RADIO "PONCHOSVERDES.FM"

miércoles, 22 de junio de 2011

La lavandera poeta, Mary Collier (1688?-1762)


El Angelus, Jean-François Millet
Poco o casi nada sabemos de la vida de Mary Collier pero esta lavandera de la Inglaterra del siglo XVIII ha pasado a la historia como la primera mujer de la clase trabajadora que vio publicados sus poemas.

Aprendiendo en casa
Los escasos datos biográficos de Mary Collier los conocemos gracias a ella misma. En el prefacio de su obra Poems on Several Occasions (1762) da alguna información sobre su vida, como su nacimiento en Midhurst, Sussex. Mary era hija de una familia pobre. A pesar de que no pudo estudiar porque pronto tuvo que dedicarse al trabajo en el campo para ayudar a su familia, su padre enseñó a la pequeña a leer.

La lavandera que leía
Primero quedó huérfana de madre y se tuvo que hacer cargo de su padre, al que perdería poco después. Tras la muerte de sus dos progenitores, Mary se trasladó a Petersfield y empezó a trabajar como lavandera, oficio que mantendría hasta los 63 años.

Entre sus compañeros de trabajo, Mary fue un ser extraño que destacaba por su inteligencia y a la que veían leer en sus ratos libres.

Primeras reivindicaciones feministas
La primera obra poética de Mary Collier fue The Woman's Labour (1739), una defensa de la dignidad de la mujer trabajora y una denuncia de las duras condiciones de trabajo de las largas jornadas laborales. Mary puso sobre el papel por primera vez las distintas facetas de la mujer trabajora: en el campo, en su casa como madre y esposa y en casa ajena para conseguir un mínimo salario digno.

The Woman's Labour fue escrito como respuesta a otra obra poética escrita por Stephen Duck, un autor perteneciente también a la clase obrera. Duck había descrito en su poema The Thresher's Labour una imagen peyorativa de la mujer a la que tachaba de vaga y poco trabajadora.

Una fama silenciada
La obra de Mary Collier se hizo relativamente famosa en su tiempo gracias a que fue la propia autora la que costeó su publicación. Se llegaron a publicar tres ediciones y su nombre fue conocido en su ámbito local. Pero la obra de Mary Collier fue silenciada durante varios siglos hasta que a finales del siglo XX fue rescatada del olvido como una de las primeras voces feministas de la clase obrera.

Además de The Woman's Labour, escribió Poems on Several Occasions (1762) y The Poems of Mary Collier (1765).

Cuando Mary Collier dejó su oficio de lavandera se trasladó a una granja en Alton donde siguió trabajando hasta su retiro definitivo a los 70 años. Poco tiempo después, en 1762, moría sola. Mary Collier no se casó nunca. Vivió toda su vida trabajando y plasmando sobre el papel las injusticias sufridas por la mujer trabajadora.

Por Sandra Ferrer

lunes, 20 de junio de 2011

Primera ministra israelí, Golda Meir (1898-1978)


Golda Meir fue la primera mujer en ocupar la presidencia del joven estado de Israel. Mujer luchadora y tenaz, trabajó toda su vida por la defensa de su pueblo y la creación de un estado judío. Sus pasos la llevaron a la presidencia de Israel. Pero su fallida actuación en la fatídica guerra del Yom Kippur, empañó el trabajo de toda una vida de lucha.

La pobreza de su infancia

Golda Mabovitch nació en Kiev, entonces perteneciente al Imperio Ruso, el 3 de mayo de 1898. Golda era la séptima de ocho hijos de una familia tradicionalista judía que vivía en una amenazante pobreza. Su padre Moshé Mabovitch, un humilde carpintero, no pudo evitar ver morir a cinco de sus hijos cuando eran aún unos niños. Además de la pobreza, la familia Mabovitch tuvo que sufrir la creciente oleada de antisemitismo que se empezaba a extender por Europa.

Ante esta situación, Moshé emigró a los Estados Unidos en 1903 dejando en Kiev a su mujer y a sus tres únicas hijas. Poco tiempo después, en 1906, toda la familia se reuniría en Milwaukee, Wisconsin, donde pudieron vivir alejados de la pobreza y las persecuciones.

