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martes, 3 de julio de 2018

GÉNERO Y DESCOLONIALIDAD
















































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El trabajo comunal de las mujeres mejora la vida en el Perú altoandino



Mariela Jara
IPS


En la comunidad de Paropucjio varias mujeres se reúnen al lado del fitotoldo que acaban de construir juntas en la parcela de una de ellas, en el municipio de Cusipata, a más de 3.300 metros de altura, en la zona altoandina de Cusco, en Perú. Ellas se emocionan al hablar de la mejoría que este invernadero aportará a la vida de sus familias. Crédito: Mariela Jara/IPS
CUSIPATA, Perú, 25 jun 2018 (IPS) - A más de 3.300 metros de altura sobre el nivel del mar, en el departamento de Cusco, las mujeres le ganan terreno a la infertilidad de los suelos y las heladas para cultivar alimentos orgánicos y recuperar prácticas de trabajo comunitario del Perú incaico como el “ayni” y la “minka”.
“Aquí trabajamos el maíz, el haba y la papa, de esos nos alimentamos y nos olvidamos de las hortalizas, pero ahora vamos a poder sembrar de forma natural nuestro tomate, lechuga, arveja…”, dice a IPS satisfecha María Magdalena Condori, mientras muestra su fitotoldo, un invernadero solar recién instalado tras varias jornadas de trabajo comunal.
Ella vive en la aldea altoandina de Paropucjio, situada a más de 3.300 metros de altura sobre el nivel del mar, en Cusipata, un pequeño distrito (municipio) de menos de 5.000 habitantes.
Aquí, la población subsiste con la pequeña agricultura y la cría de animales de corral, faenas a las que se dedican sobre todo las mujeres, mientras la mayoría de los hombres realizan trabajos remunerados en distritos del área o incluso en la distante ciudad de Cusco, para completar el ingreso familiar.
La ubicación geográfica de Paropucjio influye en la escasa fertilidad de los suelos a lo que se suma la inclemencia del frío, con temperaturas bajo cero. “Aquí las heladas pueden destruir todos nuestros cultivos de la noche a la mañana y nos quedamos sin comer”, comenta Celia Mamani, vecina de Condori.
Una situación similar o peor soportan los otros 11 asentamientos que conforman Cusipata, la mayoría a mayor altura y más aisladas que Paropucjio, que al estar cerca del casco del pueblo es la de mayor número de familias, cerca de 120.
El cambio climático acentúa las duras condiciones en que viven las mujeres y sus familias de estas zonas rurales, en especial de quienes se encuentran más distantes de las ciudades, por tener menos oportunidades de capacitación para enfrentar los nuevos desafíos y cargan con una historia de olvido dentro de las políticas públicas.
“En Paropucjio somos 14 mujeres que vamos a tener nuestro fitotoldo con su módulo de riego por goteo, ahorita vamos cinco. Eso nos da mucha alegría, estamos orgullosas de nuestro trabajo porque podremos aprovechar mejor nuestra tierra”, expresa Rosa Ysabel Mamani durante la jornada que IPS pasó en la comunidad.

El fitotoldo, como se llama aquí al invernadero solar que en otras países andinos denominan carpa solar, permitirá a cada mujer beneficiaria cultivar hortalizas en forma orgánica para el autoconsumo y la venta de sus excedentes en los mercados de Cuisipata y otros distritos cercanos, lo que las tiene muy ilusionadas.
Agricultoras de Paropucjio, en el municipio de Cusipata, a más de 3.300 metros de altura, bromean llamando esqueleto a la estructura de madera del invernadero, con un techo de microfilm especial para temperaturas extremas, que ellas construyen mediante el trabajo colaborativo, en la región andina de Cusco, en Perú. Crédito: Mariela Jara/IPS
Con una gran sonrisa, Mamani señala una estructura de madera de 50 metros cuadrados a la que llama esqueleto y que en unos días más contará con sus mallas laterales y el techo de microfilm, un plástico resistente a las temperaturas extremas y las granizadas.
“Vamos a venir todas las mujeres con nuestros esposos y nuestros hijos y en ayni, como trabajaban nuestros ancestros, vamos a completar el fitotoldo”, explica.
El ayni es una de las formas sociales de trabajo de los incas que se preservan en estas zonas altoandinas, basada en la reciprocidad familiar dentro de la comunidad para construir viviendas, sembrar, cosechar o realizar otras tareas. Al culminar la faena, en retribución, se comparte una comida sustanciosa.
La minka, otra herencia del periodo incaico y conocida también como minga, es similar pero entre las comunidades cuyos pobladores van a apoyar a los de otra en un trabajo, en este caso las mujeres de diferentes aldeas y caseríos que se desplazan para la construcción colectiva de los invernaderos, sobre todo el techo, lo más difícil de instalar.
Formadas en producción y derechos
En total serán 80 las mujeres comuneras de seis distritos rurales altoandinos de Cusco las que se beneficiarán con un fitotoldo y su módulo de riego tecnificado por goteo, para su huerto orgánico familiar, como parte de un proyecto que gestiona el no gubernamental Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán con el apoyo de la española Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo.


