domingo, 18 de febrero de 2018

(Vídeo) Huelga feminista: Yo por ellas, ellas por mí


Por Movimiento Feminista Madrid

Vídeo del Movimiento Feminista de Madrid sobre la huelga feminista internacional del próximo 8 de marzo.
Muchas gracias a la comisión de video que grabó y montó en tiempo exprés esta maravilla.
Más gracias a todas las mujeres que aparece, de aquí y de allá, juntas y entre muchas cada vez más estamos haciendo vibrar el mundo y juntas lo paramos el 8 de Marzo.

Acceso al vídeo


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8 de marzo: ¡paremos los centros de estudio y trabajo!



Por Corriente Roja

Llamamos al conjunto del movimiento estudiantil y a toda la clase trabajadora, a realizar asambleas democráticas en sus lugares de estudio y trabajo para debatir y decidir entre todas y todos, como apoyar esta jornada de lucha estatal.
Por Corriente Roja
8 DE MARZO:DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA
¡PAREMOS LOS CENTROS DE TRABAJO Y DE ESTUDIO!
¡Con toda la clase obrera. Con las y los estudiantes!
Hace más de cien años que se celebró por primera vez el Día Internacional de la mujer trabajadora.Una fecha que nació ligada a la lucha de las obreras, de las trabajadoras explotadas y oprimidas por el capitalismo desde finales del siglo XIX y comienzos del XX. Y aunque el imperialismo a través de la ONU, trató de convertírlo en un día festivo para celebrar los derechos ya conquistados, la realidad es tozuda.
La desigualdad laboral, la precarización, feminización de la miseria y la violencia machista se agrava en todo el mundo, al compás de la crisis capitalista.
El crecimiento de la lucha de las mujeres en respuesta a ello,abre la posibilidad de hacer de este 8 de Marzo una verdadera y gigantesca jornada mundial de lucha, superior a la del pasado año
En el estado español ese ascenso de la lucha de las mujeres, se combina con el crecimiento de las luchas y el descontento social con una “recuperación económica”, que no llega a las y los de abajo.
Sobran razones: la desigualdad y violencia machista en cifras
En el estado español, la brecha salarial, pese a Rajoy y su “realidad paralela”, no disminuye, llegando al 23%. Los planes de igualdad siguen siendo asignatura pendiente en la negociación colectiva.El paro de las mujeres es tres puntos mayor y soportamos el 70% de los contratos a tiempo parcial lo que hace imposible nuestra independencia económica.
La campañas #Metoo, hizo visible lo que la mayoría de las mujeres ya sabemos: que ya sea en el trabajo, en el hogar o en la calle, el machismo y su violencia atormentan la vida cotidiana de las mujeres. Más allá de sus minutos de silencio y de sus pactos de postureo que no van a la raíz del problema y para los que no hay dinero, 56 mujeres volvieron a ser asesinadas por violencia machista el pasado año. Cada ocho horas hay alguna denuncia por violación y el machismo en adolescencia y juventud se dispara, haciendo saltar todas las alarmas
Nuestras pensiones son un 38% más bajas, las ayudas a personas dependientes,están casi paralizadas y el 90% de las cuidadoras somos nosotras. Solo el 21% de los menores de tres años, cuya educación no es ni gratuita ni obligatoria, está escolarizado. El aborto legal en la sanidad pública en las primeras 14 semanas, sigue sin estar garantizado para todas.
La lucha de las mujeres es parte de una lucha más amplia.
Acabar con esta situación exige una pelea que las mujeres trabajadoras no podemos dar solas. Necesitamos derogar las reformas laborables que son las responsables del paro, la precariedad y la brecha salarial que sufrimos. Derogar las reformas de las pensiones y defender un sistema público que garantice pensiones dignas para todas e iguales entre mujeres y hombres.
Hay que parar los recortes y privatización de los servicios públicos. Aumentar de forma drástica el gasto público eneducación para garantizar guarderías públicas de 0 a 3 años y educación en valores de igualdad. En sanidad para asegurar nuestros derechos sexuales y reproductivos. En Dependencia, para hacer responsable al Estado del trabajo de cuidados. Y en políticas de igualdad y presupuestos destinados a la red de prevención, atención y protección contra toda violencia machista.Y no es posible hacerlo sin exigir el no pago a la deuda y sin desobedecer el ajuste al déficit que nos impone la UE. No es posible sin derrotar este gobierno corrupto, machista y al servicio de la burguesía y este régimen que es heredero del franquismo
Hagamos este 8M un gran paro por las mujeres
Este año, varios sindicatos legalizaron la posibilidad de Huelga de 24h el 8M. CCOO y UGT, darán cobertura a un paro de dos horas, lo que es un avance respecto al año pasado. Creemos que es un error que se esté llamando a parar sólo a las mujeres, porque las demandas y reivindicaciones de las mujeres deben ser parte del programa y la lucha de toda la clase obrera y del movimiento estudiantil. Hay posibilidades de convertir este 8M en una gran jornada de lucha, superior al año pasado.
Es una ocasión para reforzar la unidad de todas las luchas donde las mujeres estén a la cabeza y para continuar la movilización contra los ataques que gobierno y patronal continúan haciendo recaer sobre la clase obrera y los sectores más oprimidos dentro de ella. Queremos un 8M grandioso con huelgas, paros y movilizaciones en el Estado Español y en todo el mundo
Desde Corriente Roja, llamamos a todas las organizaciones populares, sindicales, políticas y estudiantiles de clase a ponerse a la tarea de construir este 8 de Marzo. Porque las huelgas hay que construirlas desde abajo y no sólo decretarlas o legalizarlas.
Llamamos al conjunto del movimiento estudiantil y a toda la clase trabajadora, a realizar asambleas democráticas en sus lugares de estudio y trabajo para debatir y decidir entre todas y todos, como apoyar esta jornada de lucha estatal.
Llamamos a los conflictos de mujeres en lucha, a todas las trabajadoras, desempleadas, pensionistas o estudiantes, a sumarse a nuestro cortejo en las manifestaciones convocadas en Madrid, Barcelona o Sevilla. Un cortejo unitario, combativo y de clase donde saldremos a la calle para exigir:
¡Ley urgente por la obligatoriedad de igualdad salarial!
¡Por un sistema público de pensiones dignas e iguales para todos y todas!
¡Derogación de las reformas laborales y de las pensiones!.
¡Ni recortes ni privatización!¡No al pago de la deuda!.
¡Aumento del gasto público:guarderías, centros de día, residencias y atención a la Dependencia.
¡Ni una menos!. Atención, protección y prevención contra toda violencia machista.¡Basta de maltrato institucional!
¡Aborto público, libre y gratuito en la Seguridad social!
-¡Stop homofobia, transfobia y discriminación por orientación sexual!