En la tierra de las oportunidades

Situados en la tierra de las oportunidades, Golda pudo estudiar y dedicarse a su gran pasión, la docencia. Pero sus experiencias en Europa la habían llevado también a querer luchar por la causa sionista, por lo que no dudó en afiliarse al patido político socialista judío.

En la tierra prometida

En 1921, Golda y su prometido Meir Meyerson decidieron emigrar a Palestina, entonces colonia británica. Años después les seguirían el resto de su familia. La pareja vivió cuatro años en el kibutz Merjavia, donde, a pesar de no poder dedicarse a ser profesora de inglés, pasó unos años felices cuidando la tierra de la comunidad judía. No así lo vivió su marido, quien presionó a Golda para marchar a vivir a Jerusalén y tener una existencia mucho más acomodada.

Fue allí donde el matrimonio Meyerson tuvo a sus dos hijos, Menájem y Sara. A pesar de la insistencia de Meir de marchar del kibutz, la pobreza parecía perseguir a la pareja que vivió años de escasez y penurias. La mala situación económica hizo mella en la relación. A pesar de que Golda y Meir nunca se divorciaron oficialmente, terminaron sus vidas separados.

El camino a la presidencia

En 1928, Golda aceptó el cargo de directora de la rama femenina del Histadrut, el movimiento laborista judío de Palestina, y se trasladó con sus hijos a vivir a Tel Aviv. Una de las principales tareas de su nuevo cargo consistió en viajar a los Estados Unidos para recaudar fondos para la causa judía. De vuelta a Palestina, Golda ascendió a delegada del Partido Laborista.

Cuando en 1946 la Segunda Guerra Mundial había terminado y la situación en la colonia inglesa de Palestina se hacía insostenible, tuvo lugar el llamado Sábado Negro. Ante la presión judía en defensa de la independencia, Inglaterra respondió con el arresto masivo de los principales líderes sionistas. El vacío de poder fue ocupado al momento por Golda, quien se convirtió en jefa del departamento de Estado del comité central de la Agencia Judía, la Sojnu.

En su nuevo cargo, Golda protagonizó las negociaciones con Inglaterra para conseguir un plan de Partición de Palestina. El 29 de noviembre de 1947, las Naciones Unidas proclamaban la creación en Palestina de un estado árabe separado de otro judío. Palestina se había liberado de la colonización inglesa, pero empezaría una lucha interminable por el control territorial entre árabes y judíos. Golda Meyerson fue una de los 25 firmantes del acta oficial de creación del estado de Israel, firmada el 14 de mayo de 1948.

Los siguientes años, Golda los pasó viajando por Estados Unidos y Rusia, donde ejerció como primera embajadora de Israel, para recaudar fondos para la inminente guerra con el estado árabe de Palestina.
En 1949, el partido Laborista la eligió como candidata a la primera legislatura del primer parlamento israelí, el Kénset. Al mismo tiempo era elegida ministra de Trabajo y Seguridad Social. Siete años después, cambió la cartera por la de Asuntos Exteriores.
En febrero de 1969, la muerte repentina del primer ministro Levi Eshkol, la encumbró, para sorpresa de la propia Golda Meir, a candidata a la presidencia. Las elecciones posteriores rafiticaron su candidatura. El 17 de marzo de 1969 Golda Meir se convertía en el cuarto primer ministro del estado de Israel, siendo la primera mujer en ocupar el cargo, que mantendría hasta 1974.


Trabajadora incansable
Durante los años como ministra y después como presidenta, Golda Meir no se olvidó de sus orígenes pobres y luchó contra las injusticias sociales. Fue una muy buena representante de su joven estado en el resto del mundo defendiendo la causa sionista. Su trabajo dio a Golda una imagen de luchadora y protectora de su pueblo, quien la llamaba cariñosamente la madre judía.

Un error fatal

En 1973 estallaba la enésima guerra entre árabes e israelíes. La conocida como Guerra de Yom Kipur, se iniciaba el 6 de octubre, día de dicha festividad hebrea, cuando Egipto y Siria lanzaron por sorpresa una ofensiva militar contra Israel.

Israel consiguió hacer frente a la alianza de países árabes pero las negociaciones de paz posteriores dejaron a los judíos en una situación de inferioridad. Los países árabes supieron jugar muy bien la baza del petróleo para imponer sus condiciones.

