con los hombres. Enseñar a las niñas desde pequeñas a reprimir sus emociones (y el velo tiene un determinante papel en ello), inculcarles conceptos de decencia, vergüenza, etc., y prepararles para ser buena esposa, formaba parte de la estrategia de domar los instintos rebeldes de infancia y entrenarles para jugar su rol “natural”. 
  • Los hombres ven rivales a otros hombres, y no sospechaban que una mujer (un ser inferior) se atreviera o consiguiera ocupar su lugar. 
  • Las “caricias” entre dos mujeres no eran consideradas relaciones sexuales “completas” que sólo pueden ser realizadas por el hombre. 
  • Se creía que el amor entre mujeres era una “enfermedad mental transitoria”, que se les pasaría una vez que tengan un buen macho a su lado. 
Así, las lesbianas de Oriente Próximo han podido sobrevivir, incluso compartiendo piso sin levantar sospechas, aunque el precio de esta “ventaja” haya sido negándoles el derecho a la visibilidad. Con el avance de la extremaderecha religiosa en la región a partir de 1978 patrocinada por EEUU en el marco de la Guerra fría, el control sobre la sexualidad de los ciudadanos se convirtió en una política en mano de los mandatarios para someterlos: enemigos del lema de “haz el amor no la guerra”, han prohibido cualquier manifestación de amor, alegría y felicidad, haciendo apología a la muerte, violencia y guerra.

En Arabia Saudí e Irán las lesbianas son castigadas con 75 latigazos, y la pena de muerte en caso de reincidencia por cuarta vez, como manda la Sharia. Los ayatolás ofrecen a los homosexuales la posibilidad de cambiar de sexo, costeado en parte por la Fundación Jomeini. La rígida segregación sexual entre hombres y mujeres (desde la escuela primaria, hasta en los autobuses) y la imposición de una moral hipócrita y antinatural a los ciudadanos han hecho que estar con una mujer sea una alternativa provisional a una relación heterosexual para muchas adolecentes. En Israel, a pesar de que algunos derechos de la comunidad LGBT ha sido reconocido, las mujeres en general sufren el peso de religión y del dominio de los rabinos. En Turquía, Jordania, Bahréin, Irak y Líbano, la homosexualidad no es ilegal, aunque tampoco está protegida. Los países árabes del Golfo Pérsico encarcelan a los hombres y mujeres homosexuales pobres (sobre todo inmigrantes), mientras los ricos cuentan con espacios seguros en hoteles de lujo.

En Qatar y Afganistán a cualquiera que ejerza una modalidad de sexo extraconyugal. Situaciones que contrastan con la de Indonesia, que recibió el Islam tarde y sin guerra, donde se respeta la presencia de las Tombois “marimachos” – mujeres que en la calle actúan como hombre y en casa como mujer-, con el objetivo de reconciliar los dos lados de la divinidad. En éste país los LGTB, de momento y ante la mirada atenta de un integrismo ascendente, cuentan con sus organizaciones y espacios para reunirse. La represión político-religiosa ha dividido a las mujeres homosexuales en dos principales grupos, pasando por alto el dualismo maniqueo de los enfoques constructivista y esencialista sobre el tema:

1) las mujeres de las clases altas que practican el amor y sexo de forma clandestina y discreta, y
2) las que reprimen sus inclinaciones sexuales, por el temor a los castigos de Dios, el Estado y/o la familia.

El Islam al igual que otros credos abrahámicos prohíbe el sexo fuera del matrimonio heterosexual, tranzando una línea roja entre la identidad y roles sexual, impidiendo incluso el travestismo por conducir a la confusión. Para los fundamentalistas se trata de un virus enviado desde el Occidente (dentro de la “ideología de género”) para corromper a sus mujeres decentes y convertirlas en “una cualquiera”, como lo son las europeas.

A pesar de que El Corán no ordena “sed fecundos y multiplicaos” como el objetivo de la unión heterosexual, ni condena explícitamente la homosexualidad, sí que recomienda en el versículo 4: 15-16 encerrar a las mujeres que hayan cometido “inmoralidades” en un cuarto hasta su muerte, mientras ofrece la posibilidad a los hombres con el mismo pecado-delito obtener el perdón si se arrepienten.

La reciente aparición de páginas webs de LTGB religiosas refleja el intento de sus directores de reconciliar la fe con la inclinación sexual, en una dura batalla interior que libran sus miembros, en la que suele ganar la segunda. Foros como Ahwaa o la revista My Kali son de las pocas voces de este colectivo.

