jueves, 30 de enero de 2014

La nueva filósofa, Oliva Sabuco (1562-1622)


Son muchos los casos de mujeres cuya obra, ya sea literaria, científica o artística se ha visto oscurecida o incluso plagiada por hombres de la manera más vil posible. Oliva Sabuco fue una mujer digna del calificativo de filósofa, pensadora, humanista y doctora. Pero, a pesar de que en vida fue reconocida por sus coetáneos, pronto sus ideas fueron adoptadas por otros como propias y siglos después se le llegó a negar su talento. Oliva Sabuco fue una adelantada de su tiempo pero su condición de mujer impidió colarse en la lista de los grandes de la historia.

La hija del boticario
Oliva Sabuco de Nantes Barrera nació el 2 de diciembre de 1562 en la localidad albaceteña de Alcaraz. Por alguna razón desconocida, Oliva recibió los apellidos de sus dos madrinas, Bernardina de Nantes y Bárbarra Barrera y no la de sus padres, el boticario Miguel Sabuco y Francisca de Cozar. Oliva esta en la mitad de una larga lista de hijos, ocho en concreto, de los cuales no todos llegaron a la edad adulta. 

Oliva nació en el seno de una familia acomodada. Su padre, además de boticario, fue durante largo tiempo, Procurador Síndico de la ciudad. Es muy probable, aunque no está documentado, que Oliva recibiera su primera educación en el colegio para niñas de las madres dominicas en su ciudad natal. Pero posteriormente, rodeada de un buen número de intelectuales que se relacionaban con su familia, Oliva tuvo la posibilidad de aprender medicina, botánica y ciencias naturales de la mano de su padre. Su padrino, el doctor Alonso de Heredia también fue clave en su educación, así como su hermano mayor que había ido a la universidad para ser boticario como su padre. La educación de Oliva la completaron otros eruditos amigos de la familia que le enseñaron latín.

Una educación más que excepcional para una joven del siglo XVI que supo aprovechar con gran inteligencia y talento.

Un libro polémico
Todo aquel conocimiento unido a una magnífica capacidad intelectual dieron sus frutos en forma de libro. En 1587 Oliva Sabuco publicaba una obra que puede ser calificada de enciclopédica: Nueva filosofía de la naturaleza del hombre, no conocida ni alcanzada de los grandes filósofos antiguos; la cual mejora la vida y la salud humana

En su magna obra, Oliva aborda temas tan modernos como la medicina psicosomática y se adelanta a otros sabios como Descartes o Servet, mientras no duda en cuestionar a los grandes hombres del pasado como Aristóteles o Galeno. Como pensadora fue también una adelantada a su tiempo al abordar cuestiones tan modernas como la libertad del individuo, la dignidad humana o el pacifismo.

La Nueva filosofía, formada por cinco tratados, tuvo tal éxito que al año siguiente ya se había hecho una segunda edición a la que le siguieron siete reediciones hasta 1734, algo poco común en aquellos tiempos. La obra de Oliva traspasó fronteras llegando a Europa y América, lugares demasiado lejanos para una mujer que no pudo defenderse ante las escandalosas copias de sus ideas que la historia terminó atribuyendo a otros. Hombres, claro está.

Oliva Sabuco aun tendría su sufrir un nuevo golpe a su obra muchos siglos después. Cuando a principios del siglo XX se descubrió un supuesto testamento de su padre en el que parecía apropiarse de la autoría de la obra de su hija, se inició un encendido debate entre los defensores de uno y de otra. 

De la vida personal de Oliva se sabe que se casó en 1580 con Acacio de Buedo pero en ningún documento se deja constancia ni de su posible maternidad ni tan siquiera de la fecha de su fallecimiento, la cual algunos estudiosos sitúan en el año 1622. 