Los resultados negativos de la guerra llevaron a una campaña de desprestigio contra su primera ministra acusada de no haber previsto el ataque árabe y no haber conseguido una paz favorable para Israel.

Una retirada a tiempo

A pesar de todo, Golda Meir volvió a ganar las elecciones de 1974. Sin embargo, aun con el recuerdo de su mala gestión en la guerra, la primera ministra decidió actuar en consecuencia. El 11 de abril de aquel mismo año, Golda Meir presentaba su dimisión y se retiraba a vivir al kibutz Revivim.

Golda Meir vivió junto a su hija Sara los últimos años de su vida. El 8 de diciembre de 1978, un cáncer terminaba con su vida. Fue enterrada en el panteón de los Grandes de la Patria en el Monte Herzl de Jerusalén.

 Si quieres leer sobre ella 
Mujeres líderes en política: Modelos y prospectiva, Michael Genovese
Género: Ensayo







Por Sandra Ferrer

jueves, 16 de junio de 2011

Impresionismo femenino, Mary Cassatt (1844-1926)


Inspirada en Edgar Degas, Mary Cassatt luchó contra su padre, sus profesores y las convenciones de su época para convertirse en una destacada pintora impresionista. Su obra acercó el movimiento artístico de finales del siglo XIX europeo a los Estados Unidos.

Las trabas familiares y académicas

Mary Stevenson Cassatt nació el 22 de mayo de 1844 en Allegheny City, Pennsylvania, en el seno de una familia acomodada. Su padre era un rico banquero que siempre se opuso a las inclinaciones artísticas de su hija. A pesar de ello, y gracias a la insistencia de Mary, pudo ingresar a la edad de 15 años en la Academia de Bellas Artes de Pennsylvania.

Pero su condición de mujer no ayudó a Mary en la academia y decidió abandonarla cansada del trato condescendiente de sus profesores y compañeros. A partir de ese momento decidió estudiar de manera autodidacta la obra de los grandes artistas. Para ello pudo viajar a Europa en 1866 acompañada de varios familiares, entre ellos su madre. París, Italia, España o Holanda fueron algunos de los destinos de Mary, quien pudo observar, analizar y copiar de primera mano las grandes obras del arte europeo.

El Salón de París

Tras volver por un tiempo a los Estados Unidos, donde expuso algunas de sus obras sin demasiado éxito, Mary retornó a Europa. En 1872 consiguió que una de sus obras fuera expuesta en el Salon de París. Dos años después, el descubrimiento de un cuadro de Edgar Degas en un escaparate cambiaría para siempre su concepción del arte. Sin embargo, Mary continuó sufriendo el rechazo de su obra.


El apoyo de Degas

En 1877, cuando su ánimo empezaba a decaer, tuvo la gran suerte de recibir una exclusiva invitación de Degas. En aquel tiempo, algunos impresionistas empezaban a exponer de manera independiente y el pintor animó a Mary a que expusiera con ellos.

Desde aquel momento y hasta 1886 su obra permaneció ligada al círculo de artistas impresionistas de París.

Cambio de rumbo
A partir de ese momento, su obra empezó a distanciarse de los dictados impresionistas y se acercó a un reflejo más fiel de la realidad. Empezó a realizar sus entrañables recreaciones de escenas domésticas y sus preciosos retratos de madres junto a sus hijos. A pesar de que Mary decidió no casarse nunca y no disfrutó la maternidad, en estos cuadros plasmó con fiel realismo la ternura y el amor maternal.

Durante la última década del siglo XIX la obra de Cassatt empezó a exponerse con éxito en galerías de arte de Nueva York y París.

En 1914, después de sufrir varias enfermedades como la diabetes o el reumatismo, Mary quedó prácticamente ciega de unas cataratas. Esto no le impidió apoyar los movimientos sufragistas que luchaban por los derechos de las mujeres. A ellas donó hasta 18 cuadros.

Su actividad artística empezó a deaer y ya no cogió nunca más el pincel. Mary Cassatt moría el 14 de junio de 1926 en el castillo francés de Beaufresne.

La gran pintora fue enterrada en el mausoleo de Le Mesnil-Théribus, en la Picardía francesa.