El argumento de su “autodefensa” es que son como son por la voluntad del creador que no por vicio. ¿No sería mejor devolver a la religión a su espacio privado y personal en vez de interpretar doctrinas y leyes pertenecientes a sociedades y tiempos concretos de un pasado lejano? colectivo en Oriente Próximo.

Hoy como nunca, el lema de ¡Mujeres de todo el mundo, uníos por vuestros derechos! es imprescindible.

Fuente: http://blogs.publico.es/puntoyseguido/3889/amores-de-mujer-sin-fronteras-ser-lesbiana-en-oriente-proximo

martes, 16 de mayo de 2017

Sexismo en el lenguaje: apuntes básicos

Lenguaje & Feminismo



No son necesarias las @ para incluir a las mujeres. Hay soluciones más creativas para transformar la lengua. Y cuando transformemos el lenguaje transformaremos la realidad.

Parece que fue ayer por lo claro que lo recuerdo pero hace casi treinta años. Sería aproximadamente 1973 y estábamos en una asamblea en la Facultad de Filosofía, en Oviedo. Había mucha gente y mucho alboroto y alguien -un hombre, claro- gritó: ¿Esto es una asamblea o qué cojones es? Otro -un fascista, claro- advirtió: ¡Cuidado con las palabras, que hay señoritas presentes! Fue exactamente así y, por supuesto, la advertencia del fascista se acogió con un cierto regocijo general. Como en aquellos tiempos de fuerte lucha contra la dictadura de Franco las asambleas tenían turnos de palabras interminables, pasó un largo rato de intervenciones diversas.

Al fin, se levantó Begoña -una amiga feminista- y habló: Yo sólo quiero decir una cosa: ¡Cojones! A mí, feminista desde que puedo recordar, aquello me encantó. Sentí que Begoña acababa de devolvernos a todas la voz, la existencia. Éramos de nuevo personas -como ellos- y no “señoritas” y teníamos derecho a la palabra. A todas las palabras. En la lucha por existir, si queríamos ser reconocidas y nombradas en “su” mundo, teníamos que usar “su” lenguaje. Begoña lo acababa de afirmar en voz alta: la lengua también era nuestra.

Cuento esta anécdota para intentar explicar el apasionante proceso, el camino recorrido en estos más de veinticinco años de actuación del movimiento feminista en el tema del sexismo en el lenguaje. Un trayecto en el que supimos que tomar sólo la parte de la lengua que se nos adjudicaba equivalía a aceptar el silencio. En el que también aprendimos, como señala Christiane Olivier, que si utilizamos el lenguaje considerado “universal”, que es el masculino, hablamos contra nosotras mismas.

SILENCIADAS, DESPRECIADAS
En la lucha por esa lengua que nos representara a las mujeres y que enfrentara el sexismo lingüístico, hemos pasado por diferentes etapas. Al principio tratamos tan sólo de detectar el sexismo. Nunca antes lo habíamos notado y en absoluto éramos conscientes de cómo la lengua nos discriminaba. Empezaron a surgir los estudios y los trabajos sobre el tema. Concretamos el sexismo en dos efectos fundamentales: el silencio y el desprecio. Por un lado, el ocultamiento de las mujeres, nuestro silencio, nuestra no existencia. Estábamos escondidas tras los falsos genéricos: ese masculino que, habíamos aprendido en la escuela, “abarca los dos géneros”. Y también estábamos ocultas tras el salto semántico.

Debemos a Álvaro García Meseguer la definición de ese error lingüístico debido al sexismo: ése expresado en aquello de todo el pueblo bajó hacia el río a recibirlos, quedándose en la aldea sólo las mujeres y los niños. Así pues, ¿quién bajó, sólo los varones? Por otro lado estaba el desprecio, el odio hacia las mujeres. Se manifestaba en los duales aparentes (zorro/zorra, gobernante/gobernanta, verdulero/verdulera, frío/fría, etc.), en los vacíos léxicos (víbora, arpía, etc. O caballerosidad, mujeriego, etc.), en los adjetivos, los adverbios, los refranes y frases hechas, etcétera., etc., etc.

SURGEN MIL Y UNA SOLUCIONES
Después de detectar el sexismo en el lenguaje, empezaron a aparecer diferentes recomendaciones para un uso no sexista de la lengua. Desde mediados de los 80 el feminismo avanza en estrategias para combatir tanto el silenciamiento como el desprecio, y se van perfeccionando las soluciones y redactando instrucciones nuevas. Hacia 1994 aparece en España el libro Nombra, elaborado por la Comisión Asesora sobre el Lenguaje del Instituto de la Mujer, verdaderamente clarificador y útil. Las posibilidades que nos plantea son realmente variadas, creativas y diversas.