 Si quieres leer sobre ella

Mujeres pensadoras. Místicas, científicas y heterodoxas
Vicenta Mª Márquez








Oliva Sabuco: filosofía y salud
Eduardo Ruiz Jaren 






Musa Décima
José María Merino









Por Sandra Ferrer

martes, 28 de enero de 2014

La madre de la novela inglesa, Frances Burney (1752-1840)


Frances o Fanny Burney está considerada como una de las novelistas pioneras en este género. Tuvo un gran éxito en vida, consiguiendo que sus obras fueran reconocidas por la crítica y el público y ganando lo suficiente para tener una independencia económica nada común en el tiempo en el que vivió. Sin embargo, a su muerte, las novelas y comedias quedaron olvidadas en favor de sus Diarios, considerados por los expertos como una valiosísima fuente documental de la sociedad del siglo XVIII. Pero la obra de Fanny empieza a volver a recuperar su reconocimiento largamente olvidado, no en vano, sus novelas satíricas con el mundo de la mujer de su tiempo como hilo argumental, fueron una importante fuente de inspiración para otra gran novelista, Jane Austen.

Escritora contra todo pronóstico
Frances Burney nació el 13 de junio de 1752 en King's Lynn, Inglaterra. Su padre, Charles Burney, era compositor e historiador de la música muy reconocido en su tiempo. Su madre, Esther Sleepe falleció en 1762, cuando la pequeña Fanny tenía solamente diez años, hecho que la marcaría para toda la vida. Fanny era la tercera de seis hermanos. Dos años antes la familia Burney se había trasladado a vivir a Londres donde la reputación de Charles como músico y compositor le acercó a los círculos culturales más reputados. 

Fanny no tuvo acceso a una educación formal. Mientras sus dos hermanas Esther y Susanna marcharon a París a estudiar, Fanny tuvo que conformarse con aprender por sí sola. A pesar de que con ocho años aun no sabía escribir, con diez, consiguió aprender de la mano de los autores que descansaban en la amplia biblioteca de su padre. 

Su vida personal en aquellos años no fue nada fácil para Fanny. Pocos años después de quedarse viudo, su padre se volvía a casar con Elizabeth Allen, una dama viuda con tres hijos. Cuando la pareja y los hijos que cada uno tenía se unió para vivir como una gran familia, la situación no fue nada fácil y el carácter agrio y hostil de su nueva madrastra no ayudó. Fanny y sus hermanos hicieron entonces una piña y se unieron aún más. 

En aquella situación, Fanny, animada en parte por un amigo de la familia, el literato Samuel Crisp, empezó a escribir un diario personal. Su primera entrada, el 27 de marzo de 1768, estaba dirigida a "Miss nadie". Aquellos textos tan personales, reflejarían sus sentimientos más profundos y las impresiones sobre el mundo que la rodeaba a lo largo de setenta y dos años convirtiéndose en una fuente histórica de su tiempo.

Sus sarcásticas e influyentes novelas
Fanny nunca fue considerada como una niña inteligente por su padre, quien por esta razón no creyó rentable enviarla a estudiar junto a sus hermanas. Posiblemente la sorpresa fue mayúscula cuando en 1778 se publicaba la primera novela de su hija. Evelina fue publicada primero de manera anónima y Fanny ganó solamente 20 guineas por ella. El texto fue un éxito desde el primer momento por su visión cómica y sarcástica de la sociedad inglesa de su tiempo. Que una mujer publicara una novela y además fuera considerada un buen texto era algo impensable en su tiempo. Cuando Charles Burney descubrió que era la mano de su hija la que estaba detrás de Evelina, mostró su rechazo a la inquietud literaria de su hija. Opinión que mudó cuando vio que el talento escondido de Fanny era aplaudido por la crítica y el público.

Empezaba entonces una carrera literaria de éxitos con cuatro novelas, ocho obras de teatro, una biografía y varios volúmenes de sus diarios. Una obra que influyó a otros escritores. Jane Austen fue una de sus más fieles seguidoras y se inspiró en el talento de Fanny para escribir sus propias historias. 

La vestidora de la reina
Convertida en una novelista de éxito, su fama llegó hasta el mismísimo palacio real, de la mano de Mary Granville Delany, una dama muy influyente en los círculos literarios y cercana a la corte. Así, en 1785, Fanny pasaba a formar parte de la corte del rey Jorge III y la reina Carlota como "Second Keeper of the Robes", algo así como la segunda vestidora de la reina. A pesar de recibir unos importantes ingresos económicos, se cumplió el mayor miedo de Fanny, tener muy poco tiempo para continuar escribiendo. 

Su estancia en la corte terminó cuando se dio cuenta de que, a pesar de no haber dejado de escribir, no podía dedicarse de lleno a su gran pasión. Esto, unido a una mala relación con su superior y a una decepción amorosa, la hicieron volver a su mundo, al lado de su padre, quien entonces estaba muy enfermo, en Chelsea. Aun así, Fanny mantuvo una importante renta y continuó una amplia relación epistolar con las princesas reales.