Campesinas de la comunidad de Huasao, en las altiplanicies andinas de Cusco, en Perú, delante de uno de los fitotoldos de 50 metros cuadrados, que cuentan con un tanque de 750 litros de agua para el módulo de riego tecnificado por goteo de las hortalizas. Crédito: Mariela Jara/IPS
“Queremos contribuir a mejorar la calidad de vida de las mujeres rurales a través del fortalecimiento de sus capacidades en la agricultura. Ellas trabajan la tierra, siembran y cosechan, cuidan a sus familias, son el pilar de la seguridad alimentaria en sus hogares y sus derechos no son reconocidos”, afirmó a IPS la socióloga Elena Villanueva, del programa de desarrollo rural del centro.
Indicó que apuestan por una formación integral de las productoras, de modo que estén en condiciones de manejar técnicas agroecológicas para el uso sostenible del suelo, agua y semillas. También aprenderán así a defender sus derechos como mujeres, productoras y ciudadanas, en sus hogares, espacios comunales y ante las autoridades locales.
La especialista indicó que contar con un fitoldo abre nuevas oportunidades para las mujeres porque les permite acceder a un área protegida de las adversidades climáticas y alta radiación de la zona, donde poder cultivar diversos cultivos que no podrían subsistir a cielo abierto.
“Ahora tendrán a mano durante todo el año alimentos que actualmente no son parte de su dieta como el pepino, pimiento, tomate, lechuga, entre otros, que enriquecerán su nutrición y la de sus hijos, que podrán sembrar y cosechar con mayor seguridad”, dijo.
Para ello, las productoras se han entrenado también en la preparación de sus abonos y pesticidas naturales. “Nuestros suelos rinden poco, aprietan las raíces de las plantas, así que tenemos que prepararlos bien bonito para que acojan las semillas y tener después buenas cosechas”, detalla Condori.
En el área de 50 metros cuadrados del fitotoldo han trabajado sostenidamente excavando el suelo para retirar las piedras, remover la tierra y formar los lechos para la siembra.


Mujeres y hombres de la comunidad de Paropucjio, en las alturas de los Andes peruanos, en la región de Cusco, comparten el almuerzo preparado tras terminar la faena comunitaria de construir uno de los 80 pequeños invernaderos, en los que un número igual de mujeres podrá cultivar vegetales orgánicos pese a las temperaturas extremas de la zona. Crédito: Mariela Jara/IPS
“Y para eso hemos tenido que abonar bastante con nuestro bocashi (abono orgánico fermentado) que lo preparamos en grupo con las señoras, en ayni, así nos colaboramos unas a otras. Trajimos estiércol de cuy (Cavia porcellus, un roedor doméstico andino), de gallina y de ganado, hojas, cáscara de huevo molido para trabajar”, recuerda.
Este rol activo en la toma de decisiones sobre el uso de sus recursos productivos ha contribuido a modificar la mirada que sus esposos tienen de ellas y a que les reconozcan su aporte al sostenimiento del hogar y de las familias.
Ese es el caso de Honorato Ninantay, de la comunidad de Huasao, ubicada a más de 3.100 metros sobre el nivel del mar en el vecino distrito de Oropesa, quien confiesa su sorpresa y admiración por la capacidad de trabajo de su esposa.
“Parece mentira que antes, en todo este tiempo, no me había dado cuenta. Solo cuando se ha ido a los talleres y ha estado dos días fuera de casa he comprendido”, dice.
“Yo como hombre tengo solo un trabajo, laboro en construcción. Pero mi esposa tiene ¡aahh! (lanza una larga exclamación). Cuando se ha ido he tenido que conseguir el agua, hacer la comida, dar de comer a los animales, ir a la chacra (parcela) y atender a mi mamá que está enferma y vive con nosotros. No he podido con todo”, agrega.
Su esposa, Josefina Corihuamán, escucha sonriente las palabras de reconocimiento de su esposo y confirma que ahora él se involucra en las tareas del hogar porque ya entendió que lavar, limpiar, cocinar no son “cosas de mujeres”.
Ella también cuenta con un fitotoldo y módulo de riego en su parcela y está segura de que la producción le alcanzará para el sustento de su familia y para vender en el mercado local.
“Lo que cosecharemos será alimento sano, orgánico, sin químicos, y eso es bueno para nuestras familias, para nuestros hijos. Siento que por fin aprovecharé bien mi tierra”, afirma.


Edición: Estrella Gutiérrez
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lunes, 2 de julio de 2018

“El capital está chocando con los límites del planeta” [Entrevista a Luis González Reyes]

Por Berta Iglesias Varela
Entrevista a Luis González Reyes, ecologista, coautor de En la espiral de la energía,  libro recién editado por Libros en Acción.
Hablamos con Luis González Reyes a propósito de la reedición de ‘En la espiral de la energía’, un libro fundamental para entender el momento actual de colapso civilizatorio. Los dos volúmenes de esta obra fueron publicados hace cuatro años, por Libros en Acción, editorial de Ecologistas en Acción, y Baladre. De este libro firmado por dos grandes del ecologismo social, Ramón Fernández Durán (1947-2011) y Luis González Reyes, acaba de salir la segunda edición. Este trabajo lo empezó Ramón, que había diseñado un completo índice para entender la relación entre el uso de la energía y la organización social. Desde el Paleolítico al Antropoceno. Luis continuó, a petición de Ramón, cuando a este le acechaba el cáncer.

