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jueves, 30 de octubre de 2008

EL FEMINISMO NEGRO


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INTRODUCCIÓN:
Durante ladécada de los sesenta del siglo XX, empezó a perfilarse la idea de construir un movimiento feminista internacional, debido, por una parte, a que muchas mujeres del tercer mundo acababan de salir del colonialismo y, por otra, a que las integrantes de los movimientos de mujeres en esa época procedían de otros movimientos de lucha. Además, en la década de los sesenta, las reivindicaciones y demandas feministas no estaban encaminadas exclusivamente al derecho al sufragio o a formar parte de las instituciones masculinizadas, sino que otras propuestas políticas enriquecían al feminismo: las afrodescendientes, las lesbianas feministas, las postcolonialistas y las multiculturalitas, entre otras, abrieron el abanico de análisis con nuevas perspectivas en lo que se refería a la subordinación de las mujeres. A través de la postura del feminismo negro, se comenzó a cuestionar la categoría de género de forma universal, sobre todo cuando se utilizaba el concepto de género occidental para caracterizar a las mujeres de color o del tercer mundo, dando lugar a una teoría crítica donde la raza, la clase, la nacionalidad y el sexo estaban entrelazados.
Aunque las mujeres negras formaron parte desde comienzos de los años sesenta de los movimientos feministas en EE.UU., muchas de estas mujeres se separaron de ellos y se unieron a los movimientos negros de liberación, fundando posteriormente un movimiento anti-racista y antisexista, basado en que los sistemas de opresión estaban interrelacionados de tal forma que era difícil distinguirlos en las condiciones en que sus vidas se desarrollaban. Así se comenzó a propugnar un feminismo negro que combatiera la variada y simultánea opresión que sufren las mujeres de color.
Fueron las afroamericanas y las británicas las pioneras en el desarrollo del feminismo negro, y posteriormente América Latina se alimentó política y teóricamente de estas aportaciones, con sus características específicas. A través de estas líneas analizaremos brevemente estos tres ejemplos: el feminismo negro de los Estados Unidos, las mujeres negras en Gran Bretaña y el feminismo indígena en América Latina.
Mujeres negras en Estados Unidos:
El feminismo negro o “mujeres de color”, como así se hacían llamar, nació en Estados Unidos a finales de los años 60 del siglo XX, con dos principales objetivos:
1.- La reconstrucción del feminismo, dominado hasta entonces por una visión etnocentrista y racista que invisibilizaba en su análisis las experiencias de las mujeres no blancas.
2.- La denuncia del sexismo en el movimiento de los derechos civiles de los hombres negros que se desarrolló desde los años 60.
El feminismo negro en los Estados Unidos fue concebido como un movimiento político que denunciaba el predominio de una supremacía blanca y las prácticas patriarcales que se daban tanto en la sociedad norteamericana como en estos movimientos sociales.
Las dos organizaciones más relevantes de las “mujeres de color” en los Estados Unidos, fueron la Organización Nacional de Feministas Negras en Nueva York, integrada por feministas afrodescendientes; y el Colectivo “Combahee River”, constituido por mujeres lesbianas y mujeres feministas, que abogaban por una política radical.
El feminismo negro en Estados Unidos consideró en su discurso las múltiples opresiones de las mujeres, en la que la raza, la clase, el género y la sexualidad eran variables interdependientes, destacando que las mujeres afrodescendientes eran las grandes ausentes de la historia de las mujeres, junto con las indígenas, lesbianas, migrantes etc. En este pensamiento político el concepto de diferencia fue visto como fruto de experiencias históricas enmarcadas en relaciones sociales de poder y dominación consecuencia del colonialismo y la esclavitud.
“La supresión histórica de las ideas de las mujeres negras ha tenido una marcada influencia en la teoría feminista. Vistas más de cerca, las teorías presentadas como universalmente aplicables a las mujeres como grupo resultan, en buena medida, limitadas por los orígenes blancos y de clase media de quienes las propusieron” (Hill Collins. 1998:259).