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sábado, 17 de febrero de 2018

“El feminismo es el sujeto político más potente": mujeres que ganan luchas

Feminismo & Lucha social


Sara Montero
www.cuartopoder.es

* Desde las Kellys hasta las ‘espartanas’ de Coca-Cola en lucha, pasando por las trabajadoras de las residencias de Bizkaia. Ellas lideran las batallas laborales.
* En los últimos años, el feminismo español goza de buena salud y se muestra fuerte después de años de trabajo de las asociaciones para cambiar la mentalidad.
* El próximo 8 de marzo se prepara una huelga general de mujeres. Se pedirán paros en el trabajo, los cuidados y el consumo para reivindicar la igualdad desde todos los flancos

Las ‘Kellys’, las dependientas de Bershka, las trabajadoras de las residencias de Bizkaia… Todas son mujeres que dieron un paso al frente para defender sus puestos de trabajo y la dignidad del resto de sus homólogos. Ellas han liderado muchos movimientos sociales y laborales de los últimos años. Esas trabajadoras, compañeras y madres han salido de la retaguardia para capitanear la pulsión de cambio. Y no piden paso. Como colofón a estos meses de reivindicaciones y de músculo feminista, el próximo 8 de marzo se prepara una huelga que paralice el mundo en el Día Internacional de la Mujer. 

El diccionario estadounidense Merriam-Webster ya ha elegido cuál será la palabra del año: “feminismo”, un término que también resuena en nuestro país. Las españolas salieron de manera masiva el pasado 8 de marzo para pedir que cesen las desigualdades y la violencia de género, la expresión más cruenta del machismo. El juicio de ‘La Manada’ o el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, volvieron a llenar las calles de reivindicaciones. El pasado sábado, un grupo de feministas protagonizaron una manifestación antimilitarista en Bilbao. Los ejemplos son muchos y variados. “El feminismo es el sujeto político más potente que existe en la escena político-social”, recuerda Justa Montero, de Comisión 8 de Marzo.

En el 15M o en movimientos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), las activistas tuvieron un papel muy importante, al igual que en las mareas blancas o las verdes. Las organizaciones feministas han tenido una notable capacidad de influencia en las decisiones políticas de los últimos años. Por ejemplo, pueden apuntarse el tanto de no haber permitido el retroceso de la ley del aborto en 2014 que pretendía el ministro Alberto Ruiz-Gallardón, que acabó dimitiendo. Los años de trabajo intenso producen cambios lentos, pero firmes, lo que desemboca en un sentimiento de lucha y sororidad en todos los campos. Una de las primeras consecuencias es la revalorización de las profesiones asociadas tradicionalmente a las mujeres, como la limpieza o los cuidados. Son sectores que han decidido visibilizar sus problemas y reivindicarse.

Las trabajadoras de las residencia: la revalorización de los cuidados Una de las últimas victorias laborales ha sido la de las trabajadoras de las residencias de Bizkaia que, tras más de un año de movilizaciones, han conseguido subidas salariales, una reducción de jornada y algunos días de descanso. Yolanda Montero, gerocultora y delegada del sindicato ELA, da por ganada la batalla pero no la guerra: “Aún nos queda mejorar el tema de los ratios”. La sociedad vive en un permanente oxímoron en el que se ven atrapadas estas trabajadoras. Por un lado, les confía lo más valioso de una sociedad, a sus abuelos o padres, por otro, las somete a saturación y jornadas difíciles donde la atención personalizada y completa se convierte en una quimera.

La persistencia de estas profesionales hizo que finalmente vencieran, pero Montero cree que sí influyó el hecho de ser mujeres en que el conflicto se alargara tanto. Se convirtió en un pulso: “Pensaban que nos cansaríamos y que no aguantaríamos mucho tiempo”. La gerocultora se queja de que, a pesar de tener una función fundamental en el bienestar de abuelos y seres queridos, a veces las tratan como si su sueldo fuera “el complemento del de tu pareja en casa” o como “marionetas en manos de los sindicatos”. Es decir, como si carecieran de un pensamiento y acción propias. Estaban equivocados.