Luis González Reyes, doctor en Químicas, ha sido coordinador de Ecologistas en Acción entre 2002 y 2011. Discípulo primero, y compañero de activismo de Fernández Durán después, destaca sobre todo por su militancia lúcida y generosa. Desde hace ya más de diez años, se ha propuesto, siempre desde el colectivo, crear alternativas en todos los órdenes de la vida, que le permitan ‘escapar’ del capitalismo. Trabaja en una cooperativa dentro de la economía social y solidaria; impulsa un proyecto de vivienda comunitaria en derecho de uso y participa en varios proyectos que apuestan por una educación de calidad, autogestionada y respetuosa.
Luis González Reyes teoriza En la espiral de la energía sobre el colapso de la civilización industrial y los escenarios futuros. Foto María José Esteso Poves.
En la espiral de la energía teoriza sobre el colapso de la civilización industrial y los escenarios futuros, para servirnos de guía, de motivo de reflexión y debate.
¿Por qué decidiste hacer una segunda edición del libro?
De la primera edición terminé satisfecho, pero me hubiera gustado haber trabajado más sobre algunos temas, lo que no fue posible, ya que tuve que acelerar la publicación ante el nacimiento de nuestro segundo hijo. Esta de ahora es una versión más madura en tres sentidos.
Es un texto más discutido que el anterior, fruto de haberlo contrastado con mucha gente, en muchos espacios distintos. En la primera edición, contrastábamos cada capítulo con un escogido grupo de personas afines, pero esta versión recoge las aportaciones de centenares de intervenciones y preguntas en decenas de actos públicos con grupos ecologistas y no ecologistas de todo el Estado.
En segundo lugar, he aprendido mucho en este tiempo, y eso se ha reflejado en el texto. Especialmente, hay un trabajo mejor y más profundo en el análisis del capitalismo, que es el aspecto que más cambiado respecto al texto anterior. Finalmente, he actualizado datos y gráficas.
¿En qué consideras que está mejor explicado el capitalismo? ¿Qué es lo novedoso, frente a la multitud de obras que lo analizan?
Esta versión explica mejor cómo se reproduce el capital que la primera edición. Además, integra mejor este análisis con los cambios socioambientales. En esta explicación, se aborda cómo se reproduce el capital dentro del sistema, cómo esto requiere de una ingente cantidad de cuidados y cómo esta reproducción requiere de una apropiación constante de lo que está fuera de él. Estos afuera son otras poblaciones, pero también el “trabajo” (entre comillas, pues no es el mismo trabajo asalariado característico del capitalismo) realizado por la biosfera.
Probablemente, lo más novedoso sea la integración de cómo la explotación de la naturaleza es indispensable para sostener la dinámica expansiva del capital. Lo es para incrementar la productividad (algo determinante en nuestro sistema socioeconómico) gracias a desarrollos tecnológicos, pues la tecnología no es más que materia, energía y conocimiento condensados. Y lo es también para que el capital se reproduzca a través de usar el “trabajo” realizado por la naturaleza de fertilización del suelo, de concentración de minerales en un determinado lugar o de producción de fuentes energéticas densas como los combustibles fósiles.
¿Qué hacen un ingeniero y un químico escribiendo de historia? ¿Es necesario retrotraerse al Paleolítico?
Nuestra incursión en la historia no es un ejercicio de erudición, sino una herramienta para entender mejor el momento en el que estamos. En este sentido, es un recorrido histórico leído desde el presente con la finalidad de orientar nuestros próximos pasos. Intentamos entender el pasado con una mirada lo más interdisciplinar que podemos, pero poniendo un foco especial en la interrelación entre el uso de la energía con distintos aspectos, como la organización social, la mayor o menor dominación de la naturaleza y sobre otros seres humanos o la capacidad de resistencia. Esta mirada creemos que nos ofrece pistas, que nos guía sobre lo que podemos o no esperar en el futuro cercano, y sobre qué funciona y qué no a la hora de construir las sociedades que soñamos.
Una de las novedades de esta edición es que ya no hablas de Antropoceno, como hacía Ramón, sino de Capitaloceno.
Desde la primera edición del libro una idea fuerza del texto es que el ser humano es capaz de relacionarse de manera respetuosa con el entorno. Podemos destruir los ecosistemas; de hecho, lo hacemos en infinidad de casos. Pero también podemos no hacerlo, como ha ocurrido y ocurre en otros muchos. El foco de destrucción lo ponemos así en los órdenes sociales, no en el ser humano en sí.
Entre las diferentes organizaciones sociales que analizamos, el capitalismo, especialmente el fosilista, ha sido el sistema que ha generado una mayor destrucción social y ambiental, y que está detrás de esta nueva era geológica. De este modo, el cambio de término busca evitar la asociación determinista de “ser humano” como “devastador”. Nos facilita imaginar otros posibles órdenes socioeconómicos armónicos con el entorno.
“Sobre el colapso tenemos un desafío grande por delante y necesitamos que las personas den lo mejor de sí”. Foto María José Esteso Poves.
En el libro se explica que el capitalismo sufre crisis periódicas, pero también que esta puede que sea la definitiva ¿por qué?
El capitalismo tiene actualmente serios problemas para reproducir el capital a nivel interno a través de la explotación del trabajo ajeno. Por una parte, no es posible aumentar indefinidamente la productividad, porque eso requiere de máquinas, lo que a su vez necesita energía y materiales en aumento, lo que está tocando a su fin. Tampoco se pueden aumentar indefinidamente las horas de trabajo, ni reducir el salario, entre otras cosas porque eso retrae el consumo, lo que provoca recesión económica.
