domingo, 14 de diciembre de 2008

Cosificación del cuerpo femenino

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Por. Ángel Manuel Amaro Quintas
Fuente: Rebelión (14.12.08)
Parece ser que este nuevo siglo, es el siglo de lo virtual y lo efímero. De lo banal y volátil, de la cantidad frente a la calidad, de la mercantilización de los últimos reductos de la sociedad comunitaria (educación y sanidad), y como no, la cosificación de las sexualidades, la (des)identidades, la pornografía, los géneros y los cuerpos.
La cosificación del cuerpo femenino, parcelación indiscriminada del cuerpo de la(s) mujer(es) con el fin de explotarlo y disiparlo en el sexismo, es latente en nuestra sociedad (neo)patriarcal; ejemplos de ellos se encuentran en la prostitución, la tecnociencia farmacológica, la pornografía, en el uso de la mujer como reclamo publicitario, en el lenguaje sexista que merma las capacidades de la mitad de la humanidad.
El caso de la discoteca de Valencia que sorteaba operaciones de cirugía estética es un caso-manifiesto reflejo de una cosificación sistemática estructural a la que se ve sometido el(los) cuerpo(s) de la(s) mujer(es) en la era farmacopolítica y biopolítica de principios de esta mal llamada, sociedad del (des)conocimiento.
En este recién llegado siglo XXI poco parece haber cambiado en el (neo) patriarcado que me vio nacer. Centrándonos en el caso español decir que hemos avanzado en el campo legislativo (aunque poco en el judicial) pero no en el simbólico y social, en definitiva, en el estructural.
Si descendemos de las altas estancias políticas a pie de calle, podemos observar como la violencia simbólica, verbal, psicológica, física y por tanto, estructural, sigue dándose en el estado español, quizás con mayor intensidad que hace treinta años debido a los coletazos de este león herido llamado patriarcado que resiste frente a los envites de las políticas igualitarias.
La imagen de las mujeres, es usada como reclamo publicitario en numerosos ámbitos (pornografía, clínicas de estética, fiestas varias, etc). Carnaza y cebo para hombres heterosexuales que no hace más que perpetuar la imagen de la mujer como un cuerpo desposeído de derechos, y si de unas buenas tetas y un gran trasero.
La cosificación y banalización del cuerpo femenino, y por ende de las mujeres, es la mayor violencia a escala planetaria que se está ejerciendo en la actualidad, pasando desapercibida por cumplir a las mil maravillas sus funciones básicas: silenciar a la mitad de la humanidad, controlar sexualmente sus cuerpos y por tanto su libertad, y silenciar posibles alianzas antipatriarcales.
Eliminar ese proceso de cosificación y sexualización hetero-parcial del cuerpo de la(s) mujere(s), será posible si se deslegitima desde la base -el sustrato ideológico- el (neo)patriarcado.
La (auto)percepción del cuerpo de la(s) mujere(s) ha de tener en cuenta la construcción identitaria de cuerpos libres, sujetos cognoscentes, que en un contexto no hetero- patriarcal se asocian entre-si y para-si con la finalidad de crear vínculos, sean sociales, verbales, sexuales, coitales.
Debemos apre(h)ender a ver el cuerpo de la(s) mujere(s) como un sujeto vivo, no pasivo-objetivizado, con una visión holística del cuerpo femenino y respetando la pluralidad (auto)elegida existente para (auto)construir cuerpos sexuales y parlantes, al igual que (des)identidades, sexualidades, sexos y (trans)géneros pansexuales.
Ángel Manuel Amaro Quintas es Coordinador de Universitari@s Progresistas y Miembro del Centro de Estudios sobre la Mujer de la Universidad de Alicante