Las limpiadoras de edificios
Los catálogos de juguetes plagados de niñas con fregonas y planchas y niños con coches y taladros se replican después en la vida de los adultos. Al menos, eso es lo que cuenta Raquel Hijosa, del comité de empresa de Ferroser y representante de CCOO, que trabaja limpiando en un gran hospital madrileño. Su sector es uno de los más feminizados. “Los hombres se encargan de tareas como el abrillantado, sacar la basura o limpiar cristales, mientras nosotras limpiamos las habitaciones. Ahora algunos empiezan a entrar a limpiar también”, explica sobre cómo se reparten las tareas, una división que estas mujeres ya no pueden aceptar más. Entre estos dos trabajos no solo hay un reparto clásico e ilógico de las funciones. Según cuenta esta trabajadora, también se pagan pluses en algunas funciones, que siempre repercuten en ellos. El resultado es que se agranda la brecha salarial entre personas de la misma empresa y el mismo nivel.

Las Kellys 

Las trabajadoras llevan años construyendo puentes frente al vendaval de la crisis y la precariedad. Unas de las primeras en organizarse como colectivo fueron las ‘Kellys’, las camareras de hoteles que se vieron obligadas a reclamar sus machacados derechos. Su esfuerzo destapó una realidad precaria: cobran menos de dos euros por habitación, hacen jornadas interminables y están expuestas a una permanente vulnerabilidad laboral. El primer contacto lo tuvieron por redes sociales y no fue hasta 2016 cuando presentaron su asociación. Hoy tienen una red territorial, han llevado su reivindicación hasta el Parlamento Europeo y han convertido el color verde lima en símbolo inequívoco de combate.

Las trabajadoras de Inditex

Las mujeres protagonizan las luchas y también algunas victorias, incluso cuando se enfrentan al hombre más rico de España. El pasado noviembre, las trabajadoras de Inditex en Pontevedra desconvocaron una huelga después de que la empresa accediera a mejoras salariales y laborales.

 Las madres interinas de Madrid 

Un éxito mucho más modesto consiguió un pequeño conjunto de profesoras interinas en Madrid. Se organizaron mediante un grupo de Facebook porque a sus compañeros sí les pagaban el verano y a ellas se lo negaron. Aunque debía ser un motivo de alegría, ser madres se convirtió en un problema laboral. No llegaban a los 9 meses trabajados que requiere la Comunidad de Madrid para pagar los meses estivales a los funcionarios, después de cogerse los cuatro meses de baja correspondientes. Tenían que elegir entre sus bebés o sus derechos: “Esta diferencia con nuestros compañeros fue una consecuencia directa de la maternidad. Hasta enero de 2017, la paternidad eran de 15 días y ellos sí cumplían con los requisitos para cobrarlo. Al no tener plaza fija, las interinas se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad que los funcionarios. Por ello, cada décima es vital. “Aún estamos peleando para que se nos reconozcan estos cuatro meses como tiempo de servicio y que no nos perjudique en la nota de las futuras oposiciones”, explica una integrante de este colectivo, cuya reivindicación afectaba a “30 o 50 profesoras madrileñas”. A nadie se le escapa que en muchas ocasiones ser mujer perjudica. Tienen un doble peso sobre su espalda: ser trabajadora y madre.

Las espartanas de Coca-Cola en lucha

Ellas no solo son trabajadoras, también son madres, esposas y amigas de aquellos que despiden o rebajan los sueldos. Fue el caso de las ‘espartanas’ de Coca-Cola en lucha, que rompieron el muro que separa el hogar del trabajo cuando los empleados de la fábrica de Fuenlabrada fueron despedidos y readmitidos tras un largo litigio que aún no consideran resuelto. “Cuando una mujer da un paso hacia delante, un hombre no lo da hacia atrás”, explica Gema sobre la importancia de la colectividad en los conflictos. Ellas han dado visibilidad a lo que hay detrás de cada despido: una familia entera. Sus protestas, entrevistas e, incluso, villancicos navideños hacen que la batalla no se olvide.

Hacia una huelga general el próximo 8 de marzo

Cada mes, un grupo de feministas se reúne para diseñar la convocatoria del próximo 8 de marzo. El objetivo será visibilizar qué ocurre cuando las mujeres deciden parar en sus trabajos, universidades o tareas del hogar. “No queríamos plantear únicamente una huelga tradicional, reducida a la laboral. Queremos también parar los cuidados y el consumo”, explica Sara Naila Navacerrada, miembro de la Comisión 8 de marzo de Madrid. La idea es que se detengan mujeres en todas las situaciones, desde las estudiantes hasta las asalariadas, pasando por las amas de casa. El efecto es que se comprenda de una vez qué ocurriría cuando esa compañera que trabaja más, cobra menos y no concilia decide levantarse de su silla y marcharse. Después del éxito de las últimas convocatorias, que desbordan las calles de Madrid y de otras ciudades españolas, las organizadoras se muestran esperanzadas. La comisión es un grupo inclusivo, intergeneracional y plural de mujeres generando ideas para visibilizar la necesidad de igualdad: “El movimiento está más fuerte. Consigue mantenerse de forma regular porque todo lo que nos atraviesa está en lo cotidiano. La violencia la recibimos día a día. Seguimos luchando. Vemos que al final nos están matando, despidiendo o insultando por la calle”, zanja Navacerrada.



Foto: Las trabajadoras de las residencias de Bizkaia celebrando la vistoria sindical. / ELA (web)


Fuente:https://www.cuartopoder.es/sociedad/mujer/2017/12/29/feminismo-luchas-mujeres-kellys-espartanas-cuidadoras/ 


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viernes, 16 de febrero de 2018

Machismo permanente revisable

Machismo & Código Penal
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Miguel Lorente Acosta
www.infolibre.es

Sobre la propuesta del Partido Popular a la pena de prisión permanente revisable que ha presentado para su incorporación al código penal en España.