Pero lo clave está en que el capital está chocando con los límites planetarios. Ya no es posible introducir más sociedades dentro de su dinámica, pues el grueso de la población y de nuestras vidas ya están dentro de los ámbitos mercantilizados. Tampoco de seguir usando el trabajo de la naturaleza, una vez que las mejores minas o suelos se van agotando.
En este contexto, y en los contextos que se avecinan, ¿cuáles serán las relaciones campo-ciudad?
En el libro, explicamos que las ciudades, tal como ahora se conciben, son imposibles en el contexto de agotamiento de los combustibles fósiles. Ante ello, vamos a asistir a dos fenómenos. Por un lado, la ruralización de las ciudades. En cierto modo, estamos asistiendo ya a ello con la proliferación de huertos urbanos en lugares como Detroit o La Habana.
La ciudad tendrá que habilitar espacios, cedidos o conquistados, para la producción de alimentos. Esto es posible en el caso de verduras y hortalizas, pero es más complicado en el caso de los animales y prácticamente imposible en el de los cereales. Así que asistiremos al segundo fenómeno, que es la ruralización de la población, el éxodo hacia el campo. Esto puede parecer muy lejano, puesto que las políticas públicas y sobre todo las dinámicas del capitalismo siguen empujando por un éxodo hacia la ciudad, pero en el libro argumentamos que no estamos tan lejos de esto.
¿Cómo deberían ser, entonces, las políticas públicas en lo referente al campo?
Para facilitar ese retorno al campo, de forma ordenada, se debería dotar de buenos servicios públicos a los entornos rurales, asumiendo que son más caros que en otros contextos (los usa una menor cantidad de población). Es necesario también acometer una reforma agraria que garantice el acceso a la tierra a las personas que regresen. Y una apuesta fuerte por la diversificación económica en los entornos rurales, para que dejen de depender de las ciudades.
Este libro es crítico con el Estado, al que presenta como herramienta de dominación. En cambio, propones más servicios públicos en los pueblos. ¿Cuál debería ser el papel del Estado, de las administraciones?
Una de las tesis que sostenemos en el libro es que las personas, más que actuar según nuestro esquema de valores, adaptamos nuestros valores a las formas de actuar. Y esas formas de actuar están mediatizadas por el entorno en que vivimos. Podemos tener entornos que gratifiquen valores más comunitarios, o tener entornos que primen los valores individualistas. Bajo ese paradigma, necesitamos que las personas participen más en estructuras colectivas, que primen el bien común. Necesitamos que se sientan partícipes en un sistema de valores que tenga más que ver con la colectividad. Y esto es tanto más potente, cuanto más participativo sea. Por lo tanto, hemos de crear alternativas concretas, desde abajo, en las que se pueda participar. Eso no puede ser creado por las instituciones. Como mucho, puede ser catalizado desde ellas.
Por lo tanto, la labor de las administraciones es la de facilitar, no la de hacer. El error de las instituciones es pensar que son el actor de cambio, y no un catalizador (que ya de por sí es una responsabilidad alta). Las alternativas las tenemos que crear los movimientos sociales y los nuevos municipalismos deben facilitarlas y acelerarlas, poniendo medios a su servicio. Un ejemplo claro: cuando el Estado chino consideró había que volver al campo, sus instituciones obligaron a emigrar a parte de la población, la recolocó. ¿Provocó eso la revolución cultural deseada? No.
Aquí, las instituciones deberían crear las condiciones para alentar un retorno al campo transformador.
Si las ciudades no serán viables, ¿por qué, entonces estás en un proyecto de construcción de una casa en Madrid?
Hay que entender que el proceso de colapso no es repentino, sino que va a ser gradual. La casa de Usera está dentro de un modelo de vivienda cooperativa en derecho de uso, como otras iniciativas similares en Barcelona o Zaragoza. Es un proyecto con una vertiente ecológica en la selección de materiales y de fuentes energéticas, preocupado por no agravar el deterioro ambiental. Eso también lo hace más resiliente, porque permite mayor autonomía en el plano energético y en el gasto de agua, ante escenarios probables de escasez.
Además, tiene una componente social, comunitaria, muy fuerte, que me parece que es otra forma de aumentar la resiliencia. Cuando el colapso se agrave, la manera de sobrevivir va a depender de la capacidad de convivir en colectivo.
El proyecto tiene sentido también como propuesta de modelo de vivienda, un modelo radicalmente distinto, no basado en la propiedad privada ni pública, sino en la comunitaria.
“Sobre el colapso tenemos un desafío grande por delante y necesitamos que las personas den lo mejor de sí”. Foto María José Esteso Poves.
Ante el repunte en la calle de los movimientos feministas, ¿qué puede aportar el libro?
El libro recoge, en parte, la potencia de la lucha y la resistencia de las mujeres a lo largo de la historia. Incluso la reciente huelga del 8M aparece en el libro. Una de las ideas que se lanzan en esta segunda edición es que es posible que estemos asistiendo a una nueva ola de feminismo.
Creemos que en el momento en que estamos, la lucha feminista va a ser una de las claves de resistencia, porque el capitalismo, para perpetuarse, necesita reforzar el patriarcado, para garantizarse los cuidados gratuitos, que si bien no producen capital están en la base y son absolutamente imprescindibles para la dicha producción. Este recrudecimiento del patriarcado se produce a la vez que una lucha feminista muy fuerte. Cómo se dirima esta lucha, en gran parte, va a determinar los sistemas socioeconómicos futuros.
¿Asistiremos a una revolución feminista?