 Si quieres leer sobre ella 
Mary Cassatt, Griselda Pollock
En inglés








POR SANDRA FERRER

miércoles, 15 de junio de 2011

El jardín de las delicias, Herrada de Landsberg (1130-1195)


Durante el siglo XII aparecieron en Europa un importante número de mujeres que, al amparo de su vida religiosa, demostraron al mundo que podían escribir y pensar como los filósofos e intelectuales más importantes de la historia. La obra de Herrada de Landsberg es únicamente un libro pero supone una importantísima fuente de información. Su obra enciclopédica, El jardín de las delicias, hizo de esta humilde pero luchadora abadesa, una destacada erudita de su tiempo.

Una noble abadesa
Herrada de Landsberg nació en 1130 en el castillo de Landsberg, en el Bajo Rhin. Hija de una familia de la nobleza alsaciana, pronto tomaría los hábitos como era común en muchas niñas de alta alcurnia. Desde hacía siglos era habitual que las hijas de reyes y nobles fundaran monasterios en los que ellas mismas ingresaban y terminaban siendo abadesas.

A muy temprana edad, Herrada ingresó en la abadía de Hohenburg en los montes Vosgos, cerca de Estrasburgo. En 1167, con 37 años, se convertiría en abadesa, cargo que mantendría hasta su muerte.

Además de ejercer como abadesa, Herrada fue una mujer enérgica que fundó una comunidad de canónigos, otra de monjas y un hospital.

La enciclopedia de Herrada
Aun no se había convertido en abadesa cuando en 1160, y durante diez años, embarcó a las sesenta monjas de su convento en un proyecto intelectual, la creación de un manuscrito de 324 páginas, compendio de todo el saber existente y una historia del mundo1. Con el nombre de Hortus deliciarum (El Jardín de las delicias), el manuscrito recorre las distintas ciencias conocidas ilustradas por más de 300 imágenes.

Actualmente sólo se conserva un calco del manuscrito original. Tras permanecer largo tiempo en la biblioteca municipal de Estrasburgo, un incendio provocado por el asedio de la ciudad durante la guerra franco-prusiana en 1870 lo destruyó.

La obra de Herrada de Landsberg demuestra, una vez más, que una mujer religiosa podía alcanzar las cimas intelectuales2.

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1 y 2. Historia de las mujeres, una historia propia. Bonnie S. Anderson y Judith P. Zinsser. Pág. 213

martes, 14 de junio de 2011

La Unión de Kalmar, Margarita I de Dinamarca (1353-1412)


Margarita I de Dinamarca fue el primer monarca que unió los tres reinos escandinavos bajo una misma corona. La conocida como Unión de Kalmar trajo a Dinamarca, Suecia y Noruega, años de relativa paz y prosperidad.

Una joven reina
Margarita Valdemarsdotter nació en Soborg, Dinamarca en 1353. Era la hija pequeña de los reyes de Dinamarca Valdemar IV y Helvig. Tenía una única hermana, Ingeborg, cuyo nieto sería, con el tiempo, el heredero de Margarita.

Al tener solamente dos hijas, el rey Valdemar inició una política de alianzas matrimoniales para afianzar a su familia en el trono y conseguir nuevos territorios. Así, cuando la pequeña Margarita tenía 7 años, fue comprometida en matrimonio con Haakon de Noruega, 13 años mayor que ella. Haakon VI Magnusson, además de reinar sobre el territorio noruego, era correy de Suecia junto con su padre, Magnus II Eriksson. Por lo tanto, la unión de Margarita y Magnus preconizaba una posible unión de los tres reinos escandinavos.

Con 10 años, y convertida en reina consorte de Noruega, Margarita se trasladó a vivir a la corte de aquel país escandinavo donde fue educada por una institutriz llamada, Marta Ulfsdotter, quien era hija de Santa Brígida de Suecia.

Un hijo, varias coronas
En 1370, cuando Margarita tenía 17 años, dio a luz a su único hijo, Olaf. Al morir el padre de Margarita, el rey danés Valdemar IV en 1375, el pequeño sucedía a su abuelo en el trono de Dinamarca un año después. Al tener solamente 6 años, Margarita se encargó de la educación de su hijo y de la regencia del país.