Ahora resulta que PP no significa Partido Popular, sino Prisión Permanente, al menos es lo que se deduce de la propuesta del Gobierno para seguir alimentando el miedo y la solución conservadora habitual, que pasa por hacer confundir tranquilidad con seguridad, una estrategia muy rentable para mantener la fidelidad de quienes temen a lo divino y a lo humano.

Los partidos conservadores siempre generan la sensación de amenaza a través del discurso del miedo, y luego proponen medidas de control social que tranquilizan para generar la sensación de que hay seguridad. Y cuando están en la oposición hacen lo contrario siguiendo con el recurso al miedo; generan intranquilidad (hablan de los inmigrantes como amenaza, de la juventud incontrolable, de las reivindicaciones sociales como ataque…) y la presentan como inseguridad.

La ampliación de la prisión permanente revisable no es diferente a esa estrategia, aunque sí supera los límites que nos habíamos dado hasta ahora, y refleja el modelo de convivencia que hay en la base de todas estas iniciativas, que es el que debemos cambiar. Son varias las cuestiones que se deducen del planteamiento de la prisión permanente revisable, pero se pueden concretar en cuatro.

1. Instrumentalización de la víctimas. De nuevo se utiliza el dolor de las víctimas para mover a la compasión y conseguir el apoyo a su iniciativa que confunde tranquilidad con seguridad. Ya ocurrió con las víctimas del terrorismo bajo el mensaje de que “cualquiera podía ser víctima de un atentado”, y ahora lo vuelven a hacer al decir que “cualquier niña o joven podría ser Mari Luz, Marta del Castillo, Diana Quer...”.

2. Falacia de la no reinserción.
 La justificación moral de la medida de prisión permanente revisable se establece sobre el argumento de que se trata de criminales que al terminar el cumplimiento de su pena no están rehabilitados, y que pueden volver a delinquir. Y para ello recurren a los casos de violencia machista por su gravedad, proximidad y frecuencia para asegurar un importante apoyo a su decisión.

Se trata de un argumento falaz porque no se puede reinsertar a nadie sin haber aplicado medidas adecuadas para conseguirlo, lo mismo que no se puede curar a una persona sin aplicar el tratamiento necesario, no una serie de medidas aisladas o durante un tiempo insuficiente.

Lo que realmente hace falta es contar con programas de reeducación de calidad desarrollados en la forma y durante el tiempo que requieren los distintos casos, y luego continuarlos fuera de prisión, que es hacia donde hay que legislar para hacerlos viables. Y junto a la reeducación sobre los hechos ocurridos hay que trabajar en la prevención a través de la educación dirigida a erradicar el machismo, que es la principal fuente de violencia social y el factor común fundamental en los crímenes que llevan a la prisión permanente revisable.

3. Carácter punitivo. La inmoralidad de la estrategia planteada, a pesar de que el razonamiento que se utilizó fue que la medida pretende prevenir los nuevos crímenes que pudieran cometer los delincuentes no reinsertados, se descubre al comprobar que ahora incluye delitos por la forma de cometerse, sin nada que ver con la situación de los agresores ni con si se han reinsertado o no. Esta situación demuestra que su objetivo principal es punitivo para tranquilizar sobre el dolor, no preventivo para mejorar la convivencia.

4. Falacia de la prevención. El endurecimiento de las penas, como es la prisión permanente revisable, podrá ser legal, pero no eficaz. No incide en la criminalidad, ni siquiera la pena de muerte lo hace. Pensar que uno de estos criminales actúa pensando que lo van a detener y a condenar, y que por tanto su conducta va a depender de la pena, es no conocer nada de criminalidad.

Este hecho de nuevo demuestra que el objetivo es la confusión y la instrumentalización de las víctimas, al hacer creer que con la prisión permanente revisable se habrían evitado los casos que se toman como ejemplo de la necesidad de la medida, cuando no es cierto. La prisión permanente revisable del asesino de Mari Luz no habría evitado el crimen de Marta del Castillo y la prisión permanente revisable de los asesinos de Marta tampoco habría impedido el asesinato de Diana Quer.

El problema no está sólo en cada uno de los asesinos, sino en los factores comunes a todos ellos que hace que siempre haya un asesino dispuesto a actuar. El objetivo de quienes defienden la prisión permanente revisable no es evitar la criminalidad, sino la de tranquilizar al hacer que unos pocos asesinos paguen mucho mientras otros siguen actuando bajo las mismas circunstancias sociales y culturales que influyeron en que los condenados actuaran en un momento determinado.

La medida no funciona, pero permite que los responsables políticos puedan continuar con el discurso del miedo. El fin último de la política debe ser evitar que haya víctimas, no impedir que unos pocos criminales que supuestamente van a reincidir (sin haber hecho lo suficiente para que no lo hagan), no lo puedan hacer. Y todo mientras otros continuarán o comenzarán a hacerlo en una sociedad que normaliza el uso de la fuerza y la violencia contra quien considera diferente e inferior, pues la condición del poderoso no sólo se entiende como superior, sino que también se ve como mejor.