Las luchas feministas son procesos que están fuera del imaginario tradicional de la Revolución con mayúsculas. No son tanto un hecho súbito, sino algo más continuado. Y no es solo una lucha en la macropolítica, sino que, a la vez, se produce en la micropolítica, en el día a día. Probablemente es ese su espacio fundamental. Otra de las cosas que defendemos en el libro es que los feminismos han sido uno de los movimientos sociales más capaz de hacer transformaciones sociales, porque producen los cambios desde abajo, desde dentro de cada persona.
Viendo el panorama que describís en el libro, ¿cuál es el papel del ecologismo?
En la medida en que es un movimiento que es capaz de trascender lo estrictamente social para entender la ecodependencia, es un movimiento imprescindible a la hora de generar la transición. Sin esa mirada profunda va a ser imposible cualquier transformación ni siquiera un análisis medio cabal de lo que está sucediendo y puede suceder.
¿Cuáles son las alianzas en las que debe embarcarse el movimiento ecologista?
Estamos en un momento en que lo estrictamente sectorial carece de sentido. Para afrontar los grandes desafíos que se avecinan, tenemos que generar nuevas relaciones con el entorno, nuevos entramados sociales y nuevas economías. De esta manera, desde el movimiento ecologista necesitamos tejer alianzas con otros sectores para reforzar economías solidarias, feministas y ecológicas, a la vez que permitir una mayor autonomía de salario. No necesitamos más trabajo asalariado sino menos.
En el libro procuramos explicar que, en el capitalismo, el elemento fundamental de control social es que la gente ha perdido su autonomía y necesita vender su fuerza de trabajo. Por eso, la verdadera lucha no debe residir en mejorar las condiciones laborales, que no es malo de por sí, sino en reestructurar el mundo productivo en entornos más libres, parecidos al cooperativismo.
Esto es meterle el dedo en el ojo al sindicalismo.
No. Es entender que nuestra estrategia tiene distintos tempos. A corto plazo, necesitamos mejorar las condiciones laborales de determinados sectores. Y no perder derechos. Pero a la vez y sobre todo a medio y largo plazo, necesitamos salirnos de la lógica laboral capitalista.
¿Cómo se enfoca en el libro la dimensión internacional?
La globalización tiene los días contados. No es posible mantener un sistema de traspaso de mercancías rápido y masivo a nivel mundial… sin combustibles fósiles. Y eso está entrando en quiebra ya, como sostenemos en el libro. Ahora mismo estamos ya viviendo en un proceso de desglobalización, véanse el fenómeno Trump o Brexit. Los índices de comercio internacional que van bajando. Así, los flujos transnacionales de capital cayeron un 65% entre 2007 y 2016.
Esto no quita que no necesitemos todavía las luchas antiglobalización. Lo que implica es una nueva estrategia. Por ejemplo, cuanto más alarguemos los procesos de firma de tratados, más posibilidades tenemos de ganar esas luchas y paralizarlos, porque se avecinan tiempos en los que no tendrán sentido.
A la vez, como estamos en un escenario de relocalización, necesitamos crear nuevos tejidos económicos en los territorios.
Entonces, ¿nos olvidamos de la solidaridad con movimientos ecologistas y sociales de otras latitudes?
Las alianzas deben ser locales. Pero también hay que entender que afrontamos retos a nivel global, como el cambio climático, que hacen necesarias lógicas de resistencia y apoyo también globales, por ejemplo, contra los nuevos extractivismos. No podemos olvidarnos de la solidaridad internacional, ni ética ni estratégicamente.
En un libro que habla sobre energía, no puedo resistir la tentación de preguntarte cuál será la energía del futuro.
Claramente, las renovables, por opción y por necesidad. Van a coexistir con los combustible fósiles, pero estos últimos serán muy minoritarios. En todo caso, no serán renovables como las entendemos ahora, hipersofisticadas y destinadas a generar electricidad, sino que se utilizarán para producir electricidad, trabajo y calor, probablemente más las dos últimas. Con una tecnología basada en materiales y energías renovables. Todo ello implicará que tengan menos potencia que la disponible en la actualidad.
¿En cualquiera de los escenarios que planteáis en el libro?
Yo creo que en cualquiera, la energía renovable es algo inevitable. La diferencia será el uso que se le dé a la energía. En unos escenarios, más ecofascistas o “Mad Max”, será utilizada para la explotación de muchas personas y la acumulación de unas pocas. Pero también podría centrarse en satisfacer las verdaderas necesidades. El calor usado para fundir hierro se puede emplear en construir espadas o arados.
El término “colapso” es muy controvertido. ¿Por qué “colapso”?
Es el término más riguroso para lo que está por venir. Colapso significa pérdida de complejidad en poco tiempo desde una perspectiva histórica, y eso es lo que defendemos en el libro que va a pasar. Necesitamos comunicar de forma sincera.
Una segunda idea es que si tenemos un desafío grande por delante y necesitamos que las personas den lo mejor de sí, que se comporten como adultos, necesitamos tratarlas como tales. Eso significa no edulcorar lo que está sucediendo, lo cual no quita que no resaltemos también las oportunidades que el colapso de un sistema tan brutal como el capitalismo nos abre. Y no olvidemos que el colapso ya ha empezado. La crisis de 2007 es parte de ello, y muchas partes del planeta viven ya “colapsadas”.
¿Hay más o menos esperanza en esta edición?
Hay más. La esperanza se basa en que el desmoronamiento de algo viejo va a dar la oportunidad a espacios nuevos. Además, es difícil imaginar algo tan nefasto como el capitalismo. También en que la supervivencia va a depender de lo colectivo. Esto hará que se potencien los valores que conllevan cuidar lo común y se volverán más posibles sociedades más empáticas. Finalmente, porque los nuevos contextos (energías renovables, tecnologías más sencillas, sociedades más locales) son potencialmente más igualitarias que la situación actual.
Berta Iglesias Varela. Activista de Ecologistas en Acción. Revista Ecologista nº 96