Frente a los difíciles y continuos dobletes (con o/a, o (a), o-a) nos ofrecen: la utilización de genéricos reales (víctimas, personas, gente, vecindario y no vecinos, pueblo valenciano y no valencianos. También, el recurso a los abstractos (la redacción y no los redactores, la legislación y no los legisladores). También cambios en las formas personales de los verbos o los pronombres (en lugar de En la Prehistoria el hombre vivía... podemos decir los seres humanos, las personas, la gente, las mujeres y los hombres y también En la Prehistoria se vivía... o En la Prehistoria vivíamos...).

Otras veces podemos sustituir el supuesto genérico hombre u hombres por los pronombres nos, nuestro, nuestra, nuestros o nuestras (Es bueno para el bienestar del hombre... sustituido por Es bueno para nuestro bienestar...) Otras veces podemos cambiar el verbo de la tercera a la segunda persona del singular o a la primera del plural sin mencionar el sujeto, o poner el verbo en tercera persona singular precedida por el pronombre se (Se recomienda a los usuarios que utilicen correctamente la tarjeta... sustituido por Recomendamos que utilice su tarjeta correctamente... o Se recomienda un uso correcto de la tarjeta). Están también los cambios del pronombre impersonal (Cuando uno se levanta quedaría Cuando alguien se levanta o Al levantarnos y también cambiaríamos El que tenga pasaporte o Aquellos que quieran... por Quien tenga pasaporte... o Quienes quieran...).

También tenemos recomendaciones para corregir el uso androcéntrico del lenguaje y evitar que se nos nombre a las mujeres como dependientes, complementos, subalternas o propiedades de los hombres (Los nómadas se trasladaban con sus enseres, ganado y mujeres, Se organizaban actividades culturales para las esposas de los congresistas. A las mujeres les concedieron el voto después de la Primera Guerra Mundial), ofreciéndonos múltiples y variadas soluciones. Y así más, mucho más.

LA LENGUA NO ES NEUTRAL 

Entretanto, ya existían dos posturas distintas en el movimiento feminista en torno a estas cuestiones. El planteamiento de quienes opinan que las mujeres debemos apropiarnos del genérico y hacerles a los varones un específico. Por ejemplo: en un centro de enseñanza seríamos -mujeres y hombres- profesores, y si nos referimos a Juan, diríamos profesor varón y de Ana podríamos decir ella es el mejor profesor del instituto. El otro planteamiento es el de las que pensamos que el genérico no es universal. Siguiendo con el ejemplo anterior: ellos y nosotras seríamos el profesorado o las profesoras y profesores. La primera postura se expresa así: Lo genérico, lo neutro, lo universal es patrimonio de todos. Se debe denunciar la falsa universalidad, pero también se ha de reivindicar la participación de las mujeres en lo universal. Nosotras pensamos que no es cierto que lo genérico sea patrimonio común. Los vocablos en masculino no son universales por englobar a las mujeres. Es un hecho que nos excluyen. Se dice que son universales porque lo masculino se ha erigido a lo largo de la historia en la medida de lo humano. Así se confunden los genéricos con los masculinos. Como dice Fanny Rubio: La lengua será neutra pero no es neutral.

QUEREMOS NOMBRAR LA DIFERENCIA 

Además, pensamos así porque queremos nombrar el femenino, nombrar la diferencia. Decir niños y niñas o madres y padres no es una repetición, no es duplicar el lenguaje. Duplicar es hacer una copia igual a otra y éste no es el caso. La diferencia sexual está ya dada, no es la lengua quien la crea. Lo que debe hacer el lenguaje es nombrarla, simplemente nombrarla puesto que existe. No nombrar esta diferencia es no respetar el derecho a la existencia y a la representación de esa existencia en el lenguaje. García Meseguer dice que de una manera simplista las dos posturas se podrían resumir en torno a las recomendaciones de Nombra y a los inconvenientes que trae el seguirlas. A una corriente -en ella me incluyo- nos importarían más las mujeres que el lenguaje, y a la otra corriente le importaría más el lenguaje que las mujeres. Sin embargo, a todos los esfuerzos debemos increíbles avances.

Les debemos las coincidencias y acuerdos en torno a la detección del sexismo y al lugar de las mujeres en el lenguaje, nuestra invisibilidad en los genéricos, la denuncia a los varones acaparando los conceptos de humanidad y de universalidad, la crítica a la invasión del pensamiento androcéntrico y de la cultura patriarcal como referentes y tantos descubrimientos más. Y a todos los esfuerzos debemos extensos análisis de diccionarios, medios de comunicación, textos literarios, lenguaje coloquial y tesis, tesinas, artículos, libros, conferencias, mesas redondas, apasionantes y apasionadas charlas sobre este problema, tanto en la lengua castellana como en otras lenguas.