La defensora de la revolución
Fanny Burney continuaba con su vida como escritora cuando estalló la Revolución Francesa al otro lado del canal de la Mancha. Fanny apoyaba la revolución junto a un grupo de literatos ingleses que se volcaron en ayudar a los emigrados que huían de Francia. Entre ellos se encontraba un oficial de artillería que había luchado al lado de Lafayette. Aquel general llamado Alexandre D'Arblay empezó una relación sentimental con Fanny a pesar del rechazo de su padre quien no veía con buenos ojos a su futuro yerno, emigrante y con escaso poder adquisitivo. Fanny se casó el 28 de julio de 1793. Un año después, nacería su primer y único hijo.

De París a su retiro en Bath
La publicación de la novela Camilla, en 1796 fue de gran ayuda para la economía de la familia de la nueva Madame D'Arblay. Poco tiempo después, en 1801, su marido conseguía un puesto al servicio del nuevo soberano de Francia, Napoleón Bonaparte. Un año más tarde Fanny y su hijo se trasladaban a vivir a París pensando que su estancia sería breve. Pero la guerra entre Francia e Inglaterra que estalló en aquel tiempo les obligó a permanecer en su país de adopción diez años. 

Fue en París donde Fanny sufrió un tumor en el pecho que le fue extirpado. Su dramática experiencia al sufrir una mastectomía fue relatada con detalle en su diario.

En 1812 la familia D'Arnay volvía a Inglaterra donde se instalaron de manera definitiva en Bath. Fanny Burney sobrevivió a su padre, a su esposo, a su hijo y a su amada hermana Charlotte. Los últimos años de su vida los pasó retirada en Bath recibiendo la visita de sus sobrinos y de sus admiradores. 


Fanny Burney fallecía el 6 de enero de 1840. Su cuerpo descansa al lado de su esposo y su hijo en el cementerio Walcot de Bath.

sábado, 25 de enero de 2014

La madre del alfabeto latino, Carmenta (Siglo VII a.C.)


El alfabeto latino es el sistema de escritura más extendido y usado en el mundo. Desde su creación, allá por el siglo VII a.C., sus letras se han extendido a lo largo y ancho del planeta siendo utilizado por más de dos mil millones de personas como principal sistema de comunicación lingüística. Pero ¿quién inventó este útil alfabeto? Hay tradiciones que sitúan sus orígenes en una diosa de la mitología romana conocida como Carmenta. 

Según ésta, Carmenta fue una diosa relacionada con el nacimiento y considerada protectora de las mujeres parturientas y de las matronas que las ayudaban. Nicostrata era su verdadero nombre y fue la madre de Evandro, uno de los fundadores de Pallantium que estaría en el origen de la posterior ciudad de Roma. 

Carmenta, cuyo nombre se le fue asignado por los romanos, viene de carmen, que significa oráculo o profecía. Y es que Carmenta también estaba considerada como una diosa profética y amante del saber y la innovación. En este sentido, Carmenta está considerada como la creadora del primer alfabeto latino que habría ingeniado a partir de una adaptación del alfabeto griego.


Carmenta dio nombre a las fiestas de las Carmentalias y una de las puertas de Roma, la puerta Carmentale, cerca del Capitolio. 

Que fuera un personaje histórico o una diosa de las creencias romanas no es tan importante como el hecho de que la tradición asigne a un personaje femenino la creación de tan importante invención lingüística.

¨Por Sandra Ferrer

martes, 21 de enero de 2014

La controladora reina fea, Isabel de Farnesio (1692-1766)


Isabel de Farnesio no estaba en la lista de princesas casaderas de su tiempo. Unas viruelas infantiles dejaron marcado su rostro, afeándolo y haciéndola muy poco atractiva. Pero el destino quiso que Isabel fuera reina. Y lo fuera en España. Fue el destino o su propia capacidad de dominar a los que tenía a su alrededor, algo que demostró con creces durante su estancia en su país de adopción. Isabel de Farnesio gobernó a la sombra de un Felipe V decadente y consiguió situar a sus hijos en el sitio que ella quería. Había conseguido su objetivo.