Y esta construcción está enraizada en el modelo machista de sociedad. Si queremos acabar con la criminalidad hay que trabajar en la prevención a través de la educación, el desarrollo de políticas de integración, la atención y respuesta a los factores y circunstancias de riesgo, la detección y abordaje de problemas y conflictos, una política económica que contribuya a la justicia social, trabajos dignos…

Detrás de ese modelo jerarquizado de poder basado en el abuso de quienes están en posiciones inferiores para acumular más poder, está el machismo, por eso lo que hay que revisar es el machismo permanente que tenemos, y adoptar las medidas necesarias para erradicarlo.
Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2018/02/10/machismo_permanente_revisable_75105_2003.html



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jueves, 15 de febrero de 2018

La batalla feminista en el siglo XXI

Movimiento Feminista & siglo XXI



Editorial Virginia Bolten (Argentina)

Criticas y fortalezas del movimiento feminista del siglo XXI

El movimiento feminista, desde su surgimiento en términos formales en fines del siglo XIX, es marcado por hechos históricos y simbólicos importantes. Un proceso de lucha caracterizado por una radicalidad desde su conformación, en lo cual estuvieron presentes las protestas, las huelgas de hambre y que también costó –y sigue costando– la vida de muchas mujeres.

La lucha por el reconocimiento de la existencia de las mujeres –todas ellas– es el eje central del movimiento, los avances y las conquistas marcaron puntos de inflexión, lo que también permitió la apropiación de la identidad feminista. Un logro, muy probablemente, sin retorno. Más allá de lo reivindicatorio –la lucha por derechos y por igualdad de oportunidades–, las feministas lograron producir su propia reflexión crítica y su propia teoría.

La dinámica con la cual surgen los métodos de intervención y las formulaciones políticas en el movimiento, hace de los feminismos un conjunto potente y de difícil contestación. Por ello, muchas veces, las críticas en contra el movimiento o contra algunas formas más radicalizadas de intervención político-cultural son superficiales, objetivando la descalificación en lugar de dar el debate de fondo. La inserción de los debates feministas en el seno de sociedad genera, como es esperado de cualquier debate amplio, una serie de polémicas. Sin embargo, estas discusiones también afloran el carácter heteropatriarcal en las construcciones de las narrativas hegemónicas.

Así, lo que debería ser un debate saludable con fines de discutir las causas y consecuencias del sistema opresor, termina por reproducir y reafirmar la lógica vigente. El debate se transforma en más una herramienta de violencia en contra las mujeres. Todo esto sería un problema si no fuera por la característica multidialéctica del movimiento asociado a su alto enraizamiento social y activista. El feminismo, tiene su propio antídoto. La reacción a la criminalización y/o intento de descalificar al movimiento es instantánea. La batalla cultural está puesta y hay una nítida construcción de hegemonía feminista en curso. Esta construcción es amenazadora y también es un logro importante, además de evidente.

En los últimos meses, las críticas a los feminismos han tenido un lugar de destaque en muchos medios. La politización del movimiento he sido el punto de mayor crítica por parte de sectores conservadores de la sociedad. El hecho de no poder dar las discusiones genera una frustración por parte de quienes disputan el sentido común desde arriba –y que habitualmente lo ganan por su capacidad de llegada masiva–. Todavía, la batalla en contra los feminismos termina por fortalecer más aún al movimiento, porque devela la debilidad de impulsar una guerra sin sentido en la cual el odio hacia las mujeres salta a cada comentario machista.

El intento de debilitar el movimiento feminista, sin embargo, lo legitima. La reacción frente a la perdida de privilegios y de la exitosa campaña contra-sistémica es natural, una vez que el constante cuestionamiento pone en riesgo las estructuras del poder. Entre los innúmeros desafíos colocados para las feministas del siglo XXI, tal vez lo más importante sea lograr transitar los espacios de animosidad los cuales tienden a ponerse más acentuados a la medida que el movimiento gana más fuerza.


Foto: LATFEM - Marcha del foro feminista contra la OMC, 2017





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martes, 13 de febrero de 2018

Paro Internacional de Mujeres… ¿Cuba?

Paro Internacional de Mujeres… ¿Cuba?