MUJERES ESCRITORAS: HEROÍNAS MEMORABLES Y OCULTADAS
Más sancionando que el hablar, el escribir para las mujeres ha sido visto como la usurpación de un derecho que no les pertenece y además como una práctica inútil, como lo que no les corresponde. Dice Virginia Woolf: Creo que pasará aún mucho tiempo antes de que una mujer pueda sentarse a escribir un libro sin que surja un fantasma que debe ser asesinado, sin que aparezca la peña contra la que estrellarse. Del libro de Yadira Calvo A la mujer por la palabra, me permito entresacar algunas historias. La de Fanny Burney quemando todos sus originales y poniéndose a hacer labor de punto como penitencia por escribir.

La de Charlotte Brönte poniendo a un lado el manuscrito de Jane Eyre para pelar papas. La de Jane Austen escondiendo los papeles cada vez que entraba alguien por la vergüenza de que la vieran escribir. La de Katherine Anne Porter declarando haber tardado veinte años en escribir una novela. Fui interrumpida por cualquiera que en un momento dado apareció en mi camino. Porter calculaba que sólo había podido emplear un diez por ciento de sus energías en escribir. El otro noventa por ciento lo he usado para poder mantener mi cabeza fuera del agua, decía. Recuerdo esa foto de María Moliner remendando calcetines con un huevo de madera, mientras ésa su ingente obra, Diccionario del uso del castellano iba naciendo entre ollas y coladas.

Leo las quejas de una Katherine Mansfield reprochándole a su marido: Estoy escribiendo pero tú gritas: Son las cinco, ¿dónde está mi té? O el dulce lamento de una cubana del siglo pasado que no firmó sus obras: ¡Cuántas veces lentamente/ con plácida inspiración/ formé una octava en mi mente/ y mi aguja inteligente/remendaba un pantalón! Por eso dijo Virginia Woolf a propósito de la duquesa de Newcastle: Sabía escribir en su juventud. Pero sus hadas, caso de que sobrevivieran, se transformaron en hipopótamos. Otro hecho gravísimo: la atribución de las obras de las mujeres a otros, y en especial a sus maridos. Debe haber sido un fenómeno muy frecuente pues tenemos bastantes referencias.

Desde el artículo publicado en 1866 por Rosalía de Castro Las literatas: carta a Eduarda, en el que la autora advierte de ello, hasta estas palabras de Adela Zamudio, escritora boliviana del siglo XX: Si alguno versos escribe /de alguno esos versos son,/ que ella sólo los suscribe./ (Permitidme que me asombre.)/ Si es alguno no es poeta,/ ¿Por qué tal suposición?/ ¡Porque es hombre! Están también los hechos históricamente comprobados: el célebre caso de María Lejarraga, autora de las obras firmadas por su marido Gregorio Martínez Sierra. Y el hecho de que a Zelda Fitzgerald también fue su marido quien le prohibió publicar su Diario porqué él lo necesitaba para su propio trabajo.

Y el que las primeras obras de Colette aparecieran firmadas con el nombre de su marido, quien incluso cobró el dinero de su venta. Alguien me dirá que voy muy atrás y que la humanidad ha cambiado en los últimos veinte siglos. Pues bien, en el año 2000 y en España sólo un diez por ciento de los libros publicados están escritos por mujeres.

CAMBIAR LA LENGUA CAMBIARÁ LA REALIDAD
No obstante, hay algunas capaces de trepar la cuesta de lo prohibido, de robarle a la vida ese diez por ciento de energía necesario para mantener la cabeza fuera del agua. Y la mantienen. Y escriben. Y se lo editan. Y aquí seguimos todas las demás. Luchando y celebrando los nuevos éxitos, Extendiendo la red para que todas las mujeres de la tierra tengan derecho a la voz, a la palabra. Sabiendo que vemos el mundo a través del cañamazo formado por la lengua y motivadas por la certeza de que el lenguaje sexista, el que hemos aprendido, contribuye a la perpetuación del patriarcado.

Sabiendo también que cuando tengamos una lengua que nos represente cambiará la realidad. Por eso seguimos adelante. Y no dormimos más a las niñas con cuentos de hadas. Les decimos que las niñas buenas van al cielo y las malas van a todas partes. Y que colorín colorado, esta historia no ha acabado.

Fuente: http://www.mujeresenred.net/spip.php?article832