Duquesa de Parma
Isabel de Farnesio nació el 25 de octubre de 1692 en la ciudad italiana de Parma. Era la segunda hija del entonces heredero del ducado de Parma, Eduardo Farnesio y Sofía Dorotea de Baviera-Neoburgo. Como miembro de la familia dominante en el ducado de Parma, Isabel tuvo una infancia acomodada y recibió una exquisita educación de la mano de los profesores más reputados de su tiempo. La pequeña Isabel aprendió gramática, historia, varios idiomas y adquirió conocimientos artísticos como la música, el baile o la pintura. 

Isabel se estaba formando para ser una buena princesa, digna de su estirpe y posible moneda de cambio en alguna corte europea. Pero unas viruelas infantiles dejaron en su rostro unas marcas nada favorecedoras que hacían de su físico un inconveniente a la hora de buscarle un candidato adecuado. Isabel tendría que compensar sus defectos físicos con sus conocimientos, su inteligencia y su capacidad de manipulación.

Cuando tenía poco más de un año, el príncipe Eduardo fallecía y su tío, Francisco Farnesio se convertía en su padrastro al casarse con su madre.  Meses antes había muerto también su hermano mayor, Alejandro, quedando Isabel la tercera en la línea sucesoria del ducado de Parma por detrás de su padrastro Francisco y su otro tío Antonio. Ambos se convirtieron en duques de Parma pero ninguno tuvo descendencia por lo que Isabel de Farnesio se convertíría en duquesa de Parma.

Reina de España
El 14 de febrero de 1714 fallecía la dulce y amada reina de España María Luisa de Saboya, primera esposa de Felipe V con quien había tenido dos hijos y herederos al trono español. Los consejeros del rey, entre ellos la todopoderosa princesa de los Ursinos, empezaron a buscar una nueva esposa para un Felipe V de aún 30 años y con posibilidad de ampliar la descendencia. 




La princesa de los Ursinos no quería a su lado a ninguna muchacha casadera que fuera demasiado dominante. Necesitaba a una princesa moldeable, algo que no iba a ser Isabel de Farnesio quien sin embargo, se coló en el primer puesto de la lista de candidatas gracias a las negociaciones del futuro cardenal Alberoni quien no dudó en presentar a la duquesa de Parma como una joven sumisa y de fácil trato.

Cuando Isabel llegó a Jadraque el 22 de diciembre de 1714 y se encontró con la Princesa de los Ursinos esta se dio cuenta del grave error que había cometido. La futura reina de España no iba a ser como su fiel María Luisa. Isabel expulsó para siempre a la princesa de la corte y de su patria de adopción. No iba a consentir que nada ni nadie se pusiera entre ella y el poder.

Dos días después, se celebraba en Guadalajara la boda entre Isabel de Farnesio y Felipe V. Empezaba el reinado en la sombra de la conocida popular y despectivamente como "La parmesana". Isabel despidió a varios miembros del gobierno y colocó a sus favoritos, mayoritariamente italianos. No sólo eso sino que consiguió influir en su marido al que controló a su antojo. 

Isabel de Farnesio tuvo un papel determinante en el cambio de rumbo de la política exterior de España reclamando los territorios italianos que se habían perdido tras la firma del tratado de Utrech y buscando alianzas en favor de sus propios hijos. 

En este sentido, Isabel no tuvo nunca una relación cordial con los hijos de su esposo y María Luisa de Saboya y futuros reyes de España. Mirando siempre en beneficio propio y de sus propios hijos, consiguió para el mayor, Carlos, el reino de Nápoles y Sicilia, para Felipe, el ducado de Parma y para Luis Antonio el arzobispado de Toledo. Para sus hijas buscó enlaces con las grandes casas reales. María Ana Victoria se casó con el rey de Portugal y María Teresa con el delfín de Francia mientras que María Antonia Fernanda se unió a la casa de Saboya. 

Si con sus hijos tuvo siempre una relación personal fría y distante, no menos hizo con Luis y Fernando, a los que no dudó en intentar apartar del gobierno. 

La reina desterrada
No es extraño que cuando Felipe V fallecía el 9 de julio de 1746 y subía al trono su hijo como Fernando VI, este no dudara en alejarla de la corte. Isabel de Farnesio fue desterrada al Real Sitio de la Granja de San Ildefonso en Segovia. Allí y en el cercano Palacio de Riofrío que mandó construir, pasó Isabel más de una década, dedicada a su vida privada, al arte y a observar en la distancia los movimientos de su hijastro el rey.