Por otra parte, el concepto de patriarcado, fundamental para la teoría feminista, fue puesto en tela de juicio por haber sido considerado como una dominación masculina indiferenciada, sin examinar cómo éste se concretaba en las experiencias particulares donde la raza, la clase y la sexualidad, jugaban papeles fundamentales en la reproducción social.
“Reconocen que en los movimientos negros, existe la idea de que la mujer es diferente al hombre por naturaleza y no puede hacer las mismas cosas que él: así, el hombre negro se ve a sí mismo siempre como el cabeza de familia, concepción contra la que hay que luchar”. (Asunción Oliva Portolés, 2004:145)
Además se criticó una de las principales reivindicaciones del feminismo contemporáneo basado en el análisis de la división sexual del trabajo y en la diferenciación entre roles femeninos y masculinos, como era el derecho al trabajo asalariado fuera del hogar, que permitiese a las mujeres una autonomía financiera a la vez que lograr reconocimiento social. Las feministas negras criticaron la visión racista y clasista de esta reivindicación argumentando que lo que se proponía con respecto a que las mujeres se liberaran del trabajo doméstico para profesionalizarse igual que lo hacían los hombres blancos, no consideraba a las mujeres afrodescendientes, que siempre trabajaron fuera del hogar como fuerza de trabajo en las calles y en las casas de los y las blancas, fruto de la herencia de la esclavitud.
Las mujeres Negras en Gran Bretaña:
En Gran Bretaña se inició el movimiento de mujeres negras en los años 70, a través de una lucha anticolonialista y contra el racismo, la desigualdad de clase y las prácticas patriarcales. Entre las organizaciones que surgieron destacó la “Organization of women of Asian and African Descent”, primera organización nacional, y el grupo de Mujeres Negras de Brixton (AWAZ).
El concepto de “mujer negra” se convirtió en una identidad política estratégica para hacer frente a un racismo institucionalizado expresado en la violencia policial, en los servicios públicos y en los efectos de la migración que las colocaba en condiciones de desigualdades materiales, sociales y culturales.
El término negro“es un acto de oposición que declara la supremacía de historias de resistencia y opresión sobre las tácticas divisivas de la clasificación científica” (Sudbury, 2003:288).
Al igual que pasó en Estados Unidos, las mujeres negras de Gran Bretaña cuestionaron la supuesta unión homogénea que planteaba el feminismo blanco y que no reconocía la diversidad de las mujeres, por ello muchas de las mujeres negras británicas se distanciaron del feminismo blanco para luchar contra el racismo, siendo el movimiento de mujeres negras en Gran Bretaña un referente importante de lucha política antirracista y antisexista que articulaba diferentes niveles y formas de opresión.
Mujeres negras de América Latina:
El pensamiento político latinoamericano ha estado enmarcado en un contexto determinado por la colonización y la conquista que supuso la esclavitud indígena y africana, una esclavitud que se extendió y tuvo consecuencias en la vida de la gran mayoría de la población, de la cual, las mujeres fueron históricamente, las grandes afectadas.
La acción política de las mujeres se llevó a cabo para hacer frente a las dictaduras, el machismo y el racismo de América Latina, pero en el feminismo latinoamericano hubo un sesgo clasista y racista debido a las diferentes posiciones sociales, económicas y culturales de las mujeres de América Latina.
Aunque la afrodescendencia o la indígeno-descendencia estuvo presente en toda la población latinoamericana, fue más significativa en aquellos núcleos de población más racializados a lo largo de la historia, y ello se reflejó en el feminismo, siendo las afrodescendientes y las indígenas las que se encargaron de evidenciar estas diferencias entre mujeres, y de denunciar el racismo existente en el feminismo que se divulgaba sobre las bases elitistas y clasistas y que no tomaban en cuenta en sus postulados teóricos ni en sus acciones políticas, los múltiples niveles de opresión en los que vivían la mayoría de las mujeres.