Ailynn Torres Santana
OnCuba


Si nuestro trabajo no importa, produzcan sin nosotras. Esa es, nuevamente, la consigna principal del segundo Paro Internacional de Mujeres, convocado para el próximo 8 de marzo. Los hashtags #HaciaLaHuelgaFeminista y #WomensStrike han comenzado a llenar el ambiente y medios de prensa de todo el mundo dan seguimiento al proceso que comenzó a gestarse en el último mayo.
El primer paro tuvo presencia en los cinco continentes. Este se prevé aún mayor. Setenta países están convocados. En su antesala se discute para qué el paro y cómo hacerlo, se evalúa lo sucedido en 2017, se innovan estrategias, se crean alianzas.
Algunos alegarán que es un sinsentido. En definitiva, nadie ha dicho que el trabajo femenino no importe. ¿Qué mentes enloquecidas forman semejante barullo frente a algo que, al menos en una parte considerable del globo, ya es derecho asegurado? Esa lucha es agua pasada desde que las mujeres tienen derecho al voto, reconocimiento de sus propiedades, presencia en los órganos políticos, en el mercado laboral, en las escuelas y universidades. Dirán.
Quizás otros, desde nuestra orilla del Caribe, reconocerán la legitimidad del empeño. Acto seguido acotarán que, para nuestra suerte, los motivos del paro no tienen que ver con el estado de cosas en la Casa Cuba. Conversaré con unos y otros.
La consigna del Paro invita a pensar sobre el trabajo que las mujeres realizamos y que es invisible en sociedades aparentemente igualitarias. Ese trabajo es invisible para instituciones, políticas públicas, estadísticas y cuentas nacionales. (Con notables excepciones, el trabajo no remunerado, realizado habitualmente por mujeres, no entra en las cuentas del PIB ni en otro indicador económico). La consigna invita a pensar, incluso, que puede ser invisible para nosotras mismas cuando, en lugar de trabajo, lo llamamos deber, moral, amor.
Si las mujeres paramos, ¿qué pasa? La respuesta hay que buscarla en la división sexual del trabajo. Las mujeres trabajamos más en peores condiciones, trabajamos más con menos ingresos, somos más vulnerables a los despidos, tenemos menos activos económicos y más dificultades para la contratación laboral si estamos en edad fértil o pensamos tener hijos.
Seguramente tendremos un acuerdo básico si invito a pensar en la tan nombrada “doble jornada femenina”. Nadie se atrevería a desmentirla. La etiqueta bautiza el hecho de que muchas mujeres realizan una jornada de trabajo asalariado y, además, una jornada de trabajo no remunerado en sus hogares, como cuidadoras. Esa última es poco o nada reconocida y, explícitamente o por omisión, se considera trabajo no productivo. En países de América Latina, las mujeres dedicamos un promedio de 39,13 horas semanales al trabajo no remunerado en los hogares; los hombres, 13,72.
Siguiendo esa línea, según las estadísticas disponibles, casi la mitad de las mujeres cubanas que integran la población en edad laboral no producen. No tienen relación laboral formal en ningún sector productivo o de servicios. Sin embargo, sí producen. Producen fuerza de trabajo –para el mercado laboral capitalista y / o para la Patria socialista, como prefieran. Reproducen la vida en situaciones de escasez aguda y de carencia de infraestructuras públicas de cuidados. En ese grupo también están las mujeres que trabajan solo como cuidadoras durante años y son calificadas, eufemísticamente, como “amas de casa”.
El Paro Internacional de Mujeres denuncia lo anterior; complejiza el concepto de trabajo. Hace lo mismo con la violencia, y evidencia las cargas que soportan las mujeres. Propone que revisemos cómo convivimos, cómo trabajamos, cómo consumimos y cómo cuidamos.
Que sean las mujeres las que paren, mostrará cuáles son los sectores que están más feminizados y el peso que tiene la fuerza de trabajo femenina en la economía de los países. Denunciará, además, el no reconocimiento del trabajo femenino en los espacios “privados”.
La propuesta es un paro de trabajo, consumo y cuidados. Así se interpelará el orden de los lugares de trabajo asalariado, de los hogares, las cocinas, los cuartos, los mercados. De cada casa. El orden que reproduce el trabajo precario y empobrece los márgenes de las ciudades y los campos. El orden que excluye más a las mujeres negras, a las mujeres transexuales, lesbianas, sexualmente diversas. Por tanto, será un nuevo momento donde preguntarnos: ¿Por qué paran las otras mujeres? ¿Por qué yo pararía? ¿Por qué no?
La convocatoria reconoce también que hay trabajos que no pueden parar. Trabajos de cuidados que nadie más puede realizar, trabajos que, de detenerse, resultarán en desempleo seguro cuando es la única fuente de ingresos, por ejemplo. En esos casos, se invita a denunciar justamente los motivos por los cuales no se puede parar.
Las mujeres cubanas, ¿tenemos razones?En 2017 hubo noticia de algunas instituciones cubanas que el 8 de marzo se pronunciaron respecto al Paro Internacional de Mujeres. El Instituto de Filosofía, el Centro Oscar Arnulfo Romero, el Centro Pablo. Mariela Castro, directora del CENESEX, hizo una declaración de solidaridad.
Más allá, el asunto estuvo casi ausente en los medios oficiales y no oficiales. No tuvo prioridad en la madeja de cuestiones que importaron en primer plano.
El 8 de marzo, no obstante, no se pasó por alto. En Cuba la fecha es celebratoria. En 2017 se habló sobre el lugar de las mujeres en la política cubana, en la ciencia, en el ámbito “productivo”. Se mencionaron las opciones recreativas y culturales preparadas para ese día, se destacó la virtud del esfuerzo y la ternura femenina, se destinaron ingentes comentarios a las postales florecidas. Se siguió, en definitiva, el guion que acredita un 8 de marzo local como fecha “de alegría y reconocimiento a las féminas cubanas”.
Con esos gestos se recuerda que la legislación revolucionaria cubana se ha identificado con la promoción de la presencia y equidad de las mujeres en los espacios productivos y de dirección, y que gozamos de derechos aún incumplidos por otros Estados. Entre ellos, el aborto, una licencia de maternidad extensa, una licencia de paternidad que legalmente –no así culturalmente– permite compartir los cuidados tempranos, etcétera. Es cierto que lo anterior es imprescindible para cualquier análisis sobre las mujeres en Cuba.
Se nos recuerda menos –también hay que decirlo– que en nuestro país las mujeres estamos sobrerrepresentadas en los grupos de menores ingresos y en la franja de pobreza; subrepresentadas en el sector no estatal de la economía, que es el que provee mayores ingresos; que tenemos una mayor carga de horas de trabajo en el hogar y en las actividades de cuidado; que el acoso sexual callejerorequiere políticas públicas que lo afronten al igual que los feminicidios y otras formas de violencia; que contamos con una precaria infraestructura de los cuidados; y que el actual proceso de transformaciones está develando desigual empoderamiento entre hombres y mujeres, por ejemplo.
Entonces, ¿tiene sentido pensar en el paro? ¿Este 8 de marzo tendrá la misma discreta resonancia que en 2017?
La Cuba de hoy no es la misma que la de hace un año. Entre los cambios apreciables está una mayor preocupación social por las condiciones de las mujeres.
De marzo pasado a la fecha, los medios oficiales y no oficiales han incluido más contenidos relacionados con las desigualdades de género. Hay evidencia suficiente del cambio. Instituciones no gubernamentales y proyectos ciudadanos avocados a esta cuestión, continuaron ganando presencia pública.
Además, se creó en Cienfuegos el primer gabinete jurídico sobre violencia de género. La fecha de su anuncio coincidió con la comunicación –por primera vez en la prensa estatal– de un caso de feminicidio en esa misma provincia. Se tuvo noticia al menos de otro caso, a través de la denuncia de un colectivo feminista.
También durante este año se ha anunciado que se publicarán los resultados de una encuesta nacional de igualdad de género realizada por el Centro de Estudios de la Mujer en 2016. Y se han presentado fragmentos de estos en espacios públicos.
El año 2017 también registró la creación, consolidación y mayor presencia de grupos, proyectos y organizaciones preocupados por las desigualdades en general y las desigualdades de género en específico. Ese empeño es evidente, también, en publicaciones y debates acerca de derechos, política, cultura, y procesos sociales.
El lapso entre el primer y el segundo Paro Internacional de Mujeres no nos dijo mucho sobre la desprotección del trabajo sexual; la exclusión en base a la orientación sexual; la sexualización de las mujeres en medio de la transformación política y económica; ni sobre la presencia o ausencia de agendas feministas en la institucionalidad política cubana en el actual proceso electoral.
Sin embargo, aún sostengo que estamos en otro lugar. Quizás de mayores y mejores preguntas. Frente a ello, ¿en qué claves los medios abordarán el Paro Internacional de Mujeres? ¿Identificaremos algún camino para acompañar el paro? ¿Pensaremos nuestras razones para parar, o no parar?
Organizadoras de esta huelga han declarado que el objetivo es que “nadie mire para otro lado”. ¿Cuba hacia dónde mirará?