En 1759 moría Fernando VI, allanando el camino al trono español a su hijo primogénito como Carlos III. Esta vez tampoco pasaría mucho tiempo en la corte, pues sus continuas desavenencias con su nuera, María Amalia de Sajonia, la condujeron de vuelta al exilio. Ahora en Aranjuez, donde viviría hasta el final de sus días. Isabel de Farnesio moría el 10 de julio de 1766, a los 73 años de edad. Fue enterrada en la Colegiata del Palacio Real de la Granja, junto a su esposo, Felipe V.


por Sandra Ferrer

domingo, 19 de enero de 2014

Un entrañable mundo infantil, Beatrix Potter (1866-1943)


Beatrix Potter vivió en la Inglaterra Victoriana, en una familia acomodada que disfrutaba de la vida gracias a las rentas. Educada por institutrices, Beatrix amó siempre la naturaleza, a la que observó, estudió y analizó. Su pasión por el mundo natural la llevó a hacer importantes descubrimientos en el mundo de la micología y a convertir a sus amados animales en protagonistas de los más hermosos cuentos infantiles. Su entrañable Conejo Perico sobrevivió a su creadora y se coló en los hogares de muchos niños de todo el mundo.

En un hogar victoriano
Helen Beatrix Potter nació el 28 de julio de 1866 en Kensington, Londres, en el seno de una típica familia victoriana. Su padre, Ruper Potter, era abogado de carrera pero casi no ejercía y su madre era ama de casa y una perfecta anfitriona para las muchas visitas que recibía en su hogar. Los Potter tenían una vida acomodada, viviendo sobretodo de las rentas familiares en una hermosa casa plagada de sirvientes. Beatrix tuvo un hermano llamado Bertam. Los dos niños fueron criados y educados por niñeras e institutrices en la parte alta de la enorme casa familiar, donde se encontraba la habitación de los niños. Allí Beatrix y su hermano pasaron la mayor parte de su infancia, alejados de sus padres, demasiado ocupados en una intensa vida social. A pesar de que su hermano Bertam era seis años menor que ella, la pequeña Beatrix tuvo una muy estrecha relación con él, el único miembro de su familia con el que más convivía. Cuando Beatrix tuvo edad de empezar sus estudios, no fue al colegio sino que la gran habitación infantil se convirtió en una escuela privada para ella y su hermano.

Beatrix y Bertam suplieron la falta de amigos con su amor por los animales. Perros, conejos, ratones o ranas llenaron de alegría sus estancias infantiles.




En la campiña inglesa
Beatrix esperaba siempre con mucha ilusión la llegada del verano, época en la que toda la familia se trasladaba a pasar largas temporadas a una casa en Escocia. Allí se llevaba a todos sus amados animales y disfrutaba con Bertam de descubrir el fantástico mundo que se escondía en la naturaleza. 

Años después, cambiaron Escocia por el Distrito de los Lagos del que Beatrix se quedaría prendada para el resto de su vida y utilizaría como inspiración para sus obras infantiles. 

En aquellas estancias veraniegas Beatrix disfrutó de la compañía de los animales y exploró el mundo natural observando con detenimiento las plantas y los insectos. Uno de sus tíos se dio cuenta de que Beatrix tenía talento en el análisis del mundo natural e intentó que su sobrina ingresara en los Reales Jardines Botáncos en Kew para profesionalizar sus estudios pero su condición de mujer no se lo permitió.

A pesar de ello, Beatrix no dejó de estudiar la naturaleza que plasmó con gran rigor en sus hermosas y detallistas ilustraciones de fósiles, musgos, líquenes y flores. Sus conclusiones acerca de los líquenes y los hongos fueron leídos por su tío en la sociedad científica dado que a ella no se le estaba permitido.

El mundo de Perico
Beatrix, que en su infancia había pasado largas horas pintando, unió su talento con el dibujo a su extraordinaria capacidad de observación de la naturaleza. El resultado fue la creación de un hermoso mundo infantil protagonizado por ratoncitos y conejitos, liderados por Peter Rabbit, el entrañable conejo Perico. 