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domingo, 1 de julio de 2018

Fotos de camisetas en la manifestación del ORGULLO CRÍTICO. Madrid

Por Santi Ochoa

160 camisetas vistas en la manifestación del ORGULLO CRÍTICO. Madrid. 28 junio 2017.
https://www.flickr.com/photos/fotosdecamisetas/albums/72157696873889151

ORGULLO ES TRANSGRESIÓN.
Este año se conmemoran los 40 años de la primera manifestación del Orgullo en Madrid, el 25 de junio de 1978 y se sigue reclamando por los convocantes como una jornada de reivindicación y lucha política.
Este año no hay logo y tampoco camiseta y una escasa difusión del cartel de la manifestación, que cambia su habitual cita en Lavapiés. Para una mayor visibilidad se estrena recorrido: Neptuno – Cibeles – Gran Vía. Unas 4.000 personas, que se veían algo diluidas en los amplios espacios del Pº del Prado y la Gran Vía. Ambiente reivindicativo y festivo por la diversidad sexual y contra el patriarcado. Un abanico cada vez más amplio y diverso, patente en los lemas de las camisetas específicas sobre ello, muestra de la vitalidad del movimiento. Curiosamente casi no había camisetas feministas o de ‘La Manada’ que han tenido sus marchas propias en días anteriores. Impresionante las BQE, Batucada Que Entiende, creo que con la mayor formación que han tocado hasta ahora y todas con su clásica camisetas, que afortunadamente mantiene sin cambiar su buen diseño desde hace tantos años.
Mayoría de gente joven y familias únicamente de CRYSALIS, Asociación de familias de Miembros transexuales. También había un grupo de manifestantes sordomudos.
Destacaban las numerosas de camisetas contra el PINKWASHING, término vinculado a la instrumentalización israelí de la causa LGTBQ + Boicot Israel. Estaba la camiseta del Centro Social Trans-feminista LA PLUMA, del barrio madrileño de Chueca, que fue desalojado sin contemplaciones por la policía esta misma semana.
En esta ocasión no desfiló el paso de EL COÑO INSUMISO, que ya había estado por la mañana en la cita de apoyo al actor  Willy Toledo y que estaba llamado a declarar como imputado ante el juez a esa misma hora “por hacer escarnio de Dios y la Virgen María”. Se hicieron declaraciones a la prensa en la plaza de Antón Martín y bajada por la calle Atocha hasta el Reina Sofea donde se cerró con la intervención / misa de Leo Bassi.
Y se confirma la percepción que teníamos desde hace unos años, de que en Madrid los movimientos que sacan más gente a la calle, son las Feministas/Género y los Antitaurinos/Animalistas”.
Macu Vicente
Ver también:
03 Mani TRANS MARICA BOLLO
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Fidelita Díez ¡Cinco, fueron cinco, cinco… dijo antes de morir!