La visibilización del racismo en las sociedades latinoamericanas ha sido la ardua tarea que han tenido que asumir las organizaciones de mujeres afrodescendientes, pues, debido a la ideología del mestizaje, el racismo se asocia casi siempre a experiencias ligadas al aparthaid o a un segregacionismo como lo fue el caso de Estados Unidos y África del Sur, asumiendo que la situación de marginación y exclusión socio-económica que viven las poblaciones afrodescendientes e indígenas se debe más por su situación de clase que por el racismo mismo.
Las afrodescendientes latinoamericanas cuestionaron la visión de la separación de esfera pública y privada y de la concepción del trabajo de la teoría feminista, comprobándose la visión racista en el siguiente párrafo:
“Cuando hablamos del mito de la fragilidad femenina que justificación históricamente la protección paternalista de los hombres sobre las mujeres, ¿de qué mujeres se está hablando? Nosotras -las mujeres-negras- formamos parte de un contingente de mujeres, probablemente mayoritario, que nunca reconocieron en sí mismas este mito, porque nunca fueron tratadas como frágiles. Somos parte de un contingente de mujeres que trabajaron durante siglos como esclavas labrando la tierra o en las calles como vendedoras o prostitutas. Mujeres que no entendían nada cuando las feministas decían que las mujeres debían ganar las calles y trabajar. Somos parte de un contingente de mujeres con identidad de objeto. Ayer, al servicio de frágiles señoritas y de nobles señores tarados. Hoy, empleadas domésticas de las mujeres liberadas” (Carneiro, 2005: 22).
Reflexiones finales:
A través del feminismo negro se explica que existe una gran hetereogeneidad entre las mujeres del mundo, por lo que no se puede hablar de la discriminación de las mujeres sólo desde la categoría de género, es decir, por el sólo hecho de ser mujeres; esta visión puede valer para la mujer blanca occidental de clase media, pero no para una gran parte de mujeres del mundo que por haber nacido en un lugar determinado, pertenecer a una raza, a una clase social o a una étnia, se encuentran discriminadas y subordinadas, además de por ser mujeres.
Los argumentos del feminismo negro se basan en que la categoría género está entrelazada con las categorías raza, clase o nacionalidad, no siendo la misma discriminación, la que puede sufrir una mujer blanca de clase media en un pais desarrollado, que la discriminación sufrida por una mujer negra, de una clase social muy baja, y de un país del tercer mundo, la cual, además de ser discriminada por ser pobre, negra y vivir en un pais subdesarrollado, es discriminada por ser mujer. Por ello, la lucha por la igualdad de las mujeres adquiere diferentes matices y significados dependiendo del lugar, de la clase social, de la raza, de la educación, de la nacionalidad, etc., y no sólo es una lucha de género.
Bibliografía
Avtar Brath. 2004. Diferencia y diversificación. En: Eskalera La Karakola Otras Inapropiables. Feminismos desde la Frontera. Traficantes de Sueños. Madrid.
Bhavnani, Kum-Kum y Margaret Coulson. 2004. Transformar el Feminismo Socialista. En: Eskalera La Karakola Otras Inapropiables. Feminismos desde la Frontera. Traficantes de Sueños. Madrid.
Hill Collins, Patricia. 1998. “La política del pensamiento feminista negro”. En: Marysa Navarro(compiladora)¿Qué son los estudios de mujeres?. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires.
Hooks, bell. 2004. Mujeres Negras. Dar forma a la teoría feminista. En: Eskalera La Karakola Otras Inapropiables. Feminismos desde la Frontera. Traficantes de Sueños. Madrid.
Lorde, Audre. 2003. La hermana, la extranjera. Editorial Horas y Horas. Madrid.
Lovell, Peggy. 1991. Desigualdade Racial no Brasil Contemporáneo.
Wernerk, Jurema. 2005. De Ialodés y Feministas. Reflexiones sobre el accionar de las mujeres negras en América Latina y El Caribe. En: Feminismos Disidentes en América Latina y El Caribe. Nouvelles Questions Feministas. Vol. 24. No. 2. Paris-México.

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