En 1380, Margarita quedaba viuda y su hijo heredaba una nueva corona, la noruega. Puesto que Olaf seguía siendo un niño, Margarita asumió también la regencia del reino noruego.

Los reinos de Noruega y Dinamarca, con el apoyo de la Liga Hanseática, quedaban entonces unidos bajo el reinado de Olaf y la regencia de su madre.

De regente a reina
Pero la repentina muerte de Olaf cuando solamente tenía 17 años (1387), puso a ambos países en una difícil situación. Pero el gobierno que Margarita había ejercido durante la regencia declinaron la balanza en su favor. Una semana después de la muerte de su hijo, Dinamarca la eligió como reina soberana. Pocos meses después, ya en 1388, eran los noruegos los que concedían su corona a Margarita.

De dos a tres coronas
Una vez afianzada en el poder en Dinamarca y Noruega, Margarita no dudó en reclamar para sí el reino de Suecia, del que había sido reina consorte junto con su marido. Para ello no vaciló en enfrentarse a Alberto III de Mecklemburgo, quien había usurpado el trono sueco. Apoyada por buena parte de la nobleza local, Margarita venció a Alberto en la batalla de Alse, Falköping, el 24 de febrero de 1389.

Margarita trajo a los tres reinos el modelo de monarquía centralizada que otros monarcas europeos habían instaurado en sus reinos. 


La Unión de Kalmar
Su reinado sobre los tres países escandinavos se afinazó con la llamada Unión de Kalmar. El 20 de julio de 1397, los distintos consejos de los tres reinos firmaban este acta de unión que regulaba los límites y el grado de autonomía del gobierno y las leyes de cada uno de los países.

La Unión de Kalmar duraría hasta 1523 dando a Escandinavia un periodo de relativa paz.

El fin de una gran reina
Como Margarita no tenía más hijos y no tenía intención de volverse a casar, nombró como su sucesor a Erik de Pomerania, nieto de su hermana mayor, Ingeborg. Cuando Erik fue nombrado rey de los tres países, Margarita no se retiró del poder y siguió gobernando con mano firme hasta su muerte.

De hecho, Margarita I de Dinamarca encontró la muerte en medio de una campaña en la que reclamaba el condado de Holstein. Era el 28 de octubre de 1412. Tenía 55 años.

Margarita fue enterrada en Soro, pero un año después sus restos fueron trasladados a la catedral de Roskilde, cerca de la capital danesa.

Margarita I de Dinamarca no sólo fue la primera reina que unió los tres países Escandinavos sino que pasó a la historia como una de las gobernantes más importantes de la Edad Media.


Por Sandra Ferrer

lunes, 13 de junio de 2011

Desnudo reivindicativo, Lady Godiva (1040-1080)


"Lady Godiva" (1898), por John Collier (1850-1934)
No es extraño ver en la actualidad mujeres famosas que utilizan el desnudo de su cuerpo para llamar la atención sobre alguna injusticia social o reivindicar alguna cosa. Esto en el siglo XXI. Pero que una mujer del siglo XI, en plena Edad Media, se atreviera a desnudarse por el bien de otros, no era demasiado común, y más bien, algo peligroso. Pero Lady Godiva no dudó en acerlo en favor de los derechos de los súbditos de su esposo.

Un regalo de Dios
Godiva es una latinización del verdadero nombre de la esposa del conde de Chester, Godgifu. Su significado era regalo de Dios. Lady Godiva vivía una vida tranquila al lado de Leofric, quien también era conde de Mercia y señor de Convetry.

El nombre de Lady Godiva aparece en el Liber Eliensis, un libro de la abadía de Ely escrito en el siglo XII. Según este texto, era una joven viuda cuando se casó con Leofric. Ambos aparecen como importantes y generosos benefactores de abadías como la benedictina de Coventry.

Una arriesgada apuesta
Sin embargo, el conde no trataba con demasiada justicia a sus vasallos, a los que oprimía con tributos abusivos. Godiva vio cómo la ambición de su esposo crecía al mismo ritmo que disminuían los ingresos y derechos de sus súbditos. Solidarizada con ellos, pidió al conde que mejorara su situación. La respuesta de Leofric fue que así lo haría si ella aceptaba el reto de pasearse desnuda por las calles de Coventry a lomos de un caballo. Para sorpresa de su esposo, Godiva aceptó.