Fuente: http://oncubamagazine.com/columnas/paro-internacional-de-mujeres-cuba/

sábado, 10 de febrero de 2018

Mujeres iraníes & Velo: La segunda ola de la lucha de la mujer iraní contra el velo

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Nazanín Armanian
www.publico.es

‘Dojtaran-e jiyaban-e Engelab’, Las Chicas de la calle de Revolución es el nombre dado a un incipiente amplio movimiento individual de las mujeres iraníes contra la obligatoriedad del velo, iniciado hace un mes, en dicha calle céntrica de Teherán.

La acción de protesta, por la que han sido arrestadas al menos 29 mujeres, consiste en subir a un poste y agitar los velos arrancados atados a un palo. Han sido castigadas a pagar una multa equivalente a 10.000 euros, y una pena de cárcel hasta dos meses. Se trata de la continuación de las campañas del año pasado de ‘Libertades silenciosas’ y ‘Los miércoles blancos’ en las que las mujeres se quitaban el velo o se ponían uno blanco.

Es la primera vez, desde las grandes protestas de los primeros años de la República Islámica (RI) en la década de los ochenta, que la nueva generación de mujeres iraníes, nacida en la teocracia islámica, protesta de forma organizada (vía redes sociales) contra el velo obligatorio, a pesar de severos castigos previstos. Y también es la primera vez que las autoridades rompen el tabú de hablar públicamente de su fracaso en conseguir que las iraníes se sientan encantadas de tapar su cabeza para evitar que los “rayos que se emanan de sus cabellos, provoquen a los hombres”, generando caos social.

Desde instalación hace 39 años, la RI ha recurrido a amenazas, castigos y premiso de toda clase, manipulación religiosa, y gastar millones de euros en la propaganda sobre las bondades del velo a través de una quincena de organismos, y lo único que ha conseguido es poner de manifiesto una mentalidad masculina empapada de obsesiones sexuales oprimidas, y el miedo a la liberación de la mujer.

Hoy, si no fuera por el velo, la RI no tendría ninguna diferencia esencial con la monarquía burguesa y absolutista del Sha. Y esto es justamente uno de los motivos por el que se niega a ceder a la exigencia popular de libre elección de vestimenta. La RI ha enlazado su existencia con el velo. Teme que la mujer se escape de su control, y desmonte el modelo de mujer esclava sexual del esposo y madre de sus hijos, que ha desarrollado, y haga desintegrar la familia, la principal pieza que sostiene la economía de mercado y normaliza las relaciones de dominio.

Irán, el país que prohibió el velo

La prenda islámica que cubre la cabeza de las féminas se había vuelto en una reliquia en el Irán de antes del 1978. Desde finales del siglo XIX, las mujeres y los hombres progresistas iraníes exigían la supresión del velo, como el símbolo del dominio del poderoso clérigo oscurantista, enemigo de la modernidad. Bajo la presión de este movimiento, el rey Reza Pahlavi (1924-1944), un anti clérigo férreo, prohibió en 1935 el velo en el espacio público, a la vez que facilitaba la entrada de una parte de mujeres al mercado de trabajo, las universidades y la política. Con su hijo, El Sha (1944-1978), la prohibición se levantó, aunque la propia dinámica de una sociedad ansiosa de avanzar, arrinconó el pañuelo.