Una vez más su condición de mujer no le facilitó cumplir sus sueños y tardó mucho tiempo en encontrar un editor dispuesto a creer en ella y en su obra. Pero Beatrix no se rindió y en 1902 consiguió que la firma de Frederick Warne & Co. publicara sus cuentos. A la joven escritora le fue asignado el pequeño de los tres hermanos de la firma editorial, Norman Warne, con el que tuvo una gran afinidad desde el primer momento. 




Beatrix vivió entonces uno de los momentos más dulces de su vida. Sus cuentos tenían una buena aceptación entre el público y su relación con Norman traspasó los límites profesionales. A pesar del rechazo que la familia Potter sentía por todo aquel que tenía que trabajar para vivir y, a sabiendas que Norman no iba a ser recibido en la familia, la relación siguió adelante. El 25 de julio de 1905 Norman pedía a Beatrix formalmente en matrimonio. Por supuesto los padres de Beatrix no dieron su aprobación. El destino tampoco lo quiso. Un més después de aquella proposición, Norman moría súbitamente de una enfermedad mortal. Aquello no sólo sumió a la joven en una profunda tristeza sino que la alejó, todavía más, de sus progenitores. 

Su vida en el Distrito de los Lagos
Beatrix Potter se refugió en su propio mundo que fue construyendo en el Distrito de los Lagos donde compró una granja con el dinero que ganaba de sus publicaciones. Allí Beatrix también encontró el consuelo en William Heelis, un abogado con el que se casó en 1913, a los 47 años, a pesar de volver a recibir la oposición de sus padres. La pareja no tuvo hijos pero vivieron una existencia tranquila y feliz hasta el final de sus días.

Su nuevo mundo fue plasmado en algunos de sus libros. Obras entrañables que hicieron las delicias de muchos niños. Beatrix Potter escribió 23 libros. En 1920 su vista empezó a resentirse y su producción artística fue desapareciendo. 

Amante de la naturalez,a Beatrix y su marido llegaron a adquirir hasta quince granjas que pobló con sus amados animales y cuidó con pasión. Beatrix se había alejado del mundo elegante de la Inglaterra victoriana en la que había crecido para encontrar su mundo rodeada de la naturaleza.

Beatrix Potter fallecía a los 77 años de edad el 22 de diciembre de 1943. Su memoria, gracias al entrañable Perico y todos sus amigos, permanece viva. 

 Películas que hablan de ella


Miss Potter






 Página web 

http://www.peterrabbit.com/








POR SANDRA FERRER

jueves, 16 de enero de 2014

El poder de Venus, Marozia (891-955)


Hermosa, inteligente y astuta, Marozia fue una de las nobles romanas más poderosas de su tiempo. Su condición de mujer no impidió que Marozia moviera los hilos del poder en unos años conocidos como los años oscuros de la Edad Media. 

Marozia nació el año 891 en Roma, donde vivían sus padres, los condes de Túsculo, Teofilato y Teodora. En el hermoso palacio del Aventino, Marozia tuvo una infancia tranquila. Allí permaneció a la sombra de las intrigas que urdían sus padres y esperando a ser desposada con algún noble poderoso. 

Fue en el año 909, cuando era una hermosa joven de dieciocho años, cuando se casó, por primera vez, con Alberico I, duque de Spoleto, con quien tuvo un hijo, que recibió el mismo nombre que su padre. Marozia quedó viuda en 924 cuando ella y su esposo intentaron controlar el poder en Roma y derrocar al papa Juan X. Tras la revuelta, Alberico era asesinado.

Marozia no se rindió en su obsesión por el poder y se casó con Guido de Toscana, con quien tuvo una hija, Berta. Junto a su segundo marido sí que consiguió deponer y encarcelar al papa Juan X. En 929 Marozia volvía a quedarse viuda y decidía casarse con su cuñado Hugo de Arlés. Fue el nuevo papa, Juan XI, quien salvaría los escollos legales para que el tercer matrimonio de Marozia se llevara a cabo. No en vano, el pontífice era su hijo ilegítimo, fruto de la relación que mantuvo durante años con el que fuera papa entre los años 904 y 911, Sergio III.

El nuevo matrimonio de Marozia provocó la ira de su hijo Alberico, quien se levantó en armas contra su madre y su padrasto. Alberico II consiguió vencer, expulsar a su padrastro y recluir a Marozia en el Castillo de Sant'Angelo. 