Tom el mirón
Lady Godiva pidió como única condición que todos los vecinos se encerraran en sus casas y no miraran su osado paseo a caballo. Solamente uno de ellos no cumplió lo establecido. Era Tom, un sastre del pueblo, quien, según la tradición no pudo resistir mirar a su señora desnuda. El sastre Tom fue el origen de la expresión Peeping Tom, el “Mirón Tom”.

Más allá del mito
Cuando Leofric murió en 1057, Lady Godiva se convirtió en dueña de las tierras de su marido. Fue una de las pocas mujeres que mantuvieron sus posesiones tras la conquista de Guillermo de Normandía en 1066. Lady Godiva murió alrededor de 1080 y es probable que fuera enterrada al lado de su marido.

Sea o no cierta la historia de Lady Godiva y su cabalgada desnuda en defensa de sus vasallos, lo cierto es que simboliza la valentía de una mujer en un tiempo oscuro.

domingo, 12 de junio de 2011

Primera dama, Martha Washington (1731-1802)


En vida se la conocía como Lady Washington, pero Martha Dandridge Custis Washington pasó a la historia por ser considerada la primera de una larga lista de primeras damas de los Estados Unidos. A pesar de no aceptar el nombramiento de su segundo marido como presidente del nuevo estado americano, Martha estaría a su lado en la vida privada y en la vida pública, llegando a acompañarlo incluso al campo de batalla.

Joven aristócrata
Martha Dandridge nació el 2 de junio de 1731 en el estado de Virginia. Pertenecía a una familia acomodada. Su padre, propietario de la plantación de Chestnut Grove, se había casado con Frances Jones, con quien había tenido ocho hijos, de los cuales Martha era la mayor.

Tras una infancia feliz, en la que recibió una buena educación, la joven se casó en 1750 con Daniel Parke Custis, un rico propietario de una plantación casi viente años mayor que ella. Instalados en la plantación White House, la pareja tuvo cuatro hijos de los cuales sólo dos llegaron a la edad adulta, Jonh y Martha.

Viuda rica
Siete años más tarde, la muerte de su marido convertía a Martha en una joven viuda de poco más de 25 años. Heredera de una gran fortuna, Martha supo administrar y controlar lo que su marido le había dejado, 17500 acres de tierra y casi 300 esclavos.

Esposa del presidente
Poco tiempo después, el 6 de enero de 1759, Martha volvía a casarse. El afortunado fue un joven coronel, George Washington. Instalados en Mount Vernon, Martha y George pasaron unos años felices cuidando de los dos hijos de Martha y otros familiares, puesto que la pareja nunca tuvo hijos.

Sin embargo, Martha pronto tendría que sufrir la muerte de su hija provocada por una crisis epiléptica y posteriormente la de su hijo, enfermo de tifus.

Cuando estalló la revolución americana, Martha no dudó en seguir a su marido, nombrado Comandante en Jefe del Ejército americano, hasta el campo de batalla.

Cuando en 1798 el Colegio Electoral escogió de manera unánime a George Washington como presidente del nuevo estado confederado, Martha no estaba presente. Se había negado a asistir pues no estaba de acuerdo en la elección de su marido para ese importante cargo.

Primera dama
A pesar de no apoyar la causa de George Washington, Martha, conocida entonces como Lady Washington ejerció un papel destacado y determinante al lado de su marido en Nueva York y Philadelphia, capitales entonces del nuevo estado. Martha iniciaba el camino de las primeras damas norteamericanas.

Retiro en Mount Vernon
En 1797, George Washington dejaba la presidencia de los Estados Unidos. Con gran alegría, Martha pudo regresar con su marido a Mount Vernon, donde vivirían hasta el fin de sus días. Pero aquella existencia tranquila duraría muy poco tiempo. No se habían cumplido dos años de la llegada a Mount Vernon, cuando George Washington moría de una repentina infección.

Viuda de nuevo, Martha se volcó en el cuidado de sus nietos y vivió una vida de piedad hasta su propia muerte, acaecida el 22 de mayo de 1802. 

 Si quieres leer sobre ella 

Página web
http://marthawashington.us/









Por Sandra Ferrer