miércoles, 28 de agosto de 2013

La santa visionaria, Santa Isabel de Schönau (1126-1164)


Santa Isabel de Schönau se incluye en una larga lista de mujeres que durante la Edad Media tuvieron profundas visiones y experimentaron éxtasis místicos. Situaciones que describieron en forma de poemas o de libros. Monja alemana, Santa Isabel mantuvo correspondencia con la gran abadesa de Bingen,Hildegarda, en la que se inspiró para escribir su obra, El libro de los caminos de Dios. No está canonizada por la iglesia católica pero fue incluida en el martirologio romano y la tradición la reconoce como santa.

Isabel de Schönau nació el año 1126 en la diócesis de Tréveris, en Alemania en el seno de una familia noble. Fue educada en un monasterio benedictino doble, masculino y femenino, de Schönau, cerca de Bonn. Ya nunca abandonaría sus muros. En 1147 hizo votos y se convirtió en monja.

La vida de Isabel fue una vida de piedad y sacrificio. Volcada en la vida monástica, a pesar de su frágil complexión física y de su salud, no sólo ayudaba en las tareas diarias sino que se infligía distintos tipos de mortificaciones. 

Pronto empezó a tener visiones y a experimentar momentos de éxtasis, experiencias místicas que inmortalizaría su hermano Egberto, monje y con el tiempo abad del mismo monasterio doble en el que residía Isabel. 

Contemporánea de Hildegarda de Bingen, con la que mantuvo una relación epistolar, Isabel muy posiblemente se inspiraría en el famoso Scivias de la abadesa para escribir su obra El libro de los caminos de Dios

Isabel de Schönau siguió escribiendo, esta vez una obra dedicada a Santa Úrsula.


Desde 1157 fue superiora del convento en el que vivió y murió el 18 de junio de 1164.

Hasta el momento no se ha beatificado a Isabel de Schönau y existen muchas voces que dudan tanto de sus visiones como de la autoría de sus obras escritas atribuidas en gran medida a su hermano. Aun así, la Iglesia Católica nunca a desautorizado su culto.


Por Sandra Ferrer



martes, 20 de agosto de 2013

Bolivia: 2do lugar en violencia sexual en Latinoamérica


Resultado de imagen de indices de violencia a la mujeren Bolivia 2017
La Defensoría del Pueblo informa que siete de cada diez mujeres sufrieron abuso sexual alguna vez en su vida, lo cual, a criterio de Rolando Villena, "muestra una faceta de violencia que pone en duda el optimismo sobre los avances en materia de derechos humanos como sociedad".
El informe "Violencia Sexual contra las Mujeres",  presentado por el Defensor del Pueblo, señala de cifras alarmantes donde indica que cada año se registran 14.000 denuncias de violencia sexual contra mujeres, niñas y adolescentes, de estas, el 60 por ciento son casos sucedidos en los propios hogares de las víctimas. También revela que de los casos que llegan a estrados judiciales, solo el 0,04 por ciento concluyen con una sentencia para el violador.
A estos datos se suman los de una investigación realizada por la administración de justicia en el país, que señala que del 100 por ciento de los expedientes de casos revisados en materias relacionadas con los derechos de las mujeres, el 71,2 por ciento fue rechazado por los fiscales por falta de pruebas y de éste el 41 por ciento corresponde a delitos sexuales.
En tanto que información del Observatorio Nacional de Seguridad Ciudadana elaborado con reportes de la Policía Boliviana, indica que entre 2005 y 2012, los casos de agresión sexual a menores (violación, estupro y abuso deshonesto) denunciados subieron de 1.076 a 3.602, lo que significa un incremento del  235 por ciento.
Sólo los registros de violación aumentaron de 777 en 2005 a 2.386 en 2012, un incremento de 207 por ciento. Es decir de dos por día se elevaron a seis.   "Las cantidades reales son obviamente mayores si consideramos los casos que no llegan a la prensa, los que se quedan en los escritorios de los administradores de justicia o los que no son siquiera denunciados", lamentó Villena.
Estas cifras colocan a Bolivia, de acuerdo a un estudio realizado por las Naciones Unidas, como el segundo país de América Latina con los más altos índices de violencia sexual, lo cual, lo cual sin duda, lamentó el Defensor, "el más vergonzoso sitial que tiene el Estado boliviano a nivel mundial.
El Fiscal General, Ramiro Guerrero, por su parte, manifestó su preocupación por la realidad que muestra el informe defensorial y demandó de las autoridades gubernamentales políticas públicas para luchar y reducir los altos índices de violencia sexual que existen en el país.
En tanto que la representante en Bolivia del Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA), Miriam Taborga, comparó los datos con los niveles que alcanza una "pandemia" y demandó a que esta realidad sea considerada como un tema de salud pública pues afecta al 15 por ciento de la población femenina en Bolivia.
El Defensor convocó a las autoridades y a las organizaciones de la sociedad civil a asumir  esta problemática como "alta prioridad". En ese marco, reiteró su llamado a trabajar en una cruzada nacional para luchar contra la violencia sexual contra niñas, niños, adolescentes y mujeres.
El estudio presentado la víspera se lo realizó entre 2011 y 2012 en las  ciudades de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Pando, muestra las dificultades que las mujeres enfrentan en el acceso a la justicia cuando denuncian una violación.   "Aunque tiene un enfoque integral sobre las causas y los efectos, hace hincapié en el tratamiento que se le da a las denuncias y los procesos judiciales iniciados por las víctimas, en la mayor parte los casos solas y en otros, apoyadas por entidades de derechos humanos, entre ellas nuestra propia institución", manifestó el Defensor.
Los problemas que enfrentan las víctimas para que sus procesos avancen son el cambio de investigadores o fiscales, limitado número de forenses, falta de gratuidad, discriminación en razón de género, actitudes machistas por parte de jueces y fiscales, desconocimiento de procedimientos judiciales, falta de medios técnicos y periciales para la recolección de pruebas.   Los casos son abandonados porque las víctimas temen represalias o porque los procesos son largos y revictimizadores, los abogados transan con los agresores, algunos fiscales y jueces interponen sus oficios en favor de los agresores o las víctimas no están lo suficientemente preparadas como para afrontar el proceso.

Fuente: erbol.com.bo