Su dictadura, mientras detenía, torturaba y ejecutaba a las mujeres activistas, sobre todo a las marxistas, empezó a realizar bajo el nombre de la Revolución Blanca, una serie de reformas, como otorgarles el derecho al voto en 1964 (aunque fue en 1946, bajo el gobierno comunista de Azerbaiyán, que las mujeres pudieron votar por primera vez), limitar la poliginia, proteger a los derechos de las madres, elevar la edad nupcial a 16 años, y entregar becas para sus estudios. En 1964 Irán tiene su primera mujer ministra, Farrojru Parsa (ejecutada en 1979 por al RI) y en 1976 un ministerio para Asuntos de Mujer, y una segunda y última ministra que ha tenido Irán desde entonces.
Los mecanismos de someter

El ataque de los hombres con barba llamados ‘Hezbolá’ (Partido de Dios), y armados con ácido, cadenas de hierro, puños americanos, y dagas a las mujeres sin velo empezó a partir del cuarto mes después del inicio de las manifestaciones contra el Sha en 1978. Fueron ellos, los primos de los ‘Cabeza rapadas’ europeos, quienes sustituyeron las consignas iniciales de “Libertad, Justicia social e independencia” por las de “Dios es grande” o “Ya heyab, ya tizab” (o el velo o el ácido) y otras de carácter religioso.

La revolución antiimperialista y democrática de Irán, sucedida en la frontera de la URSS, había sido abortada por una alianza entre los G4 y la extremaderecha anticomunista chiita. El mismo año de 1978, en otros dos países con frontera con la URSS, Afganistán y Polonia, los fundamentalistas religiosos asaltaban a sus gobiernos socialistas, gracias a la CIA y MI6.

Una vez en el poder, la primera medida legal de los ayatolás es anular la Ley de Familia para destruir los logros de un siglo de lucha feminista: la nueva ley “islámica” considera a la mujer una disminuida psíquica por naturaleza y de por vida, necesitada de tener un tutor, además, varón, para realizar infinitas gestiones; bajan la edad nupcial para las mujeres de 16 como a 9 años, legalizan la pedofilia; otorgan al hombre el derecho de tener 4 esposas e infinitas concubinas y arrebatan a las madres la tutoría y la custodia de sus hijos en caso de divorcio, convirtiéndolas en simples “incubadoras” o madres de alquiler.

Luego, ilegalizan las organizaciones feministas, la libertad de elegir la vestimenta (incluso su color, permitiendo solo el negro, marrón, gris y azul marino), el maquillaje, el uso de perfume, zapatos con tacones, zapatillas deportivas (para no poder echarse a correr ante una persecución policial), estar en el mismo espacio de trabajo con los hombres; entrar sin el velo en los hospitales, escuelas, administraciones públicas, cafeterías, hoteles, etc., privándoles de los mínimos derechos de la ciudadanía. Hasta en la Constitución, incluyen el artículo 115, afirmando que el presidente no puede ser mujer.
El castigo a las infractoras del velo obligatorio también ha sido de corte medieval: desde introducir la cabeza en cubos de cucarachas y pegar el velo a sus frentes con chinchetas, hasta golpearles con decenas de latigazos y prisión. Durante el mandato de Ahmadineyad, la policía informaba con orgullo detener cada día y solo en Teherán a un promedio de 150 mujeres por el ‘mal velo’ y abrir expediente para otras 1500. Decenas de mujeres se han quitado la vida por la humillación pública a la que fueron sometidas, y otras como la doctora Zahra Bani Yaghub “fueron suicidadas” la misma noche de su detención en septiembre del 1998.

Las iraníes sin conseguir un reparto justo de las riquezas del país, o libertades políticas (pues, están prohibidos partidos y sindicatos no islámicos), perdieron hasta las libertades personales, al igual que todas las manifestaciones de alegría y felicidad: cada semana anuncian la detención de cientos de personas en fiestas de cumpleaños, una cena, una celebración de la historia preislámica del Irán. El poder sin control corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente y conduce a la actual situación, con una profunda crisis política, social económica y de legitimidad.
Definitivamente, Jomeini que se había disfrazado de Mahoma, el profeta de los árabes del siglo VII, y había confundido de tiempo y del lugar. Dividió la sociedad entre hombres y mujeres o fieles y apóstatas, que no entre ricos y pobres, mientras resucitaba las leyes semitas de lapidación y talión, y latigazo en mano se puso a castigar millones de iraníes desobedientes, aturdidos que pronto se desengañaron: él no representaba la teología islámica de liberación.

El velo ha sido una cortina de humo para ocultar su incapacidad de resolver los problemas heredados de la era del Sha con recetas del medievo. Decenas de miles de mujeres fueron detienen y torturadas, y cientos de ellas condenadas a muerte, entre ellas Maryam Firuz (1913-2008), líder comunista y dirigente de la Organización Democrática de la Mujer Iraní.

Y el velo significa…. 

Sobre la marcha las iraníes descubrimos que el velo no es más que un símbolo del estatus subgénero de la mujer, cuya principal misión es anunciar la entrada de las niñas de 7-8 años en el mercado de matrimonio. A partir de esta edad, se les prohíbe cantar, bailar, soltar una carcajada, jugar con los chicos, hacer deporte y entrar en los espacios de ocio, pisoteando los derechos de la infancia de las niñas. Sin duda, uno de los principales motivos del subdesarrollo de los países ‘musulmanes’ es privar la sociedad del talento, de las capacidades y de la felicidad de la mitad de su población.

La religión debe estar separada del poder. El totalitarismo islámico en Irán ya empieza a mostrar signos de agotamiento.

Cuando una sociedad pierde el miedo, sus gobernantes deben empezar a sentir pánico.


Fuente:http://blogs.publico.es/puntoyseguido/4659/la-segunda-ola-de-la-lucha-de-la-mujer-irani-contra-el-velo/ 



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