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lunes, 11 de abril de 2011

Ángel o demonio, Lucrecia Borgia (1480-1519)


Lucrecia Borgia es uno de los personajes femeninos que más ríos de tinta han provocado. Una vida envuelta en asesinatos, conjuras, relaciones prohibidas e hijos misteriosamente concebidos crearon un personaje de leyenda.

Un peón para los Borgia
Lucrecia Borgia nació en Subiaco el 18 de abril de 1480. Era el tercer bebé, la primera niña, de la relación entre el cardenal Rodrigo Borgia y su cortesana Vanozza Catanei. Su condición femenina la convirtió en un peón al servicio de las alianzas políticas de su padre. Pero sin ningún tipo de reparo, Rodrigo no tuvo problemas en hacer y deshacer los matrimonios de su hija a su antojo según el momento político y sus necesidades de poder.

Primer matrimonio, primera jugada
En 1493, tras haber sido elegido papa con el nombre de Alejandro VI, Rodrigo Borgia casó a su pequeña de 13 años con Giovanni Sforza. Creaba así una poderosa alianza con Milán. Durante los primeros años de matrimonio de Lucrecia y Giovanni, el papa Borgia fue aumentando su poder hasta el punto de ver como inútil su relación con la familia Sforza. Alejandro VI ya no los necesitaba, así que decidió romper el matrimonio de su hija a quien utilizaría en nuevas alianzas político-matrimoniales.

Empezó entonces un periplo para deshacerse del desdichado Giovanni. De un intento de asesinato que César, el hermano de Lucrecia ayudó a abortar se llegó a un definitivo proceso de nulidad matrimonial en el que Giovanni se vio presionado para firmar un documento en el que declaraba su propia impotencia.

En el tiempo que duró el proceso de anulación de su matrimonio, Lucrecia vivió enclaustrada en un convento, aislada del mundo. Se comunicaba con su padre por medio de un mensajero. Fue en ese periodo que Lucrecia quedó embarazada sin que nunca se llegara a dilucidar la paternidad de la criatura; episodio que ayudaría a los detractores de Alejandro VI a crear una leyenda negra en torno a su hija.

Segundo matrimonio, segunda jugada
Con 18 años, Lucrecia fue entregada a Alfonso de Aragón, cerrando una importante alianza que con el tiempo también se demostraría inútil para los intereses de los Borgia. Al haber concebido un hijo, la vía de la nulidad matrimonial llevada a cabo con su primer matrimonio no se pudo utilizar. El asesinato fue la solución.

La leyenda negra del peón
A lo largo de los años en que Lucrecia fue entregada a estos dos matrimonios no fue más que una marioneta al servicio del poder la aquella familia valenciana que había llegado al poder de los Estados Pontificios y del que no se querían deshacer. En este tiempo, el papa y su familia se rodeó de muchos detractores y enemigos que usaron a Lucrecia como diana de todas las iras. No tuvieron problemas en calumniar a la joven tachándola de adúltera y de haber cometido incesto con su padre y su hermano. A pesar de que todas las terribles acusaciones que cayeron sobre Lucrecia nunca se pudieron comprovar, la imagen de mujer pecadora y manipuladora la acompañó durante toda su vida.

La buonna duchesa
Tiempo después de quedar viuda, Alejandro VI nombró a su hija administradora del Vaticano, a pesar de las críticas recibidas por su juventud, inexperiencia y mala reputación.

Fue entonces cuando los Borgia diseñaron un nuevo matrimonio para Lucrecia. Con su imagen totalmente manchada, tuvieron que hechar mano de las arcas familiares para convencer a la familia d'Este para que casara a uno de sus hijos, de nombre Alfonso, con la joven Lucrecia.

En esta ocasión Lucrecia tuvo la oportunidad de alejarse de la corrupción que envolvía a su familia e intentar empezar una nueva vida al lado de su nuevo marido quien confió en ella para ejercer como regente del ducado de Ferrara en sus largas ausencias. Lucrecia se supo ganar el cariño de su pueblo quien le dio el cariñoso apelativo de buonna duchesa. En aquel tiempo pudo ejercer como mecenas de las artes convirtiéndose en una verdadera dama renacentista alabada por Tiziano, de quien fue su musa, y por muchos poetas.

Lucrecia tuvo cinco hijos con el duque de Ferrara y vivió sus últimos años en paz siendo una buena esposa y una gran duquesa. Fue el nacimiento de su quinto hijo, quien sobrevivió pocos días, el que la llevó a la tumba. Unas fiebres puerperales terminaban con la vida de Lucrecia el 24 de junio de 1519. Tenía 39 años.

 Si quieres leer sobre ella 
Lucrezia Borgia
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Lucrecia Borgia: La hija del papa
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Los Borgia
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Por Sandra Ferrer

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