Por Maité Campillo
“Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los cobardes rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a las mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen…”
Por Maité Campillo
“Fueron cinco, fueron cinco, cinco…”
Repetía la joven  Fidelita antes de morir, violada y asesinada por cinco falangistas. A 80 años de aquél fatídico día 25 de junio de 1938. 17 años tenía, no le dieron ninguna opción de avanzar en sus dotes de exclamación brillante que poseía recitando sus poetas preferidos durante la República. El golpe nazi-fascista truncó como a millones de personas avanzar en una sociedad libre, en una sociedad de cultura y justicia. Fidelita había nacido en la localidad cántabra de Torrelavega, de padres republicanos amantes de la cultura. “Terminada”, la guerra, la familia fue represaliada. El padre pasó largos años en la cárcel muriendo en 1954, a la madre le quitaron un puesto de venta de comestibles tuvo que ponerse a vender castañas por la calle, a un hermano militar republicano le metieron en un cuartel correccional durante varios años; huyeron hacia Galiza donde nadie los conocía.
… Destacó la memoria de Fidelita, desde muy joven aprendió textos de Machado, Lorca y Jesús Cancio recitándolos con voz prodigiosa en un teatro, emisora de radio o escuela, dándose a conocer en los círculos culturales de Cantabria.
… Las alas negras del águila nazi introducidas presagiando terror, ya estaban al acecho de la joven Fidelita, al igual que el de sus poetas. Fusilaron a Federico G. Lorca; Antonio Machado humillado murió muerto de amor, de fidelidad por la República y odio al fascio; Miguel Hernández torturado, infectado de miseria y abandono muere consumido de asco y dolor tortuoso en una de las mazmorras bañada en crímenes ; Jesús Cancio ‘el poeta del mar’ lo encerraron para que no viera más ni escribiera sobre el mar Cantábrico, bordeando su tierra natal, y destierran a Madrid casi ciego y abandono; un sobrino intentó cuidarlo los últimos días contados de su vida.
… A Fidelita tras el golpe internacional nazi-fascista contra la República, la encierran en un cine-teatro de Torrelavega el ‘Olimpia’ junto a otras muchachas adolescentes y mujeres republicanas en alguna de las salas seguramente, donde no hacía mucho tiempo ella, con fuerza y esplendor recitaba encandilando a un público ansioso de cultura. Pero su belleza adolescente, su valor e inteligencia y el amor profesado a los poetas, no pasó desapercibido para las mentes psicópatas al acecho.
… Fueron cinco fascistas (en traje de falangistas que no es lo mismo pero que es igual). ‘LA MANADA’ prevalece como prevalece el franquismo en todo el sistema del Estado. ‘LA MANADA’ sigue violando, asesinando adolescentes “cinco, fueron cinco, cinco…”, repetía Fidelita una y otra vez dejando constancia de su denuncia segundos antes de morir.
… Sangre abatida, sangre generosa, sangre de historia. Ocurrió una noche el crimen. Se presentaron en la cárcel y con el permiso cómplice de las carceleras, la sacaron henchidos de maldad y lujuria ruin, la entregaron sangrando y moribunda. Se desplomó al llegar junto a sus compañeras en el cine Olimpia. A los pocos días falleció la más bella flor de Torrelavega, amapola roja, flor de la República.
… Años de dolor, de paseos a la muerte, le pasó lo que (a cientos de ellas) a la joven mallorquina Aurora Picornell y sus compañeras, violadas y asesinadas por otra  ‘MANADA’ de falangistas, como a la navarrica Maravillas Lamberto, 14 años, tras asesinar al padre violan a la hija y asesinan en manada. Hoy todas ellas están aquí, con tod@s, mañana volverán de nuevo, es mi lenguaje del alba, el sueño de mi deseo.
… Sí, el crimen y violación se recrudece con la misma represión y sadismo en justicia de cuando el capitalismo reprimió las concentraciones fabriles, cerrando todas las industrias hacinadas de obreros e hizo de la sociedad un ente dependiente del totalitarismo absoluto, en lo económico, político e ideológico. Abolió los sindicatos de clase y los convirtió en parte del sistema. Sembró el paro y la inseguridad, el parasitismo ambulante y la degradación social. Fomenta la emigración como Estado de bienestar,  “como un intercambio en una Europa única” aboliendo toda profesionalidad que determinó a la clase trabajadora en destacamento de calidad y profesionalidad ejemplar.
… Laberinto de efectos y causas es la democracia que nos apuntala, violencia institucional e impotencia social hilando nuestro destino. Van horadando nuestro futuro cada vez más en sus manos. Violación, abuso de poder y, LA MAMADA-judicial (1938-2018) haciendo justicia al sistema, así es como libran su batalla armada sujeta al albedrío. La historia. Larga lista de miles de violaciones y crímenes a forma de  juego, capricho, pasatiempo, impide que muera nuestra memoria sobre el crimen organizado en manada impune.
… El abismo hacia donde nos conduce el capitalismo podrido, nos deja atad@s al tiempo, a la historia, generaciones enteras sobre el mismo espejo sangrante. LA MANADA fascista/falangista que aún no han alcanzado los dragones, se reproduce y envalentona ciclo a ciclo, década tras década. Río de sangre humillante.
… La “España” de LA MANADA y la  impunidad, de la corrupción, degradación, crimen, injusticia social y violación. La “España” d` LA MAMADA-de los ejecutores de la “ley” libera LA MAMADA (las manadas/ tras el golpe militar), sadismo criminal acechando a su presa indefensa para descuartizarla física y psíquicamente.
… Donde la vida cotidiana es concebida como un espacio cerrado que se degrada  a sí mismo, por mucho que hayan “abierto fronteras” hacia esa Europa única que nos han impuesto empequeñeciendo los pueblos y culturas propias, fomentando el deambular de legiones de “nadie” por el mundo sin lograr posar pié en tierra.
… Esa “España” tiene nombre ` FASCISMO: FRANQUISMO de charanga y pandereta, toros y cornetas, violencia y sacristía. ESPAÑA: su España. Impregnada de impunidad y corrupción. ESPAÑA: la que toma la vida como un “juego” y luego te la quita.
Maité Campillo (actriz y directora de Hatuey `Teatro Indoamericano)