Marozia terminaría sus días en un convento de Roma.


 Si quieres leer sobre ella 


El Evangelio de Venus
Alfonso S. Palomares 


lunes, 13 de enero de 2014

La intrépida aviadora, Adrienne Bolland (1895-1975)


Adrienne Bolland decidió hacerse piloto de aviones para pagar sus deudas de juego. La que fuera la pequeña de una gran familia, en la que recibió poco cariño y atención, decidió que debía labrarse su propio futuro. Su carácter intrépido y valiente la convirtieron en piloto en tiempo récord y pasó a la historia de la aviación al convertirse en la primera mujer en atravesar los Antes volando y la segunda en pilotar un avión a través del Canal de la Mancha.

El pequeño terror
Adrienne Bolland nació el 25 de noviembre de 1895 en Arcueil, a las afueras de París, en el seno de una familia de emigrantes belgas. Adrienne tuvo una infancia difícil al ser la pequeña de siete hermanos y no recibir todo el cariño y la atención que ella necesitaba. En su familia la llamaban "el pequeño terror".

Así, Adrienne tuvo que hacerse a sí misma. Pero su época de juventud fue un tiempo complicado para ella, sumergida en ambientes de fiesta, juego y alcohol donde perdió el poco dinero que tenía. En una de aquellas turbias veladas, Adrienne mostró su interés por la aviación y su sueño de convertirse en piloto. Un amigo suyo se la tomó en serio y le sugirió que se pusiera en contacto con el principal constructor de aeroplanos llamado Renneé Caudron. Adrienne no lo dudó, pensando que así podría cumplir su sueño a la vez que podría también pagar sus deudas.

Su rápida carrera hacia el cielo
Adrienne no se lo pensó dos veces y se trasladó a Le Crotoy, cerca del Canal de la Mancha, donde Caudron tenía su cuartel general. En dos meses conseguía su licencia de vuelo y empezaba a sentirse mucho mejor en el cielo que en la tierra, donde la tristeza y los problemas psicológicos eran demasiado constantes.




Eran los primeros meses del año 1920 y Adrienne ya formaba parte del equipo de Caudron aunque sin que su tarea principal fuera la de pilotar ningún avión. Algo que consiguió gracias a su propia insistencia y a la visión comercial de Caudron quien pensó que si una mujer conseguía pilotar uno de sus aviones, todo el mundo pensaría que sería algo muy fácil de hacer.

En el verano de aquel mismo año, Adrienne aceptó el reto de pilotar un G3 a través del Canal de Mancha, convirtiéndose en la segunda mujer en conseguirlo, detrás de Harriet Quimby, quien ya lo consiguiera en 1912.

Del Canal de la Mancha a los Andes
Cuando 1921 Adrienne acompañó a Renneé a Argentina para ver unas demostraciones de vuelo, empezó a rondarle por la cabeza superar su propia hazaña del Canal de la Mancha sobrevolando los Andes. 

A pesar de que el reto era demasiado arriesgado de llevar a cabo con un avión como el G3, y tener solamente cuarenta horas de vuelo a sus espaldas, Adrienne decidió seguir adelante con la aventura. 


El trayecto terminaba con éxito aterrizando en Santiago de Chile el 1 de abril de 1921, después de más de cuatro horas sobrevolando los Andes a más de cuatro mil kilómetros de altura sin mapas ni conocimiento previo de la zona. Solamente las indicaciones de una misteriosa mujer que horas antes de despegar le advirtió de que en cuanto encontrara un lago en forma de ostra girara hacia la izquierda. Verdad o leyenda, lo cierto es que Adrienne encontró el lago y siguió la advertencia, consiguiendo algo que otros pilotos antes que ella habían intentado sin éxito.




De vuelta a la tierra
Adrienne recibió varios reconocimientos y continuó volando y consiguiendo más récords en el mundo de la aviación.

En 1930 intentaba asentar su vida personal casándose con otro aviador, Ernest Vinchon, con el que continuó volando y compartió ideas de izquierdas y republicanas que le llevaron a formar parte de la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial.

Adrienne Bolland fallecía a los 79 años el 18 de marzo de 1975 en París.

Por Sandra Ferrer