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MAPAMUNDIS

PRESENTAMOS DOS PLANISFERIOS QUE INTENTAN BRINDAR UNA MIRADA PANORÁMICA SOBRE SITUACIONES GLOBALES, DE UNA U OTRA MANERA INVISIBILIZADAS TANTO EN SUS CONSECUENCIAS COMO EN SUS EFECTOS COTIDIANOS. LAS PROYECCIONES CARTOGRÁFICAS UTILIZADAS (GALL-PETERS Y MERCATOR, USUALMENTE ENCONTRADAS),  FUERON ELEGIDAS ESPECIALMENTE PARA CADA RELATO: CON ELLAS BUSCAMOS QUE LA REPRESENTACIÓN ILUMINE Y POTENCIE EL EFECTO DE SENTIDO RESPECTO A LAS TEMÁTICAS INCLUIDAS.

¿A QUIÉN PERTENECE LA TIERRA? / WHO OWNS THE LAND?


Este mapamundi releva el trabajo de las mujeres rurales y campesinas, unas 1.700 millones en todo el globo, quienes además de producir el 70% de los alimentos que consumimos, resisten y se organizan en sus comunidades. Las prácticas y saberes que sustentan las economías del cuidado de estas mujeres,  protegiendo los bienes comunes y la soberanía alimentaria, se encuentran amenazadas por la destrucción generada por el sistema alimentario agroindustrial y la violencia (genocidios, expulsiones, guerras, etc.) que generan de los proyectos extractivos.
El mapa está basado en la proyección Gall-Peters  (con con los polos invertidos), descrita por primera vez en 1855 por James Gall y revisitada por Arno Peters en 1974
El mapa está basado en la proyección Gall-Peters  (con con los polos invertidos), descrita por primera vez en 1855 por James Gall y revisitada por Arno Peters en 1974. Esta representación conserva la proporción entre las áreas de las distintas zonas de la tierra, brindando una noción aproximada del tamaño de los países al contrario de la proyección Mercator que agiganta los territorios cuando se aproximan a los polos. Tuvo especial relevancia en los años ‘70, cuando los movimientos de liberación nacional se enfrentaron al dominio occidental del mundo. La elegimos porque nos ayuda -tanto espacial como simbólicamente- a visibilizar de manera más clara los territorios y países con mayorías campesinas y rurales, la diversidad biocultural, los principales proyectos extractivos y los conflictos armados que se generan a partir de la depredación de la naturaleza y los intentos de normalización occidental. Está disponible para bajarse en formato A2 (doble A3), en versión castellano-inglés y solo para uso doméstico o comunitario.
 VER/DESCARGAR (ESPAÑOL/ENGLISH)

GIGANTOMAPA


Realizamos una versión francés-inglés de “¿A quién pertenece la tierra? / Who owns the land?” para la muestra “Cosmópolis #1. Inteligencia colectiva”, expuesta en el Centro Pompidou de París, Francia.

NADIE ES ILEGAL / NO ONE IS ILLEGAL


Este mapamundi muestra la instalación de vallas y fronteras que se expanden acompañadas por un incremento en los controles fronterizos, la ampliación en las restricciones migratorias, y la violenta intensidad con la cual se realizan expulsiones y deportaciones. Todas situaciones cotidianas a las cuales se enfrentan millones de desplazadxs y migrantxs, obligados a abandonar sus territorios por las crisis económicas, los conflictos por guerras, y las persecuciones políticas o religiosas.
El diseño recoge la proyección concebida por Gerardus Mercator en 1570, con el aspecto característico del estilo renacentista correspondiente a la época en que fue creado (siglo XVI)
El diseño recoge la proyección concebida por Gerardus Mercator en 1570, con el aspecto característico del estilo renacentista correspondiente a la época en que fue creado (siglo XVI). Esta representación que fue concebida en los inicios del expansionismo colonial intercontinental de Europa, otorga preponderancia a las formas de las costas y fue muy utilizada por la navegación marítima. Deforma considerablemente los territorios ensanchándolos hacia los polos, haciendo parecer a las áreas del hemisferio norte (Europa, Rusia, América del Norte) muchísimo más grandes de lo que son realmente, efecto que aprovecha el eurocentrismo para apuntalar simbólicamente (grande y arriba igual a poderoso y superior) su hegemonía económica-militar-intelectual sobre el resto del mundo. La elegimos para mostrar de forma pormenorizada, gracias a su deformación, la abundante presencia de los controles fronterizos en las fronteras de los países ricos del norte que a la vez están involucrados directa o indirectamente en los conflictos que generan los desplazamientos de los territorios del Sur. Está disponible para bajarse en formato A4 en dos versiones una en español y otra en inglés.
http://www.iconoclasistas.net/mapamundis-criticos/





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LA NACIÓN HETEROSEXUAL: Ochy Curiel Pichardo




































Análisis del discurso jurídico y el régimen heterosexual desde la antropología de la dominación




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